Las altas temperaturas de las últimas temporadas son consecuencia también de las acciones humanas que han transformado el clima. Adiós al clima ideal en la capital de Guerrero
Texto: Beatriz García
Foto: Archivo Amapola periodismo
Chilpancingo
Viernes 8 de mayo del 2026
Son las dos de la tarde de un martes de abril en Chilpancingo y el termómetro marca los 33 grados centígrados. En el transporte público un hombre anciano voltea a ver a su compañera y dice: “mujer, este calor está insoportable; el infierno es aquí’. Ambos se refugian en un vaso de agua de jamaica con hielo.
Esta escena es común en la capital, considerada, hasta hace poco, una de las ciudades con mejor clima en Guerrero, en comparación con otros lugares donde la temperatura puede llegar hasta los 45 grados centígrados, como en diferentes puntos de la Tierra Caliente.
De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) el país enfrenta en estos momentos una intensa ola de calor. Durante esta semana hubo temperaturas de hasta 45 grados centígrados. Guerrero está en los tres estados con las temperaturas más altas; el resto son Durango y Sinaloa.
En Chilpancingo, la ciudad que fue referencia de un clima ideal, la temperatura aumenta. En estos días, los padres y madres llevan a sus hijos e hijas a las fuentes danzarinas de la alameda Granados Maldonado para refrescarse. En las calles es más común ver a personas con sombrillas, gorras y sombreros para cubrirse del sol o que algunas personas usen de manga larga, aun con el calor, para evitar exponerse a los rayos solares.
Estas temperaturas elevadas son parte del cambio climático.
“Cada año, la Tierra recibe energía del sol y la devuelve al espacio. Cuando el sistema está en equilibrio, la cantidad que entra y sale es aproximadamente la misma. Pero ese equilibrio se ha roto. El planeta retiene cada vez más calor, y la velocidad a la que lo hace no deja de aumentar”, es parte de la información que ofreció la Organización Meteorológica Mundial (OMM) en marzo pasado, durante el informe anual sobre el Estado Mundial del Clima 2025.
La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, advirtió que las actividades humanas están alterando cada vez más el equilibrio natural y que se vivirán –ya se viven– las consecuencias, como el aumento de la temperatura durante cientos y miles de años.
Un elemento central de estas variaciones del clima es la “adicción” a los combustibles fósiles, que están desestabilizando tanto el clima como la seguridad global, de acuerdo con el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres.
Los combustibles fósiles son aquellos que, por un lado, activan la economía mundial y, por el otro, dañan el medio ambiente. Por ejemplo, el carbón, que se utiliza para generar electricidad y proporcionar energía calorífica, también es considerado un contaminante por sus emisiones de bióxido de carbono. Otro combustible es el petróleo crudo, con el que se fabrican grandes contaminantes como plásticos y fertilizantes.
A nivel local, en Guerrero, existen zonas donde los efectos del cambio climático son más evidentes que en Chilpancingo. Tal es el caso de Ciudad Altamirano, en Tierra Caliente, el municipio más caluroso de la región y, es posible que del estado, donde esta semana hubo temperaturas superiores a los 40 grados centígrados, según el SMN.
Falta de planeación urbana, parte del problema
En el mismo transporte de la capital del estado, donde los adultos mayores lamentaban el clima, una mujer se sumaba a las quejas: “Pensé que eran mis hormonas las que me provocaban tanto calor, pero no, son estas temperaturas tan altas que estamos viviendo”.
La percepción del calor extremo en Chilpancingo no es casualidad, sino el resultado de factores como la deficiente planeación urbana, señaló Elizabeth Díaz, representante del Colegio de Biólogos en Guerrero.
Explicó que la sobrepoblación ha llevado a invadir los cerros. Citó el ejemplo de la zona norte de esta ciudad, cerca del Hospital General Raymundo Abarca Alarcón, donde levantaron fraccionamientos y alteraron el entorno natural.
Informó que hay estudios de planeación territorial o urbana que sugieren dejar de cubrir las ciudades con asfalto y concreto, y respetar los paisajes cubiertos de vegetación.
Otro punto relevante que destacó la bióloga son las microcuencas de Chilpancingo, es decir, las unidades geográficas delimitadas por relieve donde el agua de lluvia fluye hacia un punto común, como las barrancas comunes de la ciudad, donde están asentadas personas, o el propio río Huacapa. Indicó que estos espacios naturales de captación no funcionan adecuadamente, porque la sobrepoblación ha obstaculizado el proceso de filtración del agua.
Hace tres años ejidatarios de Omiltemi, municipio de Chilpancingo, tomaron las bombas de captación de agua que surten a los habitantes de la ciudad, en protesta porque, denunciaron, las autoridades no actuaban para atender la “devastación del bosque”. Desde los nacimientos de agua de la sierra de Chilpancingo traen el agua potable a la ciudad. Que el ecosistema esté cuidado garantiza el abasto del agua.
Estas variaciones del clima además de afectar a los humanos también afecta a los animales, quienes sufren las consecuencias de las altas temperaturas, explicó Elizabeth Díaz.
Al igual que los seres humanos, los animales se ven afectados por las altas temperaturas, enfrentando riesgos de deshidratación y golpes de calor. Esta situación se agrava durante la temporada de sequía, cuando la pérdida de vegetación los deja sin refugios naturales, como los árboles, para protegerse del sol directo.
Estamos en un “super valle, en uno de los más bonito hacia Amojileca (localidad de Chilpancingo, hacia la sierra) y ese debería de procurarse”, agregó la bióloga.
Este valle es un corredor importante de vegetación, un pulmón para quienes habitan en los alrededores, porque estos espacios regulan el clima, protegen el suelo y por ende mejoran la vida de los habitantes.
En otros momentos, pobladores de la sierra protestaron en la capital por la tala inmoderada que afecta directamente al hábitat.
Incremento en la temperatura
Desde hace tres años la temperatura aumentó un grado centígrado, lo que, en promedio, es normal, de acuerdo con de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil del estado, Roberto Arroyo Matus.
Detalló que las temperaturas elevadas “son normales” y que, principalmente, afectan las regiones de Tierra Caliente, con temperaturas de hasta 42 grados y la parte sur oriente de la Costa Chica (colindante a Oaxaca).
La representante del Colegio de Biólogos plantea que aun cuando sea un grado centígrado, cualquier variación en el aumento de la temperatura es significativa, porque altera los ecosistemas.
Esta preocupación coincide con lo que señalan expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), cuando informaron que “estamos al borde de alcanzar el límite de 1.5 grados de calentamiento global lo que altera el sistema climático y genera riesgos críticos para la humanidad y la naturaleza”.
El secretario de Protección Civil informó que estas temperaturas serán reguladas con las próximas nubosidades, aunque por ahora hay una baja presión.
Pero, advirtió que las temperaturas seguirán incrementándose hasta la temporada de lluvias, que deben iniciar a finales de mayo o junio, con lluvias importantes en agosto y septiembre.
Las recomendaciones que dio la dependencia que lidera por las altas temperaturas de estos días para evitar enfermedades, como el cólera, golpes de calor y diarreicas son “no exponerse al sol de manera prolongada, usar ropa fresca de colores claros y manga larga, utilizar sombrilla, aumentar el consumo de agua y frutas de temporadas”.
También “lavarse las manos con agua y jabón, lavar y desinfectar frutas y verduras, consumir alimentos bien cocidos o fritos y desinfectar con cloro los depósitos de agua”.
Otros efectos del cambio climático
Los huracanes son otra de las consecuencias por el cambio climático, además de las altas temperaturas. Guerrero ha sido afectado por ambos casos, explicó la representante del Colegio de Biólogos.
Antes, entre un huracán y otro que ocurría en Guerrero había un tiempo de entre 15 y 20 años. Por ejemplo, del huracán Paulina (1997) al huracán Ingrid y Manuel (2013) hay 16 años de distancia, pero del huracán Otis (2023) al huracán Jhon (2024), la diferencia es de un año.
Los expertos dicen que está próximo el fenómeno del Niño y podría romper todos los récords climáticos. Las costas del Pacífico son las más vulnerables, porque son un nicho para huracanes intensos, señalaron expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en una ficha informativa.
El fenómeno del Niño es el calentamiento en la temperatura superficial del mar, anteriormente solo ocurría a lo largo de las costas de Perú y Ecuador, pero eso cambió, y ahora ocurre también en el Océano Pacífico.
La actuación humana lo complica
La bióloga Elizabeth destacó que los incendios forestales también son un factor determinante en el aumento de las temperaturas. Guerrero es una de las entidades donde este fenómeno ocurre cada año.
Hasta este martes en Guerrero había activos 11 incendios, que ya estaban siendo monitoreados y se tenían controlados en un 60 por ciento, principalmente en Zirandaro, Zihuatanejo, Coyuca de catalán, Ayutla, Eduardo Neri, Zihuatanejo y en Chilpancingo, donde hay tres activos, informó el secretario Arroyo Matus.
La bióloga agregó que la población debe asumir el compromiso de hacer visibles las problemáticas que contribuyen a las consecuencias del aumento de temperatura en la entidad.
Incluso, dijo, el Colegio de Biólogos tienen el compromiso de visibilizar lo que sucede en el entorno.
Pero para el par de adultos mayores del transporte público que se quejaron de el calor, antes de pedir la parada para descender, dijeron que la responsabilidad primaria es de las autoridades por permitir el crecimiento sin control de la mancha urbana en la ciudad. “Ya nos estamos quedando sin árboles, por eso no hay agua y luego con este calor. No sé a dónde vamos a parar… ¡Bajan, por favor!”, dice el el hombre














