El arte de Hugo de la Rosa. Una visión de las realidades de los jóvenes

En su arte Hugo usa colores vivos y destacan personajes históricos y culturales, principalmente de Guerrero, y de la cultura pop 


Texto y fotografía: José Miguel Sánchez 

2 de junio de 2022

Chilpancingo

 

¿Qué tiene en común Carlos Salinas de Gortari, la bruja de Blanca Nieves, una nave de Star Wars y una pelea de Xochimincas en Zitlala? Probablemente nada, pero estos elementos son los que el artista Hugo de la Rosa plasma en sus lienzos como una manera de hacer una crítica a la globalización y expresar desde su visión la manera en que las nuevas generaciones conviven con sus tradiciones.

Los elementos antes descritos forman parte de un gran lienzo que, además, incluye personajes históricos y de la cultura pop, como memes y de videojuegos.

El lienzo aún no tiene nombre, pero es parte de la exposición Ficciones pictóricas que se presentó en el restaurante Tapanco, en Chilpancingo.

En la exposición hay más obras que juegan con esos elementos. Rugal del videojuego The King of Figther en una batalla con Mictlantecuhtli y de fondo los volcanes Popocatépetl e Iztaccihuatl.

Ficciones pictóricas es la tercera exposición de Hugo, y la segunda en Chilpancingo. Están expuestas 35 piezas de arte entre pinturas en lienzo, óleo y grabados que Hugo realizó en los últimos años.

En una entrevista previa a la inauguración realizada este viernes, Hugo contó su camino a través del arte y por qué sus pinturas cuentan con elementos tan diferentes. Usa colores vivos en sus pinturas y personajes históricos y culturales, principalmente de Guerrero, y de la cultura pop.

Contó que jugar con todos esos elementos es una forma de visualizar y expresar la manera en que los jóvenes conviven con su entorno.

«Nosotros como chavos estamos bien metidos en el internet, vemos memes y muchos generan contenido, pero fuera de eso hay otro mundo con el cuál también convivimos, esos dos mundos son los que trato de plasmar».

Para Hugo sus pinturas representan también esa lucha entre los productos de la globalización y la identidad de los pueblos y contextos con los que conviven las juventudes.

«Al final convivimos con los dos mundos, pero siempre es importante no perder nuestra identidad».

Los videojuegos son otro elemento que Hugo retoma, a él le gusta jugar desde niño, y reconoce el arte que hay detrás para crear no solo a un personaje o historia, también los paisajes y entornos de fondo, son los que se desarrollan en los juegos.

En sus pinturas conviven dioses aztecas con personajes de videojuegos, danzas de tigres están a lado de Pikachu.

Del arte urbano a la pintura

Hugo comenzó a dibujar y a pintar hace 15 años, cuando cursaba la secundaria en Taxco de Alarcón. Inició a hacer grafiti. Él considera que ese fue el comienzo de su carrera artística.

Con el paso del tiempo formalizó su técnica que, hasta ese momento, era principalmente arte urbano.

Por eso decidió estudiar arte en la Universidad de Morelos, y aunque no culminó la carrera se quedó con todo el conocimiento que pudo. En la Universidad aprendió diferentes técnicas que hoy aplica.

Poco a poco descubrió el tipo de pinturas que le gusta realizar, hasta llegar a los trabajos que están expuestos.

«Yo califico mi trabajo como una mezcla entre arte contemporáneo y surrealista».

Además de la pintura Hugo experimenta con otras técnicas como el grabado, que es una técnica recién aprendida, pero siempre conserva su estilo.

La exposición que también es venta estará hasta el próximo 20 de agosto en el restaurante Tapanco, en la calle Valerio Trujano en el centro de Chilpancingo.

 

 

 


La histórica biblioteca de Tixtla y la leyenda del libro de piel humana

La biblioteca Ignacio Manuel Altamirano está ubica en el centro de la ciudad, detrás de la iglesia central. Tiene 68 años de existencia y es la tercera más grande del estado y una de las más grandes del país, lo que la convierte en un espacio importante para las y los habitantes de Tixtla. 


Texto y fotografía: José Miguel Sánchez 

13 de junio de 2022

Tixtla

 

Entrar a la biblioteca Ignacio Manuel Altamirano en Tixtla es un viaje en el tiempo en muchos sentidos, por su arquitectura y su historia. El inmueble tiene un diseño que remonta a los años 60, con grandes ventanales y columnas, un pasillo que conecta a todas las áreas y dos patios, uno central donde está el busto del escritor que lleva su nombre –quien es considerado uno de los personales principales de este municipio– y el otro que da a la parte trasera que sirve como receptor de luz natural. 

Desde el pasillo es posible ver una infinidad de libros ordenados minuciosamente por tema y orden alfabético que se distinguen sin luz artificial. 

La biblioteca Ignacio Manuel Altamirano está ubica en el centro de la ciudad, detrás de la iglesia central. Tiene 68 años de existencia y es la tercera más grande del estado y una de las más grandes del país, lo que la convierte en un espacio importante para las y los habitantes de Tixtla. 

Fue inaugurada el 27 de junio de 1954, pero la idea se gestó en enero de 1927, en una plática entre las guerrerenses María Luisa Ocampo y Beatriz Hernández García, quienes comentaron sobre su preocupación de que en Tixtla, tierra natal de Altamirano, existiera un espacio para el conocimiento.

Las dos mujeres gestoras de este espacio estuvieron dedicadas a la política, la escritura y la promoción cultural. La biografía oficial de María Luisa Ocampo indica que nació en Petatlán, región Costa Grande del estado, pero los recuerdos de infancia de Hernández García, resguardados en la misma biblioteca, la sitúan como un elemento importante de la ciudad de Tixtla. 

A ambas mujeres les costó mucho esfuerzo la gestión de este espacio. “Antes de la Revolución Mexicana el predio fue propiedad municipal destinada a la Escuela Real de Niños. En 1912 fue vendido al sacerdote Adrián N. Cervantes para servicio de la iglesia”, se lee en las notas de Hernández García. 

Por gestiones directas Hernández García en 1954, apoyada por pobladores, el sacerdote Adalberto J. Miranda, entonces a cargo de la iglesia, prestó el espacio detrás del edificio católico para que instalaran la biblioteca.

En 1955, el mismo sacerdote cambió de opinión, porque ya no le pareció correcto que una biblioteca estuviera en terreno sagrado, y comenzó un litigo para apropiarse de nuevo del espacio. 

El litigio duro 13 años, comenzó el 11 de abril de 1955, cuando el sacerdote notificó al patronato de la biblioteca que recuperaría el predio, y culminó el 30 de octubre de 1963, cuando en el Diario Oficial de la Federación (DOF) se publicó  un decreto donde el presidente de la Republica, Adolfo López Mateos, declaraba de “utilidad pública el espacio donde funciona la biblioteca David Prospero Cardona en la ciudad de Tixtla”, se lee en un recorte de la edición del DOF. 

Los primeros 15 años la biblioteca llevó el nombre de David Prospero Cardona, en honor al director de la Escuela del Estado de Guerrero, quien falleció en un accidente meses antes de la inauguración de la biblioteca. 

Prospero Cardona fue el primer impulsor de colocar un monumento a Ignacio Manuel Altamirano y a manera de homenaje donó un busto que fue colocado en el jardín central. Por los aportes del escritor a la ciudad se pensó que la biblioteca llevara su nombre.

Altamirano es un referente histórico del país nacido en Tixtla. Su trayectoria como militar, político y escritor fue determinante para México: luchó contra la Intervención Francesa de lado de Benito Juárez, como político impulso la educación laica y gratuita, y como escritor es considerado uno de los mejores novelistas de su época con obras como Navidad en las Montañas, Clemencia y El Zarco.

Una vez que concluyó el litigio por el predio comenzó la construcción del edificio de la biblioteca  que perdura hasta la actualidad, inaugurándose en 1967, fecha en que también le asignaron el nombre de Ignacio Manuel Altamirano. 

Su historia forma parte de la bibliografía de la misa biblioteca. Son seis libros que, en realidad, son los apuntes de Hernández García, donde incluyó fotos, documentos, periódicos, actas de cabildo y oficios.

La leyenda del libro de piel humana de la biblioteca

Durante la construcción de la biblioteca Ignacio Manuel Altamirano, que comenzó en 1954, fueron excavadas las cepas de los cimientos de un árbol de toronja, donde hallaron enterrada una olla de barro que estaba sellada con cera.

Al abrir la olla descubrieron tres objetos: unas pastas de libro medianas color marrón y de textura lisa, unas tijeras oxidadas y una hoja de papel con un escrito en el cual se explicaba de manera breve la procedencia y elaboración de las pastas.

Según este escrito, las pastas del libro eran de la piel humana de una curandera blanca llamada Benita la santera. Al parecer las forraron con la piel de su antebrazo y su glúteo. 

Años después, pasaron por Tixtla un grupo de húngaros (gitanos), quienes acamparon en la Plazuela del barrio del Santuario. Al enterarse de la existencia del libro, el patriarca de los húngaros fue a la biblioteca para mirarlo y tocarlo y al hacerlo sintió algo especial; intento comprarlo, dijo, porque le transmitía cosas buenas, pero nunca se lo vendieron.  

La directora de la biblioteca, María Estela Moreno Moya, comentó que han circulado muchas leyendas alrededor del libro, y otra de ellas es que solía cambiar de lugar. “Luego se dice que en la noche lo dejaban en un lugar y en la mañana estaba en otro lugar diferente”, menciona.

También comentó que al libro le atribuyen el poder de conceder deseos a quienes se lo piden con fe. Pero ninguna de estas leyendas la han confirmado.

En el 2014 hubo un concurso para rescatar vestigios históricos del estado. La finalidad era difundir cualquier indicio o vestigio tangible o intangible que pueda considerarse patrimonio cultural referente a las diversas etapas de la historia de México y cuya conservación sea de interés estatal o nacional.

Inés Araceli García Aburto, quien en ese entonces era la directora de la biblioteca Ignacio Manuel Altamirano, presentó la leyenda del libro forrado con piel humana. 

Ella se encargó de redactar la historia con la información que se conocía  del libro y, finalmente, el 28 de febrero del 2014 el libro de piel quedó oficialmente registrado como un vestigio histórico del estado. Para reconstruir esta leyenda, que es eso, una leyenda, acudió a las voces de los habitantes de Tixtla que, al final, son los que le han dado cierta lucidez a esa historia. 

Pese a que la bibliopegia antropodérmica (técnica de forrar libros con piel humana) fue una práctica habitual en el siglo XVII, en México no se tienen registros de esta práctica. El libro de piel humana es una leyenda popular en Tixtla, en el estado y fuera de él.

El libro está exhibido en la sala de consulta virtual de la biblioteca. Moreno Moyao compartió que hay personas que acuden a verlo con curiosidad.

El contenido del libro son sonetos de Sor Juana Inés de la Cruz. Por mucho tiempo pasó desapercibido. Las personas que pedían libros de Sor Juana llegaban a este libro y los comentarios no pasaban de la peculiar textura de su pasta, y partir de eso la leyenda creció. 

«Antes lo prestábamos para que las personas lo leyeran, pero dejamos de hacerlo para que se mantuviera en un mejor estado y preservarlo», comenta.

El libro se ha mantenido en buen estado con el paso de los años gracias a los cuidados que le brindan en la biblioteca, sin que sean especiales o diferenciados al del resto, y también a la comprensión de los asistentes, porque lo innegable del libro son los años acumulados.

Moreno Moyao dijo que lo limpian con un trapo semi humedo y antes con una brocha le quitan el polvo. 

El libro de piel genera interés. Algunas personas que vieron y tocaron el libro dijeron que sintieron ciertas energías. «En una ocasión vino una persona que se dedica a la sanación espiritual con cuarzos, y al tocar el libro dijo que ella percibía a una persona que había sufrido mucho», comentó Moreno Moyao. Pero ella comentó que nunca ha visto algo raro en el libro.

En internet hay versiones que afirman que en el año de 1990 una investigadora holandesa realizó estudios al libro y que éstos confirman que sí está forrado con piel humana.

La directora de la biblioteca insistió que no hay certeza sobre la autenticidad de la piel. Aun así, la leyenda continúa.

Una biblioteca importante para Tixtla

Tixtla es cuna de hombres ilustres e importantes para la historia de México en muchos sentidos, como Ignacio Manuel Altamirano. La biblioteca lleva el nombre en honor a él y al legado que dejó como literato a nivel nacional, quien además de ser novelista fue periodista, fundo los periódicos La Tribuna y El Federalista.

La biblioteca Ignacio Manuel Altamirano forma de Tixtla parte de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas. 

“Si la comparamos con otras bibliotecas, obviamente hay otras más grandes que ésta, pero ésta es una de las pocas bibliotecas que tienen su espacio fijo, específicamente para ser biblioteca, porque otras bibliotecas están dentro las casas de la cultura de los ayuntamientos y después las mueven”, aclara Moreno Moyao.

La biblioteca comenzó con una colección de 50 libros, los cuales fueron donados por los mismos habitantes de Tixtla. Ahora suman 10,700 libros y, por el momento, ya no acepta donaciones por falta de espacio para colocarlos. 

También los pobladores donaron mesas, sillas y muebles que aún conservan en buen estado en la biblioteca.

En la biblioteca Ignacio Manuel Altamirano es importante tener libros que se adapten a su contexto. “Tratamos de tener libros que vayan acorde con las carreras que se estudian aquí”, mencionó la directora.

La biblioteca tiene una sala de consulta electrónica en la que hay equipo de cómputo e internet, la salda de consulta habitual donde están todos los libros y un área infantil destinada únicamente para los niños y niñas.

El área infantil es totalmente diferente al resto de la biblioteca, es un área colorida, con dibujos, libros infantiles, cuentos y material didáctico. Esa área hay 813 libros y está a cargo de la educadora Generosa Gómez de la Cruz.

“Realizamos diferentes talleres de fomento a la lectura. En verano también damos cursos y hemos tenido buena aceptación de los niños. Incluso vienen niños de otras localidades a nuestros cursos”. compartió Generosa Gómez.

Uno de los objetivos principales de la sala infantil es que los niños y niñas adquieran el hábito de la lectura desde temprana edad.

Los libros de la biblioteca están divididos por secciones y prácticamente hay de todo. Desde generalidades, religión, ciencias naturales, lenguas, ciencias puras, tecnología, bellas artes y un área de revistas de investigación. 

Una biblioteca en la era digital 

Una de las dificultes que tiene que enfrentar la biblioteca es que con el acceso a internet la afluencia de visitantes bajó considerablemente, y quienes asisten más son las personas de comunidades donde no hay internet.

La pandemia por la Covid-19 también afectó su funcionamiento, porque estuvo cerrada por casi un año. Las encargadas sólo acudían a realizar el aseo y dar mantenimiento a los libros.

La biblioteca cuenta con el sistema de préstamo a domicilio, que consiste en prestar los libros a los usuarios para que se los lleven a sus casas y allá puedan ocuparlos. En el lugar ofrecen a los usuarios una credencial en la que agregan sus datos para hacerse acreedores a los libros con un plazo de entrega y así el usuario crea un historial. Esta practica de préstamo a domicilio fue de gran ayuda durante el confinamiento.

La biblioteca central de Tixtla es parte de un legado histórico para el municipio y sus habitantes, no sólo porque lleva el nombre de uno de los escritores tixtlecos más importantes del país, también porque su origen está ligado a dos mujeres destacadas, María Luisa Ocampo y Beatriz Hernández García, y porque su conservación es un reflejo de la dedicación de sus habitantes.

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Desde hace décadas es la sede de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos, donde los estudiantes siguen cosechando parte de sus tierras


Texto: Beatriz García

Foto: Amílcar Juárez 

25 de mayo de 2022

Tixtla

 

En la hacienda de Ayotzinapa, ubicada en Tixtla, en la época de la colonia (1821), la vida estaba a cargo del campesinado, quienes hacían fluir la economía del municipio, con la siembra del maíz, frijol, algodón y la producción de derivados de la caña de azúcar.

“Las haciendas son construcciones que surgieron en nuestro país a partir del siglo XVII con las primeras encomiendas de tierra que la Corona Española otorgara a sus soldados de más alto rango, luego se consolidaron como el pilar de la economía colonial y la propiedad más característica del México Novohispano”, así lo define la organización Haciendas de México, situada en el estado de Morelos.

Ayotzinapa es una localidad de Tixtla, situada en la región Centro del estado que, en realidad funciona casi como una colonia de la cabecera municipal, porque está justo a su entrada. La ocupa casi por completo el casco de la antigua hacienda que es sede de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa Raúl Isidro Burgos desde hace décadas.

Es fácil ubicar la comunidad o la Normal Rural o, en su caso, la antigua hacienda. Está sobre la carretera federal Chilpancingo-Chilapa. Un arco de concreto color rojo con letras de gran tamaño la anuncian, pero es una calle pedregosa que lleva a su interior.


La estructura de la hacienda en la antigüedad con el tiempo fue modificada para la adaptación de la institución. Aún sobresale en el terreno una construcción al centro de la escuela de piedra y grandes ventanas en forma de arcos, al estilo colonial; esa área ahora son el auditorio, aulas y oficinas de la normal.

Ahora esta construcción la rodean dormitorios, canchas, lavaderos y el comedor de la escuela, construidas en una zona que antes fue de siembras. En la escuela todavía hay hectáreas que son cultivan; los alumnos, como parte de su formación, las hacen producir tal como lo hicieron los campesinos desde la fundación de la hacienda.

La normal Ayotzinapa es emblema del normalismo rural en México, de donde surgieron importantes luchadores sociales como el maestro Lucio Cabañas Barrientos, quien se inclinó por la lucha armada. También es referente de la lucha social estatal y nacional. Desde hace casi ocho años de la búsqueda y esclarecimiento de la desaparición de 43 de sus estudiantes.

Para conocer la historia del casco de la normal rural de Ayotzinapa fueron importantes los registros de dos cronistas de Tixtla, Prócoro Fernández Vargas y Ernesto Pastenes Adame.

Entre las tropas de Hernán Cortés, el español que tomó el territorio azteca, estaban los hermanos Martín y Pedro de Ircio, quienes se quedaron con el territorio de Tixtla que, en ese entonces, abarcaba hasta lo que ahora es el municipio de Tepecoacuilco (zona Norte).

A Martín de Ircio se le da el crédito de fundador de Tixtla, contó Pastenes Adame desde uno de los pasillos de la Casa Grande, otro inmueble del municipio plagado de historia. Entre Martín de Ircio y su yerno, Luis de Velasco II, mantuvieron la encomienda de Tixtla por cerca de 95 años.

Al fallecer el español, todas las propiedades pasaron a manos de su hija, María de Ircio Mendoza, quien después se casó con el virrey Luis de Velasco II, es por esa razón que la propiedad quedó en sus manos.

En una ocasión Tixtla sufrió una inundación –en la actualidad todavía son comúnes– y la gente que habitaba en la partes bajas migró a las zonas altas del territorio, lo que ahora es el barrio de El Fortín, y fundan Tixtlán, lo que antecede al nombre del municipio de Tixtla, que significa harina o masa de maíz en vocablo nahua.

La gente quedó dispersa. En esa disputa, el entonces virrey otorga la parte que ahora se conoce como Ayotzinapa a un hombre de Martín de Armendaris –el único dato que se conoce de él– a quien le da la encomienda de calmar el conflicto.

Martín de Armendaris decide construir la hacienda de Ayotzinapa para su descanso.

Prócoro Fernández Vargas, quien es un historiador egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Guerrero (Uagro), en entrevista compartió que ya en la época de la Guerra de Independencia (que se tiene como referencia de inicio 1810), un personaje singular fue terrateniente Sebastián de Viguri, entonces dueño de los terrenos de Ayotzinapa, anunció que repartiría las tierras entre los comuneros.

De acuerdo con el cronista Ernesto Pastenes fue el 26 de mayo de 1811, cuando el independentistas José María Morelos y Pavón tomó Tixtla y manifiesta la importancia de controlar la miseria, por un lado, y la riqueza, por el otro. Fue su discurso el que “conmovió” a Sebastián de Viguri, quien le dejó los terrenos de la hacienda a los naturales de Tixtla.


“Es cuando se conceden por primera vez los derechos, se fracciona la hacienda y va a ser un antecedente directo de lo que será la escuela de Ayotzinapa. Cuando se da el nacimiento del México Independiente se da un proceso en el que se centraliza el poder y se federaliza, después del triunfo de independencia, hasta que llegamos a la Guerra de Reforma”, precisó Fernández Vargas.

Cuando se da el enfrentamiento entre conservadores y liberales en 1860, los liberales ganan la guerra. Los liberales pugnaban por una república democrática, donde no tuviera influencia la iglesia, y así conformar los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, y los conservadores hablaban de establecer una monarquía, con ideas del orden social en el virreinato, y la iglesia mantuviera su influencia en la formación y educación.

Después de la Guerra de Reforma se genera un cambio de régimen y es cuando nace la propiedad privada legalmente en México.

“Nacen los ciudadanos y la propiedad privada, para esa época se le hacen diversos fraudes a los pobladores que habían sido beneficiados por Viguri y se les quita la propiedad, son despojados de ella y vienen juicios hasta que posteriormente, con el Cardenismo (1934), les vuelven a reconocer que tienen derecho a las tierras”, relató.

Para el cronista es importante destacar el significado de hacienda, porque para muchos era el lugar en el periodo porfirista –Porfirio Díaz mantuvo el poder por 32 años como presidente de México– donde hubo terratenientes opresores, pero, su aprtación es que una hacienda funcionó con un sistema de producción que movía la economía de una región. Ayotzinapa por cerca de 150 años fue el motor productivo de la economía local y regional.

¿Cómo confluía la vida en la hacienda?

La vida a una hacienda se la daban los campesinos y sus siembras de maíz, frijol, verduras; en Ayotzinapa además había algodón y la caña, según la documentación de Fernández Vargas.

Tixtla y la zona centro de Guerrero, incluyendo Chichihualco, los habitantes se dedicaban a los trapiches, la elaboración de los derivados de la caña de la azúcar, como el piloncillo. En la época colonial, los hacendados pagaban a los campesinos con usufructo, pero éstos debían pagar impuestos a la corona; hasta después les dieron una especie de pago.

Cuando Sebastián de Viguri concesionó o dividió su propiedad, los campesinos ya vendían de manera directa sus productos.

En el cardenismo –época de la histórica de México cuando fue gobernado por el político y militar mexicano, Lázaro Cárdenas del Río (1895-1970)– fueron creados los ejidos, es decir, una propiedad que no pertenece al individuo si no a una colectividad, contrario a la ápoca en que Sebastián de Viguri concesionó la tierra. Entonces nuevamente los campesinos adaptaron la forma de intercambiar o vender sus productos, porque ahora todo lo que producían tenía que repartirse en partes iguales.

Ayotzinapa fue históricamente un lugar de importancia económica que movía a la ahora región Centro y estaba conectada con haciendas como la de los Bravos en Chichihualco, era una red comercial importante, un engranaje que permitía el movimiento e intercambio comercial entre los productos que elaboraban y cultivaban.

“Si quitamos las haciendas en su momento no entenderíamos nunca lo que es la identidad tixtleca hoy”, destacó el historiador.

Un nueva utilidad para los cascos de las haciendas

Con el paso del tiempo las haciendas pierden su lugar en el sistema de producción mexicano y empieza la gran industria, sobre todo en la zona norte del país y en la Ciudad de México, donde surgen las grandes fábricas y las haciendas son olvidadas lentamente, de acuerdo con Fernández Vargas.
Cuando las haciendas ya no son redituables a los dueños, como la hacienda de Ayotzinapa, quedan en el olvido.

En 1920 llegó a la presidencia de México Álvaro Obregón, quien nombró a José Vasconcelos como secretario de Educación. Él retomó el ideal del general Ignacio Manuel Altamirano de educar al pueblo y creó las normales rurales.

En 1922 surgió la primera normal en Michoacán. Para Guerrero se proyectó fundar una normal en Tlapa, municipio de región Montaña.

Fue el profesor tixtleco Adolfo Cienfuegos y Camus, quien con sus amistades gestionó se fundara en su ciudad natal una normal.

Por gestión de Cienfuegos y Camus en 1930, la Secretaría de Educación creó la Normal Rural Mixta en Tixtla, en el centro de la ahora cabecera municipal, donde antiguamente asistían hombres y mujeres.


Como se necesitaba una normal mantuviera el enfoque rural, para que los estudiantes que provenían de zonas rurales y pueblos originarios continuaran con las prácticas del campo, comienzan a gestionar para que la normal se traslade a los terrenos de Ayotzinapa, donde había terrenos fértiles. Aquí sería la actual ubicación de la normal, con la condición de que sólo fuera para hombres, como funciona en la actualidad.

En Ayotzinapa la historia se sigue escribiendo, ahora desde la lucha de los estudiantes, quienes son hijos de campesinos, por mantenerla siempre como una opción educativa para los jóvenes del campo, y como muestra de resistecia y exigencia de justicia por las acciones en su contra, como la desaparición de 43 normalistas en Iguala el 26 de septiembre de 2014.

 

Vicente Jiménez, un ilustre ex gobernador que separó al Estado de la iglesia en Guerrero

El joven coronel tixtleco, Vicente Jiménez logró ser gobernador de Guerrero al mismo tiempo que el presidente Benito Juárez proclamó las Leyes de Reforma, hizo cumplir el Estado laico, le tocó el inicio de la Guerra de Reforma; sin embargo, su nombre y su lucha no han sido reivindicados en la historia local, mucho menos nacional


Texto y fotografía: Itzel Urieta y José Miguel Sánchez
28 de febrero de 2022
Tixtla

 

Vicente Jiménez Bello fue un político y militar originario de Tixtla, participó en el bando liberal en la Revolución de Ayutla, la Guerra de Reforma, la Intervención norteamericana y francesa, y fue gobernador del estado de 1857 a 1861.

Originario de Tixtla, cuna de personajes como Vicente Guerrero e Ignacio Manuel Altamirano, quienes ocupan un lugar importante en los libros de historia, el nombre de Jiménez Bello no figura como el de ellos ni en monumentos ni homenajes, es difícil encontrar información oficial acerca de él.

La vida política y militar de Vicente Jiménez transcurrió en los momentos más decisivos del siglo XIX, luchó junto a Juan Álvarez, Ignacio Comonfort y Benito Juárez desde la proclamación del Plan de Ayutla en 1854 hasta la Intervención francesa en 1867.

De acuerdo con la Enciclopedia Guerrerense, la primera aparición de Vicente Jiménez en la historia es en 1857. Durante la Revolución de Ayutla Juan Álvarez reclutó militares y civiles para pelear contra los conservadores, quienes se oponían a las leyes liberales dictadas por el presidente Ignacio Comonfort.

El joven coronel tixtleco de nombre Vicente Jiménez se unió a las filas de Juan Álvarez y juntos derrotaron a los conservadores, ganando batallas en Iguala, Taxco, Pilcaya y Chilapa logrando pacificar el estado.

Por su participación y buen desempeño en batalla, Jiménez logró ser gobernador de Guerrero al mismo tiempo que el presidente Benito Juárez proclamó las Leyes de Reforma, el conjunto de normas promulgadas después de la Revolución de Ayutla con el fin de separar a la Iglesia del Estado.

Como gobernador ordenó el cumplimiento de las Leyes de Reforma en Guerrero, lo que ocasionó el descontento de la iglesia y los sectores conservadores en el estado, dando inicio a la Guerra de Reforma.

La Guerra de Reforma desgastó económicamente al país y el gobierno juarista tomó medidas para su reorganización. Una de ellas fue la suspensión temporal del pago de la deuda externa, lo que provocó que los franceses invadieran el país.

En 1861, Vicente Jiménez solicitó licencia para retirarse del cargo como gobernador y organizó un contingente para combatir a los invasores, junto a Juan Álvarez defendieron a México peleando contra soldados franceses.

Juan Álvarez combatió en la Tierra Caliente y las dos costas, Vicente Jiménez en la zona Centro y Diego Álvarez, hijo de Juan Álvarez, Acapulco, los tres defendieron el estado de las tropas conservadoras, en 1866 los franceses se retiran derrotados del país y un año después ejecutan a Maximiliano de Habsburgo, emperador y representante de los francés y conservadores.

Tras la muerte de Maximiliano de Habsburgo y la derrota de los franceses el panorama político del país cambió. Pero la derrota de la monarquía no logró estabilizar al país.

Diego Álvarez asumió la gubernatura de Guerrero, Vicente Jiménez no estuvo de acuerdo con las decisiones políticas que se tomaron y trató de desconocer al gobernador incitando una rebelión.

Cuando el conflicto empezó a rebasar las fronteras de la entidad intervino el presidente Juárez, y comisionó en marzo de 1868 al jalisciense Francisco O. Arce para que resolviera el asunto y lo nombró gobernador.

Ni Juan Álvarez ni Vicente Jiménez estuvieron de acuerdo con la decisión, pero el apoyo de Juárez hacia el nuevo gobierno fue determinante.

En las elecciones de 1871 contendió para presidente Benito Juárez, Porfirio Díaz y Sebastián Lerdo de Tejada, Juárez resultó ganador por tercera ocasión.

Vicente Jiménez se opuso a la reelección de Juárez y se une al Plan de la Noria, declarado por Porfirio Díaz y donde desconoce al gobierno juarista y comienzan otra rebelión que duró un año.

El general Porfirio Díaz volvió a ser derrotado en las elecciones de 1876, ahora frente a Sebastián Lerdo de Tejada, por lo que lanzó el Plan de Tuxtepec convocando al pueblo a levantarse en armas contra el Gobierno Constitucional, bajo el lema de No reelección.

Vicente Jiménez se adhiere a dicho plan y lucha por la causa de la No reelección encabezada por Porfirio Díaz.

El 14 de junio de 1877, fue aprehendido en la Ciudad de México, donde se inició un proceso en su contra. El 7 de diciembre recobró su libertad, pero permaneció en la capital hasta el 12 de julio de 1880, fecha en que fue sobreseída la causa militar.

Regresa a Guerrero donde vivió sus últimos años, y falleció el 7 de julio de 1894

Debido a las diferencias políticas con Diego Álvarez y sus levantamientos militares contra la institucionalidad, Vicente Jiménez fue borrado de la historia, actualmente hay poca información sobre su vida, pero en Tixtla, su pueblo natal, su descendencia emprendió una lucha para reivindicarlo.

Una lucha por reivindicar a Vicente Jiménez

Cesáreo Hernández Bello tiene 84 años, es sobrino de Vicente Jiménez y por 40 años luchó para que fuera reconocido como héroe de la Guerra de Reforma.

Hernández Bello pide que el nombre de Vicente Jiménez sea escrito con letras de oro en el Congreso del Estado, como lo están los de Vicente Guerrero e Ignacio Manuel Altamirano, y que en su natalicio y aniversario luctuoso se le rinda homenaje oficial.

Fue durante una caminata por las calles de Tixtla cuando Hernández Bellos descubrió su parentesco con Vicente Jiménez.

“Iba caminando y saludé a mi tío, cuando una señora que vive a lado me dice molesta, porque no me saludas a mi, si yo también soy tu tía”, recuerda.

Dicha persona resultó ser nieta de Vicente Jiménez y en la casa donde vivió hay una placa donde se lee, Casa del general Vicente Jiménez, una de las pocas maneras en que se recuerda al general en Tixtla.

En ese momento Cesáreo Hernández indago sobre la vida del general Jiménez, y se cuestiono el porque no fue reconocido como Guerrero o Altamirano, en su búsqueda llegó al Archivo General de la Nación (AGN) ahí encontró un expediente militar donde a Vicente Jiménez lo acusan de desobediencia.

Se propuso limpiar el nombre de su tío y emprendió una gestión con todo lo que tuvo a su alcance para hacerlo.
Fue al Congreso del estado y gestiono que se le otorgara el perdón por desobediencia, algunos diputados le proporcionaron abogados, pero con cada cambio de legislatura tenia que empezar de nuevo.

Con 84 años Cesáreo Hernández desistió de su lucha, pero en años recientes y con el apoyo del actual administración del municipio de Tixtla quiere hacer un último intento.

Gestionó una mesa de trabajo con el cabildo para exponer su investigación sobre Vicente Jiménez, y pedir ayuda para que le ayuden a gestionar el perdón, la inscripción con letras de oro en el Congreso y los homenajes oficiales.

Con 89 años Cesáreo Hernández admite que ya no tiene la fuerza de antes, que se le olvidan las cosas, pero tiene la esperanza de lograr su objetivo: reivindicar la lucha de Jiménez, quien pensó un país donde no hubiese desigualdad y donde las decisiones de Estado fuera separadas de la iglesia.

El cabildo se comprometió a gestionar reuniones con diputados e historiadores para investigar más sobre su vida y lograr que Vicente Jiménez, otro hijo de Tixtla sea reconocido como se merece.

 

 

Damián Vargas: el militar y músico de Tixtla

Texto: Itzel Urieta

Fotografía: Internet

Tixtla

 

Margarito Damián Vargas fue un músico y compositor nacido en Tixtla, compuso más de 140 obras entre valses, marchas, oberturas, e himnos.

Nació el 22 de febrero de 1873. Desde niño tuvo inclinación por la música, se cuenta que tocaba flautas de carrizo para tocar sencillas piezas. Estudió la primaria en su natal Tixtla. Ahí trabajó  en la talabartería y después se dedicó a la sastrería.

De acuerdo con la Enciclopedía Guerrerense, Damián Vargas aprendío de forma empírica a tocar la guitarra y por su marcada afición por la música lo incorporaron a la Orquesta de los Damianes para que tocara el pandero. Desde muy joven empezó a tener responsabilidades en su casa. Estuvo en Chilapa de dependiente y en las horas libres estudiaba música.

A los 20 años, Damián Vargas se incorporó a las fuerzas rurales en Ayutla, en este lugar compuso el vals Matilde dedicado a la señorita Matilde Guillemaud, a quien tenía un gran aprecio.

Después de organizar una orquesta en Ayutla, volvió a Tixtla, donde fue reconocido por los éxitos que obtuvo en aquella ciudad, donde lo invitan a formar parte de la orquesta del tercer batallón.

Como militar recorrió buena parte del país y del estado, que le sirvió de inspiración para componer sus obras. A finales de 1892 y debido a la rebelión encabezada por el general Canuto Neri, Damián Vargas regresó a Guerrero. En Acapulco se da de baja del Ejército para continuar su carrera de compositor.

Para obtener dinero trabajó como minero en Huitzuco y posteriormente se fue a la Ciudad de México, donde ingresó a la orquesta de la gran compañía infantil donde salió de gira a Xalapa, Córdoba, Pachuca, Puebla y otras poblaciones.

Cansado de la vida errante decidió quedarse en México, donde se ganaba la vida tocando en las orquestas y arreglar piezas para el compositor Miguel Lerdo de Tejada, con quien llevó buena amistad.

Regresó a Tixtla en 1898, donde formó un grupo musical con sus amistades. Después emigró a Costa Grande y tocó en la orquesta que dirigían los maestros locales.

Estuvo en Acapulco de celador de la aduana marítima. Para vivir mejor vendía las piezas que componía, las obras que destacan en esta parte de su vida son: El vals Ondas del Pacífico, dedicado a las jóvenes Angela y Soledad Lobato y la danza Adiós Acapulco a su novia Jobita Mayani, y según sus conocedores aquí inició la etapa más brillante de su vida, pero sólo permaneció en el puerto de Acapulco hasta 1901.

Ese mismo año regresó a Chilpancingo y se hizo cargo de la Banda de Música del estado desde entonces hasta febrero de 1914.

En 1910, Porfirio Díaz visitó Chilpancingo y quedó gratamente impresionado al oír a Damián Vargas, obsequiándole con ese motivo una flauta con las iniciales de su nombre.

Al término de la Revolución Mexicana la Banda de  música del estado pasó a pertenecer a las fuerzas rurales del general Ambrosio Figueroa y a la caída de Madero quedó adscrita al 25 Cuerpo de Exploradores en Chilpancingo y como director Margarito Damián Vargas, con el grado de cabo segundo.

Una infección intestinal y diabetes precipitaron su vida. Fue sepultado en el panteón municipal de Chilpancingo el 16 de septiembre de 1919.

Sus viejos amigos y compañeros de la banda tocaron durante el recorrido hacia el panteón la marcha fúnebre que el mismo compuso. Sus restos descansan en la Rotonda de los Hombres Ilustres en el panteón de Chilpancingo.

La vida de Damián Vargas es poco conocida en el estado y el país, la información acerca de él forma parte de la Enciclopedia Guerrerense.

En Tixtla, su ciudad natal, nombraron a la sala de conciertos Margarito Damián Vargas, dicha sala se ubica en el interior del Centro Cultural Vicente Guerrero.

La Escuela Estatal de Música del Estado Margarito Damián Vargas lleva su nombre en su honor.

 

100% Tixtla: el mezcal positivo de Tixtla

De acuerdo con Nava Orozco 100% Tixtla es la marca de mezcal que más a recorrido el mundo; Australia, Alemania, Rumania, Polonia, el Vaticano, Japón, son algunos destinos a los que ha llegado 100% Tixtla


Texto: José Miguel Sánchez

Fotografía: Itzel Urieta

21 de febrero 2022

Tixtla

 

Tixtla es un pequeño municipio, ubicado a sólo media hora de Chilpancingo, de donde son varios productores de mezcal de la región Centro del estado. De este lugar son varias marcas que buscan presentar lo positivo que tiene el municipio.

La marca 100% Tixtla es de mezcal guerrerense originaria del municipio que lleva el nombre y ha recorrido el mundo. Es un mezcal de agave Cupreata joven de 50 grados y cuenta con el marbete de aprobación que otorga el Consejo regulador del mezcal. Su principal objetivo es apoyar el talento artístico y cultural de la región.

Su creador, Jorge Nava Orozco es mercadólogo de profesión y comerciante, se define como un mezcalero de corazón. A través de su marca 100% Tixtla, busca dar a conocer lo mejor de Tixtla a través de la bebida más representativa de la región, el mezcal.

De playeras de danzas típicas a mezcal

Todo comenzó con la venta de playeras sobre las danzas del municipio. “La idea fue siempre dar a conocer lo mejor de Tixtla. Empezamos con playeras estampadas con fotos de los Manueles, Tlacololeros, Diablos, danzas muy locales y representativas”.

Pasaron tres meses para migrar de la venta de playeras al mezcal. Nava Orozco quiso expandir su negocio y pensó en el mezcal por ser una bebida tradicional y que a él le gusta mucho.

En marzo de 2012 se terminó el lote de playeras con las que inició 100% Tixtla y comenzaron con las pruebas de envase y etiquetado de lo que más adelante sería el producto estrella. El primer nombre fue Mezcal y vida 100% Tixtla y se lanzó junto con un documental donde se relata el proceso de producción de la bebida.

Así comenzó la historia de un mezcal que ha recorrido el mundo y que sirve para apoyar al arte y la cultura de Tixtla.

Una manera de aportar

Durante estos nueve años 100% Tixtla se consolidó como una marca representativa, Nava Orozco considera que el nombre jugó un papel muy importante. “En el nombre llevamos la penitencia, al ponerle 100% Tixtla tenemos que abarcar el 100% de las cosas buenas de aquí”, comenta entre risas.

El mezcal es sólo una parte del concepto de 100% Tixtla, Nava Orozco a través de su marca busca apoyar a diferentes sectores como artistas locales y deportistas.

Ediciones especiales de botellas son intervenidas por artistas locales en las cuales plasman danzas tradicionales o paisajes locales. Con estas ganancias que genera la venta del mezcal se patrocinan obras de teatro, catas de mezcal, eventos deportivos, y danzas.

Las ganancias de 100% Tixtla también apoyan en el municipio a escuelas infantiles de futbol, básquetbol y atletismo que participan en concurso estatales y nacionales “se trata de apoyar lo bueno que tenemos y cuando nos referimos a lo bueno también hablamos de los talentos que hay aquí”.

La comercializacíon

La venta de 100% Tixtla se realiza a través de la página de Facebook de la marca y cuentan con envíos nacionales e internacionales

De acuerdo con Nava Orozco su marca de mezcal es la que más a recorrido el mundo: Australia, Alemania, Rumania, Polonia, el Vaticano, Japón, son algunos destinos a los que ha llegado 100% Tixtla.

“Siempre les pedimos a nuestros clientes que nos manden fotos del destino final del mezcal y cuando nos la mandan de repente aparecen lugares que ni nos imaginamos”, cuenta.

El mezcal no era una bebida reconocida por la sociedad fuera de las regiones donde se producía, según Nava Orozco el boom del mezcal se da en la Ciudad de México con el movimiento hípster, quienes buscaron en los bares de la Ciudad México bebidas alternativas a las ya conocidas tradicionalmente.

Ese boom le permitió a 100% Tixtla tener puntos de venta en la capital del país y en restaurantes de Guanajuato y Cuernavaca.

Además de ofrecer mezcal hay a la venta cajas de regalo, que incluyen caballitos o jícaras donde tradicionalmente se toma el mezcal, y son intervenidas por artistas locales con diseños exclusivos.

En el futuro cercano 100% Tixtla pretende tener una tienda física donde se busca que sea una galería de arte donde se realicen eventos artísticos y culturales.

Mezcal guerrerense

El mezcal es una bebida que se produce en los estados de Guerrero, Oaxaca y Puebla principalmente, en nuestro estado la región Centro donde se ubica Tixtla es uno los principales productores de esta bebida que es un destilado del maguey.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), Oaxaca es el principal productor de esta bebida a nivel nacional con el 65% de la producción nacional. Guerrero es el segundo productor de mezcal más importante de México. Su producción alcanza 1.5 millones de litros al año.

A pesar de ser el segundo productor a nivel nacional, en Guerrero sólo existen 20 marcas registras ante el Consejo regulador del mezcal. En Oaxaca hay 600.

La marca 100% Tixtla es una de las 20 registras en el estado. La fabrica se ubica en la comunidad de Omeapa y lo realizan con un proceso artesanal una vez al año en los meses de abril y mayo, posteriormente se envasa y está listo para competir con marcas nacionales de mezcal.

 

El camino a ser artista: los trazos de David, desde super héroes a dibujos de internet

David tiene metas definidas, quiere vender sus dibujos para comprarse una casa y casarse con Katia, una niña con síndrome de Down que conoce desde que iban a preescolar juntos


 

Texto: Itzel Urieta

Fotografía: José Miguel Sánchez

19 de febrero del 2022

Chilpancingo

David Antonio Moctezuma Acevedo Ramos es un joven de 23 años con síndrome de Down, que dibuja con constancia porque quiere que su obra trascienda con el tiempo.

“Yo quiero ser artista”, confiesa junto a su madre Ana Dalia Ramos Solís, con quien trabaja muy duro, para cumplir ese sueño.

A los ocho años, David comenzó a dibujar. Su hermano mayor sabía sobre dibujo porque había tomado cursos y Ana Dalia le pidió que le enseñara a David y a Aurora (hermana menor de David) lo que había aprendido en sus cursos.

Desde un principio a David le gustó dibujar a su manera y a su ritmo. No le gustaba que le dijeran cómo dibujar y con sus conocimientos para utilizar la computadora él comenzó a buscar dibujos en internet para realizarlos.

Con ayuda de su hermano, David aprendió a realizar trazos y dibujos. David dibuja personajes de caricaturas que a él le gustan como Dragon Ball Z, Gravity Falls y dibujos que halla en internet.

David Antonio es un joven alegre y carismático. Amante del arte, principalmente del dibujo, a él le encanta dibujar, es por eso que quiere ser artista en un futuro.

Ana Dalia apoya a David en todo lo que puede para ver a su hijo feliz. Primero enfrentó con tristeza el diagnóstico del padecimiento de su hijo.

“No sabía nada hasta que nació, yo no tenia idea de lo que era esto”, comenta Ana Dalia.

En el hospital solo le dijeron que David no tendría el mismo desarrollo que otros niños. Ante esta situación, comenzó a buscar ayuda y a investigar sobre el síndrome de Down para que el desarrollo de David fuera de lo más normal.

A los cinco meses de nacido David ingresó al Centro de Atención Múltiple e Intervención Temprana (CAMIP), donde tenía terapias de estimulación física y de lenguaje.

David tiene problemas de lenguaje y le cuesta un poco comunicarse, pero ha desarrollado otras habilidades como aprender a utilizar la computadora. Puede ir y regresar solo de la escuela a su casa, ayuda con los quehaceres domésticos y sabe hacerse de comer.

Asiste a la Escuela de Educación Especial (CAM O1) en el área de capacitación para el trabajo, donde les enseñan diversas actividades que les sirvan para tener un empleo.

Durante su estancia en el CAM 01, David ha mostrado habilidades para el deporte y se ha desempeñado en las disciplinas de atletismo-100 metros planos-, y levantamiento de pesas. En 2018 participó en las Olimpiadas Especiales realizadas en Puebla, donde obtuvo medallas de oro, plata y bronce en levantamiento de pesas.

Con dificultades para lograr sus sueños

Enfrentar algo desconocido como el Síndrome de Down no es lo único por lo que Ana Dalia ha pasado.

La desaparición de su esposo hace 14 años es lo más difícil de sobrellevar.

El papá de David desapareció mientras estaba vendiendo unos terrenos rumbo a Petaquilas, Ana Dalia recuerda que le saquearon sus cuentas de banco y le pidieron su camioneta. El último contacto que Ana Dalia tuvo con su esposo fue cuando él le dijo que les diera los papeles de la camioneta a quienes le habían saqueado sus cuentas.

Recuerda que su esposo le dijo que les diera los papeles, que ya lo iban a soltar pero nunca volvió a saber más de él.

David tenía nueve años cuando su padre desapareció y sigue teniendo recuerdos de él. Al ver que su papá ya no está con ellos, David le ha expresado a su mamá que él es el hombre de la casa y que también quiere trabajar para cuidar de ella y su hermana.

“Se me vino el mundo encima porque yo era ama de casa, nunca había trabajado”, comenta.

A partir de ese momento ella se hizo cargo de sus hijos, ha trabajado en diferentes cosas, como intendente y como maestra de yoga, esta última actividad la desempeñaba de manera exitosa y era su mayor fuente de ingresos, debido a la pandemia por Covid-19 cerraron el lugar donde impartía sus clases y perdió ese ingreso.

Ahora ademas de acompañar a David a vender a los bazares, ella aprendió a tejer blusas, diademas y tops que también oferta en los bazares.

A raíz de la desaparición de su esposo, Ana Dalia forma parte de grupos de personas con familiares desaparecidos con la esperanza de algún día volver a saber algo de su esposo.

David quiere ser artista

Los dibujos que David realiza son hechos a lápiz en hojas blancas, los realiza para que quien los adquiera los pueda pintar a su gusto.

David quiere aprender a dibujar más cosas y aprender diferentes técnicas.

Desde hace aproximadamente un mes David, su madre y su hermana asisten a bazares en los que David vende sus dibujos. Además de que su mamá lo ve como una oportunidad para que él pueda socializar con otras personas.

“El me dice que quiere trabajar, pero quiere trabajar dibujando y vendiendo dibujos”, comenta Ana Dalia.

A los bazares que asiste, David lleva su carpeta de dibujos y los vende en dos pesos o pide cooperación voluntaria. Los dibujos de David son apreciados por las personas que acuden a los bazares.

El sueño de su madre es verlo feliz haciendo lo que le gusta. No descarta que David en un futuro tome cursos de dibujo para aprender otras técnicas y realicr otro tipo de dibujos.

El recurso económico y la falta de apoyo hacia personas con síndrome de Down frenan un poco este sueño.

David necesita un maestro particular para aprender a dibujar, alguien que le enseñe a su ritmo y no se desespere.

David tiene metas definidas, quiere vender sus dibujos para comprarse una casa y casarse con Katia, una niña con síndrome de Down que conoce desde que iban a preescolar juntos.

Exponer sus dibujos en un galería es lo que David más quiere. “Mi mayor anhelo es que él pueda valerse por si mismo, que él sepa salir solo a buscar su sustento”, confiesa Ana Dalia.

La repostería casera de Sweet Cookies

Angélica tuvo la idea de emprender su negocio para generar un dinero extra y poder solventar gastos propios. A los trece años comenzó a vender sus galletas en la secundaria


 

Texto: Itzel Urieta

Fotografía: José Miguel Sánchez

10 de febrero de 2022

Chilpancingo

 

Ver a su a abuela hornear pasteles y galletas inspiró desde muy pequeña  a Angélica Morlet Meneces para iniciar en el mundo de la repostería. Las primeras galletas que Angélica realizó las hizo con su abuelita, fue ella quién le dio la receta.

Angélica tenía 13 años cuando horneó sus primeras galletas y se dio cuenta de que  la repostaría le gustaba. Angélica ahora tiene 16 años y ha emprendido su propio negocio al que llamó Sweet Cookies.

Sweet Cookies en español significa dulce galleta. Angélica optó por ponerle este nombre a su emprendimiento por el valor sentimental de haber horneado sus primeras galletas con su abuelita.

El inicio de Sweet Cookies

Angélica tuvo la idea de emprender su negocio para generar un dinero extra y poder solventar gastos propios. A los trece años comenzó a vender sus galletas en la secundaria.

Le pidió a su abuelita apoyo para que sus postres les quedaran iguales en sabor a los de ella. Angélica viene de una familia repostera, su mamá también aprendió a realizar postres.

Los consejos de su abuelita y su mamá le han servido para mejorar en su negocio. Aunque Angélica comenzó muy pequeña a hornear nunca le dio miedo estar en la cocina. “Nunca me ha dado miedo estar en el horno, me daba más miedo que mi negocio no funcionara”, comenta.

Después de aprender a realizar diferentes postres Angélica decidió no sólo venderlos en su escuela, ella quiso ampliarse y aprovechó las redes sociales para crear una página de Instagram donde comenzó a ofrecer sus productos.

Angélica sabe hornear unos 10 postres, entre pasteles, galletas, gelatinas, pays y brownies.

Su especialidad son los brownies a los cuales les ha dado un toque diferente. Ha innovado creándolos en forma de pizza, añadiéndoles topings y han sido bien aceptados pos sus clientes.

Es a través de las redes que ha podido generar ventas y tener sus clientes.

Emprender a corta edad

Angélica comenzó su emprendimiento pequeña, es por ello que siempre a contando con el apoyo de su familia principalmente de su madre quien suele acompañarla a realizar entregas y a algunos bazares.

Los emprendimientos siempre traen retos y dificultades, emprender a corta edad significó para Angélica tener que enfrentar cosas que no estaban en sus manos y que llegaron a hacerla sentir con bajones emocionales.

La pandemia por Covid-19 fue un factor que Angélica no tenía contemplado, sus clientes eran sus compañeros de escuela y de otras escuelas. Al cambiar a clases virtuales se modificó completamente su forma de vender.

Ante ese panorama Angélica optó por usas las redes sociales para vender, si bien siempre le han sido de gran ayuda también llegaron a significar algo muy difícil en un momento de su venta.

Después de un tiempo de abrir su cuenta para vender sus postres, Angélica comenzó a recibir ataques mediante una cuenta falsa que incitaba a que no consumieran sus productos. “Me bajoneó mucho y opté por cerrar mi cuenta”, comenta.

Angélica nunca supo quien creó esa cuenta, con ayuda de sus clientes y su familia comenzó a reportarla hasta que fue eliminada y ya no volvieron a molestarla.

Este suceso fue complicado de llevar para Angélica, ya no quería ornear. “Dejé de hornear ya no quería saber nada de esto”. El apoyo de sus clientes quienes le pedían que volviera a vender la animó para reabrir su cuenta. Ella misma también se dio ánimos y con ayuda de su mamá comenzó a hornear nuevamente.

Angélica aprendió a sobreponerse ante esta situación y si volviera a pasar por algo similar sabría afrontarlo, ya no se enfocaría en los comentarios negativos.

Seguir haciendo lo que le gusta  

Angélica aún no sabe sobre qué estudiará después de concluir su bachillerato, lo que sí sabe es que quiere seguir en el mundo de la repostería. “Aunque estudie otra carrera que no sea parecida a esto yo quiero seguir orneando”, comenta.

Sweet Cookies le ha permitido tener ingresos extra para ella, apoyar a su familia, su abuelita quien es su mayor inspiración ya no ornea para vender, Angélica le ha dado un uso a sus redes sociales para apoyarla.

En temporada de rosca de reyes Angélica ha utilizado su cuenta en redes sociales para promocionarla a ella, es una manera de regresarle un poco lo que aprendió gracias a ella.

El sabor casero es lo que cree ella que la diferencia de otros emprendimientos, por eso ella no ve como competencia a otras personas que realizan los mismos productos, considera todos tienen su esencia.

Registrar su marca es algo que le gustaría hacer y seguir aprendiendo más sobre repostería, poner su local y ampliarse.

Para Angélica dar a sus clientes sabor y felicidad en lo que le piden es algo fundamental en su negocio y es lo que más le da satisfacción. “Poder darles un poco de mí, de lo que hago y que lo disfruten me gusta. “

Su  mayor inspiración para seguir con sus postres es su abuelita. «A mi abuelita le diría gracias por heredarme tu pasión por la repostería, tus consejos y tu ejemplo siempre están presentes».

Entre Letras, arte en madera que crea conexiones

El arte de Monse es un arte plasmado en madera y le gusta porque siente que le da una segunda vida a la madera que muchas veces las personas piensan que ya no sirve


 

Texto: Itzel Urieta

Fotografía: José Miguel Sánchez

2 de febrero de 2022

Chilpancingo

 

Monserrat Moreno García se define como una mujer inquieta a que  le gusta crear y hacer diferentes cosas, es amante del teatro, la pintura y la fotografía. Desde que era pequeña tuvo una inquietud de dibujar, realizaba dibujos que le regalaba a su papá.

Monserrat o Monse que es como le dicen sus amigos, es licenciada en ciencias de la comunicación derivado de su carrera decidió dedicarse de manera profesional a la fotografía. Actualmente es una de sus formas de ingreso.

De sus tantas habilidades Monse pensó en buscar algo que le gustara para comenzar a independizarse cuando estaba en el último año de su carrera. Con su gusto y habilidades para la pintura y el dibujo Monse comenzó a pintar separadores de libro, los llevaba a su escuela y los vendía con sus compañeros.

Después de que varios compañeros conocieran el trabajo de Monse, comenzaron a llegar pedidos más grandes de pinturas, comenzó con haciendo pinturas en acuarela.

Entre Letras

Monse comenzó Entre Letras en el año 2015 y decidió poner ese nombre a su negocio porque se enfocaba en vender separadores de libros y pinturas en acuarela.

Fue hace tres años que Entre Letras dio un giro. Derivada de una inquietud que tuvo Monse cuando asistió a una boda y vio que en ese lugar había muchas tablas de madera con humedad y en condiciones difíciles de trabajar.

Al ver a la persona que llevaba las tablas de madera Monse le preguntó qué harían con ellas, la respuesta fue que serían quemadas. Monse tuvo una sensación triste al ver que serían desechadas. “Toda la boda me pasé pensado qué puedo hacer, no puedo rescatar toda la madera pero por lo menos una parte”, comenta.

“Puedo hacer cuadros ahí”, se le ocurrió a Monse, aún conserva el primer cuadro que pintó en madera. Al inicio pintaba los cuadros en madera, posteriormente y gracias a internet encontró otra técnica que le pareció interesante y creyó conveniente aplicar en su arte.

Monse define Entre Letras como la forma de crear una conexión con sus clientes. Ser cómplice de lo que ellos le piden.

“Me gusta que las personas se sientan con la confianza de contarme aunque sea por mensaje un poco de ellos y que es lo que quieren que plasme”, comenta Monse.

De la acuarela al pirograbado 

Monse veía su página de Instagram cuando le apareció la imagen de una joven realizando un cuadro con pirograbado, esto llamó su atención y decidió investigar más sobre lo que es el pirograbado.

El pirograbado es una técnica que se trata de quemar un soporte, ya sea de papel, cartón, o madera, con el pirograbador marcando un dibujo sobre esa superficie.

Monse siempre ha contando con el apoyo de su familia, principalmente de su padre, fue él quien le obsequió su máquina de pirograbado que aún sigue utilizando para realizar su trabajo.

“Fue algo que no me esperaba, estábamos comiendo y mi papá me dijo que había llegado algo para mí, a mí me extrañó porque yo no había pedido nada y al abrirlo era mi máquina de pirograbado”, comparte.

El proceso para que Monse se adaptara a realizar su arte en madera fue un poco complicado, ella nunca había trabajado con el pirograbado, tuvo que meterse a ver tutoriales  en Youtube, hacer prueba y error hasta que pudo aprender a manejar el pirograbado y los diferentes tipos de madera.

El arte de Monse es un arte plasmado en madera y le gusta porque siente que le da una segunda vida a la madera que muchas veces las personas piensan que ya no sirve.

Dificultades

Monse considera que su arte ha sido bien aceptado. Las redes sociales le han ayudado a vender lo que plasma en madera. En la capital son pocos los artistas que se dedican al pirograbado.

“No es fácil ser artista en Chilpancingo”, comenta Monse. Desde su perspectiva considera que las personas no valoran lo artesanal, las personas prefieren el trabajo rápido y el mayoreo.

Monse cree que hace falta más conciencia sobre el consumo local y artesanal en la capital. “Todo esto es artesanal desde las tablas que tengo  mi papá las lija y me ayuda a rescatarlas”, cometa.

El panorama para los artesanos locales es complicado, a Monse le gustaría poder llegar a más personas, que más gente conociera su trabajo, ante la poca valoración del trabajo artesanal y los regateos Monse busca que Entre Letras siga creciendo.

Metas

Monse quiere lograr muchas cosas para Entre Letras, aunque sabe que es complicado vivir del arte es algo que le apasiona ya ha tenido la oportunidad de laborar en otras áreas afines a su carrera profesional a ella le encanta crear, inspirarse y que sus obras transmitan lo que sus clientes quieren contar. Busca que Entre Letras pueda crecer y ser reconocida.

Una de sus metas es implementar más materiales reciclables para su negocio, ampliar sus productos y poder plasmar su arte en tazas y ropa.

Otra de sus metas es  tener una línea de ropa de manta en la que ella pueda dibujar y plasmar todo lo que su mente imagina.

Monse sueña con que su arte en madera y acuarela pueda ser expuesto y vender sus obras. Me veo haciendo esto toda la vida”.

Los murales de Tixtla, una historia que reivindica a Guerrero y a México

Los murales fueron pintado por Jaime Antonio Gómez del Payán, originario de Aguascalientes, para conmemorar el natalicio de Vicente Guerrero.


Texto: José Miguel Sánchez

Fotografía: Itzel Urieta

25 de enero del 2022

Tixtla

Vicente Guerrero levanta su espada al tiempo que una llama de fuego tricolor lo rodea.  Detrás del tixtleco más famoso de esta ciudad, por quien lleva el nombre el estado, hay un águila y un jaguar en posición de ataque. Junto a él están otros insurgentes guerrerenses como Juan del Carmen, Pedro Asencio Alquisiras, y los hermanos Galena y Bravo.

Esta imagen resalta al entrar al ex ayuntamiento de Tixtla. La representación de Vicente Guerrero es parte de un mural de 730 metros, que realizado en el año de 1984.

El mural fue pintado por Jaime Antonio Gómez del Payán, originario de Aguascalientes, para conmemorar el natalicio de Vicente Guerrero.

“Aquí a Vicente Guerrero se le representa como el auténtico consumador de la independencia”, comenta el maestro en artes plásticas, Manuel Hernández Marbán, quien colaboró en el proyecto.

Hernández Marbán, junto a otras cuatro personas acudieron al llamado de Gómez del Payán para la realización del mural, una iniciativa de la Asociación Nacional de Tixtlecos Amigos (ANTA).

La ANTA fue la encargada de gestionar los materiales para el mural. Gómez del Payán y los ayudantes no cobraron nada para realizarlo.

La obra pictórica está plasmada en los corredores de un antiguo edificio que data de la época colonial, ubicado en el corazón de Tixtla.

La historia oral indica que durante la colonia, las familias españolas más poderosas de la región vivieron ahí, posteriormente fue la casa de Vicente Guerrero, y por muchos años albergó al ayuntamiento municipal.

El inmueble consta de un jardín central, los corredores son el lienzo donde Gómez del Payán plasmó la historia de México. Ciclo mural es como lo denomina Hernández Marbán.

Fue diseñado para que desde el jardín central se pudiera admirar. Está dividido en cinco partes: muro sur, poniente, norte, oriente y el vestíbulo.

En el muro sur comienza la obra que se prolonga 180 metros sobre los muros. Hay varios temas, el primero es una descripción pictórica del valle de Tixtla.

“En esta parte tratamos de representar como era el valle antes de fuera habitado”, menciona Hernández Marbán cuando señala parte del mural.

La parte que señala es el valle de Tixtla desde las alturas, y se observa la laguna rodeada por montañas. Ignacio Manuel Altamirano, escritor, dramaturgo, político y diplomático mexicano originario de este lugar, describió a la laguna como El espejo de los dioses.

Por esa razón, el dios mexica Quetzalcóatl se refleja en la laguna.

Continúa el mural en La Conquista, la cual está representada con un guerrero mexica y un jinete español en un enfrentamiento. Luego aparece el suplicio de Cuauhtémoc.

Los murales cuentan la historia de Guerrero y México

Este paraje es una representación del momento histórico donde el conquistador Hernán Cortes le quema la planta de los pies al emperador Cuauhtémoc, para, según los historiadores, dijera dónde ocultaban sus tesoros.

De acuerdo a Hernández Marbán con está pintura se trató de representar el fin del conocimiento y los saberes del pueblo mesoaméricano.

El mural continúa. Ahora se observa la fusión de la cultura de Mesoamérica y española, así como la fundación de Tixtla.

Al extremo del muro sur se plasmó el inicio de la Guerra de Independencia con Miguel Hidalgo, José María Morelos y al último la consumación de la Independencia con Vicente Guerrero. Esa parte del mural se ocupó hace algunos años para ser la portada de los libros de historia de Guerrero de nivel primaria.

Así culmina la primera etapa del mural.

En el muro poniente del edificio comienza la segunda etapa. Ahí está representado el Plan de Ayutla, con sus principales personajes, militares, políticos e intelectuales. Sigue la Guerra de Reforma

La parte que Gómez del Payán denominó La patria nueva está representado con una mujer que  trae el fuego de la sabiduría y está postrada sobre un pedestal con símbolos prehispánicos.

Termina el muro poniente con un homenaje a Ignacio Manuel Altamirano, donde lo representaron en todas sus etapas como escritor, político, militar y poeta.

Hay una parte del muro poniente que esta sin terminar, esta solamente el dibujo a lápiz, para Hernández Marbán esta es una de sus partes favoritas, pues considera que se puede ver el proceso más rudimentario de una obra de arte.

Sobre el muro norte continua el mural, aquí está plasmado el porfiriato, para esta época de acuerdo con Hernández Marbán se quiso representar la explotación del hombre por el hombre que vivió el país en aquellos años.

Más adelante plasman la Revolución Mexicana, son dos hombres en una batalla cuerpo a cuerpo, uno con uniforme militar y un campesino. “Aquí representamos la lucha del pueblo contra el pueblo, porque esa fue la revolución, un pueblo vestido de militar, contra uno vestido de campesino”, comenta Hernández Marbán.

Después de la revolución se pintó la Constitución de 1917 y se pintaron elementos que se contemplaron en la Constitución, el reparto agrario, el derecho a la salud, a la educación y al deporte.

En la última parte del muro norte se comienza a plasmar la historia de Tixtla, con personajes famosos, y una representación del fandango tixtleco, un baile de tarima, con los músicos y el público jubiloso.

El muro oriente es la última parte del mural, ahí lo que se observa son las tradiciones de Tixtla, la peticiones de lluvias que se realizan en la región, la producción de mezcal, leyendas locales, y danzas tradicionales.

Durante el recorrido la última y quinta parte del mural se le conoce como El Vestíbulo, aunque realmente es la entrada al edificio, ahí se pintó a Vicente Guerrero en dos etapas, la militar y la intelectual, junto con otros elementos. En esta parte Vicente Guerrero está acompañado del libertador de Colombia y Bolivia, el militar Simón Bolívar.

Para Hernández Marbán esto se debe a que Gómez del Payan consideró que Guerrero y Bolívar fueron los verdaderos libertadores de América.

“Los dos (Bolívar y Guerrero) fueron fundamentales para lograr la independencia de América”.

El edificio donde están los murales está abierto al público. Fue remodelado y se llama Centro Cultural Vicente Guerrero, continuamente hay exposiciones de arte y conciertos.

 

La alameda Granados Maldonado, el paseo de los capitalinos, era un terreno de Nicolás Bravo

Este espacio no siempre se llamó Alameda Granados Maldonado y en su historia está uno de los personajes más importantes que hubo en el Guerra de Independencia.


Texto: José Miguel Sánchez

Foto: Isaac Rodríguez

26 de mayo de 2021

Chilpancingo

La actual Alameda Granados Maldonado cumple 170 años de existencia. De acuerdo con fuentes del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), fue Nicolás Bravo Rueda, el caudillo de la independencia y originario de esta ciudad quien pensó que a Chilpancingo le hacían falta espacios para el descanso de los habitantes.

En la actualidad es muy común ver a personas paseando o descansando en la alameda. Por el día disfrutando de un raspado y, en la tarde, un elote o esquite.

Este espacio no siempre se llamó Alameda Granados Maldonado y en su historia está uno de los personajes más importantes que hubo en el Guerra de Independencia.

El 10 de noviembre de 1850 Nicolás Bravo convoco a una reunión a los pobladores de Chilpancingo donde comentó la importancia de espacios públicos para el descanso de la población.

“Es deber de las autoridades y el vecindario procurar por cuantos medios sean posibles la comodidad, ornato y decoro de una población”, dijo el general Bravo en aquella reunión, según la historiadora del INAH, María Teresa Pavía Miller.

Fue así como Nicolás Bravo dona a la ciudad de Chilpancingo un predio destinado a la creación de espacios públicos. Dicha donación consta en un acta de asamblea que conserva el archivo del INAH, delegación Guerrero.

La alameda, lugar histórico

El terreno que donó era de su propiedad. Se ubicaba en un área conocida en ese entonces como El Chapitel. Dicho predio se extendía desde el río Huacapa hasta lo que hoy es la avenida Vicente Guerrero.

El espacio que donó Nicolás Bravo es la manzana donde actualmente se ubica el zoológico Zoochilpan, las instalaciones de la Universidad Autónoma de Guerrero, la Escuela de Música Margarito Damián Vargas y por supuesto la alameda Granados Maldonado.

Por mucho tiempo la alameda fungió como parque central de la ciudad y se le llamaba Alameda del Chapital. De acuerdo con datos de Pavía Miller, el 2 de febrero de 1912, en sesión del cabildo municipal se propuso el cambio de nombre por Jardín Francisco Granados Maldonado.

El cabildo de la ciudad invitó a la población a participar en la remodelación del jardín donando plantas y bancas, o ayudando en el construcción de las jardineras.

Meses después, en la sesión del 27 de abril, los regidores decidieron que el Jardín Francisco Granados Maldonado fuera inaugurado el 5 de mayo de ese año. Así la Alameda del Chapitel cambió su nombre a Alameda Granados Maldonado.

De acuerdo con la Enciclopedia Guerrerense, Francisco Granados Maldonado fue un educador, poeta y dramaturgo. Primer director del Instituto del Estado de Guerrero. Publicó junto con Francisco González Bocanegra una revista literaria titulada Semana de las Señoritas.

Se desconoce la fecha y lugar de su nacimiento solo se sabe que murió el 2 de febrero de 1872 en Chilpancingo.

En la historia moderna del estado, la Alameda Granados Maldonado ha tenido algunos papeles protagónicos.

El 30 de diciembre de 1960, tropas del ejército federal reprimieron el movimiento estudiantil y popular que se había organizado en los meses de octubre, noviembre y diciembre.

Dicho movimiento pretendía la autonomía del Colegio del Estado. En la represión, el ejército asesinó a 19 manifestantes ese día.

El Chato, un tránsito sin uniforme

El Chato es una persona que ante la falta de empleo y oportunidades que hay en nuestro país y en nuestro estado se inventó una ocupación para tener un sustento diario para mantener a su familia.


Texto y fotografía: Itzel Urieta y José Miguel Sánchez

16 de octubre del 2019

Chilpancingo 

Son las de 12 del mediodía en la capital del estado de Guerrero, Chilpancingo, y en el paseo Alejandro Cervantes Delgado (Encauzamiento del río Huacapa) esquina con la calle Leyes de Reforma, a la altura del mercado Benito Juárez, se coloca un personaje muy particular: “El Chato”, cuya labor consiste en mantener el orden vial en las zonas con más tráfico de la ciudad.

El caos del tráfico a las 3 de la tarde es demencial. Los peatones buscan cruzar la calle y los conductores de automóviles pelean el paso para incorporarse al encauzamiento.

Ante la nula señalización y la falta de alguna autoridad vial que regule el caos causado, en parte, por la mala urbanización con la que crece día a día la capital guerrerense, aparece “El Chato” o “El amigo Chato”, como a él le gusta que le digan.

 

¿Quién es El Chato?

El Chato es una persona que ante la falta de empleo y oportunidades que hay en nuestro país y en nuestro estado se inventó una ocupación para tener un sustento diario para mantener a su familia.

Vive al noroeste de la ciudad, en el punto conocido como Barranca Las Calaveras, justo detrás del mercado Baltazar R. Leyva Mancilla. Su hogar está en la ladera de una barranca. Son dos cuartos con techo de lámina. Una televisión, una mesa de plástico, un sillón, una parrilla y dos sillas de plástico moradas son su patrimonio. Es padre de familia, y en su casa viven sus tres hijos, su esposa y su nuera. Le gusta compartir tiempo con sus hijos; ven películas y almuerza con ellos antes de irse a trabajar.

¿Qué hace El Chato?

Trabaja de lunes a sábado de doce a cinco de la tarde bajo los rayos del sol. Regula el tránsito vehicular en una de las vialidades con más tráfico de Chilpancingo. Lleva aproximadamente dos años y medio en esta actividad en tres puntos del encauzamiento Huacapa; a la altura del mercado Benito Juárez, en la calle Nicolás Catalán y en Baltazar R. Leyva Mancilla, a la altura de la ex Comercial Mexicana.

El Chato asume que el tráfico y la mala organización vial han sido temas ignorados por las autoridades. El ahí vio una oportunidad y la aprovechó. Este trabajo que él mismo se creó le permite solventar sus gastos personales y de su familia por las cooperaciones de los automovilistas.

 

La vocación

De lunes a sábado El Chato sale de su casa a las 11:30 de la mañana. Cruza una empinada barranca, camina entre andadores zigzagueantes que antes fueron cauces de barrancas, atraviesa el mercado Baltazar R. Leyva Mancilla y media hora después llega a la calle Leyes de Reforma, donde comienza su jornada de cinco horas como tránsito voluntario, para conseguir entre 100 y 200 pesos para llevar de comer a su familia.

El Chato ha tenido otros trabajos informales. Fue vendedor de chamoyadas, rastreó y rellenó calles, pero el trabajo de tránsito es el que más le ha gustado hasta ahora.

Lo que más le gusta, dice, es que lo saluden y le den las gracias. Esta labor le ha permitido conocer a personas que reconocen su trabajo, como choferes, taxistas y peatones, pero también hay personas que no le reconocen su labor, al contrario, le han gritado y como él dice hasta “mentado la madre”, pero eso no lo desanima él está seguro que su labor es de gran ayuda para la ciudad y para los automovilistas a quienes también les suele dar recomendaciones de no usar el celular mientras conducen, usar correctamente las direccionales y a los motociclistas los invita a usar el casco. Todo esto lo tiene que decir gritando, pues entre el ruido de los autos y el movimiento de los mismos es la única manera de que lo escuchen, por eso mismo muchas personas le han dicho loco o cosas parecidas.

En una ocasión, el presidente municipal de Chilpancingo, Antonio Gaspar, lo invitó a incorporarse a Tránsito Municipal, pero El Chato no aceptó. Su principal argumento fue que no le gusta ese ambiente de oficina y tampoco le gustaría tener un salario y sentir que no hace nada, porque lo que a él le gusta es saber que una moneda que le dio una persona y que tal vez a ellos les serviría para otra cosa se la den a él porque es útil lo que hace.

 

Un sector olvidado

El Chato pertenece a un sector de la población que está en el empleo informal que, según datos del INEGI, es del 52 por ciento, lo que equivale a 14 millones 859 mil 075 personas.

El Chato encontró en el caos vehicular de Chilpancingo una manera de vivir, pero como todo empleo informal no tiene seguridad social y un salario fijo.

Así es como El Chato, el tránsito sin uniforme, sale todos días a hacer una labor que no le corresponde.

Este trabajo fue elaborado por el equipo de Amapola. Periodismo transgresor. Se autoriza su reproducción siempre y cuando se cite claramente al autor.


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