Zacualpan, el pueblo de alfareros al que robaron la idea de las cazuelas

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Texto y foto: Marlén Castro

Tlapa

20 de noviembre del 2023

 

Las figuras de barro que hace Lucy Mosso Joaquín, en Zacualpan, municipio de Tlapa, se le revelan de repente. Sus manos dan forma a la imagen y lo que resulta es lo más parecido a una pieza artística prehispánica que, de serlo, estarían en museos o galerías de arte.

 

“Me gusta dedicarme a hacer piezas de barro. A mi mente llegan imágenes, me digo cómo las hago. Intento hacerlas, sin moldes, sólo con las manos y salen. A la gente les gusta, eso es lo bueno”, relata la artesana frente a una mesa llena de las piezas de su creación.

 

Para fortuna de las visitas a Zacualpan, las piezas de barro que crea Lucy tienen precios accesibles, por ejemplo, un platón con sus dos tarros ronda los 60 pesos, un plato entre 12 y 15, un jarro 25 y los más vendidos los plantos o cazuelas de barro, también 15.

 

Zacualpan es una comunidad nahua del municipio de Tlapa, en la región de la Montaña, en Guerrero. Está a solo 15 kilómetros, al sur de Tlapa, alrededor de una hora de camino, tiempo que se ha ido reduciendo gradualmente conforme avanza la pavimentación de la carretera.

 

Lucy Mosso forma parte de una de las 50 familias que en Zacualpan, un pueblo de alrededor de 750 habitantes, se dedican a la fabricación de piezas de barro, actividad que interrumpen entre los meses de mayo a diciembre para la siembra de maíz, frijol y calabaza.

 

En esta temporada Lucy guarda en su mente las figuras de barro porque es tiempo de cuidar el maíz y el ejote.

 

Estos días de noviembre del 2023, Lucy se levanta temprano para cosechar ejotes e irlos a vender a Tlapa. Recolecta una barrica de 20 litros, más o menos 300 pesos. A veces vende todo, cuando no, comerán ejotes todos los miembros de la familia.

 

El barro no lo lleva a vender a Tlapa porque es pesado y, además, se vende bien en su propia casa.

Piezas creadas por la artesana Lucy Mosso Joaquín, en Zacualpan, municipio de Tlapa, en la región Montaña, en Guerrero.

“La venta es lenta, pero se vende. Mucha gente se desespera porque no sale rápido este tipo de mercancía”.

 

El proceso de fabricación de las piezas de barro es todo a mano y la mayoría no tienen un horno para cocerlas.

 

La fabricación inicia en enero.

 

“Utilizamos tres tipos de tierra para hacer las piezas. Las vamos a traer a tres lugares distintos, o las compramos a quienes se dedican a eso. Una tierra es chiclosa, otra es blandita para alisar la pieza y una tercera es para el color”.

 

Los habitantes de Zacualpan son celosos de mostrar cómo hacen las piezas, también se guardan los puntos en los que van a traer estos tipos de tierra. “No debemos decirlo porque nos pueden robar”.

 

Hace años, muchos años no sabe cuántos, porque ella creció escuchando esto, vino un hombre de Puebla, se ganó la confianza de la comunidad y cuando se fue se llevó el barro de Zacualpan y la idea de hacer cazuelas. Ahora ese pueblo, del que provenía ese hombre, hace cazuelas, las que se hicieron más famosas que las propias cazuelas de Zacualpan, cuenta Lucy.

María de la Luz Reyes, otra artesana de Zacualpan.

En Puebla, el poblado famoso por la venta de cazuelas se llama San Marcos Acteopan, pero las piezas de alfarería no se fabrican ahí, son llevadas por artesanos de las comunidades de San Andrés Ahuetelco, San Felipe Cuapaxco y San Francisco Tepango.

 

Por eso no cuentan los puntos en los que extraen la tierra. Sólo los naturales de Zacualpan lo saben. Al parecer, los lugares no son accesibles.

 

“Hacemos como hora y media, así que son tres horas de viaje”. Los artesanos no van por mucho barro, extraen el que usarán en un mes para hacer sus piezas y al acabarse este barro, van por más.

 

“O lo compramos, algunas personas se dedican a eso, a hacer los viajes al barro”.

 

La alfarería de Lucy Mosso tiene un sello particular, sus piezas se distinguen de entre los demás artesanos y artesanas. Ella dibuja figuras en el barro y usa el color de la última tierra para crear tonos especiales, verde, rojo, ocre. El fuego hace el resto.