Cada día, 14 niñas, niños y adolescentes desaparecieron en México durante 2021

Texto: Animal Político
Fotografía: José Luis de la Cruz / Archivo
19 de abril de 2022

Durante el 2021, diariamente desaparecieron 14 niñas, niños y adolescentes en México, de acuerdo con datos preliminares de la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM).

La organización alertó que desde que se tienen registro, 82 mil 328 personas de entre 0 y 17 años de edad, han sido reportadas como desaparecidas; actualmente 1 de cada 5 continúan sin ser localizadas.

Si bien, hasta la fecha, el 80% de las víctimas han sido localizadas, REDIM lamenta que 710 fueron halladas sin vida.

“A partir del sexenio de Felipe Calderón se observa un gran aumento en las desapariciones de niñas, niños y adolescentes. Este aumento alcanza su pico durante el sexenio de Enrique Peña Nieto con 6,103 desapariciones”, alertó Tania Ramírez, directora de REDIM durante la presentación de los datos preliminares.

Desde que empezó el sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador, 19,445 niñas, niños y adolescentes han sido reportados como desaparecidos, de los cuales 5,102 siguen sin ser localizados.

Edomex, Tamaulipas y Jalisco concentran desapariciones

De acuerdo con REDIM, 40% de las desapariciones de niñas, niños y adolescentes se concentran en tres entidades: Estado de México, con 3,749 casos; Tamaulipas, con 1,704; y Jalisco, con 1,231.

La directora de REDIM consideró que, a diferencia de otros años, actualmente el Estado mexicano cuenta con herramientas para atender la búsqueda de niñas, niños y adolescentes desaparecidos, por lo que destacó instrumentos como la Alerta Amber y el PABNNA (Protocolo Adicional para la Búsqueda de Niñas, Niños y Adolescentes),  de la Ley General en Materia de Desaparición Forzada de Personas, así como el Protocolo Alba (para niñas y mujeres adolescentes), la Alerta migratoria y la Alerta amarilla  de Interpol.

Mujeres y adolescentes, el rango más vulnerable

La Red por los Derechos de la Infancia sostiene que las mujeres, y el grupo de adolescentes entre 12 y 17 años han sido más afectados en este fenómeno.

“Dos de cada tres casos de personas desaparecidas entre 0 y 17 años eran mujeres, 55 mil 873, de un universo de 82 mil 328 casos”, expuso Ramírez.

En tanto, los adolescentes de entre 12 y 17 años víctimas de desaparición son 12 mil 188 de 16 mil 378.

Vacuna Covid para niños: En qué países ya se aplica y de qué forma la aconseja la OMS

El desarrollo de vacunas contra COVID-19 sigue avanzando, y en varios países la vacunación en menores de 12 años ya es un hecho.


 

Texto: Samedi Aguirre / Animal Político

Fotografía:

28 de enero de 2022

 

El desarrollo de vacunas contra COVID-19 y la investigación al respecto sigue avanzando, y en varios países, como Estados Unidos, Canadá, Argentina, Cuba, Perú, El Salvador, Chile, Ecuador, Colombia, Holanda, Costa Rica, India, la vacunación en menores de 12 años ya es un hecho.

En México, en tanto, el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador ha sido reticente respecto a la vacunación a niñas y niños, solo abriendo hasta ahora el registro para que sí reciban las dosis aquellos que tengan entre 12 y 17, con alguna comorbilidad.

Uno de los argumentos del gobierno para no extender más la vacunación, incluso a niñas y niños sanos, es que tienen poco riesgo ante COVID y que primero deben darse las vacunas a otros grupos de edad, aunque hay voces e incluso se han presentado recursos judiciales en el país para que también comiencen a recibir también esa protección.

Cuando lo cuestionaron la mañana del 26 de enero, el presidente López Obrador negó que la OMS haya recomendado vacunar a personas de 5 a 11 años, aunque aceptó que revisaría el tema, para seguir lo que apunta el organismo internacional.

Justo cinco días antes, la Organización Mundial de la Salud (OMS) había actualizado sus recomendaciones, señalando los beneficios de vacunar a  niños sanos de entre 5 y 17 años  aunque también apuntando que primero se debería cubrir totalmente a los grupos de alta prioridad.

Es decir, antes de vacunar a niñas y niños sanos primero garantizar los esquemas y los refuerzos correspondientes a: las personas inmunodeprimidas y los trabajadores de salud, adultos con comorbilidades, las mujeres embarazadas, los maestros y otros trabajadores esenciales, “los grupos demográficos desfavorecidos con mayor riesgo de COVID-19 grave”, y las niñas, niños y adolescentes con comorbilidades.

Incluso la OMS refirió que “los países que han logrado una alta cobertura de vacunación en las poblaciones de alto riesgo deberían priorizar el reparto global de las vacunas contra la COVID-19 antes de vacunar a los niños y adolescentes sanos que tienen el menor riesgo de sufrir resultados graves”.

La Secretaría de Salud de México, en un comunicado, refirió al respecto que el Plan Nacional de Vacunación tiene “plasmadas” las recomendaciones de la OMS, y que sigue su ruta para priorizar las dosis, ubicando a niñas, niños y adolescentes sanos en el grupo de menor prioridad.

Carlos Sandoval, investigador del Centro de Biotecnología de la UNAM, explicó a Animal Político que hasta ahora la única vacuna para niños autorizada por la OMS es la de Pfizer.

Sin embargo, países como China e India ya autorizaron la vacunación pediátrica en su población con otros tipos de vacunas contra COVID-19.

Los niños también se enferman

Al inicio de la pandemia falsamente se creía que si había alguien a quien no le afectaba la COVID era a los jóvenes, niños y niñas, pero con el avance de las investigaciones y el desarrollo de la pandemia en todas las poblaciones hoy se sabe que cualquier persona, sin importar su edad, puede enfermar y morir de COVID-19.

“Si bien los niños parecen presentar un cuadro menos severo de la infección no son inmunes a la infección. Se van a infectar y se pueden llegar a convertir en un reservorio, permitiendo que personas con un riesgo mayor se contagien”, dice el doctor Carlos Sandoval.

De hecho, en las primeras dos semanas del 2022 los casos de infecciones confirmadas en menores de edad se quintuplicaron en México, con relación a las cifras reportadas apenas a principios de diciembre.

Entre el 1 y el 16 de enero, se registraron 3 mil 609 casos de COVID-19 en menores de edad y 12 de ellos fallecieron, según un reporte del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA). El mismo sistema, desde el inicio de la pandemia, había registrado un total de 837 defunciones de niñas y niños.

Al respecto Juan Martín Pérez García, Coordinador de la organización Tejiendo Redes Infancia en América Latina y el Caribe, señala que hay que tener claro que se trata de un subregistro, pues no se aplican pruebas diagnósticas a todos los menores de edad.

La letalidad de la COVID-19 en niños y niñas se conoce desde el inicio de la pandemia, cuando investigadores del Instituto Mexicano del Seguro Social, de la Universidad Autónoma del Estado de México y de la Secretaría de Salud publicaron en la Gaceta Médica de México un estudio en donde encontraron que “Los niños con COVID 19 tienen alta mortalidad en México, por lo que en ellos se debe procurar evitar la neumonía, especialmente en los menores de cuatro años, con riesgo cardiovascular o inmunosupresión”.

Por ello, la ONU destaca que “aunque la COVID-19 grave es poco frecuente en los niños, se produce ocasionalmente, y la vacunación de los niños tiene el beneficio adicional de minimizar la interrupción de su educación, mejorando así su bienestar general”.

Los niños y niñas, refirió también Pérez García, son personas con derechos y no se les debería dar un trato desigual para recibir la dosis, porque incluso podrían vulnerarse algunas de sus garantías constitucionales.

La primera, dice, es el derecho a la no discriminación “porque el plan de vacunación para COVID es universal, así está publicado en el Diario Oficial de la Federación y el mismo Cofepris ya aprobó la vacuna para mayores de 12 años de Pfizer, entonces al no aplicarla se está dando un trato desigual sin ningún tipo de fundamento”.

En segundo termino dice que no vacunar a los niños y niñas aunque la vacuna ya se aprobó para su rango de edad, también es una violación al derecho a la salud “porque no tiene nadie porqué padecer el Covid, infectarse y tener secuelas en su vida”.

“Están vacunando a los maestros para un regreso seguro a clases, y no a los niños y la pregunta es ¿los niños no son personas?”, cuestiona Pérez García.

Vacunación pediátrica no es igual a la vacuna de adultos

Cuando comenzó la vacunación en población adulta, muchas personas se preguntaron por qué no se incluía a los menores de edad en los planes de vacunación. Para empezar, las recomendaciones internacionales siempre han seguido la ruta marcada por la OMS, en donde se da prioridad a grupos vulnerables como adultos mayores y personas con alguna comorbilidad.

Pero también es importante considerar que no se le puede poner exactamente la misma vacuna a una persona de 60 que a otra de 8 años. El doctor Sandoval explicó que esto se debe no sólo al tamaño y peso, sino también a la madurez del sistema inmunológico.

“Normalmente hay una dosis que se administra en personas mayores de 11 años y una versión pediátrica que tiene una dosis más pequeña”, explicó.

Por lo que aunque algunas vacunas ya se aprobaron para ser administradas en población adulta, ahora se requiere que cada vacuna cumpla con los requisitos y evaluaciones de seguridad y eficacia, para población pediátrica.

Pfizer es la primer vacuna pediátrica aprobada por la OMS

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) autorizó el pasado 19 de diciembre el uso de emergencia de la vacuna de Pfizer en personas de 5 a 17 años.

Recientemente, el Grupo de Asesoramiento Estratégico de Expertos en Inmunización (SAGE) de la OMS señaló que la vacuna de Pfizer-BioNTech (BNT162b2) contra el COVID-19 es segura para su uso en niños y niñas mayores de 5 años, pero con un ajuste en la dosis:  30 microgramos para adultos y 10 microgramos para niños.

Esto lo determinaron luego de revisar los resultados de  ensayos de fase 3 en niños de 12 a 15 años y de 5 a 11 años. Ambos mostraron resultados favorables en cuanto a respuesta inmune y seguridad.

La OMS también señala que a los menores de 17 años con comorbilidades se les debe ofrecer la vacuna, junto con otros grupos de alto riesgo.

Cabe señalar que aún no se ha determinado la necesidad y el momento de las dosis de refuerzo para niños de 5 a 11 años.

En México,  la Cofepris aprobó su usó en adolescentes de 12 a 17 años, pero el gobierno Federal sólo ha abierto el registro para que se vacunen mayores de 15 años, o personas de entre 12 y 17 años con alguna comorbilidad.

Respecto a la seguridad de la vacuna, el doctor Carlos Sandoval señaló que hasta ahora las pruebas realizadas con la vacuna de Pfizer indican que la seguridad y los riesgos son los mismos en adultos como en la población pediátrica.

“Y si hablamos de la población adulta que ha recibido la vacuna sí hay reportes de efectos secundarios pero son muy pocos, estamos hablando de uno en millones de dosis administradas, mientras que el riesgo de complicación por COVID es más elevado, entonces la vacuna implica menos riesgo”, señaló.

De acuerdo con el Sistema de notificación de eventos adversos de vacunas (VAERS) de Estados Unidos, entre el 3 de noviembre y el 19 de diciembre de 2021, VAERS recibió y procesó 4,249 informes de eventos adversos para niños de 5 a 11 años que recibieron la vacuna Pfizer-BioNTech COVID-19; de los cuales 97.6 % no fueron graves. Esto tras la aplicación de 8.7 millones de dosis.

Las reacciones notificadas con mayor frecuencia después de cualquiera de las dosis fueron dolor en el lugar de la inyección, fatiga y dolor de cabeza; mientras que la fiebre se notificó con más frecuencia después de la segunda dosis.

Otras vacunas pediátricas contra COVID

Aunque Pfizer es la única vacuna para niños autorizada por la OMS y por la Cofepris para ser administrada en población menor de edad; ya se han completado estudios y autorizado otras vacunas en el mundo.

En China, por ejemplo, se completaron ensayos en personas mayores de 3 años para las vacunas CoronaVac de Sinovac y BBIBP-CorV de Sinopharm, por esa razón el gobierno de China autorizó su aplicación en dicha población a finales de 2021.

En Argentina, la Administración Nacional de Alimentos, Medicamentos y Tecnología Médica también autorizó el uso de emergencia de la vacuna Sinopharm en niños de entre 3 y 11 años en octubre pasado.

Covarxina, una vacuna desarrollada por Bharat, fue aprobada en India para personas de 12 a 17 años; mientras que en Cuba la vacunación contra COVID a menores de edad comenzó desde septiembre pasado, gracias a la vacuna Soberana.

Mientras tanto, en México,  grupos de padres de familia han tenido que recurrir a amparos para lograr la inoculación en sus hijos sin que se tenga una cifra exacta de esto.

Además, asociaciones como Save the children hacen un llamado para exigir al gobierno federal  que incluya a niñas y niños desde los 5 años en los esquemas de vacunación contra COVID-19, sin condicionar su aplicación a la existencia de comorbilidades.

 

Casos de COVID-19 se quintuplican en niños y adolescentes

Los pediatras refieren que atienden hasta 10 consultas cada tarde por casos ya confirmados o sospechosos


 

Texto: Andrea Vega / Animal Político

Fotografía:

25 de enero de 2022

 

En las dos primeras semanas de enero de 2022, entre el 1 y el 16 de este mes, se registraron 3 mil 609 casos de COVID-19 en menores de edad, confirmados por resultado positivo a la prueba; mientras que en la primera quincena de diciembre de 2021 se contabilizaron 668; es decir, de un mes a otro, en el mismo periodo, los casos se quintuplicaron.

Esto de acuerdo con el reporte del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA), integrado con información de la base de datos de la Secretaría de Salud federal sobre casos de COVID-19 en México.

Los casos registrados en la primera quincena de este enero de 2022 incluso son el doble de todos los que se contabilizaron en todo el mes de diciembre, cuando hubo mil 412. De los casos confirmados entre el 1 y el 16 de enero, 627 fueron en niños de 0 a 5 años; mil 058, en menores de 6 a 11 años y mil 924, en adolescentes de 12 a 17 años.

En cuanto a las defunciones en niños y adolescentes con casos confirmados de COVID, entre el 1 y el 16 de enero de 2022 se han registrado tres, mientras que en todo diciembre de 2021 se contabilizaron 12 y en noviembre, 22. Esto porque los especialistas concuerdan en que aunque los casos se han disparado, son menos graves.

Cada tarde entre semana, en su consultorio privado, el pediatra infectólogo Sarbelio Moreno atiende entre siete y 10 consultas por COVID en menores de edad, los sábados la cuenta pueda llegar a 30, en esta cuarta ola de contagios en México, impulsada por la variante ómicron.

A su consultorio particular, donde solo labora por las tardes, llegan los menores ya con la prueba positiva o con síntomas. Lo usual es que los padres también estén enfermos. “Hay muchísimos casos en niños y adolescentes, lo mismo que en el resto de la población, pero no son casos graves. De todos los pacientes que he visto en mi consultorio, solo a uno lo tuve que enviar a hospitalización y se le dio de alta al día siguiente”, señala el médico.

Moreno afirma que sí se ve una diferencia entre las olas de contagios anteriores y los de esta variante, que, hasta donde se sabe, parece afectar las vías respiratorias altas (los bronquios, la faringe, la laringe), más que los pulmones y otros órganos”, dice Sarbelio Moreno.

Por eso, agrega el pediatra, “los niños refieren que sienten como vidrios en la garganta, y sí, es algo muy molesto, pero no se compara con que se te acabe el aire y no puedas respirar, como pasaba con las variantes anteriores”.

Coincide con él, Rodolfo Jiménez también pediatra infectólogo del Hospital Infantil Privado, quien asegura que hasta el 70% de los pacientes que está recibiendo en su consultorio llegan por COVID o por sospecha de tenerlo pero, en efecto, la mayoría de los casos no son graves.

Los menores de 18 años que pueden desarrollar cuadros menos leves, coinciden los especialistas, son aquellos con comorbilidades o alguna enfermedad previa.

Sarbelio Moreno, quien por las mañanas labora en uno de los hospitales públicos más importantes del país especializados en pediatría, afirma que ahí hay niños ingresados con COVID, pero son pequeños que padecen leucemia o alguna condición que los hace vulnerables, o bien que ingresaron por apendicitis, pero también tienen COVID, como mucha de la población.

“Están hospitalizados, pero no por la gravedad del COVID, sino por las otras enfermedades que padecen”, asegura. Y precisa que en el hospital público pediátrico hay 21 camas ocupadas con pacientes con coronavirus, pero con este cuadro que refiere: afectados por una enfermedad previa.

En un recorrido que este portal hizo por el Hospital Infantil de México Federico Gómez, de la Secretaría de Salud Federal, y por el Hospital Pediátrico La Villa, de la Secretaría de Salud de la Ciudad de México, solo encontró afuera de este segundo a una madre de familia que llevó a su hijo, Israel, por síntomas como de COVID.

El niño de ocho años llevaba dos días con escurrimiento nasal, dolor de garganta y fiebre. “No tengo termómetro ni oxímetro en casa, por eso lo traje mejor aquí al Hospital La Villa. Le hicieron la prueba para COVID y también la de influenza y dio negativo a las dos, así que me lo van a dar, porque al parecer solo es una fuerte infección en la garganta”, contó Gisela Martínez, vecina de la colonia Martín Carrera, en la alcaldía Gustavo A. Madero.

Rodolfo Jiménez, además de la práctica privada, también trabaja en un hospital pediátrico público, y dice que los pediatras están viendo que hay muchas infecciones respiratorias, el 70% son por COVID en este momento, pero hay de otro tipo.

El especialista precisa que aunque los casos de coronavirus con la variante ómicron parecen ser menos graves, además de en los niños con comorbilidades o enfermedades previas, también es importante estar alerta con los menores de cinco años.

En publicaciones internacionales, dice, ya se ha reportado que, sobre todo, los menores de un año tienen más riesgo de desarrollar COVID grave, lo mismo que los adolescentes, sobre todo los que tienen obesidad; aunque en México los de 15 y más ya tienen vacunas.

En general, dice, los niños menores de cinco años siempre tienen más riesgo con las infecciones respiratorias; por eso si un pequeño tiene dificultad para respirar o lleva cuatro días con fiebre o más, hay que llevarlo a un médico o a un hospital a evaluar, aconseja.

Para evitar los contagios, Jiménez dice que en especial para esta variante ómicron se deben usar cubrebocas de alta eficiencia, como los N95, y hay que mantener los espacios cerrados bien ventilados.

“Si los niños van a la escuela, y como con ellos es complicado que se ajusten bien los cubrebocas, lo que se puede hacer es colocarles primero uno de tipo quirúrgico (los azules) y encima uno de tela, para mantenerlos mejor fijados”.

En los salones de clases, los profesores deben usar también un cubrebocas de alta eficiencia y mantener puertas y ventanas abiertas para una mejor ventilación.

Los juguetes de madera de José Ramón se exportan fuera de México desde Chilpancingo

Hace dos años, gracias a Fernando, un joven que publicó en redes sociales sus muebles miniatura de madera, el artesano logró pedidos desde España y Brasil


Texto: Beatriz García

Fotografía: Oscar Guerrero

6 de enero del 2021

Chilpancingo

 

José Ramón Rojas Flores, con 71 años, es carpintero desde hace 42 años, hace muebles de madera tamaño normal y miniatura en Chilpancingo. Hace dos años su trabajo como artesano de juguetes de madera se viralizó en redes sociales, lo que permitió que para este 6 de enero, Día de Reyes, llegara con un sólido pedido de juguetes, además de que ya los ha exportado fuera del estado y del país.

El carpintero piensa en trabajar la madera medio año más y se retirará para atender sus problemas del corazón y de una hernia. Se mudará de estado para estar cerca de sus dos hijas; teme morir lejos de ellas.

José Ramón es originario de Tepic, Nayarit. En 1999 migró a Guerrero para trabajar en unas tiendas de ropa, instaladas en diferentes municipios, y apenas hace siete años se estableció en la capital; aquí retomó los trabajos de carpintería.

El taller del carpintero está en la colonia Trinchera, en una de las faldas de un cerro al este de la ciudad. El taller también es su recámara.

Este 5 de enero, previo al Día de Reyes, el cuarto de José Ramón está repleto de maderas de diferentes tamaños y grosores, herramientas y aserrín. Hay un tocador recién tallado al que todavía le faltan las patas y la decoración con pintura, también unas cajas de cartón donde recién guardó juguetes de madera o muebles en miniatura que acabó de laquear: camas, literas, cocinas, salas, burós y tocadores; los llevará al negocio que montó sobre una banqueta del viejo libramiento a Tixtla.

Aun lado del taller del carpintero está La casita de Alondra, una tienda de manualidades de Ana Lilia Santos Sánchez, con quien José Ramón es socio. Ella les hace los acabados a los muebles. El día de la visita estaba cerrado, pero Ramón mostró el trabajo que recién hizo: unas casas de muñecas en color rosa, con recámaras, comedores, tocadores y salas, además de un tocador y una mesa pequeña y un banco para una niña.

En el negocio también hay otros trabajos que hace José Ramón para otras fechas, como el Día del Amor y la Amistad, el Día de las Madres y el Día del padre: portabotellas, baúles y alhajeros.

 

Su historia como carpintero

En 1980, José Ramón llegó a vivir a Zamora, Michoacán, para trabajar en Recursos Hidráulicos, ahí terminó dedicándose a la carpintería. Se inspiró de artesanos de este estado para hacer muebles.

Después de que hizo el primer ropero, mesita y sillas a sus hijas, sus amigos preguntaron que quién las creó, pero no le creyeron que él los había hecho, porque nunca practicó o asistió a los talleres de carpintería. Pronto tuvo pedidos de muebles.

“Cuando me sentí cansado me quedé por acá (en Chilpancingo). Mis hijas, una vive en Michoacán y otra en Nayarit, y yo acá solo”, comenta.

Desde hace siete años se dedica de manera exclusiva a la carpintería, a la elaboración de muebles y muebles de juguete, pero cree que el tiempo que les resta del que dispuso vivir  en Chilpancingo sólo se dedicará a elaborar artículos pequeños, además de sentirse cansado por la edad, tiene un problema con una hernia y en el corazón.

Hace algunos años, José Ramón se tendió fuera del zoológico Zoochilpan con algunos muebles de juguete y casitas para muñecas. Fue así cómo comenzó a socializar su trabajo de muebles miniaturas que dejó por mucho tiempo. Por la pandemia de la Covid-19 dejó de tener ventas en ese lugar; gastaba en promedio al día unos 400 pesos por el flete del servicio público para llevar y traer su mercancía, y por sus comidas.

 

La difusión en redes sociales de los muebles miniatura de Ramón

Ramón recuerda que el 6 de enero de hace dos años, aún tendido fuera del Zoochilpan, ya pasaba del mediodía y seguía sin ventas. Esperaba a unos clientes que nunca llegaron. Un joven se percató de sus situación y se acercó a él para tomare una foto; le dijo que pronto llegarían los clientes.

Media hora después de la publicación llegó la primera clienta, más tarde un cliente que le comentó tenía un familiar en Iguala y se enteró de José Ramón y sus muebles miniatura  por Facebook; quería comprarle sus artículos. Pronto terminó toda su venta.

El joven que le sacó la fotografía a Ramón subió en sus redes sociales detalles de lo que Ramón crea y datos del lugar en dónde podían localizarlo.

“Era un 6 de enero, yo estaba ahí sin vender nada, ni un refresco siquiera, eran la una de la tarde. Llega Fernando y me dice qué bonitas cosas, están baratas y me dijo que tomaría una foto”, recuerda sonriente José Ramón.

–¿Desde que se hizo viral en Facebook cómo le fue?, –se le preguntó.

–Sí cambió, fueron miles de visitas, compartidas y mensajes. Tengo la satisfacción de haber enviado una casa a Nueva York, a Culiacán, Veracruz, Chiapas por paquetería. Me solicitaron de España y de Brasil; una niña quería toda la línea, pero el envío le salía más caro que los productos, –respondió.

El carpintero comparte que después de que lo conocieran en redes sociales aun con la pandemia sus ventas aumentaron, además las personas suelen decirle que sus precios son económicos comparados a los juguetes comerciales. Una casa de madrea para muñecas y amueblada hecha por Ramón cuesta unos 2,500 pesos, cuando en una juguetería algo similar cuesta alrededor de 5,000 pesos.

La publicación en redes sociales, además de ayudar a Ramón a vender sus muebles miniaturas, abrió el campo de oportunidad para muchos carpinteros y artesanos dedicados a crear los juguetes de madera, porque queda evidencias de que es un tradición aun presente en los mexicanos.

Aun con lo que ha logrado, José Ramón considera que es momento de retirarse, en menos de un año piensa mudarse con alguna de sus hijas; le preocupa morir lejos, repite.

Por ahora, el trabajo de José Ramón está disponible en Chilpancingo, y para quienes deseen adquirir alguna pieza a propósito del Día de Reyes, pueden contactarlo en su teléfono celular 747 132 3052 o en la página de Facebook: La casita de Alondra.

 

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