Elígeme, un espacio para gatos adultos en Chilpancingo

Texto: Itzel Urieta

Fotografía: Cortesía Elígeme

Chilpancingo

 

Los brazos de Wendy Flores salinas están marcados por pequeños rasguños, no se queja y no le duelen. No es nada grave. Son rasguños que hicieron los gatos que tiene a su cuidado.

Wendy dedica su vida al rescate de gatos adultos, los acepta, les da alimento, cuidado, los lleva al veterinario y los pone a salvo en Elígeme, una casa hogar para gatos adultos.

Wendy es amante de los gatos. Desde pequeña siempre quiso tener gatos, pero a su mamá no le gustaban.

Cuando se independizó y se fue a vivir sola, lo primero que hizo fue adoptar a su primer gato que se llama Kodiac.

Después de Kodicac, Wendy adoptó a otra gata y posteriormente rescató a otra gatita que falleció por una mala cirugía.

Se dio cuenta de que los gatos son un sector invisibilizado y que existe mucha desinformación respecto a ellos. Eso fue la que la motivó a ayudar a otros gatos, comenzó con su labor de rescate para después crear su refugio dedicado al apoyo a gatos en situación de calle, adultos, enfermos y con discapacidad.

Tommy es uno de los gatos que Wendy alberga en su refugio, cuando Tommy llegó, Wendy pensó que el daño de sus ojos era porque alguna persona o animal lo habían golpeado. Pero no , Tommy era un gato en situación de calle que contrajo una infección que al no atenderse hizo que perdiera la vista.

El caso de Tommy fue para Wendy un reto, los veterinarios no le daban esperanza de vida, le decían que dormirlo era una de las opciones.

No se dio por vencida e investigó en grupos y con más rescatadoras de gatos qué podía hacer.

Le dijeron que un gato ciego podía desarrollarse normal, por lo que Wendy decidió no dormir a Tommy.

“Hasta ahorita ha sido un gato que se guía por lo que escucha, olfatea, brincar, no se cómo le hace para saber si está alto o no”.

Elígeme, el asilo para gatos, comenzó en el 2012. Junto con su amiga Xóchitl, quien ya falleció, hacían rescate de gatos, pero aun no tenían el refugio. El refugio se llamaba en un inicio, Todos por una segunda oportunidad.

Xóchitl apoyaba a Wendy con los rescates y con la página de Facebook, después del fallecimiento de Xóchitl, Wendy se encargó de todo. Así decidió cambiar el nombre a Elígeme e implementar una imagen nueva en sus redes sociales.

El refugio está en la casa de Wendy, no informa dirección para protegerse a ella y a los gatos.

Aunque su labor inició en 2012, fue en 2015 cuando creó la página de Facebook y en 2020 modificó el nombre y la imagen del refugio.

Ahora, Elígeme es un refugio para gatos adultos con discapacidad y gatos ferales.

Primero rescataba a gatos cachorros, cuando notó que era más fácil que adoptaran a gatos pequeños, vio la necesidad de crear un espacio para ese sector de animales.

A raíz de la pandemia por Covid-19, Wendy renunció a su trabajo para dedicar todo su tiempo a los gatos de su refugio. Al ver que había dificultades para mantenerlos, pagar sus gastos médicos y alimento, comenzó a realizar cosas para vender en bazares y a través de su página de Facebook. Todo lo recaudado es para el refugio.

“Tengo que trabajar en ellos, porque ellos son mi prioridad. Para otros su prioridad son sus hijos, para mi son mis gatos”.

La mayoría de gatos que están en Elígeme son gatos rescatados de la calle, algunos tenían hogar y fueron abandonados.

Actualmente hay 40 gatos en el refugio. Tenía 45 gatos, cinco fallecieron en estos meses del año.

Los gatos están divididos, en una parte tiene a los gatos con discapacidad, en otra a los gatos con alguna enfermedad y después están los que recién llegan, éstos tienen que pasar unos días en cuarentena para posteriormente incorporarse con los demás.

La adopción es algo importante, Wendy sabe que no todos los gatos son aptos para adopción, al ser un refugio de gatos adultos algunos padecen enfermedades que requieren de cuidados especiales.

Para adoptar en Elígeme es necesario aportar una cuota de recuperación y llenar un formulario.
Elígeme visita el hogar del adoptante para corroborar que sea adecuado, en esa visita se lleva al gato para ver como reacciona ante su nuevo hogar, se firma un contrato de adopción y los gatos se entregan esterilizados, vacunados y desparasitados.

“Siempre estoy al pendiente y les pido que me manden fotos para ver cómo están”.

El refugio cuenta con el apoyo de veterinarios que le dejan los estudios, el medicamento y cuando se requiere, las cirugías, de manera económica, así la apoyan en su labor.

Dificultades

Elígeme se mantiene de las aportaciones que hacen las personas. Wendy realiza diversas actividades y programas para obtener recursos económicos y en especie.

El dinero para mantener el refugio es una de las dificultades, concientizar a las personas sobre la sobrepoblación de gatos y que éstas aporten para la causa, es otra.

Elígeme recibe aportaciones económicas a través de un número de cuenta en el que se deposita el dinero, también asiste a bazares en los que vende productos para mascotas, tiene un programa llamado Michipadrinos, que consiste en que una persona elija a un gato y por mes deposite 100 pesos para sus gastos.

En Amazon tiene una lista de deseos para que las personas que gusten apoyar con objetos de esa lista como camas para gatos las compren y la envíen al refugio. Realiza una colecta cada primer domingo de mes.

Aunque el apoyo de los chilpancingueños es bueno, reconoce que tiene más aportaciones de personas de otros estados que la siguen por redes sociales.

Más que el dinero, lo difícil para Wendy es ver partir a los gatos.

Convive todos los días con ellos, se encariña, sabe que hay ocasiones en las que llegan gatos enfermos por los que no hay mucho qué hacer. Emocionalmente eso le afecta.

En lo que va del año cinco gatos fallecieron. Recuerda a Timothy, un gato que estuvo con ella seis meses y enfermó de cáncer. Ella tuvo que viajar con él a sus quimioterapias, alimentarlo y cuidarlo.

“Timothy fue un gato querido por muchas personas, gracias a eso pude viajar con él a sus citas, y cuando llegó el momento de dormirlo me sentí muy mal, estuve mal por algunos meses”.

Llama a que las personas sean dueños y dueñas responsables, para evitar que se den más casos de abandono y maltrato hacia gatos.

Elígeme a futuro

Además de continuar con su labor de rescate de gatos, Wendy quiere crear conciencia entre la sociedad sobre estos animales.

“Hay muchos mitos sobre los gatos, algunas personas piensan que no se vacunan o que no se enferman, pero son propensos a desarrollar muchas enfermedades, como la leucemia”.

Reconoce que actualmente hay más cultura sobre el cuidado de los gatos, ya los llevan a vacunar y a esterilizar más.

“La gente poco a poco está cambiando no como quisiéramos, pero ya son más responsables”.

El sueño más grande de Wendy es tener un terreno donde tenga su refugio, un espacio seguro para los gatos, adaptar la casa hogar, abrirla para que más personas que quieran ayudar se unan y brindar apoyo a muchos más gatos.

“Ahorita estoy en un plan de ahorrar para comprar un terreno, por si en un futuro algo me pasa dejarles a ellos un hogar seguro”.

 


Este texto es parte de una iniciativa de Amapola periodismo para sensibilizar a la sociedad acerca del respeto y cuidado de los animales.

En Amapola Periodismo creemos que los altos índices de violencia en México, expresado principalmente en la tasa de homicidios, están relacionados a la falta de respeto a la vida.

El cuidado o maltrato a los animales silvestres y domésticos demuestran nuestra calidad humana.

¡No maltrates, protege!


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Sociedad se organiza por el bienestar animal

Texto: Itzel Urieta

Fotografía: Facebook Jaguares Runners 

Chilpancingo

 

Sociedad civil y asociaciones protectoras de animales organizaron una caminata perruna con causa para financiar una campaña de esterilización masiva a bajo costo.

Con el dinero recaudado de las inscripciones, se hará una campaña masiva de esterilización para dimisnuir el porcentaje de perros y gatos en situación de calle.

De acuerdo con Magdalena Esparza Gervacio, integrante de Jaguares Runners y organizadora del evento, los perros y gatos en situación de calle, son un problema de salud pública que debe ser atendido.

Datos oficiales del municipio de Chilpancingo estiman que en la capital hay 90 mil perros y gatos en situación de calle.

«El problema son los animales que están en situación de calle porque se reproducen de manera rápida. Una perra tiene la capacidad de reproducirse dos veces por año, y los gatos más ellos tiene la capacidad de reproducirse hasta tres veces por año y las camadas son muy grande», comentó Esparza Gervacio.

Esta actividad es una contribución de la sociedad a un problema que el gobierno debe atender.

Esparza Gervacio consideró que la sociedad es corresponsable en esta problemática; apuesta por una educación y concientización en el tema de bienestar animal.

Otra de las exigencias es que se cumpla la Ley de Bienestar Animal 491.

«La ley establece que un porcentaje del presupuesto de salud, el que va destinado a zoonosis, un porcentaje en específico tiene que ser destinado a campañas masivas y gratutitas de esterilización para perros y gatos y la verdad no se ha hecho».

También pidieron se apliquen las multas y sanciones establecidas en la Ley 491 a personas que maltratan a los animales, no los alimentan o los tienen amarrados en las azoteas.

Además de la sanción, Esparza Gervacio comentó que están a favor de la esterilización así como de la concientización y difusión del cuidado animal en los niños.

«Con esta caminata visibilizamos el problema».

También realizaron un bazar en el cual participaron las asociaciones, Adóptame, Elígeme, Protege Tu Mundo y Buscando una Casita.

Estas asociaciones tuvieron en venta diversos artículos y lo recaudado será para sus refugios.

Los binomios caninos de Protección Civil y de la Secretaría de Seguridad Pública, participaron con una demostración de las actividades que realizan.

Hubo 100 vacunas antirrábica gratutitas por parte de la Secretaría de Salud, 90 fueron aplicadas a perros y gatos llevados por sus dueños.

A la caminata asistieron apróximadamente 100 familias acompañadas de sus hijos, hijas y mascotas, en un recorrido de cinco kilómetros.

La catedral de Chilpancingo, un homenaje a José María Morelos y Pavón

Texto: Itzel Urieta

Fotografía: Angie García/ Archivo 

Chilpancingo

 

En el centro de Chilpancingo hay dos torres blancas que sobresalen de los edificios y árboles más altos del primer cuadro de la ciudad, son las torres de la catedral Santa María de la Asunción,

En este lugar hace 202 años José María Morelos y Pavón llevó a cabo el Primer Congreso de Anáhuac, donde proclamó los Sentimientos de la Nación, que de acuerdo con historiadores fue el primer marco legal de México.

En la iglesia hay varios elementos históricos no religiosos que pasan inadvertidos.

Los elementos que se pueden observar son dos placas conmemorativas del centenario y bicentenario del Primer Congreso de Anáhuac, en las entradas los rostros tallados de José María Morelos y Pavón, Nicolás Bravo y Vicente Guerrero.

La gente camina todos los días y entra a la iglesia sin mirarlos ni poner atención; “No, si no me dices, ni cuenta me doy”, comenta una persona que camina frente a las puertas de la catedral, cuando se le pregunta si ya sabía quiénes estaban grabados en la entrada.

En la tesis titulada, Entre lo patriótico y lo religioso: la catedral de Santa María de la Asunción de Chilpancingo, Guerrero (1813-1977), de Deysi Cristina Hernández Hernández, se hace una cronología del inmueble.

Hernández Hernández relata en su tesis que durante la proclama de Los Sentimientos de la Nación la entonces parroquia estaba en muy malas condiciones, con techo de teja y las paredes en ruinas, a punto de colapsar.

Así permaneció hasta 1869, año en que por órdenes del obispo se invitó a los feligreses a reconstruir el templo. Las personas organizaban rifas y gestionaban donaciones para costear los gastos.

La construcción de la catedral que hoy conocemos duró muchos años. Un par de sismos y la falta de recursos impidieron el avance de la obra.

En 1913, en el centenario del Primer Congreso de Anáhuac, el Congreso local asumió los gastos de construcción y colocaron una placa que todavía está en la fachada, donde se lee: “En este templo se reunió el primer congreso constituyente mexicano el 13 de septiembre de 1813”.

A partir de entonces la iglesia comenzó a llenarse de símbolos patrios.

La Revolución Mexicana y la Guerra Cristera impidieron, de nuevo, el avance de la obra.

En 1949 se celebró un Congreso Eucarístico. De acuerdo con las normas católicas este evento se realiza cuando se inaugura un templo. La iglesia que hoy conocemos por fin estaba terminada.

En el contexto del 153 aniversario del Congreso de Anáhuac, el padre Humberto Osorio, quien era el encargado de la parroquia, gestionó ante el gobierno federal un busto de Morelos, el cual continúa en el jardín lateral.

En 1977 se colocaron las puertas que hoy vemos. En la principal se haya grabado José María Morelos, así como los escudos de México y Chilpancingo. En las entradas laterales, de lado derecho Vicente Guerrero y de lado izquierdo Nicolás Bravo.

Las puertas están hechas de madera y las realizó el escultor José Francisco Ramírez. De acuerdo con Hernández Hernández, los tres personajes y la manera en que están colocados tienen una razón de ser.

“La idea de colocar estos elementos tuvieron la función de recordar a la nación entera al cura José María Morelos y Pavón, razón por la que su efigie fue plasmada en la puerta principal del recinto religioso y, como sus dos brazos en las puertas laterales, a dos héroes, oriundos de la región, que dieron su apoyo incondicional al cura de Carácuaro: Nicolás Bravo y Vicente Guerrero”. Se lee en la tesis de la historiadora.

Dentro del templo también podemos ver elementos históricos combinados con los religiosos. Como en cualquier iglesia católica vemos representado en distintas imágenes las 15 estaciones del Vía Crucis de Jesús.

La primera es una imagen de Jesús condenado a muerte por los romanos y los fariseos, debajo, el primer artículo de los Sentimientos de la Nación; “Que la América es libre independiente”.

 

 

 

 

Amotlazolli, un espacio para reciclar los residuos de los capitalinos

Texto y fotografía: Itzel Urieta

Chilpancingo

 

Crecer en una ciudad con problema de residuos de basura hizo que desde pequeño Moisés Emmanuel Manzanares Manzanares se planteara hacer algo en beneficio del medio ambiente.

Moisés recuerda que, en su infancia, buscaban con su papá un lugar donde tirar la basura, ya que no pasaban camiones recolectores, e iban al tiradero de la colonia La Cinca.

Se preguntaba qué podía hacer él por tratar de aminorar este problema y decidió estudiar ingeniera ambiental. Moisés es egresado del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

La problemática sobre la basura y los residuos siempre estuvo presente en Moisés, por eso decidió que después de culminar su carrera universitaria regresaría a su ciudad con el objetivo de hacer algo con los residuos. Cumplió. Por eso existe Amotlazolli.

Amo significa no en náhuatl y tlazolli es basura. Al unir estas palabras se forma la frase: No basura o No es basura. “Buscábamos un nombre que fuera parte de nuestra identidad y por eso nos decidimos por un nombre nahuatl”.

Desde hace un año, Moisés y su hermana crearon Amotlazolli, una casa de reciclaje ubicada en la calle Nicolás Bravo número 8, en el centro de Chilpancingo.

Decidieron ubicarse en el centro para que más personas los conozcan, tengan la facilidad y la cercanía de llevar sus residuos.

“Muchas veces las personas buscan lugares donde llevar sus residuos y hay lugares a los que es muy difícil llegar por eso decidimos que fuera un lugar céntrico”. Ahí reciben los residuos de martes a sábado de 11 de la mañana a seis de la tarde.

El objetivo de Amotlazolli es recuperar la mayor cantidad de residuos que las personas acumulan en sus espacios para darles otro uso. Reciben materiales como papel, cartón y tetra pack, plásticos, pet, vidrio de grado alimenticio, es decir, vidrio que tenga contacto con alimentos y vidrio plano. De metales reciben latas de chile, de conserva, de atún y de aluminio.

Amotlazolli revende algunos materiales como el periódico y el cartón. El tetra pack y el vidrio los mandan a reciclar a Ciudad de México, ya que en el estado no hay casas de reciclaje con la infraestructura necesaria para recibir estos materiales.

Las personas pueden llevar cualquiera de esos residuos por donación, por trueque o para vender.

En Amotlazolli también reciben ropa, tortillas, aceite de cocina, peluches y muebles. Esto es para realizar los trueques.

“Si alguna persona trae lo equivalente a 20 pesos le podemos dar dos libros, dos despensas o una playera”, comenta Moisés.

Con el trueque evitan tres impactos ambientales que son: en vez de tirar lo que ya juntaste ya no haces un impacto ambiental, al recibir un libro de segunda mano ese libro no fue tirado y otro impacto ambiental es que no se cortó un árbol para producir ese libro.

Aunque mandan a reciclar algunos materiales fuera del estado, en Amotlazolli tratan de que todo se recicle y se venda en Chilpancingo.

Amotlazolli también tiene contacto con emprendedores locales que se dedican a vender productos para disminuir el impacto ambiental, en Amotlazolli les hacen publicidad y los venden.

Dificultades

Una de las dificultades a las que se enfrentan es la falta de educación ambiental que existe en lo habitantes de la capital.

Hacer las cosas en pro del medio ambiente también es difícil. Hay personas que llegan con sus materiales y buscan una remuneración económica, se olvidan de hacerlo por disminuir el impacto ambiental.

La falta de difusión es otra dificultad. Amotlazolli tiene redes sociales, participan en algunas exposiciones sobre el medio ambiente y hacen difusión en otros medios de comunicación como radio, pero aún hay personas que no los conocen.

A un año de Amotlazolli, Moisés considera que la aceptación de las personas es un poco lenta.

Amotlazolli a futuro

Moisés quiere que Amotlazolli crezca, que sea sustentable. “Hoy en día seguimos con la inversión, rentando el local con los trabajadores”, comenta.

Quieren hacer recolecciones en escuelas y negocios porque se los han pedido, pero por la falta de personal y un vehículo adecuado no es posible.

Planean tener una mayor difusión para llegar al diez por ciento de la población de Chilpancingo y que su proyecto sea rentable.

Para Moisés este proyecto implica mucho sacrificio. Espera que en un futuro Amotlazolli se convierta en un banco de materiales. “Tener estantes de objetos que se puedan reutilizar y que la gente vaya a intercambiar, a hacer trueque, a comprar objetos de segunda mano que se puedan reutilizar”.

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El Calehual, la galería urbana que concentra a Guerrero sin salir de Chilpancingo

El Zanate Azul puede desaparecer si la ciudadanía no utiliza los espacios destinados al arte

Texto y fotografía: José Miguel Sánchez

Chilpancingo

 

El centro cultural El Zanate Azul está en riesgo de desaparecer si la ciudadanía y las instituciones no le da importancia a los espacios dedicados al arte, expuso Andrés Aguilar, artista plástico y fundador del Zanate Azul.

En Chilpancingo son pocos los espacios dedicados al arte, en ese contexto el Zanate Azul surge como un espacio independiente dedicado a la divulgación, creación y enseñanza del arte.

En los últimos meses la poca participación de la ciudadanía en el Zanate Azul generó un ambiente económicamente complicado.

«Los costos de la renta son altos y con las ganancias de los talleres es muy complicado costearlo», señaló Andrés Aguilar.

Por ello cada vez se complica más el pago de la renta y si no hay el dinero puede desaparecer.

En el Zanate Azul hay talleres y cursos de pintura que imparten a cualquier persona que quiera aprender, además realizan expo-venta de obras de distintos artistas de la entidad, a través de esas actividades costean los gastos de renta, luz y agua de sus instalaciones.

Actualmente en sus cursos tienen a cuatro alumnos y alumnas, cuando en otros tiempos llegaron a tener 15.

La poca participación de las personas en los talleres y las bajas ventas de las obras hace muy difícil la permanencia de estos espacios.

«Hacemos un llamado a la ciudadanía para que haga usos de estos espacios que finalmente son para ellos, porque una sociedad que no crea, que no sale de su realidad y no utiliza su imaginación está condenada», dijo Andrés Aguilar.

Otro tema es el gubernamental, no hay apoyo oficial para este tipo de espacios que en la capital son muy pocos, y que por sus propios medios persisten.

Andrés Aguilar llamó a la ciudadanía a no dejar que espacios como el Zanate Azul desaparezcan porque son muy importantes para mantener el tejido social.

«Por eso pedimos a no dejar que espacios como estos, en resistencia, desaparezcan, porque tanto nosotros necesitamos de la ciudadanía como la ciudadanía de nosotros».

Para Andrés Aguilar la relación ciudadanía y arte es simbiótica, es decir, no se puede concebir una sin la otra.

«En una situación tan violenta como la que vivimos, la creación de algo nuevo, de utilizar la imaginación es importante para que las personas puedan convivir en paz».

 

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El Calehual, la galería urbana que concentra a Guerrero sin salir de Chilpancingo

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El mezcal, las máscaras y la buena charla son la personalidad de este espacio 


Texto: Margena de la O

Fotografía: Oscar Guerrero 

Chilpancingo

 

José Luis Correa Catalán llena dos botellas de mezcal, una natural y otra con un preparado de cajel, al fotógrafo Pedro Agüayo, quien visita por primera vez El Calehual.

Él y una mujer que lo acompaña recorren el primer nivel de la casa del anfitrión, un espacio con 450 máscaras de diferentes puntos de las siete regiones del estado, y decenas de litros de mezcal de Axaxacualco (Eduardo Neri) y Apango (Mártir de Cuilapan), dos elementos simbólicos de Guerrero, los que, a la vez, configuran la historia del linaje de los Correa.

Una vez servidos los mezcales, Correa explica las diferencias entre las máscaras de los tecuanes, según la región del estado en que fueron elaboradas. Después intercambian comentarios del uso ritual de la máscara, en particular de Acatlán, Chilapa, y de Zitlala, dos lugares nahuas de la Montaña baja de Guerrero donde la ritualidad es muy importante. Lo hacen mientras recorren el lugar.

El Calehual es una habitación con paredes cubiertas por el casi medio millar de máscaras de todos los tamaños, sin contar las miniaturas que cubren los arcos de unas de las divisiones, y algunas antigüedades. Ante eso, es casi imposible no engancharse y preguntar, y preguntar, y preguntar.

La mujer comentó al principio que sería una visita rápida, la que se alargó para escuchar atentos a Correa. Les dijo, por ejemplo, que algunas máscaras son decorativas u ornamentales, como las que elaboran los artesanos en San Francisco Ozomatlán, Huitzuco y de Ayahualulco, Chilapa, “la nueva tendencia de la máscara en Guerrero a partir de los setentas” que nunca perdió su valor artesanal.

También les compartió sobre la importancia de los saberes y las técnicas empleadas en los tres grupos en que divide su colección: las auténticas asociadas a una danza tradicional, las réplicas que mantiene para fines de archivo, y las decorativas que también tienen alguna asociación con las danzas y ritualidades, con las adecuaciones de las nuevas generaciones de mascareros y sus contextos.

Cuando los visitantes se despiden –asegurándose de llevar las dos botellas de mezcal que compraron–, anticipan a Correa que volverán, porque a El Calehual siempre se regresa. Para construir este texto, por ejemplo, se visitó el lugar más de un par de veces, la primera para conocerlo, las siguientes sólo por gusto.

Pedro Agüayo expuso, como argumento para una siguiente visita, su deseo por aprender más sobre las máscaras y las danzas de Guerrero.

Un dato que se conoce al visitar El Calehual es que la máscara de diablo colgada cerca de la ventana, desde donde se ve la calle 18 de marzo, es de las primeras que obtuvo Correa para su colección. Se trata de un diablo hecho por los artesanos de San Francisco Ozomatlán, una comunidad nahua ubicada a orilla del río Mezcala, considerada como el lugar del país donde se producen más máscaras de madera, de acuerdo con lo que han documentado algunos medios de comunicación.  

O que la máscara más antigua en la colección es un diablo de un pueblo de  Teloloapan, hecha en los años veinte.

Es probable que se asombre después de saber que en 2020, después de tres años de buscarlo en San Martín, Quechultenango, Correa logró que don Cuco Gudiño, uno de los dos últimos mascareros sanadores –que fungen como una especie de chamán en sus comunidades– de los que sabe sobreviven en el estado, le traspasara una colección de siete máscaras originales de la generación de danzantes de los años cincuentas. Son máscaras que corresponden a los danzantes originales de esa época, una de ellas es la de un hombre apellidado Bello, la gente lo reconoció porque la máscara tenía los ojos muy juntos, como él.

 La visita de la pareja ocurrió la tarde del 29 junio pasado, pero así suelen ser todas las visitas a El Calehual, que el mismo Correa define como una galería urbana, donde confluyen una especie de simbiosis que superan la degustación y la contemplación, porque queda de manifiesto la manera en que otros saberes se expresan.

Además, compartió más adelante, después de atender a sus clientes, es fundamental entender las máscaras y las danzas como dos eslabones contiguos, y a las máscaras con el mezcal, como un eterno ritual de Guerrero.

Para que estos elementos tengan ese sentido, Correa juega un papel muy importante, de entrada, garantiza una amena charla, por todo su bagaje intelectual y artístico, y todo su conocimiento sobre las máscaras, tema que ha abordado hasta en un plano académico. Su investigación de maestría lleva por título La vida social de las máscaras en Guerrero, 1970-1990.

Después, una degustación de un buen mezcal. En El Calehual ofrecen y sirven cuatro gamas de mezcal: el natural o blanco; los destilados, como el de borrego y el de pechuga; los macerados, como el amargo, el de damiana, el de hierbas, y por último, los licores que son hechos con frutas de la región. En total, unos 150 tipos de mezcales.

El elemento incorporado más reciente al mezcal, las máscaras y la charla en El Calehual, son los quesos de prensa que la familia de Correa trae de Chichihualco y Tlacotepec para ofrecerlo en venta; siempre hay prueba. Este complemento es otra ala de su historia familiar, porque está conectado a la Sierra de la zona Centro, donde se mantiene parte de la familia de su madre, Nohemí Catalán García.

Una mezcalería convertida en galería

La historia de El Calehual comenzó hace varias décadas; sólo en su espacio actual lleva 20 años. La abuela paterna inició con la venta de mezcal en la casa familiar, un poco desde la clandestinidad, porque en Chilpancingo se consideraba que era una bebida para peones, cuenta Correa. 

Por esa razón, con el paso de los años, vendían el mezcal a la usanza de las más antiguas pozolerías de Chilpancingo, fundadas por las familias tradicionales de la ciudad, quienes adaptaban una parte de sus casas para el negocio y compartían parte de su intimidad con los clientes.

Además de que hace años el mezcal de Guerrero enfrentó la estigmatización de que no era bueno y la familia de Correa, a través del El Calehual, se sumó a la tarea de cambiar esa idea. “Nos tuvimos que volver anfitriones para explicarles qué era el mezcal, qué era lo que se estaban tomado”, comenta.

Ahora, con un espacio propio, pero dentro del perímetro familiar, ofrece a sus visitantes y clientes la posibilidad de conocer diferentes lugares de Guerrero sin salir de Chilpancingo, de reconocerse a través del mezcal y las máscaras, convirtiéndose a la vez en un recinto que responde a “contextos, memorias, ritualidades” del estado.

Está en el primer nivel de una estructura modificada, con frente tanto a la avenida Ignacio Ramírez como a la calle 18 de marzo, en el centro de la ciudad.

Correa es quien está al frente del proyecto en la actualidad, pero sus padres, José Luis Correa Rivera y Nohemí Catalán García, también tienen el crédito del arranque y de que se mantenga, porque tienen una conexión familiar con el mezcal. El 13 de julio pasado, en su perfil personal de Facebook, Correa publicó una fotografía de su padre en el esplendor de El Calehual, con el siguiente pie de foto: “La mano detrás de El Calehual. Mi alquimista favorito”.

Aquí algunos datos de la tradición mezcalera de la familia de Correa. De lado de su padre solían tener mezcal en casa para elaborar remedios, amargos o licores, por la tradición que les traspasaron sus bisabuelos de Tixtla y Mochitlán. De ahí mismo proviene el hábito de elaborar licores con almíbar, propio de las frutas tradicionales, como el cajel, un cítrico ya complicado de conseguir en Guerrero. Su abuela, cuenta Correa, solía preparar antes esos licores con agua ardiente.

En La Reforma, un pueblo de Heliodoro Castillo, su bisabuelo y su abuelo materno producían mezcal para intercambiarlo en Chichihualco, cabecera de Leonardo Bravo, por insumos para alimentar a su familia.

El nombre de la galería está asociado al maguey, planta con la que se produce el mezcal. El calehual es el quiote que crece en medio de la planta cuando ya es veterana y puede alcanzar varios metros de altura; cuando ese tallo florece anuncia la muerte del agave, según se lee en una ficha sobre agroalimentación difundida por el gobierno federal.

Entre los mezcaleros de Guerrero se supo que en los plantíos, al calehual lo dejan crecer sólo entre algunas plantas para garantizar la reproducción silvestre del maguey. Para abastecer la demanda de El Calehual, Correa y su familia mantiene relación con productores de Axaxacualco y Apango, sus principales proveedores.

En El Calehual prevalece la idea inicial (y quizá ese es el motivo de que se mantenga) de ofrecer una buena bebida y un espacio íntimo de diálogo que inicia sobre las tradiciones y costumbres de un pueblo y puede concluir en un debate sobre temas políticos o sociales.

El lugar es recomendado de boca en boca por los clientes que, al salir de ahí, se convierten en amigos. Para llegar ahí hay que conocer a Correa, a su familia o a sus amigos.

Quizá esa es la razón por la que Correa le da todo el crédito a ellos de la apariencia y el alcance actual de El Calehual. La mayoría forman parte de los círculos en los que se desenvuelve: es historiador, artista plástico y un joven interesado en los sucesos sociales y políticos de Guerrero.

“Los clientes fueron nutriendo el lugar, donando (máscaras y antigüedades), y de ahí me di cuenta que había una posibilidad de hablar del estado, aventurándose a Guerrero a partir de las cosas”.

Los primeros en donarle máscaras fueron Teresa Leyva, quien le llevó 20, y Ricardo Klimek, quien le donó otro número importante; ambos son habitantes conocidos de la ciudad. Otras piezas, él mismo las adquirió o intercambió, al principio por lo estético, después por un interés de estudio.

El intercambio de máscaras sigue haciéndolo con conocidos o curiosos, que después se convierten en aliados porque los mueve el mismo interés de saber más de las máscaras y las danzas de Guerrero.

El 18 de julio pasado, lo dejó asentado en sus redes sociales, hizo un intercambio de máscaras con César Aparicio, un joven originario del barrio de San Antonio de Chilpancingo, quien, según escribió en un posteo, tiene una colección de máscaras específica de danzas de este municipio, como la de Los siete vicios: “Un Abraján por otro Abraján. César me pasó una Diablita tradicional elaborada por don Ernesto Abraján y yo le pasé un diablo, también de don Ernesto Abraján”.

El mezcal y las máscaras, un sincretismo de la ritualidad en Guerrero

Aun cuando Guerrero está en la lista del puñado de estados con denominación de origen del mezcal, lo que les concede al estado supuestos beneficios de desarrollo económico, el mezcal está asociado a un asunto más profundo: la ritualidad de los pueblos que tienen sus maneras particulares de vincularse con el entorno.

Las máscaras también son evidencia de ciertas maneras de interpretación del ambiente, y “tienen también mucho que ver con el mezcal, porque en las fiestas patronales de Guerrero el mezcal está junto con pegado, es parte de la festividad, de la ritualidad. Es una manera de ponerle un lugar donde también hay una eterna ofrenda de las máscaras”, comenta Correa sobre estos elementos vinculados a la manera en que se organizan ciertas comunidades.

Por ejemplo, las máscaras lo llevaron a conocer un mundo menos evidente, que congrega una amalgama de discursos de las comunidades. Son piezas que la misma comunidad crea como depósito de su memoria o como testigas de momentos o procesos históricos importantes, como los étnicos o de conflictos raciales en Guerrero. “Entonces, las máscaras resultan ser también el mejor testimonio de un estado que tiene una gran política de olvido sobre sus raíces”.

Para Correa, las máscaras configuran una vía que permite romper “los bronces” o las versiones institucionales que todo folcloriza y ofrece únicas versiones.

“¡No! Las máscaras hablan de cuestiones mucho más complicadas, inclusive contradictorias, acerca de lo que creemos que es la patria o el territorio”.

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Texto: Itzel Urieta

Fotografía: José Miguel Sanchez

Chilpancingo

 

Jorge Luis Silva Maldonado viajaba en una urvan del servicio público de Chilpancingo. Iba solo. Para bajarse tenía que pedirlo al conductor. No pudo hacerlo porque Jorge tiene discapacidad auditiva. Es sordo.

Jorge se bajó muchas cuadras después del lugar a donde iba.

Jonathan González Silva, primo de Jorge, explicó que el término correcto para dirigirse a estas personas es sordo o sorda, no sordomudos. Las cuerdas bucales de la mayoría de las personas no están dañadas y pueden emitir sonidos, lo que no hacen, es escuchar.

El transporte público en Chilpancingo no es adecuado para personas como él. A través de María Emilia Silva Maldonado, hermana de Jorge y su intérprete, Jorge expresa que en ciudades como la Ciudad de México el transporte público cuenta con un botón especial para que las personas sordas puedan pedir su parada y bajarse en el lugar correcto.

Ésta es solo una de las tantas problemáticas a las que se enfrentan las personas sordas y que no son visibilizadas en el entorno familiar ni social.

Jorge tiene 32 años. Es sordo de nacimiento e hiperoacusico, es decir, puede percibir poco sonido.

Es técnico dental, amante de la pintura y la fotografía. Le gusta ver vídeos en internet e interactuar con sus amigos. Comparte tiempo con su hermana Emilia y su primo Jonathan, con quienes creó y fundó Movimiento silente, aquí en Chilpancingo.

Su carrera de técnico dental le gusta, aunque fue difícil desarrollarse en ese ámbito porque las personas oyentes no le entendían.

Le gusta compartir sus conocimientos sobre Lengua de Señas Mexicana (LSM) con sus amigos sordos.

“Me gustaría enseñarles a todos los niños LSM, creo que es muy importante que ellos aprendan para que sepan defenderse por si les quieren hacer algo, si los quieren robar o abusar de ellos”, comenta Jorge a través de Emilia.

Jorge se considera una persona muy entusiasta y le gusta conocer a gente nueva, convivir con sus amigos y viajar.

“Las personas sordas podemos hacer todo lo que queramos, yo tengo una vida muy normal”.

Siempre tuvo el apoyo de su familia, a pesar de que le tocó vivir momentos de discriminación por ser sordo, eso nunca lo frenó para prepararse profesionalmente.

Cuando era niño tomó terapia de lenguaje, lo que le permitió desarrollar la capacidad de la lectura de labios.

Para Jorge, Emilia y Jonathan son especiales, con ambos comparte momentos agradables.

Movimiento silente

Emilia, Jonathan y Jorge conviven desde que eran niños. Emilia es maestra de inglés y se capacitó en Lengua de Señas Mexicana (LSM). Jonathan es primo de Jorge los tres son muy unidos.

Cuando eran niños su comunicación comenzó de manera intuitiva hasta que Jorge aprendió LSM y le enseñó a Jonathan.

“Casi casi que él (Jorge) nos obligó a toda la familia a aprender LSM, fue como ‘si no aprendes sobre LSM no voy a comunicarme contigo’, comenta Jonathan.

Jonathan recuerda que la familia se reunía los fines de semana y Jorge les enseñaba el abecedario en LSM, así todos aprendieron.

También lo hicieron para no apartar a Jorge del núcleo familiar y se integrará en sus conversaciones y convivios.

Lo que comenzó como algo personal, se convirtió en un movimiento que está creciendo: Movimiento silente.

Al comenzar a platicar con Jorge y su grupo de amigos, conformado en su mayoría por personas sordas, Emilia, Jonathan y Jorge se percataron de que las personas con discapacidad auditiva tenían muchos problemas que no podían visibilizar ni expresar.

Uno de los principales problemas es que la mayoría de ellos no saben el LSM. Jorge tiene un círculo de amigos de aproximadamente 26 personas, ellos también son sordos; de esos 26, solo tres saben LSM y él se los enseñó.

Movimiento silente vio la necesidad de estas personas y comenzaron a trabajar para visibilizar sus demandas, su sentir y brindarles apoyo.

Movimiento silente lleva un año y medio de haberse creado, y uno de sus objetivos es crear una red de apoyo para personas sordas y concientizar a la población en general sobre la importancia del LSM.

Jonathan es abogado y en Movimiento silente apoya a personas sordas que tienen algún problema jurídico, Emilia apoya en ocasiones como intérprete de estas personas.

“En las instituciones no saben LSM y nos piden que nos quedemos a ayudarles porque ellos no les entienden”, comenta Jonathan.

Movimiento silente también da cursos de LSM, Jorge es quien imparte los cursos con ayuda de Emilia, en un principio, eran gratis, ahora solo piden una cuota de recuperación.

Para dar cursos y talleres de Movimiento silente ocupan un espacio familiar ubicado en el Centro de Chilpancingo, también tienen en otros espacios locales como cafés y restaurantes en los que hacen actividades.

Además de enseñarles LSM, Movimiento silente se enfoca en apoyar a las familias de las personas sordas para que aprendan a comunicarse con ellos y sean integrados al núcleo familiar.

En Movimiento silente las personas sordas también tienen apoyo psicológico, en el equipo hay una psicóloga especializada en LSM que apoya a las personas con discapacidad auditiva.

Para ellos, la importancia de aprender LSM es fundamental, y les gustaría que las personas lo vieran como una herramienta de apoyo a las personas sordas para que, en dado caso de que algún día una persona oyente se encuentre a una persona sorda en la calle, la apoyen.

Sector invisibilizado

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en México existen 2 millones 300 mil personas con discapacidad auditiva. Es un número mayor al de personas con Síndrome de Down.

Jonathan considera que, muchas veces no son contabilizados de manera correcta porque físicamente no tienen ninguna característica que los distinga, “se ven y se desarrollan como una persona normal”.

Otro de los objetivos de Movimiento silente es visibilizar las dificultades y problemas a los que se enfrenta las personas sordas.

Desde que comenzaron a trabajar con este sector se dieron cuenta de que no existe un padrón en el estado para saber cuántas personas con discapacidad auditiva hay en Chilpancingo.

Ellos asumieron esa tarea y hasta el momento contabilizaron a 20 personas con esta discapacidad en la ciudad. Esta información la han recabado con ayuda de Jorge y sus amigos.

“Al ir al Centro de Rehabilitación Integral Guerrero (CRIG) a preguntar sobre si tenían el dato de cuantas personas sordas hay en Chilpancingo nos dijeron que no, porque muchos de ellos no cuentan con su credencial que los acredita como personas con discapacidad auditiva”, dijo Emilia.

Al conocer a otras personas sordas además de Jorge, Emilia y Jonathan se percataron de que sus problemas son muchos. Además de no saber LSM, la mayoría tampoco sabe leer ni escribir.

“Nos encontramos con que muchos tienen escolaridad hasta nivel preparatoria, pero no saben leer y escribir, entonces uno se pregunta, ¿cómo llegaron a ese punto?”, comenta Emilia.

La depresión también es notoria en este sector. De acuerdo con Jonathan y Emilia, las personas sordas se aislan de su núcleo familiar y de su entorno. Este aislamiento viene de la familia quienes no permiten que interactúen con otras personas. Esto provoca conductas de inseguridad y sentimientos de tristeza y depresión.

Muchos padres y madres de personas con discapacidad auditiva tampoco saben LSM y solo se comunican con sus hijos de manera intuitiva.

La falta de apoyo para estas personas dificulta el aprendizaje de ellos y sus familiares.

“Muchas veces no tienen la solvencia para pagar un curso, y se ven en la posición de, o llevo el sustento a mi casa o me pago un curso de LSM”.

Guerrero es un estado que tiene en rezago a las personas con discapacidad auditiva, además del ámbito educativo también en el ámbito laboral las personas con discapacidad auditiva son afectadas.

Emilia considera que hay personas con discapacidad auditiva que tienen diferentes capacidades y talentos.

Por la falta de aprendizaje y desconocimiento de la ciudadanía sobre el LSM no son contratadas. Emilia pone el ejemplo de que probablemente el jefe de alguna empresa no sepa LSM, por lo que le será complicado comunicarse con una persona sorda, es ahí cuando no son contratados.

Las instituciones gubernamentales tampoco son incluyentes con las personas sordas, no tienen intérpretes en sus oficinas y no están capacitados para atenderlos.

Otra dificultad que enfrentan son los grupos políticos que utilizan a las personas sordas con fines electorales o para llevarlos a campañas, solo para la foto y no les permiten comunicarse con personas.

En el tema de legislación no hay avances en el estado. Existe la Ley Federal de la Cultura del Sordo. Jonathan explica que, los derechos y legislaciones solo están en papel y no se cumplen.

De acuerdo con Jonathan existen los derechos positivos y negativos. “Los derechos negativos son, por ejemplo: el Estado no te puede impedir que tengas acceso a algo. Los derechos positivos son el Estado tiene la obligación de darte algo. El sordo tiene el derecho a una formación académica pero no es obligación del Estado proveerla, entonces están y se ven muy bonitos, pero no hay una obligación del Estado a cumplirlos”.

A nivel estatal no hay legislación para las personas sordas, no están en la Ley Orgánica del Estado ni en alguno de los artículos se habla de las personas sordas como sujetos de derecho.

Movimiento silente en un futuro

Movimiento silente quiere crecer y darse a conocer a nivel estatal para apoyar a más personas sordas.

Hasta el momento, la aceptación de la ciudadanía es buena, la participación en los cursos de LSM es notoria, pero aun hace falta.

Consideran que todos deberían aprender LSM, porque preocuparse por ello, sí que es una actitud y lenguaje incluyente. Les gustaría que más personas oyentes se inscribieran a sus talleres y así generar una cultura de inclusión para las personas sordas en todos los ámbitos, principalmente, en el ámbito laboral para que tengan oportunidades de trabajo.

Buscan que grupos de empresarios se sumen a su causa y contraten a personas sordas en sus empresas.

Uno de sus proyectos es crear La casa del sordo, que sería un centro multidisciplinario en el que, además, de enseñarles a las personas sordas LSM, les darían una preparación integral en el ámbito educativo y psicológico.

Emilia, Jonathan y Jorge comparten la meta de que Jorge tenga su propia escuela en la que él sea el encargado de enseñar LSM. Les gustaría ver a las personas sordas empoderadas.

“Vemos a Movimiento silente luchando por una integración de la comunidad sorda”.

Para Emilia, su slogan Mi voz son tus manos, refleja todo lo que Movimiento silente quiere ser: la voz de quienes no pueden ser escuchados a través de LSM.

 

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El toronjil, la planta que da identidad a la capital en riesgo de desaparecer

Texto: Itzel Urieta

Fotografía: José Luis de la Cruz

Chilpancingo

El toronjil es una de las plantas más populares en Chilpancingo. Existe una leyenda que dice que quien prueba el té de toronjil con una semita, pan tradicional del estado de Guerrero, se queda o regresa siempre.

Además de ser conocido por esta leyenda, el toronjil es popular por ser una planta que solía ser abundante en la capital y por propiedades curativas.

Su nombre científico es Clinopodium Mexicanum. Se da en climas frescos y crece en los cerros en forma de arbusto, llega a medir unos 80 centímetros.

El toronjil tiene un olor y sabor agradables. Cuando empieza a hervir, su olor parecido al de la menta, se esparce por la cocina de la casa o restaurante donde se degustará. Se toma caliente y tiene un efecto relajante.

Una de sus propiedades curativas es mejorar la digestión y ayuda con problemas de nervios y ansiedad.

De acuerdo con Natividad Herrera Castro, directora del Herbario Universitario, el toronjil es una planta endémica del centro de México que se da en Guerrero, Hidalgo y Oaxaca.

Herrera Castro mencionó que en el estado hay cuatro tipos diferentes de toronjil. En la sierra hay por lo menos tres de los cuatro tipos.

El toronjil que más se da en Chilpancingo es el de flor roja.

El toronjil antes era abundante en los cerros de Chilpancingo, actualmente es difícil hallarlo en los alrededores de la ciudad.

“Actualmente se puede conseguir en el mercado, pero son plantas que la gente cultiva en sus casas. En la naturaleza de manera silvestre la planta ya no se encuentra”, afirma la investigadora de la Universidad Autónoma de Guerrero (Uagro).

La sobreexplotación de la planta y la urbanización de la capital provocaron que la planta ya no esté en vida silvestre.

El toronjil es una planta que ayuda a algunas personas a mantenerse económicamente.

Se vende en los mercados y en el centro de la capital. Los ramos o manojos de toronjil cuestan entre 10 y 20 pesos. Una ramita sirve para preparar alrededor de cinco tasas del té.

A pesar de que ya no se produce como antes, quienes tienen la planta en sus casas la llevan a vender, la venta es buena porque el toronjil se da en temporada de lluvias y muchas personas lo compran para guardarlo y tener reserva para después.

“No es fácil encontrar toronjil en vida silvestre, y tampoco se le da a cualquiera, es importante que la planta tenga los cuidados adecuados para que se pueda reproducir”.

Al ser una especie de planta poco conocida es difícil determinar su estado actual, es decir, no hay estudios suficientes para asegurar que está en riesgo.

Herrera Castro menciona que es una planta muy difícil de reproducir, por lo que su preservación es muy importante para el ecosistema de Chilpancingo.

La flor del toronjil son pequeñas flores rojas que crecen en el arbusto, existe una versión, no comprobada, que Chilpancingo no significa lugar de avispas, si no lugar de banderitas rojas, por la cantidad de toronjil que abundaba en la zona.

 

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La alcaldesa autoriza otra vez instalación de juegos mecánicos en plaza central

Texto: José Miguel

Fotografía: Oscar Guerrero

Chilpancingo 

 

La mañana de este miércoles, con autorización de la administración municipal, fueron instalados en el zócalo de Chilpancingo juegos mecánicos que, para varios ciudadanos, representa una mala decisión de las autoridades porque impiden el paso y el acceso al parque.

Los juegos fueron colocados a un costado del quiosco. “Está bien que quieran poner cosas diferentes, pero es es un espacio muy apretado, ahí se sienta la gente, están las jardineras y se me hace algo peligroso», mencionó una persona que sentada en una jardinera observaba la instalación de los juegos.

Hasta el momento son dos juegos mecánicos instalados en entre las jardineras y los pasillos frente al edificio del Poder Judicial. Se intentó hablar con las personas que los instalaban pero se negaron a dar información.

Un hombre quien se identificó como Pedro que estaba por el parque comentó que la alcaldesa Norma Otilia Hernández Martínez le resta importancia a necesidades apremiantes para los habitantes.

«En lugar de tapar los baches, la presidenta le pone atención a estos juegos mecánicos, como si la capital no tuviera cosas más importantes; sólo le gusta la fiesta a ella (Hernández Martínez)»

La Plaza Cívica Primer Congreso de Anáhuac se divide en dos partes, en la parte norte está el jardín y en la parte sur la plaza cívica, que es considerada un sitio histórico al igual que el Museo Regional de Guerrero y la Catedral de la Santa María de la Asunción.

 

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Arcadia casa de hospedaje, café, cultura y arte

Texto: José Miguel Sánchez

Fotografía: Oscar Guerrero

Chilpancingo

 

La tarde de hoy fue inaugurado el Centro Cultural Arcadia, un espacio para difundir el arte y la cultura en la capital.

Arcadia es un espacio para difundir el arte a través de presentaciones de libros, exposiciones y galerías de arte, además es cafetería y casa de hospedaje.

«En Arcadia no queremos limitar la libertad creativa de nadie, apuntamos a que sea un referente de la poesía, realizar talleres de escritura, de expresión oral, abrirle las puertas a nuestra cultura ancestral», comentó el fundador de Arcadia, Florencio Salazar Adame.

Salazar Adame fue secretario general de Gobierno durante el sexenio del priista Héctor Astudillo Flores (2015-2021), y a la presencia de Arcadia asistieron políticos priistas, académicos, periodistas, intelectuales y representantes de la iglesia católica.

Heriberto Huicochea Vázquez y Mario Moreno Arcos fueron algunos de los políticos priistas presentes.

Una de las propuestas que plantea Arcadia es la de donar un café a alguien que lo necesite.

Un comensal podrá dejar pagado un café, y colocar el comprobante en un buzón, y la persona que lo necesite podrá tomar uno.

En el ámbito cultural ya tienen agendadas diversas actividades para difundir arte y cultura en Chilpancingo.

Se tienen previstas 50 actividades entre ponencias, talleres y presentaciones de libros.

Entra las actividades está una ponencia del artista guerrerense Leonel Maciel y la presentación de libros de autores guerrerenses y de otras latitudes del país y del extranjero.

Sobre el nombre, Salazar Adame dijo que es guiño a la cultura griega; Arcadia era un país imaginario donde la felicidad, la tranquilidad, la sencillez y la paz se unían con la naturaleza en una relación única e inigualable.

En Chilpancingo hay pocos espacios para la difusión del arte, los centros culturales son pocos y hoy se suma a esa lista Arcadia.

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Ayuntamiento adeuda escrituras a colonos de Chilpancingo

Texto: José Miguel Sánchez

Fotografía: Amílcar Juárez

Chilpancingo

 

Colonos de la zona norponiente de Chilpancingo protestaron en el Ayuntamiento de Chilpancingo para exigir la entrega de 26 escrituras que ya pagaron.

Vecinos de las colonias Candelaria, Nueva Revolución y Héroes de Guerrero protestaron en la entrada del Ayuntamiento y exigieron una audiencia con la presidenta municipal, la morenista Norma Otilia Hernández Martínez, para que les explique porque no les entregan sus escrituras.

Julia Sarmiento Lucas, vecina afectada de la colonia Candelaria, explicó que derivado de un acuerdo con el ayuntamiento varios colonos dieron una apartación económica para la expedición de sus escrituras.

«Las escrituras tuvieron que ser entregadas el pasado mes de julio, pero el Ayuntamiento incumplió y no nos da explicaciones de que hicieron con nuestro dinero».

Los vecinos fueron acompañados por Conrado Hernández Domínguez, dirigente de Antorcha Campesina en Chilpancingo, quien dijo que el gobierno morenista de Hernández Martínez no atiende situaciones que otras administraciones dejaron avanzadas.

Agregó que él tiene conocimiento de que el municipio cuenta con los recursos suficientes más las aportaciones de los vecinos para finalizar el trámite de escrituras para 26 familias de la colonia Candelaria.

En la protesta, además del problema de escrituración, vecinos de la colonia Héroes de Guerrero pidieron ser reubicados, debido a problemas geológicos en la colonia que provocó hundimientos.

Otro grupo de vecinos de la colonia Nueva Revolución pidieron al municipio la regularización de 80 predios.

Los vecinos protestaron en la entrada principal del Ayuntamiento, sin bloquear los accesos. En conferencia de prensa explicaron sus demandas.

A las 10:30 de la mañana una comisión de manifestantes ingresó a reunirse con funcionarios de la Secretaría de Obras Públicas del municipio.

Hernández Domínguez dijo que si no hay una solución harán protestas más radicales.

«De una vez avisamos que si no nos solucionan nos disculpen porque tendremos que tomar otras medidas».

El 9 de agosto no es la fecha de nacimiento de Vicente Guerrero

También habría error en el apellido de su madre, así que el insurgente probablemente se llamaba Vicente Guerrero Rodríguez


Texto: Itzel Urieta

Fotografía: José Miguel Sánchez

Chilpancingo

 

El consumador de la Independencia, Vicente Guerrero Saldaña, nació un 10 de agosto de 1782, pero todos lo conmemoran el 9 de agosto debido a una confusión que existe en los registros oficiales.

La historiadora del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), María Teresa Pavía Miller, comenta que la fecha de aniversario y el año son diferentes a los que se conoce.

La historia que todos conocen basa la fecha del nacimiento de Vicente Guerrero en un acta de bautizo que es propiedad de la iglesia de Tixtla, en la cual se indica que nació el 9 de agosto de 1782.

De acuerdo con Pavía Miller, el documento que se debe tomar en cuenta es el Padrón de
Familias de Españoles, Castizos y Mestizos de Tixtla, realizado en 1791, y que resguarda el Archivo General de la Nación (AGN).

“Ahí se apuntó (en el padrón) que, en ese tiempo, el futuro insurgente apenas contaba con ochos años de edad, lo que nos indica que pudo haber nacido en 1783”.

Según este dato, el nacimiento de Vicente Guerrero se da un año después de la fecha que todos conocen.

Además, el día también es erróneo, de acuerdo con el libro Vicente Guerrero. El Carácter, del escritor José Mancisidor, la fecha de nacimiento de Vicente Guerrero es el 10 de agosto.
“Yo el bachiller D. Francisco Cavallero bauticé solemnemente, puse oleos, y crisma a Vicente Ramón, hijo de D. Juan Pedro Guerrero y de doña María Guadalupe Saldaña”, se lee en la cita del libro.

Otro dato que refuta Pavía Miller es el apellido. Todos conocen al insurgente como
Vicente Guerrero Saldaña, pero de acuerdo con el padrón antes mencionado, su madre se registró como María Rodríguez.

“De acuerdo con este documento, el personaje histórico que dio nombre a nuestro
estado, en verdad, se llamó Vicente Guerrero Rodríguez”, revela Pavía Miller.

Los datos en los que se basa la historiadora del INAH se hayan en el Archivo
General de la Nación, en el área de padrones, volumen 17, fojas 278 y 278r.

El biógrafo de Vicente Guerrero, Herminio Chávez Guerrero, en su libro Vicente Guerrero. El Consumador, aunque asume que la fecha de nacimiento de Vicente Guerrero asentada en las actas es del 10 de agosto, considera que en aquel tiempo a los niños se les bautizaba un día después de nacido, por lo que asumió que nació un 9 de agosto.

Muchas instituciones toman esa referencia y por eso conmemoran cada 9 de agosto el natalicio del consumador de la independencia.

El insurgente

De acuerdo con el libro Vicente Guerrero. El Carácter, Vicente Guerrero, desde joven tuvo afinidad con las ideas libertarias de los insurgentes y en diciembre de 1810 se unió a las tropas independentistas, por su arrojo y valentía quedó a las órdenes de José María Morelos y Pavón.

Cuando muere Morelos, en 1815, la conducción del movimiento recae en el mismo Guerrero.

El 9 de noviembre de 1820, el virrey envía una oferta de indulto a Guerrero a través de su padre, dando pie a una de las frases más célebres de la historia mexicana.

“Este venerable anciano es mi padre; viene a nombre del virrey a ofrecerme dádivas, que nunca aceptaré. Respeto a mi padre y le obedezco; pero como mexicano de honor y soldado de la libertad de mi pueblo, no puedo traicionar mi ideal, que piensan empañar los hombres faltos de amor patrio: Mi patria es primero”.

El 10 de enero de 1821 Guerrero recibió de Iturbide una invitación para negociar la Independencia; se reunieron en Acatempan y el jefe insurgente convino en luchar al lado de sus antiguos enemigos, ocupando un lugar subalterno. Aunque Guerrero reconoció a Iturbide como emperador pronto lo combatió.

En 1828 figuró como candidato a la presidencia, sin embargo, se designó a Manuel Gómez Pedraza, por lo que se produjo un movimiento subversivo y se declaró insubsistente la elección por lo que se designó entonces presidente a Guerrero y en la vicepresidencia se designó al general Anastasio Bustamante.

Anastasio Bustamante proclamó el Plan de Jalapa y desconoció al régimen de Guerrero y, a su vez, el Congreso lo declaró imposibilitado para gobernar la República, por lo cuál Vicente Guerrero se lanzó en una nueva guerra civil que se prolongó todo 1830.

En enero de 1831 Vicente Guerrero fue aprendido a bordo del bergantín El Colombo; un consejo de guerra lo condenó a muerte y lo fusilaron en la villa de Cuilapan.

 


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