No han recibido apoyo del gobierno a seis meses de Otis, se quejan campesinos

Texto: Jesús Guerrero

Foto: Cortesía/archivo UNTA

Lunes 29 de abril del 2024

Chilpancingo

 

Campesinos de 71 comunidades de los municipios de Acapulco y Coyuca de Benítez que fueron afectados por el huracán Otis, cumplieron seis meses sin recibir ayuda por parte de los gobiernos federal y estatal, a pesar de que en diciembre de 2023 fueron censados por la Secretaría de Agricultura, Ganadería Pesca y Desarrollo Rural (Sagadegro).

El 7 de diciembre, el subsecretario de la dependencia estatal, Salvador Mojica Morga, y otros funcionarios de esa secretaría se reunieron con comisarios municipales y comisariados ejidales de comunidades de ambos municipios, en San Isidro el Gallinero, municipio de Acapulco.

«Ya pasaron más de 40 días que el Otis se llevó nuestra milpa, huertas de limón, corrales; destrozó nuestros caminos y hasta el momento no hemos recibido nada. Y es que no vivimos en la costera Miguel Alemán», reclamó ese día a los funcionarios, José Sevilla Cruz, comisario de San José.

Productores de limón de la zona rural de Acapulco toman sus alimentos en sus parcelas dañadas por el huracán Otis mientras realizan labores de limpieza. Foto: Cortesía/archivo UNTA

En la reunión, en la que participaron habitantes de los pueblos de la zona rural con sus autoridades, hubo airados reclamos al grupo de enviados por el titular de la Sagadegro, Alejandro Zepeda.

«Aquí lo único que hemos estado recibiendo son las despensas», reprochó José Sevilla.

Y sí, ese día, se observó un camión bastante grande del Ejército con soldados que repartían despensas a la gente del pueblo.

En esa reunión, también participó el director general de proyectos especiales de la Sagadegro, Rodrigo Martínez Rodela.

A la fecha, ya pasaron más de seis meses de que Otis devastó todo lo que encontró a su paso y, de acuerdo con la versión del excomisario de San José Tasajera Justino Peñaloza Corona, las autoridades todavía no han reparado 500 metros del camino que conecta a su pueblo con la carretera Coyuca de Benítez-Acapulco, conocido como Paso Texca.

Productores de limón de la zona rural de Acapulco realizan tareas de limpieza de sus parcelas dañadas por el huracán Otis. Foto: Cortesía/archivo UNTA

Esta comunidad, ubicada a 40 minutos de Acapulco, tiene un padrón de 103 campesinos que, según los datos de la Sagadegro, perdieron por el Otis 30 corrales, 300 hectáreas de cultivos de maíz y 10 vacas.

«Hasta el momento, ni siquiera hemos recibido un rollo de alambre de púas para empezar a levantar nuestros corrales que se llevó el viento», señala Justino Peñaloza.

El huracán Otis provocó que los más de 100 campesinos de San José Tasajera dejaran de cosechar más de 800 toneladas de maíz.

Justino Peñaloza refiere que en esta demarcación rural viven 500 personas, la mayoría de las cuales se dedica a la agricultura.

«La noche en que pasó el huracán, pensamos que nadie de aquí iba a vivir, porque todo estaba muy feo. Pero afortunadamente nadie murió y solo a diez casas se les voló el techo; pero perdimos todas nuestras milpas», expone el excomisario.

Las familias de esta comunidad se quedaron sin víveres los ocho días siguientes después del huracán.

La gente se organizó, y con pico y pala pudieron abrir un camino hacia la carretera de Paso Texca y trasladarse a Coyuca de Benítez.

«La gente tuvo que caminar o pedir un _raid_ a los automovilistas para ir a Coyuca para que les dieran una despensa. Fueron días muy duros, porque la gente no tenía que comer”, comenta Justino Peñaloza.

Recuerda que durante los primeros días siguientes del huracán, un grupo de habitantes de San José y de otros pueblos se organizaron para trasladarse a Acapulco para hablar con la presidenta municipal Abelina López Rodríguez, a quien le pidieron que les ayudara con el envío de maquinaria para abrir sus caminos de acceso.

Productores de limón de la zona rural de Acapulco realizan tareas de limpieza de sus parcelas dañadas por el huracán Otis. Foto: Cortesía/archivo UNTA

Abelina López les dijo que sí les mandaría maquinaria pesada, pero con la condición de que la gente de los pueblos se cooperara para pagar el diesel o la gasolina.

«Nosotros le contestamos que cómo íbamos a poner esa cooperación si ni siquiera teníamos dinero para comer, y la alcaldesa nos contestó: ‘Ahí están las cartas sobre la mesa, lo toman o lo dejan'», señala el excomisario.

Ante la falta de respuesta de la autoridad, los habitantes tuvieron que abrir el camino a pico y pala, en el que solamente pueden transitar vehículos de poco tonelaje.

Además, los caminos vecinales que también son utilizados para sacar las cosechas están inservibles.

Durante los últimos seis meses después del Otis, unas 10 familias de San José Tesajera han abandonado sus viviendas para irse a vivir a otro lugar con algún familiar.

«Dicen que la vida en Acapulco ya no será la misma, porque cada año en época de lluvias habrá huracanes muy feos como el Otis y no quieren vivir otra pesadilla», menciona el excomisario.

El limón, que es uno de los productos cítricos que más producen las comunidades rurales de Acapulco y Coyuca de Benítez, también sufrió devastación por el Otis.

De acuerdo con la Sagadegro, en 2023 se tenía estimado que en estas localidades hubiera una producción de seis mil 277 toneladas de limón.

En Guerrero, Acapulco ocupa el primer lugar en producción de limón, mientras que elsegundo lo ocupa el municipio de San Marcos, región Costa Chica.

La mayor parte de la producción de este cítrico se vende en la Ciudad de México y Acapulco.

Otro de los compromisos que de acuerdo con el comisario Justino Peñaloza se comprometieron los funcionarios de la Sagadegro, fue gestionar ante el gobierno federal que se les incluyera en el programa Sembrando Vida, para que recibieran un apoyo mensual de cinco mil pesos.

Los campesinos de Acapulco y Coyuca sufrieron pérdidas de sembradíos de maíz, frijol, calabaza, chile, limón, mango y coco, productos que no contempla el programa Sembrado Vida para que se les incluya como beneficiarios.

Productores de limón de la zona rural de Acapulco realizan tareas de limpieza de sus parcelas dañadas por el huracán Otis. Foto: Cortesía/archivo UNTA

«Fue una propuesta que en diciembre pasado se les hizo a los funcionarios de la secretaría, pero ni siquiera nos han avisado si se nos va a incluir o no», reprochó Justino Peñaloza.

 

«Sigo sin recibir nada»

 

Los fuertes vientos y la lluvia provocados por el huracán Otis, arrasaron con las 11 hectáreas de maíz, sandía y calabaza que tenía el campesino Juan Reyes Robles, de El Salto, en la zona rural de Acapulco; además, el río arrastró sus 12 vacas.

Durante los días siguientes al Otis, Juan anduvo buscando a sus animales, pero nunca las halló.

En entrevista telefónica, Juan Reyes asegura que a seis meses de la pesadilla que vivió, el gobierno no le ha dado ningún tipo de ayuda, aunque reconoce que nunca acudió con un servidor de la nación de la Secretaría del Bienestar, para que lo censaran.

Pero tampoco nadie de esa dependencia acudió a su domicilio para pedirle los datos de las pérdidas que sufrió.

«Lo bueno es de que estamos vivos; y del gobierno, la verdad, nunca esperé que nos echaran la mano», reconoce Juan Reyes.

Juan también sufrió afectaciones en su casa, pero tampoco recibió, de parte del gobierno, los enseres domésticos, refrigerador, colchón, licuadora y ventilador y el dinero en efectivo para reparar su vivienda.

«Nadie vino a censarme, o a lo mejor sí, pero seguramente andaba yo en otro lugar buscando mis vacas», lamenta Juan Reyes.