Casa Grande de Tixtla, centro de operaciones militares de insurgentes en los movimientos libertarios de México

Texto: Itzel Urieta
Fotografía: Especial
27 de abril del 2022
Tixtla

En el corazón de Tixtla, en una de las habitaciones de la llamada Casa Grande, se promulgó la primera constitución del estado de Guerrero de manos del general Juan Álvarez Hurtado. Era 1851 y la Ley Orgánica Provisional promulgada en Iguala tenía que renovarse.

Fue así que en Tixtla se promulgaron los primeros 115 artículos, organizados en seis títulos y 25 capítulos que dieron legalidad al naciente estado sureño que hoy conocemos como Guerrero.

El 26 de junio de 1851, en la Casa Grande, la primera sede del Poder Ejecutivo, Juan Álvarez firmó la declaración de la primera constitución estatal. El inmueble de gran valor histórico está ubicado en el corazón de Tixtla; es un edificio con arquitectura colonial, con un jardín central con fuente y árboles frondosos al centro, rodeado de habitaciones enormes con balcones que dan al zócalo de la ciudad.

Casa Grande data de hace más de 200 años y aún sigue de pie. Por sus pasillos caminaron personajes históricos como Vicente Guerrero, Ignacio Manuel Altamirano, Juan Álvarez y Vicente Jiménez.

La arquitectura consta de una sola planta y se desarrolla en función de un patio central, que está rodeado por cuatro corredores lineales, que forman un cuadrado, los cuales sirven de conectores a las habitaciones de la casa. Los pasillos son adornados por un mural donde se narra la historia de México, exaltando la importancia del estado y la historia de Tixtla.

A lo largo de su historia funcionó como casa, cuartel militar, sede del Poder Ejecutivo, internado, ayuntamiento y hoy centro cultural. Su nombre oficial en la actualidad es Centro Cultural Vicente Guerrero.

El libro Breve reseña histórica de Tixtla y su casa grande, narran la historia de este inmueble ubicado en el centro de la cabecera municipal. La antigua casona de estilo colonial funcionó en los últimos años como sede del Ayuntamiento.

De acuerdo con el autor del libro, Ernesto Pastenes Hernández, la historia del inmueble se remonta a la época virreinal. Por designio del primer virrey de la Nueva España, Antonio de Mendoza, el territorio comprendido por los actuales municipios y pueblos de Tixtla, Tepecoacuilco, Mezcala y Mochitlán son encomendados a su cuñado Martín Deircio, quien fundó el municipio de Tixtla y manda a construir la Casa Grande para vivir ahí. En toda la época virreinal, el inmueble funcionó como la casa de las familias ricas y poderosas de este municipio.
En la Guerra de Independencia y con la toma de Tixtla por parte del general José María Morelos y Pavón, la Casa Grande funcionó como cuartel militar de las tropas insurgentes. Con la muerte de Morelos, los insurgentes abandonaron Tixtla y las tropas virreinales vuelven a tomar el municipio, pero la Casa Grande sigue como cuartel militar.

En la consumación de la Independencia, Vicente Guerrero vivió en la casona y la convirtió en su centro de operaciones. Guerrero nació en Tixtla el 10 de agosto de 1782, provenía de una familia de campesinos. Era mestizo con descendencia afromexicana, y llegó a ocupar el cargo de presidente de la recién formada República mexicana en 1829.

Durante la Guerra de Independencia, Guerrero fue el guía de Morelos en sur del país, y a su muerte asumió la dirigencia del moviente independentista, logrando firmar la paz con Agustín de Iturbide, de acuerdo con la biografía del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM). Por el destacado papel que jugó el tlixteco en este movimiento libertario, el estado lleva como nombre su apellido.

Con la creación del estado de Guerrero, en 1849 nombran a Tixtla como la capital, y durante 20 años la Casa Grande fue sede del Poder Ejecutivo estatal. Pastenes Hernández comentó que ahí despacharon 17 gobernadores, desde Juan Álvarez hasta Francisco O Arce.

“Desde aquí, la Casa Grande, se crearon los primeros 38 municipios, se redactaron las dos primeras constituciones del estado, la primer Ley Electoral y el Tribunal Superior de Justicia”, dice el autor, quien también es cronista de Tixtla.

En 1870, cuando trasladan la capital a Chilpancingo, la Casa Grande dejó de funcionar y estuvo abandonada por varios años. Fue hasta la Revolución Mexicana cuando las tropas de Emiliano Zapata la ocupan de nuevo como cuartel militar y sede de sus operaciones militares.

Pastenes Hernández compartió que por mucho tiempo la propiedad fue de la familia de Vicente Jiménez, un militar tixtleco que participó en la guerra de Reforma y la intervención francesa.

“Una de sus nietas se casó con el legislador Adolfo Cienfuegos y Camus, quienes después fueron los dueños de Casa Grande. Adolfo Cienfuegos gestionó los últimos años de su vida la creación de un internado en Tixtla, pero fallece y sus gestiones quedan inconclusas”, comenta Pastenes Hernández.

Años después, de acuerdo con lo que está documentado en el libro de Pastenes Hernández, la Secretaría de Educación Pública (SEP) compró a la hija de Cienfuegos y Camus la propiedad a un precio muy bajo y creó el Internado Adolfo Cienfuegos y Camus, que sigue funcionando en Tixtla.
En 1926, la Casa Grande fue sede de la Normal Mixta Honrado Abundes, primer antecedente de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa.

La ciudad de Tixtla también es conocida por ser es la sede de la Normal de Ayotzinapa, una escuela creada durante la presidencia de Lázaro Cárdenas para brindar educación a los hijos de campesinos y sectores vulnerables de la población. Uno de sus estudiantes más conocidos fue Lucio Cabañas, quien fundó el Partido de los Pobres, plataforma política y armada con la que se opuso a los gobiernos represivos de Rubén Figueroa.

La historia de Ayotzinapa no puede concebirse sin su antecedente en la Casa Grande.

Durante la segunda mitad del siglo XX y las primeras décadas del XXI, la Casa Grande funcionó como ayuntamiento de Tixtla, en 2021 fue reabierto al público ahora como centro cultural.

En 1984, el artista plástico Jaime Antonio Gómez del Payan pintó el mural que visten los cuatro pasillos principales del inmueble; son 730 metros que narran la historia de Tixtla y de México. El mural fue diseñado para que desde el jardín central se pudiera admirar. Está dividido en cinco partes: muro sur, poniente, norte, oriente y el vestíbulo.

De acuerdo con Pastenes Hernández, Ignacio Manuel Altamirano, otro destacado tlixteco, en su caso por la escritura y sus obras literarias, expresó sobre la Casa Grande: “Al llegar a esta Casa Grande tal parece que vive el espíritu de Vicente Guerrero, porque se siente el aire de la libertad”.

El Porrazo del tigre en Tixtla: los golpes por la tierra

También se cuenta que dos campesinos, uno del Santuario y otro del Fortín, tenían una diferencia por el límite de tierras. No podía arreglarse de ninguna manera, la solución la hallaron en un Porrazo del tigre


Texto: Itzel Urieta

Fotografía: Cortesía y José Miguel Sánchez

30 de marzo del 2022

Tixtla

 

El pitero comienza a tocar su flauta y tambor. Al escuchar la melodía todos saben que llegó la hora del Porrazo del tigre.

El Porrazo del tigre es una tradición emblemática en la región Centro de Guerrero. En TIxtla y Chilpancingo se ha mantenido con el paso del tiempo y se ha convertido para muchos de sus pobladores, en una de las más importantes.

El tigre: un animal fuerte, feroz, ágil e imponente, es representado por dos hombres que luchan para ver quien vence al otro en un duelo que atestiguan cientos de personas. Entre gritos, miradas y la música del pitero comienza la batalla.

Honrar al tigre, a través de diferentes rituales, es una tradición antigua en esta región de Guerrero.

En la mediateca de Guerrero, la explicación ofrecida de esta representación es la siguiente:

“Representa las luchas que enfrentaban entre sí los grupos que habitaban la región Centro del estado, en su afán permanente por la posesión de la tierra, cuya ambición de dominio no les permitía vivir en paz”.

Tixtla y su Porrazo de tigre

En Tixtla, se cuenta que El Porrazo del tigre surgió entre dos de los barrios tradicionales de la ciudad: el Santuario y el Fortín.

La historia del Porrazo del tigre en Tixtla se ubica en 1940, aunque existen datos enfrentamientos entre Tixtla y Jaleaca, Chilpancingo, desde 1890.

Otra historia cuenta que Tixtla y Mochitlán realizaban su Porrazo donde apostaban la fiesta del pueblo, es decir, quién perdiera tenía que realizar la fiesta patronal al otro.

También se cuenta que dos campesinos, uno del Santuario y otro del Fortín, tenían una diferencia por el límite de tierras. No podía arreglarse de ninguna manera, la solución la hallaron en un Porrazo del tigre.

Según el relato, el primero de mayo, en el barrio de San Isidro Labrador, en Tixtla, se realizaba un saludo entre las diferentes danzas de los barrios. Las danzas eran representadas por los campesinos e iban a realizar El saludo con la danza de Los Tlacololeros, otra de las más representativas de la zona Centro.

Uno de los personajes principales de la danza de los Tlacololeros, es el tigre. En ese saludo, los campesinos que tenían rivalidad por los límites de las tierras se vistieron de tigres.

Al verse vestidos de tigre, intentaron ridiculizar tumbándose. Según la historia, en aquella ocasión ganó el tigre del Santuario.

El Maizo del Fortín, otro personaje de la danza de Los Tlacololeros, se sintió ofendido tras ver vencido a su tigre y retó al del Santuario a otro encuentro. Los pobladores del barrio no aceptaron, dijeron que su tigre estaba cansado y pactaron una nueva jugada para el 15 de mayo.

Después de ese acontecimiento, la jugada del 15 de mayo en el barrio de San Isidro era conocida como El reto, mientras que la jugada del 30 de mayo en el barrio del Fortín era conocida como La revancha.

Con el paso del tiempo, más barrios se fueron incorporando a esta tradición para ver pelear a sus tigres.

La forma de llevar a cabo las jugadas, depende de cada municipio. En Tixtla, se realizan en una arena especial ubicadas en las plazuelas de los barrios.

Los jugadores utilizan una máscara que cubre su rostro y simula el rostro del tigre, la vestimenta es un calzón de manta color amarillo con manchas amarillas como las del animal y el torso descubierto.

En un inicio, los jugadores no saben a quién se enfrentarán porque salen a la arena cubiertos con un gabán tipo piñero. Es hasta que están en el corral de tigres cuando los destapan y saben a quién se enfrentarán.

En el Porrazo del tigre estilo Tixtla no hay jueces que determinen al ganador, al corral solamente entran los que jugarán, el pitero que toca la música y los soltadores, estos últimos son los que están pendientes del desarrollo de la jugada y tienen que ver quien gana o si alguno de los combatientes está en peligro, detener el juego y reanudarlo después.

«Lo más importante es la integridad de los jugadores, porque aunque es un juego muy fuerte donde intentamos imitar los movimientos, la fiereza y la fuerza del tigre no deja de ser un juego», comenta René Flores García, jugador del Porrazo del tigre.

Rene Flores Garcia desde hace 22 años es promotor del Porrazo de tigre, tiene 6 títulos de campeón en Tixtla y Chilpancingo y en 2021 participó en las Olipiadas de Juegos Autoctonos en Chiapas donde obtuvo una medalla por su participación.

Preparación de los tigres

Para participar en el Porrazo del tigre, se deben tener más de 17 años, aunque no hay un reglamento que especifique algún rango de edad, esto es para que los jugadores estén más o menos a la par en cuanto a edad y físicamente.

También hay personas mayores y de cuerpos más grandes que participan, de acuerdo con René, que son las que cuentan con más experiencia en su técnica y movimientos.

No hay una base o un manual que los jugadores deban seguir para prepararse, cada jugador establece su forma de entrenamiento, dice René. En su caso, no tiene ningún tipo de entrenamiento físico especial para sus juegos, pero sí cuida su alimentación, sus horas de sueño, realiza actividades en el campo que le permiten tener fuerza y pone en práctica las técnicas y movimientos.

Cada participante es libre de prepararse como considere adecuado.

Sin límite de tiempo

El enfrentamiento no tiene un límite de tiempo, se realiza a tres entres o rounds que empiezan desde que presentan a los tigres y se saludan. Posteriormente, si algún jugador está en una posición incómoda, con peligro de alguna lesión o que les haya entrado tierra en los ojos, los soltadores paran el enfrentamiento y se da un tiempo de descanso de 30 segundos a un minuto, y regresan al enfrentamiento. Eso es considerado un entre normal.

Para ganar el Porrazo del tigre, el oponente debe caer desde arriba y de espalda, puede llevarse al piso boca abajo y voltearlo o cargarlo y bajarlo, depende de la capacidad física de los jugadores.

Partel del mural realizado por el grupo 43 artes, donde plasmaron el tradicional Porrazo de tigre tixtleco

El semillero de tigres

René Flores García es del barrio de San José, en Tixtla. Recuerda que desde pequeño le gustaba ir a los enfrentamientos de Porrazo de tigre.

«Cuando había un enfrentamiento me apuraba a hacer la tarea para ir a ver, y cuando terminaba esperaba a que dijeran cuándo habría otro enfrentamiento», recuerda.

René comenzó a participar como tigre a los 14 años, lleva 22 años en enfrentamientos y se ha convertido en uno de los principales promotores del Porrazo del tigre.

Ha ganado diversos enfrentamientos, tanto en Tixtla como en Chilpancingo. En 2011, ganó el trofeo de Tigre de plata en la capital. En 2014 y 2015, fue campeón del Porrazo del tigre en la tradicional Feria de San Mateo, Navidad y Año Nuevo.

Su más reciente victoria, fue en 2021 en Comitán Chiapas en el Encuentro Nacional de Juegos Autóctonos y Tradicional, donde representó al estado y obtuvo una medalla.

Para René es importante seguir con esta tradición, impulsar y hacer que más jóvenes se interesen, por eso, realiza enfrentamientos de tigres en los cuáles resalta el valor de la tradición.

En 2015 fundó el grupo Barrios Unidos, en el que jóvenes de diferentes barrios de Tixtla que es considerado un semillero de combatientes para el Porrazo del tigre. René se encarga de su preparación.

Es una de sus formas de contribuir en la conservación de la tradición y también porque después de 22 años como tigre y promotor, René piensa que es hora de retirarse.

«Me gustaría dejar bien cimentado de lo que he hecho por esta tradición».

 

Amojileca: el pueblito pintoresco para descansar, comer pozole y tomar mezcal

Es importante ir a la casa de Rita Martínez Bustos, quien junto a su esposo, hace 12 años, fueron los creadores del mezcal de sabores frutales 100 por ciento naturales, además tienen una fábrica de mezcal y, por supuesto, es casi obligado ir a la Granja Amojileca


Texto: Beatriz García

Fotografía: Amílcar Juárez

24 de marzo del 2022

Chilpancingo

Amojileca es un pueblo pintoresco, aromático, de descanso y recreación a sólo 20 minutos de Chilpancingo. En este lugar el pozole, el mezcal en distintas presentaciones y un parque ecológico se convirtieron en un emblema.

El pueblo está en una de las faldas de la sierra de la capital, rodeado de montañas boscosas donde abundan lo pinos, las parotas, los ayacahuites, yoyotes y cedros. Ahí está la parte más cristalina y limpia del río Hucapa; desde la altura de un cerro se puede ver dónde nace el afluente y cómo cruza por el pueblo.

Aunque todos los días recibe visitantes esta comunidad, el jueves y el domingo son los dos días que más visitantes hay, porque es tradición en Guerrero comer pozole –un caldo de granos de maíz y carne de cerdo-.

De camino de Chilpancingo a Amojileca hay muchas zonas boscosas y un clima fresco.

Al llegar a Amojileca te darás cuenta que el poblado está dividido en dos calles, la que llaman principal y una contigua, ahí están las casas perfectamente delineadas una con otra, la mayoría son de un piso y muchas de ellas aún están construidas de manera tradicional, de madera, adobe y techados de teja o lámina.

Para conocer un pedacito de Amojileca es necesario comer pozole, sobre todo en alguna de las casas de la comunidad, que es lo más tradicional.

También hay restaurantes, pero algunos habitantes aseguran que son operados por gente de la ciudad de Chilpancingo, que no nativos del pueblo, por eso es mejor comer en alguna casa que ofrece este platillo típico.

También es importante ir a la casa de Rita Martínez Bustos, quien junto a su esposo, hace 12 años fueron los creadores del mezcal de sabores frutales 100 por ciento naturales, y además tienen una fábrica de mezcal y por supuesto, es casi obligado, ir a la Granja Amojileca, un parque de educación ambiental que cuenta con un mariposario, un venadario y una tirolesa, además es perfecto para campar.

El pozole, un emblema de la comunidad

Es viernes y aunque en Amojileca no es día de pozole, en casa de Eugenia Lorenzo Organista se apresuran a recalentar el pozole en su fogón de leña, mientras rebanan zanahoria, cebolla y chile para agregarles limón y sal y con esta ensalada acompañar el pozole que después servirá a los comensales en una cazuela de barro.

Después limpia los chiles jalapeños que en su interior pondrá una mezcla de cebolla, queso y crema, así tener listas una botana típica: los chiles capones, que también acompañará el platillo.

La mujer contó que además prepara otras botanas para los comensales los días de pozole, como patitas de puerco, carnitas, tacos dorados y tostadas.

En la casa de Eugenia Lorenzo está montado uno de los 10 negocios de venta de pozole que hay en la localidad en viviendas particulares, además de los seis restaurantes que hay en Amojileca, de acuerdo a algunos habitantes. Algunos son restaurantes y otros específicamente de venta de pozole en casas particulares.

“A nosotros casi siempre nos compra la gente del pueblo”, expresó Eugenia respecto a las personas que venden en sus casas.

Eugenia explicó que en las casas que venden pozole hay un ambiente de familiaridad y confianza, es por ello que quienes acuden a comprarles son la misma gente del pueblo.

Ella tiene apenas un año vendiendo pozole en Amojicela, pero en casa de su madre Paula Organista lleva vendiendo pozole desde hace 12 años.

“En casa puedes andar vestida como quieras, no necesitas traer un uniforme, acá la casa es sencilla”, insistió.

Al comer pozole en casas, el dinero va directamente a la economía de las familias del pueblo. Al mismo tiempo de consumir en las viviendas, las familias apoyan comprando el maíz para preparar el pozole con los mismos lugareños.

Los habitantes del pueblo saben que muchos de los restaurantes del lugar son de personas de la capital, quienes emplean a gente del pueblo.

Poco a poco el aroma del pozole impregna la casa de madera de Eugenia, que está pegadita a un cerro, que la vuelve fría, pero que el fogón poco a poco calienta el espacio.

Ahora sí, la mujer sirve las cazuelas del pozole. Después sirve los aditamentos, en un plato están los chiles capones, en otro más aguacate, chicharrón de cerco, tortillas fritas, cebolla, chile, limón y sal. No pueden faltar las copitas de mezcal, servidas en los vasos que en el pueblo las llaman “de cruz”, que en realidad es el tamaño de un vasito de vela, que en la parte superior tiene pintada una cruz.

El mezcal de Rita, su lucha contra el cáncer originó la tradición del mezcal con fruta macerada

Es momento de visitar la casa de Rita y de su esposo Bruno Adame Pastor, quienes fabrican el mezcal de sabores frutales, totalmente naturales, sin azúcar, con miel.

Estos mezcales se volvieron una tradición en la comunidad, y otros lugareños también comenzaron a elaborarlos. En realidad, esta creación fue por una situación dolorosa a la que se enfrentaron: a Rita le detectaron cáncer de mama.

Bruno era transportista, pero tuvo que abandonar su empleo para acompañar a Rita en los procesos médicos que debía enfrentar, al mismo tiempo su situación económica mermó.

“Llegó el momento que ya no tuve dinero para las quimios de ella, para el medicamento, biopsias, mastografías y teníamos mucho mezcal blanco, ya la desesperación empezamos a inventarlo”, dijo Bruno mientras señala una botella de mezcal con fruta macerada de maracuyá que está en su mesa junto a otras de sabores variados.

A Rita se le ocurrió producir mezcal con fruta, que además la volvería una bebida fresca y que podía degustarse en fiestas. Pero algo importante es que no debía llevar saborizantes ni azúcar refinada, por su experiencia sabía que esos productos producen cáncer.

La elaboración de la bebida se les facilitó porque la familia de Bruno tiene una fábrica de mezcal –que en otro momento visitaremos cuando se esté produciendo- entonces sólo faltaba hacer las mezclas, y además, con ella, tendría una variedad de bebidas con mezcal que ofrecería a sus compradores: mezcal puro, mezcal de avispa, preparados de mezcal fermentado con frutas picadas o yerbas como anís, ajenjo, damiana, toronjil o menta, y por último el mezcal con frutas maceradas.

Bruno empezó a salir a otras comunidades a ofrecer la bebida con conocidos. Tuvo éxito.

“Gracias a esto, mi mujer lleva 11 años con cáncer y gracias a esto pagué todo lo que debía”, expresó el mezcalero.

Este preparado de mezcal, nunca lo patentó la pareja, ahora muchos lugareños y fuera de la localidad lo hacen.

“La misma necesidad, la misma ignorancia, nunca lo patentamos”, añadió Bruno, mientras sirve un caballito de mezcal de café italiano, granos que le regalaron.

Tiene otra justificación para no haberlo patentado, de haber sido así tendría que haber aumentado costos por el embasamiento en vidrio y el etiquetado, y lo que le interesa es que no se encarezca el producto, pero la garantía de calidad es el preparado de mezcal con fruta.

Rita es la encargada de prepara las pulpas de fruta, con una receta secreta, entre ellas más de 30 mezclas como: fresa, durazno, mango, limón, mora, uva, naranja, piña, betabel, mandarina, chocolate, piña colada, café, coco, nuez.

Pero si a Bruno le hacen un pedido especial de mezcal con saborizantes –porque así lo pide el cliente- como el de chicle o pistache, los hace.

Durante estos once años, además de enfrentar el cáncer con su esposa, Bruno ha movido en diferentes estados el mezcal con fruta macerada, principalmente en Michoacán y Guanajuato, además de otros municipios de Guerrero, pero además a su casa han acudido extranjeros a consumirlo. El año pasado, en

Michoacán, preparó 100 litros de la bebida para una boda, y es así como buscan a Rita y a Bruno, para que su bebida sea parte de los festejos de sus compradores, al mismo tiempo que ella sigue su batalla contra el cáncer.

La Granja Amojileca un lugar de descanso y recreación en medio de la naturaleza

Para finalizar la visita en Amojileca es obligado ir a la Granja Amojileca, un parque de educación ambiental, ubicado en el kilómetro 1.5 del tramo Amojileca-Omiltemi, de la carretera Chilpancingo-Jaleaca de Catalán, propiedad de la familia Villanueva Castro.

Al llegar a ese punto carretero lo que delata el inicio de la Granja Amojileca es una gran lona puesta sobre una puerta de tela de metal que dice: “Granja Amojileca. Tirolesa. Venadario. Comida típica. Mariposario. Museo del Reciclaje”.

Al entrar lo primero que observas son plantas y flores en artículos de segundo uso que ahora fungen como macetas, abundan zapatos, llantas, bicicletas, conos de señalamientos, trastes, bacinicas, una cafetera, botellas, una taza de baño, juguetes, este es la construcción del Museo Guerrerense del Reciclaje (Mugre), contó el profesor, Elino Villanueva González, uno de los propietarios de este museo.

Antes de iniciar el recorrido en la Granja con alumnos de la secundaria Eucaria Apreza de la localidad, que el mismo profesor guió, se sienta en el corredor principal de los dos que hay en el lugar, donde los domingos es restaurante, pero también es espacio para campar, hacer parrilladas o dar platicas, como momentos antes, cuando leyó unas crónicas a los jóvenes que él mismo escribió.

Hace 20 años surgió la idea de este proyecto ecoturístico y coincidió con la adquisición de este predio de siete hectáreas, rodeado de cerros y zonas boscosas, tres manantiales, 200 metros de río Huacapa – que rodea a la granja- que es una herencia familiar del profesor y su esposa María Magdalena Castro Bautista.

La consideración para que les donaran el terreno era que debían hacer “algo bonito para el pueblo”.

Entonces, hace 16 años, el profesor y su familia regresaron de Baja California Sur, donde habitaban, ahí comenzó la aventura para gestar la Granja Amojileca, que subsiste con las donaciones de visitantes, de proyectos para obtener recursos económicos y ahora con el programa Jóvenes Construyendo el Futuro, con el que emplean a mujeres y hombres, y con los que coadyuvan para cumplir con el lema “otra forma de ver el mundo”.

Este proyecto tiene la idea de revertir la cultura de desdén por la naturaleza que prevalece en Chilpancingo. Además de ofrecer espacios de descanso y recreación

“La idea son tres líneas básicas, cero marcas, cero partidos políticos y cero candidatos, en el momento que aquí se notara una línea política el proyecto se deshacía”, manifestó.

En el recorrido con los alumnos el profesor explica a una veintena de jóvenes en qué consiste el Mugre.

Luego emprenden la subida a la parte alta de la Granja. En el trayecto hay unos corrales de gallinas guajolotes, también hay estanques con agua, un estanque con tortugas. Más adelante está otro corredor con parrillas para asar carnes y acampar.

La segunda parada es en el venadario, en una parte más alta del lugar, donde se conserva y preserva a los venados cola blanca en peligro de extinción.

Los jóvenes toman trozos de zanahoria y se acercan a la malla metálica para ofrecer alimento a los animales, que están domesticados para tener contacto con los visitantes. El profesor les explica brevemente los términos legales para tener a los animales ahí, su alimentación y la preservación de la especie.

El camino es largo. Por un sendero los alumnos continúan la caminata, hasta llegar al mirador, desde ahí se ve la dimensión completa de Amojileca, el agua cristalina del rio, parcelas de maíz y aguacate, además de las calles trazadas del pueblo y los enormes cerros reverdecidos que lo rodean. Ahí está la tirolesa de 140 metros de largo y 40 metros de altura. El lance, tiene un costo de 50 pesos. Además es la manera más corta de regresar a la parte baja y terminar el recorrido, de lo contrario debes regresar por el lugar que llegaste.

La mayoría de los jóvenes, uno a uno, se animan a lanzarse por la tirolesa. La adrenalina se les nota desde que se les coloca el equipo de seguridad, las manos les sudan y las agitan en repetidas ocasiones.

El trayecto terminó. Ahora es momento de firmar y dejar un mensaje en los cuadernos de visitas del lugar, en el que los propietarios aseguran que suman más de un millón. Pronto la noche caerá.

 

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Vicente Jiménez, un ilustre ex gobernador que separó al Estado de la iglesia en Guerrero

El joven coronel tixtleco, Vicente Jiménez logró ser gobernador de Guerrero al mismo tiempo que el presidente Benito Juárez proclamó las Leyes de Reforma, hizo cumplir el Estado laico, le tocó el inicio de la Guerra de Reforma; sin embargo, su nombre y su lucha no han sido reivindicados en la historia local, mucho menos nacional


Texto y fotografía: Itzel Urieta y José Miguel Sánchez
28 de febrero de 2022
Tixtla

 

Vicente Jiménez Bello fue un político y militar originario de Tixtla, participó en el bando liberal en la Revolución de Ayutla, la Guerra de Reforma, la Intervención norteamericana y francesa, y fue gobernador del estado de 1857 a 1861.

Originario de Tixtla, cuna de personajes como Vicente Guerrero e Ignacio Manuel Altamirano, quienes ocupan un lugar importante en los libros de historia, el nombre de Jiménez Bello no figura como el de ellos ni en monumentos ni homenajes, es difícil encontrar información oficial acerca de él.

La vida política y militar de Vicente Jiménez transcurrió en los momentos más decisivos del siglo XIX, luchó junto a Juan Álvarez, Ignacio Comonfort y Benito Juárez desde la proclamación del Plan de Ayutla en 1854 hasta la Intervención francesa en 1867.

De acuerdo con la Enciclopedia Guerrerense, la primera aparición de Vicente Jiménez en la historia es en 1857. Durante la Revolución de Ayutla Juan Álvarez reclutó militares y civiles para pelear contra los conservadores, quienes se oponían a las leyes liberales dictadas por el presidente Ignacio Comonfort.

El joven coronel tixtleco de nombre Vicente Jiménez se unió a las filas de Juan Álvarez y juntos derrotaron a los conservadores, ganando batallas en Iguala, Taxco, Pilcaya y Chilapa logrando pacificar el estado.

Por su participación y buen desempeño en batalla, Jiménez logró ser gobernador de Guerrero al mismo tiempo que el presidente Benito Juárez proclamó las Leyes de Reforma, el conjunto de normas promulgadas después de la Revolución de Ayutla con el fin de separar a la Iglesia del Estado.

Como gobernador ordenó el cumplimiento de las Leyes de Reforma en Guerrero, lo que ocasionó el descontento de la iglesia y los sectores conservadores en el estado, dando inicio a la Guerra de Reforma.

La Guerra de Reforma desgastó económicamente al país y el gobierno juarista tomó medidas para su reorganización. Una de ellas fue la suspensión temporal del pago de la deuda externa, lo que provocó que los franceses invadieran el país.

En 1861, Vicente Jiménez solicitó licencia para retirarse del cargo como gobernador y organizó un contingente para combatir a los invasores, junto a Juan Álvarez defendieron a México peleando contra soldados franceses.

Juan Álvarez combatió en la Tierra Caliente y las dos costas, Vicente Jiménez en la zona Centro y Diego Álvarez, hijo de Juan Álvarez, Acapulco, los tres defendieron el estado de las tropas conservadoras, en 1866 los franceses se retiran derrotados del país y un año después ejecutan a Maximiliano de Habsburgo, emperador y representante de los francés y conservadores.

Tras la muerte de Maximiliano de Habsburgo y la derrota de los franceses el panorama político del país cambió. Pero la derrota de la monarquía no logró estabilizar al país.

Diego Álvarez asumió la gubernatura de Guerrero, Vicente Jiménez no estuvo de acuerdo con las decisiones políticas que se tomaron y trató de desconocer al gobernador incitando una rebelión.

Cuando el conflicto empezó a rebasar las fronteras de la entidad intervino el presidente Juárez, y comisionó en marzo de 1868 al jalisciense Francisco O. Arce para que resolviera el asunto y lo nombró gobernador.

Ni Juan Álvarez ni Vicente Jiménez estuvieron de acuerdo con la decisión, pero el apoyo de Juárez hacia el nuevo gobierno fue determinante.

En las elecciones de 1871 contendió para presidente Benito Juárez, Porfirio Díaz y Sebastián Lerdo de Tejada, Juárez resultó ganador por tercera ocasión.

Vicente Jiménez se opuso a la reelección de Juárez y se une al Plan de la Noria, declarado por Porfirio Díaz y donde desconoce al gobierno juarista y comienzan otra rebelión que duró un año.

El general Porfirio Díaz volvió a ser derrotado en las elecciones de 1876, ahora frente a Sebastián Lerdo de Tejada, por lo que lanzó el Plan de Tuxtepec convocando al pueblo a levantarse en armas contra el Gobierno Constitucional, bajo el lema de No reelección.

Vicente Jiménez se adhiere a dicho plan y lucha por la causa de la No reelección encabezada por Porfirio Díaz.

El 14 de junio de 1877, fue aprehendido en la Ciudad de México, donde se inició un proceso en su contra. El 7 de diciembre recobró su libertad, pero permaneció en la capital hasta el 12 de julio de 1880, fecha en que fue sobreseída la causa militar.

Regresa a Guerrero donde vivió sus últimos años, y falleció el 7 de julio de 1894

Debido a las diferencias políticas con Diego Álvarez y sus levantamientos militares contra la institucionalidad, Vicente Jiménez fue borrado de la historia, actualmente hay poca información sobre su vida, pero en Tixtla, su pueblo natal, su descendencia emprendió una lucha para reivindicarlo.

Una lucha por reivindicar a Vicente Jiménez

Cesáreo Hernández Bello tiene 84 años, es sobrino de Vicente Jiménez y por 40 años luchó para que fuera reconocido como héroe de la Guerra de Reforma.

Hernández Bello pide que el nombre de Vicente Jiménez sea escrito con letras de oro en el Congreso del Estado, como lo están los de Vicente Guerrero e Ignacio Manuel Altamirano, y que en su natalicio y aniversario luctuoso se le rinda homenaje oficial.

Fue durante una caminata por las calles de Tixtla cuando Hernández Bellos descubrió su parentesco con Vicente Jiménez.

“Iba caminando y saludé a mi tío, cuando una señora que vive a lado me dice molesta, porque no me saludas a mi, si yo también soy tu tía”, recuerda.

Dicha persona resultó ser nieta de Vicente Jiménez y en la casa donde vivió hay una placa donde se lee, Casa del general Vicente Jiménez, una de las pocas maneras en que se recuerda al general en Tixtla.

En ese momento Cesáreo Hernández indago sobre la vida del general Jiménez, y se cuestiono el porque no fue reconocido como Guerrero o Altamirano, en su búsqueda llegó al Archivo General de la Nación (AGN) ahí encontró un expediente militar donde a Vicente Jiménez lo acusan de desobediencia.

Se propuso limpiar el nombre de su tío y emprendió una gestión con todo lo que tuvo a su alcance para hacerlo.
Fue al Congreso del estado y gestiono que se le otorgara el perdón por desobediencia, algunos diputados le proporcionaron abogados, pero con cada cambio de legislatura tenia que empezar de nuevo.

Con 84 años Cesáreo Hernández desistió de su lucha, pero en años recientes y con el apoyo del actual administración del municipio de Tixtla quiere hacer un último intento.

Gestionó una mesa de trabajo con el cabildo para exponer su investigación sobre Vicente Jiménez, y pedir ayuda para que le ayuden a gestionar el perdón, la inscripción con letras de oro en el Congreso y los homenajes oficiales.

Con 89 años Cesáreo Hernández admite que ya no tiene la fuerza de antes, que se le olvidan las cosas, pero tiene la esperanza de lograr su objetivo: reivindicar la lucha de Jiménez, quien pensó un país donde no hubiese desigualdad y donde las decisiones de Estado fuera separadas de la iglesia.

El cabildo se comprometió a gestionar reuniones con diputados e historiadores para investigar más sobre su vida y lograr que Vicente Jiménez, otro hijo de Tixtla sea reconocido como se merece.

 

 

Damián Vargas: el militar y músico de Tixtla

Texto: Itzel Urieta

Fotografía: Internet

22 de febrero de 2022

Tixtla

 

Margarito Damián Vargas fue un músico y compositor nacido en Tixtla, compuso más de 140 obras entre valses, marchas, oberturas, e himnos.

Nació el 22 de febrero de 1873. Desde niño tuvo inclinación por la música, se cuenta que tocaba flautas de carrizo para tocar sencillas piezas. Estudió la primaria en su natal Tixtla. Ahí trabajó  en la talabartería y después se dedicó a la sastrería.

De acuerdo con la Enciclopedía Guerrerense, Damián Vargas aprendío de forma empírica a tocar la guitarra y por su marcada afición por la música lo incorporaron a la Orquesta de los Damianes para que tocara el pandero. Desde muy joven empezó a tener responsabilidades en su casa. Estuvo en Chilapa de dependiente y en las horas libres estudiaba música.

A los 20 años, Damián Vargas se incorporó a las fuerzas rurales en Ayutla, en este lugar compuso el vals Matilde dedicado a la señorita Matilde Guillemaud, a quien tenía un gran aprecio.

Después de organizar una orquesta en Ayutla, volvió a Tixtla, donde fue reconocido por los éxitos que obtuvo en aquella ciudad, donde lo invitan a formar parte de la orquesta del tercer batallón.

Como militar recorrió buena parte del país y del estado, que le sirvió de inspiración para componer sus obras. A finales de 1892 y debido a la rebelión encabezada por el general Canuto Neri, Damián Vargas regresó a Guerrero. En Acapulco se da de baja del Ejército para continuar su carrera de compositor.

Para obtener dinero trabajó como minero en Huitzuco y posteriormente se fue a la Ciudad de México, donde ingresó a la orquesta de la gran compañía infantil donde salió de gira a Xalapa, Córdoba, Pachuca, Puebla y otras poblaciones.

Cansado de la vida errante decidió quedarse en México, donde se ganaba la vida tocando en las orquestas y arreglar piezas para el compositor Miguel Lerdo de Tejada, con quien llevó buena amistad.

Regresó a Tixtla en 1898, donde formó un grupo musical con sus amistades. Después emigró a Costa Grande y tocó en la orquesta que dirigían los maestros locales.

Estuvo en Acapulco de celador de la aduana marítima. Para vivir mejor vendía las piezas que componía, las obras que destacan en esta parte de su vida son: El vals Ondas del Pacífico, dedicado a las jóvenes Angela y Soledad Lobato y la danza Adiós Acapulco a su novia Jobita Mayani, y según sus conocedores aquí inició la etapa más brillante de su vida, pero sólo permaneció en el puerto de Acapulco hasta 1901.

Ese mismo año regresó a Chilpancingo y se hizo cargo de la Banda de Música del estado desde entonces hasta febrero de 1914.

En 1910, Porfirio Díaz visitó Chilpancingo y quedó gratamente impresionado al oír a Damián Vargas, obsequiándole con ese motivo una flauta con las iniciales de su nombre.

Al término de la Revolución Mexicana la Banda de  música del estado pasó a pertenecer a las fuerzas rurales del general Ambrosio Figueroa y a la caída de Madero quedó adscrita al 25 Cuerpo de Exploradores en Chilpancingo y como director Margarito Damián Vargas, con el grado de cabo segundo.

Una infección intestinal y diabetes precipitaron su vida. Fue sepultado en el panteón municipal de Chilpancingo el 16 de septiembre de 1919.

Sus viejos amigos y compañeros de la banda tocaron durante el recorrido hacia el panteón la marcha fúnebre que el mismo compuso. Sus restos descansan en la Rotonda de los Hombres Ilustres en el panteón de Chilpancingo.

La vida de Damián Vargas es poco conocida en el estado y el país, la información acerca de él forma parte de la Enciclopedia Guerrerense.

En Tixtla, su ciudad natal, nombraron a la sala de conciertos Margarito Damián Vargas, dicha sala se ubica en el interior del Centro Cultural Vicente Guerrero.

La Escuela Estatal de Música del Estado Margarito Damián Vargas lleva su nombre en su honor.

100% Tixtla: el mezcal positivo de Tixtla

De acuerdo con Nava Orozco su marca de mezcal es la que más a recorrido el mundo; Australia, Alemania, Rumania, Polonia, el Vaticano, Japón, son algunos destinos a los que ha llegado 100% Tixtla


 

Texto: José Miguel Sánchez

Fotografía: Itzel Urieta

21 de febrero 2022

Tixtla

 

Tixtla es un pequeño municipio, ubicado a sólo media hora de Chilpancingo, de donde son varios productores de mezcal de la región Centro del estado. De este lugar son varias marcas que buscan presentar lo positivo que tiene el municipio.

La marca 100% Tixtla es de mezcal guerrerense originaria del municipio que lleva el nombre y ha recorrido el mundo. Es un mezcal de agave Cupreata joven de 50 grados y cuenta con el marbete de aprobación que otorga el Consejo regulador del mezcal. Su principal objetivo es apoyar el talento artístico y cultural de la región.

Su creador, Jorge Nava Orozco es mercadólogo de profesión y comerciante, se define como una mezcalero de corazón. A través de su marca 100% Tixtla, busca dar a conocer lo mejor de Tixtla a través de la bebida más representativa de la región, el mezcal.

De playeras de danzas típicas a mezcal

Todo comenzó con la venta de playeras sobre las danzas del municipio. “La idea fue siempre dar a conocer lo mejor de Tixtla. Empezamos con playeras estampadas con fotos de los Manueles, Tlacololeros, Diablos, danzas muy locales y representativas”.

Pasaron tres meses para migrar de la venta de playeras al mezcal. Nava Orozco quiso expandir su negocio y pensó en el mezcal por ser una bebida tradicional y que a él le gusta mucho.

En marzo de 2012 se terminó el lote de playeras con las que inició 100% Tixtla y comenzaron con las pruebas de envase y etiquetado de lo que más adelante sería el producto estrella. El primer nombre fue Mezcal y vida 100% Tixtla y se lanzó junto con un documental donde se relata el proceso de producción de la bebida.

Así comenzó la historia de un mezcal que ha recorrido el mundo y que sirve para apoyar al arte y la cultura de Tixtla.

Una manera de aportar

Durante estos nueve años 100% Tixtla se consolidó como una marca representativa, Nava Orozco considera que el nombre jugó un papel muy importante. “En el nombre llevamos la penitencia, al ponerle 100% Tixtla tenemos que abarcar el 100% de las cosas buenas de aquí”, comenta entre risas.

El mezcal es sólo una parte del concepto de 100% Tixtla, Nava Orozco a través de su marca busca apoyar a diferentes sectores como artistas locales y deportistas.

Ediciones especiales de botellas son intervenidas por artistas locales en las cuales plasman danzas tradicionales o paisajes locales. Con estas ganancias que genera la venta del mezcal se patrocinan obras de teatro, catas de mezcal, eventos deportivos, y danzas.

Las ganancias de 100% Tixtla también apoyan en el municipio a escuelas infantiles de futbol, básquetbol y atletismo que participan en concurso estatales y nacionales “se trata de apoyar lo bueno que tenemos y cuando nos referimos a lo bueno también hablamos de los talentos que hay aquí”.

La comercializacíon

La venta de 100% Tixtla se realiza a través de la página de Facebook de la marca y cuentan con envíos nacionales e internacionales

De acuerdo con Nava Orozco su marca de mezcal es la que más a recorrido el mundo: Australia, Alemania, Rumania, Polonia, el Vaticano, Japón, son algunos destinos a los que ha llegado 100% Tixtla.

“Siempre les pedimos a nuestros clientes que nos manden fotos del destino final del mezcal y cuando nos la mandan de repente aparecen lugares que ni nos imaginamos”, cuenta.

El mezcal no era una bebida reconocida por la sociedad fuera de las regiones donde se producía, según Nava Orozco el boom del mezcal se da en la Ciudad de México con el movimiento hípster, quienes buscaron en los bares de la Ciudad México bebidas alternativas a las ya conocidas tradicionalmente.

Ese boom le permitió a 100% Tixtla tener puntos de venta en la capital del país y en restaurantes de Guanajuato y Cuernavaca.

Además de ofrecer mezcal hay a la venta cajas de regalo, que incluyen caballitos o jícaras donde tradicionalmente se toma el mezcal, y son intervenidas por artistas locales con diseños exclusivos.

En el futuro cercano 100% Tixtla pretende tener una tienda física donde se busca que sea una galería de arte donde se realicen eventos artísticos y culturales.

Mezcal guerrerense

El mezcal es una bebida que se produce en los estados de Guerrero, Oaxaca y Puebla principalmente, en nuestro estado la región Centro donde se ubica Tixtla es uno los principales productores de esta bebida que es un destilado del maguey.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), Oaxaca es el principal productor de esta bebida a nivel nacional con el 65% de la producción nacional. Guerrero es el segundo productor de mezcal más importante de México. Su producción alcanza 1.5 millones de litros al año.

A pesar de ser el segundo productor a nivel nacional, en Guerrero sólo existen 20 marcas registras ante el Consejo regulador del mezcal. En Oaxaca hay 600.

La marca 100% Tixtla es una de las 20 registras en el estado. La fabrica se ubica en la comunidad de Omeapa y lo realizan con un proceso artesanal una vez al año en los meses de abril y mayo, posteriormente se envasa y está listo para competir con marcas nacionales de mezcal.

 

El camino a ser artista: los trazos de David, desde super héroes a dibujos de internet

David tiene metas definidas, quiere vender sus dibujos para comprarse una casa y casarse con Katia, una niña con síndrome de Down que conoce desde que iban a preescolar juntos


 

Texto: Itzel Urieta

Fotografía: José Miguel Sánchez

19 de febrero del 2022

Chilpancingo

David Antonio Moctezuma Acevedo Ramos es un joven de 23 años con síndrome de Down, que dibuja con constancia porque quiere que su obra trascienda con el tiempo.

“Yo quiero ser artista”, confiesa junto a su madre Ana Dalia Ramos Solís, con quien trabaja muy duro, para cumplir ese sueño.

A los ocho años, David comenzó a dibujar. Su hermano mayor sabía sobre dibujo porque había tomado cursos y Ana Dalia le pidió que le enseñara a David y a Aurora (hermana menor de David) lo que había aprendido en sus cursos.

Desde un principio a David le gustó dibujar a su manera y a su ritmo. No le gustaba que le dijeran cómo dibujar y con sus conocimientos para utilizar la computadora él comenzó a buscar dibujos en internet para realizarlos.

Con ayuda de su hermano, David aprendió a realizar trazos y dibujos. David dibuja personajes de caricaturas que a él le gustan como Dragon Ball Z, Gravity Falls y dibujos que halla en internet.

David Antonio es un joven alegre y carismático. Amante del arte, principalmente del dibujo, a él le encanta dibujar, es por eso que quiere ser artista en un futuro.

Ana Dalia apoya a David en todo lo que puede para ver a su hijo feliz. Primero enfrentó con tristeza el diagnóstico del padecimiento de su hijo.

“No sabía nada hasta que nació, yo no tenia idea de lo que era esto”, comenta Ana Dalia.

En el hospital solo le dijeron que David no tendría el mismo desarrollo que otros niños. Ante esta situación, comenzó a buscar ayuda y a investigar sobre el síndrome de Down para que el desarrollo de David fuera de lo más normal.

A los cinco meses de nacido David ingresó al Centro de Atención Múltiple e Intervención Temprana (CAMIP), donde tenía terapias de estimulación física y de lenguaje.

David tiene problemas de lenguaje y le cuesta un poco comunicarse, pero ha desarrollado otras habilidades como aprender a utilizar la computadora. Puede ir y regresar solo de la escuela a su casa, ayuda con los quehaceres domésticos y sabe hacerse de comer.

Asiste a la Escuela de Educación Especial (CAM O1) en el área de capacitación para el trabajo, donde les enseñan diversas actividades que les sirvan para tener un empleo.

Durante su estancia en el CAM 01, David ha mostrado habilidades para el deporte y se ha desempeñado en las disciplinas de atletismo-100 metros planos-, y levantamiento de pesas. En 2018 participó en las Olimpiadas Especiales realizadas en Puebla, donde obtuvo medallas de oro, plata y bronce en levantamiento de pesas.

Con dificultades para lograr sus sueños

Enfrentar algo desconocido como el Síndrome de Down no es lo único por lo que Ana Dalia ha pasado.

La desaparición de su esposo hace 14 años es lo más difícil de sobrellevar.

El papá de David desapareció mientras estaba vendiendo unos terrenos rumbo a Petaquilas, Ana Dalia recuerda que le saquearon sus cuentas de banco y le pidieron su camioneta. El último contacto que Ana Dalia tuvo con su esposo fue cuando él le dijo que les diera los papeles de la camioneta a quienes le habían saqueado sus cuentas.

Recuerda que su esposo le dijo que les diera los papeles, que ya lo iban a soltar pero nunca volvió a saber más de él.

David tenía nueve años cuando su padre desapareció y sigue teniendo recuerdos de él. Al ver que su papá ya no está con ellos, David le ha expresado a su mamá que él es el hombre de la casa y que también quiere trabajar para cuidar de ella y su hermana.

“Se me vino el mundo encima porque yo era ama de casa, nunca había trabajado”, comenta.

A partir de ese momento ella se hizo cargo de sus hijos, ha trabajado en diferentes cosas, como intendente y como maestra de yoga, esta última actividad la desempeñaba de manera exitosa y era su mayor fuente de ingresos, debido a la pandemia por Covid-19 cerraron el lugar donde impartía sus clases y perdió ese ingreso.

Ahora ademas de acompañar a David a vender a los bazares, ella aprendió a tejer blusas, diademas y tops que también oferta en los bazares.

A raíz de la desaparición de su esposo, Ana Dalia forma parte de grupos de personas con familiares desaparecidos con la esperanza de algún día volver a saber algo de su esposo.

David quiere ser artista

Los dibujos que David realiza son hechos a lápiz en hojas blancas, los realiza para que quien los adquiera los pueda pintar a su gusto.

David quiere aprender a dibujar más cosas y aprender diferentes técnicas.

Desde hace aproximadamente un mes David, su madre y su hermana asisten a bazares en los que David vende sus dibujos. Además de que su mamá lo ve como una oportunidad para que él pueda socializar con otras personas.

“El me dice que quiere trabajar, pero quiere trabajar dibujando y vendiendo dibujos”, comenta Ana Dalia.

A los bazares que asiste, David lleva su carpeta de dibujos y los vende en dos pesos o pide cooperación voluntaria. Los dibujos de David son apreciados por las personas que acuden a los bazares.

El sueño de su madre es verlo feliz haciendo lo que le gusta. No descarta que David en un futuro tome cursos de dibujo para aprender otras técnicas y realicr otro tipo de dibujos.

El recurso económico y la falta de apoyo hacia personas con síndrome de Down frenan un poco este sueño.

David necesita un maestro particular para aprender a dibujar, alguien que le enseñe a su ritmo y no se desespere.

David tiene metas definidas, quiere vender sus dibujos para comprarse una casa y casarse con Katia, una niña con síndrome de Down que conoce desde que iban a preescolar juntos.

Exponer sus dibujos en un galería es lo que David más quiere. “Mi mayor anhelo es que él pueda valerse por si mismo, que él sepa salir solo a buscar su sustento”, confiesa Ana Dalia.

Altamirano: el ilustre de Tixtla a quien México debe educación gratuita, laica y obligatoria

Como periodista fundó los periódicos El Federalista y La Tribuna. Escribió novelas como El zarco, Clemencia, Navidad en las montañas, Atenea y Julia. El poeta Manuel Acuña lo llamó presidente de la República de las letras mexicanas, también fue tres veces diputado federal 


 

Texto: José Miguel Sánchez

Tixtla

13 de febrero de 2022

 

Ignacio Manuel Altamirano es considerado parte del triángulo de los indígenas más destacados de nuestra historia, junto con Ignacio Ramírez y Benito Juárez, por su aportación a la vida política, militar y literaria del país. 

Nacido en Tixtla el 13 de noviembre de 1834, en aquella época la ciudad del también célebre Vicente Guerrero formaba parte del Estado de México, hoy pertenece a la zona Centro de Guerrero. 

Altamirano proviene de una familia indígena, hijo de Francisco Altamirano y Gertrudis Basilio, quienes tomaron el apellido de un español que bautizó a un pariente. 

De acuerdo al periódico cultural Así Somos, Altamirano tenía siete años cuando ingresó a la escuela. En aquella época la educación se dividía por condición social, a los hijos de familias mestizas y adineradas se les enseñaba a leer y escribir, a los indígenas sólo a rezar y era considerado caridad. 

Por su origen indígena Altamirano no tenía acceso a una educación completa, las clases a las que asistió eran de catecismo, pero meses después de entrar a la escuela su padre fue nombrado representante local de los indígenas, lo que permitió que Altamirano estudiara con los niños mestizos. 

Cuando tenía 14 años, el Instituto Literario de Toluca le ofreció una beca para estudiantes indígenas. De 29 niños que hicieron examen para obtenerla, Altamirano fue el ganador. De acuerdo con varios historiadores, ese fue el parteaguas de su vida.

Ya en Toluca, Altamirano trabajó como bibliotecario del Instituto lo que le permitió acceder a libros de historia, derecho, literatura e idiomas. 

Después se mudó a la Ciudad de México para estudiar derecho en el Colegio San Juan de Letrán, pero en 1857 abandonó sus estudios para adherirse al Plan de Ayutla, cuyo objetivo era dar fin a la dictadura de Antonio López de Santa Anna.

Tras el triunfo del Plan de Ayutla regresó a sus estudios y se tituló de abogado. 

En 1858 estalló la Guerra de Reforma y Altamirano de nuevo se involucró como soldado en el bando liberal liderado por Benito Juárez y también militar activo durante la Intervención francesa, donde Juárez le otorga el grado de coronel.

En 1867 se retiró para siempre de las armas, y una vez restaurada la República declaró: “mi misión con la espada ha terminado”.

Como periodista fundó los periódicos El Federalista y La Tribuna. Escribió novelas como El zarco, Clemencia, Navidad en las montañas, Atenea y Julia. El poeta Manuel Acuña lo llamó Presidente de la república de las letras mexicanas. 

En política fue tres veces diputado federal donde defendió siempre una educación laica, gratuita y obligatoria. 

Fue también procurador de justicia, magistrado y presidente de la Suprema Corte y en los últimos años de su vida embajador en España y Francia. 

Altamirano murió el lunes 13 de febrero de 1893 en San Remo, Italia. Su cadáver se incineró y las cenizas fueron trasladadas a México. Hoy sus restos reposan en la Rotonda de los Hombres Ilustres en el panteón de la Ciudad de México. 

En 1992 su nombre fue escrito con letras de oro en la Cámara de Diputados.

 

La repostería casera de Sweet Cookies

Angélica tuvo la idea de emprender su negocio para generar un dinero extra y poder solventar gastos propios. A los trece años comenzó a vender sus galletas en la secundaria


 

Texto: Itzel Urieta

Fotografía: José Miguel Sánchez

10 de febrero de 2022

Chilpancingo

 

Ver a su a abuela hornear pasteles y galletas inspiró desde muy pequeña  a Angélica Morlet Meneces para iniciar en el mundo de la repostería. Las primeras galletas que Angélica realizó las hizo con su abuelita, fue ella quién le dio la receta.

Angélica tenía 13 años cuando horneó sus primeras galletas y se dio cuenta de que  la repostaría le gustaba. Angélica ahora tiene 16 años y ha emprendido su propio negocio al que llamó Sweet Cookies.

Sweet Cookies en español significa dulce galleta. Angélica optó por ponerle este nombre a su emprendimiento por el valor sentimental de haber horneado sus primeras galletas con su abuelita.

El inicio de Sweet Cookies

Angélica tuvo la idea de emprender su negocio para generar un dinero extra y poder solventar gastos propios. A los trece años comenzó a vender sus galletas en la secundaria.

Le pidió a su abuelita apoyo para que sus postres les quedaran iguales en sabor a los de ella. Angélica viene de una familia repostera, su mamá también aprendió a realizar postres.

Los consejos de su abuelita y su mamá le han servido para mejorar en su negocio. Aunque Angélica comenzó muy pequeña a hornear nunca le dio miedo estar en la cocina. “Nunca me ha dado miedo estar en el horno, me daba más miedo que mi negocio no funcionara”, comenta.

Después de aprender a realizar diferentes postres Angélica decidió no sólo venderlos en su escuela, ella quiso ampliarse y aprovechó las redes sociales para crear una página de Instagram donde comenzó a ofrecer sus productos.

Angélica sabe hornear unos 10 postres, entre pasteles, galletas, gelatinas, pays y brownies.

Su especialidad son los brownies a los cuales les ha dado un toque diferente. Ha innovado creándolos en forma de pizza, añadiéndoles topings y han sido bien aceptados pos sus clientes.

Es a través de las redes que ha podido generar ventas y tener sus clientes.

Emprender a corta edad

Angélica comenzó su emprendimiento pequeña, es por ello que siempre a contando con el apoyo de su familia principalmente de su madre quien suele acompañarla a realizar entregas y a algunos bazares.

Los emprendimientos siempre traen retos y dificultades, emprender a corta edad significó para Angélica tener que enfrentar cosas que no estaban en sus manos y que llegaron a hacerla sentir con bajones emocionales.

La pandemia por Covid-19 fue un factor que Angélica no tenía contemplado, sus clientes eran sus compañeros de escuela y de otras escuelas. Al cambiar a clases virtuales se modificó completamente su forma de vender.

Ante ese panorama Angélica optó por usas las redes sociales para vender, si bien siempre le han sido de gran ayuda también llegaron a significar algo muy difícil en un momento de su venta.

Después de un tiempo de abrir su cuenta para vender sus postres, Angélica comenzó a recibir ataques mediante una cuenta falsa que incitaba a que no consumieran sus productos. “Me bajoneó mucho y opté por cerrar mi cuenta”, comenta.

Angélica nunca supo quien creó esa cuenta, con ayuda de sus clientes y su familia comenzó a reportarla hasta que fue eliminada y ya no volvieron a molestarla.

Este suceso fue complicado de llevar para Angélica, ya no quería ornear. “Dejé de hornear ya no quería saber nada de esto”. El apoyo de sus clientes quienes le pedían que volviera a vender la animó para reabrir su cuenta. Ella misma también se dio ánimos y con ayuda de su mamá comenzó a hornear nuevamente.

Angélica aprendió a sobreponerse ante esta situación y si volviera a pasar por algo similar sabría afrontarlo, ya no se enfocaría en los comentarios negativos.

Seguir haciendo lo que le gusta  

Angélica aún no sabe sobre qué estudiará después de concluir su bachillerato, lo que sí sabe es que quiere seguir en el mundo de la repostería. “Aunque estudie otra carrera que no sea parecida a esto yo quiero seguir orneando”, comenta.

Sweet Cookies le ha permitido tener ingresos extra para ella, apoyar a su familia, su abuelita quien es su mayor inspiración ya no ornea para vender, Angélica le ha dado un uso a sus redes sociales para apoyarla.

En temporada de rosca de reyes Angélica ha utilizado su cuenta en redes sociales para promocionarla a ella, es una manera de regresarle un poco lo que aprendió gracias a ella.

El sabor casero es lo que cree ella que la diferencia de otros emprendimientos, por eso ella no ve como competencia a otras personas que realizan los mismos productos, considera todos tienen su esencia.

Registrar su marca es algo que le gustaría hacer y seguir aprendiendo más sobre repostería, poner su local y ampliarse.

Para Angélica dar a sus clientes sabor y felicidad en lo que le piden es algo fundamental en su negocio y es lo que más le da satisfacción. “Poder darles un poco de mí, de lo que hago y que lo disfruten me gusta. “

Su  mayor inspiración para seguir con sus postres es su abuelita. «A mi abuelita le diría gracias por heredarme tu pasión por la repostería, tus consejos y tu ejemplo siempre están presentes».

Entre Letras, arte en madera que crea conexiones

El arte de Monse es un arte plasmado en madera y le gusta porque siente que le da una segunda vida a la madera que muchas veces las personas piensan que ya no sirve


 

Texto: Itzel Urieta

Fotografía: José Miguel Sánchez

2 de febrero de 2022

Chilpancingo

 

Monserrat Moreno García se define como una mujer inquieta a que  le gusta crear y hacer diferentes cosas, es amante del teatro, la pintura y la fotografía. Desde que era pequeña tuvo una inquietud de dibujar, realizaba dibujos que le regalaba a su papá.

Monserrat o Monse que es como le dicen sus amigos, es licenciada en ciencias de la comunicación derivado de su carrera decidió dedicarse de manera profesional a la fotografía. Actualmente es una de sus formas de ingreso.

De sus tantas habilidades Monse pensó en buscar algo que le gustara para comenzar a independizarse cuando estaba en el último año de su carrera. Con su gusto y habilidades para la pintura y el dibujo Monse comenzó a pintar separadores de libro, los llevaba a su escuela y los vendía con sus compañeros.

Después de que varios compañeros conocieran el trabajo de Monse, comenzaron a llegar pedidos más grandes de pinturas, comenzó con haciendo pinturas en acuarela.

Entre Letras

Monse comenzó Entre Letras en el año 2015 y decidió poner ese nombre a su negocio porque se enfocaba en vender separadores de libros y pinturas en acuarela.

Fue hace tres años que Entre Letras dio un giro. Derivada de una inquietud que tuvo Monse cuando asistió a una boda y vio que en ese lugar había muchas tablas de madera con humedad y en condiciones difíciles de trabajar.

Al ver a la persona que llevaba las tablas de madera Monse le preguntó qué harían con ellas, la respuesta fue que serían quemadas. Monse tuvo una sensación triste al ver que serían desechadas. “Toda la boda me pasé pensado qué puedo hacer, no puedo rescatar toda la madera pero por lo menos una parte”, comenta.

“Puedo hacer cuadros ahí”, se le ocurrió a Monse, aún conserva el primer cuadro que pintó en madera. Al inicio pintaba los cuadros en madera, posteriormente y gracias a internet encontró otra técnica que le pareció interesante y creyó conveniente aplicar en su arte.

Monse define Entre Letras como la forma de crear una conexión con sus clientes. Ser cómplice de lo que ellos le piden.

“Me gusta que las personas se sientan con la confianza de contarme aunque sea por mensaje un poco de ellos y que es lo que quieren que plasme”, comenta Monse.

De la acuarela al pirograbado 

Monse veía su página de Instagram cuando le apareció la imagen de una joven realizando un cuadro con pirograbado, esto llamó su atención y decidió investigar más sobre lo que es el pirograbado.

El pirograbado es una técnica que se trata de quemar un soporte, ya sea de papel, cartón, o madera, con el pirograbador marcando un dibujo sobre esa superficie.

Monse siempre ha contando con el apoyo de su familia, principalmente de su padre, fue él quien le obsequió su máquina de pirograbado que aún sigue utilizando para realizar su trabajo.

“Fue algo que no me esperaba, estábamos comiendo y mi papá me dijo que había llegado algo para mí, a mí me extrañó porque yo no había pedido nada y al abrirlo era mi máquina de pirograbado”, comparte.

El proceso para que Monse se adaptara a realizar su arte en madera fue un poco complicado, ella nunca había trabajado con el pirograbado, tuvo que meterse a ver tutoriales  en Youtube, hacer prueba y error hasta que pudo aprender a manejar el pirograbado y los diferentes tipos de madera.

El arte de Monse es un arte plasmado en madera y le gusta porque siente que le da una segunda vida a la madera que muchas veces las personas piensan que ya no sirve.

Dificultades

Monse considera que su arte ha sido bien aceptado. Las redes sociales le han ayudado a vender lo que plasma en madera. En la capital son pocos los artistas que se dedican al pirograbado.

“No es fácil ser artista en Chilpancingo”, comenta Monse. Desde su perspectiva considera que las personas no valoran lo artesanal, las personas prefieren el trabajo rápido y el mayoreo.

Monse cree que hace falta más conciencia sobre el consumo local y artesanal en la capital. “Todo esto es artesanal desde las tablas que tengo  mi papá las lija y me ayuda a rescatarlas”, cometa.

El panorama para los artesanos locales es complicado, a Monse le gustaría poder llegar a más personas, que más gente conociera su trabajo, ante la poca valoración del trabajo artesanal y los regateos Monse busca que Entre Letras siga creciendo.

Metas

Monse quiere lograr muchas cosas para Entre Letras, aunque sabe que es complicado vivir del arte es algo que le apasiona ya ha tenido la oportunidad de laborar en otras áreas afines a su carrera profesional a ella le encanta crear, inspirarse y que sus obras transmitan lo que sus clientes quieren contar. Busca que Entre Letras pueda crecer y ser reconocida.

Una de sus metas es implementar más materiales reciclables para su negocio, ampliar sus productos y poder plasmar su arte en tazas y ropa.

Otra de sus metas es  tener una línea de ropa de manta en la que ella pueda dibujar y plasmar todo lo que su mente imagina.

Monse sueña con que su arte en madera y acuarela pueda ser expuesto y vender sus obras. Me veo haciendo esto toda la vida”.

Los murales de Tixtla, una historia que reivindica a Guerrero y a México

El inmueble consta de un jardín central, los corredores son el lienzo donde Gómez del Payán plasmó la historia de México. Ciclo mural es como lo denomina Hernández Marbán


Texto: José Miguel Sánchez

Fotografía: Itzel Urieta

25 de enero del 2022

Tixtla

 

Vicente Guerrero levanta su espada al tiempo que una llama de fuego tricolor lo rodea.  Detrás del tixtleco más famoso de esta ciudad, por quien lleva el nombre el estado, hay un águila y un jaguar en posición de ataque. Junto a él están otros insurgentes guerrerenses como Juan del Carmen, Pedro Asencio Alquisiras, y los hermanos Galena y Bravo.

Esta imagen resalta al entrar al ex ayuntamiento de Tixtla. La representación de Vicente Guerrero es parte de un mural de 730 metros, que realizado en el año de 1984.

El mural fue pintado por Jaime Antonio Gómez del Payán, originario de Aguascalientes, para conmemorar el natalicio de Vicente Guerrero.

“Aquí a Vicente Guerrero se le representa como el auténtico consumador de la independencia”, comenta el maestro en artes plásticas, Manuel Hernández Marbán, quien colaboró en el proyecto.

Hernández Marbán, junto a otras cuatro personas acudieron al llamado de Gómez del Payán para la realización del mural, una iniciativa de la Asociación Nacional de Tixtlecos Amigos (ANTA).

La ANTA fue la encargada de gestionar los materiales para el mural. Gómez del Payán y los ayudantes no cobraron nada para realizarlo.

La obra pictórica está plasmada en los corredores de un antiguo edificio que data de la época colonial, ubicado en el corazón de Tixtla.

La historia oral indica que durante la colonia, las familias españolas más poderosas de la región vivieron ahí, posteriormente fue la casa de Vicente Guerrero, y por muchos años albergó al ayuntamiento municipal.

El inmueble consta de un jardín central, los corredores son el lienzo donde Gómez del Payán plasmó la historia de México. Ciclo mural es como lo denomina Hernández Marbán.

Fue diseñado para que desde el jardín central se pudiera admirar. Está dividido en cinco partes: muro sur, poniente, norte, oriente y el vestíbulo.

En el muro sur comienza la obra que se prolonga 180 metros sobre los muros. Hay varios temas, el primero es una descripción pictórica del valle de Tixtla.

“En esta parte tratamos de representar como era el valle antes de fuera habitado”, menciona Hernández Marbán cuando señala parte del mural.

La parte que señala es el valle de Tixtla desde las alturas, y se observa la laguna rodeada por montañas. Ignacio Manuel Altamirano, escritor, dramaturgo, político y diplomático mexicano originario de este lugar, describió a la laguna como El espejo de los dioses.

Por esa razón, el dios mexica Quetzalcóatl se refleja en la laguna.

Continúa el mural en La Conquista, la cual está representada con un guerrero mexica y un jinete español en un enfrentamiento. Luego aparece el suplicio de Cuauhtémoc.

Un historia de Guerrero y México

Este paraje es una representación del momento histórico donde el conquistador Hernán Cortes le quema la planta de los pies al emperador Cuauhtémoc, para, según los historiadores, dijera dónde ocultaban sus tesoros.

De acuerdo a Hernández Marbán con está pintura se trató de representar el fin del conocimiento y los saberes del pueblo mesoaméricano.

El mural continúa. Ahora se observa la fusión de la cultura de Mesoamérica y española, así como la fundación de Tixtla.

Al extremo del muro sur se plasmó el inicio de la Guerra de Independencia con Miguel Hidalgo, José María Morelos y al último la consumación de la Independencia con Vicente Guerrero. Esa parte del mural se ocupó hace algunos años para ser la portada de los libros de historia de Guerrero de nivel primaria.

Así culmina la primera etapa del mural.

En el muro poniente del edificio comienza la segunda etapa. Ahí está representado el Plan de Ayutla, con sus principales personajes, militares, políticos e intelectuales. Sigue la Guerra de Reforma

La parte que Gómez del Payán denominó La patria nueva está representado con una mujer que  trae el fuego de la sabiduría y está postrada sobre un pedestal con símbolos prehispánicos.

Termina el muro poniente con un homenaje a Ignacio Manuel Altamirano, donde lo representaron en todas sus etapas como escritor, político, militar y poeta.

Hay una parte del muro poniente que esta sin terminar, esta solamente el dibujo a lápiz, para Hernández Marbán esta es una de sus partes favoritas, pues considera que se puede ver el proceso más rudimentario de una obra de arte.

Sobre el muro norte continua el mural, aquí está plasmado el porfiriato, para esta época de acuerdo con Hernández Marbán se quiso representar la explotación del hombre por el hombre que vivió el país en aquellos años.

Más adelante plasman la Revolución Mexicana, son dos hombres en una batalla cuerpo a cuerpo, uno con uniforme militar y un campesino. “Aquí representamos la lucha del pueblo contra el pueblo, porque esa fue la revolución, un pueblo vestido de militar, contra uno vestido de campesino”, comenta Hernández Marbán.

Después de la revolución se pintó la Constitución de 1917 y se pintaron elementos que se contemplaron en la Constitución, el reparto agrario, el derecho a la salud, a la educación y al deporte.

En la última parte del muro norte se comienza a plasmar la historia de Tixtla, con personajes famosos, y una representación del fandango tixtleco, un baile de tarima, con los músicos y el público jubiloso.

El muro oriente es la última parte del mural, ahí lo que se observa son las tradiciones de Tixtla, la peticiones de lluvias que se realizan en la región, la producción de mezcal, leyendas locales, y danzas tradicionales.

Durante el recorrido la última y quinta parte del mural se le conoce como El Vestíbulo, aunque realmente es la entrada al edificio, ahí se pintó a Vicente Guerrero en dos etapas, la militar y la intelectual, junto con otros elementos. En esta parte Vicente Guerrero está acompañado del libertador de Colombia y Bolivia, el militar Simón Bolívar.

Para Hernández Marbán esto se debe a que Gómez del Payan consideró que Guerrero y Bolívar fueron los verdaderos libertadores de América.

“Los dos (Bolívar y Guerrero) fueron fundamentales para lograr la independencia de América”.

El edificio donde están los murales está abierto al público. Fue remodelado y se llama Centro Cultural Vicente Guerrero, continuamente hay exposiciones de arte y conciertos.

 

Los juguetes de madera de José Ramón se exportan fuera de México desde Chilpancingo

Hace dos años, gracias a Fernando, un joven que publicó en redes sociales sus muebles miniatura de madera, el artesano logró pedidos desde España y Brasil


Texto: Beatriz García

Fotografía: Oscar Guerrero

6 de enero del 2021

Chilpancingo

 

José Ramón Rojas Flores, con 71 años, es carpintero desde hace 42 años, hace muebles de madera tamaño normal y miniatura en Chilpancingo. Hace dos años su trabajo como artesano de juguetes de madera se viralizó en redes sociales, lo que permitió que para este 6 de enero, Día de Reyes, llegara con un sólido pedido de juguetes, además de que ya los ha exportado fuera del estado y del país.

El carpintero piensa en trabajar la madera medio año más y se retirará para atender sus problemas del corazón y de una hernia. Se mudará de estado para estar cerca de sus dos hijas; teme morir lejos de ellas.

José Ramón es originario de Tepic, Nayarit. En 1999 migró a Guerrero para trabajar en unas tiendas de ropa, instaladas en diferentes municipios, y apenas hace siete años se estableció en la capital; aquí retomó los trabajos de carpintería.

El taller del carpintero está en la colonia Trinchera, en una de las faldas de un cerro al este de la ciudad. El taller también es su recámara.

Este 5 de enero, previo al Día de Reyes, el cuarto de José Ramón está repleto de maderas de diferentes tamaños y grosores, herramientas y aserrín. Hay un tocador recién tallado al que todavía le faltan las patas y la decoración con pintura, también unas cajas de cartón donde recién guardó juguetes de madera o muebles en miniatura que acabó de laquear: camas, literas, cocinas, salas, burós y tocadores; los llevará al negocio que montó sobre una banqueta del viejo libramiento a Tixtla.

Aun lado del taller del carpintero está La casita de Alondra, una tienda de manualidades de Ana Lilia Santos Sánchez, con quien José Ramón es socio. Ella les hace los acabados a los muebles. El día de la visita estaba cerrado, pero Ramón mostró el trabajo que recién hizo: unas casas de muñecas en color rosa, con recámaras, comedores, tocadores y salas, además de un tocador y una mesa pequeña y un banco para una niña.

En el negocio también hay otros trabajos que hace José Ramón para otras fechas, como el Día del Amor y la Amistad, el Día de las Madres y el Día del padre: portabotellas, baúles y alhajeros.

 

Su historia como carpintero

En 1980, José Ramón llegó a vivir a Zamora, Michoacán, para trabajar en Recursos Hidráulicos, ahí terminó dedicándose a la carpintería. Se inspiró de artesanos de este estado para hacer muebles.

Después de que hizo el primer ropero, mesita y sillas a sus hijas, sus amigos preguntaron que quién las creó, pero no le creyeron que él los había hecho, porque nunca practicó o asistió a los talleres de carpintería. Pronto tuvo pedidos de muebles.

“Cuando me sentí cansado me quedé por acá (en Chilpancingo). Mis hijas, una vive en Michoacán y otra en Nayarit, y yo acá solo”, comenta.

Desde hace siete años se dedica de manera exclusiva a la carpintería, a la elaboración de muebles y muebles de juguete, pero cree que el tiempo que les resta del que dispuso vivir  en Chilpancingo sólo se dedicará a elaborar artículos pequeños, además de sentirse cansado por la edad, tiene un problema con una hernia y en el corazón.

Hace algunos años, José Ramón se tendió fuera del zoológico Zoochilpan con algunos muebles de juguete y casitas para muñecas. Fue así cómo comenzó a socializar su trabajo de muebles miniaturas que dejó por mucho tiempo. Por la pandemia de la Covid-19 dejó de tener ventas en ese lugar; gastaba en promedio al día unos 400 pesos por el flete del servicio público para llevar y traer su mercancía, y por sus comidas.

 

La difusión en redes sociales de los muebles miniatura de Ramón

Ramón recuerda que el 6 de enero de hace dos años, aún tendido fuera del Zoochilpan, ya pasaba del mediodía y seguía sin ventas. Esperaba a unos clientes que nunca llegaron. Un joven se percató de sus situación y se acercó a él para tomare una foto; le dijo que pronto llegarían los clientes.

Media hora después de la publicación llegó la primera clienta, más tarde un cliente que le comentó tenía un familiar en Iguala y se enteró de José Ramón y sus muebles miniatura  por Facebook; quería comprarle sus artículos. Pronto terminó toda su venta.

El joven que le sacó la fotografía a Ramón subió en sus redes sociales detalles de lo que Ramón crea y datos del lugar en dónde podían localizarlo.

“Era un 6 de enero, yo estaba ahí sin vender nada, ni un refresco siquiera, eran la una de la tarde. Llega Fernando y me dice qué bonitas cosas, están baratas y me dijo que tomaría una foto”, recuerda sonriente José Ramón.

–¿Desde que se hizo viral en Facebook cómo le fue?, –se le preguntó.

–Sí cambió, fueron miles de visitas, compartidas y mensajes. Tengo la satisfacción de haber enviado una casa a Nueva York, a Culiacán, Veracruz, Chiapas por paquetería. Me solicitaron de España y de Brasil; una niña quería toda la línea, pero el envío le salía más caro que los productos, –respondió.

El carpintero comparte que después de que lo conocieran en redes sociales aun con la pandemia sus ventas aumentaron, además las personas suelen decirle que sus precios son económicos comparados a los juguetes comerciales. Una casa de madrea para muñecas y amueblada hecha por Ramón cuesta unos 2,500 pesos, cuando en una juguetería algo similar cuesta alrededor de 5,000 pesos.

La publicación en redes sociales, además de ayudar a Ramón a vender sus muebles miniaturas, abrió el campo de oportunidad para muchos carpinteros y artesanos dedicados a crear los juguetes de madera, porque queda evidencias de que es un tradición aun presente en los mexicanos.

Aun con lo que ha logrado, José Ramón considera que es momento de retirarse, en menos de un año piensa mudarse con alguna de sus hijas; le preocupa morir lejos, repite.

Por ahora, el trabajo de José Ramón está disponible en Chilpancingo, y para quienes deseen adquirir alguna pieza a propósito del Día de Reyes, pueden contactarlo en su teléfono celular 747 132 3052 o en la página de Facebook: La casita de Alondra.