Desplazamiento forzado en el Istmo: El impacto irreversible de las megaobras en la Colonia Cuauhtémoc de San Mateo del Mar, Oaxaca


Mientras el Gobierno Federal presume la modernización del Istmo, en San Mateo del Mar, específicamente en la Agencia de Policía de la Colonia Cuauhtémoc, el mar ha devorado más de 400 metros de costa. Entre omisiones burocráticas y el «limbo» de una reubicación que no llega, 899 habitantes enfrentan un desplazamiento forzado que las autoridades intentan disfrazar de cambio climático


Texto y Foto: Yatzín D. Ordaz /Periodistas de a Pie

Jueves 23 de abril del 2026


“Mi rancho, ya no es rancho, ya es mar», relata Consuelo Ramíez mientras observa el horizonte donde antes crecían mangos, limones, guanábanas. Hoy, la Colonia Cuauhtémoc padece los estragos colaterales de la modernización del Rompeolas de Salina Cruz, Oaxaca; una megaobra que, lejos de traer el bienestar prometido, está borrando del mapa a esta comunidad indígena ikoot. 

Desde 2023, las gestiones para la reubicación han caído en un limbo burocrático. Los 899 habitantes de la localidad viven bajo una amenaza doble: entre marzo y abril, el avance del ‘mar de fondo’ inunda sus casas; en septiembre y octubre, el desfogue de la presa Benito Juárez, inaugurada en 1961 en Jalapa de Marqués, convierte sus calles en ríos.

El estigma del ‘cambio climático’

«Queremos la reubicación es urgente porque en este tiempo no hay mar de fondo”, asegura la señora Consuelo quien se refiere al mar. 

La Colonia Cuauhtémoc es una de las 16 agencias del municipio de San Mateo del Mar. De acuerdo con el censo 2022 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) la mayoría de sus habitantes dependen de la pesca, de ese mar que hoy se ha vuelto su mayor miedo. 

Según la Ley para prevenir, atender y reparar integralmente el desplazamiento forzado interno en el estado de Oaxaca, “el desplazamiento forzado ocurre cuando una o varias personas, de forma individual, familiar o colectivamente se ven forzadas u obligadas a salir de su lugar de origen porque su vida, su integridad física, su seguridad o libertades individuales han sido vulneradas (…)”

Una de las principales causas de desplazamiento en Oaxaca son los megaproyectos. A principios del sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador, se dio a conocer el “Programa para el desarrollo del Istmo de Tehuantepec”, un proyecto para alcanzar mejores niveles de bienestar para la población. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) junto con el Instituto Nacional de Pueblos Indígenas (INPI) convocaron a Asambleas Regionales Consultivas.

La Asamblea que se tenía planeada realizar en San Mateo del Mar, a última hora y sin aviso previo, cambió de sede y se llevó a cabo en el Auditorio Municipal del Puerto de Salina Cruz, el 30 de marzo de 2019. Ahí, autoridades locales presentaron un informe sobre los proyectos de desarrollo que se proponen instalar en la región. 

El documento señala que la consulta realizada en Salina Cruz fue la de menor asistencia, lo que demuestra la poca representatividad de las comunidades. También se observó que en la “ventanilla única” encargada de recibir proyectos para beneficio de la población, estos estaban condicionados a la aceptación de la Consulta. A pesar de no contar con el aval de la mayoría de la población, la modernización del Rompeolas de Salina Cruz se inauguró el 26 de febrero de 2024.

Aunque las autoridades atribuyen el desastre ambiental exclusivamente al cambio climático, un equipo interdisciplinario de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), determinó que la crisis responde a las modificaciones estructurales en la zona, como la ampliación del muelle de Salina Cruz. Por otro lado, el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) estima un aumento del nivel del mar de 5 milímetros anuales a nivel global, en la Colonia Cuauhtémoc el mar ha avanzado más de 400 metros desde 1970, con tasas de erosión de hasta 8 metros por año.

“La determinación a la que llegamos fue a que el problema no se debía tanto al cambio climático, sino a algunas modificaciones que se han venido realizando en las cercanías de la zona, como la ampliación del muelle de Salina Cruz y la construcción de la presa de Benito Juárez” comenta en entrevista, un integrante del equipo interdisciplinario. 

El Informe también señala que, “la bahía La Ventosa, localizada en el extremo poniente del municipio, presenta severos problemas de erosión, con 8.9 metros por año, detectados frente a la desembocadura del río Tehuantepec, donde la pérdida de playa en el lapso de 47 años ha sido de 418 metros, lo que evidencia la magnitud del problema. La erosión se extiende hacia el este de la colonia Cuauhtémoc, donde se han comprobado desplazamientos de la línea de costa de hasta 410 metros, con tasas de erosión de 8 metros por año.”



Una educación a la deriva

A escasos metros de la orilla, la Escuela Primaria Bilingüe “Constitución” sobrevive bajo el peligro de ser devorada por el mar. En octubre de 2024, la Coordinación para la Atención de los Derechos Humanos (CADH), recibió solicitudes urgentes para reubicar el plantel. 

A pesar de que, en enero de 2025, se turnaron los oficios para su colaboración a el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca, y del Instituto Oaxaqueño Constructor de Infraestructura, así como a la Coordinación General Delegados de Paz Social, sin embargo, al día de hoy no hay avances concretos. 

Cuando el agua entra a las aulas, las clases se suspenden y la comunicación se reduce a mensajes de whatsapp. Se les pide a las madres y padres de familia que no lleven a sus hijes hasta nuevo aviso. 

Si bien la construcción de la primaria se está realizando cerca de la entrada de la Colonia, aún no hay fecha del término de sus instalaciones, hasta el momento sólo se ha bardeado el lugar, y no cuenta con los seis salones que se planean construir.

Reubicación: ¿Justicia o nuevo riesgo?

La tensión entre la comunidad y la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU) ha crecido. Mientras la Asamblea Comunitaria exige el traslado hacia Cerro Paloma, –una zona con agua potable y tierras aptas para el cultivo– el Gobierno Federal pretende enviarlos al Polígono 3A, un terreno arenoso y sin servicios donde los habitantes temen repetir la misma tragedia ambiental.

De acuerdo con la ley estatal, lo que ocurre en San Mateo del Mar encaja en la definición de desplazamiento forzado por proyectos a gran escala. Sin acceso a agua potable y con el mar acechando sus puertas, la única salvación temporal de la gente es abrir manualmente canales hacia la bocabarra, sacrificando su producción pesquera para evitar que el agua los cubra por completo.

 


Este reportaje forma parte del proyecto «Desplazamiento forzado, una herida sin sanar en México», de Periodistas de a Pie

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