Armadillo, el mamífero más antiguo de México es un platillo exótico en Guerrero

Texto: Andrea Mendoza

Foto: Bio-explora Guerrero/ E.A.T.A

Martes 30 de abril del 2024

Chilpancingo

 

Dasypus novemcinctus es el nombre científico de uno de los animales más longevos en la humanidad: el armadillo. Este animal tiene por lo menos 11,700 años en la tierra y por su evolución lenta aún conservan rasgos físicos semejantes a su antepasado de hace 11 mil años.

En Guerrero cazan al armadillo para prepararlo en adobo y en caldo.

Personas que consumen esta carne dicen que su sabor es similar a la del cerdo, con la diferencia de que es dura.

Esto último no es un impedimento para que la población guerrerense los cace y lo consuman como comida exótica. La Enciclopedia Guerrerense menciona en su portal de internet que además del sabor a cerdo, se puede saborear al final un sabor a tierra, por la alimentación de los armadillos.

La población guerrerense consume la carne por gusto y por los mitos originados en cuanto a la medicina tradicional. Entre los mitos más comunes se dice que su carne es afrodisiaca, otra que cura el asma y también que durante el embarazo alivia malestares como los mareos. Nada de eso está comprobado.

Lo que sí está comprobado es que algunos armadillos pueden originar lepra en quienes los consumen, aun así, el armadillo se degusta en las zonas de Costa Grande, Costa Chica, Chilpancingo y Atenango del Río. Los armadillos prefieren lugares templados y con mar donde les sea más fácil excavar sus madrigueras.

El biólogo Enrique Vázquez Arroyo, del grupo Bio-explora Guerrero, comentó que aunque el armadillo no es una especie en peligro de extinción, hay una gran mortandad de las especies debido a la deforestación, incendios y la caza ilegal no regulada.

Dijo que aunque no es recomendable comer la carne de los armadillos por temas de salud, en algunos pueblos originarios esta comida es un símbolo de identidad y entra en las costumbres y tradiciones del pueblo, por lo que no se puede mantener ilegal.

Opinó que es respetable el consumo del armadillo por temas de costumbres y tradiciones, pero esta línea delgada se rompe cuando personas ajenas al pueblo comienzan a vender de manera ilegal la carne de los armadillos. Por lo que en esta situación se consideraría delito y violencia animal.

En algunas partes de México ocupan su caparazón para hacer charangos, un instrumento musical de cuerdas. El caparazón del armadillo es la parte más fuerte de su cuerpo, estos mamíferos lo ocupan para protegerse de sus depredadores.

Los armadillos no son mamíferos peligrosos. Si un día llegas a ver uno, mantén tu distancia, aprécialo y déjalo ir. Sobre todo, si eres ajeno a las tradiciones gastronómicas de los pueblos originarios, no te los comas por vivir una experiencia gastronómica exótica. ¡No contribuyas a su caza ilegal!

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