Texto: Beatriz García
Foto: Amapola periodismo
Chilpancingo
Jueves 16 de abril del 2026
Kenia Hernández, la abogada, activista y defensora de derechos humanos ñomndaa, recuerda sus últimos días de libertad frente al mar antes de su detención. De manera coincidente leía Pedro y el Capitán, de Mario Benedetti, una obra que relata la historia de un preso político. Ocho días después fue encarcelada y desde hace cinco años lucha por su libertad, a la vez que impulsa proyectos productivos a lado de sus compañeras presas y escribe poesía.
Está presa recluida bajo los cargos de robo y ataques a las vías generales de comunicación, después de haberse librado de muchos otros tantos delitos fabricados, lo que le resulta una evidente acción gubernamental contra su activismo. Estos cinco años de su encarcelamiento, también ha luchado porque su caso no quede invisibilizado porque, entonces, sería ceder espacio a quienes la acusaron y permitirles que ganen la batalla.
Por esa razón es que vía telefónica desde el Centro Penitenciario y de Reinserción Social Neza-Sur, ubicado en Nezahualcóyotl, estado de México, donde está recluida, es que en minutos contados narró cómo ha sido su vida estos años.
¿Bety? Soy Kenia, tengo 23 minutos en la tarjeta (de teléfono) para hablar.
Desde el primer momento soltó palabras a una gran velocidad, pero clara, coherente y precisa, como si no quisiera dejar pasar ningún detalle, y hoy que se conmemora el Día Internacional del Preso Político, su historia es indispensable.
La gente que me conoce sabe que era una mujer que estaba bastante activa en el tema de defensa de derechos humanos. Me gustaba llevar procesos de defensa de mujeres, sobre todo víctimas de mi pueblo, llevé un caso de feminicidio, porque a una mujer la mató su marido. Me gustaba pasar tiempo con mis hijos, a luchar por la libertad de los presos políticos.
Kenia Hernández era la líder de la organización Zapata Vive, un movimiento campesino que defiende los derechos de la tierra y la identidad colectiva, además de liderar el Movimiento Nacional por la Libertad de los Presos Políticos. Estuvo activa en la exigencia de la libertad de integrantes del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la Presa la Parota (Cecop).
Justamente unos días antes que me detuvieran había leído Pedro y el Capitán, es una obra que se basa en la prisión de un preso político que está aquí por defender sus ideales. La leímos en la playa de Caleta, justo el día 10 (de octubre del 2020), estábamos platicando de hacer una puesta en escena con el maestro Salvador Solís (…), pero adaptándolo que fuera una mujer la torturada y no un hombre.
Esta era Kenia en libertad.
Me gustaba visitar todas las playas de Acapulco y del país, por ejemplo, cuando íbamos a Chiapas con los compañeros del colectivo de Amatlán, pasábamos donde hubiese un lago, una playa, y ahí comprábamos algo de comer. Siempre el agua me jalaba, me gustaba. Ya tenía las medidas de protección, ya no podía estar en el estado de Guerrero porque ya estaba protegida por el Mecanismo Federal, ya tenía un año.
La activista recurrió a la protección del Mecanismo Federal de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas en septiembre de 2019, debido a las amenazas de muerte y el alto riesgo que corría derivado de su labor activista.
¿Pero qué le llevó a Kenia convertirse en activista y apostarle a la defensa de derechos humanos?
Kenia trabajó en la Auditoría General del Estado (AGE) y fue testigo de actos de corrupción, luego su familia se accidentó, su hermana estuvo grave; quien los chocó iba en estado de ebriedad, era sobrino del director de Tránsito municipal de Ometepec, el municipio más grande de la Costa Chica de Guerrero. Por las relaciones del responsable del accidente, quisieron cambiarles el peritaje, al parecer para responsabilizarles a ellos de su propia agresión.
Lo que sonriera una cadena de injusticias se extendió hasta en el hospital donde atendieron a su hermana por las lesiones, hospital de Papagayo, donde les pidieron 50,000 pesos para atenderla.
La activista encaró al entonces secretario de Salud estatal, Lázaro Mazón Alonso, fue entonces que atendieron a su hermana, pero murió.
A mí lo que me determinó justo en ese momento. Cómo es posible que hubiese un presupuesto millonario para temas de salud pero no se aplica. Eso siempre sucede en todos los casos, no solo en los temas de salud. Ahí empezó a surgir una Kenia rebelde contra las imposiciones del sistema y fue cuando yo empecé a buscar formas alternativas de luchar y no precisamente del lado del gobierno. Finalmente, lo que me determinó mi formación y mi ingreso a las filas de la militancia política es cuando conozco el grito de ‘Zapata vive y la Tierra no se vende se defiende del Cecop’”
Otra de las causas que cobijó Kenia fue la exigencia de justicia por la aparición inmediata y con vida de los 43 normalistas de Ayotzinapa, ocurrida durante el 26 y 27 de septiembre del 2014 en Iguala.
Después llegó la detención.
En Guerrero existe una histórica organización social como una manera de enfrenar decisiones autoritarias de personajes públicos y privados, por consecuencia, también hay una larga lista de detenciones y asesinatos de activistas sociales en diferentes épocas de gobierno. El último periodo donde hubo una evidente escalada de estos casos, fue durante el gobierno estatal de Ángel Aguirre Rivero (2011-2014), en particular durante el año 2013.
La activista estuvo presa en distintos penales. Los primeros tres años estuvo en el “penal de la muerte”, como llama al penal de máxima seguridad en Morelos. Lo nombra así porque existen recurrentes casos de mujeres suicidadas en aislamiento. Este fue el principal motivo por el que Kenia junto a sus abogados solicitaran el cambio.
A mí también me tuvieron aislada en el interior del penal. Estuve tres meses en un pabellón de 16 celdas solita, sin mayor comunicación que mis llamadas. La intención era que me volviera loca, que me doblegara, que yo cayera en el consumo de medicamentos controlados, porque esa es la razón por la que se suicidan. Nunca les agarré ni una sola pastilla.
Kenia se mantuvo fuerte por sus dos hijos, Joel de 13 años y Joat, de 9 años. Para amortiguar esa situación hizo ejercicio, escribió poesía.
Poco a poco me dejaron juntar con población, con ex servidoras públicas presas, ex lideresas del crimen organizado. Entonces tuve que aprender a convivir con ese tipo de personas a través de mis artesanías. Mi mamá me enseñó a coser la chaquira.
En el penal de Morelos Kenia comenzó una lucha con sus compañeras hasta conseguir un pabellón exclusivo para mujeres indígenas, a quienes les permitieron sembrar un pedazo de tierra dentro del penal.
Eso es lo que nos mantuvo a salvo, es el único pabellón que está a salvo del suicidio, porque la tierra sana, al tierra repara, la tierra te ayuda con tus emociones, me tiene sumamente contenta y satisfecha.
Cuando llegó al penal Neza-Sur Kenia inició un proyecto con compañeras para hacer huaraches de chaquira. Actualmente son 27 reclusas que se denominan Tejedoras en libertad. Además impulsó proyectos productivos.

Detenida dos veces y con 10 carpetas de investigación
En junio del 2020, Kenia Hernández fue detenida por primera vez acusada de robo con violencia, pero fue absuelta a los cinco días, sin saber que a los cuatro meses volverían a aprehenderla.
El abogado de la activista, Antonio Lara Duque, del Centro de Derechos Humanos Zeferino Ladrillero (Ciudad de México) explicó que la segunda detención de Kenia derivó de dos denuncias del fuero común por robo con violencia.
Detalló que, aunque obtuvo su libertad, inmediatamente le notificaron de una nueva acusación de carácter federal por ataques a las vías de comunicación, motivo por el cual fue trasladada al penal de Morelos.
Para ese momento organismos de la sociedad civil, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y hasta en el Senado exigieron la libertad de la activista, y ante la presión todo indicaba que la liberarían, pero de inmediato le fabricaron más delitos que le impidieron su salida.
En total sumaron 10 carpetas de investigación, las que han desechado de a poco; en la actualidad esperan la resolución de los últimos amparos por delitos de robo, del fuero común, además de la audiencia en el juzgado federal por el delito de ataques a las vías de comunicación.
El abogado tiene claro que Kenia fue criminalizada por su labor de defensa de derechos humanos, por las protestas que encabezó. Considera que es un mensaje directo hacia las mujeres activistas, pero confía en que este año recupere su libertad.
Este 23 de abril tiene audiencia por carpeta federal abierta en su contra por supuestos ataques a las vías de comunicación.
Sobre el delito de robo, su abogado interpuso unos amparos y está en espera de la resolución.
Confío mucho en que este año si podamos lograr la libertad, y si no se resolviera todavía vamos a seguir dando la batalla, tomando en cuenta que ahorita se nos va a travesar el mundial.
Se cumplieron los 23 minutos. Antes de que se cortara la llamada, Kenia agradeció a sus hijos, familiares y compañeros activistas de organizaciones como el Frente Popular de la Montaña (FPM), quienes siguen con acciones en exigencia de su libertad, como la protesta que harán hoy afuera del penal donde está recluida.














