Lauro Miranda, el último tejedor de rebozo de Chilapa

Texto y fotografía: Luis Daniel Nava

Chilapa

 

Lauro Miranda Miranda conoce todo el proceso del rebozo, desde su elaboración hasta su venta.
A mediados de los años 50, junto a su padre, Genaro Miranda, caminaba tres días cargando en la espalda una caja de unos 40 kilos, de Chilapa a Tlapa.

“Cada hora nos íbamos cambiando, cuando mi papá se cansaba decía ‘ahora si hijo, carga’. Me cansaba y ya después él cargaba hasta que llegábamos”, recuerda Lauro.

En el camino de veredas se topaban con toda clase de peligros, desde culebras, amenazas de soldados y asaltantes.

Una noche llegando a la “subida del tigre”, delante de Petatlán, Atlixtac, un par de bandoleros se les cruzó en el camino pero lograron escabullirse.

“Nos querían quitar la caja de rebozo”, rememora.

Ahora, Lauro Miranda tiene 84 años. Junto a sus cuatro hermanos trabajó en el taller que encabezó su padre desde los años 20.

Elaboraban los rebozos de bola, oriundo de Chilapa, el de media bola, el torsal, de niña, el coyote y el de lagrimita.

A mediados del siglo pasado y con una industria en auge, era uno de los 15 talleres familiares de rebozo que existían en la ciudad.

Aparte existían cinco talleres de empresarios que fabricaban a gran escala y empleaban a más personal.
En los 70, Lauro formó un matrimonio con Elia Rendón. Aunque los recién casados vivían aparte, Lauro continuó trabajando en taller de su padre tejiendo durante jornadas completas. Sólo iba a su hogar a comer y a descansar.

Lauro aprendió a elaborar diferentes tipos de rebozo, como el de tres óvalos, de principio a fin, paso a paso. Desde colgar las telas, remojar el hilo, cortarlo, tenderlo en un calegual, esperar a que secara para hacer cañones y urdir.

En ese tiempo, Chilapa ya era famoso en el estado, también en el Estado de México, Puebla y Veracruz por la calidad y belleza de sus rebozos.

En esos años, era característico que en las calles hubiera tiras de hilo teñidas de unos 30 metros que se colocaban a lo largo de las banquetas y fuera de las casas.

Ahí los obreros amarraban y desataban la hilaza. Los reboceros de esa época jugaron un papel importante en la historia de la ciudad: ayudaron con mano de obra a construir la actual catedral.

Trabajo para hombres

Elia Rendón recuerda que el oficio de rebocero no era para mujeres. “Elaborarlo era cosa de los hombres”.

Su trabajo consistía en ayudarle a vender a Lauro. El matrimonio distribuía su producto artesanal en Tlapa, Xalpatlahuac, Igualita, Xochihuehutlán, Colotitlipa.

En el centro de la ciudad tenían un puesto de tres por cuatro metros en un corredor comercial instalado en la avenida José María Andraca, fuera de la Ferretería Villalva de Don Chanito. Ahora venden al interior del mercado nuevo.

Me hubiera gustado seguirlo

Lauro Miranda Rendón es el único hijo varón de don Lauro y Elia. A él ya no le tocó el proceso de elaboración, pero conserva recuerdos de aquella época: como que su papá siempre andaba con las manos pintadas del añil al grado que la gente no lo saludaba porque temía contagiarse de tinta azul.

En esos años, dice, el rebozo era asequible para las personas de todas las clases sociales. Era parte de la vestimenta para ir a misa, cargar niños, comprar y para hacer ver más elegante a la mujer.

Del rebozo de bola elaborado en el taller de su abuelo Genaro recuerda:

“La punta es fina, tiene que pasar por un anillo. Significa que el hilo es delgado, el empuntado es delgado. Cuando ya está elaborado se dobla y a pesar que es rebozo entero queda bien dobladito y cabe en tu mano. Cosas que hacen extraordinario al rebozo”, dice.

Lauro hijo describe el oficio como muy bonito y que lo marcó.

“A mí me ha marcado, porque me hubiera gustado seguirlo pero ahora que entiendo el procedimiento del rebozo, sé que no es fácil y se necesita mucha inversión”.

Actualmente, dice, ya no es tan fácil vender o ver a alguien portando un rebozo.

“La moda, los estereotipos actuales ya no te llevan a utilizar un rebozo, ya no es parte de la vestimenta.

“Una que otra mujer utiliza su rebozo, otras utilizan mantas o rebozo de estambre pero un rebozo fino caro, ya muy poca gente”.

El precio de un rebozo similar al de bola y con punta fina oscila en 1,500 pesos pero ya no son producidos en Chilapa.

Ahora, lamenta, todo es comercializado, y en Chilapa ya no hay quien lo teja.

“Se desconoce el procedimiento del rebozo, no hay quien te amarre, no hay quien te ate, quien te hurda, quien te haga los cañones, quien azote el hilo, quien lo achine, ya no existe el procedimiento”.

Incluso, dice, si se hiciera una inversión monetaria sería difícil reactivar la industria del rebozo.

El declive

Lauro hijo estima que el declive de la industria empezó hace por lo menos 20 años cuando empezó a llegar a Chilapa una variedad y cantidad de rebozo de otros lugares.

Pero también ve otro factor:

“Empezaron a morir las personas de mayor edad que lo trabajaban y de ahí el negocio del rebozo de vino para abajo”.

Su papá es el único de los cinco hermanos que vive, y aunque ya no elabora sigue tiñendo, planchando y vendiendo rebozo. Y Emilio Barrera, un heredero del oficio en otra parte de la ciudad, que elabora el rebozo de Acatlán.

Para el historiador Jesús Hernández Jaimes la industria del rebozo en Chilapa estuvo muy vinculada con la cultura pues hubo un momento que la religiosidad era muy fuerte.

“A las mujeres se les exigía y estas acataban la disposición eclesiástica de usar la mayor parte del tiempo el rebozo para cubrir la cabeza, particularmente para entrar al templo”, explica.

De ahí que cuando estos hábitos comenzaron a modificarse, continúa el catedrático de la UNAM, el mercado del rebozo cayó.

“Ahora pocas mujeres se cubren la cabeza para asistir al templo y eso explica el declive de la producción en serie que afecto muchísimo la actividad artesanal”, comenta Hernández Jaimes.

Un nuevo auge

El rescate, indica el académico, lo ve muy difícil porque con el paso del tiempo es difícil restaurar hábitos de tal forma que el rebozo vuelva a ser parte de la vestimenta, una prenda utilitaria o de necesidad.

No obstante, dice Jesús Jaimes, ve más posibilidades que el rebozo retome un impulso pero como artesanía de lujo.

“Es decir, el rebozo como una prenda elegante, sofisticada, que acompaña cierto tipo de vestimenta con propósitos artísticos o artesanales.

“Un accesorio, una prenda suntuaria, elegante, lujosa. De hecho hoy el rebozo sigue provocando cierta sensación, como un elemento estético muy notorio. Es ahí que el rebozo puede tener un nicho de mercado importante”, explica.

La resistencia del oficio

Un día de enero de 2022, la familia Miranda Rendón se organiza para una jornada laboral. Teñir los paños, planchar, extender, rociar y doblar rebozos negros que venden en el mercado de Chilapa.

Entre los tres le dan vueltas a las dos estrellas de un antiguo y pesado tórculo de madera de unos dos metros de altura. Ahí planchan los famosos rebozos que identifican a las mujeres de la zona de San Jerónimo Palantla, municipio de Chilapa.

Son vendidos en el mercado nuevo junto a otros modelos de estambre, de artícela o los de puntas finas como el Nevado, el Tenancingo o el Santamaría, estos últimos rebozos son similares a los que Lauro, sus hermanos y padre produjeron hace décadas pero que ahora son traídos del Estado de México.

En la despedida de este reportero a la familia, una comerciante de Atliaca llega para escoger y comprar decenas de rebozos por una cantidad de 10 mil pesos.

Parece que los años no han pasado en este hogar chilapeño que aún se sostiene de un oficio que se niega a desaparecer.

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Hieren de bala en Chilapa a sacerdote de Iguala

Es el segundo sacerdote católico atacado en Chilapa; en 2014 un sacerdote de origen extranjero fue privado de su libertad y luego hallado en una fosa


Texto: Amapola Periodismo

Fotografía: Redes

Chilpancingo

 

La tarde de este jueves fue herido de bala el sacerdote Felipe Vélez Jiménez cuando conducía su automóvil marca Nissan, color gris en la colonia Los Claveles, en Chilapa.

El párroco de la iglesia de San Gerardo Mayela, en Iguala recibió un balazo en el pómulo derecho y en un inicio fue llevado al hospital de Chilapa pero después fue trasladado a bordo de una ambulancia a un nosocomio de Chilpancingo.

Según fuentes de la diócesis Chilpancingo-Chilapa, el estado de salud del párroco es estable.

Vélez Jiménez visitó a unos amigos en Chilapa y regresaba a Iguala cuando fue atacado a balazos.

Durante su estancia en Chilapa, el sacerdote tuvo una actividad en las instalaciones de la diócesis.
Hace tres años, Vélez Jiménez fue el encargado de realizar un curso introductorio en la iglesia del Dulce

Nombre ubicada en el barrio que lleva este mismo nombre, en el centro de Chilapa.

En el 2014, el sacerdote John Ssenyondo, de origen ugandés que tenía a su cargo una iglesia en la comunidad de Nejapa, municipio de Chilapa, fue privado de su libertad por un grupo de hombres armados.

En enero del 2016, el cadáver del párroco Ssenyondo fue hallado en una fosa clandestina junto con otros 11 restos humanos en un cerro de Ocotitlán, del municipio de Zitlala.

El pasado domingo 24 de julio sacerdotes de la iglesia católica realizaron una misa de oración en donde condenaron la violencia que existe en Guerrero y en el resto del país.

A las ceremonias religiosas asistieron familiares de personas asesinadas y desaparecidas.

 

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Exigen que se esclarezca asesinato de vendedor de pollos de Chilapa

Texto: Jesús Guerrero

Fotografía: Oscar Guerrero/ Archivo

Chilpancingo

 

El Consejo Indígena y Popular de Guerrero Emiliano Zapata (CIPOEG-EZ) exigió al gobierno del estado que investigue y castigue a las personas que asesinaron a balazos a un vendedor de pollos cuando estaba cerca del mercado municipal de Chilapa, este domingo.

Nicolás Pérez Xoyateco es la persona asesinada y era vecino de la comunidad de Alcozacán, del municipio de Chilapa.

A través de un comunicado esta organización asegura que cada vez que los campesinos bajan a Chilapa a vender sus productos son agredidos e incluso asesinados por integrantes del grupo criminal Los Ardillos.

El pasado 9 de julio, Alberto Morales Sebastián, vecino de la localidad de Tula, acudió al Hospital General de Chilapa ubicado en el boulevard Eucaria Apreza.

Morales acudió para curarse de un dolor de cabeza y cuando iba a abordar una combi de transporte para regresar a su pueblo fue interceptado por hombres armados y lo asesinaron a tiros.

En un escrito, los dirigentes de esta agrupación le piden a la gobernadora Evelyn Salgado, al secretario de Seguridad Pública, Evelio Méndez Gómez y al secretario General de Gobierno, Ludwing Marcial Reynoso Núñez, frenar las acciones delictivas de el grupo de Los Ardillos.

En su comunicado, esta agrupación social que también aglutina a la policía comunitaria de esa zona, aseguran que los policías estatales asignados en tareas de seguridad en esa región tienen nexos con Los Ardillos.

 

 

 

Previa a visita de AMLO, pobladores y policías comunitarios cierran vía para exigir detención de grupo armado

Texto: Amapola Periodismo

Fotografía: Especial

Chilpancingo 

 

A unas horas de que el presidente Andrés Manuel López Obrador visite Guerrero, policías comunitarios y pobladores de la Montaña baja bloquean la carretera Chilapa-José Joaquín Herrera para exigir la detención de integrantes de un grupo delictivo.

El cierre de la vía, es a la altura de la comunidad de Alcozacán, del municipio de Chilapa.

Jesús Plácido Galindo, dirigente de la policía comunitaria de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias de Pueblos Fundadores (Crac-Pf) dijo que la protesta es porque los agentes de la Guardia Nacional solo tienen instalado un retén en la carretera pero no se mueven para buscar al grupo armado que según él, desde hace siete días están atacando a los pueblos con disparos de arma de fuego y drones con explosivos.

Mencionó que este jueves los miembros de Los Ardillos lanzaron drones con explosivos en la comunidad de Tula.

“Primero tiraron un dron a las nueve de la mañana, luego otro a las once y el tercero a la una de la tarde y los habitantes de Tula denunciaron esta acción a los de la Guardia Nacional y les dijeron que ellos no escucharon nada”, dijo el líder de las autodefensas.

En el plantón que se instaló este jueves participan mujeres, niños y policías comunitarios de la Crac-Pf.

Apenas este martes 21 de junio, un grupo de reporteros que fueron a cubrir una conferencia de prensa con los dirigentes de la Crac-Pf estuvieron atrapados durante un enfrentamiento que protagonizaron las autodefensas y e integrantes de otro grupo armado en el cerro de la comunidad de Tula. En este hecho, no hubo personas heridas o asesinadas. Después de estos hechos, el Secretario General de Gobierno, Ludwing Marcial Reynoso Núñez, calificó de «mucha casualidad» que se haya registrado esta balacera cuando estaban los reporteros. Según el funcionario durante los días lunes y martes ellos verificaron la situación de esa zona y no detectaron algo anormal. Plácido Galindo le pidió al Reynoso Núñez que acuda a esa zona para que verifique bien lo que están sucediendo. «Lo que pasa es de que el gobierno quiere justificar su inacción diciendo mentiras para seguir protegiendo a los dirigentes de esa organización criminal», señaló el dirigente de la Crac-Pf en entrevista telefónica. Reconoció que está instalado un retén de la Guardia Nacional en la carretera a la altura de la comunidad de Tula pero, según él, este filtro de seguridad de nada sirve porque los ataques contra los pueblos siguen. «Nosotros no queremos que los policías y agentes de la Guardia Nacional estén ahí parados en la carretera y lo que pedimos es de que actúen», expresó. Plácido Galindo afirmó que la protesta que realizan este jueves es para que el presidente Andrés Manuel López Obrador se dé cuenta de lo que en verdad ocurre en Guerrero. Este viernes 24, López Obrador realizará una gira de trabajo en Tlapa, Malinaltepec y San Luis Acatlán para supervisar los trabajos de los caminos artesanales que puso en marcha su gobierno en 22 municipios de la región de la Montaña y Costa Chica. «Que el presidente venga mejor a resolver los conflictos que hay en Guerrero en donde las comunidades viven situaciones de violencia ante el acoso de los grupos del narcotráfico», dijo. En opinión del dirigente de las autodefensas esos caminos artesanales que están construyendo en la Montaña van a durar muy poco porque están hechos con mala calidad. «Esos caminos serán arrasados por las lluvias», pronosticó.

Plácido Galindo justificó que los habitantes de 23 comunidades de los municipios de Chilapa y José Joaquín Herrera se hayan armado y constituirse en una policía comunitaria.

«El gobierno no nos dejó otra opción de armarnos y defendernos ante el acecho y acoso de los grupos criminales que quieren apoderarse de nuestros pueblos para envenenar a nuestros jóvenes», dijo. En enero del 2020, la Fiscalía General de Guerrero, reconoció que integrantes de la organización de Los Ardillos fueron los responsables del asesinato de diez músicos de la comunidad de Alcozacán. Desde esa fecha, las hostilidades entre la Crac-Pf y la otra organización no han parado.

 

 

 

Mamá busca a su hijo desaparecido porque Fiscalía de Guerrero no lo hace

Texto: Amapola Periodismo

Fotografía: Oscar Guerrero

Chilpancingo

 

La señora María Engracia Guerrero López, denunció que su hijo Jesús Antonio Moyao Guerrero cumple cuatro meses de desaparecido y la Fiscalía no realiza su búsqueda a pesar de que ella ha aportado datos para que lo localicen.

En una conferencia de prensa que ofreció en las oficinas del Colectivo de Desaparecidos y Asesinados “Guadalupe Rodríguez Narciso” ubicadas aquí en Chilpancingo, Guerrero López contó que ella se vio obligada a salirse de Chilapa ante posibles amenazas que pudiera tener.

Jesús Antonio Moyao, de 29 años de edad fue privado de su libertad por tres hombres armados el 23 de febrero de este año cuando trabajaba en una camioneta Urvan de transporte público de la ruta Centro-San Juan, en Chilapa.

Por versión de algunas personas es de que el transportista fue interceptado por una camioneta negra de donde descendieron tres sujetos armados. Después de someter a Moyao Guerrero lo subieron a la unidad.

“Yo le hablé a su teléfono celular alrededor de las 3 de la tarde para saber como estaba y mi hijo me contestó que estaba bien y que no me preocupara”, contó la mamá del desaparecido.

Pero después de las 4 y media de la tarde de ese mismo día doña María Engracia recibió una llamada de su nuera preguntándole si su hijo se había ido a su casa porque el dueño de la combi de transporte de nombre Francisco le había dicho que había abandonado el vehículo y que si no se escondía por ahí.

Además el mismo concesionario de la unidad de transporte acusó a su hijo de haberse llevado el dinero de la cuenta del cobro del pasaje. «Desde ese día no he sabido más de mi hijo y la Fiscalía no lo busca», dijo Guerrero López. El mismo 23 de febrero la mamá del desaparecido acudió a la Agencia del Ministerio Público del Fuero Común de Chilapa para presentar la denuncia pero las oficinas estaban cerradas y en la policía ministerial dijeron que no tenían detenido a su hijo. Al otro día doña María Engracia acudió al Ministerio Público en donde se negaron recibirle la denuncia bajo el argumento de que esos casos (las desapariciones) se presentan ante las oficinas de la Fiscalía General, ubicadas en Chilpancingo. «Nos recibieron la denuncia el 24 de febrero y ocho días después la Fiscalía emitió la ficha de la desaparición de mi hijo y desde ese momento supe que las autoridades no iban actuar para investigar y localizar a mi hijo», señaló Guerrero López. Señaló que en la denuncia que presentó dio los nombres de dos testigos uno de ellos es el dueño de la unidad de transporte público quien solo ha dicho que su hijo andaba en la combi y que la había dejado abandonada en la comunidad Flor Morada que es el último punto de esa ruta. En esta zona de Chilapa en la ocurrió la desaparición de Moyao López es donde opera el grupo criminal de «Los Ardillos» Un familiar del chofer desaparecido y que por razones de seguridad pidió que se omitiera su nombre señaló que dos agentes ministeriales fueron a su domicilio para preguntar si ahí vivián los dos testigos.

“Yo les dije que no y uno de los agentes me dijo que no encubriera a nadie y eso para mí fue un acto de intimidación porque estaban buscando a los testigos en la casa de la víctima”, expresó.

Dijo que la Fiscalía tiene las sábanas de las últimas llamadas telefónicas que recibió su hijo pero que no les quieren dar ninguna copia.

La madre del desaparecido denunció que a cuatro meses de la desaparición de su hijo la Fiscalía no ha realizado ninguna búsqueda.

“En la Fiscalía nos han dicho que no realizan ninguna búsqueda porque en Chilapa está muy peligroso y por eso no van”, afirmó Guerrero López.

La organización del colectivo de desaparecidos Siempre Vivos que dirige el profesor José Díaz Navarro, asegura que la organización criminal de Los Ardillos es la responsable de decenas de desapariciones y asesinatos que se han registrado en Chilapa en los últimos ocho años.

Señala que este grupo también controla los municipios de Tixtla, Zitlala y Ahuacuotzingo, el primero gobernado por Morena y los otros dos por el PRD.

 

Dos grupos armados protagonizan enfrentamiento en presencia de reporteros

El ataque inició justo cuando uno de los coordinadores de la CRAC-PF, Jesús Plácido Galindo, denunciaba ante los reporteros la inacción del gobierno de la morenista Evelyn Salgado y el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, para detener a los integrantes del grupo criminal de Los Ardillos.


Texto: Amapola Periodismo

Fotografía: Especial

Chilpancingo

 

La conferencia de prensa que convocó la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias Pueblos Fundadores (CRAC-PF) la mañana de este martes en la comunidad de Alcozacán, en Chilapa, se suspendió cuando presuntos integrante de la organización criminal Los Ardillos atacó la población vecina, Tula, a menos de 400 metros de distancia.

Los policías comunitarios respondieron el ataque y se desató un enfrentamiento que duró diez minutos. El grupo de reporteros que asistió a la conferencia tuvo que tirarse al suelo para protegerse.

«Nos tiramos al suelo y nos cubrimos detrás de los troncos de ocote», relató uno de los reporteros.

El ataque inició justo cuando uno de los coordinadores de la CRAC-PF, Jesús Plácido Galindo, denunciaba ante los reporteros la inacción del gobierno de la morenista Evelyn Salgado Pineda y el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, para detener a los integrantes del grupo criminal de Los Ardillos.

«Primero se escuchó un disparo desde un cerro que está a 400 metros de distancia donde estábamos en la conferencia y después los policías comunitarios contestaron generando una balacera», narró el reportero.

En el lugar donde se realizaba la conferencia de prensa es un cerro donde los comunitarios montaron sus trincheras.

Dicho espacio fue recuperado por la Policía Comunitaria después de replegar de este sitio a Los Ardillos.

Uno de los reporteros cuenta que después de que terminó la balacera se bajaron caminando del cerro y llegaron al pueblo donde dejaron su vehículo estacionado.

«Del centro del pueblo al cerro donde los policías comunitarios están atrincherados es una distancia de poco más de un kilómetro y la verdad bajamos con mucho miedo porque no sabíamos que podíamos encontrarnos», relató el periodista.

Durante el trayecto de ida y de regreso hacia la comunidad de Alcozacán y luego a Tula los reporteros observaron sólo una patrulla de la Policía Estatal.

Uno de los periodistas contó que uno de los agentes les dijo que ojalá que si los dos grupos se tiran de cerro a cerro, eso estuviera bien porque sería un entre de frente a frente.

«Nos sentimos más tranquilos cuando salimos de la comunidad de Atzacoaloya y tomamos la carretera federal rumbo a Chilapa», señaló el reportero.

Atzacoaloya, que también pertenece a Chilapa, está a 15 minutos de Tula.

Toda esta zona tiene presencia Los Ardillos.

Antes que se desatara la balacera, Plácido Galindo exigió a las autoridades que detengan a los miembros de esta organización.

Mencionó que en los últimos siete años este grupo criminal desapareció a 19 personas y asesinó a otras 18 de esta región conformada por comunidades de los municipios de Chilapa y José Joaquín Herrera.

Desde el viernes 17 de junio, los comunitarios sostienen enfrentamientos con Los Ardillos.

Según la CRAC, Los Ardillos han utilizado armas de grueso calibre y drones con explosivos para atacar a las comunidades de Tula y Xicotlán.

Según los comunitarios, dos de sus integrantes resultaron heridos de bala en los ataques.

En opinión del director ejecutivo del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, Abel Barrera Hernández, dijo que es preocupante la violencia que se vive en esta zona indígena.

«Es un conflicto complejo donde están comunidades confrontadas históricamente por conflictos agrarios pero ahora hay una descomposición social porque se habla de grupos de civiles armados y también se habla de un grupo de la delincuencia y eso daña muchísimo a las comunidades que se sienten asediadas que están adheridas al Consejo Indígena Popular de Guerrero Emiliano Zapata», expresó.

El activista señaló que estas comunidades han estado denunciando casos de desaparición, asesinatos y balaceras y que se sienten amenazados.

 

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Emilio Barrera continúa tejiendo la tradición del rebozo

 

Texto y fotografía: Luis Daniel Nava 

Chilapa 

 

Emilio Barrera es el último rebocero de Chilapa, Guerrero.

Hace 33 años, la tradición del rebozo se pudo terminar cuando Emilio, entonces un joven de 25 años, pensó en probar suerte en Estados Unidos. Era el único de los cuatro hermanos que le ayudaba en el taller de rebozo a su padre, don Cirilo Barrera.

Esa vez, don Cirilo le dijo que desconocía a qué iba al norte pero que ya estaba grande para saber qué hacer con su vida.

Emilio se despidió de su padre y amigos pero el plan se frustró esa misma tarde. Las personas que lo recibirían avisaron que no había trabajo en aquel país debido a una nevada. Decidió ir a tomarse unas cervezas y regresó a su casa por la madrugada.

Por la mañana, Emilio entró al taller. Don Cirilo trabajaba y al verlo abrió los ojos y la boca sorprendido. Enseguida vino un semblante de felicidad.

–¡Ora qué cosa, cabroncito!, ¡yo ya te hacía en no sé dónde!

–Pues si, fíjese que no se pudo, pero el sábado ahora sí.

–¡Pues órale!, ¿ya almorzaste?

–No, respondió Emilio en plena resaca.

La alegría de su padre detuvo a Emilio de otro intento de partir. Recibió su primer telar de pedal, una redila, dos paquetes de hilo y tres kilos de tinta para trabajar por su cuenta. Desde entonces elaborar rebozos es su oficio. Ahora a sus 58 años es el único rebocero en Chilapa.

* * *

En los años 30 y hasta principios de los 80, Chilapa era la sede de la industria del rebozo de bola en Guerrero, llamado así porque el algodón, su materia prima, venía en bola. Casi 90 por ciento de la población participaba en el proceso de elaboración que va desde deshacer la hilaza, deshilar la madeja en un carrete, encanillar –juntar hilos de la madeja–, teñir, urdir o preparar los hilos para tejer, tejer, atar, repasar y vender.

Los talleres eran propiedad de hombres adinerados que contrataban gente para todo su proceso y ellos se encargaban de su venta, pero también eran de familias donde participaban todos sus integrantes; las viviendas eran pequeñas fábricas y las calles donde se ataba la hilaza talleres comunitarios.

Jesús Meza Pineda, quien ha seguido con atención los cambios sociales en la ciudad, rememora que hace más de 50 años, la sociedad chilapense era muy apegada a la religión católica y vivía en un ambiente sano, de calma. De la casa al trabajo y viceversa, los sábados eran de raya o de cobro y los domingos se asistía a misa en familia.

El rebozo, asegura, era una prenda imprescindible en la vida de los pobladores. Era usado para cargar a los recién nacidos, guardar dinero, ir a misa y hasta para envolver a difuntos. Para las familias de abolengo el rebozo de tejido fino era un accesorio de lujo.

Jesús Hernández Jaimes, profesor de Historia de América Latina en la Universidad Nacional Autónoma de México, explica que a finales del siglo XVIII en Tixtla y Chilapa se empezó a producir manta en telares, con la ventaja de que en las costas se producía algodón en grandes cantidades.

“Durante la guerra de Independencia, en los meses en que las tropas insurgentes encabezadas por (José María) Morelos estuvieron asentadas en Chilapa, en 1811, se pusieron a producir en todos los talleres mantas para vestir a las tropas. Esta producción se va a extender a lo largo del siglo XIX.

“Mi hipótesis es que aprovechando esa experiencia local en algún momento, por ahí de finales del siglo XIX o principios del XX se introdujo la actividad de los rebozos en Chilapa.

“Y se empezó a producir el rebozo que satisfizo la demanda de toda la región e incluso gran parte de la producción se enviaba a Puebla y a la Ciudad de México”.

* * *

Emilio es el menor de los seis hijos de Cirilo Barrera, dos mujeres y cuatro varones. Las primeras se volvieron profesionistas y de los cuatro que se iniciaron en el taller, dos se hicieron maestros y uno mecánico. Sólo Emilio continuó el oficio al que se adentró a los 13 años.

Cirilo Barrera empezó como tejedor en los 40 en uno de los muchos talleres que existían en Chilapa. Después de los 50 le propusieron realizar el rebozo conocido como acateco o de cocol y a ese se dedicó hasta que falleció a los 71 años.

El acateco, a diferencia del de bola, en el que intervienen unas 10 personas de principio a fin, se puede realizar con la ayuda de hasta una persona. Don Cirilo sólo empleaba a tejedores, él y sus hijos se encargaban del resto.

A más de medio siglo, el taller de don Emilio conserva tres telares: El Bronco, el Gavilán y El Cobarde. Don Cirilo trabajó en El Bronco que se lo había vendido un tío, quién lo recibió de su patrón. El aparato tiene al menos 100 años y está hecho con la madera del pino Ayacahuite.

* * *

Hubo otro momento en que Emilio estuvo a punto de dejar todo. Después de la muerte de su padre en 1998.

Los clientes pensaron que con el fallecimiento de don Cirilo el taller había cerrado. Emilio no sabía dónde vivían. Poco a poco los rebozos se fueron acumulando. Emilio decidió terminar la hilaza y la tinta que le quedaban para dedicarse a otra cosa.

Un día apareció la señora Basilisa Abundis, una cliente de la comunidad de Acatlán radicada en la Ciudad de México.

–¿Con quién puedo hablar?… mira yo le quedé a deber a tu papá 100 rebozos y vengo a pagar, pues. No quiero tener cuentas con difuntos.

–¿Y sigues trabajando?

–Sí, sigo trabajando

–Ahora nomás vine a pagar, no traigo dinero, pero si no desconfías…

Emilio pensó: “¿qué más muestra de honradez que venir a pagar una deuda a un difunto”:

–Si, pues si quiere…

–¿Tendrás 50?

–Sí

–¿100?

–Sí, hasta 200 si quiere

–Le digo que no venía a comprar, nomás me llevo 100.

La comerciante llevó los rebozos a Acatlán y a la Ciudad de México para su bordado. Ahí los clientes se dieron cuenta que se seguían elaborando rebozos en Chilapa y regresaron.

“No, ya pura chingada. Ya no me fui. Ya había chamba y me rete rogaban, tienen una forma muy sencilla de decirte las cosas”, cuenta Emilio.

“Yo ya le fui a amarrar sus patitas a san Dimas para que no te vayas y si te vas para que regreses luego. No nos vayas a dejar, don Cirilito”, le dijo doña Basilisa.

Es la tarde del 16 de octubre del 2021. Emilio escucha de fondo la canción Perdida de Agustín Lara. Descalzo, con un short futbolero y una camiseta del Atlas, se da tiempo de hablar, de deshilar recuerdos, los trae al presente como si ocurrieron ayer.

También muestra las etapas de la elaboración del rebozo y las faldas de acateca. Y hasta cuenta la historia de una bicicleta que le empeñaron. No deja de trabajar y lo hace con gusto.

Tiene dos hijos Emilio de 16 años y José Miguel de 18, quien ahora le ayuda.

“En su descanso le está entrando, me ayuda a tejer, sabe hacer varias cositas, le falta mucho. No lo quiero inquietar tanto por si quiere seguir estudiando pero sino pues aquí en el taller se va a venir quedando”.

 

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Sucesión obispal en Chilapa, una zona de violencias históricas

En 2018 la ciudad de Chilapa fue catalogado como el segundo municipio más violento del país con una tasa de 139 asesinatos por cada 100 mil habitantes, cuando el promedio en México en aquel entonces era de 16.9


Texto: José Miguel Sánchez

Fotografía: Amílcar Juárez

20 de abril de 2022

Chilapa

El polémico obispo de la diócesis Chilpancingo – Chilapa, Salvador Rangel Mendoza después de tantos anuncios, finalmente dejó su cargo.

De manera oficial en su lugar llegó el franciscano José de Jesús González Hernández, de Jalisco. Este valorará si continúa con las prácticas de dialogar con grupos del crimen organizado como lo hacía su antecesor, según Rangel, para pacificar el estado.

La misa de toma de posesión canónica, como la llama la comunidad católica, se llevó a cabo en la catedral Asunción de María de Chilapa, la primera sede de la diócesis de Chilpancingo- Chilapa.

Este día los feligreses no notan que elementos de seguridad de distintas corporaciones resguardan el evento y se centran en recibir al nuevo obispo y despedir a Salvador Rangel, a quienes reciben con confeti, papel picado, cadenas de flores y coronas de pan tradicional de la región.

Un evento de recibimiento organizó la comunidad católica de la región Centro a los obispos, el cual comenzó con un recorrido de un kilómetro aproximadamente desde la estatua de Eucaria Apreza a la catedral ubicada en el centro de la ciudad.

Asistieron alrededor de 100 personas, entre feligreses, sacerdotes de la región y algunos funcionarios del ayuntamiento municipal liderados por el diputado local priista Jesús Parra García, ex alcalde de Chilapa y suplente de Ulises Fabián Nava, candidato a la alcaldía asesinado en 2015. Él le entregó las llaves de la ciudad a González Hernández.

A las afueras de la catedral hay mucha seguridad, agentes de tránsito y policía municipal resguardan los accesos y las calles aledañas, mientras patrullas del Ejército Mexicano y Guardia Nacional dieron rondines continuos.

Chilapa es la entrada a la región Montaña de Guerrero, la zona indígena del estado, y una de las ciudades más violentas. El pasado 31 de marzo fueron localizadas seis cabezas humanas sobre una camioneta en la avenida Eucaria Apreza, la principal de la ciudad, además en el lugar había un mensaje donde se decía que en Chilapa está prohibida la venta de ciertas drogas, el secuestro y la extorsión.

Horas después del hallazgo la Fiscalía General del Estado (FGE) dijo que inició una carpeta de investigación por el delito de homicidio calificado en agravio de seis personas. A casi un mes de los hechos el crimen está impune.

El Centro de Derechos Humanos José María Morelos y Pavón indica que en los municipios de Chilapa y Zitlala más de dos mil personas fueron desplazadas por la violencia en los últimos años. Además, en 2015 Chilapa vivió la peor crisis de desaparición forzada del estado, luego del caso Ayotzinapa.

De acuerdo a la FGE en la zona, que representa la tasa más alta de violencia política por el asesinato de candidatos en el estado, operan dos grupos criminales,  Los Ardillos y Los Rojos que, entre otras actividades, de acuerdo a los pobladores, han asesinado a ciudadanos, algunos pertenecientes a grupos de policías comunitarias.

Los Ardillos, de acuerdo a la información proporcionada por las autoridades son un grupo del crimen organizado que fue fundado por Celso Ortega Rosas, a quien se apodaban La Ardilla, padre de Bernardo Ortega Jiménez, ex alcalde de Quechultenango, ex presidente del congreso local por el PRD y actualmente diputado reelecto por el Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Al morir el líder fundador Celso Ortega Rosas, sus dos hijos, Celso y Antonio Ortega Jiménez, hermanos del político, quedaron al frente de la organización.

En 2018 la ciudad de Chilapa fue catalogada como el segundo municipio más violento del país con una tasa de 139 asesinatos por cada 100 mil habitantes, cuando el promedio en México en aquel entonces era de 16.9.

Chilapa es conocida en el estado por sus artesanías, el tianguis que se instala los domingos en el mercado central, y por su catedral, pero pasó de ser una punto turístico a ser el segundo municipio más violento en el año 2014, sólo detrás de Tecomán en el estado de Colima.

En ese contexto de violencia Rangel Mendoza dijo que entabló comunicación con los grupos del crimen para liberar a personas secuestradas y desaparecidas.

Rangel Mendoza dejó el cargo a los 75 años, ya que de acuerdo con las leyes canónicas de la iglesia católica esa es la edad máxima en la que un sacerdote puede estar en funciones.

En su lugar llegó el presbítero José de Jesús González Hernández quien fue nombrado oficialmente obispo de la diócesis Chilpancingo-Chilapa.

Durante la misa Salvador Rangel fue nombrado como obispo emérito y administrador apostólico.

Durante el recorrido los feligreses que acompañaron al nuevo obispo coreaban vivas y porras.

Al término de la toma de posesión, el nuevo obispo, González Hernández, ofició su primer misa. Unos 50 feligreses le ofrecieron obispo.

Mujeres con ropa tradicional de Acatlán y de Tepozonalco se acercaron al altar donde estaba González Hernández y le entregaron bolsas con maíz, frijol o fruta.

Los sacerdotes regalaron cuadros, algunos con el logo de la diócesis Chilpancingo – Chilapa, además de un retrato de Hernández González.

Ya nombrado obispo emérito Rangel Mendoza le deseó suerte a González Hernández y le dijo que tiene una gran responsabilidad porque en Guerrero: «existe un buen número de católicos y es un pueblo religioso», así se despidió Salvador Rangel.

En su primer sermón, Hernández González agradeció a la gobernadora, Evelyn Salgado Pineda, a la alcaldesa de Chilpancingo, Norma Otilia Hernández Martínez y al diputado priista Jesús Parra por las atenciones recibidas.

No mencionó la violencia que se vive en la zona.

Seguridad: Informa Fiscalía sobre el hallazgo de seis cabezas humanas en Chilapa

Desde hace una década Chilapa vive una situación de violencia derivado de la pugna que existe entre dos grupos delictivos y la impunidad de las autoridades por detener a los líderes. Ha habido violencia política, desapariciones forzadas y desplazamientos


Texto: Redacción

Fotografía: José Luis de la Cruz / Archivo

31 de marzo del 2020

Chilpancingo

 

Seis cabezas y restos humanos que estaban en el interior de varias bolsas negras fueron halladas la mañana de este jueves en un automóvil estacionado en el bulevar Eucaria Apreza en Chilapa, informaron autoridades estatales.

Las seis cabezas humanas estaban en el toldo del vehículo marca Volkswaven tipo Pointer color gris con placas de circulación HCX76_79 del Estado de México.

En el interior del vehículo fueron halladas ocho bolsas y en su interior los restos humanos.

Frente al automóvil fue hallada una lona colgada con una leyenda en letras negras que advertía que en ese municipio de la Montaña baja, a sólo una hora de Chilpancingo, que enfrenta una crisis de seguridad y desaparición forzada desde el 2015, estaba prohibido distribuir y consumir cristal, en referencia a una droga sintética.

Sin que este supuesto grupo criminal que se atribuye la advertencia, dejara una identificación de quienes son, si mencionaron en la cartulina las palabras plaza, que en el lenguaje del crimen organizado se refiere a que es una demarcación donde operan actividades ilegales. Dijeron que esa “plaza” estaba ocupada.

Desde hace una década Chilapa vive una situación de violencia derivado de la pugna que existe entre dos grupos delictivos y la impunidad de las autoridades por detener a los líderes. Ha habido violencia política, desapariciones forzadas y desplazamientos.

La inacción de los tres niveles de gobierno es evidente pese a que se han implementado al menos cinco operativos con elementos del Ejército Mexicano, Policía Estatal y la Marina.

En este gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador entró la Guardia Nacional; sin embargo, la violencia en este municipio de la región de la Montaña baja, se mantiene y se disemina a otras comunidades alejadas de la zona urbana de Chilapa. Este es un municipio con población indígena nahua.

 

Ocho mujeres en la Montaña baja: en su lucha contra la violencia defienden derechos y hacen poesía

 

[Eres mujer serpiente
cuando te acuestas sobre la tierra
y bebes el manantial del sol.

Sales a la calle,
levantando huellas
de zapatos olvidados,
y regresas nuevamente a casa
con corazones en tu garganta
que te quitan el hambre]…

Araceli Tecolapa


Texto y fotografías: Luis Daniel Nava

9 de marzo de 2022

Chilapa

 

1)

Ocho mujeres en la Montaña baja, una región de pueblos originarios que abarca los municipios de Chilapa y Zitlapa, se han destacado por su lucha y promoción de los derechos humanos, la educación y las artes.

Brigida Chautla, Isabel Dircio, Sandy Tezoptitlán, Teodomira Rosales, Esperanza Ignacio, Rosalba Díaz, Angélica Barrera y Araceli Tecolapa, son ocho mujeres, que, en este contexto del 8M, luchan desde sus trincheras exigiendo un alto a las violencias, entre esta la machista.

Es el caso de Brigida Chautla Ramos, cuya lucha social por la necesidad de vivienda y los procesos de organización de mujeres se remonta a 1983.

Empezó a luchar por los derechos de las mujeres por el trato desigual que recibían en la Organización Mixta de Chilapa, además de la discriminación y marginación social que padeció y que estaba tan normalizada en esa época.

Desde entonces su trabajo de promoción y capacitación en los derechos humanos han sido constantes. Fundó en 1994 la organización Noche Zihuame Zan Ze Tajome, Todas las mujeres como una sola y se ha convertido en un referente en la región de un trabajo comunitario para mejorar las condiciones de vida de las mujeres, libres de violencia.

“Estoy en contra de la discriminación porque nadie escogió ser lo que es, ni nacer donde lo hizo”, apunto la activista en la compilación Las palabras que en mí dormían. Discursos indígenas de Bolivia, Ecuador, Chile y México editada por la UNAM.

2)

Isabel Dircio Chautla, hija de Brigida Chautla, lleva 15 años en la promoción de derechos de las mujeres. Ahora preside la asociación autónoma de mujeres Zihuame Xotlametzin (Mujer Luciérnaga) que difunde y defiende los derechos de mujeres y niñas en Chilapa, Zitlala, Ahuacuotzingo y José Joaquín de Herrera. También da acompañamiento legal en casos de violencia física y sexual.

Brigida e Isabel coordinan la Casa de Atención a la Mujer Indígena en Chilapa Zihuachikahuac, Mujer sana, fuerte y valiente. Ahí el trabajo de las parteras tradicionales es fundamental para dar atención a mujeres antes, durante y después del parto.

En su trabajo comunitario también están rescatando conocimientos sobre la medicina tradicional para atender la salud sexual y reproductiva, así como el autocuidado. Hasta el momento han instalado 15 farmacias naturales para el rescate de la medicina tradicional.

3)

Sandy Tezoptitlán Emigdio es activista, ambientalista y maestra de preescolar en educación indígena. Recibió en 2019 el Premio Nacional de la Juventud en la categoría compromiso social.

También encabeza la Coordinación Regional de Educación Indígena que junto a maestros bilingües ha elaborado material didáctico en náhuatl y ha conseguido que la Secretaría de la Cultura federal imprima en este año dos libros de poesía, cuentos y relatos en lengua materna y español.

4)

Teodomira Rosales Sierra, directora del Centro Regional de los Derechos Humanos “José María Morelos y Pavón”, durante su vida ha sido testigo y en carne propia de violencia doméstica, física, económica sexual y psicológica que padecen las mujeres en la región de la Montaña en Guerrero.

También notó que la escasez de agua en cinco pueblos de Tecoanapa estaba enfermando a los pobladores por lo que concientizó, organizó y finalmente logró el derecho humano al agua para esas comunidades.

Ahora desde el Centro Morelos da acompañamiento a familiares de desaparecidos, a familias desplazadas y a mujeres víctimas de violencia de genero de los municipios de Zitlala, Heliodoro Castillo (Tlacotepec), Eduardo Neri (Zumpango) y Leonardo Bravo (Chichihualco).

5)

Esperanza Ignacio Matías es nahua originaria de la comunidad de Acatlán, feminista comunitaria, socióloga y maestra en Territorio y Sustentabilidad Social por el Centro de Investigación y Posgrado de la (Uagro).

Tiene investigación en territorio, bienes comunes y acción colectiva. Ha sido maestra invitada de la Uagro y la Universidad Intercultural de Quintana Roo. Esperanza creó el espacio para mujeres Tlikuiltsin-fueguita, que abordan feminismo comunitario y espiritualidad.

Es la primera mujer que asume la dirección del Centro Coordinador en Chilapa del Instituto Nacional de Pueblos Indígenas (INPI).

6)

Rosalba Díaz Vásquez es antropóloga social por la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) con posgrados en Desarrollo Rural en la Universidad Autónoma Metropolitana. También profesora-investigadora de la Uagro.

Es fundadora y en este 2022 asumió la coordinación del colectivo Ojo de Tigre Comunicación Comunitaria con sede en Acatlán, en el municipio de Chilapa. Ha difundido el cine comunitario en localidades de Guerrero y fuera de él. Para

Rosalba Díaz el cine es una herramienta pedagógica para la transformación social.

También es autora de los libros: Una luz en la Montaña: producción artesanal de velas e identidad cultural entre los nahuas de Guerrero; Corazón de agua: relatos de tradición oral en voz de los ancianos nahuas de Guerrero y El ritual de la lluvia en la tierra de los hombres-tigre.

7)

Carmen Angélica Barrera Flores es lingüista y literata. Ha sido becaria en festivales culturales, de creación poética y literatura. Tiene dos premios en poesía en 2018 y 2019.

El año pasado coordinó la antología Voces de Mujeres del Sur y ahora trabaja con infancias en un Semillero Creativo de Literatura del gobierno federal en la Montaña baja.

8)

Aracely Tecolapa Alejo ha trabajado en la defensa de los derechos humanos de la mujer en la Montaña baja y es

promotora y maestra de la lengua náhuatl de estudiantes de primaria y de posgrado.
Tecolapa Alejo ha sobresalido además por su poesía en lengua materna.

El trabajo de estas mujeres es importante en una región que cuenta con alerta de violencia de género y es el territorio más difícil para hacer política, también mujeres que han aspirado a algún cargo han sido asesinadas en Chilapa.

Este es un esbozo del trabajo social y comunitario de ocho mujeres de las cientos que a diario luchan por sus derechos.

Estas ocho mujeres promueven y exigen un alto a las violencias, sobre todo la feminicida.

*

En Amapola. Periodismo transgresor reproducimos dos poemas con autorización de sus autoras.

Anatomía de la tierra / Angélica Barrera

I

Primero, nos manosearon en las fiestas
una y otra vez.
Apilaron nuestros cuerpos en las esquinas
desmembraron uno a uno nuestros cabellos
se aseguraron de quemar nuestra ropa
no dejaron rastro de nuestra otra vida.

II
Nos enterraron bajo las escaleras
de una casa
que también construimos
Nos enterraron en los surcos
entre los árboles
con los perros
en la cocina
bajo la estufa
por las escuelas

III
Frente a los ojos de mi madre
enterraron a todas
sobre/ durante/ bajo
pero nadie vio nada.

IV
Destierro a cada una de mis hermanas
las arranco de aquellos —los que quieren apagarlas.
Limpio a Diana
abrazo a Eva
reconstruyo a Leonor
Les repito
debo enterrarlas la semana que viene,
una y otra vez
Esconderlas debajo de las piedras
Que se queden quietas
—no hablen
una y otra vez
que serán nombradas
más allá de las tareas domésticas
del papel de esposa del papel de hija
serán nombradas
por las calles verdes
una y otra vez.

Mujer serpiente / Aracely Tecolapa
Eres mujer serpiente
cuando te acuestas sobre la tierra
y bebes el manantial del sol.

Sales a la calle,
levantando huellas
de zapatos olvidados,
y regresas nuevamente a casa
con corazones en tu garganta
que te quitan el hambre.

Costuras plumas
en tu piel ceniza que arrastras
apoyando la masa,
y luego, sales a volar sobre la tierra
como papalote, girando entre las lenguas
de los perjuicios que quieren comerte.

Tus cicatrices cotidianas no te engañan
y arropas las heridas de la mañana
que germinan en tus manos de niña,
en tu petate trenzado de ayeres,
luchas para no ser envenenada
con el arrepentimiento que te ofrecen todos los días.

Eres mujer serpiente
que se transforma en cualquier
animal cuando abres los ojos,
Pero los coyotes tienen miedo
si sonríes sin ellos,
y te muerden tantas veces,
más no te matan
porque tu veneno
cura la muerte desesperada.

Fiscalía realizará búsqueda de tres desaparecidos en Chilapa

En la región conocida como Montaña baja: José Joaquín de Herrera y Chilapa, ha habido desapariciones forzadas recientes; tan sólo tres en diciembre


 

Texto: Jesús Guerrero

Foto:

13 de enero del 2021 

Chilpancingo

 

La Fiscal General, Sandra Luz Valdovinos se reunió con dirigentes de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias Pueblos Fundadores (CRAC-PF), a quienes les prometió que este viernes personal de la institución realizará una jornada de búsqueda de tres personas desaparecidas en comunidades de los municipios de Chilapa y José Joaquín Herrera.

Juana Ventura, madre del ex policía comunitario Juan Reyes Ventura quien junto con Felipe Tlaxintle Tepexco, desaparecieron el 11 de diciembre del 2021, participó en este encuentro con la Fiscal en las instalaciones de esta institución ubicadas al sur de Chilpancingo.

Juan Reyes, de 23 años, es originario de la comunidad de Ayahualtempa, del municipio de José Joaquín Herrera.

El siete de diciembre, desapareció el policía comunitario, Marcelino Chino Mendoza quien es originario de la comunidad de Alcozacán, del municipio de Chilapa.

La mamá del ex policía comunitario desaparecido Juan José Reyes Ventura, señaló que este encuentro con la fiscal se da luego de que la CRAC-PF emplazó a los gobiernos federal y estatal localice con vida a tres desaparecidos.

Este ultimátum que le hicieron al gobierno fue el pasado seis de enero luego de la marcha que integrantes de esta agrupación civil realizó en Ayahualtempa.

Aquí los dirigentes de la CRAC-PF, advirtieron a las autoridades que si no atendían sus demandas van a organizar operativos de búsqueda con la participación de niños armados.

En esa marcha, los policías comunitarios y habitantes de las comunidades de Ayahualtempa, Amatitlán, Caracol y Colonia Los Pinos, exigieron el resguardo de la Guardia Nacional y el Ejército Mexicano para protegerlos de las agresiones del grupo delictivo de “Los Ardillos”.

Así como infraestructura educativa y de Salud.

Los habitantes de esta zona de la Montaña baja piden el repliegue de la policía municipal de José Joaquín Herrera que tiene tres módulos de seguridad en ese territorio comunitario y que los hace suponer que tienen vínculos con el grupo de “Los Ardillos”.

Luego de la reunión con la fiscal, los dirigentes de la CRAC-PF y familiares de uno de los tres desaparecidos se trasladaron al Palacio de Gobierno donde tendrían otra reunión con el secretario General de Gobierno, Saúl López Sollano.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sin límites. Kevin, el adolescente que rompe estereotipos desde la gimnasia rítmica en Guerrero

Texto: Beatriz García

Fotografía: Cortesía 

Chilapa

 

Kevin junto a sus compañeras se preparan para ingresar al pódium del Pabellón Olímpico de la Unidad Deportiva Mario Vázquez Raña (UDMVR), en Puebla, para la competencia.

Sus compañeras comienzan a entrar sin problemas, pero a Kevin le impiden la entrada porque, le dice una mujer, sólo pueden ingresar las niñas. Una madre de familia aboga por él y dice que también competirá con las niñas en el evento La Magia de la Gimnasia 2017.

Fernando Kevin Miranda González, tiene 14 años y es originario de Chilapa, y desde hace casi cinco años crea un precedente en la gimnasia rítmica varonil en el país desde Guerrero.

En el estado es el único gimnasta hombre, y en las distintas competencias que se realizan en diferentes partes de México, su nombre se posiciona al ser un deporte lleno de prejuicios para los hombres; la gimnasia rítmica la atribuyen casi de manera exclusiva a las mujeres.

El 6 de abril. Amapola. Periodismo transgresor publicó la primera parte de esta historia: Jorge Luis, el primer entrenador nacional de gimnasia en Guerrero está en Chilapa.

En aquella historia hablamos de Jorge Luis, de 26 años, fundador de la  Escuela de Gimnasia Rítmica y Gimnasia Estética de Grupo en Chilapa, de quien su sueño es que este deporte se conozca en el estado y que a la selección nacional lleguen niños y niñas de Chilapa para ganar copas internacionales.

Al final de la historia mencionamos a Kevin, el hermano de Jorge Luis, quien se ha enfrentado a los estereotipos de género. Es momento de contar su historia.

Pionero en la gimnasia rítmica varonil en Chilapa

Kevin está por cumplir 15 años, desde hace cinco le despertó la inquietud de probar con la gimnasia, donde halló una manera de expresarse. En ese momento su hermano Jorge Luis llevaba tres años impartiendo clases de gimnasia rítmica, entonces decidió sumarse.

En entrevista en el salón de prácticas en Chilapa, Kevin acompañado de su entrenador y hermano, contó su travesía en el mundo de la gimnasia rítmica, donde sigue sin ser bien visto que los hombres lo practiquen, al menos en este país.

“La gimnasia rítmica es uno de los pocos deportes puramente femeninos donde reina la plasticidad, la gracia y la belleza. Este deporte nace en la antigua Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS), en una época caracterizada por la Revolución Industrial, donde se permitió una variedad de pensamientos nuevos que impulsaron la participación de la mujer más allá de lo habitual en todos los campos sociales, el de la investigación, en el profesional, en el laboral y por supuesto en el deportivo”, se lee en la página oficial de la Federación Mexicana de la Gimnasia. Quizá este sea la resistencia de que los hombres lo practiquen.

Cuando Kevin decidió asistir a una clase de gimnasia rítmica con su hermano fue porque, de entrada, lo que le interesaba era bailar. Pero descubrió que tenía habilidad y facilidad para hacer los ejercicios. Poco a poco su visión por la gimnasia le cambió, entonces, le apasionó.

Desde que Kevin se adentró al mundo de la gimnasia rítmica lo señalaron por ser hombre que se asociaba a una práctica de mujeres. Hasta algunos amigos se alejaron de él. Ahora dice que eso ayudó a distinguir entre las personas a quién vale la pena conservar a su lado.

El adolescente tiene claro que para conseguir buenos resultados hay que enfrentar obstáculos.

Aun cuando Kevin es su hermano, Jorge Luis trata de enfocarse en su papel de entrenador. De hecho, nunca creyó que su hermano tuviera interés por la gimnasta.

“Ni siquiera me di cuenta cuándo dio el salto, no me doy cuenta fácilmente porque los veo diario (a sus alumnos), pero de momento ya estaba haciendo acrobacias, después ya estaba estirándose, y le gustó”, cuenta Jorge Luis.

Sabe que su hermano no tiene condiciones natas en la gimnasia, entonces, lo hace trabajar a diario.

“Soy su hermano pero él sabe que a partir de que entra a su clase soy su entrenador”, comenta Jorge Luis mirando a Kevin.

Los esfuerzos de Kevin y el impulso de su familia

Kevin reconoce que se mantiene en la gimnasia rítmica principalmente por el apoyo moral y económico de sus papás y sus tres hermanos, quienes lo animan para no desistir y hacer oídos sordos a las críticas destructivas.

“Mis papás me apoyan mucho, me dicen que si quiero hacerlo lo haga bien”, expresa con timidez Kevin.

La gimnasia es un deporte que además del apoyo moral que una persona puede recibir necesita de un sustento económico que le permita solventar gastos como vestuario, herramientas para hacer los ejercicios, pago de inscripciones a competencias y los viáticos para asistir.

En la entrevista pasada, Jorge Luis explicó que este deporte es muy costoso. Los leotardos cuestan desde 300 hasta de 2,500 pesos y 10,000 pesos; lo más caros son los profesionales con bordados, pinturas, con cortes, plumas, cristales, ideales para una competencia. También las pelotas que usan van desde los 300 hasta los 3,000 pesos y las clavas cuestan unos 800 pesos.

Kevin recibe apoyo de sus papás y de sus hermanos pero también le inculcaron que debe de hacer esfuerzos para obtener sus propios recursos y adquirir su material, por lo costoso y porque no siempre podrán apoyarle.

Kevin empezó a ahorrar su propio dinero.

Justina González Díaz, madre de Kevin, compartió que si su hijo quiere lograr algo debe echarle ganas.

Ella cuenta que siempre está para Kevin cuando se lesiona, le compra pomadas, lo cura, y lo manda a descansar si es necesario, porque después debe de trabajar en la panadería para juntar su dinero y solventar algunos de sus gastos.

Cuando estaba de vacaciones, todos las mañanas, Kevin iba a la comunidad de Acatlán, municipio de Chilapa, a vender. Ahora que comenzó sus clases virtuales de primer año de preparatoria, por las tardes ayuda a hacer pan.

Justina insiste que su hijo debe ser disciplinado, porque si algo lo va a hacer lo tiene que hacer bien. A ella no le interesa que digan que este deporte es para mujeres, porque la gimnasia no hace menos ni más hombre a Kevin.

“Lo bueno cuesta. Si tú tienes éxito, nosotros también, porque es de familia”, dice Justina.

Jorge Luis expresa que mientras Kevin quiera él estará ayudándole a disciplinarse en la gimnasia rítmica y a derrumbar los prejuicios que hay alrededor.

“Como dicen mis papás, si te vas a meter métete de lleno, no quiero tonterías o que la vayas a regar. Si lo vas a hacer lo vas a hacer bien”, agrega el entrenador.

Las competencias: rompiendo estereotipos

Aquel noviembre del 2017, cuando a Kevin le quisieron impedir la entrada al pódium de competencia, lo ovacionaron.

“Me sentí nervioso porque era la primera vez que competía en lo individual, sí tuve algunos errores, era la primera vez y tuve un buen resultado. Dicen que se pusieron de pie, que me aplaudieron, yo estaba muy nervioso, no vi”, dice Kevin al recordar ese día.

Fue el único hombre participante entre unas 500 niñas.

Jorge Luis evalúa que a partir de que Kevin se ha dado a conocer en diferentes escenarios en el país, otros niños en otros lugares se han animado, pero son contados.

“Hay cuatro niños en México que yo sé que apenas están empezando, es Guerrero, que somos nosotros, Veracruz que tiene a Santi, está México que tiene a Diego, Aguascalientes. Apenas los estamos descubriendo porque Santiago apenas empezó a competir. Pero fue a partir de que nosotros comenzamos a salir a las competencias”, expone.

Kevin, por ser niño no puede participar en las competencias que se organizan desde la Federación Mexicana de Gimnasia, porque de acuerdo a los estatutos sólo pueden participar mujeres. Por esa razón, Jorge Luis está pendiente de las competencias que organizan clubes particulares, sólo ahí participa.

Ha tenido la oportunidad de participar en competencias en estados como Yucatán, Veracruz, Puebla y estado de México. En octubre se avecina una competencia de Puebla, después de casi dos años por la pandemia de la Covid-19, esta vez sí será presencial. Kevin ahora practica y trabaja para reunir los 900 pesos que necesitará para la inscripción.

Kevin también está reuniendo junto a su familia 6,000 pesos para costear un traje de competencia profesional, que esté repleto de cristales y brille como lo requiere la gimnasia al momento de hacer los movimientos.

Por lo pronto el adolescente gimnasta ya se compró unas clavas que le costaron 2,400 pesos, una maleta, sus cubos y rodilleras, material básico para competir.

En un futuro y por las ganas que se le ven a Kevin de permanecer en la gimnasia, Jorge Luis pretende canalizarlo con un psicólogo deportivo, sobre todo por este camino de prejuicios que sabe no terminará pronto.

Además, Jorge Luis, no descarta que pronto comience el debate en el mundo para que la gimnasia rítmica varonil se incluya en los juegos olímpicos, de ser así, cree que Kevin podría participar representando a América en 2024 o 2028.

 

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