El herbario de la Uagro, un espacio de memoria sobre la conservación verde de Guerrero

Texto y foto: José Miguel Sánchez

13 de mayo del 2022

Chilpancingo

 

En un rincón de Ciudad Universitaria en Chilpancingo se ubica el Herbario de la Universidad Autónoma de Guerrero (Uagro), un espacio de conservación y divulgación científica que pretenden convertir en un “centro de referencia de la flora de Guerrero”, de acuerdo con su directora, Natividad Herrera Castro.

Entre los edificios grises de las facultades de Ingeniería y Filosofía y Letras se abre un camino empedrado donde hay un letrero en el que se lee “Jardín botánico de la Uagro”. Está lleno de plantas, flores, arbustos y árboles como si se tratara de un cuento. Al final hay un pequeño edificio de dos plantas, rodeado de más vegetación, es el Instituto de Investigación Científica Área de Ciencias Naturales adscrito a la Uagro; en su segunda planta está el herbario universitario.

El edificio alberga varios proyectos que, a la vez, representan uno colectivo, el jardín etnobiológico que contempla un jardín botánico, un museo paleontológico y un herbario. El herbario está considerado como un espacio de conservación científica donde resguardan plantas endémicas o representativas de la región, con el objetivo de realizar investigaciones, estudios o análisis de una zona o especie de planta determinada para conocer a qué familia pertenece, en qué zona se reproduce y el uso que puede darle la sociedad.

En estos sitios suelen conservar las colecciones de plantas secas –puede ser una hoja, una flor, una rama, depende de las particularidades de cada planta–, que prensan sobre una hoja especial y una ficha con los datos más importantes de cada especie. También la información de las especies es debidamente sistematizada y organizada para ser consultada de manera eficiente.

En el caso particular del Herbario de la Uagro, las hojas con las plantas ya prensadas están en folders que son resguardos en grandes gavetas que abarcan todo el espacio. La colección actual es de 12,000 plantas únicas en el estado, colección exclusiva a nivel estatal.

En México cada estado cuenta con un herbario local y a nivel nacional el referente es el Herbario Nacional de México (Mexu), donde su colección de plantas asciende a un millón 500 mil especies en conservación. La colección oficial data de hace 100 años, pero hay plantas recolectadas de 200 años atrás.

“Eso queremos lograr aquí en Guerrero”, menciona Herrera Castro.

La directira reconoce el esfuerzo de la colección de 12,000 plantas a los estudiantes que realizan tesis sobre botánica o taxonomía, porque son quienes recolectan las plantas y al término de la investigación las donan para el herbario.

Otra forma de obtener plantas es a través de intercambios o donaciones que realizan con herbarios de otros estados y universidades.

También Herrera Castro y Elvia Barrera Catalán, ambadas encargadas del proyecto, hacen recolección de plantas por cuenta propia; muchas veces a través de proyectos e investigaciones que les financian las institución de investigación científica, y aprovechan su trabajo de campo para hacerlo.

Por la inseguridad y las condiciones geográficas del estado hay regiones como Tierra Caliente o la Sierra donde es difícil el acceso para recolectar plantas.

La colección de plantas con las que cuenta el herbario van desde plantas conocidas en el centro de Guerrero, como el toronjil, el huamuchil, el lináloe y diferentes tipos de maguey, hasta las menos conocidas, como pega hueso, limoncillo, cascalote, temanicatzin que crecen en el campo y que identifican los campesinos y lugareños o, en su caso, especialistas; pasan desapercibidas para muchas personas.

“Aquí hay plantas que muchas personas no conocen, pero en comunidades originarias tienen un gran valor, nuestro trabajo es preservar esas plantas”, dijo Herrera Castro.

Historia del herbario universitario

En Guerrero, el herbario universitario lo iniciaron los biólogos Manuel Blanco y Carlos Toledo en la década de 1970, juntos trabajaron proyectos de investigación acerca de la Bursera linanoe, conocida en Guerrero como Lináloe, el cual recolectaron en la zona del Alto Balsas, en la región Norte del estado.

La Bursera linanoe es una planta endemica de la región sureste del país, crece en los estados de Guerrero, Puebla y Oaxaca. En Guerrero pueblos de la Montaña utilizan la corteza de este árbol para realizar artesanías como las populares cajitas de Olinalá.

Las propiedades del árbol, como lo son el aroma que desprende y la dureza de la corteza, llamarón la atención de Carlos Toledo y Manuel Blanco para realizar investigaciones en el estado.

Una vez concluida la investigación, los biólogos se retiraron y dejaron el primer antecedente de una colección de plantas que fue el primer paso para crear lo que hoy es el herbario universitario.

Herrera Castro recuerda que fueron alrededor de 100 ejemplares con los que se inició la colección, principalmente de árboles como lináloe, pochote y distintos tipos de agaves.

Aquella colección propició muchos intentos para darle continuidad al proyecto, pero la falta de expertos en el tema de herbarios y la crisis universitaria de 1970, cuando el gobierno de Rubén Figueroa retuvo el presupuesto a la Uagro, como una medida de contención a la institución que en aquella época apoyó a diferentes movimientos de izquierda en Guerrero.

Sin más personal capacitado para las colecciones de plantas y sin presupuesto para los especialistas terminaron por guardar el proyecto.

Herrera Castro, quien realizó su servicio social registrando las plantas en el herbario, regresó de una maestría en 1993 y reactivó el herbario universitario. “Empezamos de cero, tuvimos que ver lo que había y tratar de sacar adelante el proyecto, logrando recuperar 600 plantas”, comenta.

El Herbario de la Uagro ha tenido varias etapas (la de 1970 y la de 1993). En la actualidad está registrado oficialmente a nivel internacional en el Índice de Herbarios Internacionales (Index Herbariorum), el único apuntado de todo Guerrero.

A pesar que varias unidades académicas de la Uagro cuentan con colecciones de plantas estas no cumplen los requisitos para ser herbarios, justo porque carecen del registro en el Index Herbariorum.

Por la riqueza natural del estado, al herbario universitario llegan investigadores de países como Brasil, Polonia o Estados Unidos para conocer las especies de plantas regionales.

Herrera Castro recuerda que en una ocasión se acercaron al herbario investigadores de la Universidad de Guadalajara para preguntar sobre una planta denominada Aximifilum Sagitalobum, la cual se creyó extinta porque el único registro que había era de principios del siglo XX.

La sagitalovo resultó ser una especia endémica de Guerrero, que fue hallada en la Sierra de San Miguel Totolapan, en la región de Tierra Caliente.

Aunque la planta no sea tan conocida ni relevante para muchas personas, para los especialistas en botánica o taxonomía resulta ser un objeto de estudio muy importante, y el herbario pretende ser el puente entre los especialistas y las especies de plantas.

El esfuerzo por un archivo digitalizado

El herbario universitario es un pequeño salón de clases adaptado, está lleno de grandes gavetas que van del piso al techo del edificio. En otro rincón tienen plantas en papel periódico, que pasan por todo un proceso de investigación antes de entrar a las gavetas.

Dichas gavetas están ordenadas de manera alfabética y por familia taxonómica, lo que permite tener un orden al momento de buscar alguna planta específica.

Los herbarios modernos tienen ya un registro digital de sus colecciones para facilitar la investigación. Ante ese panorama, Herrera Castro y Barrera Catalán se dieron a la tarea de digitalizar la colección del Herbario de la Uagro.

Las académicas, en algunas ocasiones, son ayudadas por estudiantes apasionados por la biología que realizan su servicio social y prácticas profesionales en el lugar.

El herbario creció de la mano de estudiantes y con proyectos de investigación científica que consiguen las académicas. Es la manera en que se financian para adquirir gavetas, aire acondicionado o ahumadores para reducir la humedad, importante para conservar las colecciones de plantas.

Con este panorama en medio de necesidades institucionales, las académicas buscan convertir el herbario universitario en un espacio de consulta para la sociedad guerrerense, y lograr que la población conozca las plantas potencialmente útiles para fines curativos o alimentarios.

El proyecto pretende que el conocimiento sobre plantas no se pierda.

“El día de mañana que una persona requiera información sobre plantas de su comunidad ésta pueda estar debidamente ordenada para su consulta y resguardo”, comenta Herrera Castro.

En busca de un nombre

El herbario universitario no cuenta con un nombre oficial y está en proceso de ser nombrado, pero Herrera Castro sabe que no es una tarea fácil.

La directora pretende que el nombre que lleve el herbario sea un homenaje a los defensores del medio ambiente que son asesinados defendiendo su territorio.

Texto patrocinado por la Uagro

Tixtla: productor de flores y hortalizas de Guerrero

Don Casimiro un sembrador de estos cultivos cuenta su historia


Texto: Beatriz García

Fotografía: Amílcar Juárez

25 de abril del 2022 

Chilpancingo

 

Las tierras de siembra de Casimiro Romero Cosme, ubicadas a un lado de la parte baja de la laguna en Tixtla, están repletas de margaritas y matsumoto moradas y blancas, y surcos de cebolla, quelites y lechugas.

En Tixtla, durante el año, los campesinos conocen cada una de las épocas donde venderán sus productos, como los días de las Madres, de Muertos, de la Virgen de Guadalupe.

En el estado, este municipio sobresale porque los campesinos hacen producir sus tierras todo el año, en temporada de riego y en tiempo de lluvias. La venta de hortalizas y flores es uno de los principales sustentos económicos de las familias, y aunque han tenido que pasar días buenos y otros malos, siempre buscan la manera de retomar esta actividad agrícola.

Además de ser sustento económico principal de las familias, las siembras de hortalizas de este municipio son fundamental en la alimentación saludable de los lugareños, no solo de Tixtla, si no de la región Centro. Se sabe por los pobladores, que Chilpancingo, es uno de los principales lugares donde se distribuyen las cosechas de esa cabecera municipal, y entonces podría decirse que estas hortalizas siempre están presentes en las mesas de las familias. 

En el caso de las flores son un símbolo importante para los rituales religiosos y otras celebraciones de las familias en esta región, como se mencionó al principio en diferentes fechas del año.

Al llegar al centro de la cabecera municipal de Tixtla está el mercado municipal. Lo primero que salta a la vista es el verde de las lechugas frescas, manojos de quelites y las calabacitas tiernas recién cortadas por los sembradores. También hay coles blancas y moradas, elotes y cebollas.

El olor de romero, albahaca y ruda se perciben en el ambiente. Al igual que de las nubes, matsumoto, margaritas moradas, blancas y rosas en distintos tonos.  

De acuerdo con el registro del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) en el estado, durante 2021, en Tixtla sembraron los campesinos tanto de riego como de temporal 4,888.99 hectáreas de tierra, y cosecharon la misma cantidad. En lo que va del 2022 han sembrado 827.84 hectáreas y  han cosechado hasta ahora 40.76 hectáreas, posiblemente porque el resto de la siembra sigue en crecimiento.

Mientras Daría Morales López guarda las margaritas blancas y moradas que llevó a vender al mercado la mañana del 8 de abril pasado. Casimiro Romero, su esposo, trabaja en sus terrenos de siembra. Ella, en medio de la venta, todavía se da el tiempo para llevarle almuerzo a su esposo hasta los terrenos de siembra.

El camino del centro de la cabecera municipal, donde está el mercado, a la parte baja donde están las tierras de labor, se ven las hileras de hortalizas, lechugas, coles, albahaca, romero, y los puntos rojos de los rábanos.

Casimiro Romero, con 54 años, es sembrador desde hace 30. Le colabora su esposa en el trabajo con la tierra, además que se hace cargo de la venta de los productos y de otras partes de proceso. Ambos sacaron a sus dos hijas adelante con su labor en el campo.

De lunes a domingos, desde temprano, el campesino toma su bicicleta y se traslada a las tierras que siembra para regarlas, revisarlas y limpiarlas.

El sembrador no tiene tierras propias, desde 1990 le prestan poco más de media hectárea para sembrarla. Antes fue migrante en Estados Unidos. El trato que tiene con el dueño de las tierras es que por cada cuatro surcos que siembra, le entrega uno a manera de pago.

Esa mañana, Casimiro, con los pies y las manos embarradas de tierra, mostró los surcos de los terrenos, principalmente de margaritas. Las hortalizas comenzaban a salir de la tierra; en un mes estarían cosechando cebolla, pipitza (o pipicha), lechugas, col y cilantro. Los rábanos y la albahaca ya estaban listas para el corte.

Casimiro heredó el oficio de sus padres Pedro Romero y Eugenia Cosme. Recordó que de niño veía como las personas acarreaban agua de los pozos con latas para regar su siembra, porque no había motores que permitieran trasladar en mangueras el agua hasta los surcos.

Cuando regresó a Tixtla de los Estados Unidos decidió sembrar la tierra para tener sustento económico, así como lo heredó de sus padres y la actividad que les da de comer en el municipio, de manera principal en la cabecera a unos 1,000 habitantes, de acuerdo con los cálculos de Casimiro. 

Casimiro y Daría siembran rábano, pipitza, cilantro, col, albahaca, cebolla, pápalo, lechugas. Además de flores de temporada, como margarita, matsumoto, nube, cempasúchil y terciopelo.

El sembrador compartió que sembrar la tierra es de tiempo, cuidado, dedicación y amor. Técnicamente algunas cosechas las obtiene más rápido que otras. Por ejemplo, para el cilantro, después de regar la semilla sembrada espera 28 días para que retoñen las plantitas; el rábano  da frutos en un mes, mientras que la lechuga tarda mes y medio para convertirse en pachole –brotes que después serán trasplantados en un lugar más amplio–, luego otro mes y medio para que crezca.

En días pasados, en las tierras que siembra el campesino abundaban las flores, por la cosecha para la temporada de Semana Santa. También brotaban las hortalizas.

“Se aprovecha la humedad de la laguna que está enfrente, aprovechamos que la tierra es fértil, tenemos bastante agua, porque en la parte alta hay mucho animalito (plagas) y se necesita mucha medicina (pesticidas) y sale muy caro para lograr la siembra”, menciona.

Para Casimiro Romero sembrar la tierra es sinónimo del sustento familiar, y entre más bonitas crezcan las flores y hortalizas mejor demanda tendrán en el mercado, comparte mientras camina entre los surcos de su siembra.

La jornada de trabajo en prticular del sembrador es desde que amanece hasta que anochece, pero cuando se trata de cosechar la flor lo hace por la noche para que amanezca fresca.

El destino de las hortalizas y las flores

Dentro del mercado de Tixtla están los negocios de comidas y en medio de las mesas casi nunca faltan los quelites y rábanos que se producen en sus tierras.

En la región Centro se consumen mucho las hortalizas, principalmente de Tixtla, aunque otros municipios, como Chilapa, también las siembren. Son la compañía de los tacos de pollo y las enchiladas ahogadas, tostadas y quesadillas de especial sabor en la región.

En las iglesias del municipio también están las flores que los sembradores oriundos cultivaron en su territorio.

Así como Casimiro y Daría, el resto de los sembradores venden sus productos en el mercado municipal de Tixtla para propios y foráneos.

Daría espera a los compradores a mayoreo provenientes de Chilpancingo, quienes sueleven revenderlos en otros mercados fuera de Tixtla.  Los sembradores salen a vender al mercado de Tixtla desde las tres o cuatro de la mañana.

Casimiro recordó que en los años noventa llegaba a Tixtla una pareja de Acapulco y compraba a los campesinos lo de dos camiones llenos de flores y hortalizas. Pero, “ese mercado ya nos lo quitó Puebla hasta parte de Chilpancingo, hasta Tixtla. Que según es más barato”, comenta.

Consideró que es “una invasión” porque los campesinos locales necesitan su mercado local para vender las cosechas.

El campesino mencionó que cuando deja de llover, como hay humedad, se dan plantas más bonitas, además porque no hay plagas como en temporada de calor.

 De hecho, de acuerdo con su experiencia, esta época es la más complicada, porque deben cuidar minuciosamente las plantas por las plagas; eso provoca que los precios de sus productos aumenten. Una de las plantas delicadas en este tiempo es el cilantro. Casimiro cree que pronto encarecerá su precio en el mercado. 

En el caso de las flores, las margaritas puede costar en 30 pesos por racimo, pero hay veces que baja hasta 10 pesos, por la abundante demanda en Tixtla.

En los 30 años que lleva en la siembra, Casimiro ha pasado buenas como malas épocas no sólo con los costos, también con los desastres naturales, como las lluvias de 2013 con las que perdió sus cosechas y los motores que utiliza para el riego. Aun con todo lo ocurrido seguirá en este oficio que le concede a su municipio el lugar de productor de hortalizas y flores para la región Centro.

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Gobierno de Morelos le otorga galardón a guerrerense

Texto y fotografía: Amapola Periodismo

19 de abril del 2022

Chilpancingo

 

Delia Gamboa Guerrero, directora del IMSS en Cuernavaca, fue una de las personalidades que por su aporte, esfuerzo y compromiso con la ciudadanía recibió este martes el galardón de la Venera «José María Morelos y Pavón» por parte del gobierno del estado de Morelos.

Gamboa Guerrero, originaria de Chilpancingo recibió este reconocimiento de manos del gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco Bravo en un acto que se desarrolló en el Centro Cultural Teopanzolco (CCT) en Cuernavaca, capital de esta entidad.

Este reconocimiento que recibió Delia Gamboa en la categoría de Servicio Público fue con motivo del 153 aniversario de la creación del estado de Morelos.

En esta ocasión otorgaron la distinción a los ganadores de 2021-2022, debido a que el año pasado no se pudo llevar a cabo la premiación derivado de las restricciones por la emergencia de la Covid-19.

El gobernador Cuauhtémoc Blanco expresó su reconocimiento a las galardonadas y galardonados por su valioso aporte a la sociedad.

A cada uno de los galardonados les entregaron una presea de plata ley 0.95 con la efigie de José María Morelos y Pavón en su anverso y en el reverso el escudo del estado de Morelos, además una roseta de oro en forma de botón con la misma efigie y la leyenda «Morelense de excelencia».

También les entregaron un diploma.

Al evento asistieron titulares de las diversas secretarías de la administración estatal así como los titulares de los poderes Judicial y Legislativo.

Las categorías de los premiados son: arte y cultura, deporte, desarrollo humanístico, desarrollo comunitario, educación investigación, justicia y derechos humanos, modernización tecnológica, salud, seguridad y medio ambiente, servicio público y valor civil.

En la categoría de deporte le otorgaron el premio póstumo a Pablo Larios Iwasaki quien fue portero del equipo de futbol de la selección nacional y jugador del Zacatepec.
Pablo Larios, falleció el 31 de enero del 2019.

La doctora Delia Gamboa Guerrero, una de las premiadas en la categoría Servicio Público tiene una larga trayectoria en el servicio público en el sector salud de Morelos.

 

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El artista empezó a exponer sus obras en galerías de México. Luego fue más conocido y lo invitaron en países como: Rusia, China, España y Estados Unidos


Texto: Beatriz García

Fotografía: Cortesía  

10 de febrero del 2022

Chilpancingo

Al fondo del pueblo hay unas montañas en tonos grisáceos que sobresalen bajo nubes blancas. De los trazos en tonos cálidos como el rojo, naranja, amarillo y escarlata, el pintor nos adentra a una fría mañana en una comunidad con una plazula, de cuyos puestos resaltan coloridas lonas. Descienden de los cerros casas diminutas con tejados. Hay una torre de iglesia y una mujer con una niña caminando hacia el tianguis tomadas de la mano.

Este paisaje en acuarela llamado “Camino al mercado”, lo plasmó el pintor Moisés Medrano Guevara. La obra retrata la capilla de Santa Mónica del pueblo mágico de Malinalco, Estado de México.

Moy Medrano, como es más conocido, expuso esta pintura en el concurso internacional de acuarelistas Premio Tláloc 2021 el pasado 23 de noviembre, en el Museo de la Acuarela en Toluca, Estado de México.

De 390 participantes Moy fue seleccionado entre los 12 mejores acuarelistas y premiado con una mención honorífica, además es el más joven de todos.

Fue desde el 31 de diciembre del 2018 que hizo un cambio radical a su vida y habló con sus papás. Les dijo que abandonaría el trabajo que tenía en una empresa, donde desarrollaba lo que había estudiado, administración de empresas, para dedicarse completamente al oficio de la pintura. Aunque sus papás no lo aprobaron, lo hizo.

En este cambio tomó clases con profesores internacionales.

El 6 de julio del 2019 expuso sus obras en Bulgaria, en la modalidad Petit Pale que organiza la IWS (International Watercolor Society). Aprovechó, se quedó un mes, y tomó clases con el pintor indio, Amit Kapoor.

También ha tomado clases en la Ciudad de México con el italiano, Igor Sava y recientemente, en línea, con el norteamericano, Andy Envansen.

Aunque destaca en la técnica del acuarela, también pinta al óleo, acrílico, pastel. Sus pinturas se basan, principalmente, en el realismo figurativo, similar a una fotografía. Tarda en hacerlas de un día a un mes, depende de la complejidad.

El artista empezó a exponer sus obras en galerías de México. Luego de que fuera más conocido lo invitaron en países como: Rusia, China, España y Estados Unidos, mediante la IWS.

En sus pinturas plasma paisajes, rostros, partes del cuerpo, figuras humana y arte erótico. La obra más cara que ha vendido es la de unos elefantes, en 60 mil pesos, acá en Chilpancingo.

De administrador a pintor

Moy tiene 34 años, aunque nació en Iguala de la Independencia, a los tres años se mudó con su familia a la capital del estado, él se considera chilpancingueño. A los 25 años nuevamente se mudó con su familia, ahora, a Cuernavaca, Morelos.

El pintor y administrador de empresas, tiene una maestría en Administración y una especialidad en Negocios Internacionales.

Sin embargo siempre tuvo empatía con el arte. Desde niño leyó sobre el pintor italiano Leonardo Da Vinci, él fue su primera inspiración, contó desde Cuernavaca.

A los 25 años decidió tomar una acuarela, trazar, pintar y descubrir su talento que fue a través de su hermano Maximiliano.

Maximiliano, cuando estudiaba arquitectura, le contó a Moy que tenía una maestra que le está enseñando a hacer render –representación gráfica- con acuarela, que es el instrumento más rápido porque seca de inmediato y es fácil de usar para los arquitectos. Entonces le mostró a su hermano las pinturas que también hacía su maestra y quedó impactado, porque eran imágenes hiperrealistas.

A los 26 años Moy tomó las acuarelas de su hermano e intentó plasmar un pez que en tenían de mascota en casa, pero la pintura resultó un fiasco, admitió Moisés.

En ese momento llegó su hermano y le mostró cómo se utilizaba una acuarela, con la técnica “aflojar el color”.

“Empecé a ver cómo se aflojaba el color y cómo el color viajaba en el agua y ahí fue un impacto para mí, mágico. Dije: ¡Órale, qué chido, vi algo extraordinario!”, contó el artista, porque ese fue el inicio de su oficio como pintor.

Poco a poco adquirió su propio material, acuarelas de diferentes colores, papel y pinceles. Vio videos sobre acuarelistas, cómo hacían rostros, paisajes. Así pasaba las noches en vela. Después ya tenía dentro de un folder las pinturas que había hecho y siempre las llevaba consigo.

Un día llegó a una tienda de arte, y el dueño le pidió que le mostrara sus dibujos. Le dijo que tenía talento. Lo recomendó con un pintor, al boliviano Huascar Taborga, que vive en Cuernavaca y que ahora Moisés sabe que es de los mejores pintores que hay en el mundo. Y sí, se decidió y llegó con el pintor.

La sorpresa de Moy fue que el pintor le hizo demasiadas observaciones sobre sus pinturas, le faltaba perspectiva del color, difuminados, abstracción, técnica de color, perspectiva de pintura. No le creyó mucho, pero aceptó hacer los ejercicios que le recomendó.

Vivir del arte

Moisés imparte clases a chicos y grandes, a profesores que manejan otras técnicas distintas a la acuarela. Retomó la administración de un negocio propio, pues dice, que sí le gusta su profesión, entonces combina ambas actividades. Tiene la certeza de que si se dedicara exclusivamente al arte no se moriría de hambre.

Después de muchas pruebas, se quedó con animales. Es lo que más disfruta plasmar. Por ejemplo un elefante.

El elefante lo pintó bajo las indicaciones de Huascar Taborga. Mientras Moy estaba acostumbrado a hacer una pintura en un día, con las indicaciones del profesor tardó semanas.

“Dame tu pintura, aléjate”, le dijo Huascar a Moy mientras le mostraba el elefante que pintó.
Moy vio la pintura y quedó impactado por los detalles que observó.

El pintor le dijo: enmárcala y véndela.

Moisés no creyó venderla, pero la expuso en el restaurante que en ese entonces tenía con su hermano. Lo vendió en 3 mil pesos.

“La pintura realmente tiene su chiste, es extremadamente compleja, aquellos que son famosos, son famosos porque hacen ver la pintura tan fácil que uno ni siquiera la puede entender. Con el tiempo, con la experiencia, práctica, conocimiento, estudio, empiezas a ser bueno”, cuenta.

Así comenzó otro de sus caminos, meterse a concursos. A los 29 años participó en su primer concurso, en el Certamen de la Sociedad de Acuarelistas de Morelos, por un voto no obtuvo el primer lugar pero sí Mención de Honor.

Huascar lo alentó. Le dijo que era muy bueno, que lo que estaba logrando en poco tiempo, él lo había hecho en 10 años y le insistió que tenía una capacidad impactante en la acuarela. Este impulso ha llevado a Moy a querer trascender sus propios límites

Su siguiente paso: ganar los premios de los concursos de acuarela en los dos museos más importantes de México, en el Museo Nacional de la Acuarela en Coyoacán, Ciudad de México y en el Museo de la Acuarela del Estado de México.

Sin límites. Bedelia: la karateca de oro

Bedelia tiene 16 años y es medalla de oro en la disciplina que adoptó como forma de vida: karate. Irá del 26 de agosto al 2 de septiembre próximo a representar a México en los Juegos Panamericanos, en Ecuador. Ser una campeona no es suficiente, tiene un obstáculo: no cuenta con todo el dinero que requiere para su viaje.


 

Texto: Beatriz García

Fotografía: Angie García

13 de agosto del 2019

Chilpancingo

El 14 de junio del 2019 en Monterrey, Nuevo León, Bedelia Duarte combatió en la categoría Junior de Karate —de 16-17 años y de 48 kilogramos—, iba por una medalla, aunque no se visualizaba en el primer lugar. Al final ganó la de oro y logró un lugar en la selección que representará a México en los Juegos Panamericanos Infantil y Juvenil en Huayaquil, Ecuador.

“Siempre he ido con el objetivo del oro a las competencias. Sabía que ese torneo iba a ser fuerte. Yo iba con el propósito de una medalla, decía: por mi poca experiencia es probable que no alcance el oro”, recuerda.

Bedelia junto con cuatro compañeros del Club de Karate-Do Águilas de la Universidad Autónoma de Guerrero (Uagro), participó en el preselectivo y selectivo del Campeonato Nacional Senior y Master 2019, de donde salieron los jóvenes que representarán a México en los Juegos Panamericanos. Además de ellos, fueron karatecas de Acapulco.

Su pase a esos selectivos, lo logró días antes cuando aprobó el examen que le dio la categoría de cinta negra.

En el combate en Monterrey, pasó el preselectivo; al siguiente día se hizo el torneo selectivo para conocer a los integrantes de la selección mexicana de karate. La joven se sorprendió al conocer la noticia. Tenía medalla de oro y el pase a los Juegos Panamericanos.

Su sensei Ernesto Guzmán Hernández la abrazó y la felicitó. Le dijo que ahora tenían más trabajo por hacer. Tenía que dar todo.

De los cinco alumnos del Club Karate-Do Águilas Uagro que paticiparon en Monterrey sólo Bedelia clasificó para irse a Huayaquil. Es la segunda vez que un integrante de este club universitario representa a México en una competencia internacional.

El máximo exponente de karate en Guerrero es Víctor Daniel Carbajal Toscano, su formación en la disciplina lo hizo en su ciudad natal, Acapulco. Pero ahora también entrena en el club de la universidad.

Pero en esa ocasión de Guerrero en la categoría de karate sólo será representado por Bedelia y por Saúl Grande García de 13 años originario de Acapulco.

Para Bedelia llegar a esta competencias no ha sido fácil: es el resultado de su disciplina, de mucha disciplina.

 

El deporte nuevo

Bedelia Duarte Salamanca, es originaria del municipio de Zirándaro, en la Tierra Caliente; tiene 16 años y desde hace ocho vive en la capital.

La vida de la joven en el karate ha corrido veloz. Apenas hace un año y diez meses comenzó a practicar este deporte, pero su rendimiento es de una persona que lleva cinco años practicando, cuenta la universitaria.

Es jueves por la mañana, Bedelia está terminando su entrenamiento en el dojo del Club de la Uagro. Cuenta cómo cambió su vida desde que comenzó a practicar el karate.

Cuando ingresó a la preparatoria número nueve de la Uagro como requisito tenía que tomar una clase complementaria. Tenía una duda: continuar con el deporte que practicaba desde pequeña, el atletismo, o el karate. Optó un deporte nuevo.

“Las artes marciales es de mucha disciplina. Desde muy pequeña me ha gustado ser deportista; tener mucha disciplina; ser independiente; no esperar a que alguien me esté diciendo qué hacer”, dice Bedelia mientras se acomoda en el dojo, ese espacio donde se practican las artes marciales.

Desde pequeña practica deportes como el fútbol y el atletismo, este último era su favorito. Después, cuando entró a la secundaria formó parte del Pentatlón Deportivo Militarizado en el que estuvo dos años.

Pero para Bedelia el karate no lo es todo, sabe que antes está su responsabilidad de estudiar, por eso siempre se esfuerza para conservar el nueve de promedio. Aunque reconoce que el karate le ha dado el valor de la disciplina que la ha utilizado para su vida cotidiana y, por eso, ha podido dar buenos resultados en la escuela y el deporte.

El principal impulso viene desde su casa: sus padres y sus tres hermanos son sus primeros aliados y quienes la aconsejan de no centrarse tanto en las críticas que recibe. Bedelia es la primera de la familia que obtiene un logro como el de representar al país.

Las críticas

Un joven o una joven es común que salga con amigos e ir a fiestas. Bedelia tomó otro camino. Cuando comenzó a tomar sus clases era de una treinta a tres de la tarde. Le gustó tanto que no fue suficiente ese tiempo. Pidió permiso al sensei para que en las horas que no tuviera clases la dejara entrenar. Así fue como comenzó a practicar hasta cuatro veces al día.

“Supe que era lo mío. Me empezó a gustar, a apasionar, a querer ser mejor que los demás, empecé a venir de dos a tres veces al día”, rememora.

El obtener medalla de oro en Monterrey le costó críticas de sus compañeros y amigos porque los entrenamientos la alejó; la tacharon de exagerada por preferir estar entrenando en lugar de salir con ellos. Bedelia escuchó a muchos que le decían que tenía que divertirse, pero pocos entendieron que en el karate también encontró una forma de divertirse.

Al principio para su familia fue extraña la obsesión de estar tanto tiempo entrenando, al grado de regañarla porque casi no pasaba tiempo en casa, como lo recueda Bedelia.

“Ahorita todos contentos me felicitan, vieron el resultado”, comparte con orgullo. Bedelia sabe que el esfuerzo y la disciplina siempre traen resultados, buenos resultados. Por eso a los jóvenes les pide que luchen por lo que quieren, por sus sueños sin importar nada y que se afiancen en el apoyo de su familia.

Y a las autoridades, la joven les pide que apoyen a los deportistas porque muchas veces, aunque tengan talento frenan sus sueños por la falta de dinero.

Ecuador

Del 26 de agosto al 2 de septiembre próximo, Bedelia representará en su categoría a México en los Juegos Panamericanos, en Ecuador. Aún no cuenta con todo el dinero que requieren, ella y su sensei, pues cada competidor tiene que costear el viaje.

Requieren aproximadamente 80 mil pesos para pago de transporte, hospedaje, comidas, el pago de un seguro y de la ficha para el concurso.

Ya lograron juntar 50 por ciento del dinero, el rector de la Uagro, Javier Saldaña Almazán se lo dio, pero no es suficiente, así que están buscando patrocinadores.

Ahora le preocupa más obtener el dinero para el traslado que el equipo     — espinilleras con empeinera, guantes, petos, karategui, cintas y el protector bucal — con el que competirá en Ecuador, Bedelia piensa resolverlo así: utilizará el que tiene y le prestarán el que hay en el club.

Bedelia no pierde la esperanza de estar en los próximos días en Ecuador compitiendo, tiene el recurso que siempre la saca a flote: su familia, quienes están pensando en una campaña de boteo para recaudar el dinero que requiere.

Esta no sería la primera vez, cuando Bedelia tuvo que ir a competir a Oaxaca, Quintana Roo, Nuevo León y Morelos, donde ganó medallas de oro y plata, su familia la apoyó juntando el dinero.

 

 

 

 

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