Incendian un autobús y dos camionetas en libramiento Chilpancingo-Tixtla; la Fiscalía guarda hermetismo sobre este hecho

Texto: Amapola Periodismo

Fotografía: Redes

Chilpancingo

Dos camionetas y un autobús al parecer fueron incendiados la noche de este lunes en libramiento Chilpancingo-Tixtla, a la altura de la comunidad de Metlalapa.

Según informes extraoficiales, hombres armados fueron los que le prendieron fuego a los tres vehículos que circulaban con dirección a esta capital del estado.

Al lugar llegaron elementos de Protección Civil y de Bomberos para sofocar el incendio.

Se habla de que una de las camionetas incendiadas tenía varios impactos de bala.

En la carretera fueron halladas 20 piedras que, al parecer, fueron colocadas para que los vehículos se vieran obligados a detenerse.

El pasado sábado 24 en la madrugada, un grupo de individuos armados le prendieron fuego a dos camiones de carga en la carretera federal Chilpancingo-Acapulco, a la altura de la comunidad de Mazatlán.

La Fiscalía General del Estado (FGE) informó que los delincuentes realizaron disparos y después incendiaron los vehículos que atravesaron en la vía. Posteriormente detuvieron a los automovilistas y los despojaron de sus pertenencias.

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Maestros, padres y estudiantes protestan en ayuntamiento de Tixtla; exigen rehabilitación de escuela

Alcalde Moisés Antonio González les presume a los manifestantes que él cuando era maestro de la CETEG y normalista de Ayotzinapa quemaba camiones

Texto: José Miguel Sánchez
Fotografía: Cortesía
27 de junio de 2022
Chilpancingo

Alumnos, maestros y padres de familia de la escuela primaria Leonardo Mier Peralta, en Tixtla, protestaron fuera del ayuntamiento para exigirle al presidente municipal, Moisés Antonio Gonzales Cabañas, que cumpla con la promesa de rehabilitar las instalaciones del plantel.

Los manifestantes colocaron una lona en la entrada principal del ayuntamiento donde se leía: “Exigimos el cumplimiento de los compromisos del presidente municipal de Tixtla; espacios dignos, explanada techada, aula de medios, biblioteca”.

Además, un grupo de niños, alumnos del plantel, llevaron pancartas a la protesta con esta consigna escrita: “Derecho a la educación de calidad con infraestructura educativa”.

Los maestros y padres de familia exigieron una reunión con González Cabañas para retomar los acuerdos que antes abordaron y que tiene que ver con la demolición de una aula.

A la manifestación llegaron directores del ayuntamiento, quienes les dijeron a los manifestantes que el presidente no podía atenderlos porque estaba en un evento en Chilpancingo. Los inconformes respondieron a los funcionarios que sólo dialogarían con González Cabañas.

Minutos después, a través de una llamada telefónica, el presidente municipal se comunicó con los manifestantes y les pidió que retiraran la protesta.

“Queremos recordarle del compromiso que usted vino adquirir con nosotros, ante los padres, de apoyarnos con la demolición de una aula”, le dijo una madre de familia a González Cabañas por teléfono.

“Ustedes piensan que el compromiso que yo adquirí con ustedes fue darles los 83,000 pesos”, respondió el alcalde y agregó: “nosotros cumplimos con apoyarles con la demolición y yo no sé si la empresa que fue por el escombro y el metal les pagó, y no me importa, nosotros fuimos quienes mediamos para conseguir esa empresa”.

los padres le pidieron una reunión privada al presidente municipal y él les dijo que mantendrá un dialogo abierto y les pidió respeto para los funcionarios que estaban en la manifestación.

«Mire, yo lo voy hacer, pero si me empiezan, eh (…). Yo fui de la CETEG, yo también quemaba camiones en Ayotzinapa», le dijo González Cabañas a una profesora en alusión a la protesta que estaban llevando a cabo fuera del ayuntamiento.

«Mire, nosotros no vamos a quemar el pueblo y disculpe que usted lo esté diciendo, nosotros no estamos yéndonos por los extremos», le reviró la maestra.

La conversación telefónica que tuvieron con el alcalde fue filtrada a los reporteros por los manifestantes.

La histórica biblioteca de Tixtla y la leyenda del libro de piel humana

La biblioteca Ignacio Manuel Altamirano está ubica en el centro de la ciudad, detrás de la iglesia central. Tiene 68 años de existencia y es la tercera más grande del estado y una de las más grandes del país, lo que la convierte en un espacio importante para las y los habitantes de Tixtla. 


Texto y fotografía: José Miguel Sánchez 

13 de junio de 2022

Tixtla

 

Entrar a la biblioteca Ignacio Manuel Altamirano en Tixtla es un viaje en el tiempo en muchos sentidos, por su arquitectura y su historia. El inmueble tiene un diseño que remonta a los años 60, con grandes ventanales y columnas, un pasillo que conecta a todas las áreas y dos patios, uno central donde está el busto del escritor que lleva su nombre –quien es considerado uno de los personales principales de este municipio– y el otro que da a la parte trasera que sirve como receptor de luz natural. 

Desde el pasillo es posible ver una infinidad de libros ordenados minuciosamente por tema y orden alfabético que se distinguen sin luz artificial. 

La biblioteca Ignacio Manuel Altamirano está ubica en el centro de la ciudad, detrás de la iglesia central. Tiene 68 años de existencia y es la tercera más grande del estado y una de las más grandes del país, lo que la convierte en un espacio importante para las y los habitantes de Tixtla. 

Fue inaugurada el 27 de junio de 1954, pero la idea se gestó en enero de 1927, en una plática entre las guerrerenses María Luisa Ocampo y Beatriz Hernández García, quienes comentaron sobre su preocupación de que en Tixtla, tierra natal de Altamirano, existiera un espacio para el conocimiento.

Las dos mujeres gestoras de este espacio estuvieron dedicadas a la política, la escritura y la promoción cultural. La biografía oficial de María Luisa Ocampo indica que nació en Petatlán, región Costa Grande del estado, pero los recuerdos de infancia de Hernández García, resguardados en la misma biblioteca, la sitúan como un elemento importante de la ciudad de Tixtla. 

A ambas mujeres les costó mucho esfuerzo la gestión de este espacio. “Antes de la Revolución Mexicana el predio fue propiedad municipal destinada a la Escuela Real de Niños. En 1912 fue vendido al sacerdote Adrián N. Cervantes para servicio de la iglesia”, se lee en las notas de Hernández García. 

Por gestiones directas Hernández García en 1954, apoyada por pobladores, el sacerdote Adalberto J. Miranda, entonces a cargo de la iglesia, prestó el espacio detrás del edificio católico para que instalaran la biblioteca.

En 1955, el mismo sacerdote cambió de opinión, porque ya no le pareció correcto que una biblioteca estuviera en terreno sagrado, y comenzó un litigo para apropiarse de nuevo del espacio. 

El litigio duro 13 años, comenzó el 11 de abril de 1955, cuando el sacerdote notificó al patronato de la biblioteca que recuperaría el predio, y culminó el 30 de octubre de 1963, cuando en el Diario Oficial de la Federación (DOF) se publicó  un decreto donde el presidente de la Republica, Adolfo López Mateos, declaraba de “utilidad pública el espacio donde funciona la biblioteca David Prospero Cardona en la ciudad de Tixtla”, se lee en un recorte de la edición del DOF. 

Los primeros 15 años la biblioteca llevó el nombre de David Prospero Cardona, en honor al director de la Escuela del Estado de Guerrero, quien falleció en un accidente meses antes de la inauguración de la biblioteca. 

Prospero Cardona fue el primer impulsor de colocar un monumento a Ignacio Manuel Altamirano y a manera de homenaje donó un busto que fue colocado en el jardín central. Por los aportes del escritor a la ciudad se pensó que la biblioteca llevara su nombre.

Altamirano es un referente histórico del país nacido en Tixtla. Su trayectoria como militar, político y escritor fue determinante para México: luchó contra la Intervención Francesa de lado de Benito Juárez, como político impulso la educación laica y gratuita, y como escritor es considerado uno de los mejores novelistas de su época con obras como Navidad en las Montañas, Clemencia y El Zarco.

Una vez que concluyó el litigio por el predio comenzó la construcción del edificio de la biblioteca  que perdura hasta la actualidad, inaugurándose en 1967, fecha en que también le asignaron el nombre de Ignacio Manuel Altamirano. 

Su historia forma parte de la bibliografía de la misa biblioteca. Son seis libros que, en realidad, son los apuntes de Hernández García, donde incluyó fotos, documentos, periódicos, actas de cabildo y oficios.

La leyenda del libro de piel humana de la biblioteca

Durante la construcción de la biblioteca Ignacio Manuel Altamirano, que comenzó en 1954, fueron excavadas las cepas de los cimientos de un árbol de toronja, donde hallaron enterrada una olla de barro que estaba sellada con cera.

Al abrir la olla descubrieron tres objetos: unas pastas de libro medianas color marrón y de textura lisa, unas tijeras oxidadas y una hoja de papel con un escrito en el cual se explicaba de manera breve la procedencia y elaboración de las pastas.

Según este escrito, las pastas del libro eran de la piel humana de una curandera blanca llamada Benita la santera. Al parecer las forraron con la piel de su antebrazo y su glúteo. 

Años después, pasaron por Tixtla un grupo de húngaros (gitanos), quienes acamparon en la Plazuela del barrio del Santuario. Al enterarse de la existencia del libro, el patriarca de los húngaros fue a la biblioteca para mirarlo y tocarlo y al hacerlo sintió algo especial; intento comprarlo, dijo, porque le transmitía cosas buenas, pero nunca se lo vendieron.  

La directora de la biblioteca, María Estela Moreno Moya, comentó que han circulado muchas leyendas alrededor del libro, y otra de ellas es que solía cambiar de lugar. “Luego se dice que en la noche lo dejaban en un lugar y en la mañana estaba en otro lugar diferente”, menciona.

También comentó que al libro le atribuyen el poder de conceder deseos a quienes se lo piden con fe. Pero ninguna de estas leyendas la han confirmado.

En el 2014 hubo un concurso para rescatar vestigios históricos del estado. La finalidad era difundir cualquier indicio o vestigio tangible o intangible que pueda considerarse patrimonio cultural referente a las diversas etapas de la historia de México y cuya conservación sea de interés estatal o nacional.

Inés Araceli García Aburto, quien en ese entonces era la directora de la biblioteca Ignacio Manuel Altamirano, presentó la leyenda del libro forrado con piel humana. 

Ella se encargó de redactar la historia con la información que se conocía  del libro y, finalmente, el 28 de febrero del 2014 el libro de piel quedó oficialmente registrado como un vestigio histórico del estado. Para reconstruir esta leyenda, que es eso, una leyenda, acudió a las voces de los habitantes de Tixtla que, al final, son los que le han dado cierta lucidez a esa historia. 

Pese a que la bibliopegia antropodérmica (técnica de forrar libros con piel humana) fue una práctica habitual en el siglo XVII, en México no se tienen registros de esta práctica. El libro de piel humana es una leyenda popular en Tixtla, en el estado y fuera de él.

El libro está exhibido en la sala de consulta virtual de la biblioteca. Moreno Moyao compartió que hay personas que acuden a verlo con curiosidad.

El contenido del libro son sonetos de Sor Juana Inés de la Cruz. Por mucho tiempo pasó desapercibido. Las personas que pedían libros de Sor Juana llegaban a este libro y los comentarios no pasaban de la peculiar textura de su pasta, y partir de eso la leyenda creció. 

«Antes lo prestábamos para que las personas lo leyeran, pero dejamos de hacerlo para que se mantuviera en un mejor estado y preservarlo», comenta.

El libro se ha mantenido en buen estado con el paso de los años gracias a los cuidados que le brindan en la biblioteca, sin que sean especiales o diferenciados al del resto, y también a la comprensión de los asistentes, porque lo innegable del libro son los años acumulados.

Moreno Moyao dijo que lo limpian con un trapo semi humedo y antes con una brocha le quitan el polvo. 

El libro de piel genera interés. Algunas personas que vieron y tocaron el libro dijeron que sintieron ciertas energías. «En una ocasión vino una persona que se dedica a la sanación espiritual con cuarzos, y al tocar el libro dijo que ella percibía a una persona que había sufrido mucho», comentó Moreno Moyao. Pero ella comentó que nunca ha visto algo raro en el libro.

En internet hay versiones que afirman que en el año de 1990 una investigadora holandesa realizó estudios al libro y que éstos confirman que sí está forrado con piel humana.

La directora de la biblioteca insistió que no hay certeza sobre la autenticidad de la piel. Aun así, la leyenda continúa.

Una biblioteca importante para Tixtla

Tixtla es cuna de hombres ilustres e importantes para la historia de México en muchos sentidos, como Ignacio Manuel Altamirano. La biblioteca lleva el nombre en honor a él y al legado que dejó como literato a nivel nacional, quien además de ser novelista fue periodista, fundo los periódicos La Tribuna y El Federalista.

La biblioteca Ignacio Manuel Altamirano forma de Tixtla parte de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas. 

“Si la comparamos con otras bibliotecas, obviamente hay otras más grandes que ésta, pero ésta es una de las pocas bibliotecas que tienen su espacio fijo, específicamente para ser biblioteca, porque otras bibliotecas están dentro las casas de la cultura de los ayuntamientos y después las mueven”, aclara Moreno Moyao.

La biblioteca comenzó con una colección de 50 libros, los cuales fueron donados por los mismos habitantes de Tixtla. Ahora suman 10,700 libros y, por el momento, ya no acepta donaciones por falta de espacio para colocarlos. 

También los pobladores donaron mesas, sillas y muebles que aún conservan en buen estado en la biblioteca.

En la biblioteca Ignacio Manuel Altamirano es importante tener libros que se adapten a su contexto. “Tratamos de tener libros que vayan acorde con las carreras que se estudian aquí”, mencionó la directora.

La biblioteca tiene una sala de consulta electrónica en la que hay equipo de cómputo e internet, la salda de consulta habitual donde están todos los libros y un área infantil destinada únicamente para los niños y niñas.

El área infantil es totalmente diferente al resto de la biblioteca, es un área colorida, con dibujos, libros infantiles, cuentos y material didáctico. Esa área hay 813 libros y está a cargo de la educadora Generosa Gómez de la Cruz.

“Realizamos diferentes talleres de fomento a la lectura. En verano también damos cursos y hemos tenido buena aceptación de los niños. Incluso vienen niños de otras localidades a nuestros cursos”. compartió Generosa Gómez.

Uno de los objetivos principales de la sala infantil es que los niños y niñas adquieran el hábito de la lectura desde temprana edad.

Los libros de la biblioteca están divididos por secciones y prácticamente hay de todo. Desde generalidades, religión, ciencias naturales, lenguas, ciencias puras, tecnología, bellas artes y un área de revistas de investigación. 

Una biblioteca en la era digital 

Una de las dificultes que tiene que enfrentar la biblioteca es que con el acceso a internet la afluencia de visitantes bajó considerablemente, y quienes asisten más son las personas de comunidades donde no hay internet.

La pandemia por la Covid-19 también afectó su funcionamiento, porque estuvo cerrada por casi un año. Las encargadas sólo acudían a realizar el aseo y dar mantenimiento a los libros.

La biblioteca cuenta con el sistema de préstamo a domicilio, que consiste en prestar los libros a los usuarios para que se los lleven a sus casas y allá puedan ocuparlos. En el lugar ofrecen a los usuarios una credencial en la que agregan sus datos para hacerse acreedores a los libros con un plazo de entrega y así el usuario crea un historial. Esta practica de préstamo a domicilio fue de gran ayuda durante el confinamiento.

La biblioteca central de Tixtla es parte de un legado histórico para el municipio y sus habitantes, no sólo porque lleva el nombre de uno de los escritores tixtlecos más importantes del país, también porque su origen está ligado a dos mujeres destacadas, María Luisa Ocampo y Beatriz Hernández García, y porque su conservación es un reflejo de la dedicación de sus habitantes.

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Ayotzinapa que hace más trescientos años era una hacienda representaba el motor de la economía regional

Desde hace décadas es la sede de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos, donde los estudiantes siguen cosechando parte de sus tierras


Texto: Beatriz García

Foto: Amílcar Juárez 

25 de mayo de 2022

Tixtla

 

En la hacienda de Ayotzinapa, ubicada en Tixtla, en la época de la colonia (1821), la vida estaba a cargo del campesinado, quienes hacían fluir la economía del municipio, con la siembra del maíz, frijol, algodón y la producción de derivados de la caña de azúcar.

“Las haciendas son construcciones que surgieron en nuestro país a partir del siglo XVII con las primeras encomiendas de tierra que la Corona Española otorgara a sus soldados de más alto rango, luego se consolidaron como el pilar de la economía colonial y la propiedad más característica del México Novohispano”, así lo define la organización Haciendas de México, situada en el estado de Morelos.

Ayotzinapa es una localidad de Tixtla, situada en la región Centro del estado que, en realidad funciona casi como una colonia de la cabecera municipal, porque está justo a su entrada. La ocupa casi por completo el casco de la antigua hacienda que es sede de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa Raúl Isidro Burgos desde hace décadas.

Es fácil ubicar la comunidad o la Normal Rural o, en su caso, la antigua hacienda. Está sobre la carretera federal Chilpancingo-Chilapa. Un arco de concreto color rojo con letras de gran tamaño la anuncian, pero es una calle pedregosa que lleva a su interior.


La estructura de la hacienda en la antigüedad con el tiempo fue modificada para la adaptación de la institución. Aún sobresale en el terreno una construcción al centro de la escuela de piedra y grandes ventanas en forma de arcos, al estilo colonial; esa área ahora son el auditorio, aulas y oficinas de la normal.

Ahora esta construcción la rodean dormitorios, canchas, lavaderos y el comedor de la escuela, construidas en una zona que antes fue de siembras. En la escuela todavía hay hectáreas que son cultivan; los alumnos, como parte de su formación, las hacen producir tal como lo hicieron los campesinos desde la fundación de la hacienda.

La normal Ayotzinapa es emblema del normalismo rural en México, de donde surgieron importantes luchadores sociales como el maestro Lucio Cabañas Barrientos, quien se inclinó por la lucha armada. También es referente de la lucha social estatal y nacional. Desde hace casi ocho años de la búsqueda y esclarecimiento de la desaparición de 43 de sus estudiantes.

Para conocer la historia del casco de la normal rural de Ayotzinapa fueron importantes los registros de dos cronistas de Tixtla, Prócoro Fernández Vargas y Ernesto Pastenes Adame.

Entre las tropas de Hernán Cortés, el español que tomó el territorio azteca, estaban los hermanos Martín y Pedro de Ircio, quienes se quedaron con el territorio de Tixtla que, en ese entonces, abarcaba hasta lo que ahora es el municipio de Tepecoacuilco (zona Norte).

A Martín de Ircio se le da el crédito de fundador de Tixtla, contó Pastenes Adame desde uno de los pasillos de la Casa Grande, otro inmueble del municipio plagado de historia. Entre Martín de Ircio y su yerno, Luis de Velasco II, mantuvieron la encomienda de Tixtla por cerca de 95 años.

Al fallecer el español, todas las propiedades pasaron a manos de su hija, María de Ircio Mendoza, quien después se casó con el virrey Luis de Velasco II, es por esa razón que la propiedad quedó en sus manos.

En una ocasión Tixtla sufrió una inundación –en la actualidad todavía son comúnes– y la gente que habitaba en la partes bajas migró a las zonas altas del territorio, lo que ahora es el barrio de El Fortín, y fundan Tixtlán, lo que antecede al nombre del municipio de Tixtla, que significa harina o masa de maíz en vocablo nahua.

La gente quedó dispersa. En esa disputa, el entonces virrey otorga la parte que ahora se conoce como Ayotzinapa a un hombre de Martín de Armendaris –el único dato que se conoce de él– a quien le da la encomienda de calmar el conflicto.

Martín de Armendaris decide construir la hacienda de Ayotzinapa para su descanso.

Prócoro Fernández Vargas, quien es un historiador egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Guerrero (Uagro), en entrevista compartió que ya en la época de la Guerra de Independencia (que se tiene como referencia de inicio 1810), un personaje singular fue terrateniente Sebastián de Viguri, entonces dueño de los terrenos de Ayotzinapa, anunció que repartiría las tierras entre los comuneros.

De acuerdo con el cronista Ernesto Pastenes fue el 26 de mayo de 1811, cuando el independentistas José María Morelos y Pavón tomó Tixtla y manifiesta la importancia de controlar la miseria, por un lado, y la riqueza, por el otro. Fue su discurso el que “conmovió” a Sebastián de Viguri, quien le dejó los terrenos de la hacienda a los naturales de Tixtla.


“Es cuando se conceden por primera vez los derechos, se fracciona la hacienda y va a ser un antecedente directo de lo que será la escuela de Ayotzinapa. Cuando se da el nacimiento del México Independiente se da un proceso en el que se centraliza el poder y se federaliza, después del triunfo de independencia, hasta que llegamos a la Guerra de Reforma”, precisó Fernández Vargas.

Cuando se da el enfrentamiento entre conservadores y liberales en 1860, los liberales ganan la guerra. Los liberales pugnaban por una república democrática, donde no tuviera influencia la iglesia, y así conformar los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, y los conservadores hablaban de establecer una monarquía, con ideas del orden social en el virreinato, y la iglesia mantuviera su influencia en la formación y educación.

Después de la Guerra de Reforma se genera un cambio de régimen y es cuando nace la propiedad privada legalmente en México.

“Nacen los ciudadanos y la propiedad privada, para esa época se le hacen diversos fraudes a los pobladores que habían sido beneficiados por Viguri y se les quita la propiedad, son despojados de ella y vienen juicios hasta que posteriormente, con el Cardenismo (1934), les vuelven a reconocer que tienen derecho a las tierras”, relató.

Para el cronista es importante destacar el significado de hacienda, porque para muchos era el lugar en el periodo porfirista –Porfirio Díaz mantuvo el poder por 32 años como presidente de México– donde hubo terratenientes opresores, pero, su aprtación es que una hacienda funcionó con un sistema de producción que movía la economía de una región. Ayotzinapa por cerca de 150 años fue el motor productivo de la economía local y regional.

¿Cómo confluía la vida en la hacienda?

La vida a una hacienda se la daban los campesinos y sus siembras de maíz, frijol, verduras; en Ayotzinapa además había algodón y la caña, según la documentación de Fernández Vargas.

Tixtla y la zona centro de Guerrero, incluyendo Chichihualco, los habitantes se dedicaban a los trapiches, la elaboración de los derivados de la caña de la azúcar, como el piloncillo. En la época colonial, los hacendados pagaban a los campesinos con usufructo, pero éstos debían pagar impuestos a la corona; hasta después les dieron una especie de pago.

Cuando Sebastián de Viguri concesionó o dividió su propiedad, los campesinos ya vendían de manera directa sus productos.

En el cardenismo –época de la histórica de México cuando fue gobernado por el político y militar mexicano, Lázaro Cárdenas del Río (1895-1970)– fueron creados los ejidos, es decir, una propiedad que no pertenece al individuo si no a una colectividad, contrario a la ápoca en que Sebastián de Viguri concesionó la tierra. Entonces nuevamente los campesinos adaptaron la forma de intercambiar o vender sus productos, porque ahora todo lo que producían tenía que repartirse en partes iguales.

Ayotzinapa fue históricamente un lugar de importancia económica que movía a la ahora región Centro y estaba conectada con haciendas como la de los Bravos en Chichihualco, era una red comercial importante, un engranaje que permitía el movimiento e intercambio comercial entre los productos que elaboraban y cultivaban.

“Si quitamos las haciendas en su momento no entenderíamos nunca lo que es la identidad tixtleca hoy”, destacó el historiador.

Un nueva utilidad para los cascos de las haciendas

Con el paso del tiempo las haciendas pierden su lugar en el sistema de producción mexicano y empieza la gran industria, sobre todo en la zona norte del país y en la Ciudad de México, donde surgen las grandes fábricas y las haciendas son olvidadas lentamente, de acuerdo con Fernández Vargas.
Cuando las haciendas ya no son redituables a los dueños, como la hacienda de Ayotzinapa, quedan en el olvido.

En 1920 llegó a la presidencia de México Álvaro Obregón, quien nombró a José Vasconcelos como secretario de Educación. Él retomó el ideal del general Ignacio Manuel Altamirano de educar al pueblo y creó las normales rurales.

En 1922 surgió la primera normal en Michoacán. Para Guerrero se proyectó fundar una normal en Tlapa, municipio de región Montaña.

Fue el profesor tixtleco Adolfo Cienfuegos y Camus, quien con sus amistades gestionó se fundara en su ciudad natal una normal.

Por gestión de Cienfuegos y Camus en 1930, la Secretaría de Educación creó la Normal Rural Mixta en Tixtla, en el centro de la ahora cabecera municipal, donde antiguamente asistían hombres y mujeres.


Como se necesitaba una normal mantuviera el enfoque rural, para que los estudiantes que provenían de zonas rurales y pueblos originarios continuaran con las prácticas del campo, comienzan a gestionar para que la normal se traslade a los terrenos de Ayotzinapa, donde había terrenos fértiles. Aquí sería la actual ubicación de la normal, con la condición de que sólo fuera para hombres, como funciona en la actualidad.

En Ayotzinapa la historia se sigue escribiendo, ahora desde la lucha de los estudiantes, quienes son hijos de campesinos, por mantenerla siempre como una opción educativa para los jóvenes del campo, y como muestra de resistecia y exigencia de justicia por las acciones en su contra, como la desaparición de 43 normalistas en Iguala el 26 de septiembre de 2014.

 

Casa Grande de Tixtla, centro de operaciones militares de insurgentes en los movimientos libertarios de México

La Casa Grande data de hace más de 200 años y aún sigue de pie. Por sus pasillos caminaron personajes históricos como Vicente Guerrero, Ignacio Manuel Altamirano, Juan Álvarez y Vicente Jiménez.


Texto: Itzel Urieta
Fotografía: Especial
27 de abril del 2022
Tixtla

 

En el corazón de Tixtla, en una de las habitaciones de la llamada Casa Grande, se promulgó la primera constitución del estado de Guerrero de manos del general Juan Álvarez Hurtado. Era 1851 y la Ley Orgánica Provisional promulgada en Iguala tenía que renovarse.

Fue así que en Tixtla se promulgaron los primeros 115 artículos, organizados en seis títulos y 25 capítulos que dieron legalidad al naciente estado sureño que hoy conocemos como Guerrero.

El 26 de junio de 1851, en la Casa Grande, la primera sede del Poder Ejecutivo, Juan Álvarez firmó la declaración de la primera constitución estatal. El inmueble de gran valor histórico está ubicado en el corazón de Tixtla; es un edificio con arquitectura colonial, con un jardín central con fuente y árboles frondosos al centro, rodeado de habitaciones enormes con balcones que dan al zócalo de la ciudad.

La Casa Grande data de hace más de 200 años y aún sigue de pie. Por sus pasillos caminaron personajes históricos como Vicente Guerrero, Ignacio Manuel Altamirano, Juan Álvarez y Vicente Jiménez.

La arquitectura consta de una sola planta y se desarrolla en función de un patio central, que está rodeado por cuatro corredores lineales, que forman un cuadrado, los cuales sirven de conectores a las habitaciones de la casa. Los pasillos son adornados por un mural donde se narra la historia de México, exaltando la importancia del estado y la historia de Tixtla.

A lo largo de su historia funcionó como casa, cuartel militar, sede del Poder Ejecutivo, internado, ayuntamiento y hoy centro cultural. Su nombre oficial en la actualidad es Centro Cultural Vicente Guerrero.

El libro Breve reseña histórica de Tixtla y su casa grande, narran la historia de este inmueble ubicado en el centro de la cabecera municipal. La antigua casona de estilo colonial funcionó en los últimos años como sede del Ayuntamiento.

De acuerdo con el autor del libro, Ernesto Pastenes Hernández, la historia del inmueble se remonta a la época virreinal. Por designio del primer virrey de la Nueva España, Antonio de Mendoza, el territorio comprendido por los actuales municipios y pueblos de Tixtla, Tepecoacuilco, Mezcala y Mochitlán son encomendados a su cuñado Martín Deircio, quien fundó el municipio de Tixtla y manda a construir la Casa Grande para vivir ahí. En toda la época virreinal, el inmueble funcionó como la casa de las familias ricas y poderosas de este municipio.

En la Guerra de Independencia y con la toma de Tixtla por parte del general José María Morelos y Pavón, la Casa Grande funcionó como cuartel militar de las tropas insurgentes. Con la muerte de Morelos, los insurgentes abandonaron Tixtla y las tropas virreinales vuelven a tomar el municipio, pero la Casa Grande sigue como cuartel militar.

En la consumación de la Independencia, Vicente Guerrero vivió en la casona y la convirtió en su centro de operaciones. Guerrero nació en Tixtla el 10 de agosto de 1782, provenía de una familia de campesinos. Era mestizo con descendencia afromexicana, y llegó a ocupar el cargo de presidente de la recién formada República mexicana en 1829.

Durante la Guerra de Independencia, Guerrero fue el guía de Morelos en sur del país, y a su muerte asumió la dirigencia del moviente independentista, logrando firmar la paz con Agustín de Iturbide, de acuerdo con la biografía del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM). Por el destacado papel que jugó el tlixteco en este movimiento libertario, el estado lleva como nombre su apellido.

Con la creación del estado de Guerrero, en 1849 nombran a Tixtla como la capital, y durante 20 años la Casa Grande fue sede del Poder Ejecutivo estatal. Pastenes Hernández comentó que ahí despacharon 17 gobernadores, desde Juan Álvarez hasta Francisco O Arce.

“Desde aquí, la Casa Grande, se crearon los primeros 38 municipios, se redactaron las dos primeras constituciones del estado, la primer Ley Electoral y el Tribunal Superior de Justicia”, dice el autor, quien también es cronista de Tixtla.

En 1870, cuando trasladan la capital a Chilpancingo, la Casa Grande dejó de funcionar y estuvo abandonada por varios años. Fue hasta la Revolución Mexicana cuando las tropas de Emiliano Zapata la ocupan de nuevo como cuartel militar y sede de sus operaciones militares.

Pastenes Hernández compartió que por mucho tiempo la propiedad fue de la familia de Vicente Jiménez, un militar tixtleco que participó en la guerra de Reforma y la intervención francesa.

La Casa Grande en la actualidad

“Una de sus nietas se casó con el legislador Adolfo Cienfuegos y Camus, quienes después fueron los dueños de Casa Grande. Adolfo Cienfuegos gestionó los últimos años de su vida la creación de un internado en Tixtla, pero fallece y sus gestiones quedan inconclusas”, comenta Pastenes Hernández.

Años después, de acuerdo con lo que está documentado en el libro de Pastenes Hernández, la Secretaría de Educación Pública (SEP) compró a la hija de Cienfuegos y Camus la propiedad a un precio muy bajo y creó el Internado Adolfo Cienfuegos y Camus, que sigue funcionando en Tixtla.

En 1926, la Casa Grande fue sede de la Normal Mixta Honrado Abundes, primer antecedente de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa.

La ciudad de Tixtla también es conocida por ser es la sede de la Normal de Ayotzinapa, una escuela creada durante la presidencia de Lázaro Cárdenas para brindar educación a los hijos de campesinos y sectores vulnerables de la población. Uno de sus estudiantes más conocidos fue Lucio Cabañas, quien fundó el Partido de los Pobres, plataforma política y armada con la que se opuso a los gobiernos represivos de Rubén Figueroa.

La historia de Ayotzinapa no puede concebirse sin su antecedente en la Casa Grande.

Durante la segunda mitad del siglo XX y las primeras décadas del XXI, la Casa Grande funcionó como ayuntamiento de Tixtla, en 2021 fue reabierto al público ahora como centro cultural.

En 1984, el artista plástico Jaime Antonio Gómez del Payan pintó el mural que visten los cuatro pasillos principales del inmueble; son 730 metros que narran la historia de Tixtla y de México. El mural fue diseñado para que desde el jardín central se pudiera admirar. Está dividido en cinco partes: muro sur, poniente, norte, oriente y el vestíbulo.

De acuerdo con Pastenes Hernández, Ignacio Manuel Altamirano, otro destacado tlixteco, en su caso por la escritura y sus obras literarias, expresó sobre la Casa Grande: “Al llegar a esta Casa Grande tal parece que vive el espíritu de Vicente Guerrero, porque se siente el aire de la libertad”.

Tixtla: productor de flores y hortalizas de Guerrero

Don Casimiro un sembrador de estos cultivos cuenta su historia


Texto: Beatriz García

Fotografía: Amílcar Juárez

25 de abril del 2022 

Chilpancingo

 

Las tierras de siembra de Casimiro Romero Cosme, ubicadas a un lado de la parte baja de la laguna en Tixtla, están repletas de margaritas y matsumoto moradas y blancas, y surcos de cebolla, quelites y lechugas.

En Tixtla, durante el año, los campesinos conocen cada una de las épocas donde venderán sus productos, como los días de las Madres, de Muertos, de la Virgen de Guadalupe.

En el estado, este municipio sobresale porque los campesinos hacen producir sus tierras todo el año, en temporada de riego y en tiempo de lluvias. La venta de hortalizas y flores es uno de los principales sustentos económicos de las familias, y aunque han tenido que pasar días buenos y otros malos, siempre buscan la manera de retomar esta actividad agrícola.

Además de ser sustento económico principal de las familias, las siembras de hortalizas de este municipio son fundamental en la alimentación saludable de los lugareños, no solo de Tixtla, si no de la región Centro. Se sabe por los pobladores, que Chilpancingo, es uno de los principales lugares donde se distribuyen las cosechas de esa cabecera municipal, y entonces podría decirse que estas hortalizas siempre están presentes en las mesas de las familias. 

En el caso de las flores son un símbolo importante para los rituales religiosos y otras celebraciones de las familias en esta región, como se mencionó al principio en diferentes fechas del año.

Al llegar al centro de la cabecera municipal de Tixtla está el mercado municipal. Lo primero que salta a la vista es el verde de las lechugas frescas, manojos de quelites y las calabacitas tiernas recién cortadas por los sembradores. También hay coles blancas y moradas, elotes y cebollas.

El olor de romero, albahaca y ruda se perciben en el ambiente. Al igual que de las nubes, matsumoto, margaritas moradas, blancas y rosas en distintos tonos.  

De acuerdo con el registro del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) en el estado, durante 2021, en Tixtla sembraron los campesinos tanto de riego como de temporal 4,888.99 hectáreas de tierra, y cosecharon la misma cantidad. En lo que va del 2022 han sembrado 827.84 hectáreas y  han cosechado hasta ahora 40.76 hectáreas, posiblemente porque el resto de la siembra sigue en crecimiento.

Mientras Daría Morales López guarda las margaritas blancas y moradas que llevó a vender al mercado la mañana del 8 de abril pasado. Casimiro Romero, su esposo, trabaja en sus terrenos de siembra. Ella, en medio de la venta, todavía se da el tiempo para llevarle almuerzo a su esposo hasta los terrenos de siembra.

El camino del centro de la cabecera municipal, donde está el mercado, a la parte baja donde están las tierras de labor, se ven las hileras de hortalizas, lechugas, coles, albahaca, romero, y los puntos rojos de los rábanos.

Casimiro Romero, con 54 años, es sembrador desde hace 30. Le colabora su esposa en el trabajo con la tierra, además que se hace cargo de la venta de los productos y de otras partes de proceso. Ambos sacaron a sus dos hijas adelante con su labor en el campo.

De lunes a domingos, desde temprano, el campesino toma su bicicleta y se traslada a las tierras que siembra para regarlas, revisarlas y limpiarlas.

El sembrador no tiene tierras propias, desde 1990 le prestan poco más de media hectárea para sembrarla. Antes fue migrante en Estados Unidos. El trato que tiene con el dueño de las tierras es que por cada cuatro surcos que siembra, le entrega uno a manera de pago.

Esa mañana, Casimiro, con los pies y las manos embarradas de tierra, mostró los surcos de los terrenos, principalmente de margaritas. Las hortalizas comenzaban a salir de la tierra; en un mes estarían cosechando cebolla, pipitza (o pipicha), lechugas, col y cilantro. Los rábanos y la albahaca ya estaban listas para el corte.

Casimiro heredó el oficio de sus padres Pedro Romero y Eugenia Cosme. Recordó que de niño veía como las personas acarreaban agua de los pozos con latas para regar su siembra, porque no había motores que permitieran trasladar en mangueras el agua hasta los surcos.

Cuando regresó a Tixtla de los Estados Unidos decidió sembrar la tierra para tener sustento económico, así como lo heredó de sus padres y la actividad que les da de comer en el municipio, de manera principal en la cabecera a unos 1,000 habitantes, de acuerdo con los cálculos de Casimiro. 

Casimiro y Daría siembran rábano, pipitza, cilantro, col, albahaca, cebolla, pápalo, lechugas. Además de flores de temporada, como margarita, matsumoto, nube, cempasúchil y terciopelo.

El sembrador compartió que sembrar la tierra es de tiempo, cuidado, dedicación y amor. Técnicamente algunas cosechas las obtiene más rápido que otras. Por ejemplo, para el cilantro, después de regar la semilla sembrada espera 28 días para que retoñen las plantitas; el rábano  da frutos en un mes, mientras que la lechuga tarda mes y medio para convertirse en pachole –brotes que después serán trasplantados en un lugar más amplio–, luego otro mes y medio para que crezca.

En días pasados, en las tierras que siembra el campesino abundaban las flores, por la cosecha para la temporada de Semana Santa. También brotaban las hortalizas.

“Se aprovecha la humedad de la laguna que está enfrente, aprovechamos que la tierra es fértil, tenemos bastante agua, porque en la parte alta hay mucho animalito (plagas) y se necesita mucha medicina (pesticidas) y sale muy caro para lograr la siembra”, menciona.

Para Casimiro Romero sembrar la tierra es sinónimo del sustento familiar, y entre más bonitas crezcan las flores y hortalizas mejor demanda tendrán en el mercado, comparte mientras camina entre los surcos de su siembra.

La jornada de trabajo en prticular del sembrador es desde que amanece hasta que anochece, pero cuando se trata de cosechar la flor lo hace por la noche para que amanezca fresca.

El destino de las hortalizas y las flores

Dentro del mercado de Tixtla están los negocios de comidas y en medio de las mesas casi nunca faltan los quelites y rábanos que se producen en sus tierras.

En la región Centro se consumen mucho las hortalizas, principalmente de Tixtla, aunque otros municipios, como Chilapa, también las siembren. Son la compañía de los tacos de pollo y las enchiladas ahogadas, tostadas y quesadillas de especial sabor en la región.

En las iglesias del municipio también están las flores que los sembradores oriundos cultivaron en su territorio.

Así como Casimiro y Daría, el resto de los sembradores venden sus productos en el mercado municipal de Tixtla para propios y foráneos.

Daría espera a los compradores a mayoreo provenientes de Chilpancingo, quienes sueleven revenderlos en otros mercados fuera de Tixtla.  Los sembradores salen a vender al mercado de Tixtla desde las tres o cuatro de la mañana.

Casimiro recordó que en los años noventa llegaba a Tixtla una pareja de Acapulco y compraba a los campesinos lo de dos camiones llenos de flores y hortalizas. Pero, “ese mercado ya nos lo quitó Puebla hasta parte de Chilpancingo, hasta Tixtla. Que según es más barato”, comenta.

Consideró que es “una invasión” porque los campesinos locales necesitan su mercado local para vender las cosechas.

El campesino mencionó que cuando deja de llover, como hay humedad, se dan plantas más bonitas, además porque no hay plagas como en temporada de calor.

 De hecho, de acuerdo con su experiencia, esta época es la más complicada, porque deben cuidar minuciosamente las plantas por las plagas; eso provoca que los precios de sus productos aumenten. Una de las plantas delicadas en este tiempo es el cilantro. Casimiro cree que pronto encarecerá su precio en el mercado. 

En el caso de las flores, las margaritas puede costar en 30 pesos por racimo, pero hay veces que baja hasta 10 pesos, por la abundante demanda en Tixtla.

En los 30 años que lleva en la siembra, Casimiro ha pasado buenas como malas épocas no sólo con los costos, también con los desastres naturales, como las lluvias de 2013 con las que perdió sus cosechas y los motores que utiliza para el riego. Aun con todo lo ocurrido seguirá en este oficio que le concede a su municipio el lugar de productor de hortalizas y flores para la región Centro.

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Alcalde de Tixtla denuncia amenazas de muerte en su contra

Texto: Amapola Periodismo

Fotografía: Oscar Guerrero

20 de abril del 2022

Chilpancingo

 

El alcalde morenista de Tixtla, Moisés Antonio González Cabañas denunció que él y varios funcionarios del ayuntamiento han recibido amenazas de muerte, por lo que ya interpusieron la denuncia ante la Fiscalía General del Estado.

«Nos tienen amenazados de muerte a todos», señaló el edil de Tixtla, municipio que desde hace casi seis años está bajo el control del grupo delictivo de los Ardillos que dirigen los hermanos Celso e Iván Ortega Jiménez.

Señaló que no saben de donde provienen las amenazas que han estado recibiendo en los últimos días.

«Hemos interpuesto una denuncia y vamos a hacer otras más en contra de quien corresponda», expresó el edil de Morena durante una rueda de prensa ofreció a los medios de comunicación.

Afirmó que esas amenazas que ha recibido son a través de mensajes de whatsapp y llamadas telefónicas.

«Yo cambié de número telefónico hasta tres veces», dijo.

Contó que a una funcionaria del ayuntamiento le fueron a colocar afuera de su casa tierra de panteón y una fotografía de ella.

Señala que a pesar de estas amenazas él y el resto de los funcionarios no han pedido medidas de seguridad.

«Nosotros no tenemos porque hacerlo». No tenemos miedo, estamos haciendo las cosas bien y no tengo porque tener guaruras, afirmó.

Desde hace varias semanas un grupo de trabajadores mantienen un paro de labores en protesta porque el alcalde Moisés Antonio González Cabañas los pretende despedir en forma injustificada.

Sobre este conflicto laboral, el edil señaló que por la toma del edificio municipal que realizaron los trabajadores durante diez días hubo pérdidas económicas de 300 millones de pesos porque durante ese lapso no hubo recaudación de pago de impuestos de los contribuyentes.

«Nosotros lo que queremos es dialogar con los trabajadores pero no vamos a ceder», sostuvo.

 

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Trabajadores despedidos de Tixtla protestan frente a Evelyn para exigir solución

Los inconformes le pidieron a la mandataria estatal su intervención para que se solucione el conflicto laboral que enfrentan con el ayuntamiento y acusan al alcalde morenista de este municipio, Moisés Antonio González Cabañas de haberlos despedido de manera injustificada desde el pasado 18 de febrero.


Texto: José Miguel Sánchez 

Fotografía: Oscar Guerrero

30 de marzo de 2022

Chilpancingo 

Un grupo de trabajadores que desde hace una semana mantienen una protesta en el auditorio municipal de Tixtla en demanda de su reinstalación o bien el pago de su indemnización en forma justa encararon a la gobernadora Evelyn Salgado después que encabezó un acto oficial en la explanada de la plaza Primer Congreso de Anáhuac de Chilpancingo.

Los inconformes le pidieron a la mandataria estatal su intervención para que se solucione el conflicto laboral que enfrentan con el ayuntamiento y acusan al alcalde morenista de este municipio, Moisés Antonio González Cabañas de haberlos despedido de manera injustificada desde el pasado 18 de febrero.

La gobernadora le dijo al grupo de empleados municipales que va a intervenir y que hablará con el alcalde.

Antes de que se manifestaran ante la gobernadora Evelyn Salgado, los trabajadores ofrecieron una conferencia de prensa en las instalaciones de la delegación XVII del Sindicato Nacional de Redactores de la Prensa (SNRP) en donde pidieron que el alcalde Moisés Antonio González ordene que les pague sus quincenas que están retenidas.

Denunciaron también intimidación por parte de la sindica municipal, Miriam Miranda García a quien acusaron de haber enviado a varios peritos de la Fiscalía General del Estado (FGE), a tomar fotos del campamento que tienen instalado en el auditorio municipal.

En la entrevista que dieron, los empleados aseguraron que en los últimos días han estado sufriendo una serie de intimidaciones y hostigamiento.

“Personas encapuchadas van y nos vigilan en las noches, incluso tratara de entrar al auditorio”, comentó Monica Rivera González, una de las trabajadoras despedidas.

Dijeron que son unos cien los trabajadores despedidos desde el mes de febrero a la fecha.

El argumento que les dice el alcalde para realizar los despidos es de que recibió una «nómina inflada» de trabajadores.

Los afectados dicen que cumplieron ocho días en paro de labores.

Derivado de las intimidaciones por parte de la FGE y de personas encapuchadas los manifestantes van a presentar una queja a la Comisión de Derechos Humanos de Estado de Guerrero (CDHEG).

 Se trató de contactar vía telefónica con el presidente municipal de Tixtla, para conocer su version pero no respondió.

En una publicación que salió este miércoles en el diario El Sur, el alcalde Moisés Antonio González, dijo que el ayuntamiento tiene una planta de 563 trabajadores lo que afecta el presupuesto ya que, sostuvo, el cien por ciento de los ingresos que reciben, el 90 por ciento se destina para el pago de la nómina.

Moisés González Cabañas y la síndica procuradora Miriam Miranda García tuvieron una reunión este martes con un grupo de empleados despedidos y en activo en Palacio de Gobierno en donde estuvo como mediador del conflicto Raúl Suárez Martínez, delegado de gobierno en la zona centro del estado.

El edil morenista comentó que en las mismas filas del grupo de trabajadores existe una división porque no se ponen de acuerdo.

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El Porrazo del tigre en Tixtla: los golpes por la tierra

Se cuenta que el Porrazo de tigre tiene su origen con dos campesinos, uno del Santuario y otro del Fortín, tenían una diferencia por el límite de tierras. No podía arreglarse de ninguna manera, la solución la hallaron en un Porrazo del tigre


Texto: Itzel Urieta

Fotografía: Cortesía y José Miguel Sánchez

30 de marzo del 2022

Tixtla

 

El pitero comienza a tocar su flauta y tambor. Al escuchar la melodía todos saben que llegó la hora del Porrazo del tigre.

El Porrazo del tigre es una tradición emblemática en la región Centro de Guerrero. En TIxtla y Chilpancingo se ha mantenido con el paso del tiempo y se ha convertido para muchos de sus pobladores, en una de las más importantes.

El tigre: un animal fuerte, feroz, ágil e imponente, es representado por dos hombres que luchan para ver quien vence al otro en un duelo que atestiguan cientos de personas. Entre gritos, miradas y la música del pitero comienza la batalla.

Honrar al tigre, a través de diferentes rituales, es una tradición antigua en esta región de Guerrero.

En la mediateca de Guerrero, la explicación ofrecida de esta representación es la siguiente:

“Representa las luchas que enfrentaban entre sí los grupos que habitaban la región Centro del estado, en su afán permanente por la posesión de la tierra, cuya ambición de dominio no les permitía vivir en paz”.

Tixtla y su Porrazo de tigre

En Tixtla, se cuenta que El Porrazo del tigre surgió entre dos de los barrios tradicionales de la ciudad: el Santuario y el Fortín.

La historia del Porrazo del tigre en Tixtla se ubica en 1940, aunque existen datos enfrentamientos entre Tixtla y Jaleaca, Chilpancingo, desde 1890.

Otra historia cuenta que Tixtla y Mochitlán realizaban su Porrazo donde apostaban la fiesta del pueblo, es decir, quién perdiera tenía que realizar la fiesta patronal al otro.

También se cuenta que dos campesinos, uno del Santuario y otro del Fortín, tenían una diferencia por el límite de tierras. No podía arreglarse de ninguna manera, la solución la hallaron en un Porrazo del tigre.

Según el relato, el primero de mayo, en el barrio de San Isidro Labrador, en Tixtla, se realizaba un saludo entre las diferentes danzas de los barrios. Las danzas eran representadas por los campesinos e iban a realizar El saludo con la danza de Los Tlacololeros, otra de las más representativas de la zona Centro.

Uno de los personajes principales de la danza de los Tlacololeros, es el tigre. En ese saludo, los campesinos que tenían rivalidad por los límites de las tierras se vistieron de tigres.

Al verse vestidos de tigre, intentaron ridiculizar tumbándose. Según la historia, en aquella ocasión ganó el tigre del Santuario.

El Maizo del Fortín, otro personaje de la danza de Los Tlacololeros, se sintió ofendido tras ver vencido a su tigre y retó al del Santuario a otro encuentro. Los pobladores del barrio no aceptaron, dijeron que su tigre estaba cansado y pactaron una nueva jugada para el 15 de mayo.

Después de ese acontecimiento, la jugada del 15 de mayo en el barrio de San Isidro era conocida como El reto, mientras que la jugada del 30 de mayo en el barrio del Fortín era conocida como La revancha.

Con el paso del tiempo, más barrios se fueron incorporando a esta tradición para ver pelear a sus tigres.

La forma de llevar a cabo las jugadas, depende de cada municipio. En Tixtla, se realizan en una arena especial ubicadas en las plazuelas de los barrios.

Los jugadores utilizan una máscara que cubre su rostro y simula el rostro del tigre, la vestimenta es un calzón de manta color amarillo con manchas amarillas como las del animal y el torso descubierto.

En un inicio, los jugadores no saben a quién se enfrentarán porque salen a la arena cubiertos con un gabán tipo piñero. Es hasta que están en el corral de tigres cuando los destapan y saben a quién se enfrentarán.

En el Porrazo del tigre estilo Tixtla no hay jueces que determinen al ganador, al corral solamente entran los que jugarán, el pitero que toca la música y los soltadores, estos últimos son los que están pendientes del desarrollo de la jugada y tienen que ver quien gana o si alguno de los combatientes está en peligro, detener el juego y reanudarlo después.

«Lo más importante es la integridad de los jugadores, porque aunque es un juego muy fuerte donde intentamos imitar los movimientos, la fiereza y la fuerza del tigre no deja de ser un juego», comenta René Flores García, jugador del Porrazo del tigre.

Rene Flores Garcia desde hace 22 años es promotor del Porrazo de tigre, tiene 6 títulos de campeón en Tixtla y Chilpancingo y en 2021 participó en las Olipiadas de Juegos Autoctonos en Chiapas donde obtuvo una medalla por su participación.

Preparación de los tigres

Para participar en el Porrazo del tigre, se deben tener más de 17 años, aunque no hay un reglamento que especifique algún rango de edad, esto es para que los jugadores estén más o menos a la par en cuanto a edad y físicamente.

También hay personas mayores y de cuerpos más grandes que participan, de acuerdo con René, que son las que cuentan con más experiencia en su técnica y movimientos.

No hay una base o un manual que los jugadores deban seguir para prepararse, cada jugador establece su forma de entrenamiento, dice René. En su caso, no tiene ningún tipo de entrenamiento físico especial para sus juegos, pero sí cuida su alimentación, sus horas de sueño, realiza actividades en el campo que le permiten tener fuerza y pone en práctica las técnicas y movimientos.

Cada participante es libre de prepararse como considere adecuado.

Sin límite de tiempo

El enfrentamiento no tiene un límite de tiempo, se realiza a tres entres o rounds que empiezan desde que presentan a los tigres y se saludan. Posteriormente, si algún jugador está en una posición incómoda, con peligro de alguna lesión o que les haya entrado tierra en los ojos, los soltadores paran el enfrentamiento y se da un tiempo de descanso de 30 segundos a un minuto, y regresan al enfrentamiento. Eso es considerado un entre normal.

Para ganar el Porrazo del tigre, el oponente debe caer desde arriba y de espalda, puede llevarse al piso boca abajo y voltearlo o cargarlo y bajarlo, depende de la capacidad física de los jugadores.

Partel del mural realizado por el grupo 43 artes, donde plasmaron el tradicional Porrazo de tigre tixtleco

El semillero de tigres

René Flores García es del barrio de San José, en Tixtla. Recuerda que desde pequeño le gustaba ir a los enfrentamientos de Porrazo de tigre.

«Cuando había un enfrentamiento me apuraba a hacer la tarea para ir a ver, y cuando terminaba esperaba a que dijeran cuándo habría otro enfrentamiento», recuerda.

René comenzó a participar como tigre a los 14 años, lleva 22 años en enfrentamientos y se ha convertido en uno de los principales promotores del Porrazo del tigre.

Ha ganado diversos enfrentamientos, tanto en Tixtla como en Chilpancingo. En 2011, ganó el trofeo de Tigre de plata en la capital. En 2014 y 2015, fue campeón del Porrazo del tigre en la tradicional Feria de San Mateo, Navidad y Año Nuevo.

Su más reciente victoria, fue en 2021 en Comitán Chiapas en el Encuentro Nacional de Juegos Autóctonos y Tradicional, donde representó al estado y obtuvo una medalla.

Para René es importante seguir con esta tradición, impulsar y hacer que más jóvenes se interesen, por eso, realiza enfrentamientos de tigres en los cuáles resalta el valor de la tradición.

En 2015 fundó el grupo Barrios Unidos, en el que jóvenes de diferentes barrios de Tixtla que es considerado un semillero de combatientes para el Porrazo del tigre. René se encarga de su preparación.

Es una de sus formas de contribuir en la conservación de la tradición y también porque después de 22 años como tigre y promotor, René piensa que es hora de retirarse.

«Me gustaría dejar bien cimentado de lo que he hecho por esta tradición».

 

Gonzalo Molina acusa que se mantiene la colusión del Estado con el crimen organizado

Desde el 2019 que el preso político pudo dejar la cárcel, está en calidad de desplazado y no había regresado a Tixtla, su municipio hasta el día de hoy donde además de rendir homenaje a sus compañeros asesinados visitó a los padres de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa


Texto: José Miguel Sánchez
Fotografía: Amílcar Juárez
9 de marzo de 2022
Tixtla

El comandante de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias – Policía Comunitaria (CRAC-PC), Gonzalo Molina González, regresó a la ciudad de Tixtla después de tres años, a rendir homenaje a cinco de sus compañeros comunitarios asesinados y para exigir a las autoridades
Fue en la Casa de Justicia La Patria es Primero, ubicada en el barrio del Fortín, donde Molina González dijo que existe una colusión entre el gobierno y los grupos del crimen organizado, por lo que se valora reagrupar a ese grupo de policías comunitarios.

Dijo que reagrupar a la Policía Comunitaria es una valoración de la población. Es el pueblo quien tiene que determinar si continúan con la Comunitaria o con elementos oficiales.

Molina González inició una serie de actividades para exigir a la administración municipal la reconstrucción de la Casa de Justicia, la cual fue desmantelada por presuntos integrantes del grupo delictivo Los Ardillos el pasado 16 de enero de 2021.

Otra exigencia es gestionar apoyos para las viudas e hijos de los cinco policías comunitarios asesinados y un retorno seguro para él y para familias que huyeron por los hechos de violencia.

“Nosotros somos desplazados pero sabemos que hay miedo en la población, pero estamos aquí para vencer ese miedo, nosotros tenemos que buscar la justicia y por eso exigimos al gobierno que garantice seguridad a la población”, mencionó.

También hizo un llamado a la sociedad para organizarse y enfrentar la situación de violencia que se vive, pero reconoció que esa alternativa es muy remota.

Llevaron flores y cadenas a las cruces donde se leían los nombres de Javier, Ignacio, Wilber y Alexis, cuatro policías comunitarios que fueron emboscados, de acuerdo a sus acusaciones, por integrantes del grupo delictivo Los Ardillos el 26 de noviembre del 2015.

La agresión ocurrió a tres días de las elecciones extraordinarias en Tixtla, y fueron asesinados cuatro Policías Comunitarios integrantes de la Casa de Justicia Mi Patria es Primero en el barrio del Fortín.

Fue alrededor de las dos de la tarde del 26 de noviembre del 2015 cuando, de acuerdo con los reportes, un grupo de civiles fuertemente armados a bordo de dos camionetas sorprendieron a los comunitarios quienes hacían una ronda de vigilancia en la zona.

Los hechos ocurrieron a pocas cuadras de la Casa de Justicia, donde se colocaron las cruces, por lo que Molina González decidió hacer el recorrido caminando.

Durante el recorrido lo escoltaron sus compañeros de la Policía Comunitaria, vestían playera negra y pantalones con estampado militar y al hombro rudimentarias escopetas.

Los policías comunitarios regresaron acompañados de seis elementos de la Policía Estatal, uniformados de azul marino y portando armas de alto calibre, ello para que Gonzalo Molina estuviera escoltado.

Molina, debido a que cuenta con medidas de seguridad, es escoltado en todo momento por una patrulla de la Policía Estatal.

Cuenta que también pidió el apoyo de la Guardia Nacional pero le fue negado sin recibir más explicaciones.

Durante el recorrido de la Casa de Justicia a las cruces de los comunitarios asesinados algunos vecinos salían de sus viviendas para saludar y abrazar a Molina González.

«Qué bueno que hayas venido, no te olvides de aquí de tus amigos”, le dijo una vecina desde la puerta de su casa.

Durante la ofrenda floral en las cruces, Molina González reconoció el valor de sus compañeros.

“Reivindicamos el valor de los compañeros que perdieron la vida por el prójimo, y donde quiera que estén mi reconocimiento para ellos”, dijo.

Molina González fue preso político. Fue encarcelado en 2013 por cargos de terrorismo, y portación ilegal de armas, tras ejercer acciones para exigir la libertad de Nestora Salgado, quien estuvo al frente de la CRAC en Olinalá y fue detenida por la Secretaría de Marina.

Gonzalo fue encarcelado, a pesar de que sus acciones estaban respaldadas por la Ley 701 de Reconocimiento, Derechos y Cultura de los Pueblos y Comunidades Indigenas del Estado de Guerrero, lo que permite a las comunidades de pueblos originarios tener su propio sistema de seguridad.

Fue puesto en libertad en 2019 donde después de salir fue a Tixtla pero por cuestiones de seguridad está en calidad de desplazado y no había regresado a hasta el día de hoy.

Aprovechó su visita para visitar la Normal Rural de Ayotzinapa donde se reunió con estudiantes y madres y padres de los 43 desaparecidos, la reunión fue a puerta cerrada y no se permitió el acceso a reporteros a la Normal.

 

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Vicente Jiménez, un ilustre ex gobernador que separó al Estado de la iglesia en Guerrero

El joven coronel tixtleco, Vicente Jiménez logró ser gobernador de Guerrero al mismo tiempo que el presidente Benito Juárez proclamó las Leyes de Reforma, hizo cumplir el Estado laico, le tocó el inicio de la Guerra de Reforma; sin embargo, su nombre y su lucha no han sido reivindicados en la historia local, mucho menos nacional


Texto y fotografía: Itzel Urieta y José Miguel Sánchez
28 de febrero de 2022
Tixtla

 

Vicente Jiménez Bello fue un político y militar originario de Tixtla, participó en el bando liberal en la Revolución de Ayutla, la Guerra de Reforma, la Intervención norteamericana y francesa, y fue gobernador del estado de 1857 a 1861.

Originario de Tixtla, cuna de personajes como Vicente Guerrero e Ignacio Manuel Altamirano, quienes ocupan un lugar importante en los libros de historia, el nombre de Jiménez Bello no figura como el de ellos ni en monumentos ni homenajes, es difícil encontrar información oficial acerca de él.

La vida política y militar de Vicente Jiménez transcurrió en los momentos más decisivos del siglo XIX, luchó junto a Juan Álvarez, Ignacio Comonfort y Benito Juárez desde la proclamación del Plan de Ayutla en 1854 hasta la Intervención francesa en 1867.

De acuerdo con la Enciclopedia Guerrerense, la primera aparición de Vicente Jiménez en la historia es en 1857. Durante la Revolución de Ayutla Juan Álvarez reclutó militares y civiles para pelear contra los conservadores, quienes se oponían a las leyes liberales dictadas por el presidente Ignacio Comonfort.

El joven coronel tixtleco de nombre Vicente Jiménez se unió a las filas de Juan Álvarez y juntos derrotaron a los conservadores, ganando batallas en Iguala, Taxco, Pilcaya y Chilapa logrando pacificar el estado.

Por su participación y buen desempeño en batalla, Jiménez logró ser gobernador de Guerrero al mismo tiempo que el presidente Benito Juárez proclamó las Leyes de Reforma, el conjunto de normas promulgadas después de la Revolución de Ayutla con el fin de separar a la Iglesia del Estado.

Como gobernador ordenó el cumplimiento de las Leyes de Reforma en Guerrero, lo que ocasionó el descontento de la iglesia y los sectores conservadores en el estado, dando inicio a la Guerra de Reforma.

La Guerra de Reforma desgastó económicamente al país y el gobierno juarista tomó medidas para su reorganización. Una de ellas fue la suspensión temporal del pago de la deuda externa, lo que provocó que los franceses invadieran el país.

En 1861, Vicente Jiménez solicitó licencia para retirarse del cargo como gobernador y organizó un contingente para combatir a los invasores, junto a Juan Álvarez defendieron a México peleando contra soldados franceses.

Juan Álvarez combatió en la Tierra Caliente y las dos costas, Vicente Jiménez en la zona Centro y Diego Álvarez, hijo de Juan Álvarez, Acapulco, los tres defendieron el estado de las tropas conservadoras, en 1866 los franceses se retiran derrotados del país y un año después ejecutan a Maximiliano de Habsburgo, emperador y representante de los francés y conservadores.

Tras la muerte de Maximiliano de Habsburgo y la derrota de los franceses el panorama político del país cambió. Pero la derrota de la monarquía no logró estabilizar al país.

Diego Álvarez asumió la gubernatura de Guerrero, Vicente Jiménez no estuvo de acuerdo con las decisiones políticas que se tomaron y trató de desconocer al gobernador incitando una rebelión.

Cuando el conflicto empezó a rebasar las fronteras de la entidad intervino el presidente Juárez, y comisionó en marzo de 1868 al jalisciense Francisco O. Arce para que resolviera el asunto y lo nombró gobernador.

Ni Juan Álvarez ni Vicente Jiménez estuvieron de acuerdo con la decisión, pero el apoyo de Juárez hacia el nuevo gobierno fue determinante.

En las elecciones de 1871 contendió para presidente Benito Juárez, Porfirio Díaz y Sebastián Lerdo de Tejada, Juárez resultó ganador por tercera ocasión.

Vicente Jiménez se opuso a la reelección de Juárez y se une al Plan de la Noria, declarado por Porfirio Díaz y donde desconoce al gobierno juarista y comienzan otra rebelión que duró un año.

El general Porfirio Díaz volvió a ser derrotado en las elecciones de 1876, ahora frente a Sebastián Lerdo de Tejada, por lo que lanzó el Plan de Tuxtepec convocando al pueblo a levantarse en armas contra el Gobierno Constitucional, bajo el lema de No reelección.

Vicente Jiménez se adhiere a dicho plan y lucha por la causa de la No reelección encabezada por Porfirio Díaz.

El 14 de junio de 1877, fue aprehendido en la Ciudad de México, donde se inició un proceso en su contra. El 7 de diciembre recobró su libertad, pero permaneció en la capital hasta el 12 de julio de 1880, fecha en que fue sobreseída la causa militar.

Regresa a Guerrero donde vivió sus últimos años, y falleció el 7 de julio de 1894

Debido a las diferencias políticas con Diego Álvarez y sus levantamientos militares contra la institucionalidad, Vicente Jiménez fue borrado de la historia, actualmente hay poca información sobre su vida, pero en Tixtla, su pueblo natal, su descendencia emprendió una lucha para reivindicarlo.

Una lucha por reivindicar a Vicente Jiménez

Cesáreo Hernández Bello tiene 84 años, es sobrino de Vicente Jiménez y por 40 años luchó para que fuera reconocido como héroe de la Guerra de Reforma.

Hernández Bello pide que el nombre de Vicente Jiménez sea escrito con letras de oro en el Congreso del Estado, como lo están los de Vicente Guerrero e Ignacio Manuel Altamirano, y que en su natalicio y aniversario luctuoso se le rinda homenaje oficial.

Fue durante una caminata por las calles de Tixtla cuando Hernández Bellos descubrió su parentesco con Vicente Jiménez.

“Iba caminando y saludé a mi tío, cuando una señora que vive a lado me dice molesta, porque no me saludas a mi, si yo también soy tu tía”, recuerda.

Dicha persona resultó ser nieta de Vicente Jiménez y en la casa donde vivió hay una placa donde se lee, Casa del general Vicente Jiménez, una de las pocas maneras en que se recuerda al general en Tixtla.

En ese momento Cesáreo Hernández indago sobre la vida del general Jiménez, y se cuestiono el porque no fue reconocido como Guerrero o Altamirano, en su búsqueda llegó al Archivo General de la Nación (AGN) ahí encontró un expediente militar donde a Vicente Jiménez lo acusan de desobediencia.

Se propuso limpiar el nombre de su tío y emprendió una gestión con todo lo que tuvo a su alcance para hacerlo.
Fue al Congreso del estado y gestiono que se le otorgara el perdón por desobediencia, algunos diputados le proporcionaron abogados, pero con cada cambio de legislatura tenia que empezar de nuevo.

Con 84 años Cesáreo Hernández desistió de su lucha, pero en años recientes y con el apoyo del actual administración del municipio de Tixtla quiere hacer un último intento.

Gestionó una mesa de trabajo con el cabildo para exponer su investigación sobre Vicente Jiménez, y pedir ayuda para que le ayuden a gestionar el perdón, la inscripción con letras de oro en el Congreso y los homenajes oficiales.

Con 89 años Cesáreo Hernández admite que ya no tiene la fuerza de antes, que se le olvidan las cosas, pero tiene la esperanza de lograr su objetivo: reivindicar la lucha de Jiménez, quien pensó un país donde no hubiese desigualdad y donde las decisiones de Estado fuera separadas de la iglesia.

El cabildo se comprometió a gestionar reuniones con diputados e historiadores para investigar más sobre su vida y lograr que Vicente Jiménez, otro hijo de Tixtla sea reconocido como se merece.

 

 

Damián Vargas: el militar y músico de Tixtla

Texto: Itzel Urieta

Fotografía: Internet

Tixtla

 

Margarito Damián Vargas fue un músico y compositor nacido en Tixtla, compuso más de 140 obras entre valses, marchas, oberturas, e himnos.

Nació el 22 de febrero de 1873. Desde niño tuvo inclinación por la música, se cuenta que tocaba flautas de carrizo para tocar sencillas piezas. Estudió la primaria en su natal Tixtla. Ahí trabajó  en la talabartería y después se dedicó a la sastrería.

De acuerdo con la Enciclopedía Guerrerense, Damián Vargas aprendío de forma empírica a tocar la guitarra y por su marcada afición por la música lo incorporaron a la Orquesta de los Damianes para que tocara el pandero. Desde muy joven empezó a tener responsabilidades en su casa. Estuvo en Chilapa de dependiente y en las horas libres estudiaba música.

A los 20 años, Damián Vargas se incorporó a las fuerzas rurales en Ayutla, en este lugar compuso el vals Matilde dedicado a la señorita Matilde Guillemaud, a quien tenía un gran aprecio.

Después de organizar una orquesta en Ayutla, volvió a Tixtla, donde fue reconocido por los éxitos que obtuvo en aquella ciudad, donde lo invitan a formar parte de la orquesta del tercer batallón.

Como militar recorrió buena parte del país y del estado, que le sirvió de inspiración para componer sus obras. A finales de 1892 y debido a la rebelión encabezada por el general Canuto Neri, Damián Vargas regresó a Guerrero. En Acapulco se da de baja del Ejército para continuar su carrera de compositor.

Para obtener dinero trabajó como minero en Huitzuco y posteriormente se fue a la Ciudad de México, donde ingresó a la orquesta de la gran compañía infantil donde salió de gira a Xalapa, Córdoba, Pachuca, Puebla y otras poblaciones.

Cansado de la vida errante decidió quedarse en México, donde se ganaba la vida tocando en las orquestas y arreglar piezas para el compositor Miguel Lerdo de Tejada, con quien llevó buena amistad.

Regresó a Tixtla en 1898, donde formó un grupo musical con sus amistades. Después emigró a Costa Grande y tocó en la orquesta que dirigían los maestros locales.

Estuvo en Acapulco de celador de la aduana marítima. Para vivir mejor vendía las piezas que componía, las obras que destacan en esta parte de su vida son: El vals Ondas del Pacífico, dedicado a las jóvenes Angela y Soledad Lobato y la danza Adiós Acapulco a su novia Jobita Mayani, y según sus conocedores aquí inició la etapa más brillante de su vida, pero sólo permaneció en el puerto de Acapulco hasta 1901.

Ese mismo año regresó a Chilpancingo y se hizo cargo de la Banda de Música del estado desde entonces hasta febrero de 1914.

En 1910, Porfirio Díaz visitó Chilpancingo y quedó gratamente impresionado al oír a Damián Vargas, obsequiándole con ese motivo una flauta con las iniciales de su nombre.

Al término de la Revolución Mexicana la Banda de  música del estado pasó a pertenecer a las fuerzas rurales del general Ambrosio Figueroa y a la caída de Madero quedó adscrita al 25 Cuerpo de Exploradores en Chilpancingo y como director Margarito Damián Vargas, con el grado de cabo segundo.

Una infección intestinal y diabetes precipitaron su vida. Fue sepultado en el panteón municipal de Chilpancingo el 16 de septiembre de 1919.

Sus viejos amigos y compañeros de la banda tocaron durante el recorrido hacia el panteón la marcha fúnebre que el mismo compuso. Sus restos descansan en la Rotonda de los Hombres Ilustres en el panteón de Chilpancingo.

La vida de Damián Vargas es poco conocida en el estado y el país, la información acerca de él forma parte de la Enciclopedia Guerrerense.

En Tixtla, su ciudad natal, nombraron a la sala de conciertos Margarito Damián Vargas, dicha sala se ubica en el interior del Centro Cultural Vicente Guerrero.

La Escuela Estatal de Música del Estado Margarito Damián Vargas lleva su nombre en su honor.

 

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