Chicaya-Mex, la bebida de semilla ancestral con propiedades nutritivas que Jacinto quiere dar al mundo

Texto: Itzel Urieta

Fotografía: Oscar Guerrero

Chilpancingo

La chicayota es una fruta silvestre cuyas semillas se consumen en agua desde hace muchos años en zonas de la Costa Chica de Guerrero.

Una de estas comunidades es Cumbre de Barranca Honda, municipio de Ometepec. De ahí es originario Jacinto Santiago Miranda, quien al ver las propiedades de esa fruta que se daba y consumía en su comunidad, emprendió Chicaya-Mex.

Nació de un proyecto de la universidad cuando Jacinto estudiaba en el Instituto Tecnológico Superior de la Costa Chica (ITSCCH).

La chicayota es una fruta que consumida de manera particular en agua, la manera tradicional de prepararla es sacarle la semilla a la fruta, ponerla a secar y molerla en el metate hasta que queda un polvo que después disuelto en agua, y está listo para tomarse.

Es una bebida muy tradicional de esta zona Ñomndaa de Guerrero, y de acuerdo con la población que la consume, tiene propiedades antioxidantes.

Jacinto optó por comercializar la materia prima de esta bebida, el polvo de la semillas de Chicayota.

La única diferencia en el proceso, para que fuera más rápido, cambió el metate por la licuadora.

Una vez listo el polvo lo embolsa y etiqueta para venderlo en Cumbre de Barranca Honda, donde facilita a los pobladores el proceso.

Además de comercializar el Chicaya-Mex en su pueblo natal, Jacinto tiene puntos de venta en Ometepec, donde la población de manera menos frecuente esta bebida.

En Ometepec es común la venta del Chilate, otra bebida ancestral hecha a base de cacao y otras especias como canela, arroz y azúcar. El agua de Chicayota no es la primera opción aún en esta zona.

Con ese contexto presente, Jacinto modificó la elaboración; tostó los granos de la chicayota para darle un sabor parecido al chilate. Ahora Chicaya-Mex tiene dos presentaciones, la versión natural y la de sabor chilate.

“De donde venimos hay bastante de esta fruta, nos dimos a la tarea de recolectar la fruta y extraer la semilla. La semilla es muy amarga, se tiene que lavar hasta tres veces”, dice Jacinto.

Al ser una fruta que no se da en todas las regiones, uno de sus objetivos es mostrar todos los beneficios y propiedades de la chicayota.

Los habitantes de Cubre de Barranca Honda consumen de manera habitual la chicayota.

“Este producto es muy benéfico a la salud, ya que gracias a las propiedades nutritivas que contiene la semilla ayuda a estabilizar el nivel de glucosa en la sangre”, explicó Jacinto.

También tiene antioxidantes que ayudan a retrasar el envejecimiento.

Cada caja de Chicaya-Mex contiene los dos sobres, cada uno de 100 gramos de concentrado de la semilla de chicayota, el cual es recomendado verter en un litro de agua y mezclarlo en licuadora.

Aun cuando la venta directa de su producto es en Cumbre de Barranca Honda, realiza envíos por paquetería a todo el país.

Una fecha que Jacinto recuerda con mucha alegría es el 14 de marzo del 2020, ese día el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, probó Chicaya-Mex.

Fue durante la gira que realizó López Obrador por la Costa Chica y Montaña de Guerrero. Jacinto colocó una mesa con su producto al borde la carretera Ometepec-Xochistlahuaca y la camioneta en la que viajaba el presidente se detuvo y bajó a ver qué ofrecía Jacinto y le dio una muestra de agua de chicayota.

El momento quedó grabado y permanece en las redes sociales del presidente.

Café Colibrí Coqueta, el negocio familiar que ayudó a vencer el cáncer de una madre

Texto: Itzel Urieta

Fotografía: Oscar Guerrero

Chilpancingo

Héctor Noel González Ríos es originario de El Edén, ubicado en la sierra de Atoyac de Álvarez. Desde pequeño tuvo acercamiento con todo el proceso del café, porque sus abuelos tenían huertas desde los años 70; toda su familia se dedica a la siembra, cosecha y venta del café.

En un principio vendió el café por costal y por kilo. La sierra de Atoyac se distingue por ser uno de los lugares donde se produce café en el estado; es de los más conocidos.

“El precio allá (en la sierra de Atoyac) siempre ha sido bajo, una forma de buscar mejores precios es la venta por taza”, comentó Héctor.

Después de varios años de producir café para venderlo por costales, Héctor y su familia decidieron emprender la venta por taza en Chilpancingo, así nació en 2020 Café Colibrí Coqueta.

Ellos siembran, cosechan, recolectan, muelen, empaquetan y venden el café. Cada temporada de siembra, en diciembre, acuden al Edén para la cosecha y todo el procedimiento de tostar el café y molerlo para traerlo a Chilpancingo.

Eligieron el nombre de Café Colibrí Coqueta por el colibrí coqueta, una especie endémica de la sierra de Atoyac.

En 2022, durante un chequeo de rutina médica, la madre de Héctor fue detectada con cáncer de mama.

Tenían que operarla, juntar el dinero para la operación; era complicado para la familia. Un amigo le sugirió a Héctor que con el café podría juntar parte de l o que necesitaban.

Su reciente emprendimiento les ayudó a buscar una solución médica.

Héctor participó en el tianguis artesanal organizado en el zócalo de Chilpancingo por autoridades municipales, estuvo durante el 1,2 y 3 de julio del año pasado.

Antes subió una publicación a su perfil personal de Facebook que decía: “Amigos estaré vendiendo café de la marca que ustedes ya conocen Café Colibrí Coqueta en Chilpancingo este fin de semana 1, 2 y 3 de julio para recaudar fondos para la operación de mi mamá, le extraerán un tumor por cáncer de mama, sería un gran apoyo con tan solo comprar un vasito de café, un pan o alguna torta”.

La publicación fue compartida en grupos de compra y venta de Chilpancingo, en diversos perfiles de personas y se hizo viral.

Así muchas personas acudieron al llamado de Héctor y lo apoyaron comprándole café.

“Gracias a la ayuda de muchas personas que venía y me compraban un café, si me pagaban con un billete de 50 pesos, me decían, quédatelo ese es para tu mamá”, recuerda Héctor.

Con la venta de café reunió dinero para la operación de su madre y, a la vez, reunió clientes. A un año de ese suceso el estado de salud de la madre de Héctor es estable y ya cuenta con un establecimiento para la venta de café.

Café Colibrí Coqueta tenía algunos clientes, pero Héctor cree que gracias a la publicación de la ayuda para su mamá llegaron más personas a apoyar su emprendimiento.

La venta del café comenzó en bazares, expos, tianguis y eventos a los que los invitaran, porque no tenían un local.

La idea de Héctor era tener un local establecido, algo que lograron hasta marzo pasado. Es un pequeño espacio en la calle 5 de mayo, atrás de la Catedral Santa María de la Asunción, donde sólo es para llevar.

Ese local lo comparte con otra persona, pero se siente cómodo de tener un lugar fijo.

Héctor le enseñó a su papá y a su hermana cómo preparar las bebidas que venden, café americano, expreso, café capuchino, y latte, porque él aprendió el barismo–preparación de bebidas con café– por una persona de su pueblo. También vende el café molido.

Metas de Café Colibrí Coqueta

Un establecimiento grande, con mesas y sillas para que las personas disfruten del café es una de las metas de Héctor.

Por ahora el establecimiento es pequeño y sólo para llevar.

Café Colibrí Coqueta tiene altos estándares, porque Héctor procura que así sea. Uno de sus sueños es que su café sea catalogado y reconocido como gourmet, término utilizado para definir comidas y bebidas de alta gama.

También que su café llegue a otros lugares fuera del estado, de México. Lo más lejos que ha llegado su café es a Japón, pero porque una persona originaria de ese país estaba de visita en Chilpancingo y probó su café y compró un cuarto para llevar.

“Al parecer le gustó mucho y se lo llevó. Me pidió de favor que le enseñara cómo prepararlo”, recuerda.

En el proceso de elaboración del café participan otras personas de la comunidad de Héctor, por lo que con su emprendimiento genera empleos para sus paisanos.

“A través del proceso de ir conociendo diferentes tipos de bebidas y cafeterías, cuando vengan y prueban nuestro café es el cliente quien va a decidir si le gusta la calidad de nuestro café”, agrega.

Kiaui, la joyería artesanal que mantiene a una familia

Texto: Itzel Urieta

Fotografía: Oscar Guerrero

Chilpancingo

 

En un pequeño cuarto de su casa ubicada en la colonia Las Torres, de Chilpancingo, Cinthia Carranco Vidal transforma piedras, chaquira, perlas y cristales en collares, pulseras, anillos y aretes.

Cinthia comenzó a realizar joyería después de un momento difícil de su vida. Perdió su empleo, lo que le provocó depresión; tenía que mantener a su hija Majo, como le dice de cariño. Majo tiene nueve años.

Cinthia es originaria de Chilpancingo, pero por parte de su papá tiene raíces de Chilapa, el principal municipio de Montaña baja, y las presume con orgullo.

En ese momento difícil de desempleo, incertidumbre y depresión, vio la oportunidad de hacer algo que le gustara y le ayudara con su situación económica; pensó en crear joyería de bisutería a mano.

Lo aprendió de una tía, recuerda que su tía compraba mucho material para hacer y vender sus piezas. Aprendió viéndola.

Así, en 2021, nació Kiaui, su emprendimiento. Kiaui significa lluvia en náhuatl, optó por ese nombre para honrar la conexión que tiene su padre con el pueblo nahua.

“Empecé a trabajar Kiaui, empecé a ir a bazares. Creo que el progreso que he tenido es muy grande”, comenta.

Para iniciar con su emprendimiento, su mamá y otros familiares la apoyaron con la comprar de material. “Mi familia también fue la primera que me compraba mis collares”.

A lo largo de este año de emprendimiento Majo también colabora con Cinthia en la elaboración de la joyería, principalmente en las pulseras.

Las piezas que Cinthia realiza son ideas propias, pero se inspira en algunas artesanías para combinar colores en los collares.

Trabaja la técnica del alambrismo, la chaquira y algunos bordados. Pedidos personalizados es lo que más hace.

Según la técnica y el modelo es el tiempo que tarda; pueden 15 minutos o hasta un día completo.

Aunque no tiene un local fijo, para ella las redes sociales son sus aliadas; a través de ellas ha dado a conocer su piezas, además de su asistencia, en últimas fechas, ocasional a los bazares.

El tiempo y la dedicación que emplean los artesanos o emprendedores de piezas a mano, como es su caso, son elementos que, cree, la gente a veces no valora; también llegó a ser víctima del regateo.

“Hay collares que sé que aquí no me van a querer pagar al precio y utilizo otros materiales, todo son de calidad, pero eso me permite darlos a un precio más accesible para la gente”.

Actualmente sus ingresos económicos dependen en un 100 por ciento de Kiaui.

Una de las metas de Cinthia es que su emprendimiento sea más conocido y tener su propio local. “Con Kiaui me siento muy contenta, es como un bebecito con el que pienso algún día poder generar empleos para que también puedan estar aquí otras mujeres”.

Liz Aburto y su bisutería fuera de lo común

Texto: Itzel Urieta

Fotografía: Cortesía / Lizet Aburto Herrera

Chilpancingo

 

Lizet Aburto Herrera siempre tuvo gusto por los accesorios, collares, aretes y pulseras. Esta inquietud hizo que comenzara a crear sus propios accesorios, los cuales define como un tipo de bisutería diferente a lo que estamos acostumbradas y acostumbrados a ver.

Liz (así le gusta que le digan), estudió la Licenciatura en Intervención Educativa, en la Universidad Pedagógica Nacional (UPN). Trabajó algunos años frente a grupo como maestra, pero tenía otras inquietudes, como armar y crear piezas de bisutería.

Desde hace ocho años Liz comenzó a crear bisutería para uso personal. Comenzó con armado, es decir, compraba el material, las piedras, y todo lo que se utiliza para hacer bisutería, así creaba sus propios diseños.

Aunque esta técnica le gustaba y fue la primera que aprendió, ella quería que sus piezas tuvieran un toque diferente, algo que las hiciera resaltar de otros accesorios y decidió probar otras formas de hacer bisutería.

Liz Bisutería

Liz Bisutería es el nombre que le dio a su emprendimiento.

Liz comenzó en el mundo de la bisutería hace ocho años, pero hace dos que oficializó sus productos como un emprendimiento.

Fue en junio de 2020, e plena crisis por la pandemia de la Covid-19, Liz decidió emprender y vender sus piezas.

«Disfruto mucho hacerlo, es algo que me gusta, puedo pasar mucho tiempo trabajando en una pieza pero como me gusta mucho, no siento el tiempo», comenta Liz.

Liz define su emprendimiento como «artesanal y moderno a la vez». Artesanal porque todo lo realiza ella a mano y moderno porque crea piezas que no se ven mucho en la bisutería.

Liz actualmente trabaja con masa flexible, esto es lo que le permite crear piezas únicas como, personajes de alguna caricatura, hacer dijes con temáticas y accesorios personalizados.

Actualmente está enfocada en la masa moldeable, también maneja otro tipo de materiales como, la pasta flexible, pintura acrílica, encapsulados, con chapa de oro; le gusta brindar calidad a sus clientes.

El tiempo de realización de sus piezas depende del modelo, normalmente se tarda un día en realizar un dije. Por eso pide a sus clientes que con anticipación realicen sus pedidos.

En sus aretes también se ve su esencia, realiza aretes personalizados, de caricaturas, de animales y de ideas que surgen mientras moldea sus piezas.

La mayor parte de sus clientes son mujeres, también hombres, aunque en menor cantidad, por lo que crea diseños variados para hombres y mujeres.
«Los hombres me compran más lo que son las pulseras, de hecho mis primeros clientes fueron hombres».

«El fin de este emprendiendo no sólo es de empoderarme como mujer trabajadora y guerrerense si no dar a conocer las cualidades que puedo tener como creadora de algo tan propio».

Dificultades

Una de las dificultades a las que Liz se enfrenta es el reconocimiento de su trabajo, ella le da valor a lo que hace, pero en el camino encuentra personas que regatean sus productos e incluso algunos le cometan que ella no es artesana porque sus piezas no están relacionadas con algo tradicional.

«Yo sí me considero artesana porque creo mis productos, hago todo a mano. Aunque no sean productos tradicionales son productos realizados por mi, eso es ser artesana».

Uno de sus mayores retos es lograr posicionarse en el gusto de las personas. Esto, porque sus piezas no son como las piezas que se ven con frecuencia en la bisutería, se salen de lo cotidiano.

Sus piezas son grandes y llamativas, Liz considera que sus piezas tienen un estilo definido.

No tiene un lugar propio donde hacer sus entregas. Su novio la apoya y le permite exhibir y entregar sus productos en su estudio de tatuajes, llamado Galería Dérmica, en el que ella se desarrolla como perforadora.

Lo que Liz desea es tener un lugar propio que sea exclusivo para sus productos.

Liz Bisutería en un futuro

Liz visualiza su emprendimiento con más reconocimiento no solo a nivel local, también a nivel estatal. Ya realiza envíos fuera del estado, pero quiere llegar a más personas.

Liz oferta sus productos a través de Facebook e Instagram, también asiste a bazares, su sueño es tener un lugar establecido para sus productos pero no solo para ella, quiere que éste sea un espacio en el que otras emprendedoras también expongan sus productos. Quiere ser el apoyo de otras emprendedoras.

«Liz Bisutería no es solo un emprendimiento sino que es mi esencia como creadora. El nombre de mi emprendimiento surge a partir de dejar una marca como un recuerdo de la persona que lo realiza y englobar bisutería, trabajo de armado, moldeado, creado por mis propias manos».

Candy Bags, emprendimiento juvenil para disminuir el impacto ambiental

Texto: Itzel Urieta

Fotografía: José Miguel Sanchez

Chilpancingo

 

Bordar, pintar y coser tote bags (bolsas de manta) significó para Candy Julissa Marcos un ayuda en plena pandemia por Covid-19. En ese entonces, comenzó a sufrir ataques de ansiedad. La manera de disminuir estos síntomas la halló en diseñar sus propias bolsas.

Además de ser emprendedora Candy es psicóloga. Nombró a su emprendimiento Candy Bags, el cual inició hace un año.

Las bolsas, además de ayudarle con sus síntomas de ansiedad, permitieron a Candy obtener ingresos extra en uno de los momentos de más incertidumbre para muchos jóvenes: culminar estudios de licenciatura en plena pandemia

A Candy siempre le gustaron las tote bags. En puebla, que es donde estudió y vivió algunos años, constantemente veía este tipo de bolsas por lo que decidió comprarse algunas.

Después, se dio cuenta de que en Chilpancingo no había tote bags, por lo que comenzó a realizar ella sus propias bolsas.

Candy Bags es ahora el nombre de su emprendimiento. Candy realiza bolsas pintadas a mano, bordadas a máquina y bordadas a mano. Los tamaños varían, son en forma de cartera o cosmétiquera de 21 centímetro por 13, tote bag clásica de 34 por 36 centímetros, grand tote bag de 35 por 42 centímetros y mini tote bag de 30 por 32 centímetros.

El primer pedido que entregó fue para un amigo, y fue una tote bag pintada a mano. Ahí enfrentó su primer reto, aprender a pintar sobre manta con pintura textil.

Candy recuerda que ese pedido le causó incertidumbre y miedo. Pensaba que podría no gustarle a su cliente. Comenzó a ver vídeos y tutoriales en Youtube, comenzó a practicar. Así logró hacer su bolsa, entregarla y a su cliente le gustó.

Candy Bags es un emprendimiento responsable con el medio ambiente, a Candy siempre le gusta contribuir en lo que está en sus posibilidades para disminuir el impacto ambiental.

Uno de los motivos por los que ella realiza estas acciones es porque se dio cuenta que en su casa solían utilizar muchas bolsas de plástico.

Su inquietud la hizo cuestionarse cuánto tarda una bolsa de plástico en degradarse.

Al ver la situación, pensó que además de las acciones que ya realiza como siempre llevar su propio bote de agua, podía hacer algo más.

“Pensé, creo que es momento de contribuir tantito. En mi página de Instagram dice: incluso los gestos pequeños son importantes porque por una persona llegas a más y así muchos pueden utilizar su bolsa”.

Es así como a través de su emprendimiento Candy quiere llegar a muchas personas y dar el mensaje de que entre más gente se una a utilizar bolsas de manta y reutilizar, el impacto ambiental disminuirá.

Candy hace sus bolsas mientras bebe un té relajante y prende un incienso, es algo que le ayuda con sus crisis de ansiedad.

Por sus estudios en piscología, Candy sabe que actualmente muchas personas viven con ansiedad, eso la motivó a, en cada entrega, regalar un té y un incienso a sus clientes. “Quiero que quienes me compren se sientan bien”.

El apoyo de su mamá y papá es fundamental. Fue su mamá quien le regaló su máquina para coser y su papá le ayuda a bordar. Además de las bolsas, también realiza separadores para libros y fundas para lap tops.

Las dificultades de emprender

Una de las dificultades a las que Candy se enfrentó en un inicio, fue que sus bolsas gustaran ya que en Chilpancingo no había quien vendiera este tipo de bolsas, ella se abrió paso en este mercado y hacerse de clientes.

Al principio, por las bajas ventas, pensó que sus bolsas no le gustaban a las personas, después de un tiempo y de ir a bazares comenzó a tener más pedidos.

Reconoce que muchas veces por su trastorno de ansiedad, ella misma llegó a ponerse trabas y pensar “No va a funcionar”.

En la cuestión del regateo, no le piden mucho. Candy reconoce el valor de su trabajo, para hacer una bolsa se lleva de cuatro a cinco horas. Siempre trata de brindar opciones a sus clientes para que no regateen su trabajo.

Candy Bags a futuro

Candy cumplirá un año con su emprendimiento, una de sus metas es crecer en clientes y pedidos.

Candy viaja aun a Puebla, algunos pedidos son enviados a esa ciudad por lo que le gustaría tener un punto de venta en Puebla y otro en Chilpancingo.

Candy ve su emprendimiento con responsabilidad social, además de contribuir al medio ambiente, quiere apoyar a otras causas como a los perros en situación de calle.

Piensa en varios proyectos para estos animales, como hacer suéteres y regalarlos en temporada de frío a refugios destinados al cuidado de perros.

“De alguna u otra forma tenemos que apoyarnos y retribuir un poco”.

 

Lenta la reactivación de empleos en Guerrero después de la pandemia

Autoridades han colocado a 3,000 guerrerenses en un trabajo, cuando las cifras de desempleo llegaron a 49,607 en primer trimestre de 2020, el periodo más álgido de la crisis sanitaria


Texto: Beatriz García

Fotografía: Oscar Guerrero y Especial

Chilpancingo

 

Aracely Tecolapa Alejo y Obed Valtierra Pineda cumplirán dos años de emprender el chocolate artesanal Tsqueen Xua Suljaa, después de quedarse sin sus empleos a raíz de la pandemia por la Covid-19. Aun cuando ya retoman sus empleos anteriores, mantendran la producción de este comestible.

Uno de los principales fenómenos visibles durante esta pandemia fue el despido de sus trabajos de miles de personas. En Chilpancingo, fue notorio este suceso y muchas de estás historias fueron documentadas en este medio digital.

En Guerrero, los contagios y las defunciones van a la baja, que mantienen a la entidad en color verde en el semáforo epidemiológico, y las actividades, sobre todo económicas, de a poco vuelven a la normalidad.

De acuerdo con el registro de la evolución de la pandemia que hace la Secretaría de Salud (SSA) del estado a diario, en la entidad hay sólo 15 casos activos por contagio de coronavirus, hasta este sábado, en las últimas 24 horas se registró sólo un nuevo caso y ninguna defunción.

El emprendimiento en pandemia

Tsqueen Xua Suljaa surgió a raíz de la pandemia por la Covid-19. Aracely y Obed, que vievne en Xochistlahuaca, Costa Chica del estado, después de quedarse sin empleo –ella daba clases de náhuatl y él trabajaba en su taller de serigrafía– analizaron qué sabían hacer y qué podían emprender.

La historia fue publicada en Amapola. Periodismo el 23 de noviembre del año pasado con el titular: Tsqueen Xua Suljaa, el chocolate creado con productos y manos de zona amuzga.

Ahora que las actividades económicas en el estado son reactivadas por la baja de contagios y defunciones, es importante conocer cómo va el proyecto de ambos emprendedores. Obed empieza a trabajar en su taller de serigrafía y Aracely decicidó estudiar, y retoman las presentaciones de su trabajo como poeta, aun así no abandonarán la producción de chocolate.

“Ahora que ya se controló lo de la pandemia, ya mucha gente está reanudando en sus trabajos, nosotros si nos estamos acomodando otra vez. El chocolate fue un trabajo que quisimos hacer en ese tiempo, como alternativa, pero sí que le fuimos agarrando cariño, de mi parte, porque yo no sabía, no conocía nada sobre el chocolate”, compartió Aracely pa vía telefónica desde Xochistlahuaca.

Ella es quien está a cargo del proyecto. Continuará con la elaboración del chocolate porque cree que mantiene en funcionamiento una economía más local, próxima a su comunidad. A productores de la región compran la materia prima, como cacao y panela, para elaborarlo.

“Nuestra idea es que este negocio vaya creciendo por la demanda de nuestros clientes, nosotros lo vemos como un ingreso más, y esperamos poco a poco ir mejorando la presentación, la imagen, los sabores que podemos incluir; documentarnos más, o sea tenemos ese compromiso de que el trabajo del chocolate no sólo es hacerlo, va más allá”, destacó la joven.

¿Cuáles fueron los números de desempleo en pademia en Guerrero?

En el tercer trimestre del 2020, periodo en que se contempla el inicio de la pandemia, la cifra de desempleo en el estado fue de 3.3 por ciento, de acuerdo con la Encuesta de Ocupación y Empleo del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).

En el tercer trimestre del 2020 había 49,607 desempleados y la Población Económicamente Activa (PEA) era de un millón 514,297 personas. Este periodo fue donde la cifra desempleo fue mayor.

En el cuarto trimestre la tasa de desempleo disminuyó a 2.4 por ciento.

Para el 2021, que es el último registro que INEGI, hizo público la tasa de desempleo, que evolucionó de la siguiente manera: en el primer trimestre del año, la tasa de desempleo descendió a 1.7 por ciento, lo que significa 23,954 desempleados, pero la PEA disminuyó a un millón 415,941.

En el segundo trimestre de ese año siguió a la baja la tasa de desempleo con 1.5 por ciento, pero en el siguiente trimestre subió a 1.6 por ciento y, finalmente, en el cuarto trimestre del 2021 la tasa de desempleo bajó a 1.4 por ciento.
Las cifras de este 2022 se desconocen, pero si las restrcciones sanitarias ya se relajaron, se entiende que el problema es menor.

De 11,000 desempleados en Guerrero, sólo 3,000 han recuperado trabajo

La directora general del Servicio Nacional de Empleo en Guerrero, dependiente de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social del estado, Areli Bailón Vélez, informó que desde octubre pasado que inició la actual administración estatal en la dependencia han atendido a 11,559 desempleados que buscan un trabajo, de los cuales sólo a 3,232 les colocaron en un trabajo formal, porque no todos cumplieron con requisitos solicitados.

Los 11,559 desempleados que registró la dependencia estatal en busca de un trabajo, sólo representa la mitad del número que registró de INEGI en Guerrero, que era de 21,327 desempleados, durante el cuarto trimestre del 2021, que es el último registro que hizo el organismo nacional.

La pandemia afectó a toda la población, expuso, en cuanto al empleo, por ende a su economía, entonces muchas personas empezaron a dedicarse al empleo informal, al autoempleo.

Dijo que desde octubre han realizado 60 eventos presenciales, llamados días por el empleo y ferias del empleo, para reactivar los empleos. Estas actividades estaba canceladas por la pandemia y el elevado número de contagios en el estado.

En estas ferias del empleo, las empresas locales de otros municipios, estados o de otros países piden espacios para ofertar trabajo en Sonora (norte de México), Canadá, Estados Unidos, Alemania, este último país en la actualidad solicita enfermeras.

Aun cuando no tiene una cifra, la funcionaria se dio cuenta que aumentó el número de mujeres que buscan empleo.

“Como la Secretaría del Trabajo y Previsión Social cuidamos que los trabajadores se les beneficie con todos los derechos de ley, como servicio médico, un pago justo, vacaciones, servicio médico, seguro de vida, algunas otras prestaciones. No todas tienen esa posibilidad de ofrecerlos pero si procuramos que todas estas empresas cumplan con lo establecido”, manifestó.

 

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Los cigarros feos de Chilpancingo que son medicinales

Biyu, el creador de estos cigarros hechos a base de tabaco, menta, romero y pericón, intenta mostrar que desde lo local se puede generar una resistencia a las grandes tabacaleras


Texto: Beatriz García

Foto: Oscar Guerrero

Chilpancingo

 

Como una manera de hacerle frente a las tabacaleras tradicionales, con un producto menos dañino para la salud y el ambiente, es que Biyu Marcos López creó los Cigarros feos, unos cigarros artesanales que hace a base de tabaco y yerbas, como la menta, el romero y el pericón.

Desde una mesa de lo que todavía es Sita, la cafetería alternativa que también creó aquí en Chilpancingo, pero que cerró en marzo del año pasado por la pandemia de la Covid-19, contó que fue en la crisis sanitaria por qué decidió hacer estos cigarros feos, como una manera de continuar con una dinámica que se trazó, la de cuestionar y modificar 43 hábitos.

En realidad esto tiene que ver con un tema más profundo, lo que de alguna manera pone evidencia su nivel de consciencia y compromiso social.

En la charla mencionó que cuando desaparecieron los 43 normalistas de Ayotzinapa en Iguala, él se sumó al movimiento de exigencia de la búsqueda y localización con vida de los muchachos. Fue entonces que decidió tomar el número 43 como un símbolo para modificar cosas de él y de sus entorno.

“Tenemos que crear 43 semillas de independencia, en cuestión sistemática, ya no tanto del estado o del gobierno, sino del sistema capitalista que envuelve todo esto que es la democracia mexicana. Esa fue la idea, se la platiqué a amigos cercanos y empecé con 43 hábitos, empezarlos a cuestionar y empezarlos a tratar de cambiar”, dijo en la entrevista.

Primero dejó de usar transporte público y comenzó a usar la bicicleta como medio de transporte.

Otra de las semillas que se planteó fue crear un espacio alternativo, no un café convencional, debía ser un espacio en el que se expresara el arte, libros, conocimientos. Así fue como nació Sita, sala de infusiones. “No es que haya cumplido los 43, estamos en proceso”, advirtió.

Ya en Sita, en 2017, otro hábito personal que se cuestionó fue el fumar. Al día llegó a fumarse hasta 24 cigarros comerciales, lo cual ya le provocaba malestares físicos. Pensó en dejar de fumar definitivamente, pero una de sus amigas, originaria de Xochistlahuaca, Costa Chica, le sugirió sustituir el tabaco comercial por tabaco natural. En esa zona de la Costa Chica es común la siembra de tabaco.

A Biyu le agradó la idea y de ahí surgieron los cigarros feos.

En la entrevista explicó que parte de las características del tabaco es que tiene un aroma y sabor fuerte. Ya con la idea de crear sus propios cigarros platicó con una amiga naturopata (quienes se dedican a la medicina alternativa) y ella le dijo que también se podía fumar la menta. Entonces ideó mezclar el tabaco con la menta, para restarle intensidad al sabor y al aroma, y comenzó a forjarlos.

Recordó que las primeras veces que comenzó a hacer los Cigarros feos llegó uno de sus amigos a Sita y lo vio forjándolos, le preguntó qué hacía; creyó que eran cigarros de marihuana, pero eran los artesanales de tabaco y menta. Biyu aceptó que el aspecto de sus cigarros era parecido al de un porro.

Después de eso Biyu le invitó un cigarro al amigo y le gustó. Después, cada vez que visitaba la cafetería, le pedía un cigarro; al principio no se los cobraba, pero el amigo, que a la vez era cliente del café, le pidió que lo hiciera. Así fue cómo vendió cigarros artesanales la primera vez en el 2018.

Antes, Biyu investigó sobre el mercado del cigarro artesanal, porque en Guerrero todavía es poco explorado, a diferencia, dijo, de Morelos, Puebla y Michoacán, donde un cigarro artesanal cuesta entre ocho y 10 pesos. Biyu los vende en 10 pesos.

Después su amigo fue con otros amigos y esos otros amigos comenzaron a consumir los cigarros artesanales.

Biyu solía hacer los cigarros en el café, y era común que quienes llegaran lo vieran haciéndolos. Aquella escena con su amigo se repitió, alguien más creyó que forjaba cigarros de marihuana, y recordó lo que exclamó: “‘¡Están bien feos tus cigarros!’”. De ahí surgió el nombre de sus cigarros artesanales.

Pero expuso que al final compró una pequeña máquina para que creara los cigarros y le diera mejor aspecto. También les incorporó un sello: una máscara de la danza de los diablos de la Costa Chica, con el grabado de Cigarros feos.

–¿Alguna vez has tenido problemas por el aspecto de los cigarros?, –se le preguntó.

–En lo personal a mí sí, de hecho me corrieron de un bar conocido de la capital por estar fumando los cigarros, porque se acercó un amigo y me pidió, él los conoce y los fuma, porque sabe que es tabaco. En corto llega un mesero: retírate estás vendiendo droga.

También recordó que otro de sus clientes le contó que después de pasar a comprarle unos cigarros se fue al zócalo de la ciudad y encendió, pero una policía se acercó para decirles que no lo podían hacer, porque pensó que era marihuana; le advirtió que lo detendría. Él le alegó que era tabaco en cigarros artesanales; la policía lo olió y lo dejó ir.

Aun cuando la aprobación de la marihuana para términos medicinales y lúdicos ocurrió en noviembre del 2020 en México, su consumo aun es un tema social con claroscuros.

Características de los feos

Una de las características de los feos es que si lo dejas de fumar se apagan solos, pero un cigarro comercial, según Biyu, por el nivel de alquitrán que contiene, se mantiene encendido. El alquitrán es una sustancia química nociva que, según se sabe, es lo que pueda causar cáncer.

A diferencia de los Cigarros feos que, según su creador, podrían tener una función medicinal, por la combinación con otras yerbas que puede funcionar para algunos malestares. También, expuso, tienen funciones terapéuticas.

–¿Qué fines medicinales tienen?, –se le preguntó.

–La combinación de las plantas, me informé con una naturópata terapeuta, Tensis Lara, ella me dijo que la menta no tenía ningún problema de consumirla, quemada, ni el romero. Le pregunté del romero porque a mí me encanta, y le dije me lo quiero fumar.

Las plantas tienen mucho poder, el tabaco, la nicotina que es el activo del tabaco es bueno para las migrañas. La menta tiene múltiples beneficios, relajarte. El romero en la herbolaria es para cólicos, dolor de cabeza, para relajarte; para la memoria, digestión.

Los Cigarros feos también contienen pericón, una planta que tiene beneficios para la digestión y para la migraña, además de que es aromática.

Biyu tiene en proceso experimental la combinación con lavanda y manzanilla.

“Estos cigarros ya tienen su receta establecida; sí nos costó un poco. La cuestión es la estandarización, tú puedes mezclarlo en un platito, te sale bien, pero a ver ármate 200 gramos. Esa es la clave y secreto de los cigarros artesanales, la mezcla, cómo lo hacen”, explicó.

Él antes de venderlos los prueba, es parte del experimento para poderlos vender. Los cigarros tienen entre un gramo a gramo y medio de cada mezcla.

“Esa es la premisa principal, hacerle frente a las tabacaleras, frenar ese consumo de parte de los fumadores y dar una alternativa. Estamos en la idea de crear otras marcas, crear una diversidad de productos”, adelantó.

En sus planes próximos está impulsar algunos talleres experimentales donde puedan salir nuevas mezclas para más Cigarros feos.

Por ahora estos cigarros que hace Biyu se pueden conseguir en lugares alternativos de Chilpancingo, Chilapa y Taxco. Algunos de estos lugares en la ciudad donde los pueden conseguir son: La Galería, Mar Coral, Xaman Café, en Selva Verde, Delicia Boba y con la artesana Moni Frutitas.

 

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