Mueren miles de peces en presa por culpa de CONAGUA, acusan pescadores

Texto: Jesús Guerrero

Fotografía: Cortesía

15 de mayo de 2022

 

Personal de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) no arregló un desperfecto en la compuerta de una  presa de Guerrero quedándose sin agua y como consecuencia miles de peces han muerto.

Se trata de la presa Andrés Figueroa que está ubicada en la comunidad de Las Garzas, del municipio de Ajuchitlán del Progreso, en la región de la Tierra Caliente.

Los lugareños que en su mayoría son pescadores de esta zona se percataron de la baja de agua en la presa el pasado 10 de mayo cuando notaron que toneladas de peces estaban muertos cerca de la compuerta principal.

Elfego Jiménez Figueroa, presidente de la cooperativa Pescadores Unidos de las Garzas denunció que el personal de la CONAGUA nunca pudo manejar el desfogue del agua de la presa y dejaron que millones de litros de agua se salieran.

Contó que cuando los pescadores le pidieron una explicación al personal de la CONAGUA por la mortandad de peces recibieron como contestación que eso no les importaba y que les interesaba más drenar la presa.

Jiménez Figueroa dijo que nunca había pasado una situación como esta y lo peor es que al quedar sin agua la presa las familias de esa zona que viven de la venta del pescado y de su alimentación van a sufrir más.

Antonio Jaimes Terrones, presidente de la Cooperativa Pescadores Liberales Ajuchitlecos señaló que en lo que falló la CONAGUA fue en no sellar la compuerta de la presa lo que provocó la salida de agua y miles de peces que murieron fuera de su hábitat.

«Se perdieron millones de pesos por la irresponsabilidad de la CONAGUA porque todas las familias de la comunidad de Las Garzas tienen como principal actividad económica la pesca», señaló.

Según el dirigente de los pescadores la gente de esta localidad vende la mojarra a los nueve municipios de la Tierra Caliente.

Los dirigentes de las cooperativas pesqueras pidieron el apoyo del presidente Andrés Manuel López Obrador, a la gobernadora Evelyn Salgado y al alcalde de Ajuchitlán del Progreso Hugo Vega Hernández que ayuden a las familias para que no se queden sin sustento económico.

«Para poder recuperarse de esta tragedia que es un ecocidio se necesita que en las próximas semanas llueva para que de nueva cuenta se llene la presa y sembrar los alevines», afirmó.

Los dirigentes de las cooperativas denunciaron que tiene ocho años de que las autoridades no los apoyan para la siembra de alevines que es una actividad de suma importancia en acuicultura.

Dijeron que en caso de que de nueva cuenta se llene la presa de agua es necesario que la CONAGUA repare la compuerta para que no se vuelva a presentar el mismo problema de que se salga el agua.

Defensoras del agua: cómo la escasez afecta más a las mujeres y luchan por ella

Las mujeres son las principales afectadas por la falta de agua, pero también se han convertido en luchadoras para acceder a este derecho.


Texto: Samedi Aguirre / Animal Político 

Fotografía: José Miguel Sánchez / Archivo 

13 de mayo de 2022

 

Son las 5:00 de la mañana y Marisela se levanta para juntar y calentar el agua con la que Francisco, su hijo, se bañará antes de irse a trabajar. Ellos viven en el municipio de Nezahualcóyotl, Estado de México, en donde la falta de agua en algunas colonias es una constante y su acceso al recurso es a través de pipas, que “hay que corretear”.

Al igual que muchas otras mujeres, Marisela es la responsable de cuidar que una de las pipas les dejen agua. Y como no se sabe a qué hora van a pasar, los martes y los jueves ella no sale de su casa y se asegura de quedarse frente a su portón el tiempo que sea necesario, para lograr que la pipa abra su manguera solo por un minuto. De no ser por Marisela, Francisco no se podría ni bañar.

“La escasez de agua, la contaminación y su mala gestión afecta a muchas comunidades en el mundo; pero históricamente son las mujeres las encargadas de los cuidados y servicios del hogar, así que la falta de agua afecta más a las mujeres”, explicó a Animal Político la doctora Helena López, académica del Centro de Investigaciones y Estudios de Género de la UNAM, quien recalcó que la principal causa de esto es la división del trabajo por razón de género.

Es decir, socialmente se asignan tareas y responsabilidades diferentes para hombres y mujeres. Por ejemplo, a las mujeres se les asigna el rol de cuidadoras y encargadas de las labores del hogar, sin que por ello perciban un sueldo, y a los hombres el del trabajo remunerado fuera de casa.

Basta con ver las cifras de INMUJERES para saber que esto va más allá de un concepto, pues durante el primer trimestre de 2021, la tasa de participación en trabajo no remunerado, es decir, que realizan alguna labor sin recibir un sueldo, fue de 72.7 para hombres, pero de 95.38 para mujeres.

De acuerdo con el INEGI, en 2020 el valor económico de las labores domésticas y de cuidados reportó un monto de 6.4 billones de pesos, equivalente a 27.6% del PIB del país. Y fueron las mujeres quienes aportaron 2.7 veces más valor económico que los hombres por sus actividades de labores domésticas y de cuidados en el hogar.

Hablando específicamente de agua, un estudio realizado en Hidalgo que se encuentra disponible en la plataforma Scielo concluyó que “los problemas de escasez, falta de calidad y deficiente gestión ponen en riesgo el ejercicio del derecho humano al agua de las mujeres”.

Y esto implica sobrecargas de trabajo para abastecerse de otras fuentes y gastos adicionales para comprar agua. “Como responsables de todas las tareas domésticas, las mujeres son las primeras afectadas por esta situación”, destaca.

“Las desigualdades de género en el ámbito del agua son profundas y persisten en todos los niveles, con graves repercusiones en los esfuerzos internacionales para el logro del desarrollo sostenible”, recalca la Unesco.

Dicha institución describe que el género define los roles, las responsabilidades y las oportunidades de las personas en la sociedad y, muy a menudo, determina potencial, conocimientos, talentos y oportunidades que pueden alcanzar.

“El género también determina la relación que establecen las personas con el agua al moldear las necesidades, acceso, uso y beneficios de este recurso vital”, señala.

Mujeres que luchan por el agua

Nezahualcóyotl es una de las demarcaciones de la zona metropolitana del centro del país a la que el Sistema Cutzamala provee del 30% del agua que utiliza. Pero esa agua proviene de las presas Tuxpan y El Bosque, en el estado de Michoacán, y Colorines, Ixtapan del Oro, Villa Victoria, Valle de Bravo y Chilesdo en el Estado de México.

Es decir, el agua que usamos en la Ciudad de México y parte del área metropolitana se extrae de otros sitios. Esto sucede desde hace 40 años, debido a la sobreexplotación de las cuencas de los valles de México y Toluca-Ixtlahuaca.

Este es un ejemplo de extractivismo, que se entiende como esta situación en la que se explota la riqueza natural de un lugar, en este caso el agua, para exportarla a otro sitio sin ningún tipo de compensación para los habitantes de donde se saca el recurso, aunque eso implique reordenar los territorios.

Por ello, la investigadora señala que para resolver el problema del acceso al agua en particular, y del extractivismo en general, “lo más importante es cambiar la cultura patriarcal, colonial y racista”.

 

Museo Paleontológico de la Uagro, una inmersión a la vida de hace dos millones de años

En el lugar, albergado en Ciudad Universitaria, se exhiben una de las dos colecciones de fósiles que existen en Guerrero. De ambas es responsable la Universidad 


Texto: Beatriz García

Foto: Amílcar Juárez 

9 de mayo del 2022 

Chilpancingo

 

Hace 15 años, alumnos de Biología de la Universidad Autónoma de Guerrero (Uagro) hallaron en la colonia Margarita Viguri Viguri de Chilpancingo fragmentos óseos fosilizados de un gonfoterio, un animal similar al elefante que existió hace dos millones de años. Estas piezas ahora son exhibidas en el Museo Paleontológico de la Uagro que fue inaugurado el pasado 1 de abril en Ciudad Universitaria de Chilpancingo. 

La paleontología es la ciencia que estudia e interpreta los fósiles para conocer el pasado de la vida sobre la tierra y permite entender la biodiversidad actual, la distribución de los seres vivos sobre la tierra, de acuerdo con el Servicio Geológico Mexicano (SGM). 

El SGM sostiene además que la paleontología ha contribuido en aportar elementos para afirmar la teoría de la evolución de los seres vivos y la deriva de los continentes. Al mismo tiempo expone que ofrece información valiosa de cara al futuro, porque es una herramienta para el análisis de cómo los cambios climáticos pueden afectar al conjunto de la biósfera.  

Lo anterior sostiene la importancia de que la Uagro cuente con un museo de este tipo y con piezas recolectadas por los mismos universitarios. 

El museo está ubicado en las instalaciones del Instituto de Investigación Científica de Ciencias Naturales que depende de la Facultad de Ciencias Químico Biológicas, y comparte espacio con el jardín botánico de la Uagro, otro proyecto que germinó en esa facultad. 

Un museo que podría ser precedente a nivel nacional 

En el Museo Paleontológico de la Uagro hay una colección de casi 40 piezas de fósiles de animales, en su mayoría de invertebrados marinos, porque hace más de 100 millones de años el sur de México era mar, explicó el responsable del museo, el biólogo Santiago Barrios Matías. 

En día de la inauguración de este espacio, el director de la Facultad, Oscar del Moral Hernández, expuso que sería un esfuerzo coordinado entre la facultad, el museo, que tiene su propia estructura, y el Jardín Botánico para generar un sitio de acceso universal al conocimiento de la riqueza biocultural, la conservación y el aprovechamiento de la diversidad de los ecosistemas extremos de México, con la integración con la cultura y las artes. 

El biólogo Barrios Matías, en entrevista, comentó que esta colección de fósiles es una de las únicas dos colecciones que hay en el estado. La otra está en la Facultad de Ciencias de la Tierra de la Uagro, ubicada en Taxco el Viejo, municipio de Taxco.  

Este museo se creó con recursos económicos que otorgaron el año pasado a los universitarios desde el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), mediante un proyecto para establecer jardines etnobiológicos.  

El proyecto del jardín etnobiológico al que accedieron les requería echar andar un herbario, un jardín botánico y un museo. Para el caso concreto del museo, lo recursos los invirtieorn en la construcción de fachada nueva, y compra de vitrinas y muestrarios para exhibir la colección de piezas fosilizadas que estudiantes de la facultad recolectaron en diferentes partes del estado. 

La paleontología comienza a tener un papel más importante entre los distintos museos del país, además de que siempre ha estado presente en museos de arqueología, historia y arte. En la actualidad hay más de 30 museos dedicados exclusivamente a esta disciplina a lo largo y ancho del país, se lee en el artículo Los Museos y la Paleontología en México de la revista Arqueología Mexicana. 

En la lista de museos no incluye ninguno de Guerrero, pero ahora los universitarios, con la consolidación del Museo Paleontológico en Ciudad Universitaria, podría aparecer próximamente en esas referencias. 

Cuatro épocas de seres vivos que habitaron en Guerrero 

La colección exhibida en el Museo de Paleontología en el Instituto de Investigación   está organizada en cuatro partes, las eras en que se clasifica la existencia de los seres vivos: el periodo cuaternario, de seres vivos de hace dos millones a la actualidad; el periodo cretácico, de hace 113 millones de años; el jurásico, de seres que vivieron hace 170 millones de año, y el más antiguo, el pérnico de hace 268 millones de años. 

“Hace años yo impartía la materia de paleontología que habla de los fósiles invertebrados y vertebrados, y parte de la colección es de los muchachos de Biología, de hace unos 15 años en adelante, y aquí se resguardaron”, comparte el biólogo. 

Antes de explicar sobre las piezas que hay en el museo, la alumna de Biología, Beatriz González Gálvez, aclaró que faltan detalles para consolidar por completo el museo, como colocar fotografías y datos de las piezas. Cree que en este mayo ya esté completo. 

La estudiante, quien hace su servicio social en el museo, destacó que en Guerrero está comprobado que no habitaron dinosaurios, a diferencia del norte del país. La mayoría de los fósiles recolectdos es fauna marina la que hay en la entidad, como moluscos, erizos, caracoles, y los del gonfoterio que hallaron en la colonia Margarita Viguri. 

Explicó además que las más de 40 piezas en resguardo del museo no todas están en exhibición, a causa de su tamaño. De éstas sólo 25 están identificadas, y algunas sólo por su género y especie. Del resto, comentó, sus compañeros siguen en busca de su identificación. 

Los alumnos se basan en biografía especializada, algunas consultas son de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) o del Instituto Politécnico Nacional (IPN), con la que además de tomar medida a los fósiles, revisan minuciosamente sus características. 

La pieza con menor antigüedad que se tiene en el museo es una cabeza de cocodrilo, en el que destaca un colmillo que se localizó en la Costa Grande. Esta pieza del periodo cuaternario, menciona el responsable del museo. 

La cabeza de cocodrilo formó parte del antiguo Museo de Historia Natural que tenía la Uagro en los años setenta, donde había aves, fósiles de invertebrados, animales disecados como plumas, pero el museo se destruyó  con el terremoto del 1985. Lo único que se rescató fue esta pieza que quedó bajo el resguardo del Instituto de Investigación de Ciencias Naturales. 

Otra pieza que destaca en este museo es la del animal parecido a un elefante hace 15 años. El responsable del museo fue parte del hallazgo de los fósiles: un colmillo, una vértebra y una costilla. 

Un vecino de la colonia Margarita Viguri Viguri avisó a los alumnos  que había restos de fósiles en una zona de la colonia. El profesor y los alumnos acudieron, pero al final no rescataron todas las piezas, porque la dueña del predio les negó extraerlas, pedía dinero a cambio.  

Entre las piezas que los universitarios no pueden identificar, dijo el profesor, destacan unas muestras que recolectaron en Olinalá, región Montaña, hace tres años. 

“Son como unas esferas, están ornamentadas, no sabemos ni qué grupo es. Hay otras especies con líneas, pero no sabemos si es un animal, no sabemos qué es, la encontramos hace como ocho años”, cuenta el maestro. 

Otras piezas que destacan en el museo son del periodo cuaternario, hojas fosilizadas localizadas en Colotlipa, municipio de Quechultenango. Del periodo cretácico, gasterópodos –un tipo de moluscos– recolectado en Atliaca, municipio de Tixtla; caracoles de Tenexatlaco, municipio de Chilapa; amonitas –similares a los moluscos– localizados en Ahuexotitlán, también perteneciente a Chilapa. 

Otras piezas que hay en el museo, pero en particular del periodo cretácico, son una amonita, una esponja, un caracol y erizos hallados en Ahuexotitlán, Chilapa. Del periodo jurásico está una impronta de amonita y una amonita, una de Ahuexotitlán y la otra de Tecojcoyunca, municipio de Cualac, y del periodo pérnico hay amonitas y braquiópodos, similares a los moluscos que hallaron en Olinalá. 

“Este espacio es para que niños, jóvenes y adultos conozcan qué organismos vivían en el territorio, para que se olviden que el mundo es estático; siempre ha estado en movimiento”, menciona el biólogo. 

En los próximos días, con los recursos obtenidos con el proyecto financiado por el Conacyt, el profesor y algunos alumnos emprenderán una nueva excursión en Olinalá y Cualac, para seguir con la recolección de piezas. 

El museo ya tuvo sus primeras visitas, alumnos de las preparatorias 9 y 33 de Chilpancingo, y de la Facultad de Biología, pero el espacio está abierto para todos de lunes a viernes de diez de la mañana a dos de la tarde. 

Texto patrocinado por la Uagro

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Mujeres de Zitlala pelean por petición de lluvias

Texto y fotografía: Luis Daniel Nava 

8 de mayo del 20220

Chilapa

 

Desde al menos 10 años, las mujeres de Zitlala participan en el ritual de petición de lluvias. Cada año son más las que se preparan para pelear no sólo por el gusto sino por mantener viva una tradición ancestral que les da identidad.   

Es la tarde del 5 de mayo, Mayra de 12 años y Sabina de 13, salieron de sus casas del barrio de San Mateo para integrarse al contingente de tecuanis o jaguares para pelear en la plaza principal.  

Es la primera vez que participan y lo hacen acompañados de sus padres y hermanos, entre ellos adolescentes y niños, también peleadores. 

Llevan trajes verdes y negros, máscaras de felinos elaboradas con cuero de res y una soga amarrada a la cintura y que termina en una especie de mazo atada a la mano, conocida como cuarta. A Mayra la fajó de la cintura el capitán Gregorio Tomatzin, heredero de una familia de peleadores.  

Antes el capitán pasó a las casas de Mayra y Sabina acompañado de una banda de música de viento, como lo hizo con todos los demás guerreros y guerreras. Es parte de la tradición. En el recorrido adultos, mujeres y niños gritan y bailan con la cuarta invocando al cielo.   

Este día también debutaron dos hermanos de Sabina, uno de 20 y el más pequeño de seis años. Su papá, Adrián Tepetitlán, les ha dejado la estafeta y su mamá Fabiola García los acompaña entusiasmada. 

“Me siento orgullosa de bailar en esta tradición, representar el barrio y la familia”, dice la adolescente.  

Al barrio de La Cabecera se unió Anselma Olea que desde hace tres años ha querido participar, pero se cruzó la pandemia y un accidente que tuvo.  

“Siempre me han gustado las costumbres y las tradiciones de mi pueblo. Cuando eres originaria de un pueblo que alberga tantas es importante conocerlas para encontrar tus raíces y origen […] Me sentí muy bien de ser parte de un ritual ancestral y reconocido a nivel nacional e internacional. Hasta donde pude rendí mi sacrificio y más que un sacrificio fue un placer participar”.  

A Anselma, recuerda, muchos le dijeron que no participara porque el ritual es para hombres y por el riesgo que implica.

En esta edición al menos 20 mujeres fueron parte del ritual, de ellas 12 entraron al cuadrilátero a pelear.  

Tradicionalmente las mujeres participan en otras etapas del ritual como en el encuentro de cruces y velas, los rezos, las ofrendas y la preparación de la comida.

No hay una fecha exacta en que las mujeres se integraron al ritual en la parte de las peleas, aunque se estima que es desde hace unos diez años. 

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Campesinos nahuas esperan que con ritual prehispánico lleguen las lluvias

Texto y fotografía: Carlos Navarrete Romero

3 de mayo del 2022

Acatlán

 

Ofrendas, cadenas de flor de cempasúchil, vísceras de pollo, una piedra sagrada (o de sacrificios) y peleas a puñetazos entre hombres vestidos de jaguar son los elementos que componen el ancestral ritual de petición de lluvias que inició el domingo en la comunidad nahua de Acatlán, municipio de Chilapa.

Como cada año, el ritual comenzó el 1 de mayo alrededor de las seis de la tarde con las peleas de tigres. Se trata de hombres, niños o adultos, vestidos de jaguar que pelean con guantes de box y máscaras artesanales elaboradas con piel de becerro. Los tigres se reúnen fuera del atrio de la iglesia de la comunidad para retarse a golpes, como parte del ritual de lluvias que refleja su cosmovisión.

Las peleas del domingo duraron por casi cuatro horas. Ayer continuaron. En algunos momentos se observaron hasta cinco peleas simultáneas. El ritual de petición de lluvias continuará hasta hoy martes.

Desde las cuatro de la madrugada de este lunes, los tigres, acompañados de mayordomos, danzantes y pobladores, caminaron hasta el Cerro Cruzco, donde aproximadamente a la una de la tarde inició otra jornada de peleas.

En ese mismo lugar fueron sacrificadas sobre la piedra ancestral decenas de gallinas. Un habitante de la comunidad se encargó de estirar el cuello de las aves que después ofrendaron, ya cocinadas, a las tres cruces que están en la cima del cerro.

Los pobladores también colocaron cadenas de flor de cempasúchil y sumerios con copal sobre las cruces. Además encendieron una fogata que era avivada con velas.

Las vísceras de las gallinas también forman parte del ritual. Las colocaron sobre tres pencas de maguey que, a su vez, colgaron en las ramas de un árbol que estaba a espaldas de la piedra sagrada.

El ritual de petición de lluvias concluirá hoy con más peleas de tigres, ahora en el Cerro Chico, que también los pobladores subirán a pie. Después de completar el ritual esperarán lluvias abundantes para sus cosechas.

A la deriva del petróleo

Mi cepillo de dientes, mi pantaloneta licrada, mis tenis para correr, la carcasa del celular, el cesto de la ropa sucia, la cafetera, los fertilizantes de los alimentos que consumo, el labial rojo de mi novia… todo contiene algún derivado del petróleo. Nuestra vida gira alrededor del petróleo, industria que cada minuto de cada día recibe 11 millones de dólares


Texto: Fabián Martínez G. / Bocado / Pie de página

Fotos: Bocado, Pexels

2 de mayo del 2022

 

Son las diez y cuarenta y cinco de la noche. Silencio mi celular, le doy vuelta al teléfono sobre la mesita de madera, apago la lámpara y me quedo dormido acariciándole la panza a mi perro. Sueño que camino por la playa. El mar apesta a petróleo. Sobre la arena veo cadáveres de pelícanos, garzas, gaviotas, halcones, tortugas y peces. El mar oscuro los escupe sobre la tierra muerta. Miro mis manos y están aceitosas y negras hasta las uñas. Me paso las manos por la cabeza y descubro que chorreo crudo por mi mandíbula. La boca me sabe a gasolina. Alguien a mi lado arroja una colilla encendida sobre la piel del agua. El océano se convierte en un huracán de fuego que devora al mundo.

Me despierto antes de las seis de la mañana. Repaso las noticias sobre el reciente derrame de crudo en el Perú. Once mil barriles vertidos en el litoral de la provincia del Callao. Catástrofe ambiental para el ecosistema marino, innumerables peces y aves muertas; tragedia económica y humana para los pescadores artesanales de Bahía Blanca en el distrito de Ventanilla. La responsable: la multinacional energética petroquímica española, Repsol. Empresa que ocupó el puesto No. 46 entre las 100 empresas encargadas de contaminar con al menos el 70% de las emisiones industriales de gases invernadero entre los años 1988 y 2015, según el estudio Carbon Major Report, publicado en 2017. El puesto número 46 en ese top 100 de empresas multimillonarias responsables del cambio climático durante casi 30 años.

Voy al baño y me lavo los dientes con el cepillo que tiene cerdas planas, es suave con mis encías y es capaz de remover la inmundicia más enquistada entre los dientes. Me pongo una pantaloneta para trotar, escojo la que tiene el interior licrado para mayor comodidad de mis pelotas. Salgo de la casa y corro cinco kilómetros. Los hago en 32 minutos. Hace rato no soy capaz de hacerlos en menos de media hora. Estoy hecho una morsa. Le echo la culpa a los automóviles que pasan y expulsan sus gases que respiro en mi ruta. Malditos combustibles de mierda, digo. Tanta toxicidad no permite que yo tenga un mejor performance. Observo el cielo gris cargado de smog y de gases de efecto invernadero. Alguien a mi lado tose con escándalo. Escucho las bocinas de los autos atrapados en un trancón cercano.

Regreso a casa. Tomo agua del purificador que tengo en la cocina. Miro en mi celular las noticias y me entero de que el fondo del mar de Ventanilla aún está repleto de petróleo. La tragedia se agrava. El mundo ahogándose en petróleo y seguimos como si nada. Claro, las ganancias de este negocio son multimillonarias y aseguran un confort artificial en detrimento de todos los seres vivos que vivimos en este planeta. La riqueza  y el confort por encima de todo. Solo en el año 2020, según el Fondo Monetario Internacional, la industria de los combustibles fósiles recibió alrededor de 6 billones de dólares. Eso significa que cada minuto de cada día de cada semana esta industria recibió 11 millones de dólares (también durante cada minuto en los que dormíamos y soñábamos con el fin del mundo).

Foto: Pexels

Me saco las zapatillas del running hechas con tejido de nailon y taloneras de plástico, arrojo la pantaloneta licrada en el cesto plástico de la ropa sucia, pongo un CD de Juan Gabriel en el reproductor de audio que tengo emplazado en el baño. Bailo y canto en la ducha. Estoy frente al abarrotado Palacio de Bellas Artes con un traje de lentejuelas doradas. Termino mi presentación. Descorro la cortina transparente de polipropileno. Mi perro me recibe batiendo su cola con frenesí. Lo consiento. Acaricio su barrriga. Me pongo desodorante rico en cyclomethicone y fragancia de pinos sintéticos. Me visto con camiseta de algodón y una chaqueta de cuerina, hace frío y quiero protegerme del helaje bogotano. Me calzo unas botas con agujetas sintéticas. Pongo a hacer café en la cafetera de vidrio y base plástica. Me preparo para la entrevista del día. Repaso las preguntas que voy a hacer. Le sirvo una buena porción de concentrado a Maxi, mi perrito dorado. Desayuna con fruición. Se ve feliz mientras come.

Inicio la sesión de Zoom programada con el Ingeniero de Petróleos, Fernando Torres.  Me cuenta sobre la historia del petróleo, sobre los grados API que sirven para medir la calidad del crudo en relación a su gravedad específica y densidad. Cuantos más grados API tenga será de mayor calidad, y sus productos serán más refinados y costosos. El ingeniero Torres me cuenta acerca de las las condiciones geológicas -temperatura y presión- y de depositación de material orgánico en algunas áreas. Esta mezcla de factores hacen que el mejor petróleo se dé en ciertos territorios como Kuwait, Irak, Arabia Saudita o Venezuela. Le planteo lo del derrame en el Perú, lo de lo tóxicos que son los gases provenientes de los combustibles, lo de las millonarias ganancias que recibe la industria, lo de la indolencia generalizada con el medio ambiente y el bienestar humano y animal. Él me escucha con atención y me explica que de un barril de petróleo, sólo alrededor del 56% se emplea para hacer gasolina y diesel, es decir sólo el 56% va a parar como generador de energía de autos, aviones y demás máquinas transportadoras. Me dice que el restante, el 44% (casi la mitad) se utiliza en la industria petroquímica y los derivados del petróleo.

El ingeniero Torres me pide que le cuente mi día. Son las nueve y media de la mañana. No hay mucho que contar, es muy temprano todavía. Insiste. Le cuento lo que he hecho. Él me explica que mi cepillo de dientes, por ejemplo, al igual que mi pantaloneta licrada, mis tenis para correr, la carcasa de mi teléfono celular, el cesto de la ropa sucia, la cafetera que mantiene el café caliente, el CD con el que canto y bailo Juan Gabriel, la cortina de la ducha y el desodorante que previene el mal olor de mis sobacos están hechos o contienen algún derivado del petróleo. Y continúa, señalando lo que llevo puesto: la chaqueta de cuerina, las botas con sus agujetas sintéticas y el chicle que masco frente a la pantalla del computador también.  Sacudo la cabeza con incredulidad.

“Incluso la comida que le pusiste a tu perro tiene glicerol y propilenglicol, dos sustancias derivadas del petróleo que aseguran que eso que le gusta tanto a tu perrito se mantenga fresco y con buen grado de humedad”, me dice el ingeniero, quien continúa con el rosario de productos provenientes del mar negro de mis pesadillas nocturnas. Los colorantes como la tartracina, conocida como E102 o Yellow 5, está presente en los snacks amarillos como los doritos o los cheetos. La tartracina puede producir hiperactividad infantil. El Red 3 o erythrosina se utiliza para agregarle color a las gomitas azucaradas rojas y puede estar asociado al cáncer de tiroides, al igual que el Red 40 que se le echa a algunas papas Pringles y a los chocolates M&M. La cera de parafina, derivada del petróleo, la tienen algunos chocolates y chocolatinas, y el aceite de soja hidrogenado con TBHQ está presente en los nuggets de pollo, galletas de soda y algunas pizzas precocinadas.

Le digo al ingeniero Torres que todo eso que mencionó es comida chatarra y afortunadamente no la consumo. Que es muy importante el etiquetado frontal en todas las cajas y paquetes para saber qué estamos comiendo. Que es impresionante la cantidad de basura que comemos desde niños. Que yo comía doritos y cheetos como si no hubiera mañana. Que fui adicto a esa comida de paquete por años, pero que afortunadamente ya no la como más. Que yo solo consumo productos comprados en la plaza de mercado, provenientes del campo. Tomates chonto, cherry y uvalina; zanahorias chantenay, danvers o nantes; cebollas moradas, largas u ocañeras; plátanos maduros y verdes, papas sabanera y pastusa, habichuelas, pimentones, fresas, feijoas, mandarinas, duraznos, ciruelas y un largo etcétera de origen natural.

El ingeniero sonríe y me explica que la industria del agro de donde provienen la mayoría de los productos de la plaza emplea fertilizantes y pesticidas derivados de petroquímicos. Y eso si solo se habla de las técnicas de cultivo y siembra, porque si se tienen en cuenta los motores de las máquinas cosechadoras, los motores de los tractores y de los camiones que sacan el producto del campo a las plazas de mercado (solo en el mercado local, sin tener en cuenta las importaciones y exportaciones en este mundo globalizado) el petróleo empapa toda la cadena productiva y de consumo que va desde la siembra de semillas del tomate, por ejemplo, su cultivo y cosecha, hasta que llegan a la mesa  aderezados con limón, sal y aceite de oliva, en una jugosa y nutritiva ensalada.

El ingeniero se despide y me desea suerte. Cierro la sesión y apago mi portátil. Me percato de que mi laptop, sus teclas con las que escribo este texto, sus esquinas y marcos negros están hechos de algún derivado plástico, es decir, de petróleo. Tomo agua del purificador de tecnología coreana y noto que el envase, así como la tapa y otras piezas son derivadas del petróleo. Tomo una manzana roja del frutero, la muerdo y pienso que es así de sabrosa debido a las sustancias petroquímicas que la fortalecieron y mantuvieron a salvo de las plagas. ¿Qué estoy comiendo?, me pregunto.

Mi perro me mira de reojo y me exige paseo por el parque. Salimos a la calle. Está lloviznando y le pongo un impermeable plástico que proviene del petróleo. Me cubro con un paraguas cuya tela elástica deriva del petróleo. Caminamos bajo los árboles urapanes y los eucaliptos color lavanda. El canto de los pájaros es engullido por el  sonido de las ambulancias. El cielo sigue cargado de gases de efecto invernadero. La luz es gris. El perro corre alrededor mío. Le arrojo la pelota azul derivada de algún componente petroquímico. Corre, atrapa la pelota, a veces en el aire, a veces arrastrada sobre el césped. Me la trae. Se la vuelvo a arrojar. Así pasan cuarenta minutos en los que la industria de los combustibles fósiles ha ganado 440 millones de dólares. Yo mismo he contribuido con la compra de la pelota con la que juego con mi perro. Con el impermeable, la sombrilla, mi chaqueta, mis botas y cientos de cosas más que no logro enumerar.

Regreso a casa arrastrando mis botas. Paso por una farmacia para comprar condones. Si bien el látex es una sustancia que se extrae del árbol de caucho, también puede ser obtenido sintéticamente de la polimerización de derivados del petróleo. En ninguna de las cajas de las marcas disponibles se encuentra la aclaración del origen del látex. Compro los que suelo comprar. Espero que no deriven del petróleo. Dios Santo. Qué pensará mi novia cuando le cuente todo esto. Llego a casa. Preparo el equipaje. Hemos planeado pasar unos días en la montaña. Mi novia, mi perro y yo.

Empaco algunas cosas para hacer un par de cenas, desayunos y almuerzos. Verduras, huevos, chocolates, espaguetis, aceite, frutas, nueces, latas de atún. Todo lo acomodo en el baúl del carro que utiliza gasolina para que funcione el motor. Me demoro cuarenta y cinco minutos en llegar a su apartamento que queda a veinte calles del mío. El tráfico de Bogotá está imposible. Lleva años siendo imposible. Ahora es peor. Con la pandemia mucha gente, temerosa del contagio en el transporte público, compró carro. Más gasolina. Más combustión. Más contaminación. Más demanda para la industria del petróleo.

Recojo a mi novia. Tiene el pelo suelo y los labios pintados de rojo. Está radiante. Siento alivio al salir de la ciudad y su imperio de combustibles fósiles. Alexa sonríe, canta alguna canción del CD de George Harrison que acaba de poner. Se ve hermosa con el viento alborotándole el pelo. Con los potreros verdes pasándole detrás de la cabeza. Me siento mejor. En la frescura del campo encontraré algo de paz. En los deliciosos labios rojos de mi novia. En esos labios pintados con aceites minerales e hidrocarburos saturados derivados del petróleo.

*Este reportaje fue producido por la red de periodismo latinoamericano Bocado.lat  

Este trabajo fue elaborado por el equipo de Pie de Página y lo reproducimos como parte de la Alianza de Medios de la Red de Periodistas de a Pie.

 

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¿Por qué es importante cambiar la narrativa para hablar de las desapariciones en México?

Con el objetivo de contrastar el discurso dominante sobre las desapariciones en México, la organización Técnicas Rudas y los Colectivo Madres en Búsqueda Coatzacoalcos y la Voz de los Desaparecidos en Puebla idearon el proyecto “Narrativas y memorias sobre la desaparición en México”, el cual fue presentado en Guadalajara, Jalisco, buscando crear narrativas, memorias y relatos contra hegemónicos que coadyuven a las familias de las y los desaparecidos de Jalisco en su exigencia en la búsqueda de justicia, la verdad, la restauración y la no repetición.


 

Texto: Darwin Franco y Dalia Souza / Zona Docs

Fotografía: Zona Docs

26 de abril de 2022

 

“¿Cómo narrar aquello que no se puede expresar en palabras, que parece irreal, que no podemos entender? ¿Cómo narrar el dolor frente a lo atroz e inhumano cuando, en realidad, preferiríamos apartar la mirada y pensar que nunca ocurrió?” son la preguntas detonadoras del proyecto “Narrativas y memorias sobre la desaparición en México” que se presentó en Casa Clavigero de la Universidad ITESO con la presencia de familiares de las y los desaparecidos de Jalisco y Puebla, así como de las integrantes de Técnicas Ruda, organización que impulsa esta narrativa de relatos contra hegemónicos.

La presentación estuvo a cargo de Alina Peña del Departamento de Estudios Socioculturales de ITESO, quien destacó la valía del trabajo porque pone la muestra de cómo se puede construir de manera colaborativa nuevas formas de narrar el horror a través del arte y las diversas expresiones artísticas que han sido solidarias con la lucha de las familias buscadoras.

Este trabajo que colocó al centro a las familias de las y los desaparecidos, específicamente, de los colectivos Madres en Búsqueda Coatzacoalcos y la Voz de los Desaparecidos en Puebla estuvo apoyado por DW Akademie y la Red de Periodistas de A Pie, y consta de un libro y una serie de piezas artísticas que pueden consultarse en https://www.narrativasymemorias.org

A continuación la video nota que explica el proyecto Narrativas y memorias sobre la desaparición en México”,, así como la lucha de las madres Rosaura Patricia Amador, integrante del Colectivo Entre Cielo y Tierra quien busca a su hijo, Carlos Eduardo Amador Magaña, desaparecido desde el 13 junio de 2017 en Tlaquepaque, Jalisco; y de María Luisa Núñez Barojas del Colectivo La Voz de los Desaparecidos de Puebla quien localizó a su hijo, Juan de Dios Núñez Barojas, luego de que éste fuera desaparecido el 28 de abril de 2017 en el pueblo Tehuitzo, en Palmar de Bravo, Puebla.


Este contenido es propiedad de de ZonaDocs y lo reproducimos como parte de la Alianza de medios de la Red de Periodistas de Pie. Puedes consultar el originar el el siguiente enlace.

Cambio Climático: ¿Estamos llegando al punto de no retorno? (Parte 2)

En la entrega anterior de esta cobertura mencionamos algunos de los grandes hallazgos del nuevo informe del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático: consecuencias ambientales graves que ya no se pueden evitar, afectaciones específicas a México, y una serie de escenarios nada alentadores.

Sin embargo, el mismo reporte contiene una recopilación amplia de estrategias viables para enfrentar al cambio climático y mitigarlo. Las buenas noticias son que nunca antes habíamos sabido tanto sobre cómo responder.

Aunque se ha vuelto casi imposible evitar un calentamiento global mayor a los 1.5 grados centígrados sobre el nivel preindustrial, conllevando afectaciones a la seguridad y bienestar socioeconómico de las mexicanas, hemos descubierto el enorme impacto positivo que pueden tener las energías limpias y el cuidado de los ecosistemas.


Texto: Andres de la Peña / Zona Docs

Imagen; Zona Docs

22 de abril de 2022

 

Qué debemos hacer: tercer volumen

Las emisiones de gases de efecto invernadero no han hecho más que aumentar. Además, lo hacen de una manera que intensifica la desigualdad global, ya que los principales emisores de contaminantes no son los países más vulnerables.

Sin embargo, no todo son malas noticias. Uno de los hallazgos del tercer volumen del reporte es que los costos unitarios de la energía eólica y solar, así como el costo de las baterías para automóviles eléctricos, se han reducido sustancialmente desde el año 2000. Al mismo tiempo, estas aplicaciones energéticas son cada vez más populares.

Desafortunadamente, incluso si todos los países cumplieran las metas nacionales voluntarias que anunciaron en la COP26 de 2021 en el marco del Acuerdo de París el IPCC estima probable que el calentamiento global exceda los 1.5 grados centígrados durante el siglo XXI.

Es por este motivo que varios países están cambiando su meta hacia el compromiso de llegar a la neutralidad de carbono para 2050. Este es el centro de la nueva política europea planteada por la presidenta de la Comisión Europea Úrsula von der Leyen; también fue la esencia de la cumbre de líderes por el clima que convocó Joe Biden al principio de su administración, en la cual Estados Unidos y China se comprometieron a conseguir esta neutralidad de carbono.

La neutralidad de carbono no se refiere a que un país deje de emitir gases de efecto invernadero absolutamente. Más bien se refiere a, combinando la reducción de emisiones con la captación de dióxido de carbono atmosférico con diferentes medios (como la reforestación), lograr tener un impacto netamente neutro: que cada año se capture por lo menos la misma cantidad que lo que se emite.

Uno de los cálculos más importantes en todo el AR6 es una estimación de qué tan atrasados estamos en la mitigación del cambio climático. La siguiente gráfica muestra cuatro “vías” alineadas con los escenarios del cambio climático.

 

La posición vertical de cada línea de color indica las gigatoneladas de dióxido de carbono y sus equivalentes (puesto que otros gases de efecto invernadero pueden ser “convertidos” a dióxido de carbono numéricamente) emitidos anualmente según los escenarios.

La línea roja corresponde al escenario donde se siguen las políticas actuales y los compromisos adoptados en la COP26 mientras que la línea azul corresponde al nivel de emisiones necesario para limitar el calentamiento global a 1.5 grados centígrados, con por lo menos 50% de certidumbre, y con excesos limitados.

Es decir que para 2030, las emisiones anuales mundiales deben ser aproximadamente la mitad de lo que se tiene proyectado si es que se busca lograr el escenario más optimista (SSP1-1.9). En términos numéricos, se necesita una reducción de aproximadamente 25 gigatoneladas en la emisión anual de dióxido de carbono y sus equivalentes para el año 2030.

Cómo podemos hacerlo

Afortunadamente, el IPCC tomó la tarea de estudiar las principales opciones de mitigación, su precio, y su potencial de reducción de emisiones para 2030.

El IPCC estimó múltiples opciones de mitigación, su potencial de reducción neto en las emisiones de gigatoneladas de dióxido de carbono anual y su precio (o ahorro, en algunos casos) en dólares por tonelada de dióxido de carbono reducida. Este es una especie de “acordeón” organizado temáticamente, mostrando cuáles vías de mitigación pudieran virar críticamente la tendencia del cambio climático.

En primer lugar, resalta que la energía eólica y solar no solamente tienen un altísimo potencial de reducción de emisiones, sino que también pueden ser más económicamente racionales y baratas en muchos casos. En segundo lugar, aunque con costos de entre 0 y 50 dólares por tonelada de reducción en emisiones, está la protección de bosques y ecosistemas.

Algunas de las soluciones de generación eléctrica más popularizadas por la ciencia ficción, la mercadotecnia verde y la desinformación también aparecen como pésimas opciones por sus altos costos y bajos potenciales. Entre estas panaceas engañosas están la energía geotérmica, la energía nuclear, y la generación de energía usando carbón atmosférico capturado por procesos físicos o químicos.

Igualmente, promete un bajo impacto neto el uso de bioelectricidad ─incluyendo el uso de biomasa o biocombustibles─, además de que en algunos casos puede representar una “maladaptación”: el uso de tierra arable para producción de biocombustibles puede generar riesgos en la seguridad alimentaria al reducir el suministro de comida; además, la adopción de monocultivos puede generar impactos como vulnerabilidad a las plagas y degradación de suelos.

En cambio, un método de captura de carbón más prometedor es la incorporación de este proceso en la agricultura de manera intencionada. Igualmente, aunque es sumamente costoso, un camino de alto impacto es la reforestación, aforestación ─generación de bosques donde no existían─ y la restauración de ecosistemas.

Otra de las panaceas engañosas resulta ser la construcción de edificios con alta eficiencia energética. Aunque en México y el mundo han proliferado las certificaciones de edificación sostenible, el IPCC estima que esta estrategia es altamente costosa y no podría reducir las emisiones por más de 2 gigatoneladas anuales incluso si se implementara en todo el planeta.

De la misma manera, el cambio de combustibles fósiles en vehículos de transporte para usar electricidad, gas natural, bioenergía o hidrógeno promete cambios significativos, aunque es relativamente caro. La ventaja de este método es que puede implementarse de manera progresiva entre la población y con costos difuminados entre millones de personas.

¿Por dónde empezar?

Desafortunadamente, para el IPCC es extremadamente complejo recomendar un curso de acción específico dado que cada una de las estrategias mencionadas previamente puede tener costos e impactos mucho mayores o mucho menores según el contexto específico de cada Estado.

Por ejemplo, no en todos los países es plausible generar energía solar, y en algunos la tecnología de celdas fotovoltáicas aún no es suficientemente barata. Sin embargo, quedan claros algunos puntos.

En primer lugar, el reporte lee:

“el concepto de un presupuesto de carbono significa que el mundo debe llegar a emisiones netas cero, sin importar si el calentamiento global se limita a 1.5 grados centígrados Crear emisiones netamente negativas puede, entonces, ser una parte importante de la estrategia de mitigación para compensar las emisiones remanentes o compensar aquellas hechas antes”.

En este sentido, el IPCC encuentra que la reforestación y la aforestación son estrategias viables.

En segundo lugar, es ineludible que todos los escenarios donde se cumplen las metas de mitigación implican una transición en la producción energética del mundo hacia energías renovables que no están basadas en biomasa, es decir: energía solar y eólica.

El reporte enfatiza que es necesario transicionar los modelos de desarrollo en sí, de modo que los mercados financieros, las políticas públicas, la innovación y las instituciones se dediquen al desarrollo sostenible. Sin embargo, el panel reconoce que esta transición es fundamentalmente sociopolítica, y que deberá implicar un transformaciones sociales antes de que se logren cambios prácticos.

Por eso, también se hace mención a la irrupción de nuevos actores de la sociedad civil, a los cambios en patrones de consumo, y a la noción de la gobernanza: la adopción de prácticas participativas en la toma de decisiones.

La clave en la arena política, según se evaluó en el reporte, es visibilizar las enormes oportunidades que ya existen (tanto social como económicamente) en perseguir el desarrollo sostenible.

 

Cambio Climático: ¿Estamos llegando al punto de no retorno? (Parte 1)

En 1988, un año después de la publicación del “Informe Brundtland” que introdujo la noción de sostenibilidad a la agenda global, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la Organización Meteorológica Mundial inauguraron el Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés).

La misión del IPCC es agrupar científicas de todo el mundo para estudiar y atender el cambio climático. Esta misión se cumple con la publicación de reportes periódicos, publicados en tres partes correspondientes a los tres grupos de trabajo del IPCC.

En agosto de 2021 se publicó el primer volumen del sexto reporte de evaluación (AR6), atendiendo la base científica y física del cambio climático.

En marzo de 2022 se publicó el segundo volumen, abordando las consecuencias socioeconómicas y las estrategias de adaptación. Finalmente, a principios de abril, se publicó el tercer volumen, que documenta las estrategias existentes para mitigar el cambio climático. Aquí la primera parte de este análisis puntual.


Texto: Andrés de la Peña / Zona Docs

Fotografía: Zona Docs

21 de abril de 2022

 

Punto de no retorno: el primer volumen del AR6 y lo que sabíamos hasta ahora

El primer volumen del AR6 fue un cubetazo de agua fría para el mundo, pues reveló que las consecuencias del cambio climático serán más dramáticas y más inmediatas de lo que creía la comunidad científica internacional; se encontró que varios fenómenos, como el aumento en el nivel del mar, se han vuelto completamente irreversibles, incluso en los mejores escenarios.

Desde 2014, con base en la evidencia sobre vías de solución plausibles y sobre los potenciales daños, se estableció la meta global de limitar el calentamiento global a 1.5 grados centígrados sobre el nivel preindustrial para el año 2100.

Este primer volumen del AR6 dejó claro que la humanidad no está nada cerca de lograr su meta. De hecho, con el nivel de emisiones actual, habremos emitido suficientes gases de efecto invernadero como para fracasar oficialmente para el año 2030.

Qué tan atrasados estamos: el “presupuesto de carbón”

Un concepto útil para visualizar la realidad de estos datos es el “presupuesto de carbono”: la cantidad de gigatoneladas de dióxido de carbono que puede emitir la humanidad antes de fracasar en su meta de limitar el calentamiento global.

A partir de 2020, a la humanidad le “quedaban” 400 gigatoneladas de dióxido de carbono si quería mantener un 67% de probabilidades de sobrepasar los 1.5 grados centígrados de calentamiento: cerca de 300 gigatoneladas menos a las que se habían estimado en el reporte anterior.

Consecuencias socioeconómicas: el segundo volumen del AR6

El AR6 innovó sobre el AR5 al pasar del sistema de escenarios “RPC” al sistema de escenarios de caminos sociopolíticos compartidos (SSP por sus siglas en inglés). El panel estableció 5 SSP atendiendo a diferentes niveles de calentamiento global estimados para el año 2100, proyectando desde 1.9 a 8.5 grados centígrados de calentamiento.

El segundo volumen aborda las principales consecuencias socioeconómicas y ecosistémicas del cambio climático bajo el sistema de escenarios SSP, así como las principales estrategias de adaptación que podrían minimizar las pérdidas.

Estos escenarios son útiles para una diversidad de usos. Uno de ellos es la categorización de riesgos. El segundo volumen del AR6 toma estos escenarios y asocia cada uno con 5 causas de preocupación (RFC por sus siglas en inglés), que se refieren a cadenas de eventos preocupantes por el impacto que tienen en los sistemas humanos y naturales.

Las RFC son las siguientes: ecosistemas únicos y amenazados (RFC1); eventos meteorológicos extremos (RFC2); desigualdad en la distribución de los impactos del cambio climático (RFC3); agregación de impactos del cambio climático (RFC4); “eventos singulares de gran escala”: puntos de no retorno y cambios irreversibles (RFC5).

De acuerdo con los escenarios, el riesgo en estos cinco rubros en el escenario más optimista, el SSP1-1.9, es “alto” para los dos (RFC1 y RFC2) y moderado para los demás. Sin embargo, para el escenario medio (SSP2-4.5) ya se considera “muy alto” el riesgo en los primeros dos rubros y alto en los demás.

El principal punto que comunica este cuidadoso trabajo de proyección es el siguiente: cada fracción de diferencia que se pueda hacer en cuanto a la temperatura global tiene un impacto significativo en la sociedad.

Los daños en México hasta ahora: lo que no se puede prevenir

La situación particular de Norteamérica es compleja. Se trata de una región sumamente diversa y con gran variación de latitud: desde las placas árticas con las cuales colinda Canadá hasta las zonas tropicales al sur de México. Por ello es una región con muchos riesgos e impactos posibles.

El cambio climático ya ha reducido la productividad agrícola regional en un 12.5% desde 1961. Sin embargo, México ha sido el país más afectado por este efecto, habiendo perdido entre el 25% y el 30% de su productividad agrícola por efectos relacionados exclusivamente con el cambio climático. Otro riesgo importante para México es el de salud pública: la salud mental, la mortalidad y la morbilidad son sensibles a la temperatura y los climas extremos.

Igualmente, como uno de los países más biodiversos del mundo, México enfrenta un riesgo de degradación de ecosistemas marinos, costeros y terrestres. Esta degradación tiene efectos secundarios, ya que los ecosistemas amortiguan diferentes choques. Por ejemplo: los manglares rompen olas cuando hay huracanes, evitando inundaciones.

El IPCC estima que Norteamérica también ve amenazadas sus reservas de agua dulce, por lo cual se espera que la región tendrá menor superficie arable y menor acceso a agua de calidad. Esto perjudica a la alimentación en el continente, y amenaza todas las cadenas de alimentos.

La temperatura promedio anual aumentó dentro de Norteamérica, y seguirá aumentando. El noroeste de México observó un aumento en las temperaturas máximas de verano y menos lluvia a lo largo del año, lo cual afectará a la agricultura y ganadería. Son inevitables sequías más profundas y más largas en todo el país, pero el norte será el más afectado por estas.

La precipitación es otro sistema más que se verá gravemente afectado: la intensidad y frecuencia de eventos de precipitación intensa de un solo día ha aumentado desde mediados del siglo XX.

También ha aumentado la proporción de huracanes en categorías altas, afectando a las dos costas del país; los ciclones tropicales estacionales incrementarán su volumen de agua y la velocidad de sus vientos. En todo el mundo, el calentamiento global implica temporadas de lluvias más cortas, con menos lluvia en total cada año pero con eventos de precipitación dramáticos y capaces de producir inundaciones.

El derretimiento de hielo marítimo e incremento en el nivel del mar son seguros, por lo que se esperan mayores inundaciones en las dos costas del país. También se espera una mayor frecuencia e intensidad de olas de calor, particularmente en el norte y en la región del Golfo de México.

Percepción en Norteamérica: ¿existe el cambio climático o es todo una conspiración?

A pesar de que existe un consenso sobre el cambio climático antropogénico en la comunidad científica, existe una polarización y un debate activo sobre su existencia en el nivel público y político, así como sobre sus riesgos para la sociedad.

En un entorno de desconfianza hacia los expertos, las instituciones, los medios de comunicación e incluso los grupos ambientalistas, el IPCC detecta que la percepción pública limita la toma de decisiones.

La politización de la ciencia es un fenómeno más prevalente en Estados Unidos, en el contexto del trumpismo. Sin embargo, el AR6 menciona dos estudios en México: uno encontró que solo el 73% de las mexicanas considera que el cambio climático representa una amenaza mayor a la economía, el medio ambiente y la sociedad; el segundo encontró que solo el 85% cree en el cambio climático causado por la acción humana.

El reporte declara:

“La desinformación retórica sobre el cambio climático y socavamiento deliberado de la ciencia también han contribuido a percepciones erróneas sobre el consenso científico, la incertidumbre, y han desestimado el riesgo y urgencia”.

En el mismo sentido, se señalan las omisiones y actuaciones irresponsables por parte de los medios de comunicación, que han alimentado la creación de un “debate”:

“La norma periodística del “balance” de perspectivas (dar igual peso a lo que dicen la comunidad científica y su oposición en cuanto al reporteo climático) sesga la cobertura al amplificar desigualmente algunos mensajes que no se sostienen en la ciencia, contribuyendo a la politización de la ciencia, el esparcimiento de desinformación, y reduciendo el consenso público para la acción”.

Los riesgos clave para Norteamérica

Dentro de los daños económicos que se esperan, también se incluye la expectativa de impactos en el turismo. En el caso mexicano, el reporte menciona el peligro de blanqueamiento y muerte de los arrecifes de coral en la península de Yucatán y en el Golfo de México. Igualmente, se espera una intensificación en las mareas de sargazo en las costas del Golfo y también en las del Océano Pacífico.

Esta amenaza es de particular importancia para México dado que es una de las potencias turísticas mundiales. El mismo reporte cita un estudio conducido en 2019 donde se encontró que el 30% de los hoteles en el Golfo de México están expuestos a inundaciones por el aumento en el nivel del mar, mientras que 66% se encuentran situados en playas en proceso de erosión. Algunos arrecifes ya se han visto impactados, como el arrecife de la bahía de Akumal, en Yucatán, que perdió un 79% de su cobertura entre 2011 y 2014.

La seguridad alimentaria es otro tema delicado en el reporte. Habrá una pérdida de productividad, pero la inocuidad de los alimentos también se ve amenazada: con mayores temperaturas se espera mayor prevalencia de parásitos y enfermedades transmitidas mediante la ingesta de alimentos contaminados.

El IPCC proyecta ver más prevalencia de la bacteria vibrio parahaemolyticus en almejas, los coliformes, la salmonella, la bacteria campylobacter acarreada por moscas y transmitida en la comida, el cólera, entre otras.

También se verá impactada la producción hidroeléctrica: en Canadá se esperan aumentos debido al deshielo, pero en México se espera una pérdida de por lo menos 20%. Esto es grave, ya que la energía hidroeléctrica representa el 25% de la capacidad instalada y es la energía renovable más prevalente en el país, mientras que la energía solar y eólica no representa más del 5%. Al mismo tiempo, las altas temperaturas incrementarán la demanda eléctrica al intensificar las necesidades de refrigeración.

Finalmente, las siguientes décadas producirán grandes números de desplazados climáticos, que tendrán, desde el marco del derecho internacional público, la facultad de solicitar refugio en México:

“La migración y los desplazamientos asociados con los peligros climáticos se están volviendo más frecuentes en Centroamérica y Sudamérica, y se espera que continúen aumentando”.

La frecuencia de sequías, tormentas tropicales, huracanes, deslaves e inundaciones ya intensifican el desplazamiento en Guatemala, Honduras y El Salvador, donde se ve amenazada la seguridad alimentaria. Brasil podría perder 900 mil habitantes debido al desplazamiento que producirá tan solo el aumento del nivel del mar.

A cubetazos combate Ejército incendio en Chilpancingo

Texto: Jesús Guerrero

Fotografía: Oscar Guerrero

1 de abril del 2022

Chilpancingo

 

Con cubeta de agua en mano, elementos del Ejército Mexicano participaron en la sofocación de un incendio forestal que se registró en un cerro ubicado arriba del Fraccionamiento Villas del Parador, ubicado al sur de Chilpancingo.

Alrededor de las 14 horas con 30 minutos de este viernes se recibió el reporte de que en las cercanías de este asentamiento se registraba un incendio.

Al sitio llegó personal de Protección Civil estatal y municipal para tratar de sofocar el siniestro ya que las llamas estaban a varios metros de las viviendas.

Posteriormente arribaron elementos del Ejército Mexicano en dos camionetas.

Luego con cubetas que consiguieron que se las prestaran los vecinos del Fraccionamiento empezaron acarrearlas con agua para sofocar el fuego.

Luego de más de dos horas de combate en el que también participaron los vecinos de esa colonia, fue sofocado el incendio.

El pasado miércoles en Atoyac de Álvarez ante la falta de personal de Protección Civil, Bomberos y de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) vecinos de varias colonias participaron en la sofocación de un incendio que ya llevaba más de 24 horas en activo.

Según la Secretaría de Protección Civil estatal hasta este jueves en Guerrero había 17 incendios forestales activos en igual número de municipios de Guerrero.

En la sofocación de los siniestros participan elementos del Ejército Mexicano, Bomberos, Protección Civil, Brigadas rurales, voluntarios y de la Comisión Nacional Forestal.

Los incendios que estaban en activo están ubicados en los municipios de Cochoapa el Grande, Chilpancingo, Zirándaro, Coyuca de Catalán, Pungarabato, Huitzuco de los Figueroa, Tlapa de Comonfort, Zihuatanejo de Azueta, Coyuca de Benítez, Tepecuacuilco, Coyuca de Catalán, Copanatoyac, Tlapa, Juan R. Escudero, Atlixtac y Alpoyeca en donde hay dos siniestros.

Son más de mil 200 hectáreas afectadas por los incendios forestales, informó Protección Civil.

Desde hace cuatro días un incendio ubicado en un cerro llamado Cerro Gordo, en Iguala no ha podido ser controlado.

Según los reportes ya van más de 40 hectáreas de vegetación diversa que han sido afectadas.

 

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Por órdenes de Norma Otilia, el Valle del Ocotito se queda sin coordinación de Protección Civil

Texto: José Miguel Sánchez y Jesús Guerrero

Fotografía: Cortesia 

30 de marzo de 2022

Chilpancingo 

En medio de la temporada de incendios forestales, la alcaldesa de Chilpancingo, Norma Otilia Hernández Martínez, desapareció la coordinación local de Protección Civil del Valle del Ocotito.

Dicha Coordinación tenía la finalidad de atender incendios forestales, accidentes automovilísticos  y emergencias médicas en el Valle del Ocotito.

Esta zona en donde están ubicadas las comunidades de El Ocotito, Cajeles, Dos Caminos, Buenavista de la Salud y Mohoneras, pertenecen al municipio de Chilpancingo y es durante los meses de marzo, abril y mayo cuando los incendios forestales se multiplican.

Vía telefónica el paramédico Orlando Castro Vega, quién también coordinaba las labores de Protección Civil en la zona, dijo que la Secretaria de Seguridad pública del municipio le informó al equipo de la Coordinación acerca de un cambio de nombramiento, y ahora harán labores de cuidado en el parque del Valle Industrial ubicado en El Ocotito.

«Se nos informó que por órdenes de la presidenta dejáramos de hacer funciones de Protección Civil local y ahora seremos veladores de aquí del parque», dijo Castro Vega.

Agregó que ahora cualquier accidente será reportado al número 911 y será atendido desde Chilpancingo.

Castro Vega dijo que no le preocupa su nombramiento, pero si la inmediatez con la que ahora se atenderán las emergencias, pues será a través del número de emergencias 911 que se hará el reporte a Chilpancingo.

Anteriormente era mediante un número de Whatsapp donde los pobladores del Valle del Ocotito hacían el reporte de alguna emergencia, y que eso hacia más eficiente los auxilios.

La Coordinación local de Protección Civil en Ocotito, se encargó, entre otras cosas de combatir los incendios forestales en las zonas cercanas.

Actualmente y de acuerdo con información de Castro Vega diario se reportan incendios forestales, pero los lograron contener hasta este martes con ayuda de las autoridades y ciudadanos de los pueblos.

Ciudadanos de Atoyac sofocan incendio

Un incendio forestal que sigue activo desde hace más de 24 horas en las cercanías de Atoyac de Álvarez y que ha provocado la devastación de 30 hectáreas de vegetación diversa, ciudadanos de esta demarcación participan en su sofocación.

Se trata de un incendio que se registra en el poblado de La Laja, cerca de la cabecera del municipio de Atoyac, en la región de la Costa Grande.

Debido a que el incendio no ha podido ser apagado por personal de Protección Civil del estado, Bomberos y de la CONAFOR, vecinos de las comunidades de La Vainilla y Puente de Ixtla, están participando en las tareas para por lo menos controlarlo.

En un informe que dio a conocer la Secretaría de Protección Civil estatal, informó que se están tratando de sofocar 17 incendios forestales que se registran en igual número de municipios de Guerrero.

Para la sofocación de los siniestros participan elementos del Ejército Mexicano, Bomberos, Protección Civil, Brigadas rurales, voluntarios y de la Comisión Nacional Forestal.

Los incendios que están activos hasta este miércoles están ubicados en los municipios de Cochoapa el Grande, Chilpancingo, Zirándaro, Coyuca de Catalán, Pungarabato, Huitzuco de los Figueroa, Tlapa de Comonfort, Zihuatanejo de Azueta, Coyuca de Benítez, Tepecuacuilco, Coyuca de Catalán, Copanatoyac, Tlapa, Juan R. Escudero, Atlixtac y Alpoyeca en donde hay dos siniestros.

Son más de mil 200 hectáreas afectadas por los incendios forestales, informó Protección Civil.

 

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Exigen a autoridades saneamiento del Huacapa

Texto: José Miguel Sánchez

Fotografía: Oscar Guerrero

25 de marzo de 2022

Chilpancingo

Sociedad y ambientalistas de Chilpancingo denunciaron la inacción de las autoridades para sanear el otrora cristalino Río Huacapa por lo que exigieron su rescate.

Durante una reunión que se desarrolló de los integrantes del Consejo de la Cuenca del Río Huacapa- Rio Azul y autoridades estatales y federales se denunció que este cuerpo de agua es de los más contaminados de Guerrero

En la reunión estuvieron la directora de la Comisión Nacional del Agua(CONAGUA), Norma Arroyo Domínguez, el director de la Comisión de Agua Potable Saneamiento y Alcantarillado del Estado de Guerrero (CAPASEG) Facundo Gastelúm Félix y el encargado de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado de Chilpancingo (CAPACH) Luis Enrique Carbajal Neri.

En la reunión, Angela Memije Alarcón, activista ambiental y coordinadora de esta Cuenca, les recriminó a los funcionarios su falta de voluntad para que el gobierno invierta recursos públicos para el rescate del Río Huacapa que desde hace más de dos décadas se ha convertido en un gran drenaje de aguas negras.

A esta reunión a la que solamente tuvo acceso AMAPOLA, Periodismo Transgresor se realizó el pasado jueves.

Durante la reunión se pidió apoyo para reforestar la zona de Omiltemi, lugar donde inicia la cuenca, y exigieron que se rehabiliten las 6 plantas tratadoras que hay a lo largo del río.

Pidieron la rehabilitación de la red de drenaje entubado para Chilpancingo, que quedó inhabilitado durante los fenómenos naturales de Ingrid y Manuel en el 2013 lo que generó que el Río Huacapa se haya convertido en un drenaje a cielo abierto, provocando malos olores y problemas de salud pública para cientos de familias que viven en sus márgenes.

Los funcionarios dijeron tener limitantes para actuar en el rescate de la cuenca.

Además señalaron que no existen recursos para costear los gastos de las reparaciones de las cinco plantas tratadoras de aguas residuales que sirven para sanear los ríos Azul y el Huacapa.

«Los ayuntamientos no cuentan con recursos para reparar las plantas (tratadoras) ya que el 98 por ciento de los organismos operadores (de agua y alcantarillado) del país están en quiebra financiera» señaló Norma Arroyo, directora de CONAGUA en Guerrero.

El director de CAPASEG, Facundo Gastélum dijo en la reunión que si las plantas tratadoras de aguas residuales no funcionan es porque los ayuntamientos no pueden costearlas y prefieren abandonarlas.

“Nosotros les entregamos una planta a los ayuntamientos con una vida útil de 10 años, pero los organismos administradores del agua no cuentan con el recurso para operarlas y las abandonan a los 3 años”, dijo Gastélum.

De acuerdo con el director de CAPACH, Luis Enrique Carbajal, se acaba de rehabilitar la planta tratadora de Chilpancingo que se encuentra en la comunidad de Petaquillas.

Según el funcionario dicha planta funciona al cien por ciento.

En el encuentro realizado en las oficinas de Conagua, al sur de Chilpancingo, estuvieron presentes representantes del programa federal Sembrando Vida, quienes se comprometieron a donar árboles para la reforestación de Omiltemí.

El Consejo de Cuenca ve como un asunto prioritario el rescate de Omiltemi  ya que debido a su  deforestación, incendios forestales y plagas, ya no se genera el agua necesaria para los más de 200 mil habitantes de Chilpancingo.

Después de la reunión la activista ambientalista Angela Memije Alarcón dijo que este fue un primer acercamiento con las autoridades para presentarles las problemáticas y posibles soluciones.“

Luego de este primer encuentro realizaremos mesas de trabajo con cada organismos para ver específicamente que puede hacer cada uno”, mencionó.

Este primera  se da en la temporada de estiaje, la época con menos agua del año, y se espera lograr reducir las problemáticas de desabasto de agua en la capital.

Una de las principales es la falta de agua, y la falta de plantas tratadoras en la cuenca del Río Huacapa.

Cinco de las seis plantas no están funcionando por lo que el agua no se trata al 100 por ciento, mientras que para el tema de abasto no existe la suficiente para abastecer a la ciudad.

De 600 litros que se necesitan para abastecer a la ciudad, solo llegan 250 litros por segundo.

 

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