Noami, Ángel Roberto y Brian Samuel, estudiantes de bachillerato, crean el protocolo de un herbicida natural que puede convertirse en una alternativa para los campos locales dañados por productos químicos que son un riesgo para la salud. Con este proyecto ganaron el pase para acudir a encuentro internacional de ciencias, donde consiguen nuevas invitaciones por la importancia de su propuesta
Texto: Margena de la O
Foto: Cortesía
Chilpancingo
Viernes 10 de octubre del 2025
Noami, Ángel Roberto y Brian Samuel acaban de llegar de Abu Dabi, la capital de los Emiratos Árabes Unidos, y los tres sonríen de manera espontánea al pedirles que nos compartan sus emociones después de visitar ese lugar de Asia.
Ángel, además, cierra ojos, los aprieta y agita la cabeza, como si no creyera lo que recién vivieron. Pero Naomi suelta sin titubeos, consciente del mérito: “muy emocionados, muy felices, fue una bonita experiencia. Siento que con esto podemos llegar a motivar a más jóvenes”. El esfuerzo, la disciplina y el compromiso, menciona, tarde que temprano ofrecen una recompensa.
Volvieron a Tixtla, de donde son originarios, apenas el domingo pasado, después de 14 días de viaje, y no han parado desde entonces, porque al día siguiente, además de las clases, los esperaban sus profesores y compañeros en su escuela para festejarles.
Samuel todavía trae el horario atravesado por las 10 horas de diferencia. A la medianoche se le va el sueño, porque su cuerpo, en pleno ejercicio de memoria, reconoce que en esos momentos presentaban en la Expo Ciencias Internacional 2025 su proyecto, el que los llevó hasta esa otra parte del mundo. También hace lo suyo el cúmulo de sensaciones acumuladas en el pecho por todo lo que vivieron. “Una experiencia difícil de olvidar”, dice.
Los tres adolescentes cursan el quinto semestre del plantel 11 del Colegio de Bachilleres (Cobach), de Tixtla, y viajaron a Abu Dabi porque ganaron su pase directo en la Expo Ciencias Guerrero 2024, por la calidad de su propuesta, el protocolo de un herbicida natural para los cultivos locales, pero con el potencial de convertirse en una alternativa más allá de Guerrero, ante los químicos que son usados en los campos mexicanos.

Todo esto si logran el apoyo institucional. Dicho en otras palabras, que los gobiernos volteen a ver la propuesta de los jóvenes.
Este pase internacional algunos estudiantes de bachillerato lo logran por etapas, primero van a la estatal y después al nacional, pero estos adolescentes consiguieron los 100 puntos a la primera, el 5 de junio del 2024, en una sesión virtual. La expo estatal estaba prevista en Acapulco de manera presencial, pero por los daños todavía evidentes de los huracanes anteriores que afectaron al puerto, cambió de modalidad.
Eso no evitó que ese día, que tienen fresco en su memoria, saltaran de la emoción desde donde estaban. Los tres platicaron de ese momento y de otros detalles de su mérito la mañana de este miércoles, en Chilpancingo. Vinieron a esta ciudad para hacer un recorrido por las radios locales y hablar con periodistas que se interesaron en informar sobre ellos.
En la comitiva está el profesor Julio Marino Castañón, un químico bacteriólogo parasitólogo, que tiene el mérito de reunir a los estudiantes del plantel 11 del Cobach con aptitudes para las ciencias químicas y biológicas.
En los casi 40 años de servicio docente ha impulsado distintos proyectos extraclase en el plantel, como el club de ciencias que nació en 2017 y en donde los alumnos Noami Portillo Rodríguez, Ángel Roberto González Estrada y Brian Samuel Presteguí Cisneros crearon el protocolo del herbicida. El maestro y el club acumulan con este cuatro pases o acreditaciones a encuentros científicos internacionales.
El sueño forjado en un club escolar de ciencias
La semilla de este proyecto fue sembrada en primer año en el Cobach, en una de las clases formales que tenían con el profesor Marino Castañón. “Estuvimos buscando diferentes plantas medicinales para llevarlo a cabo”, cuenta Naomi.
Pero la historia personal de los adolescentes inició desde que son niños. Naomi y Ángel se toparon en el jardín de niños, y Brian y Naomi en la primaria; los tres se vieron en la secundaria y coincidieron en el mismo salón al ingresar al bachillerato. Ahora que están en el tercer año se separaron por las especialidades que tomaron, pero el club de ciencias y su investigación los mantiene unidos.
En esas sesiones adicionales con el profesor Marino Castañón, los tres estudiantes conocieron la alelopatía, en términos prácticos, el efecto que produce algunas plantas para que la yerba no crezca alrededor de otras plantas y así protegerlas de plagas y enfermedades.
De igual manera supieron cómo obtener los extractos de las plantas, qué tratamiento darles y los materiales que pueden usar, y con cada hallazgo pusieron en práctica la metodología de investigación que aprendieron en sus clases.
Brian cuenta que comenzaron a investigar el fenómeno alelopático con el objetivo de aplicarlo en su entorno, en los cultivos de su comunidad. Las tierras de Tixtla son principalmente agrícolas, lo mismo producen hortalizas, que flores y cebollas. “Vimos que los campos de la cebolla no tenían ninguna maleza alrededor, pero otras sí y muy frondosas”.
Les nació la inquietud por sustituir los herbicidas dañinos para el medio ambiente a partir de extractos de plantas medicinales, con esto lograron un proyecto y, a la vez, una propuesta para la convocatoria de ciencias del año pasado.
Con estas inquietudes y sus búsquedas científicas, se dieron cuenta que la canela no deja crecer la yerba, al igual el neem, el eucalipto, el romero y el orégano, con algunos porcentajes de diferencia en los efectos, explica Naomi. Sus hallazgos les permitieron crear el protocolo de un herbicida natural.
Los estudiantes son conscientes del abuso del herbicida sintético glifosato en los campos mexicanos, el daño que ha causado en los suelos, y el riesgo a la salud por sus efectos cancerígenos que significó. Aun cuando fue prohibido, dice Brian, tienen información de que este producto sigue en la tierra.
En la Expo Ciencias Guerrero 2024, organizada por diferentes instituciones y organismos públicos y privados del estado y de otras partes de México, presentaron el informe del herbicida natural experimental y lograron su pase directo para el encuentro internacional en Asia que, entre otros organismos, convoca el Movimiento Internacional para el Recreo Científico y Técnico (Milset).

El profesor explica que el herbicida aun está en su fase experimental (invitro), pero siguen en las pruebas de más extractos de plantas que pueden ser útiles para construirlo un prototipo final y probarlo en los campos. Ese es el segundo paso de la investigación, pero necesitan apoyo en muchos sentidos, en particular el institucional.
Hasta este momento, los tres estudiantes han pisado escenarios internacionales por méritos cognitivos y gestiones propias. Para viajar en Abu Dabi, los estudiantes y el profesor hicieron rifas, boteos, gestiones y otras tantas actividades que les permitieron reunir recursos económicos, porque aun cuando su mérito es grande, no cuentan con garantías.
Pero ahora que volvieron, no faltaron las fotos del gobierno del estado compartiendo el mérito de los adolescentes de Tixtla.
Que el sueño no acabe
La sonrisa que iluminó las caras de Noami, Ángel Roberto y Brian Samuel con la pregunta de al principio es un reflejo de todo lo que vivieron los 14 días que duró su viaje.
La Expo Ciencias Internacional del 2025 fue del 27 de septiembre al 3 de octubre, donde compartieron con estudiantes de otros 45 países con proyectos sobre medio ambiente–como fue su caso–, robótica, diferentes ramas de las ciencias sociales y otras tantas categorías científicas, donde hicieron su disertación en inglés.
Pero la travesía también fue parte de la experiencia y comenzó el 22 de septiembre. Eso incluyó que pasaran por París, Francia y conocieran la Torre Eiffel, el Arco del Triunfo, Museo de Louvre; durmieran tres noches en Dubai y disfrutaron de su excéntrica futurista y a la vez tradicional, antes de llegar a Abu Dabi al encuentro científico juvenil.
En esta parte el profesor Marino Castañón pone el énfasis, porque sus estudiantes también son un ejemplo fehaciente de que “el conocimiento te puede llevar a romper fronteras”.

Los propios estudiantes lo tienen claro ya, y lo comparten con el entusiasmo de su experiencia. “México tiene buenos proyectos que se pueden desarrollar y mientras le sigan diciendo a los jóvenes que su curiosidad se puede convertir en resultados para un país, para una comunidad, es sumamente importante”, suelta Brian.
Ángel, por ejemplo, mantiene del encuentro la sensación de que hay muchos jóvenes que intentan llevar al mundo a un lugar mejor, y extendió el llamado a sus paisanos a seguir por ese camino, y en particular a que se la crean, porque ellos lo lograron.
Naomi volvió convencida de que el país (y los jóvenes) tienen mucho qué ofrecer.
El viaje para los estudiantes terminó el 5 pasado que volvieron a Tixtla, pero el sueño y las aspiraciones no, porque en Abu Dabi fueron invitados para acudir a un encuentro de jóvenes investigadores y publicar su proyecto en una revista científica de Salamanca, España, después de que miembros de instituciones españolas los escucharan y conocieran de su proyecto.
En los planes inmediatos de los muchachos, además de acoplarse al ritmo de sus clases, está continuar con la investigación de su proyecto hasta construir el herbicida, porque su intención es proponerlo al gobierno municipal de Tixtla para probarlos en los campos locales, después en comunidades aledañas y hasta donde pueda extenderse. Es en este plan donde los estudiantes requieren del apoyo.
Pero también piensan en cómo se ven en un futuro cercano. Brian, estudiando la carrera de Biología, y Ángel continuando la tradición familiar, una profesión en el área de la salud. Ambos, de algún modo, busca seguir los pasos de su asesor, con proyectos científicos. Brian y Ángel tienen hermanos mayores que también fueron alumnos del profesor Marino Castañón, y fueron parte de su club de ciencias, donde lograron sus propias conquistas.
Naomi se ve cursando Medicina en la Escuela Militar. Tiene un propósito mayor en sus logros, servirles de ejemplo a sus hermanos. Es la mayor de cuatro.
Una nueva historia comienza a trazarse para ellos.















