Artista plástico interviene de nuevo los muros de CU

La Uagro borró ayer murales feministas y en reclamo de justicia por los 43 normalistas de Ayotzinapa de la fachada de la sede universitaria, y con ello se levantó el descontento de diversos grupos sociales 


Texto: Amapola periodismo y José Miguel Sánchez

Fotografía: Oscar Guerrero 

8 de diciembre del 2022

Chilpancingo

 

 

Después de que autoridades universitarias borraran los murales de protesta en la fachada principal de Ciudad Universitaria Sur (CU-Sur) de la Universidad Autónoma de Guerrero (Uagro), esta mañana artistas visuales e integrantes de colectivas feministas comenzaron a intervenir de nuevo los muros de la sede universitaria.

El artista plástico José Luis Correa Catalán, autor de mural en reclamo de justicia por los 43 normalistas desaparecidos, uno de los que fueron borrados de la fachada de CU, convocó a esta acción, también en protesta por la decisión de los funcionarios de la Uagro, en evidencia de una falta de respeto a los espacios culturales y de memoria social.

Desde las ocho de la mañana de hoy, él se dio cita en CU-Sur para iniciar el boceto de su nuevo mural; mañana continuará.

Desde anoche, integrantes de colectivas feministas, como Las Revueltas, acudieron a CU-Sur a escribir consignas en los muros recién pintados de blanco, en rechazo a la decisión de la Uagro y, sobre todo, a dejar claro los principios de su lucha.

Integrantes de colectivas feministas difundieron en redes sociales que regresarán el próximo sábado a realizar de nueva cuenta los murales. También convocaron a más mujeres y niñas a sumarse a esta acción, y para eso pudieron llevar su material, como brochas.

Se espera que en el transcurso del día de hoy y mañana sigan sumándose activistas, entre ellas una comisión de estudiantes de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa.

El día de ayer, con pintura blanca, unas personas contratadas por la Uagro borraron murales de protesta, uno de ellos para exigir la aparición con vida de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa y el otro, más reciente, un mural sobre los derechos de las mujeres y un alto a la violencia de género.

Correa Catalán calificó el hecho como «una forma de borrar la memoria de las luchas sociales» por parte de las autoridades universitarias.

Correa Catalán denunció que aun cuando esta mañana ya estaba una aparte de los nuevos bocetos del mural, los trabajadores, con pintura roja, intentaron tapar los trabajos.

«Eso nos habla de que no fue un error humano como lo quiere hacer creer la Universidad», mencionó.

Esto porque el día de ayer, la Uagro emitió un comunicado donde expuso que “un error humano” el borrado de los murales. Además se comprometió a pagar el material que necesitaran los artistas para rehacer los murales.

Correa Catalán dijo que no aceptarán nada de la Universidad, confía en que la ciudadanía apoye con material y se atrincheren para defender el espacio.

«Porque este espacio ya no es de la Universidad, es un espacio de protesta que le pertenece a la lucha social, al pueblo y a los estudiantes».

El mural que creará de nuevo Correa Catalán será similar al que fue borrado; sólo hará algunas actualizaciones.

Misión del herbario de la Uagro: preservar la flora de los pueblos originarios

Texto y fotografía: José Miguel Sánchez

Axaxacualco

 

Cuatro personas caminan entre el bosque, alejados de la civilización, sortean piedras, tepetates, campos de siembra, árboles y espinas. En el recorrido es probable que topen con animales peligrosos.

El camino es angosto, de herradura, solo pasan personas y una que otra vez campesinos con sus burros cargados de leña. Kilómetros atrás quedó la carretera.

El grupo de caminantes consta de un guía y tres biólogos que buscan plantas para la colección del Herbario de la Universidad Autónoma de Guerrero (Uagro). La misión principal es hallar dos especies de plantas muy específicas: un tipo de pericón nativo y, probablemente, un nuevo tipo de orquídea que crece en las zonas más alejadas de la región.

El punto de partida fue la comunidad de Axaxacualco, municipio de Eduardo Neri, a unos 40 minutos de Chilpancingo.

En Axaxacualco, el grupo de biólogos junto con otros académicos de la Uagro, realizaron un taller en una primaria para que los niños conozcan la biodiversidad en la que habitan; sus plantas, sus aves, murciélagos, la importancia de los polinizadores y de los fósiles.

Después del taller, el grupo de investigadores se retira y solo se quedan dos biólogas y un biólogo, para internarse en el bosque a buscar plantas nativas del lugar para la colección del Herbario Universitario.

Una moto taxi acerca a este grupo de biólogos hasta donde la carretera se los permite, de ahí caminaran una pendiente de cuatro kilómetros hacía un punto conocido por los pobladores como El Sótano.

El guía Manuel de la Cruz García, un campesino algo regordete, de mirada amable y risueña, va adelante. Siempre que mira suelta una sonrisa que da confianza, no sabe leer ni escribir, sin pena admite que toda su vida la dedicó al campo, pero con su conocimiento ahora acompaña y guía al grupo de biólogos.

Manuel abre paso con su machete. Como acompaña a los biólogos en estos recorridos sabe que plantas faltan por recolectar y a donde hay que ir para hallarlas.

Conoce las plantas, los caminos y las formas de vida de la población, es el campesino que sin estudios es el biólogo, antropólogo y sociólogo de su comunidad.

Detrás de Manuel camina Natividad Herrera Castro, directora del Herbario Universitario. Es la mujer con más experiencia en recolección del grupo, le siguen Luis Javier González Almazán y Celia Gallardo García, biólogos recién egresados de la Escuela Superior de Ciencias Naturales.

En la imagen, el grupo de biólogos conformado por Natividad Herrera Castro, directora del Herbario Universitario; Javier González Almazán; Celia Gallardo García y el guía Manuel de la Cruz García durante una recolección de plantas en el cerro del Epazote en Axaxcualco, municipio de Eduardo Neri.

El cerro El Epazote

El camino comienza en las faldas del cerro El Epazote, a 1,698 metros sobre el nivel del mar y se avizora una larga caminata hacía el punto más alto del ejido de Axaxacualco.

El camino es estrecho, entre plantas y árboles se hace angosto, la labor de este grupo de biólogos consiste en recolectar plantas con flor, que serán prensadas y llevadas a Chilpancingo para su resguardo.
“Con esto logramos tener un registro sobre diversidad florística que hay en las comunidades», explica Javier González.

Aunque parece una tarea sencilla, la labor va más allá de sólo caminar y cortar flores.

Javier porta una prensa especial para recolección de plantas; un cuadrado que hace mucho bulto. Son dos rejas de madera y en el interior papel periódico y cartón que, como su nombre la indica, prensan las plantas.

La prensa, la herramienta de trabajo más importante, es pesada y aún no lleva nada.

El grupo camina, se adentra en la vegetación espesa y cada cierto tiempo se detiene a recolectar.

Hablan con tecnicismos y nombres científicos. “Parece de la familia Malvaceae, córtala y corroboras”, le indica Herrera Castro a su grupo de biólogos.

Javier González guarda la planta. Después, retoman la caminata.

En la imagen, la directora del Herbario Universitario, Natividad Herrera Castro recolecta una flor en el cerro del Epazote en Axaxacualco. Foto: José Miguel Sánchez.

Primera parada

Durante la primera hora de camino recogen siete plantas. Es hora de hacer una parada.

La parada no es para descansar. Sacan una por una las plantas ya recolectadas. Es hora de prensar. “Es la parte más tediosa de esto”, menciona Javier.

Buscan un lugar para estar cómodos. Javier y Celia se acomodan en el suelo y revisan todo lo recolectado.

De la planta recolectada cortan un tramo. La pieza tiene que incluir el tallo, la hoja y la flor. La ponen sobre papel periódico y en una ficha anotan todos los datos acerca de ella, posible familia a la que pertenece, nombre científico, nombre común, lugar donde se halló, altitud y coordenadas, todo para identificar sus características.

Las plantas puestas sobre el papel periódico van a la prensa y así serán transportadas.

“Las prensamos en papel periódico para que éste absorba toda la humedad”, explica Javier, quien investiga sobre mariposas pero también conoce de plantas.

Después del primer descanso la caminata cerro arriba continúa. El día está nublado, eso ayuda a mitigar la fatiga.

Conforme se sube el paisaje cambia, ya no es una selva tupida, en la cima del cerro de El Epazote hay planicies. Ahí se puede descansar un poco.

Ahí aparece una de los flores objetivo, el pericón silvestre de esta zona del estado.

Javier corta algunas flores y las embolsa, el procedimiento sigue igual, cortar, embolsar y caminar.

La bolsa ya va cargada de plantas por segunda ocasión, es hora de prensar de nuevo.

Se sientan, ya fueron dos horas y media de camino y falta llegar al Sótano, el punto donde puede estar un nuevo tipo de orquídea originaria de la región.

El cansancio y la hora ya no permiten continuar, en poco tiempo anochecerá y no es buena idea que caiga la oscuridad.

“Faltan otros 40 minutos para llegar al Sótano, al paso que vamos tardaríamos otra hora», menciona el guía.

El equipo de biólogos vuelve a prensar todas las plantas recolectadas en la segunda mitad del camino, sentados en piedras y bajo un árbol aprovechan para conversar.

Manuel, el guía, se pierde por un rato, solo se escucha el ruido de su machete.

De repente regresa con una flor amarilla. «¡La encontré!», exclama Manuel con singular alegría. La muestra a los biólogos y después de observarla concluyen que esa no es la flor que buscan.

Deciden regresar. Bajar requiere de dos horas mínimo. A la mitad, se suelta una fuerte lluvia. Cubren la prensa con bolsas e impermeables. En su interior van 80 plantas.

Ya en Axaxacualco, se sabe que a la flor amarilla que halló Manuel se le dice popularmente como flor de sobaco, porque dentro tiene pelitos que parecen bellos corporales.

La orquídea que buscan se conoce como flor de globo, por la manera en que sus hojas envuelven el centro y que en la región es muy popular para ofrendar a los difuntos en las festividades del día de muertos.

Aunque no se halló uno de los objetivos prioritarios, este tipo de recolecciones que realizan los biólogos terminan en el Herbario de la Universidad, un espacio de conservación de la flora local.

En la imagen, los biólogos Javier González Almazán y Celia Gallardo García prensan las plantas después de la recolección. Foto: José Miguel Sánchez.
En la imagen, Javier González observa la llamada flor de sobaco después de su recolección. Foto: José Miguel Sánchez.

Entre matracas y acarreo otra vez se destapa Saldaña Almazán para la rectoría de la Uagro

Texto: Amapola Periodismo

Fotografía: Especial y Óscar Guerrero 

Chilpancingo

 

El ex rector de la Universidad Autónoma de Guerrero (Uagro) y nombrado de manera reciente como maestro emérito de la institución, Javier Saldaña Almazán, encabezó un acto político para decirles a cientos de universitarios que “estará de vuelta” en el próximo proceso electoral interno por la rectoría, programando para el 2023.

El evento fue convocado como una reunión del Frente Reforma Democrática de la Universidad Autónoma de Guerrero (Fredeuag), de la cual Saldaña Almazán se asume como coordinador general.

En su discurso, el rector llamó a la unidad y a su corriente política a no permitir que “improvisados” lleguen a la rectoría de la Uagro en las próximas elecciones de 2023.

Por su parte, el actual rector de la Uagro, José Alfredo Romeo Olea, mencionó que no van a dejar que otra persona fuera del Fredeuag llegue a la rectoría.

Al término de su discurso, Romeo Olea afirmó que nadie dividirá su relación política y de trabajo con Saldaña Almazán. Culminó si intervención con un “¡Viva Javier Saldaña!”, y los asistentes lo replicaron.

El evento ocurrió en la cancha techada de la Facultad de Ingeniería, lugar al que asistieron cerca de 1,000 universitarios de distintas regiones, entre alumnos, maestros y administrativos.

Muchas unidades académicas de la universidad suspendieron clases y labores para poder acudir al evento de Saldaña Almazán.

Por ejemplo, en redes sociales se difundió un oficio de la Preparatoria 18, ubicada en Coyuca de Benítez, donde se lee que por “asistir a una reunión convocada por la Administración Central” las laborales era suspendidas este 18 de noviembre.

Afuera de Ciudad Universitaria se observaron varios autobuses que transportaron a los universitarios al evento, quienes con matracas y tambores gritaban “¡Otra vez será!”.

Saldaña Almazán fue rector de la Universidad desde 2013, después de la muerte de quien era el rector, Ascencio Villegas Arrizón. Al siguiente periodo fue electo en urnas por la unidad de corrientes, pero se mantuvo en el cargo hasta el 2021.

Esto fue posible por las reformas a la Ley Orgánica de la Universidad que, se supo, él mismo, a través de sus aliados, empujó en el máximo orégano de la Uagro, el Consejo Universitario, donde fue autorizada la reelección. Entonces estuvo al frente en dos periodos continuos y se preparaba para el otro, de no ser por la pandemia por la Covid-19.

En 2021, Saldaña Almazán finalmente dejó el cargo una, porque su periodo concluyó, y dos, por su tercer contagio de Covid-19 que lo mantuvo, primero, hospitalizado largo tiempo y, después, en un amplio proceso de recuperación, de acuerdo con lo que compartieron universitarios.

Como Saldaña Almazán ya no participó en esa tercera jornada por su estado de salud, que también se cruzó con la pandemia, los miembros del Consejo Universitario, el 28 de enero del 2021, con 162 votos a favor, aplazaron el proceso electoral interno y nombraron un rector interino del 6 de abril al 27 de septiembre de ese año.

El 5 de abril de entonces, contrario a lo que estipula la Ley Orgánica de la Uagro, ese mismo órgano designó a José Alfredo Romero Olea, el secretario general de la administración de Saldaña Almazán, y cercano a su grupo político, como rector interino.

Una vez concluido ese periodo interino, en una sesión virtual del mismo Consejo Universitario, los consejeros decidieron suspender el proceso electoral y ampliar por dos años más el periodo de rector a Romero Olea, es decir, del 27 de septiembre del 2021 al 27 de septiembre del 2023.

En los corrillos de la Universidad circuló que fue un periodo prudente para permitir la recuperación de Saldaña Almazán, a quien, ahora, se le ve con mayor frecuencia en actos políticos y públicos.

El próximo año está más cercano, y por ende la elección en la Uagro, y Saldaña Almazán, al parecer, lo tiene muy presente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Estudiantes de Derecho protestan para exigir reconstrucción de escuela

Texto: José Miguel Sánchez

Fotografía: Amílcar Juárez

Chilpancingo

Estudiantes de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Guerrero (Uagro) bloquearon la avenida Lázaro Cárdenas a la altura de Ciudad Universitaria para exigir a las autoridades universitarias la reconstrucción del plantel educativo y un regreso a clases presenciales.

Los estudiantes piden al rector de la Uagro, José Alfredo Romeo Olea, y al director de la Facultad de Derecho, Tonathiu Astudillo Méndez, la reconstrucción de un edificio que sufrió daños estructurales por el sismo que se registró el 7 de septiembre del 2021.

Los manifestantes proponen que mientras se reconstruye el edificio que se les asigne un espacio provisional donde puedan tomar clases presenciales.

Los alumnos después de dos años de clases en línea dicen no estar satisfechos con el nivel de aprendizaje que reciben virtualmente y por el tipo de carrera que cursan es muy complicado realizar prácticas en campo.

“Ya fue mucho de clases virtuales y no aprendemos nada, los compañeros se duermen, no ponen atención y a estas alturas necesitamos aprender”, dijo uno de los inconformes.

La Facultad de Derecho es la única escuela de la Uagro que no regresó a clases presenciales porque su edificio no ha sido reparado por las afectaciones del temblor.

En la protestan participaron alumnos de los cuatro grados académicos, pero muchos se retiraron al ver que el director de la Facultad llegó a amedrentarlos.

 “Llegó con su personal diciendo que va haber sanciones y preguntando nombres de quienes encabezan, pero aquí todos encabezamos porque queremos condiciones para aprender”, dijo un estudiante.

“Si esa es la actitud del personal del director deja mucho que desear, se supone que estamos estudiando para defender nuestros derechos y los mismos directivos vienen a transgredirlos”, mencionó otro.

Los estudiantes bloquearon alrededor de las ocho de la mañana e impidieron el paso a los automovilistas por una hora cuando llegó personal del rector a dialogar, se retiraron con la promesa de un audiencia con Romeo Olea para escuchar las demandas.

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El herbario de la Uagro, un espacio de memoria sobre la conservación verde de Guerrero

La colección de plantas con las que cuenta el herbario van desde plantas conocidas en el centro de Guerrero, como el toronjil, el huamuchil, el lináloe y diferentes tipos de maguey, hasta las menos conocidas, como pega hueso, limoncillo, cascalote, temanicatzin que crecen en el campo y que identifican los campesinos y lugareños o, en su caso, especialistas; pasan desapercibidas para muchas personas.


Texto y foto: José Miguel Sánchez

13 de mayo del 2022

Chilpancingo

 

En un rincón de Ciudad Universitaria en Chilpancingo se ubica el Herbario de la Universidad Autónoma de Guerrero (Uagro), un espacio de conservación y divulgación científica que pretenden convertir en un “centro de referencia de la flora de Guerrero”, de acuerdo con su directora, Natividad Herrera Castro.

Entre los edificios grises de las facultades de Ingeniería y Filosofía y Letras se abre un camino empedrado donde hay un letrero en el que se lee “Jardín botánico de la Uagro”. Está lleno de plantas, flores, arbustos y árboles como si se tratara de un cuento. Al final hay un pequeño edificio de dos plantas, rodeado de más vegetación, es el Instituto de Investigación Científica Área de Ciencias Naturales adscrito a la Uagro; en su segunda planta está el herbario universitario.

El edificio alberga varios proyectos que, a la vez, representan uno colectivo, el jardín etnobiológico que contempla un jardín botánico, un museo paleontológico y un herbario. El herbario está considerado como un espacio de conservación científica donde resguardan plantas endémicas o representativas de la región, con el objetivo de realizar investigaciones, estudios o análisis de una zona o especie de planta determinada para conocer su identidad taxonómica, es decir a qué familia pertenece, y con información de en qué zona se reproduce y el uso que puede darle la sociedad.

En estos sitios suelen conservar las colecciones de plantas secas –usualmente una rama con flores y frutos, depende de las particularidades de cada planta–, que son prensadas entre cartón corrugado y papel secante deshidratado en secadora y una ficha con los datos más importantes de cada especie. También la información de las especies es debidamente sistematizada y organizada para ser consultada de manera eficiente.

En el caso particular del Herbario de la Uagro, las hojas con las plantas ya prensadas y montadas en cartulinas blancas están en folders que son resguardos en grandes gavetas que abarcan todo el espacio. La colección actual es de 12,000 plantas únicas del estado, colección exclusiva a nivel estatal.

En México cada estado cuenta con uno o varios herbarios locales y a nivel nacional el referente es el Herbario Nacional de México (Mexu), donde su colección de plantas asciende a un millón 500 mil ejemplares en conservación. La colección oficial data de hace 100 años, pero hay plantas recolectadas de 200 años atrás.

“Para el estado de Guerrero queremos tener una muestra bastante representativa de su riqueza”, menciona Herrera Castro.

La directora reconoce el esfuerzo de la colección de 12,000 plantas a los estudiantes que realizan tesis sobre etnobotánica o taxonomía, porque son quienes recolectan las plantas y al término de la investigación depositadas para su resguardo en el Herbario.

Otra forma de obtener plantas es a través de intercambios o donaciones que realizan con herbarios de otros estados y universidades.

También Herrera Castro y Elvia Barrera Catalán, ambas encargadas del proyecto, hacen recolección de plantas por cuenta propia; muchas veces a través de proyectos e investigaciones que les financian las institución de investigación científica, y aprovechan su trabajo de campo para hacerlo.

Por la inseguridad y las condiciones geográficas del estado hay regiones como Tierra Caliente o la Sierra donde es riesgoso el acceso para recolectar plantas.

La colección de plantas con las que cuenta el herbario van desde plantas conocidas en el centro de Guerrero, como el toronjil, el huamuchil, el lináloe y diferentes tipos de maguey, hasta las menos conocidas, como pega hueso, limoncillo, cascalote, temanicatzin que crecen en el campo y que identifican los campesinos y lugareños o, en su caso, especialistas; pasan desapercibidas para muchas personas.

“Aquí hay plantas que muchas personas no conocen, pero en comunidades originarias tienen un gran valor, nuestro trabajo es preservar esas plantas ligadas al conocimiento antiguo”, dijo Herrera Castro.

Historia del herbario universitario

En Guerrero, el herbario universitario lo iniciaron los biólogos Manuel Blanco y Carlos Toledo entre 1977 y 1978 quienes trabajaron en un proyecto de investigación sobre las burseras lináloe y copal de la depresión del Balsas en la región Norte del estado.

La Bursera linanoe es una planta endémica de la región sureste del país, crece en los estados de Guerrero, Puebla y Oaxaca. En Guerrero, pueblos de la Montaña utilizan la madera de este árbol para realizar artesanías como las populares cajitas de Olinalá.

Los biólogos se retiraron y dejaron el primer antecedente de una colección de plantas que fue el primer paso para crear lo que hoy es el herbario universitario.

Herrera Castro recuerda que fueron alrededor de 100 ejemplares con los que se inició la colección, principalmente de árboles como lináloe, pochote y distintos tipos de agaves.

Aquella colección propició muchos intentos para darle continuidad al proyecto, pero la falta de expertos en el tema, como curadores de la colección del Herbario y la crisis universitaria de 1984, cuando el gobierno federal y el estatal encabezado por Rubén Figueroa retuvo el presupuesto a la Uagro, como una medida de contención a la institución que en aquella época apoyó a diferentes movimientos de izquierda en Guerrero y su estrecha vinculación con la sociedad guerrerense.

Sin más personal capacitado para las colecciones de plantas y sin presupuesto para los especialistas terminaron por guardar el proyecto.

Herrera Castro, quien realizó su servicio social registrando las plantas en el herbario, regresó de una maestría en 1992 y reactivó el herbario universitario. “Empezamos de cero, tuvimos que ver lo que había y tratar de sacar adelante el proyecto, logrando recuperar 600 plantas”, comenta.

El Herbario de la Uagro ha tenido varias etapas (la de 1970 y la de 1993). En la actualidad está registrado oficialmente a nivel internacional en el Índice de Herbarios Internacionales (Index Herbariorum) donde le asignaron las siglas UAGC como acrónimo que lo identifica; es único apuntado de todo Guerrero.

A pesar que otras dos unidades académicas de la Uagro cuentan con colecciones de plantas estas aún carecen del registro en el Index Herbariorum.

Por la riqueza natural del estado, al herbario universitario llegan investigadores de países como Brasil, Polonia o Estados Unidos para conocer las especies de plantas regionales, con el avance de las comunicaciones el herbario presta servicio de consulta enviando fotos de las especies de interés.

Algunos de los envíos fueron al el Mexu, al Centro de Investigaciones de Yucatán (CICY) y la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM).

Herrera Castro recuerda que en una ocasión se acercaron al herbario investigadores de la Universidad de Guadalajara para preguntar sobre una planta denominada Aximifilum sagitalobum, la cual se creyó extinta porque el único registro que había era de principios del siglo XX.

La sagitalobum resultó ser una especia endémica de Guerrero, que fue hallada en la Sierra de San Miguel Totolapan, en la región de Tierra Caliente.

Aunque la planta no sea tan conocida ni relevante para muchas personas, para los especialistas en botánica o taxonomía resulta ser un objeto de estudio muy importante, y constituye la herramienta principal y pretende ser el puente entre los especialistas y las especies de plantas.

El esfuerzo por un archivo digitalizado

El herbario universitario es un pequeño salón de clases adaptado, está lleno de grandes gavetas que van del piso al techo del edificio. En otro rincón tienen plantas en papel periódico, que pasan por todo un proceso de investigación antes de entrar a las gavetas.

Dichas gavetas están ordenadas de manera alfabética y por familia botánica, lo que permite tener un orden al momento de buscar alguna planta específica.

Los herbarios modernos tienen ya un registro digital de las etiquetas de información de sus colecciones para facilitar la investigación. Ante ese panorama, Herrera Castro y Barrera Catalán se dieron a la tarea de digitalizar la colección del Herbario de la Uagro y próximamente piensan en digitalizar las imágenes de cada ejemplar para su consulta en línea.

Las académicas, en algunas ocasiones, son ayudadas por estudiantes apasionados por la biología que realizan su servicio social y prácticas profesionales en el lugar.

El herbario creció de la mano de estudiantes y con proyectos de investigación científica que consiguen las académicas. Es la manera en que se financian para adquirir gavetas, aire acondicionado o deshumidificadores para reducir la humedad, importante para conservar las colecciones de plantas, así como algunos recursos para  realizar las colectas en campo.

Las academias esperan el apoyo institucional para el crecimiento de las colecciones científicas del Instituto de Investigación.

Con este panorama en medio de necesidades institucionales, las académicas buscan convertir el herbario universitario en un espacio de consulta para la sociedad guerrerense, y lograr que la población conozca las plantas potencialmente útiles para fines curativos, alimentarios, entre otros

El proyecto pretende que el conocimiento sobre plantas no se pierda.

“El día de mañana que una persona requiera información sobre plantas de su comunidad ésta pueda estar debidamente ordenada para su consulta y resguardo”, comenta Herrera Castro.

En busca de un nombre

El herbario universitario no cuenta con un nombre oficial y está en proceso de ser nombrado, pero Herrera Castro sabe que no es una tarea fácil.

La directora pretende que el nombre que lleve el herbario sea un homenaje a los defensores del medio ambiente que son asesinados defendiendo su territorio.

Texto patrocinado por la Uagro

Museo Paleontológico de la Uagro, una inmersión a la vida de hace dos millones de años

En el lugar, albergado en Ciudad Universitaria, se exhiben una de las dos colecciones de fósiles que existen en Guerrero. De ambas es responsable la Universidad 


Texto: Beatriz García

Foto: Amílcar Juárez 

9 de mayo del 2022 

Chilpancingo

 

Hace 15 años, alumnos de Biología de la Universidad Autónoma de Guerrero (Uagro) hallaron en la colonia Margarita Viguri Viguri de Chilpancingo fragmentos óseos fosilizados de un gonfoterio, un animal similar al elefante que existió hace dos millones de años. Estas piezas ahora son exhibidas en el Museo Paleontológico de la Uagro que fue inaugurado el pasado 1 de abril en Ciudad Universitaria de Chilpancingo. 

La paleontología es la ciencia que estudia e interpreta los fósiles para conocer el pasado de la vida sobre la tierra y permite entender la biodiversidad actual, la distribución de los seres vivos sobre la tierra, de acuerdo con el Servicio Geológico Mexicano (SGM). 

El SGM sostiene además que la paleontología ha contribuido en aportar elementos para afirmar la teoría de la evolución de los seres vivos y la deriva de los continentes. Al mismo tiempo expone que ofrece información valiosa de cara al futuro, porque es una herramienta para el análisis de cómo los cambios climáticos pueden afectar al conjunto de la biósfera.  

Lo anterior sostiene la importancia de que la Uagro cuente con un museo de este tipo y con piezas recolectadas por los mismos universitarios. 

El museo está ubicado en las instalaciones del Instituto de Investigación Científica de Ciencias Naturales que depende de la Facultad de Ciencias Químico Biológicas, y comparte espacio con el jardín botánico de la Uagro, otro proyecto que germinó en esa facultad. 

Un museo que podría ser precedente a nivel nacional 

En el Museo Paleontológico de la Uagro hay una colección de casi 40 piezas de fósiles de animales, en su mayoría de invertebrados marinos, porque hace más de 100 millones de años el sur de México era mar, explicó el responsable del museo, el biólogo Santiago Barrios Matías. 

En día de la inauguración de este espacio, el director de la Facultad, Oscar del Moral Hernández, expuso que sería un esfuerzo coordinado entre la facultad, el museo, que tiene su propia estructura, y el Jardín Botánico para generar un sitio de acceso universal al conocimiento de la riqueza biocultural, la conservación y el aprovechamiento de la diversidad de los ecosistemas extremos de México, con la integración con la cultura y las artes. 

El biólogo Barrios Matías, en entrevista, comentó que esta colección de fósiles es una de las únicas dos colecciones que hay en el estado. La otra está en la Facultad de Ciencias de la Tierra de la Uagro, ubicada en Taxco el Viejo, municipio de Taxco.  

Este museo se creó con recursos económicos que otorgaron el año pasado a los universitarios desde el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), mediante un proyecto para establecer jardines etnobiológicos.  

El proyecto del jardín etnobiológico al que accedieron les requería echar andar un herbario, un jardín botánico y un museo. Para el caso concreto del museo, lo recursos los invirtieorn en la construcción de fachada nueva, y compra de vitrinas y muestrarios para exhibir la colección de piezas fosilizadas que estudiantes de la facultad recolectaron en diferentes partes del estado. 

La paleontología comienza a tener un papel más importante entre los distintos museos del país, además de que siempre ha estado presente en museos de arqueología, historia y arte. En la actualidad hay más de 30 museos dedicados exclusivamente a esta disciplina a lo largo y ancho del país, se lee en el artículo Los Museos y la Paleontología en México de la revista Arqueología Mexicana. 

En la lista de museos no incluye ninguno de Guerrero, pero ahora los universitarios, con la consolidación del Museo Paleontológico en Ciudad Universitaria, podría aparecer próximamente en esas referencias. 

Cuatro épocas de seres vivos que habitaron en Guerrero 

La colección exhibida en el Museo de Paleontología en el Instituto de Investigación   está organizada en cuatro partes, las eras en que se clasifica la existencia de los seres vivos: el periodo cuaternario, de seres vivos de hace dos millones a la actualidad; el periodo cretácico, de hace 113 millones de años; el jurásico, de seres que vivieron hace 170 millones de año, y el más antiguo, el pérnico de hace 268 millones de años. 

“Hace años yo impartía la materia de paleontología que habla de los fósiles invertebrados y vertebrados, y parte de la colección es de los muchachos de Biología, de hace unos 15 años en adelante, y aquí se resguardaron”, comparte el biólogo. 

Antes de explicar sobre las piezas que hay en el museo, la alumna de Biología, Beatriz González Gálvez, aclaró que faltan detalles para consolidar por completo el museo, como colocar fotografías y datos de las piezas. Cree que en este mayo ya esté completo. 

La estudiante, quien hace su servicio social en el museo, destacó que en Guerrero está comprobado que no habitaron dinosaurios, a diferencia del norte del país. La mayoría de los fósiles recolectdos es fauna marina la que hay en la entidad, como moluscos, erizos, caracoles, y los del gonfoterio que hallaron en la colonia Margarita Viguri. 

Explicó además que las más de 40 piezas en resguardo del museo no todas están en exhibición, a causa de su tamaño. De éstas sólo 25 están identificadas, y algunas sólo por su género y especie. Del resto, comentó, sus compañeros siguen en busca de su identificación. 

Los alumnos se basan en biografía especializada, algunas consultas son de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) o del Instituto Politécnico Nacional (IPN), con la que además de tomar medida a los fósiles, revisan minuciosamente sus características. 

La pieza con menor antigüedad que se tiene en el museo es una cabeza de cocodrilo, en el que destaca un colmillo que se localizó en la Costa Grande. Esta pieza del periodo cuaternario, menciona el responsable del museo. 

La cabeza de cocodrilo formó parte del antiguo Museo de Historia Natural que tenía la Uagro en los años setenta, donde había aves, fósiles de invertebrados, animales disecados como plumas, pero el museo se destruyó  con el terremoto del 1985. Lo único que se rescató fue esta pieza que quedó bajo el resguardo del Instituto de Investigación de Ciencias Naturales. 

Otra pieza que destaca en este museo es la del animal parecido a un elefante hace 15 años. El responsable del museo fue parte del hallazgo de los fósiles: un colmillo, una vértebra y una costilla. 

Un vecino de la colonia Margarita Viguri Viguri avisó a los alumnos  que había restos de fósiles en una zona de la colonia. El profesor y los alumnos acudieron, pero al final no rescataron todas las piezas, porque la dueña del predio les negó extraerlas, pedía dinero a cambio.  

Entre las piezas que los universitarios no pueden identificar, dijo el profesor, destacan unas muestras que recolectaron en Olinalá, región Montaña, hace tres años. 

“Son como unas esferas, están ornamentadas, no sabemos ni qué grupo es. Hay otras especies con líneas, pero no sabemos si es un animal, no sabemos qué es, la encontramos hace como ocho años”, cuenta el maestro. 

Otras piezas que destacan en el museo son del periodo cuaternario, hojas fosilizadas localizadas en Colotlipa, municipio de Quechultenango. Del periodo cretácico, gasterópodos –un tipo de moluscos– recolectado en Atliaca, municipio de Tixtla; caracoles de Tenexatlaco, municipio de Chilapa; amonitas –similares a los moluscos– localizados en Ahuexotitlán, también perteneciente a Chilapa. 

Otras piezas que hay en el museo, pero en particular del periodo cretácico, son una amonita, una esponja, un caracol y erizos hallados en Ahuexotitlán, Chilapa. Del periodo jurásico está una impronta de amonita y una amonita, una de Ahuexotitlán y la otra de Tecojcoyunca, municipio de Cualac, y del periodo pérnico hay amonitas y braquiópodos, similares a los moluscos que hallaron en Olinalá. 

“Este espacio es para que niños, jóvenes y adultos conozcan qué organismos vivían en el territorio, para que se olviden que el mundo es estático; siempre ha estado en movimiento”, menciona el biólogo. 

En los próximos días, con los recursos obtenidos con el proyecto financiado por el Conacyt, el profesor y algunos alumnos emprenderán una nueva excursión en Olinalá y Cualac, para seguir con la recolección de piezas. 

El museo ya tuvo sus primeras visitas, alumnos de las preparatorias 9 y 33 de Chilpancingo, y de la Facultad de Biología, pero el espacio está abierto para todos de lunes a viernes de diez de la mañana a dos de la tarde. 

Texto patrocinado por la Uagro

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Dos años después regreso parcial a clases presenciales en Uagro

Ante un panorama de semáforo verde en el estado, la comunidad universitaria regresó a clases presenciales con restricciones en cuanto a salones numerosos, cuidado intensivo de medidas de higiene; algunos salones sin mantenimiento, pero en general, la mayoría, manifiesta su deseo por volver a esta modalidad que, hasta hace unas tres semanas en algunas facultades fue híbrida


Texto: Beatriz García

Foto: Oscar Guerrero

Chilpancingo

1 de marzo del 2022

 

El llamado obligatorio de las autoridades de la Universidad Autónoma de Guerrero (Uagro) a 90 mil universitarios para regresar a clases presenciales después de dos años de pandemia por la Covid-19, no logró que la totalidad de los universitarios, entre estudiantes, personal administrativo y académico regresaran a las aulas este lunes.

Los planteles de la Uagro desde marzo del 2020, ante la emergencia sanitaria pararon labores en su totalidad. Apenas en agosto del año pasado el personal administrativo y de intendencia, regresó a las escuelas a desempeñar sus actividades, aunque por horarios y por días preestablecidos. Mientras que los alumnos y maestros mantuvieron clases virtuales, otros pocos de manera híbrida, unos días iban a la escuela y el resto de las clases era en línea.

Guerrero está en color verde en el semáforo epidemiológico, que indica que el riesgo de contagios y defunciones por el coronavirus disminuyó considerablemente, lo que supone un riesgo bajo de otro rebrote masivo.

De acuerdo con el reporte de las autoridades de la Secretaría de Salud (SSA) del estado hay poco más de 560 casos activos de la Covid-19, de los cuales 166 contagios y seis defunciones por esta causa se dieron en las últimas 24 horas.

En el comparativo de casos confirmados por mes, en febrero del año pasado se registraron 2,731 contagios, mientras que, en el transcurso del mismo mes en este año, el registro es de 2, 451 nuevos casos.

En el caso del comparativo de defunciones, en febrero del año pasado se registraron 619 defunciones, y en lo que va de febrero de este año el registro es de 161 fallecimientos.

En un recorrido por la capital, en preparatorias, facultades y unidades académicas de la UAGro Amapola. Periodismo transgresor constató que el retorno a las aulas de los universitarios no fue en su totalidad, y otros más regresaron a clases presenciales o de manera híbrida desde octubre del año pasado o desde hace tres semanas.

Una de las comunidades que regresó a las aulas en su totalidad, es la Facultad de Matemáticas, que se ubica en Ciudad Universitaria. Hasta hace tres semanas habían regresado estudiantes y maestros de manera híbrida.

Esta escuela, de acuerdo con la subdirectora administrativa y de control escolar, Berenice Ortiz Pineda, hay cerca de 150 alumnos de la licenciatura, de los técnicos, de la maestría y doctorado, y se habilitó un solo acceso a la escuela, para tener el control de quienes entran se desinfecten y se tomen la temperatura, y todos porten cubrebocas.

“Regresamos hace tres semanas de manera híbrida, es decir, que venían los grupos de primer grado y segundo los días lunes y martes, miércoles y jueves los de tercero y cuarto año, y como tenemos otro programa de Técnico Superior Universitario, ellos venían sólo los viernes”, dijo.

A partir de este lunes se reanudaron las clases presenciales con horario normal en toda la facultad.

Las medidas que se tomaron en la escuela es que se imparten las clases en las aulas más amplias, para evitar aglomeraciones, además cada que termina una clase se desinfecta el espacio. En el inicio de clases no vinieron todos los alumnos.

“Antes de decidir regresar, hicimos una encuesta, tanto para profesores como para alumnos, para saber qué porcentaje tenía la posibilidad de regresar las clases y a parte de la posibilidad que quisieran. Al hacer esa encuesta tanto maestros como alumnos, habíamos otra para el semestre que terminó y el 70 por ciento de alumnos y maestros no querían regresar. Ahora se volvió a hacer con el semáforo verde y vacunado la mayoría de población”, explicó la subdirectora que la respuesta fue positiva.

Dijo que a los jóvenes que vienen de lugares lejanos y no tienen la posibilidad de regresar a rentar a Chilpancingo, les apoyarán para que les den espacio en casas de estudiantes.

Los gastos de los insumos para la desinfección del plantel, el gel antibacterial y el termómetro colocado a la entrada de la facultad corrieron a cargo de la escuela, porque para ello no han recibido apoyos económicos, expuso la académica.

Llamado del rector a regresar a clases por semáforo verde

El rector de la Uagro, José Alfredo Romero Olea y el secretario general, Armando Guzmán Zavala, emitieron un comunicado a la comunidad universitaria ante el semáforo verde.

“Es imprescindible volver de manera presencial total a las actividades académicas y administrativas de nuestra institución, siento este retoro de carácter obligatorio a partir de 28 de febrero del presente año”, pondera la misiva.

El llamado para los docentes y académicos es que para este retorno deberá hacerse uso de cubrebocas, preferentemente KN95, lavado constante de manos o desinfección con gel antimicrobial, sana distancia, ventilación en las aulas y en todo tipo de espacios universitarios, y que quienes no estén vacunados deberán hacerlo por su salud y el bien comunitario.

Las autoridades aseguraron que la comunidad universitaria ya ha sido vacunada contra el virus SAR-CoV-2, y que la mayoría de los estudiantes de educación media superior, superior y posgrado tienen el esquema de vacunación completa, así como los profesores, personal administrativo y de intendencia, además de que tienen una dosis de refuerzo.

Regreso parcial este lunes 28 de febrero

En el caso de la Facultad de Filosofía y Letras, la subdirectora Blanca Rocío Torres Hernández informó que las clases presenciales en la escuela son de manera híbrida en el caso de sociología y literatura desde octubre, y este lunes de filosofía y algunos grupos de historia.

“Tenemos algunos salones que necesitamos cambiarles cancelería porque no tenemos la ventilación adecuada y la semana pasada, el edificio grande, nos habían dicho que no lo podíamos ocupar, después del temblor de septiembre, pero la semana pasada nos quitaron el letrero y entonces estamos solicitando el dictamen de Protección Civil. Tenemos pocas aulas y somos cuatro licenciaturas”, contó.

En esta facultad hay 300 alumnos aproximadamente, cerca de 30 docentes, y tres de ellos no regresarán a las aulas. Sólo tres días asisten a clases presenciales, y dos días de forma virtual. También se cuenta con gel antibacterial, termómetros y se constató que en los baños hay jabón líquido y agua.

Otra de las facultades con una matrícula más amplia y que se mantiene en clases presenciales es la Facultad de Ciencias Químico Biológicas.

“Como desde octubre del 2021, nosotros continuamos laborando de manera presencial en nuestros laboratorio de docencia, no bajamos la guardia, aprendemos diariamente a trabajar con precaución pero mucha dedicación”, postearon en la cuenta oficial de Facebook de la facultad.

En otro escrito señala que el cuerpo directivo de la facultad acordó que las actividades de docencia de los tres programas educativos de licenciatura y de los tres programas de posgrado se reanuden de manera presencial a partir del lunes 7 de marzo. Mientras que el personal administrativo y de intendencia se presentará a partir de este 28 de febrero para preparar el recibimiento.

En la Facultad de Derecho no regresaron a clases presenciales, debido a las fisuras que hay en el edificio a causa de sismo del 9 de septiembre del año pasado. Sólo algunos administrativos estaban en oficinas de esta institución, los salones estaban cerrados y vacíos.

Como parte del acuerdo que tomó el Consejo de Unidad Académica en sesión ordinaria para discutir el regreso a clases a clases presenciales, donde se planteó el dictamen que recibieron el 30 de septiembre pasado en el que se establece que el edificio presenta fisuras considerables, se determinó que no hay condiciones para el retorno a las aulas, y por ello continúan de manera virtual.

En la Faculta de Ingeniería se observaron pocos alumnos en las aulas.

En el caso de la preparatoria número 1 “Prof. Aarón M. Flores”, que alberga a unos 3,000 alumnos de los turnos matutino y vespertino, reiniciaron clases pero de manera híbrida.

Los días lunes y martes se presentarán las alumnas y alumnos del “grupo 1”que son los del 1 al 30 de la lista oficial de cada grupo, y los miércoles y jueves se presentarán los del “grupo 2”, del 31 al 60 de la lista oficial, se lee en una circular que se dio a los alumnos y alumnas.

Mientras que los alumnos de tercer año se presentarán del 1 al 33 de la lista oficial los días lunes y martes, los miércoles y jueves del 34 al 67 de la lista oficial.

“Si sus hijos presentan fiebre, tos, dolor de garganta, gripe, dificultad para respirar u otros síntomas de Covid-19 no deben asistir a la escuela y deberán reportarlo”, es el llamado que hace la escuela.

Los estudiantes deberán llevar su propio gel antibacterial o desinfectante personal y colocarlo frecuentemente en las manos.

El alumnado deberá llevar su propio alimento, porque una vez que ingresen a la escuela no podrán salir hasta el fin de sus clases, mientras que las cafeterías funcionarán con un aforo del 30 por ciento, de forma escalonada, por grados.

Hasta este lunes, en el estado, de acuerdo al reporte oficial que dan a diario las autoridades de la Secretaría de Salud del estado, en las últimas 24 horas se registraron 57 nuevos contagios de la Covid-19 y una defunción, reportándose 503 casos activos.

Posiciones sindicales con respecto al regreso presencial a clases

La dirigente del Sindicato de Trabajadores Técnicos, Administrativos y de Intendencia de la Universidad Autónoma de Guerrero (STTAISUAGro), Brenda Alcaraz González, informó que en el caso de sus agremiados, desde el año pasado regresaron a los planteles, con restricciones y medidas sanitarias.

“No ha habido una resistencia por parte de los compañeros porque ellos han estado presentándose, no era todos los días pero por lo menos tres veces al día estaban acudiendo.

Desde el año pasado se ha estado trabajando con la Comisión de Salud de la universidad dando los protocolos de higiene dentro de cada una de las escuelas”, precisó.

El caso de los administrativos y de intendencia es distinto al de los académicos y alumnos, insistió, porque estos desde el año pasado, con restricciones y medidas sanitarias, volvieron a sus centros de trabajo para dar mantenimiento a las escuelas y para seguir con trámites institucionales.

En un comunicado, el Comité Ejecutivo Central del Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad Autónoma de Guerrero (STAUAG), refrendó su compromiso con la educación superior en el estado, e hizo un llamado a la base trabajado para, que en la medida de lo posible, se reintegre a las actividades presenciales, de forma “responsable, gradual y segura”, para reducir los rezagos académicos que se han ido acumulando estos dos años de pandemia.

 

SCT intenta cerrar Radio UAG en Chilpancingo

Desde este martes, personal de la IFT acompañados de la Guardia Nacional han cerrado tres estaciones de radio privadas, una en Chilapa, otra en Chilpancingo y otra más en la comunidad de El Ocotito


Texto: Jesús Guerrero

Fotografía: Jesús Guerrero y Oscar Guerrero

23 de febrero el 2022

Chilpancingo

 

Personal del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) acompañados por elementos de la Guardia Nacional (GN) intentaron cerrar la Radio XEAUG de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro), denunció el director de esta emisora universitaria, Víctor Wences Martínez.

El argumento: realizar una revisión de sus aparatos de transmisión.

«El personal de la SCT nos dijeron que venían a realizar una revisión del equipo pero nos pidieron que saliéramos del aire y eso no lo permitimos porque este es un espacio de la Universidad», informó Wences.

Dijo que incluso agentes de la Guardia Nacional llegaron hasta las escalinatas del edificio e intentaron ingresar a la cabina de transmisiones.

«Pero los trabajadores les pedimos a los de la Guardia Nacional que se retiraran y les dijimos que estaban violando la autonomía universitaria», narró sobre los hechos Wences Martínez.

A petición de los trabajadores unos agentes federales se salieron del edificio y sólo se colocaron en la puerta pero otros de esta misma corporación federal se subieron a las patrullas estacionadas sobre la avenida Benito Juárez, aquí en Chilpancingo.

El personal del IFT le informó al director de la radio que realizarían una revisión del equipo de transmisión y le entregaron una notificación.

«Aquí todo está en regla aunque los trámites para que nos den el permiso definitivo está en un 80 de avance», dijo el director de la emisora universitaria.

Durante la protesta, los trabajadores de XEUAG se colocaron frente a una de las patrullas de la Guardia Nacional exigiéndoles a los agentes su retiro inmediato.

Los elementos de la GN y funcionarios de la IFT, se retiraron de las instalaciones de la radio.

«Lo que querían hacer es cerrar la radio porque somos una voz crítica y además este es un espacio plural, de los universitarios y del pueblo», consideró el trabajador universitario y conductor de un noticiero de esta emisora, Sergio Ocampo Arista.

Desde este martes, personal de la IFT acompañados de la Guardia Nacional han cerrado tres estaciones de radio privadas, una en Chilapa, otra en Chilpancingo y otra más en la comunidad de El Ocotito.

Activista y jubilada de la Uagro exige que Rectoría reponga dinero de su retiro

Roberta Campos participó junto con Rosario Ibarra de Piedra y Tita Radilla en la lucha para exigir la presentación con vida de los desaparecidos de la guerra sucia, también en cientos de movilizaciones por diferentes exigencias de justicia, la más reciente: la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa


Texto: José Miguel Sánchez

Fotografía: Óscar Guerrero y José Miguel Sánchez

9 de febrero del 2022

Chilpancingo

 

Roberta Campos Adame, activista y trabajadora jubilada de la Universidad Autónoma de Guerrero (Uagro), de 65 años, inició el día martes a las doce de la tarde una huelga de hambre, en demanda de que Rectoría reintegre 150,000 pesos de retiro, el que ocurrió hace seis años, cuando cumplió 40 años de servicio.

Después de doce horas y por cuestiones de salud y seguridad, Roberta Campos, decidió levantar la huelga que tenía fuera de la oficina del rector.

En el 2016, Roberta Campos, trabajadora de la Librería Universitaria, centro de trabajo ubicado en el edificio docente de la máxima casa de estudios, solicitó su retiro. Ingresó a trabajar a la universidad en 1976, cuando tenía 18 años.

Desde los 18, Roberta Campos participó en los movimientos sociales de la década de los setenta, fundó la Preparatoria 9 Ernesto Che Guevera.

“Yo estuve cuando era Preparatoria Popular Ernesto Che Guevera, fui consejera universitaria y desde ahí aprobamos la Preparatoria con el número nueve”, recuerda.

Desde esa época lucha por reivindicar la historia del movimiento del sesenta, a través de investigación académica y su activismo a favor de las causas sociales.

Roberta Campos participó junto con Rosario Ibarra de Piedra y Tita Radilla en la lucha para exigir la presentación con vida de los desaparecidos de la Guerra Sucia.

Fue parte de los trabajadores universitarios que resistió en 1984 la falta de recurso económico, en ese entonces el gobernador Raymundo Abarca Alarcón dejó sin presupuesto a la Uagro, por lo cual los administrativos y docentes trabajaron sin salario por un año.

“Salíamos a botear, vendíamos gelatinas, comida todo para poder salvar a la Universidad”, rememora.

En los últimos años se ha sumado a las luchas de los estudiantes rechazados de la Uagro a quienes acompañó en marchas, bloqueos y una huelga de hambre cuando el rector de la máxima casa de estudios era Ascencio Villegas Arrizón, entre 2010 y 2012.

También acompañó la lucha de las madres y padres de 43 los estudiantes desaparecidos de la Normal de Ayotzinapa.

Retiro sin pago

Cuando cumplió 40 años de servicio, Roberta Campos inició los trámites de su retiro para recibir la liquidación de ley. Renunció a su trabajo el 20 de agosto del 2016, fecha en la que el rector en ese entonces, Javier Saldaña Almazán, la comisionó a realizar una investigación sobre el movimiento de 1960, mientras llegaba su retiro.

Ayer Roberta Campos contó en el pasillo del edificio principal de Rectoría, lugar donde se instaló en huelga de hambre, que por esa comisión, la Uagro le pagó hasta diciembre del 2016, y cuando recibió el oficio sobre su retiro, el área administrativa le retuvo 150 mil pesos, que era la suma de lo que recibió entre agosto y diciembre de ese año.

Se inconformó por la retención ilegal de su retiro. Cuenta que Rectoría le aseguró que el Instituto de Seguridad Social al Servicio de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) devolvería ese recurso, pero la institución no asumió esa responsabilidad.

Desde 2017, Roberta Campos tramitó en la Uagro la devolución de esos 150,000 pesos que nunca le devolvieron.

Cuando anunció la huelga de hambre para que finalmente Rectoría le reintegre ese dinero, le dijeron que legalmente ya había prescrito.

Roberta Campos denunció que un funcionario de esta administración se acercó a ella cuando supo de su huelga de hambre y le ofreció pagarle los 150,000 pesos si desistía de su denuncia colectiva con cerca de 700 trabajadores jubilados que demandan a la Uagro el pago del cien por ciento del salario que tenían en activo.

“Jamás voy a renunciar a mis derechos laborales, por eso me instalé en esta huelga de hambre”.

Desde el primer momento que instaló su movimiento, la huelguista recibió la solidaridad de otros jubilados y pensionados de la Uagro.

Por su participación en diferentes movimientos sociales, Roberta Campos recibió el respaldo de varios luchadores sociales, como Diana Hernández Hernández, hija de Ranferi Hernández Acevedo, asesinado en octubre del 2017.

La hija del luchador social acompañó a Roberta Campos en la casa de campaña que instaló en el pasillo del edificio principal de Rectoría, afuera la oficina del rector José Alfredo Romero Olea.

Alrededor de las cuatro de la tarde, un médico enviado por la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Guerrero (CEDHG) checó los signos vitales de Roberta Campos, quien tenía presión arterial alta.

La decisión de finalizar su huelga ayer por la noche fue tomada por decisiones de seguridad y salud, comentó que al estar acompañar por sus hijos y nietos teme por ellos.

Hay una mesa de diálogo con funcionarios de Rectoría para darle seguimiento a su asunto.

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