La jamaica, un producto poco rentable para los campesinos y revendedores en la actualidad 

Texto y foto: Alberto Ramírez 

2 de abril del 2024 

Chilpancingo 

 

La jamaica es una planta producida en gran parte del estado de Guerrero, para muchas familias en Acapulco y la zona de la Costa Chica es su principal fuente de ingresos.

La flor de la jamaica es usada para elaborar diversos productos, como helados, aguas frescas, mermeladas, tés, entre otros.

En el año 2022, la gobernadora del estado publicó en su cuenta oficial de Facebook que Guerrero era el principal productor de jamaica a nivel nacional.

El municipio con mayor producción fue Ayutla de los Libres con 1,840 toneladas. Seguido por Tecoanapa con 1,709 toneladas y, en tercer lugar, Acapulco con 684 toneladas.

Sin embargo, desde hace más cinco años la producción en los municipios de Tecoanapa y Ayutla ha bajado considerablemente.

Planta de jamaica cortada y lista para desprenderla de la bellota en Los Tepetates, municipio de Ayutla de los Libres, en el año 2018.

De acuerdo con Ambrocio Ramírez, agricultor de maíz, frijol y calabaza y, antes de jamaica, de la comunidad de Los Tepetates, del municipio de Ayutla, la producción de jamaica bajó en gran medida.

Varias de las principales comunidades vecinas productoras como Cruz Quemada, Lagunillas, Colotepec, Los Tepetates, Buenavista de Allende, entre otras, ya casi no siembran este producto cuando hace más de seis años todos los terrenos en el mes de noviembre y diciembre estaban totalmente coloreados de rojo por la flor de la jamaica.

Ambrocio comentó que la actividad de siembra y cosecha de la jamaica es muy tediosa y que se requiere de mucha inversión para producirla y al venderla no hay ganancia.

La inversión para esta actividad agrícola no solo es de dinero, también se requiere de mucho tiempo.

En las comunidades antes mencionadas dejaron de cultivar la jamaica en gran parte porque era más el dinero que invertían que las ganancias obtenidas.

Uno de los problemas que se presentan en la comunidad de Los Tepetates es que la mayoría de hombres jóvenes se van a Estados Unidos para intentar tener una mejor vida.

Los pocos que se quedan y aceptan ser trabajadores para cosechar cualquier producto cobran muy caro un día de trabajo, esto hace que muchos productores de jamaica opten por mejor no sembrarla.

Ambrocio comentó que hace años casi todas las familias de la comunidad sembraban la jamaica, pero ahora solo son como tres o cuatro familias que se dedican a eso porque ya no es negocio.

Familia despicando la jamaica en los Tepetates en el año 2018

Además de los altos costos de los trabajadores, hubo ocasiones en las que a la planta les cayó una plaga y todo lo que invirtieron tanto en tiempo y dinero se perdió.

Hace más de ocho años la cosecha de jamaica era una fuente de ingresos para los campesinos que la sembraban y, además, generaban fuentes de empleo, porque contrataban a otros campesinos para trabajar en los plantíos.

Los que no tenían su propio terreno se iban a las comunidades vecinas donde había más plantíos y se alquilaban para trabajar por semanas e incluso se quedaban hospedado con sus mismos patrones o rentaban pequeñas casas o cuartos.

Regularmente eran los hombres más jóvenes los que se iban a trabajar para ahorrar para las fiestas decembrinas y los que ya tenían familia lo hacían para comprar las cosas que requería una casa para vivir en mejores condiciones.

En la actualidad, según las palabras de Ambrocio, ya casi nadie se quiere dedicar a ese trabajo por lo tanto ya no es una fuente de ingreso.

La cosecha

La jamaica se siembra casi al mismo tiempo que la milpa y regularmente en el mismo terreno, algunos la siembran a finales del mes de mayo, otros en junio e incluso en julio, pero la cosecha se lleva a cabo después que la del maíz.

A finales de noviembre y en el mes de diciembre era cuando todos los productores trabajaban para cosechar la flor de Jamaica. La cosecha es el proceso más complicado.

Cuando la planta de jamaica mide un metro de altura, aproximadamente, los productores podan sus ramas para que le crezcan más.

Tienen que limpiar para que no crezca junto al monte porque le impide desarrollarse bien, algunos productores la fertilizan.

Después de haber terminado de tirar sus hojas y de haber floreado, una pequeña flor blanca, está se convierte en color rojo y esa es la parte de la planta que se rescata.

Cuando llega el momento de cosechar, los campesinos cortan las ramas de la planta y la llevan en algún lugar del terreno para continuar con el proceso.

Posteriormente se despica la jamaica con estacas o con uñeros o al menos así lo hacen en esa parte de la Costa Chica.

Las estacas son un trozo cuadrado de madera de aproximadamente uno o dos metros de altura y 20 centímetros de ancho. El largo de la estaca depende de la persona que la vaya a ocupar o de su estatura.

A ese trozo de madera se le hace una pequeña abertura en medio en la parte de arriba y se les coloca aluminio o algún otro material para que al momento de pasar las ramas entre este materia, la bellota quede pegada en las ramas y salga solo la flor, que es la parte que interesa rescatar.

De cierta manera este proceso es más rápido, pero al final se tiene que escoger para que no vaya revuelta la flor con hojas, bellotas o cualquier otra basura.

Otras personas le quitan la flor con uñeros, pequeños artefactos fabricados regularmente con aluminio, con las tapaderas de las latas de chiles en vinagre u otro producto.

El uñero, como su nombre lo dice, se coloca en el dedo, y se despica la flor una por una, aunque el proceso es mucho más tardado, el producto sale limpio, sin hojas, sin pedazo de bellotas.

La planta de jamaica, sobre todo la bellota, tiene mucho ahuate, por lo que además de tedioso y cansado, regularmente el cuerpo siempre tiene picazón.

La venta de jamaica en los pueblos y en Chilpancingo

Ambrocio Ramírez dijo que cuando todas las comunidades sembraban casi en todos sus terrenos, mucha gente de fuera iba a comprarles grandes cantidades a precios muy bajos y al final los campesinos tenían poca o nula ganancia.

“Es mucho trabajo y se le gana muy poco, muchas veces la compraban muy barata y al final uno le terminaba poniendo”, lamentó.

Ahora que son pocos los productores pueden vender la jamaica a un mejor precio, pero mucha gente prefiere ya no apostarle a ese negocio.

Por la poca producción, en la actualidad, el kilo lo pueden vender hasta en 200 pesos, pero eso jamás hubiera sucedido si los productores siguieran plantando Jamaica al por mayor.

Puesto ambulante de jamaica en el mercado Baltasar R. Leyva Mancilla en Chilpancingo en febrero del 2024

Que no haya mucha producción de jamaica, no solo afecta a los productores, sino que también a los revendedores como es el caso de Arnulfo Hernández.

Arnulfo es un vendedor ambulante en el mercado Baltasar R. Leyva Mancilla, de quien su única fuente de ingreso es la venta de jamaica.

Comentó que ha tenido muchos obstáculos porque a él le venden la jamaica un poco cara y por ser revendedor tiene que venderla más cara aún para obtener ganancias.

El problema con el que casi siempre se enfrenta es el regateo de las personas que van al mercado a comprar.

Arnulfo dijo que tiene que pagar 30 pesos diarios para vender en las calles aledañas del mercado y que ahora el Ayuntamiento ya no lo deja vender en la calle que está a un costado donde hay más gente; se tuvo que mover a una calle más lejana.

Él vende la jamaica por litros, aproximadamente 150 gramos, a 25 o 30 pesos, si es posible un poco más caro para que su negocio le sea rentable.

Beneficios de consumir jamaica

De acuerdo con el sitio del Gobierno de México, la flor de jamaica tiene diversos beneficios, se puede usar para bajar de peso, combatir los síntomas de la gripa, como remedios de enfermedades estomacales, entre otros.

Contiene vitaminas (A, C, B1, E) y minerales como el hierro, fosfato y calcio.

Es una fibra natural, contiene propiedades antioxidantes, antisépticas, purgativas, diuréticas, sedantes, entre otras.

Salir de la versión móvil