La remodelación de la Alameda de Chilpancingo y la indefinición del Monumento a los Caídos del 60

El monumento representa un sitio de memoria por la lucha y la vidas arrebatas por la autonomía de la Universidad Autónoma de Guerrero, pero en el proyecto original de remodelación de la alameda pretendían sustituirlo por fuentes danzarinas


Texto: Itzel Urieta

Fotografía: Oscar Guerrero

Chilpancingo

 

En los trabajos de rehabilitación del Sistema de Parques Urbanos de Chilpancingo, promovido por la alcaldesa, Norma Otilia Hernández Martínez, existe un espacio que aún no es demolido, se trata del Monumento a los caídos del 30 de diciembre de 1960, ubicado en la Alameda Central Francisco Granados Maldonado.

Desde el inicio de la administración de Hernández Martínez este monumento estuvo en la mira de la alcaldesa; con varios intentos de ser demolido y cambiar el símbolo de ser un espacio de memoria a uno con fines de recreación.

Este monumento es emblemático porque representa uno de los momentos de represión gubernamental que inició en Guerrero al periodo denominado como guerra sucia, que dejó un saldo de cientos de personas asesinadas y desaparecidas por el Ejército y grupos paramilitares.

El 30 de diciembre de 1960 ocurrió en Chilpancingo, una represión cometida por tropas del Ejército contra un movimiento estudiantil y popular iniciada en octubre, que buscaba la autonomía del entonces Colegio del Estado.

En la represión, el Ejército asesinó a 19 personas, entre estudiantes y ciudadanos que mantenían un plantón en contra del gobernador de entonces Raúl Caballero Aburto.

“Se trató de una salvaje respuesta a un espontáneo movimiento que fue surgiendo de las entrañas del pueblo guerrerense cansado de un excesivo autoritarismo y esperanzado por los cantos de sirena que formulaba el entonces presidente de la República, Adolfo López Mateos, quien llegó a decir que los caciques duran mientras los pueblos los toleran”, se lee en la Enciclopedia Guerrerense.

“La matanza del 30 de diciembre de 1960 fue la gota que derramó el vaso y, ante la magnitud de la tragedia, el Senado de la República decretó la desaparición de poderes en Guerrero el 3 de enero de 1961 y nombró gobernador provisional al licenciado Arturo Martínez Adame, quien de inmediato liberó a los estudiantes presos y encaminó los pasos para otorgar la autonomía de la Universidad Autónoma de Guerrero”, es otra parte de ese texto en Enciclopedia Guerrerense.

En memoria de las personas asesinadas durante el movimiento fue construido un monumento en la parte central de la Alameda Granados Maldonado, que constaba de una fuente al centro rodeada de una pérgola con 19 muros en representación de cada una de las personas asesinadas.

De acuerdo con la fundadora del Comité Independiente de Solidaridad con las Familias de los Caídos de 1960, Roberta Campos Adame, los muros representan los cimientos sobre los que se construyó la Universidad Autónoma de Guerrero (ahora Uagro).

Desde hace un año, en el 2022, el Ayuntamiento de Chilpancingo comenzó una serie de trabajos para remodelar la alameda.

La primera acción fue demoler la fuente y en su lugar colocar una serie de juegos infantiles, acción que generó inconformidad en organizaciones sociales.

La Asamblea Popular de los Pueblos de Guerrero (APPG) y su dirigente, Nicolas Chávez Adame, el 4 de julio del 2022, durante una movilización retiró los juegos del monumento y los dejó en la entrada principal del edificio del Ayuntamiento capitalino.

El 2 de junio del 2022, Hernández Martínez, junto con la gobernadora Evelyn Salgado Pineda dieron el banderazo de inicio de obras de Rehabilitación del Sistema de Parques Urbanos de Chilpancingo, el cual contempla la remodelación de cuatro parques del centro de la ciudad, incluida la alameda.

En estos parques han destruido jardineras, el piso, bancas, mesas y pequeñas edificaciones, como baños públicos y locales comerciales.

El proyecto inicial contemplaba que el espacio donde está el Monumento a los caídos del 60 sería remplazado por unas fuentes bailarinas.

Hernández Martínez aseguró en su conferencia matutina del lunes 17 de julio que no se “ha tocado” el monumento hasta llegar a un acuerdo con todas las partes involucradas.

Pero dijo que las fuentes saltarinas ya las mandaron a pedir porque requieren “ser encargadas con meses de anticipación”.

Hasta el momento se desconoce cuál es la protesta alternativa de la alcaldesa para respetar un sitio de memoria.

Campos Adame dijo que el Comité de Solidaridad no ha buscado a la alcaldesa ni el Ayuntamiento de Chilpancingo se ha acercado a ellos para conocer sus opiniones.

Ante la falta de comunicación con el Ayuntamiento, Campos Adame por su propia cuenta buscó a los ingenieros y arquitectos que se encargan del proyecto y les contó la historia del monumento.

“Los arquitectos que son egresados de la Universidad (Autónoma de Guerrero) y originarios de Chilpancingo dijeron que desconocían el significado y lo respetarían, y hasta hoy creo eso se ha cumplido porque esa parte es la única que no se ha demolido”, mencionó.

El temor para Campos Adame es que cambien el significado del lugar. “Ellos no le están dando la importancia al espacio, porque con esas fuentes pretenden cambiar el concepto del espacio, porque ellos no le están dando el sentido de la memoria histórica ni de la lucha social por una de circo y de fiestas”, agregó.

Durante un recorrido que realizó Amapola, periodismo transgresor por los trabajos de construcción de la obra se constató que el único espacio sin demoler son los pasillos que conectan con el Monumento a los caídos del 60. Uno de los trabajadores comentó que aún no reciben indicaciones de qué hacer con ese espacio.

El pasillo y el monumento son flanqueados por una maya cubierta con plásticos negros que impide ver el avance, aun con eso pudo observarse parte de los trabajos.

Ya fue demolido el quiosco, el teatro hundido, las jardineras y el suelo. Sólo está el monumento de pie justo en medio de la alameda.

 

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