Lenta recuperación tras Otis: escasez y altos costos para conseguir materiales para la reconstrucción de Acapulco

Tras el paso del huracán Otis, habitantes de las colonias altas de Acapulco, pero también pequeños y medianos empresarios de la costera, enfrentan la escasez y encarecimiento de materiales para la construcción. Algunos esperan poder reparar antes de que llegue la temporada de lluvias; otros han dejado la entidad para conseguir más recursos.

Texto: Marcela Nochebuena/Amapola Periodismo

Foto: Luis Madrid
22 de enero del 2024
De las colonias altas de Acapulco hasta las inmediaciones de la costera, habitantes y comerciantes del puerto enfrentan escasez y altos costos para conseguir materiales y personas trabajadoras –e incluso amenazas del crimen organizado– que les permitan reconstruir sus viviendas, negocios y restaurantes.
María, cuyo nombre fue cambiado por motivos de seguridad, vive con su hija en la colonia Ángel Aguirre, ubicada en la parte alta de Acapulco y con una fuerte presencia de bandas delictivas. Desde que algunas rutas de transporte comenzaron un paro en la ciudad, a esa zona siguen llegando taxis colectivos –y no las combis de pasajeros–, pero en hora pico puede tomar hasta tres horas la espera y el traslado.
En esa localidad, según relata, la mayoría de los techos de lámina cayeron con el impacto del huracán Otis la madrugada del 25 de octubre. En la parte más alta a donde llegan las viviendas, conectadas a las calles por andadores empinados sin pavimentar, aún hay restos de ramas y árboles tirados, láminas aventadas por el viento y algunos montículos de basura. Este servicio, acusan los acapulqueños, ya no se da abasto en toda la ciudad.
Foto: Luis Madrid
María cuenta que la llegada del huracán fue un hecho y un susto que no habían experimentado antes. Ella se refugió, junto con su hija, en una pequeña recámara que tienen. Todos sus muebles se mojaron esa noche, y casi 40 láminas se volaron. Ella prefirió quedarse en su domicilio porque, asegura, las autoridades no fueron claras respecto a la magnitud del fenómeno, y los refugios también sufrieron daños.
“Gracias a dios tengo un cuartito que tiene loza, porque lo demás está techado con lámina… Se perdió, ahorita está de improviso nada más”, aclara. Unos 20 días después de que las autoridades censaran su hogar, le hablaron por teléfono para el apoyo de limpieza de 8 mil pesos, después el de los enseres y finalmente los apoyos económicos que suman cerca de 35 mil. Sin embargo, no ha podido invertirlos.
“En las casas de material no hay suficiente, tiene que ir uno a cotizar, que te hagan la cotización y hacer un como sistema de apartado, porque no quieren que luego luego lo paguemos, porque igual el material va subiendo día a día, y hay que esperar a que te hablen por teléfono de que ya llegó tu material”, explica.
Incluso, en un principio, el gobierno federal pretendía condicionar la recepción del segundo apoyo a la comprobación de que el primero ya se había invertido en materiales de construcción, pero eso resultó imposible frente a la escasez y la alta demanda, representada en buena medida por los grandes hoteleros y comercios de la zona turística de Acapulco.
Espera de meses para tener material de construcción en Acapulco
Por lo pronto, María tiene previsto que le entreguen en mayo el material que necesita, y espera que así sea realmente, pues apenas estaría a tiempo para hacer las reparaciones. Después, vendrá la temporada de lluvias, que ya no lo permitiría. “No estamos preparados todavía para techar o poner la loza”, añade.
Foto: Luis Madrid
En este momento, muchas personas están poniendo lámina y madera provisional, pero para los tubulares hay que hacer también un sistema de apartado. Comprar ahora resultaría mucho más caro. En cuanto a los trabajadores de la construcción, además de la dificultad de conseguirlos, la mayoría está cobrando mucho más de su cuota habitual.
Además de la escasez y los altos costos para realizar las reparaciones de su vivienda, en la colonia Ángel Aguirre apenas se reguló el servicio del agua. De por sí, habitualmente se las hacían llegar cada uno o dos meses. Después de Otis, se quedaron completamente sin el servicio, y apenas hace 15 días –casi para cumplirse los tres meses del paso del huracán– volvieron a recibirlo. Mientras tanto, tuvieron que comprar pipas y almacenar.
La luz ya está funcionando bien nuevamente, pero para ello también esperaron dos meses. A eso se ha sumado la problemática del transporte en la última semana. “Los colectivos (taxis) sí funcionan, pero uno se va más a lo económico que son las urban… Queremos más seguridad, sentirnos un poco más tranquilos y salir con más confianza”, dice.
Habitantes de las colonias altas de Acapulco han señalado, además, que en días recientes han sido víctimas de extorsión por parte del crimen organizado al saber que tienen dinero tras la recepción de sus apoyos, una vez que les identifican por la etiqueta de “Vivienda censada” que coloca la Secretaría de Bienestar.

Confían en que Acapulco se levantará

María está convencida de que Acapulco se va a levantar, pero –asegura– falta mucho por hacer, como garantizar que funcionen los servicios más básicos y que haya suficientes carros para recolectar la basura, así como alumbrado público. Ella regresa de trabajar casi siempre por la noche –en este momento, le toma tres horas–, y sin suficiente luz, aumenta el riesgo.
“No habíamos sufrido nada de esto, yo ya tengo 35 años aquí en Acapulco (es originaria de Chilapa) y nunca había pasado. Nos dio mucho miedo perder la vida, que las cosas materiales se recuperan, pero ahora sí que salvamos la vida… Valorar la vida es lo principal. Nos cambió en muchos aspectos porque fue muy impactante todo esto que no lo esperábamos”, concluye.

Con más recursos, tampoco es suficiente

Aldo tiene varios pequeños y medianos negocios en la zona costera de Acapulco, no todos en el corredor turístico. Aun en una situación menos crítica que las colonias más rezagadas del puerto, enfrenta obstáculos similares para reconstruir, e incluso ha tenido que salir del estado para allegarse de suficientes recursos.
De su domicilio, perdió una pared completa, por lo que el viento y el agua acabó con los muebles, además de que el portón salió disparado a 200 metros de la propiedad. En su oficina y en una propiedad de la que rentaba los locales se perdió prácticamente la totalidad de los cristales y la cancelería. El mobiliario del restaurante del que era socio también resultó dañado en el centro de la Bahía.
Para reconstruir, se ha enfrentado, primero, a la tardanza para allegarse de insumos. “Compramos material, y tardaron cerca de un mes en surtirnos arena, cemento, grava, varilla, block y alambre recocido, para poder levantar este muro que se llevó la pared de mi departamento. Tenía a los trabajadores, contraté algunos albañiles, y se nos complicó el hecho de contar con el material”, señala.
Foto: Luis Madrid

Falta mano de obra para la reconstrucción de Acapulco

Otro factor es que la zona turística –dice– se limpió muy rápido, pero hay muchas colonias en las que el escombro permanece afuera de los domicilios. En su caso, tuvo que contratar servicios de volteo particulares para que se llevaran la basura y el escombro. Hasta ahora, ha gastado, calcula, unos 200 mil pesos en reparaciones, solo en limpieza, sueldos y compra de material. Faltan aún muchas otras.
“Es muy difícil encontrar aluminio, vidrio, tablaroca. Otro factor que está influyendo mucho es que como son pocos los herreros, albañiles, alumineros, hay mucha demanda y es muy poca oferta, y los precios también están siendo muy elevados” asegura. Por ejemplo, un albañil que antes cobraba 350 pesos el día, hoy lo está haciendo por 600 o 700, y en otros casos hasta mil.
Aldo asegura que los apoyos han contribuido, hasta cierto punto, a que haya circulante en el puerto, pero el diagnóstico del impacto estructural y económico aún no es certero. Él empezó a percibir un futuro no muy promisorio, pues sus arrendatarios ya no regresaron. Si bien no se atreve a usar la palabra “estancamiento”, percibe las señales de una “pausa” en el movimiento económico.
Aspecto de los los daños que dejó Otis en las viviendas. Foto: Luis Madrid

Buscan empleo fuera de Acapulco para ahorrar y regresar a reconstruir

Eso lo convenció de que la mejor manera de reactivar su propia economía en estos momentos era salir a buscar trabajo a otro estado. Un tiempo estuvo en Ciudad de México, después en Monterrey y ahora en Tijuana. Ese ingreso pretende invertirlo en su domicilio y sus negocios. Su estancia en otros lugares será provisional, advierte, pues su vida ha estado en Acapulco y ahí quiere regresar a recuperar lo que tenía.
Al igual que otras personas afectadas en diferentes niveles, él ya empieza a apuntar un aspecto del que, dice, todavía no se habla lo suficiente ante las necesidades más urgentes: las consecuencias emocionales del impacto de Otis. “No ha sido una prioridad, porque uno evidentemente está buscando proteger la fuente de ingresos; sin embargo, creo que el impacto emocional en un breve término va a ser algo que hay que atender…
“Si bien antes no estábamos del todo bien, creo que el huracán vino a dar una estocada y después de que pase esta época, al recrudecerse el tema económico, emocionalmente creo que la gente se va a empezar a dar cuenta de muchas cosas. Es algo que sí puede trastocar el ánimo de muchos, porque todo lo que trabajamos en toda nuestra vida, en dos o tres horas con el huracán se vino abajo”, señala.

Advierten problemas emocionales en damnificados por Otis en Acapulco

Naxhelli Ruiz, coordinadora del Seminario Universitario de Riesgos Socioambientales de la UNAM, explica que el desastre no es solo la destrucción material de las viviendas o edificaciones, sino que resulta un evento muy traumático porque las personas lo pierden todo o terminan desplazándose.
“Estamos ante poblaciones muy dolidas, con muchas dimensiones de la vida que están afectadas, desde las cosas más básicas, como alimentación, agua y vivienda, hasta cosas que van a repercutir seriamente en su salud física, mental, bienestar y perspectivas de vida”, asegura.
La vivienda es la primera vía para comenzar a solucionar todo lo demás, pero ni remotamente es lo único, aclara. Con la vocación económica del turismo como la principal, para las personas se vuelve muy evidente la pérdida de empleos, y esta debería ser la oportunidad –considera– para ampliar los medios de vida y la base económica de la ciudad en general.
Sus propios habitantes señalan eso en diferentes escenarios: en las colonias de la zona alta, en el Acapulco rural o en la prestación de servicios, se sabe que muchos de sus habitantes trabajaban y dependían de la economía de los grandes empresarios y de la zona turística. Eran quienes estaban a cargo del cuidado de las embarcaciones, se empleaban en la hotelería o proporcionaban transporte.

Los grandes negocios acaparan, pero también enfrentan escasez

Aunque los principales inmuebles que estaban asegurados en Acapulco son hoteles, condominios y grandes negocios, como cadenas comerciales, la realidad es que en el puerto persistía también un muy bajo nivel de aseguramiento. Aún así, la cantidad de reclamos evidencia que este es el segundo huracán con mayor impacto en daños a bienes.
La Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros estima más de 35 mil millones de pesos en daños, con más de 21 mil reclamaciones en seguros de viviendas, hoteles y restaurantes –que representan el 59%; el resto son automóviles– hasta el 11 de enero. La cifra aún podría incrementar conforme vaya finalizando el trabajo de los ajustadores, aclara Felipe Anzo, representante de la Asociación Mexicana de Agentes de Seguros y Fianzas (Amasfac) en Acapulco.
Los propietarios que han reclamado seguros también han manifestado que una de las principales problemáticas en este momento es que no hay materiales ni mano de obra para atender la alta demanda que hay en Acapulco. Además, quienes la acaparan son las empresas, grandes condominios y hoteles que sí tienen la posibilidad de contratar pese a los precios altos.
Felipe Anzo, representante de la Asociación Mexicana de Agentes de Seguros y Fianzas (Amasfac) en Acapulco. Foto: Luis Madrid

 

“Las personas que tienen su vivienda particular nos estamos enfrentando con esa problemática de que no hay albañiles, no hay plomeros, no hay herreros, no hay electricistas, y el material está elevado el costo, y no hay muchos lugares donde encuentres todo el material que se requiere. Había pocos, pero sí hay esa problemática en este momento con la mano de obra”, explica.
Policía vigila una casa de materiales en Acapulco. Foto: Luis Madrid

Sin fecha, la recuperación en Acapulco

El tiempo para la recuperación dependerá, en muchos casos, de cómo se vayan trabajando los ajustes para que los seguros puedan indemnizar con rapidez, por lo que hasta ahora no hay un periodo específico. Desde su perspectiva, la economía ya se está reactivando con los negocios que han reabierto hasta ahora.
A lo largo de la costera, son una constante los letreros que anuncian “Ya abrimos”, “Fuerza Acapulco” o “Próximamente”. Algunas plazas comerciales apenas funcionan o lucen “a medias”: con algunos restaurantes abiertos pero con accesos entre andamios, y pisos o zonas donde se llevan a cabo reparaciones.
Entre los hoteles, puede percibirse el inicio de incipientes reparaciones; ocupaciones de algunas habitaciones mientras otras siguen en limpieza y rehabilitación, y otros que más bien lucen en abandono. Algunos han anunciado su apertura incluso para 2025 o 2026.

Un Acapulco con rezagos para todo

Además de la reapertura de varios negocios –sobre todo pequeños y medianos, y algunas cadenas–, otros con pérdida total que aún no han comenzando su reparación, condominios con daños severos y hoteles cerrados o funcionando a medias, la otra constante en Acapulco –a casi tres meses del impacto del huracán Otis– son las largas filas para apoyos y trámites.
Lo mismo que para la recepción de enseres –que casi siempre implica pernoctar–, despensas y apoyos rezagados, hay largas filas por todas partes para los trámites regulares en Acapulco: a las afueras del Servicio de Administración Tributaria (SAT), del Instituto Nacional Electoral (INE) o del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadoras (Infonavit).
El rezago y la parálisis de los trámites, acusan los acapulqueños, se ha hecho evidente.
Foto: Luis Madrid
Además, ante un panorama donde la pérdida de empleos es una de las consecuencias más importantes, la Junta de Conciliación y Arbitraje ni siquiera está dando atención presencial. En la entrada de esta dependencia –con daños visibles, cerrada al público y solo con una persona de guardia en el interior– está pegado el decreto oficial que suspendió los plazos y términos desde el 30 de octubre.
En cartulinas escritas a mano por separado, se anuncia que la atención de primer contacto para cualquier duda o información sobre los trámites se hace por teléfono o vía correo electrónico. “Debido al paso del huracán Otis nuestra oficina permanecerá cerrada de manera temporal por razones de seguridad y precaución”, agrega otro letrero.
Los servicios presenciales de asesoría legal, acompañamiento en conciliación laboral y representación jurídica tanto en los tribunales laborales como en la junta especial no. 43 están suspendidos y serán atendidos “tan pronto sea seguro reanudar nuestras operaciones normales”. Junto con un mensaje de buenos deseos para la emergencia, la incertidumbre de quienes perdieron su empleo –además de lo material– se topa solo con invitaciones a recurrir a teléfonos, correo y redes sociales.
Foto: Luis Madrid
Ruiz, especialista en riesgos y desastres, insiste en que no se trata de que la reconstrucción no sea importante, pues lo es, pero el sufrimiento de las personas tiene muchas más facetas que deberían atenderse. Sin embargo, primero tendría que reconocerse que para poder hablar de una verdadera recuperación, es necesario ampliar las acciones a procesos más integrales.
“Ya vamos muy tarde para hacer este tipo de cosas, porque necesitan planeación, acuerdos financieros, estudios e investigaciones científicas para poder hacer las mejores propuestas. Ya que tenemos el desastre encima, y no tenemos esto medianamente platicado o avanzado, ya vamos tarde”, lamenta.

Festejo apacible en Acapulco para dejar atrás la furia de Otis y el año 2023

Texto y foto: Marlén Castro

2 de enero del 2024

Acapulco

 

La cena está lista y le mesa puesta.
Luciana y Diego, de ocho y 13 años, los dos menores de la familia, están bañados y vestidos con sus ropas nuevas, especiales para la ocasión.

Itzel Romero Reyes e Inti Medina Manzano, los dos adultos de la casa; Itzel es profesora de nivel secundaria e Inti, sociólogo, pintor y saxofonista, esperan el momento propicio para iniciar la cena con la que dejarán atrás el año del huracán Otis y comenzarán 2024.
Aunque no lo quieran recordar, Otis está presente. Se los trae a la mente las oleadas de aire fresco que entran libres por las ventanas sin vidrios que rompió Otis y algunos muebles nuevos que compraron para reemplazar los que se llevaron las rachas de sus vientos de 270 a 320 kilómetros por hora.

De alguna forma, este festejo de año nuevo, íntimo, apacible y en su propia casa, también es consecuencia de Otis, de valorar la vida, la familia y lo poco o mucho que poseen.

“Quiero festejar que estoy viva y mis hijos también”, compartió Itzel, mientras preparaba la pasta y la ensalada de manzana con las que complació el antojo de su familia.

Festejar la vida en Acapulco, en este departamento del cuarto piso del Fraccionamiento Las Playas, no es un eufemismo. No, dos meses después, del huracán más intenso que ha tocado Acapulco.

“Creí que íbamos a morir y aquí estamos”, refuerza Itzel mientras llama a todos a la mesa.

“¡Vénganse! ¡Ya está todo listo, ya vamos a cenar!”.

Acapulco al 10 por ciento, o menos

Estos ocho departamentos del Edificio Pelícanos, del Fraccionamiento Las Playas, son un ejemplo de cómo está Acapulco para recibir el 2024.


Se ubica sobre la avenida Adolfo López Mateos, una vía en forma de U invertida que se toma desde la avenida Costera Miguel Alemán y serpentea por varios fraccionamientos construidos al pie de los acantilados que rodean esta parte del océano pacífico. En la cúspide de la avenida se ubica el Hotel Flamingos, una de las construcciones a las que la llamada Perla del Pacífico debe parte de su historia, porque Johnny Weissmüller, el tarzán hollywoodense decidió que aquí seria su guarida y la de varios de sus amigos, todos, actores famosos de la meca del cine mundial.

Enfrente del Flamingos está el hogar de Itzel, de sus hijos y de Inti, su pareja.

Esta zona es parte del Acapulco tradicional, la que dotó a Acapulco de la fama mundial de la que goza hasta la fecha, a pesar de la violencia desatada en sus calles y los múltiples fenómenos meteorológicos que lo azotan cada década.

De sus 36 habitaciones, el Hotel Flamingos sólo tiene habilitadas tres, por lo que tienen unos 10 huéspedes, de acuerdo con lo que contó Miguel Angel Lozano, uno de los empleados de guardia de la hospedería famosa.

Aunque el escenario es hostil, los empleados del Flamingos estuvieron felices porque confirmó su reservación para esta temporada un huésped estadounidense que viene año tras años desde hace por lo menos un par de décadas, a pesar de los daños evidentes en toda la infraestructura. Para los empleados significó la esperanza de que el hotel recuperará su esplendor.

“Nosotros le metimos todas nuestras ganas, porque nosotros mismos estamos haciendo las reparaciones”, cuenta su trabajador de guardia.

Las tres habitaciones disponibles del Flamingos son parte de las 4,500 en todo el puerto en 127 hoteles, de acuerdo con datos publicados por la Secretaría de Turismo en su página oficial, de los que 57 se ubican en la zona tradicional, 54 en la zona Dorada y ocho en la Diamante, instancia que pronóstico el arribo de 10,000 a 15,000 mil turistas.

Los datos son evidencia del nivel de recuperación que alcanzó Acapulco a dos meses y seis días de Otis para la celebración de año nuevo. Antes de Otis, la disponibilidad en Acapulco era de 20 mil cuartos de hotel y de forma sistemática en cada temporada vacacional navideña, el sector turístico se prepara para recibir de 200 a 250 mil turistas.

Para llegar a esta zona del Acapulco tradicional se recorre gran parte de la costera Miguel Alemán, una arteria que sintetiza el bullicio del puerto. Estos últimos días de diciembre del 2023, la costera no fue esa zona tumultuosa y fandanguera característica. Muchas partes de la avenida, hoteles, restaurantes, bares y tiendas de conveniencia, aún muestras los estragos del huracán, aunque algunos comienzan a ser reparados y se ven los andamios colgando en sus alturas, cuando cae la tarde se hunden en una oscuridad profunda, aunque destellan algunas luces que prenden como centinelas.

Algunos espacios y edificios de la avenida que transitan la familia de Itzel e Inti recuerdan que no hace mucho pasó un huracán y todo lo que eso significa. Hay bardas tiradas en el suelo y algunos árboles caídos, aunque en general, es una de las avenidas más limpias de escombros en todo Acapulco, tiene calles laterales con las evidencias al cien por ciento, con montones de cerros de los residuos que volaron por el aire.

Frente al edificio Pelícanos está todo limpio. Sólo la selva muerta del Hotel Flamingos que tienen frente a los balcones principales recuerdan el tamaño del fenómeno meteorológico que los arrasó.

Todos los vecinos recibieron ocho mil pesos del gobierno federal para ocuparlos en la limpieza de las calles y de los hogares, que incluía pagar a gente que se llevara los escombros.

“Nosotros nos cooperamos y pagamos para que se llevaran a tirar toda la basura que teníamos frente a la calle, restos de materiales de construcción, de árboles y los desechos orgánicos, no sé porque en algunos lados no lo han hecho todavía”.

Esos ocho mil pesos para la limpieza los recibieron como a dos semanas del huracán, recuerda Itzel y que se llevaran los escombros frente al edificio costó a los vecinos 3,400 pesos. El dinero salió de esos ocho mil pesos que recibieron para la limpieza.

Los ocho departamentos del edificio Pelícanos tienen sus ventanales de los balcones principales desnudos. Otis se llevó estructuras, algunas de fierro, otras de aluminio y, obvio, hizo añicos los vidrios. Los ventanales están cubiertos de forma improvisada. El ventanal de la casa de Itzel tiene puesto un pedazo de cortina rescatada en la calle días después del huracán. Su vecino, el maestro universitario Hugo Martín Medina, quien también es su suegro, le aviso que una tela tirada en la calle se parecía a su cortina.

“La fui a ver y sí era. Me dije, bueno, la lavo y listo”.

La parte de atrás del departamento, por donde se cuela un gran trozo de la bahía de Santa Lucía, también tiene los ventanales sin vidrios. En la habitación de Diego, los restos de su cama atravesada en el balcón son el obstáculo entre la seguridad y una caída libre de casi ocho metros. Por esta habitación se metió Otis. Todas las cosas de Diego fueron arrasadas: sus libros, cuadernos, juguetes, ropa y muebles. Sólo quedó la base de la cama que ahora tiene la función de barda.

En una de las paredes del departamento hay un pedazo minúsculo multicolor de un resto de papel arrancado de algún otro departamento.

“Otis fue como un tornado, era un remolino de viento que trituró todo lo que arrancaba, como si fuera una licuadora. El departamento aparte de los destrozos quedó con miles de papeles grandes, medianos y minúsculos pegados a las paredes, como ese que no pude quitar”, señala Itzel.
La maestra comparte que sus ventanales aún están sin vidrios porque la demanda disparó los precios y, en su caso, no sabe los demás, prefirió esperar para pagar una cantidad razonable y justa.

Esta familia recibió del gobierno federal 43,000 pesos para la limpieza y reparación de los daños que causó el huracán.
“El primer recurso que recibí fueron los ocho mil para la limpieza, el segundo fue de 17,500 para hacer reparaciones y el tercero fue igual de 17,500, algunos ya no recibieron ni el segundo, ni el tercero porque no comprobaron con evidencias que los emplearon para eso”, explica.

Itzel recibió los 43,000 mil pesos porque llevó fotos del antes y el después y notas comerciales de su inversión. En enero, no sabe aún que día, recibirá los enseres domésticos que forman parte del paquete de apoyos para los afectados por el huracán. En otros hogares de menor poder adquisitivo a esta zona que forma parte de la llamada clase media los recibieron desde hace semanas. A Itzel e Inti eso no los molesta, al contrario, para ellos es bueno que, en otras zonas más dañadas, los apoyos llegaran con prioridad.

Probablemente, la suma entre el dinero efectivo y los enseres sea de alrededor de 60,000 mil pesos por familia, el paquete de enseres incluye un refrigerador, una estufa, una licuadora y un colchón.

“No puedo hacer una comparación sobre estos apoyos recibidos y los que ha habido en otros gobiernos porque no había sido afectada. Puedo decir sobre estos; fue una ayuda enorme, que, de no haberla recibido, no hubiéramos podido salir pronto de esta situación”.

En estos primeros días de enero, los ventanales serán repuestos, Itzel ya pagó una primera parte de su costo. Pronto, en este departamento de la avenida Adolfo López Mateos, Otis será recuerdo y aprendizaje.

Itzel aprendió una lección. Los vidrios de las ventanas no deben ser de una sola pieza, aunque reste ángulo a su vista de la bahía.
Aunque las luces de noche de Acapulco no destellan con la misma intensidad de otros festejos de año nuevo, la bahía desde el cuarto destruido de Diego es impresionante.

El silencio hace más extraordinaria la vista.
“Otros años, este día, hay una cantidad impresionante de gente y mucho ruido: motos, carros, música y cohetes por todos lados”, cuentan Itzel e Inti.

En el edificio hay silencio. Itzel, sus hijos e Inti son la única familia que decidió quedarse en Acapulco y en su departamento a pasar año nuevo. No está en penumbra porque por seguridad los vecinos dejaron sus luces prendidas, pues sus ventanas siguen sin vidrios y Otis arrancó el portón del estacionamiento.

El silencio es otra cosa que agradece Itzel en este festejo de año nuevo diferente.

“Quise festejar así, en pequeño, nomás nosotros, estar tranquilos y agradecer lo que tenemos”, dice Itzel.

Para estos momentos, la pasta, el queso manchego y las aceitunas para acompañar el clericot que preparó para la cena, además de la ensalada, ya desaparecieron de la mesa.

Para completar el festejo sólo falta la gala de pirotecnia, un detalle que da valor agregado a la noche de año nuevo en Acapulco, espectáculo que atrae a cientos de turistas.

“Una luz de esperanza”

“Una luz de esperanza”, así denominó el gobierno del estado al espectáculo de luces que iluminaron el cielo acapulqueño para recibir el 2024.

La noche de pirotecnia es un momento importante para la familia de Itzel e Inti y, probablemente, para cientos de acapulqueños, sobre todo después de Otis.
Después de la cena, cada integrante de la familia se sienta en la sala de la casa sobre unos sillones de tono chocolate recién lavados, en donde se invirtió una parte de los recursos para la limpieza que dio el gobierno federal. El sofá a pesar del agua de lluvia y todos los desechos que sobre el quedaron depositados luce en buenas condiciones. Lo mandaron a lavar y aquí está de nuevo en su segunda oportunidad.

En la pared principal de la sala hay la evidencia de que en esta casa hay un artista. Hay una obra de Inti medina, una pieza de arte abstracto, compuesta de varios fragmentos rectangulares que mi baja comprensión de arte no pudo descifrar. La familia disfruta de dos gatos rescatados en la calle que el cariño convirtió en hermosos felinos, los que maúllan cada vez que de forma esporádica retumba una pirotecnia.

Esta familia, como lo hicieron muchos acapulqueños que tuvieron posibilidades económicas de hacerlo, salieron de Acapulco los días posteriores al huracán, porque el puerto se quedó sin agua, energía eléctrica, internet y desabasto de comida. La gran mayoría se fue a Chilpancingo que, aunque es la capital, es considerada como una ciudad desprovista de atractivos. En cuanto los servicios de agua y energía se restablecieron, los habitantes del puerto retornaron.

Itzel y sus hijos estuvieron en Chilpancingo alrededor de un mes. La niña cursa el tercer año de primaria y el niño segundo de secundaria, ambos, inscritos en escuelas públicas, no retornaron a sus clases en estos dos meses, por los severos daños registrados en los edificios.

Diego y su hermana saben de cómo les fue a sus amigos y amigas sólo mediante comunicación telefónica. Están bien, dicen, pero no los ven desde el 24 de octubre del 2023.

Los menores fueron testigos de un fenómeno meteorológico inédito en Acapulco. A Diego su mamá lo arrancó de la cama cuando escuchó las corrientes de aire que se estrellaban en la ventana.

Ambos se resguardaron los primeros minutos en la sala, en esta sala, en la que el chiflón de Otis, remolió los libros y cuadernos escolares de Diego. Ahora que regrese a la secundaria, Diego no llevará ninguna evidencia de sus dos primeros meses de estudiante de segundo de secundaria y tampoco saben cuándo regresarán.

Mientras hablan de cómo será el regreso a clases dan las 12, la frontera entre el viejo año y nuevo año son sesenta segundos, los suficientes para acomodarse en el mejor espacio del ventanal para ver la pirotecnia de gala en esta noche de Acapulco, desde donde sólo se ve el perfil de la bahía, sin destrozos, en este Acapulco que parece recuperado al cien, o menos.

#Acapulco #turismoacapulco #Guerrero

Cómo se recuperará Acapulco después de Otis, cuestionamientos reiterados de diputados a titular de Obras Públicas

Texto y fotografía: Itzel Urieta
28 de noviembre del 2023

Chilpancingo

 

La recuperación de Acapulco tras el paso del huracán Otis y que avances llevan los caminos artesanales fueron los cuestionamientos más comunes que legisladores realizaron a la titular de la Secretaría de Desarrollo Urbano, Obras Públicas y Ordenamiento territorial, Irene Jiménez Montiel.

Durante el resumen de su informe, Jiménez Montiel, la tercera funcionaria del gabinete de la gobernadora Evelyn Salgado Pineda en comparecer en el Congreso local, mencionó que se concluyeron 237 obras iniciadas en 2022.

La inversión en obra pública alcanzó los 846 millones 153 mil pesos, destinadas a 302 obras y se prevé una inversión de 966 millones 130,663 pesos para 354 obras al cierre del 2023.

Las participaciones, las inició la diputada Leticia Mosso Hernández. Preguntó sobre la reconstrucción de Acapulco tras el paso del huracán Otis, y si derivado de eso se contemplan modificaciones al Plan de Desarrollo Metropolitano.

Jiménez Montiel respondió que se plantea revisar los materiales de construcción en edificios privadas y públicos para garantizar seguridad ante huracanes.

Siguió la diputada del Partido Verde, Hilda Jennifer Ponce Mendoza, quien al igual que en sus otras participaciones a los comparecientes, mandó saludos a la gobernadora Evelyn Salgado Pineda, felicitó los trabajos que realizan y su pregunta se basó en explicar como se distribuyen los recursos en la Secretaría.

Por parte de los perredistas cuestionó a la secretaria el diputado Ociel Hugar García Trujillo, quien cuestionó qué elementos se toman en cuenta para la asignación de recursos para la obra pública en Guerrero, y qué municipios son lo que han recibido mayor beneficio.

Jiménez Montiel respondió que todos los datos están publicados en el Diario Oficial del estado, en las leyes de ingreso de de los municipios y en las leyes de construcción estatales.

La secretaria de Desarrollo Urbano, Obras Públicas y Ordenamiento Territorial, Irene Jiménez Montiel, durante su comparecencia.

A muchas de las preguntas, Jiménez Montiel no daba una respuesta clara.

Por último, García Trujillo cuestionó por qué a las comunidades afromexicanas no se les asigna un recurso especial para los caminos artesanales.

A este cuestionamiento ya no hubo respuesta por Jiménez Montiel ya no tenía el derecho de réplica.

El priista Rafael Navarrete Quezada preguntó a la compareciente sobre el estatus de la vialidad en la zona turística Riviera-San Marcos, antes y después del huracán Otis; los avances de construcción de los mercados de Cuajinicuilapa, Marquelia, San Marcos y Ometepec, así como las obras educativas, de agua potable, carreteras y caminos artesanales en la región Costa Chica.

Jiménez Montiel respondió que la Comisión de Infraestructura Carretera y Aeroportuaria del Estado de Guerrero (CICAEG) invirtió 446 millones 606,516, pesos en 103 obras de infraestructura carretera y sobre el tema del agua, mencionó que la Comisión de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento del Estado de Guerrero (Capaseg) ejecuta una inversión de 945 millones 290 mil pesos en 159 acciones.

El diputado José Efrén López Cortés, solicitó mayor información de las acciones implementadas para la atención inmediata a los damnificados de Acapulco y Coyuca de Benítez, además, pidió saber por qué la obra de la biblioteca del Congreso del estado está detenida, y en qué fecha se concluirá.

Jiménez Montiel dijo que la obra de la biblioteca se detuvo porque el recurso destinado para las dos primeras etapas se acabó y que en el presupuestos del 2024 viene incluido el dinero destinado a la tercera etapa que incluye acabados e instalaciones.

La perredista Elzy Camacho Pineda cuestionó sobre los planes de la dependencia para evitar devastaciones como la ocurrida por Otis, a través de cambios en las normas de construcción.

La secretaria se limitó a responder que ya se planea agregar nuevas normas de construcción para edificios públicos y privados.

Los cuestionamientos del diputado priísta Jesús Parra García fueron en torno a las obras de relevancia que están en proceso o ya concluidas en los municipios de Chilapa y José Joaquín de Herrera, así como la inversión aplicada el programa de caminos artesanales.

Sobre el programa de caminos artesanales, Jiménez Montiel dijo que se superaron las metas programadas.

«En 2022 alcanzamos 232 kilómetros en 73 caminos y se consolida el convenio para el Programa de Pavimentación de Caminos Artesanales 2023, con una inversión de 1.084 millones 500 mil pesos para construir 226.98 kilómetros en 98 caminos, que beneficiaran a 516 mil 729 habitantes en la Montaña y Costa Chica».

El diputado morenista Osbaldo Ríos Manrique preguntó si se considera en la dependencia acondicionar los edificios del Poder Ejecutivo para eficientar los servicios que presta el personal, y sobre el avance de programas específicos para la reducción de la pobreza.

Jiménez Montiel aseguró que «todas las políticas en materia de obras se encaminan a contrarrestar el rezago social, la marginación y la pobreza».

Para finalizar la comparecencia, la morenista y presidenta de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), la diputada Yoloczin Domínguez Serna, solicitó conocer la situación de los planes municipales de desarrollo urbano.

Al respecto, Jiménez Montiel dijo que «se consolida el número de consejos municipales de desarrollo urbano y vivienda, pasando del 7.4 por ciento al 43.2, en dos años de administración».

 

 

 

Texto patrocinado por el Congreso del Estado de Guerrero

Se minimiza impacto de Otis en Acapulco y ayuda ha sido “casi nula”, acusan empresarios y asociaciones civiles

Empresarios y asociaciones civiles de Guerrero acusan que la ayuda que AMLO ha dado a Acapulco tras el paso del huracán Otis «ha sido insuficiente y casi nula».


Texto: Redacción Animal Político

Fotografía: Oscar Guerrero / Archivo 

21 de noviembre 2023

 

Asociaciones civiles y de empresarios de Guerrero denuncian que las autoridades han minimizado el impacto del huracán Otis en Acapulco, y que la ayuda brindada por el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) “ha sido insuficiente y casi nula”.

 

Las organizaciones señalan que los datos de los tres niveles de gobierno sobre las pérdidas materiales y las estimaciones para la reactivación varían drásticamente, por lo que exigen “se transparenten las verdaderas cifras” para poder elaborar acciones tangibles, coordinadas y secuenciadas.

“Un diagnóstico equivocado dará como consecuencia, soluciones equivocadas, costosas, desgastantes, insuficientes y en consecuencia ineficientes”, apunta el documento.

De igual manera se pide la formulación de un Plan Maestro para la Reconstrucción de Acapulco y que los poderes Legislativo y Ejecutivo, tanto federal como estatal, incluyan recursos extraordinarios para el puerto en el Presupuesto 2024.

Empresarios y asociaciones piden a autoridades no ser omisas con el tema de Otis.

Las asociaciones civiles y de empresarios también piden que se generen las condiciones para la reactivación económica de Acapulco, priorizando el sector turístico; proponen programas de empleo temporal, créditos a la palabra y estímulos fiscales.

Asimismo exigen que la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) y la Comisión para la Protección contra Riesgos Sanitarios del Estado de Guerrero (Copriseg) declaren emergencia sanitaria debido a la acumulación de basura, la falta de agua potable y la presencia de insectos, fauna nociva e, incluso, “restos mortales”.

A su vez, señala que, aunque la Coordinación de Protección Civil es también de “Gestión Integral de Riesgos”, no hubo la infraestructura suficiente para atender el paso del huracán Otis, a pesar de que hay “protocolos de mitigación de riesgos y hay una amplia experiencia en ellos”.

Por último, los grupos firmantes exigen al presidente, diputados, senadores y autoridades locales no ser omisos y actuar con responsabilidad para evitar un caos social y de salud a la población de Acapulco, y reiteran que en caso de omisión puede haber acciones penales, civiles, administrativas y políticas.

Daños y damnificados por el paso del huracán Otis en Guerrero

El paso del huracán Otis dejó, hasta el momento, 49 muertos y 26 desaparecidos, de acuerdo con el más reciente informe de la Fiscalía General de Guerrero.

Por su parte, autoridades federales señalan que en Acapulco y en Coyuca de Benítez se han censado más de 250 mil viviendas dañadas.

Una mapa del servicio de gestión de emergencias Copernicus (Copernicus EMS) ubicó las afectaciones en Acapulco, Guerrero, tras el paso del huracán Otis; hasta el 30 de octubre, localizaron casi mil 400 edificaciones destruidas, 252 hectáreas inundadas, puentes afectados, carreteras dañadas y las zonas más afectadas.

Hoteleros del puerto han manifestado no saber cuáles serán los apoyos del gobierno para la reconstrucción y en algunos casos tampoco han sido visitados por trabajadores de las aseguradoras, por lo que dicen que se ve difícil la posibilidad de que en un periodo de meses se reanuden las actividades económicas relacionadas con el turismo.

Apenas días después del paso de Otis por Guerrero, AMLO dijo que tenía “el sueño, el ideal que vamos a convertir en realidad entre todos y cómo ya se está haciendo de qué en Navidad las familias van a estar muy contentas en Acapulco (…) no habrá amarga Navidad”.

“Somos un pueblo olvidado”, paso de Otis evidencia carencias en la Costa Chica de Guerrero

Pobladores de Agua Zarca de la Peña, en la Costa Chica de Guerrero, piden ayuda al gobierno tras el paso del huracán Otis y aprovechan para reclamar el abandono en el que se encuentran, pues no tienen drenaje, agua, calles pavimentadas y sufren cortes de luz.


Texto y fotografía: Alfredo Maza / Animal Político

20 de noviembre 2023

 

Entre lágrimas y aplausos, pobladores de Agua Zarca de la Peña, un pueblo en la Costa Chica de Guerrero, recibieron a elementos de la Secretaría de la Marina Armada de México, que el día de ayer se dedicaron a transportar decenas de despensas a este lugar a bordo de un helicóptero militar desde la Base Naval Aérea de Acapulco.

Este pueblo, que está ubicado a más de 60 kilómetros de distancia de la costa, en el municipio de San Marcos, es solo uno más de los pueblos afectados tras el paso huracán Otis, mismo que no tiene servicios públicos, por lo que los pobladores aprovecharon la oportunidad para pedir ayuda del Gobierno Federal. 

“De hecho no tenemos drenaje, no tenemos calles pavimentadas, la luz se nos va, está una hora y al rato se va otra vez y no tenemos un servicio al 100%. Agua potable tampoco tenemos, las calles también son de tierra. La verdad es un pueblo olvidado de parte de todos los gobiernos”, dijo en entrevista la comisaria de Agua Zarca de la Peña.

De acuerdo con datos del Coneval 2020, el municipio de San Marcos tiene un rezago educativo de 24.7%, esto es 13 mil 288 personas; carencias por acceso a servicio de salud en 39.8 % de su población, 21 mil 422 personas; mientras que las carencias por acceso a alimentación llegaban al 38.9%, 20 mil 929 personas.

Pese a lo anterior, la funcionaria se dijo feliz al recibir las despensas, pues aseguró “son pocos los gobiernos que se acuerdan de nuestra comunidad y pues la verdad estamos muy agradecidos e igual todo el pueblo se los agradece también mucho”.

Animal Político acompañó la entrega de estas despensas, por lo que pudo constatar que dentro de las cajas con el logo del Gobierno de México había atún en agua, ensalada de verduras, mix de fruta deshidratada, fríjol cocido y leche en polvo, entre otros productos que fueron trasladados para cubrir las necesidades de los 560 habitantes que tiene este pueblo.

Los pobladores ayudaron a los militares a descargar el helicóptero. Foto: Alfredo Maza.

“No tenemos nada para comer”

Mientras los pobladores ayudaban a los militares a descargar el helicóptero, los niños del poblado, en compañía de sus madres y hermanas, aprovechaban la oportunidad para tomarse fotos con los marinos y subirse al helicóptero ANX-2200, mientras las mujeres agradecían a los militares su ayuda y les ofrecían alimentos.

En medio del barullo, Ángela Zapata Martínez, una mujer de aproximadamente 70 años, narró a este medio cómo vivió las primeras horas previo y después de la llegada del huracán Otis, estragos que incluso se podían notar desde el aire: árboles caídos hecho un nudo, techos destruidos y caminos de tierra.

“El aire nos espantó. Nosotros llorábamos por lo mismo, porque estuvo feo. Luego mi casa es de teja y todos nos mojábamos adentro porque se metía el agua, el polvo y (como) ve estamos pobres y no tenemos para comer”, dice. 

Los mismos datos del Coneval refieren que en 2020 San Marcos tenía una población de 53 mil 782 habitantes de los cuales 32 mil 528 (60%) vivían en pobreza: 21 mil 495 en pobreza moderada (40%) y 11 mil 33 en pobreza extrema (20.5%). Además, datos del Inegi señalan que para la misma fecha el municipio tenía 13 mil 959 viviendas particulares habitadas, cuyas viviendas con piso de tierra eran del 10.6%.

Ángela relata que en su casa viven, además de sus hijos, sus tres nueras con bebés, por lo que el sufrimiento posterior a la tragedia fue aún peor.

-Bendito sea dios que agua tenemos, aunque… sí tenemos un pozo de agua-, dice.

– ¿Y qué servicios les hace falta? -, se le pregunta.

-Las despensas, que nos estuvieran llegando despensas, pues porque estamos pobres queremos una ayudita y viendo qué es lo que necesitamos, pues eso…. que nos dieran, aunque sea (despensas), porque somos mucha gente, pues… que nos ayuden. Yo soy sola y yo quisiera que me ayudaran-, responde.

Originalmente la Coordinación Nacional de Protección Civil había declarado 47 municipios en desastre natural por el paso de Otis, pero días después ajustó la fecha a solo dos municipios: Acapulco y Coyuca de Benítez.

Lo anterior significa que los otros 45 municipios quedaban fuera de los mecanismos (económicos y programas sociales) para atender los daños desencadenados por fenómenos naturales, por lo que San Marcos no recibirá los apoyos planteados en el Plan de Atención a la Población Afectada por Otis, pese a recibir las despensas.

“Díganle a sus hijos que saldremos adelante”: docentes se organizan para que niños estudien, pese a suspensión de clases por Otis

A pesar de la suspensión de clases causada por el huracán Otis, docentes y madres de familia buscan evitar retrasos en la educación de los niños.


Texto y fotografía:  Alfredo Maza / Animal Político 

16 de noviembre 2023

 

La maestra María Elena Ramírez Agüero, de la escuela primaria Capitán Antonio Abarca Memije, en la colonia Adolfo López Mateos de Acapulco, ha citado a madres y padres de familia este miércoles 15 de octubre en su salón de clases para dejar actividades con la única intención de que las alumnas y alumnos del tercer grado de esta escuela no se retrasen más en su educación, pese a la suspensión de clases provocada por el paso del huracán Otis.

Una a una, la maestra entrega en las manos de las madres y padres que van entrando al salón de clases dos hojas impresas con las actividades a realizar para el proyecto comunitario “¡Descubro las historias de mi comunidad!” -pensado para tres días de tareas-, acompañada de tres libros, una guía y un cuaderno para que realicen todo en casa.

“Ellos van a hacer las actividades en casa, guiados, claro está, y posteriormente en un lapso de seis días más o menos vamos a traer el resultado de esas actividades y llevaremos nuevamente actividades a casa, en caso de que todavía no se restablezcan las labores en la escuela”, dice la maestra en entrevista.

Sin embargo, la maestra Ramírez Agüero asegura que el dejar estas actividades es una “iniciativa propia”, pues hasta el momento las autoridades educativas sólo les han dicho que hasta que no haya condiciones, las niñas y los niños no pueden regresar a clases.

“Y como nuestra escuela es una de ellas, pues tenemos afuera un foco muy fuerte de infección que es la basura, las autoridades también nos han indicado que para evitar que se vayan a enfermar o algo, no nos presentemos”, dice.

El número de escuelas afectadas asciende a 404 escuelas y la primaria Capitán Antonio Abarca Memije es una de ellas. Foto: Alfredo Maza

Animal Político visitó escuelas preescolares, primarias, secundarias y bachilleratos de diversas partes de Acapulco, públicas y privadas, mismas que se encuentran en abandono y destruidas, con personal educativo que negó conceder entrevistas por temor a represalias.

Sin embargo, en esta escuela el maestro Santos Contreras Pastrana, director de la primaria, permite hacer un breve recorrido por las instalaciones, mientras él mueve escombros y retira un poco de basura. A pesar de que asegura que “solo dos salones sufrieron daños severos”, muestra que se cayeron algunas láminas, se rompieron los tinacos, la tubería del agua y algunos cristales de los salones.

“Ahorita por el momento ya vino la Comisión Federal de Electricidad, porque no teníamos luz, pero nos vamos a apoyar con los padres de familia o en su defecto con la Marina para poder hacer la limpieza”, dice la maestra Ramírez Agüero, mientras que el director asegura que tendrán que hacerlo ellos mismos pues los marinos están “ocupados”.

—De hecho, a nosotros se nos fue la luz ayer, así que quién sabe, a ver cómo nos organizamos— interrumpe una madre de familia, mientras toma los libros y luego se retira de la escuela.

La maestra entrega a madres y padres las tareas a realizar para que los niños y niñas no se sigan retrasando. Foto: Alfredo Maza

“Hablen a sus hijo del huracán Paulina”

“Por favor, es muy importante que para esta actividad les hablen a sus hijos del paso del huracán Paulina, Ingrid o Manuel, para que se den cuenta que se puede salir adelante”, dice la maestra, al tiempo que las madres y padres salen de este pequeño salón, desde el cual suele impartir clases a 26 niñas y niños de entre 8 y 9 años de edad.

La Secretaría de Educación Pública ha informado que la suspensión de clases por los daños en escuelas de Acapulco y Coyuca de Benítez ha afectado a 214 mil 716 alumnas y alumnos de todos los niveles, mientras que la Secretaría de Educación de Guerrero ha señalado que el regreso a clases será por etapas, pues el número de escuelas afectadas asciende a 404 escuelas.

Una de las madres que ha acudido a la escuela a recibir las actividades para su hija es la señora Carmelita Rodríguez Flores, que vive a media cuadra de la escuela primaria, pero que llegó tarde debido a que tuvo que formarse por más de tres horas para recibir la Beca Benito Juárez de su hija menor. Pese a lo anterior, se dice feliz porque el gobierno aumentó el apoyo debido al paso de Otis, “justo ahora cuando más lo necesitamos”.

De acuerdo con la vecina de “El Morro”, como se le conoce popularmente a la comunidad donde está esta primaria, los primeros días, luego de que azotó Otis fueron los más difíciles, pues tuvieron que organizarse su esposo y ella para volver a levantar el portón de su casa, que tumbó la fuerza del viento, y reparar las ventanas y puertas de su hogar, pese a no tener luz ni agua.

Sin embargo, una de las cosas más difíciles y preocupantes por la que pasó la pareja fue procurar el bienestar de sus hijas, de 8 y 18 años, una de las cuáles incluso tiene fiebre y dolor muscular.

“Lo que pasa es que yo a la semana las saqué (a mis hijas). Mis hermanos me apoyaron y las pude sacar de aquí, porque no había transporte, no había nada, así que llegó mi hermano en la moto, porque tampoco había señal ni cómo comunicarse”, dice.

“No, pues es la única opción que te ofrezco es llevármelas de aquí porque están inseguras. Aquí no hay agua, no hay luz, entonces me las voy a llevar yo y ya regresas otro día por ellas”, asegura que le dijo su hermano.

De esa forma, durante 15 días ambas estuvieron fuera de su casa, mientras ella y su esposo ayudaban a los vecinos a limpiar las calles, retirar los escombros y hacerse cargo de su propia subsistencia, pero hace apenas un par de días ambas regresaron.

“Y en el momento en que la traje se empezó a enfermar y lleva ya dos días y medio con calentura. Ahorita de hecho la quiero llevar a que la chequen”, dice.

Justo antes de terminar la entrevista para poder llevar a su hija al médico, Carmelita asegura que la mayoría de las y los compañeros de sus hijas se fueron del estado, pero de igual forma se comunicara con los padres y madres para compartirles las actividades que ha dejado la maestra Ramírez.

“Así solamente vamos a trabajar, porque no sabemos cuándo se vayan a abrir ya las escuelas. No hay aire, agua, los tinacos se volaron, o sea que es algo que va a tardar y para que usen los baños, pues imagínate, tiene que haber agua. Aquí ahorita nada más que se me recupere me voy a poner… ahorita que no tengo trabajo, entonces voy a aprovechar el tiempo y a poner un horario para poder adaptarme a estar con ella y adaptarme a estudiar. No va a ser igual, pero no hay de otra”.

Otra de las escuelas afectadas fue el jardín de niños Cristóbal Colón. Foto: Alfredo Maza

Esperan la ayuda del gobierno para reconstruir

La profesora Ramírez Agüero y el profesor Contreras Pastrana, aparte de ser maestros, también son esposos y padres de familia de una niña de apenas 7 años de edad, que los acompañó a revisar la escuela y dejar las actividades para el resto de niñas y niños de la primaria.

“Ahora sí que todos andamos en nuestras propias casas. (Los primeros días) no pensábamos en venir a la escuela, en ese momento nuestra prioridad era nuestra familia o los alimentos, que empezaron a escasear. Pero cuando venimos con el maestro, que es mi esposo, nos dimos cuenta de que la escuela dentro de todo está bien. No hubo daños como otras y ya empezamos a mandar mensajes a los papás”, dice.

De acuerdo con la profesora, la situación de las niñas y niños en esta escuela es particularmente difícil, pues en esa colonia, a pesar de estar tan cerca de la costa, hay muchas familias de escasos recursos, niños que a veces acuden a la escuela sin dinero, mamás que no tienen para comprar guías. Por eso esperan la ayuda de las autoridades educativas estatales y federales para reconstruir sus casas y la escuela.

El lunes, el Gobierno de Guerrero y el Ayuntamiento informaron que habían visitado 251 planteles educativos de Acapulco, de los que 155 habían sido verificados y estaban en proceso de apoyo, aunque la primaria Capitán Antonio Abarca Memije no ha recibido visita ni notificación alguna por parte de las autoridades.

Por su parte, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) ha señalado que las visitas de las autoridades educativa a las escuelas solo abarcan el 18% de las instalaciones educativas ubicadas en Acapulco y Coyuca de Benítez, por lo que no hay un reporte oficial y detallado sobre las escuelas afectadas restantes.

Informar en medio de la propia supervivencia

Texto: Margena de la O

Acapulco

15 de noviembre del 2023

 

Uno de los sectores sociales afectados por el huracán Otis son los periodistas locales de Acapulco, quienes además de enfrentar sus propios daños deben informar el saldo y los estragos de la devastación, aun con las imposibilidades mismas de comunicar.

El huracán categoría cinco dejó por días aislado a Acapulco. Los servicios de energía eléctrica y telefonía y los caminos y carreteras quedaron suspendidos por los daños que acarreó la intensidad del aire y el agua desde las primeras horas del 25 de octubre que ocurrió el huracán.

Hasta ahora, 23 días después, hay colonias que no tienen luz eléctrica, y aún cuando la telefonía móvil y el internet fue reactivado por las compañías, el servicio no es eficiente.

Una de las consecuencias de la falta de estos servicios fue que los periodistas locales no pudieran reportar lo que ocurría en el puerto, además de que debían decidir entre informar o, como cualquier habitante afectado de Acapulco, enfrentar la devastación. La mayoría de los comunicadores debieron sobreponerse pronto, aun cuando algunos perdieron su equipo, y a la vez resolver cómo enviar su información.

“No te puedes dar el lujo de quedar desempleada”, comenta Karla Benítez, una periodista local de 26 años, al momento de reflexionar sobre la falta de condiciones laborales que tiene ella y la mayoría de sus colegas en Guerrero. Los reporteros o periodistas en general que reportan desde las calles, no es el caso de la mayoría de los dueños de medios de comunicación, son un gremio con la función social de informar a la ciudadanía, desde una condición precarizada, porque la mayoría no cuentan con prestaciones laborales.

Karla tiene seis años de experiencia laboral y en ninguno de los medios de comunicación con los que colabora, un multimedios de cobertura nacional y una televisora local, tiene prestaciones de ley. Lleva la mitad de los gastos en su casa, la que Otis dejó inundada, sin barda perimetral ni cristales en las ventanas, y sin aparatos electrónicos funcionales. A ella, en particular, la dejó hasta sin ropa.

El fotoperiodista Javier Verdín, quien también vivió los estragos del huracán, comparte en sus redes sociales el 3 de noviembre pasado esta imagen de colegas reunidos en un punto de «la costera destruida» donde había un pequeño generador de luz y señal de internet.

Fue el 27 de octubre que Karla pudo hacer contacto con los coordinadores del multimedios para el que colabora y dar un reporte. Viajó a la ciudad de Chilpancingo, la capital de Guerrero, ubicada a menos de horas del puerto, aunque ese día les llevó más de seis; salió junto a su padre a buscar víveres y agua.

Alguien, en algún lugar de la ciudad, le permitió cargar su teléfono y se comunicó. Después, recuerda, dio un reporte que en realidad era su testimonio personal de cómo enfrentó la contingencia y lo que ella había visto de la tragedia y los daños, como los 14 cadáveres con los que se topó a las horas siguientes que bajó de su casa para buscar comida y ayuda en general.

Aunado a todos los impedimentos de informar por la misma catástrofe, las instituciones oficiales tampoco hacen fluir de manera eficiente la información de los daños, según algunos periodistas.

Con la imposibilidad de la comunicación desde Acapulco, los primeros reportes periodísticos no salieron de los periodistas locales, donde hay colaboradores para medios de comunicación de todas las dimensiones (locales, nacionales e internacionales). Lo hicieron quienes son de fuera de la ciudad.

Las primeras imágenes aéreas conocidas durante la mañana siguiente después del paso de Otis las dio a conocer una de las televisoras nacionales más grandes del país. Otros reportes salieron esa misma tarde porque periodistas de Chilpancingo, como Ángel Galeana, llegaron a Acapulco minutos antes del huracán, y hallaron hoteles que tenían servicio de internet aun cuando la señal era muy débil.

Otra información se conoció por la noche y al día siguiente porque otros tantos periodistas viajaban de Chilpancingo al puerto, y volvían, con todas las dificultades del camino, para mandar información.

Periodistas que trabajan para el periódico estatal El Sur en la capital, por ejemplo, viajaron durante los primeros días hacia Acapulco para recabar datos, porque las oficinas centrales están en el puerto y no había manera de que informaran, ni siquiera sabían cuáles eran las condiciones personales de algunos reporteros.

Algunos reporteros reunidos en una oficina pública en plaza Marbella. Foto: Margena de la O.

Los periodistas locales acapulqueños, aunado a sus afectaciones particulares, quedaron en desventaja de informar sobre Otis ante la infraestructura de grandes empresas, como las televisoras.

“La verdad me daba mucha envidia porque estaban llegando los enviados nacionales de las grandes empresas, con equipos, estructuras y estaban transmitiendo. Yo no sabía lo que pasaba en la televisión, porque no estaba viendo televisión, porque no tenía electricidad en mi casa, todavía no tengo teléfono y por eso me bajo aquí a trabajar”, dice en entrevista el periodista Misael Habana de los Santos en un punto de plaza Marbella, frente a la escultura de La Diana.

Un grupo de comunicadores aprovecha la cobertura de internet y parte de las instalaciones de unas oficinas públicas para enviar su material, porque hasta hoy ningún servicio público está resuelto por completo en el puerto.

Los periodistas de Acapulco deben buscar también la manera de resolver la incomunicación. “De la crisis y la necesidad había que informar, había que hacer algo”, agrega Misael Habana después de compartir que salió de su casa al tercer día, primero, porque debió asumir la catástrofe y recontar parte de los daños, aun cuando no pudiera resolverlo.

Segundo porque todo el tiempo estuvo solo y debió esperar a su compañera, que estaba fuera de Acapulco el día del huracán, para no dejar sola la casa, por el riesgo de que saquearan la vivienda como lo hicieron muchos con las tiendas y negocios establecidos, otro problema que empujó a los habitantes del puerto a tomar sus propias medidas.

Los periodistas, se documentó antes, como todos los habitantes, viven las mismas necesidades y enfrentan las mismas circunstancias que todos en Acapulco.

A diferencia de muchos periodistas de fuera, que van y vienen o que están por algunos días en el puerto y se retiran, los locales deben de enfrentar que en sus casas faltan, además de los servicios para la comunicación, otros tantos básicos, como el agua, o el transporte público que, aun cuando circulan algunas unidades no son todas, porque también el combustible escaseó.

Para resolver la incomunicación el esfuerzo es doble. “Porque nunca es el mismo día, o sea hoy tienes internet aquí en la iglesia, pero mañana se puede descomponer, entonces vete al Infinitum de Calinda (un hotel de zona dorada), como puedes estar ahí, como no puede haber internet. El Copacabana (otro hotel de la misma zona) lo cerraron el 30 de octubre y había una fuente de internet, pero por una clave que me pasó una amiga. Entonces, yo lo comparo con los videojuegos, ya ves que los personajes llevan una moral, tu ánimo sube o baja de acuerdo con las circunstancias”, comparte Héctor Briseño, otro periodista del puerto.

El periodista Héctor Briseño se sienta a descansar en una glorieta frente al Centro Internacional Acapulco donde vuelve a captar señal de internet, después de enviar su información. Foto: Adriana Suárez.

Los comunicadores en busca de señal de internet han hecho de algunos espacios centros de trabajo y los han convertido en sitios de reencuentro para saberse cómo están ellos o cómo están los otros colegas. Algunos han coincidido, por ejemplo, en la acera de los establecimientos al otro lado de lo que quedó de Galerías Acapulco; otros en las inmediaciones del hotel Hotsson Smart, donde hay una fuente de señal de internet u otros en la plaza Marbella.

Desde «la oficina improvisada» frente a Galerías Acapulco fue que el fotoperiodista Javier Verdín, a quien sus colegas buscaban después del huracán, subió una foto a su perfil de Facebook con la que se reportaba y, a la vez, aprovechó para narrar parte de lo que sentía. «Cuando amaneció después de la noche del huracán Otis bajé para hacer fotos a la costera, caminando desde Cumbres de Llano Largo, me cayó un árbol de ceiba con espinas grandes y me dañó la pierna y eso me menguó; tardé cinco horas en subir el cerro de regreso a la casa destruida. La verdad es que a todos nos fue mal, pero también considero que es un buen momento para reflexionar, organizar, repensar, volver a soñar, desde el caos volver a sacar la belleza y hacer poesía», es sólo un fragmento de lo que compartió.

Las complicaciones para comunicar han orillado a algunos periodistas a ajustar sus propias maneras de difusión. El equipo del programa de radio de Al Tanto Guerrero, que coordina Misael Habana, al no funcionar las ondas electromagnéticas que transmiten la señal de radio, hacen su programa sólo a través de las redes sociales desde un pasillo de la plaza donde les facilitan internet, que antes sólo eran otra vía de difusión del programa que hacen de dos a tres de la tarde. “Estamos trabajando sin nada, porque no tenemos nada”, agrega Misael.

En medio de todo esto se debe informar aun con todo lo emocional que acarreó una manifestación natural como Otis.

“Me ha costado tanto hacer una nota”, dice Héctor Briseño al compartir que lo más duró del huracán es la afectación emocional.

Así están otros de sus colegas. En el encuentro para la entrevista, Karla Benítez, lo primero que hace es disculparse de manera anticipada por si se desbordaba en la conversación, porque tiene claro que no ha procesado lo que vivió como cualquier otro habitante. Misael Habana compartió también que él no pudo evitar derrumbarse la primera vez que se asomó de casa para ver los daños.

Aun así, había que informar, aun cuando se trate de narrar parte de su propia supervivencia.

Familiares de tripulantes de embarcaciones exigen al gobierno que busque a capitanes desaparecidos la noche del huracán Otis

Texto: Amapola Periodismo

Fotografía: Oscar Guerrero 

Acapulco

15 de noviembre del 2023

 

Cerca de las 12 de la noche del 25 de octubre, cuando el huracán Otis con sus vientos y lluvia alzaba olas a grandes alturas, el pescador Ulises Castillo Hernández, El Ceviche, no midió las consecuencias y se tiró al mar para amarrar los cabos de su embarcación que estaba lejos del muelle El Paseo del Pescador.

El Ceviche no quería que su cayuco, al que bautizó como Valeria Abigail se lo tragara el mar, porque era el único patrimonio y sustento económico de su familia.

El Jerry, un amigo de Ulises, lo apoyó tirándole las luces desde su camioneta. El Jerry vio cuando Ulises se tiró al mar y se perdió entre las olas. Es la fecha que no aparece.

Familiares de tripulantes de embarcaciones desaparecidos cuentan que al amigo de Ulises Castillo le dio mucho miedo y se alejó del lugar y dejó abandonada su camioneta para ponerse a salvo de los vientos y el agua que ya inundaba la avenida Miguel Alemán, cerca de la playa Tlacopanocha.

Desde el 25 de octubre, la señora Yazmín Hurtado Alarcón y Valeria Castillo Hurtado, esposa e hija de Ulises Castillo se plantan al pie de un árbol en la rotando de Los Hombres Ilustres, cerca del muelle del Paseo del Pescador en espera que las autoridades les den noticias de que ya hallaron a su familiar.

Yazmín y su hija Valeria llegan desde las ocho de la mañana a este lugar al igual que familiares de otros tripulantes de yates y lanchas que llevan 21 días desaparecidos.

Yazmín de vez en cuando se para y camina hacia el muelle y fija su mirada en algún punto del mar donde ella supone que su esposo y la embarcación se perdieron entre las olas.

Sobre los troncos de los pocos árboles que quedaron en pie cerca del muelle están pegados carteles con las fotografías y los nombres de algunos de los tripulantes de embarcaciones que siguen desaparecidos.

Yazmín Hurtado se sienta en una piedra recargada de un árbol donde está pegada el cartel con la foto de su esposo Ulises.

“No todavía no aparece y estamos a la espera de que nos den información”.

Valeria Castillo, hija de Ulises, acusa al gobierno de no informar la verdad de la tragedia que ocurrió durante la entrada de Otis en Acapulco.

“Si el gobierno está diciendo que hay más de 600 embarcaciones y que la mayoría fueron destruidas y entonces dónde están los tripulantes?, pregunta Valeria.

De acuerdo con el compromiso que suscriben los tripulantes con el dueño de las embarcaciones, éstos deben de cuidarlas en todo momento aun cuando se registren tormentas o huracanes y en caso de que no lo hagan es motivo para una demanda judicial en su contra.

Eso lo establece un documento que, según los familiares de las víctimas, firman con los empresarios.

Los familiares de capitanes y marineros realizaron una nueva protesta el pasado domingo afuera de las instalaciones de la Zona Naval para exigir a las autoridades que busquen a sus familiares desaparecidos.

“Aquí en esta zona murieron muchos tripulantes solo hay que ver como quedaron las embarcaciones que quedaron encalladas en varios lugares como en el Club de Yates o en La Marina”, dijo Valeria Castillo, hija de Ulises.

 

Alfonso Arguello Benítez quien tres de sus familiares que la noche del 25 de octubre estaban en el yate Rose Mary siguen desaparecidos contó que hay testigos que se dieron cuenta que el miércoles 26 al menos diez cadáveres salieron a flote en el mar cerca del muelle del Paseo del Pescador.

“Obvio que en estos momentos ya no van aparecer los cuerpos flotando porque ya reventaron y se encuentran en el fondo del mar pero la Marina no los busca”, denunció Alfonso Arguello.

Los familiares desaparecidos que tiene Alfonso Arguello es su suegra, María Delgado Valdovinos, así como el hijo y nieto de ella, Luis Sebastián Herrera Delgado, de nueve años y Luis Alberto López Sarabia, de dos años.

La señora, su hijo y nieto acompañaron ese día a su esposo el capitán del yate Rose Mary, Inocente Herrera, el único que logró sobrevivir esa noche del 25 de octubre.

“Mi suegra acompañaba a su esposo en el yate porque le ayudaba y pues la verdad creo que no se esperaba fuera así de fuerte el huracán”, menciona Alfonso Arguello.

Dice que Sebastián Herrera, el pequeño de nueve años y nieto de su suegra María Delgado, le gusta mucho andar en el mar porque su sueño es ser capitán de una embarcación como su padre.

Alfonso Argüello criticó a las autoridades de los gobiernos federal y estatal el no haber obligado a los dueños de las más de 600 embarcaciones (yates y lanchas) que sus trabajadores no acudieran a al mar para cuidarlas.

“El gobierno ya sabía cómo venía de fuerte el huracán Otis y no tomó medidas preventivas para evitar muchas muertes en el mar y tierra aquí en Acapulco”, criticó Alfonso Argüello.

Desde el paso del Otis, los dueños de los yates y lanchas no se han acercado con los familiares de sus trabajadores que no aparecen.

“En el caso del dueño del yate Rose Mary no nos apoya en nada y la búsqueda la están haciendo buzos privados a quienes se les está pagando”, dijo Alfonso Argüello.

Menciona que un familiar que trabajaba en el yate Orca ya fue hallado muerto.

En el tronco de otra palmera de la Rotonda de los Hombres Ilustres está pegado una cartulina con la fotografía de Gustavo Hurtado Carranza, de 39 años, que estaba en una embarcación llamada Bacchus. La última vez que se le vio fue en la playa Icacos, la noche del 25 de octubre, el día del huracán.

Otro grupo de familiares de tripulantes de embarcaciones desaparecidos se instala frente a la playa Tlacopanocha.

En la página de Facebook del Club de Yates se pide la colaboración de las autoridades y la ciudadanía para la localización de 13 tripulantes de embarcaciones desaparecidos durante el huracán Otis.

A las dos de la tarde, Valeria Castillo y su madre Yazmín Hurtado se paran de su lugar y después de despedirse se dirigen para tomar el autobús que las llevara a su casa en la colonia La Laja. Hoy, otra vez, no tuvieron noticias.

Reactivación económica, basura y malos olores conviven en Acapulco ante la necesidad de recuperación

Texto: Margena de la O

Fotografía: Oscar Guerrero / Archivo

Acapulco

14 de noviembre del 2023

 

La reactivación económica ya se percibe en Acapulco, en particular en la costera Miguel Alemán, donde ya hay negocios abiertos y puestos ambulantes establecidos con comida, pero en la zona también hay malos olores y las moscas vuelan alrededor.

La basura, producto de la magnitud de la destrucción del huracán Otis en Acapulco, sigue apilada en las calles. Es basura de todo lo que derribaron los vientos, pero también la materia orgánica descompuesta de lo que no perduró por la falta de energía eléctrica. Aun cuando la Comisión Federal de Electricidad (CFE) reporta que ya se restableció la energía en los hogares, muchos habitantes se quejan de la falta de servicio.

En la costera Miguel Alemán, que congrega la zona dorada del puerto, una de las tres áreas turísticas más importantes, conviven estos dos rasgos: la necesidad de los prestadores de servicios de reabrir y retomar sus actividades y los montones de basura que ahora distinguen la costera.

Momentos en que personal del Ayuntamiento de Acapulco recoge escombros y basura sobre la costera.

Esta mañana, a la altura de Galerías Acapulco, pero del lado del hotel Ritz en adelante, los trabajadores del Ayuntamiento de Acapulco levantaban con palas parte de los cerros de basura, y aun cuando con eso despejaron la zona, quedó un olor penetrante a materia orgánica descompuesta.

Los trabajadores siguieron sobre esa franja recogiendo la basura con sus posibilidades, porque no llevaban equipo especializado. En algunos tramos intervino maquinaria pesada para recoger escombros y desechos más pesados.

En esa misma zona de costera se observó muy temprano a jóvenes de la Universidad Autónoma de Guerrero (Uagro), distinguidos porque llevaban ropa y accesorios, como gorras, con el logo y siglas de la institución, pero en particular porque llevaban impreso el nombre de Javier Saldaña, el rector universitario que acaba de comenzar su tercer periodo y se ha distinguido por sus aspiraciones permanentes de contener por un puesto de elección popular.

En la imagen cerros de basura en la costera Miguel Alemán después de 20 días del impacto del huracán otis en el puerto

En medio de esta contingencia por el huracán Otis sobran políticos, porque también se atraviesa por un proceso electoral, que aprovecharon el desastre para promocionarse. El rector de la Uagro, quien es cercano a la gobernadora Evelyn Salgado Pineda, y ha vestido muchos de sus actos con universitarios acarreados, no dejó pasar la oportunidad.

La Uagro como institución puso sus camiones institucionales para trasladar personas de Chilpancingo a Acapulco y viceversa. Este martes había una de esas unidades al lado de los universitarios que colaboraron con remover algunos escombros y basura; después se retiraron.

Los empresarios, comerciantes y prestadores de servicios turísticos, de acuerdo con lo que reportó Amapola Periodismo, anticiparon que reactivarán sus negocios lo más pronto posible, en particular el próximo periodo vacacional de diciembre. Llamaron a los turistas a que vengan a Acapulco, porque dependen de ello para tener ingresos.

Lo que se percibe hoy en gran parte de la zona turística dorada son los malos olores, aun cuando no se esté cerca de un cerro de basura, porque los vientos los dispersan.

La Secretaría de Salud en sus redes sociales no han alertado de los riesgos sanitarios de que los establecimientos de comida convivan con estas condiciones.

Sólo han difundido a los habitantes que de presentar “fiebre, dolor de pecho, diarrea de seis o más evacuaciones o que tengan moco o sangre, deshidratación, ojos hundidos, dolor abdominal, somnolencia, entre otros; o si tienes una herida que requiere curación acudan a una unidad de atención o brigada médica”.

El tema acá también es que el tiradero de Acapulco ya no tiene capacidad, de acuerdo con lo que alertaron autoridades estatales.

Por otro lado, todo el personal que participa en la reactivación de Acapulco busca dónde comer u otros servicios elementales, y eso beneficia a prestadores de servicios turísticos afectados.

Afectados por Otis reciben refrigeradores pero no tienen luz eléctrica

Texto: Jesús Guerrero

Foto: Óscar Guerrero

Chilpancingo

14 de noviembre del 2023

Familias de la colonia La Poza afectadas por el huracán Otis recibieron enseres domésticos de parte del gobierno federal pero algunos artículos como el refrigerador, la licuadora y el ventilador no podrán utilizarlos a la brevedad porque en sus casas siguen sin suministro de luz eléctrica.

«No tenemos luz, agua y comida. Hay un comedor, pero mucha gente ni va», dice María Nogueda, vecina de La Poza, quien hizo fila para recibir sus enseres domésticos.

Las familias de La Poza, colonia ubicada por el aeropuerto internacional Benito Juárez, en Acapulco, empezaron a llegar a la calle El Pino, desde las siete de la mañana, para recibir su refrigerador, estufa, colchón, licuadora, ventilador y vajilla, parte de los apoyos que entrega desde hace una semana el gobierno federal a los afectados por Otis.

Con el papelito del censo en la mano que les entregó un servidor de la nación de la Secretaría del Bienestar las mujeres se formaron en la fila y como muchas de ellas se percataron de que la espera sería larga se llevaron un banquito o una silla para descansar mientras llegaba su turno.
Varios camiones del Ejército llegaron con la carga de los enseres domésticos.

«A ver hoy solamente vamos a entregar los paquetes (enseres domésticos) a los de la colonia La Poza y a los rezagados y los demás que estén aquí se les avisará el día les tocará su turno», le gritó a la gente un militar que iba acompañado por varios servidores de la nación.

En la estrecha calle había una fila de unas 300 personas y a las 11 de la mañana los militares dijeron que solamente entregarían 40 paquetes.

Mujeres de las colonias Las Delicias, Alfredo B. Buenfil y de la comunidad de Barra Vieja llegaron desde las siete de la mañana para recibir sus enseres domésticos, pero se fueron con las manos vacías después de esperar tres horas bajo el sol.

«Oiga, no es justo. Yo aquí traigo mi censo y me citaron para hoy», le dice una señora de la colonia Las Delicias a una mujer del grupo de los servidores de la nación.

Casi a las 12 del día termina la entrega de 40 paquetes de electrodomésticos a los afectados por Otis de la colonia La Poza donde viven tres mil familias, según María Nogueda.

A los que sí se les entregó su refrigerador, estufa, licuadora, colchón y vajilla tuvieron que alquilar un diablito o una camioneta para llevarlos a su casa.

El alquiler de un diablito para llevar el refrigerador y la estufa era de cien pesos.

Un adulto mayor espera en la esquina de la calle El Pino, en la colonia La Poza, en Acapulco, este 13 de noviembre del 2023.

Algunos hombres que acompañaron a su esposa o a su mamá para recoger el paquete de artículos electrodomésticos cargaron en hombros el colchón, refrigerador o estufa.

Aunque otras familias afectadas alquilaron una camioneta para que les llevaran su mobiliario.

Un joven de la colonia Arroyo Seco, ubicada al otro extremo de Acapulco, acudió a la colonia La Poza para ayudar a su mamá con el traslado de sus enseres domésticos.

«Allá en mi colonia de Arroyo Seco nos fue muy mal aunque apenas hace tres días nos llegó la luz, pero seguimos con muchas carencias como el agua», dijo el joven.

María Nogueda llegó desde las siete de la mañana y trajo su silla en espera de que la nombraran para que recogiera el apoyo.

La gente calculó que los cinco artículos tienen un costo de alrededor de 12 mil pesos.

«Seguro esos refris y estufas el gobierno las compró en Elektra o Aurrerá porque los dueños de esas empresas son amigos del presidente Andrés Manuel López Obrador», dijo uno de los afectados por el huracán Otis.

María Nogueda se ríe cuando se acuerda que por el momento no podrá utilizar el refrigerador y la licuadora que le dio el gobierno porque en la colonia La Poza, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) no ha reconectado el suministro de energía eléctrica.

Aunque el gobierno de López Obrador y la gobernadora Evelyn Salgado Pineda han dicho que en Acapulco ya casi está al cien por ciento con la reconexión de luz eléctrica, hay zonas incluso del centro de este puerto que se quejan de que en sus domicilios les llega el servicio un momento, pero luego se va.

La colonia La Poza es una demarcación que antes de que se fundara la exclusiva zona Diamante (durante el gobierno de Carlos Salinas, hace más de 30 años) estaba constituida por grandes extensiones de huertas y sembradíos de cultivos básicos como maíz y frijol.

«Antes de que el gobierno fundara zona Diamante esto eran solo huertas y manglares pero todo esto se devastó y por eso cada vez que hay una lluvia medio fuerte se inunda todo», dijo uno de los habitantes de La Poza.

Doña María Nogueda dice que ella vivió lo del huracán Paulina, la tormenta tropical Manuel y el huracán Ingrid y que las consecuencias no fueron tan devastadoras como Otis.

«Yo sentía que me moría», recuerda María la noche del martes 24 de octubre, cuando los vientos y la lluvia arreciaba en todo Acapulco.

De acuerdo con la versión que dio un mando militar, los paquetes de enseres domésticos ya se están repartiendo en distintas colonias y fraccionamientos de esta zona de Acapulco.

A 20 días del paso del huracán Otis, en esta zona de Acapulco, se nota el movimiento de trabajadores de la CFE y ambulancias médicas de la Secretaría de Salud.

Sin embargo, en cada cuadra aún hay postes, árboles o espectaculares tirados, así como basura acumulada en banquetas y calles.

«Aquí ya llegó la luz, pero cada rato se va», cuenta un vecino de la colonia Luis Donaldo Colosio en cuya entrada hay un gran charco de aguas de drenaje.

Un hombre afectado por el paso del huracán Otis lleva la estufa que recibió por parte del gobierno federal el 13 de noviembre del 2023 en Acapulco.

Diputada de Morena que aspira a la presidencia municipal de Acapulco reparte despensas con ayuda de la Marina

Se trata de la presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso local, Yoloczin Domínguez Serna


Texto: Amapola periodismo

Fotografía: Redes

Chilpancingo

13 de noviembre del 2023

 

Durante la entrega de despensas a familias afectadas por el huracán Otis que realizan elementos de la Marina y en donde está la presidenta de la Junta de Coordinación Política del Congreso Local, Yoloczin Domínguez Serna, una mujer les grita que la ayuda sea para todos.

“Esa Yoloczin se quiere parar el cuello”, grita una mujer al identificar a la morenista Yoloczin Domínguez quien es diputada por el distrito III de Acapulco y que está parada en la parte trasera de un camión de La Marina durante la entrega de despensas.

En un video que se difundió en las redes sociales se ve parada en el camión de la Marina a Yoloczin Domínguez, quien con un megáfono grita los nombres de las personas a las que se les dará su despensa. Al lado de la legisladora están dos elementos de la Marina.

“Magdalena Zapata”, grita Yoloczin al leer los nombres que tiene en una lista y al lado de ella están dos elementos de la Marina quienes de varias cajas de cartón sacan casilleros de huevos.

Varios elementos de la Marina organizan las filas de las personas que van a recibir la ayuda.

La diputada local Yoloczin Domínguez quien es aspirante de Morena a la alcaldía de Acapulco para las elecciones del 2024, viste una blusa roja, pantalón de mezclilla azul deslavado y lentes oscuros.

Una mujer que al parecer no le quieren dar el apoyo identifica a la diputada morenista y grita: “ay, es Yoloczin, se quiere parar el cuello. Tiene que ser para todos la despensa”.

El lugar donde está la legisladora acompañada por elementos de la Marina es en una colonia de la zona suburbana de Acapulco y el video fue grabado este viernes 11 de noviembre.

El jueves 10 de noviembre, la diputada Yoloczin Domínguez escribió en su perfil de Facebook que estaría en las colonias La Frontera, Rinconada, Costa Azul y El Veladero.

“Quiero expresarles que no soy partidaria de exponer las condiciones tan lamentables en las que se encuentran las miles de familias acapulqueñas y por respeto a ello no subiremos fotos”, escribió la legisladora.

“Seguiremos trabajando de la mano de todos ustedes para que juntos levantemos Acapulco”, dice Yoloczin Domínguez.

El pasado 8 de noviembre, la dirigencia de Morena en Guerrero divulgó un spot en el que promociona al gobierno federal, a través de la Secretaría del Bienestar, entrega los apoyos a las familias afectadas por el huracán Otis en Acapulco.

En el video se ve a una mujer de la comunidad de Barra Vieja que recibe un refrigerador, estufa, colchón, licuadora y una vajilla.

«¡Hola! Soy Mariana, de aquí del pueblo de Barra Vieja, agradezco al gobierno por el apoyo que nos está dando y esperamos que nos sigan dando más apoyo porque la verdad muchos de nosotros nos quedamos sin techo”, dice la mujer en ese spot.

A más de 20 días del paso del huracán Otis, no solamente políticos de Morena que tienen aspiraciones para un cargo de representación popular han intensificado sus recorridos en las zonas afectadas de Acapulco.

También han visitado estos colonias y comunidades de este puerto el ex gobernador Héctor Astudillo y su grupo político, entre ellos, su hijo Ricardo Castillo Calvo, quien es diputado local, Mario Moreno Arcos, ex candidato a la gubernatura de la alianza PRI-PRD, el alcalde de Tlapa, Gilberto Solano Arreaga.

Otro que también recorre las zonas afectadas por Otis es el ex senador priísta y ex delegado de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), Héctor Vicario Castrejón, quien fue investigado por la Secretaría de la Función Pública (ASF) por presuntas irregularidades en el manejo de recursos públicos destinados a la reconstrucción de las obras por la tormenta Manuel y el huracán Ingrid que pegó a Guerrero en el 2013.

Se mantiene otra semana suspensión de clases en Acapulco y Coyuca de Benítez

Texto: Jesús Guerrero

Fotografía: Oscar Guerrero / Archivo 

Acapulco

12 de noviembre del 2023

 

La Secretaría de Educación Guerrero (SEG) dió a conocer que por otra semana más se mantiene la suspensión de clases en los municipios de Acapulco y Coyuca de Benítez por las afectaciones del huracán Otis.

En una circular este domingo, la SEG indica que no existen las condiciones para el regreso a clases del 13 al 17 de noviembre en Acapulco y Coyuca de Benítez.

La Secretaría llamó a los maestros, personal administrativo, padres y madres de familia, así como a los estudiantes, a realizar labores de limpieza en las escuelas para generar las condiciones adecuadas.

Según la SEG, el huracán Otis, dañó 336 escuelas de Acapulco y Coyuca de Benítez, en donde reciben clases 125 mil 53 estudiantes.

Reyna Bello de Jesús, coordinadora sectorial de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (CETEG), dijo que hasta el momento la SEG no ha informado los daños materiales que ocasionó el huracán Otis a los centros educativos de Coyuca y Acapulco.

«Tenemos información que nos han dado los profesores de que muchas escuelas quedaron inservibles y no solamente se les volaron las ventanas».

La dirigente sindical mencionó que también está el problema de que muchos profesores, personal administrativo e incluso estudiantes no regresarán a las actividades porque forman parte de la población que resultó afectada por el huracán.

Reyna Bello dijo que a más de dos semanas del paso del huracán Otis, muchos profesores aún no son localizados.

Según la dirigente de la CETEG por el momento tampoco existen las condiciones del regreso a clases de manera virtual porque en muchas colonias y comunidades de Acapulco y Coyuca de Benítez no hay la reconexión del suministro de luz eléctrica, internet y de telefonía celular.

«Si no hay las condiciones para el regreso a clases de manera virtual, menos en forma presencial», aseguró.

Autoridades de la Universidad Autónoma de Guerrero (Uagro) informaron que se alargarán más días la suspensión de clases en las unidades académicas de Acapulco y Coyuca de Benítez.

Una de las escuelas universitarias que sufrió más daños es la Facultad de Turismo, ubicada en la avenida Ruíz Cortines, cerca de la zona de hospitales.

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