Salvador Catalán, una vida dedicada a empoderar a los marginados

Texto: José Miguel Sánchez

Fotografía:

20 de diciembre de 2021

Chilpancingo

 

Cuando Salvador Catalán Barragán tenía 15 años y estaba en edad de estudiar el nivel medio superior en Tierra Colorada no había preparatoria. Eran los tiempos de la llamada Universidad Pueblo, encabezada por el entonces rector Rosalío Wences Reza.

 

“Chava fundó la prepa de Tierra Colorada junto con otros compañeros que anhelábamos estudiar”, cuenta Emperatriz Basilio Goitia amiga de más de 40 años de Catalán Barragán.

 

El proceso para fundar una prepa popular era el siguiente: se hacían los grupos, se conseguían maestros que apoyaran sin salario y, finalmente, se le pedía al Consejo Universitario el registro para reconocer a la planta trabajadora.

 

Era 1978 cuando Catalán Barragán comenzó en los movimientos sociales a los que dedicó su vida, hasta el pasado 10 de diciembre cuando civiles armados lo desaparecieron junto con el menor de edad Marcos Robles Alejo; a ambos los asesinaron, sus cadáveres fueron hallados dos días después.

 

Al terminar la preparatoria se mudó a Chilpancingo a continuar con sus estudios, se hospedó en la casa del estudiante número uno, ubicada en el centro de Chilpancingo.

 

Basilio Goitia cuenta algunos momentos que vivió con Chava, como le decían de cariño. “En ese camino nos tocó defender juntos la autonomía de la Universidad, los últimos coletazos de la guerra sucia con compañeros desaparecidos y salir a las calles a exigir su liberación con vida”, dice.

 

Ambos, Catalán Barragán y Basilio Goitia, debían tener entre 15 y 20 años de edad. Entonces sus líderes estudiantiles, entre ellos el extinto Armando Chavarría Barrera, el ex gobernador Rogelio Ortega Martínez, el actual secretario de Gobierno, Saúl López Sollano y el dirigente de izquierda, Guillermo Sánchez Nava, tenían entre 22 y 27 años.

 

Fue en grupos de estudio en esos tiempos donde ambos, cuenta Bsasilio Goitia, aprendieron a sensibilizarse ante lo que le ocurre al otro, a no ser indiferente a la necesidad del pueblo. “Aprendimos a no ser indolentes a las necesidades de las demás personas, a amar a la patria, y eso fue algo que Chava llevó a la práctica toda su vida”, menciona.

 

Durante el auge de las historietas de súper héroes, en la década de 1970, la compañía Marvel creo a Kingo, un héroe de origen asiático y de ojos razgados. Su misión era proteger a la humanidad de criaturas que causan daño al planeta.

 

A Catalán Barragán le apodaron Kingo por sus ojos rasgados. Algunas de sus amistades lo recuerdan como un hombre sonriente, apacible, tranquilo y sensato.

 

En Acapulco fundó el Consejo General de Colonias Populares de Acapulco y en Tecoanapa organizó a los productores de jamaica para que no malbarataran su mercancía.

 

Fue consejero del Frente Unido para la Seguridad y el Desarrollo del Estado de Guerrero (FUSDEG) para aportar a la seguridad de su comunidad, como una versión local de Kingo, pero fue destituido junto a todos los consejeros por otro grupo de la Policía Comunitaria adherida a la Unión de Pueblos Organizados del Estado de Guerrero (UPOEG). También fue catedrático de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Uagro.

 

Los cadáveres del académico y del menor los hallaron en la colonia La ladrillera en Tierra Colorada. El domingo 12, antes de comenzar una marcha para exigir la pronta aparición con vida, se supo que estaban muertos.

 

Evelia Estela Catalán, hija de Catalán Barragán, denunció que la Fiscalía General del Estado (FGE) no hizo la búsqueda con prontitud y exigió a la gobernadora, Evelyn Salgado Pineda, castigo a los responsables.

 

Basilio Goitia condenó el asesinato de su amigo Chava, lamenta que personas como él, que dedicaron su vida a apoyar a los demás, fuera asesinado de esa manera.

 

“Nosotros pensamos que por viejos ya nos van a dejar vivir, que ya libramos el varazo de la muerte en los tiempos más aguerridos de nuestra juventud”.

 

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