Una asociación estratégica hace posible el control territorial y comercial. El consumo cotidiano está sujeto a las reglas de una estructura criminal integrada al poder político
Texto: Margena de la O
Foto: Amapola Periodismo
Chilpancingo
Lunes 20 de abril del 2026
Era una tarde cualquiera del 2021. Unos hombres con gorras y capuchas marcan el alto a un microbús del transporte público de la ruta Iguala a Taxco, a la altura de la entrada hacia el pueblo de Paintla, cerca del restaurante Xóchitl, sobre la carretera estatal que conecta a estos municipios que pertenecen a la región Norte de Guerrero, en dirección a la que es conocida como la ciudad platera. Enseguida revisan con brusquedad las pertenencias de los pasajeros, como si fueran policías o agentes responsables de alguna inspección sanitaria. Nadie dice nada, porque sin conocerlos, saben quiénes son y de qué se trata.
Entre varias bolsas, ubican una traslúcida, parecida a un costal. Estaba llena con casilleros de huevos de gallina. La recogen y la bajan, como si fuera un decomiso militar. La dueña de esa compra era una mujer mayor que los sigue e insiste en que no se la quiten.
Desde arriba del microbús –en Taxco todavía circulan estos vehículos en el transporte público– se veía cómo la mujer mayor lloraba, al parecer, pidiéndole que no le quitaran ese alimento básico. Al menos eso fue lo que intuyó uno de los pasajeros que la observaba desde arriba, sin decir nada, como todos.
Al final, la mujer se quedó en el lugar y el conductor del microbús avanzó hacia la ciudad. Quien observaba a la mujer adulta y comparte los detalles de esta escena sabía qué había detrás de esta incautación ilegal e irregular de insumos básicos.
En Taxco llevaban tiempo sumándose estos hechos que impactaban en cosas elementales de sus habitantes, como los productos básicos que las personas consumían.
Aquella requisa en el transporte público era para los desobedientes que iban a Iguala o algún otro lado a hacer compras, explica quien vivió la escena, a decir verdad, como algo cotidiano. Los habitantes de Taxco sabían que debían comprar sus insumos, sobre todo de huevos y carnes, en los puestos de la ciudad, como en los del mercado, por el orden impuesto para compradores, pero también para vendedores o comerciantes de estos ramos.
Era una ecuación simple, los poderes locales políticos y criminales estaban relacionados, lo dicen ahora, pero lo saben desde antes: proveían, acaparaban y distribuían las carnes en la ciudad. Tenían capturado el negocio de la venta de varios insumos, incluidos los refrescos y bebidas alcohólicas con sus propios puntos de venta.
La mayoría de los habitantes en la ciudad lo saben, pero pocos verbalizan. Todavía les cuesta. No es casual que las fuentes para construir este texto pidieran restringir todo rasgo ubicable, otros cuidaron mucho nombrar las cosas y situaciones por su nombre literal y otros, quienes también fueron consultados, simplemente se negaron y callaron.

El orden establecido
Mario Figueroa Mundo llegó a la alcaldía de Taxco en 2021 por el extinto partido local Fuerza por México, y el día que terminó su mandato, 1 de octubre del 2024, tenía una orden de aprehensión de la Fiscalía General del Estado (FGE) por los delitos de desaparición y asesinato, lo que evidencia parte de los excesos de autoridad que cometió durante su mandato, pero cuando agentes ministeriales intentaron ejercerla ya no estaba localizable.
Hasta la fecha sigue prófugo. Dos de sus tres hijos están detenidos, uno por la desaparición de personas y otro por posesión de droga, de acuerdo con lo que está documentado en la prensa local.
Al exalcalde le atribuyen la desaparición de personas y otros actos en los que agentes de la Policía Municipal habría participado como si fueran pistoleros a sueldo. En septiembre del 2024, seis policías y mandos municipales fueron vinculados a proceso por el delito de desaparición forzada en contra de una mujer, antes, en agosto, otro grupo de agentes también fueron vinculados por otros delitos, según un recuento de datos que son públicos.
El caso más sonado atribuido a quien era la primera autoridad municipal, porque ocurrió al cierre de su gobierno, fue por la desaparición y posterior asesinato del comerciante Enrique Hernández Avilez. Desapareció el 18 de junio del 2024 y las autoridades estatales emitieron una ficha de búsqueda. Resulta que fue detenido por policías municipales, trasladado a la cárcel municipal (conocida como barandillas) y asesinado a golpes por mandos policiales, como el secretario de Seguridad Publica Municipal, Cristopher Hernández y el subdirector de la dependencia, Cristofer Guillermo Rodríguez, de acuerdo con lo que publicó el periódico estatal El Sur de Acapulco. El subdirector es uno de los agentes vinculados a proceso en septiembre del 2024.
Un mapeo de grupos criminales realizado por el gobierno del estado indica que ese momento mantenía operaciones criminales en el municipio era la Familia Michoacana. Pero su presencia y acciones criminales no eran recientes en la zona.
Figueroa Mundo fue señalado, además de tener el control gubernamental, de mantener una relación con este grupo criminal. Era un dato del escrutinio público. El periodista Héctor de Mauleón hasta lo publicó en algunas de sus columnas: “De acuerdo con fuentes de inteligencia, Figueroa había llegado a un acuerdo con la Familia Michoacana luego de que el grupo criminal hubiera atentado en contra suya en diciembre de 2020 (…)”.
Esta relación serviría para imponer un orden en el municipio que impactó en casi todo su funcionamiento, desde las formas de la seguridad –o la inseguridad– hasta el comercio y los servicios, quedaría confirmado al terminar el trienio de Figueroa Mundo.

La privación, ¿incumplimiento de acuerdos, presión o estrategia?
La privación ilegal de la libertad del sábado 11 de abril del médico Juan Vega Arredondo, padre del actual alcalde de Taxco, Juan Andrés Vega Carranza, quien después, en un aparente intento por lograr su liberación lo habrían retenido los mismos captores de su padre, puso de manifiesto con contundencia que las operaciones de la Familia Michoacana continúan en el municipio.
El secretario de Seguridad Pública en México, Omar García Harfuch, lo confirmó después de la liberación de ambos, que ocurrió el lunes 13 de abril en un lugar del estado de México. Mencionó que todo indicaba que tras los hechos estaría este grupo criminal.
Hay otro elemento que salta y que aún el alcalde no explica, lo que es debate entre los actores políticos de Morena, el partido que impulsó la candidatura de Vega Carranza: ¿por qué aceptó un encuentro con los captores de su padre sin informarlo a encargados de la seguridad pública? Debe explicarlo, dijo en un declaración reciente a periodistas en Chilpancingo el dirigente estatal partido, Jacinto González Varona.
El secretario informó que también indagan sobre las mantas que han colgado en la ciudad con mensajes donde señalan al alcalde de mantener vínculos con el crimen organizado. “Hubo dos mantas que salieron en su contra, una este año y otra el año pasado, son dos las que tenemos conocimiento al momento, y eso también es parte de la carpeta de investigación que está”.
El alcalde difundió después un video en redes sociales donde agradece el respaldo de la ciudadanía, se entiende por la privación de la libertad que vivieron él y su padre, porque nunca verbalizó de manera puntual el hecho. El agradecimiento lo extendió a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, al secretario de Seguridad, Omar García Harfuch y a la gobernadora Evelyn Salgado Pineda.
Exaltó la fe religiosa que profesa y la unión que, en sus palabras, caracteriza a los taxqueños, pero nunca ofreció explicaciones en concordancia con su papel de autoridad. “Dios bendiga a todo el pueblo de Taxco”, es una de las frases que soltó.
Quien tampoco ofreció una explicación pública –casi nunca lo hace– fue la gobernadora Evelyn Salgado Pineda, quien solo se limitó a republicar en redes sociales la información de la liberación del alcalde y su padre que difundió García Harfuch.
Vega Carranza, a decir del senador morenista Félix Salgado Macedonio, padre de la gobernadora, es “el mejor alcalde que ha tenido Taxco”, así lo dejó de manifiesto en sus redes sociales la noche del sábado 11 pasado, después de un encuentro que tuvieron en un restaurante frente a la catedral de Santa Prisca, en el posteo de la fotografía que compartió. Para entonces, según la información que es pública del caso, el padre del alcalde ya había sido privado de su libertad.
El senador después dijo a periodistas que ese encuentro fue para saludarse, pero negó a pregunta de reporteros, que hayan hablado de la privación ilegal de su padre o de lo que ocurre en Taxco –se entiende que en términos de inseguridad–, porque derivado de la fotografía circuló la versión que Salgado Macedonio pudo fungir como mediador. “No me contó nada (…). Nada, no inventen cosas que no son”, dijo en una entrevista que ocurrió en su curul del senado en Ciudad de México, periodistas le insistían sobre el tema.
Existen versiones diferentes de los habitantes del municipio, quienes piden proteger su identidad, de lo que pudo estar detrás de esta privación ilegal de la libertad, que van desde acuerdos no cumplidos, presiones para mantener el orden impuesto o, simplemente, estrategia.
El asedio que marca el ritmo en la ciudad
Taxco, aun cuando es una de las tres ciudades turísticas más importantes de Guerrero, es pequeño, lo que hace ubicable a casi todas las personas y eso, según explican algunos habitantes, eleva todos los riesgos, en particular si se trata de señalar la inseguridad pública.
Esa inseguridad que se ve reflejada en asesinatos, desapariciones, suspensión del servicio de transporte público, el cierre de negocios por la extorsión de criminales; últimamente las gaseras estuvieron en riesgo. Con mayor notoriedad a partir del 2021.
Aun cuando por años hubo un silencio colectivo, la situación de Taxco terminó siendo de conocimiento público. En enero de 2024, la embajada de los Estados Unidos en México emitió una la alerta de seguridad para que sus ciudadanos no viajaran a esta ciudad. Fue una advertencia nivel 4: No viajar debido al crimen.
Poco antes a la emisión de ese comunicado fueron privados de su libertad al menos 12 trabajadores del Ayuntamiento de Taxco, eran del área de limpia y transferencia de basura en el municipio. Solo algunos fueron liberados.
Antes, en noviembre del 2023, privaron de su libertad otro grupo de personas, tres de ellos periodistas: Marco Antonio Toledo, Silvia Nayssa Arce y Alberto Sánchez Juárez. Además de la esposa y el hijo del primero, Guadalupe Denova y Alberto Toledo. El caso cobró relevancia por la exigencia de liberación de parte de periodistas y miembros de organizaciones de defensores de la libertad de expresión. Al final los liberaron en momentos diferentes.
Otros casos también generaron crisis en la ciudad, como las desapariciones y asesinatos de conductores del transporte público, razón por la que sus compañeros del gremio realizaron protestas y pararon el servicio.
Las desapariciones de personas no estriban en un único gremio o sector, marcaron el tono criminal en estos últimos años, pero solo algunos casos fueron conocidos, porque los documentó la prensa o fueron reportados en las redes sociales y cobraron relevancia pública, como el servidor de la nación o servidor público, Miguel Huerta Torres, que desapareció el 28 de febrero del 2023. Todavía está como una persona no localizada.
Con estos antecedentes, el mutis colectivo parece entendible.

Un decomiso que expone el negocio
En un mismo día de marzo pasado, policías estatales y ministeriales, guardias nacionales y militares catearon dos bodegas en dos puntos diferentes de Taxco, en los barrios Pedro Martín y Capilintla, en dirección hacia una zona que es conocida como Cerro Gordo, de donde sacaron productos básicos, como el huevo, y refrescos y cervezas. Los tenían almacenados.
Algunos medios de comunicación locales, como Interacción, manejó que en estas bodegas criminales concentraban los insumos y productos que revendían a la población a sobreprecio.
Un habitante de Taxco, de quien se guardará la identidad, contó que en la ciudad muchos saben que en diferentes puntos en dirección hacia Cerro Gordo están las bodegas de los operadores criminales, y que en esos sitios almacenan los productos que distribuyen a precios inflados en el municipio. Estos productos, como las carnes, son los que deben vender y comprar los habitantes de Taxco, y para quien se salga de carril están los cateos.
Lo saben porque ven a sus ejércitos ilegales con armas que custodian el camino. Como saben también que su guarida es Tetipac, otro municipio de la región Norte que está cerca de Taxco.
Tetipac es lugar es estratégico, explica esta persona, porque hay un solo camino desde esta ciudad que tienen cercado. Lo vigilan informantes contratados, de tal manera que si alguien entra es casi imposible que no le vean. Alguna operación policiaca la sabrían desde el primer momento en que los agentes entren al camino.
Los criminales que operan en Taxco son parte de la estructura de la Familia Michoacana, lo confirmó García Harfuch. Los líderes en el estado de la organización criminal son los hermanos Johnny y José Alfredo Hurtado Olascoaga, desde región Tierra Caliente, pero en esta zona los operadores locales tienen nombre y apellido, los Zagal.
En noviembre del 2020 fue detenido Arnulfo Zagal Maldonado, apodado El Rani, después de un enfrentamiento con militares y policías en la comunidad de Papala, que forma parte del mismo municipio. En la prensa está documentada su detención y el papel de sus funciones criminales.
Pero en la ciudad saben que quien le sucedió fue su hijo, Carlos Zagal, apodado El Pelón, quien a su vez se apoyaba en un hombre llamado Juan, apodado El Goku, a quien elementos de la Fiscalía General del Estado (FGE) detuvieron apenas el 8 de abril pasado.
Esto tuvo reacciones inmediatas, porque conductores de unidades del transporte público local y foráneo cerraron los accesos a la ciudad, en particular del que conecta con Cuernavaca, Morelos, un estado vecino, para exigir su liberación. Hay quienes manifestaron que la retención del alcalde y su padre pudo ser parte de la estrategia de presión para la liberación de El Goku.
El Goku, coinciden varios, era conocido en la ciudad, porque solía andar en las calles o en los puntos “autorizados” por su orden impuesto para la venta de alcohol, como algunas misceláneas de la ciudad, porque en las tiendas de conveniencia, como oxxos, no venden las bebidas alcohólicas, y esto lo saben propios y extraños. Dicen que Bésame Express, que siempre estaba abarrotado, era uno de sus sitios recurrentes de El Goku.
La captura de la venta de alimentos básicos y de otros insumos no forzosamente de primera necesidad es una estrategia impuesta por operadores criminales también en otras partes de Guerrero, lo que expone la existencia de relaciones extendidas para que esto ocurra.
Aun así hay quienes mencionaron que en los últimos dos años la situación de inseguridad en Taxco ha cambiado, porque hay menos asesinatos y desapariciones en la ciudad, al menos públicas, pero hay quienes sostienen que lo único que cambió es que pueden salir a la calle hasta cierta hora de la noche.













