Se intoxican estudiantes por consumir brownies con mariguana

Texto: Jesús Guerrero

Fotografía: Facebook

Chilpancingo

Dos estudiantes de una escuela secundaria de Chilpancingo fueron atendidos en la Cruz Roja por haberse intoxicado al consumir un pastelillo de chocolate con mariguana esta mañana.

El director de la escuela secundaria Antonio I Delgado, Joaquín Lugo Millán, informó que fueron entre cuatro y cinco alumnos los que habrían consumido estos pastelillos, pero sólo dos, una mujer y hombre, se intoxicaron.

«Entre las ocho y ocho y media de la mañana de hoy viernes me percaté de que una estudiante que estaba en el baño no dejaba de vomitar y la fuimos atender, para posteriormente llevarla a la Cruz Roja», declaró Lugo Millán entrevistado en sus oficinas en las instalaciones de la escuela.

Mencionó también se percataron que otro estudiante presentaba mareos y ansias de vomitar, y también lo llevaron a la Cruz Roja para que fuera atendido.

«Lo que me dijeron los estudiantes es que el brownie (un tipo de pastel de chocolate) lo compraron a través de internet, afuera del plantel», dijo Lugo Millán.

Agregó que después de estos acontecimientos fueron citados los padres de los estudiantes para pedirles que hablaran con sus hijos.

«También le hicimos del conocimiento de esta situación a las autoridades de la Secretaría de Educación en Guerrero (SEG)“, mencionó.

Lugo Millán se quejó que desde agosto del 2022, cuando empezó el ciclo escolar, le enviaron oficios a las autoridades del gobierno estatal y del municipio para que haya medidas de seguridad en la escuela.

«Queremos que el programa de revisión de mochilas en la entrada de la escuela entre nuevamente en operación, pero las autoridades no nos hacen caso”, comentó el director de la ESFAID.

El personal de la Cruz Roja informó que a los dos estudiantes de la secundaria atendidos por intoxicación los canalizaron al Hospital General Raymundo Abarca Alarcón, ubicado en el punto conocido como Tierras Prietas de Chilpancingo.

«Al parecer 10 estudiantes fueron los que consumieron el brownie relleno de mariguana, pero sólo dos de ellos se intoxicaron», agregó un trabajador de la Cruz Roja.

¿Quién está detrás de la crisis de fentanilo en México y Estados Unidos?

Estados Unidos tiene una larga historia de consumo de drogas, la cual involucra el tráfico ilegal con otros países, persecuciones y a la más invisible pero culpable industria farmacéutica, así lo explica L. Frisbie, quien hace un recuento de la historia de esta relación tan tormentosa con efectos a nivel mundial


Texto: María Ruiz / Pie de Página 

Foto: Oficial Sedena

20 de abril del 2023

Ciudad de México 

 

 

“Estados Unidos siempre ha encontrado un país que les produce (las drogas) que necesitan, y luego, cuando se cansan de ese país, lo culpan de lo que sucedió y lo persiguen” explica Héctor L. Frisbie en el primer episodio de Crisis de opioides: la historia, una serie de conversaciones que tendrá en el contexto de los acuerdos entre México y Estados Unidos para el combate del tráfico de fentanilo.

Frisbie es un especialista con 34 años de experiencia en distintos ámbitos médicos, que forma parte del departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la Ciudad de Colorado, en Estados Unidos.

Desde hace años, Frisbie ha utilizado las redes sociales para compartir información sobre la salud, resolver dudas y platicar con personas interesadas en los temas que conoce. Su canal de Youtube busca ser un espacio de noticias sobre la salud, en donde además promueve el autocuidado y la prevención de enfermedades.

La culpa es de los otros

En este episodio, Frisbie comenzó hablando de la primera crisis en el país norteamericano, cuando en 1970 Turquía decidió que no produciría más drogas para Estados Unidos. Este momento, resalta, fue la primera escasez de heroína que vivió ese país. A partir de ahí, la droga comenzó a llegar de otras naciones, específicamente del continente asiático, donde aprovecharon la presencia del ejército norteamericano para transportar sustancias ilegales en los ataúdes de soldados muertos en la guerra de Vietnam.

Frisbie menciona a algunos de los capos más famosos de la historia de Estados Unidos, como Frank Lucas, en quien basaron la película de Gangster Americano. A partir de esto, el especialista visibiliza un punto importante: en Estados Unidos se conocen a los narcotraficantes pero no a los políticos, autoridades y militares que permiten el acceso de estas sustancias a su país.

“Cuando llega la droga a la frontera, de ahí platican nada. Pasando la frontera, ¿cuántas autoridades están involucradas?, ¿quién es el gran capo de los Estados Unidos? Estados Unidos es el país de los monopolios, y debe haber uno de las drogas, pero nunca lo vamos a saber” compartió.

Estas conversaciones se dan después de que el viernes pasado el Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó cargos por tráfico de fentanilo en contra 28 integrantes del Cártel de Sinaloa, específicamente a Los Chapitos, hijos del narcotraficante Joaquín El Chapo Guzmán. Las acusaciones también fueron contra proveedores chinos que producen químicos necesarios para la elaboración de este opioide, supervisores de laboratorios, traficantes de armas, entre otros.

Un día antes, México acordó en Washington combatir el fentanilo y el tráfico de armas como parte del Entendimiento Bicentenario sobre Seguridad binacional. Ahora, Estados Unidos acusa a Los Chapitos de la crisis de fentanilo en su país. El consumo de este químico, de a cuerdo a sus cifras, actualmente es la principal causa de muerte entre su población de los 18 a 49 años. A la vez, estiman que 196 estadounidenses mueren cada día a causa de este opioide.

Pero la adicción, como explica Frisbie en sus videos, tiene una larga historia. Comenzó con la apuesta empresarial de una familia: los Sackler. Esta familia se enriqueció a partir de la distribución del OxyContin.

En 1990, los Sackler introdujeron el fentanilo de manera legal, producido por la farmacéutica Purdue Pharma. Comenzaron a impulsar su uso en hospitales y convencieron a las autoridades de que se uso no era adictivo.

Desde las autoridades sanitarias crearon el abuso y la dependencia, la mitad de las personas jóvenes adictas a la heroína empezaron con pastillas prescritas de opioides”.

Héctor L. Frisbie

Prevenir desde la ciencia, y no desde las emociones

En México ha aumentado el consumo de fentanilo. Nos hemos vuelto consumidores. Para Frisbie, esto tiene que ver con que el narcotráfico comenzó a introducir las drogas en las escuelas. Menciona que hay estudios donde se comprueba que el consumo de drogas antes de los 21 años genera adicciones en las personas, ya que el cerebro no está listo para el consumo de psicotrópicos.

Ante esto, esta semana, el Gobierno de México anunció un programa de combate a las drogas en escuelas. Durante la conferencia matutina del presidente López Obrador, la Secretaria de Educación, Leticia Ramírez, presentó la campaña “Si te drogas, te dañas”.

El programa consiste en una serie de pláticas de entre 10 a 15 minutos, tres veces a la semana, sobre los riesgos de cada droga. Las sesiones harán énfasis en los daños asociados al consumo de fentanilo.

Frisbie recordó que no hay mejor campaña que la información clara:

“Las campañas contra las adicciones y toda la educación tiene que ser desde la plataforma de la ciencia y el entendimiento de la otra parte. No podemos hacer campañas a partir de los sentimientos, tenemos que hacer que la gente tenga las cosas claras, que sepa que hacer y cómo ayudar de manera sensata e inteligente” explicó.

Paquetes de fentanilo asegurados por el Ejército. Foto: Secretaria de la Defensa Nacional (Sedena).

Este texto es propiedad de Pie de Página y lo reproducimos como parte de la Alianza de Medios de la Red de Periodistas de a Pie. Puedes leer el original en este enlace.

 

 

Caro Quintero: el narcotraficante mexicano más buscado por la DEA recapturado tras casi 10 años prófugo

Rafael Caro Quintero, fundador del Cártel de Guadalajara, fue reaprehendido en Sinaloa. En 2013, su liberación fue noticia internacional y causó molestia en el gobierno de EU, que ofreció una recompensa millonaria por él.


Texto: Manu Ureste / Animal Político

Fotografía: Redes

 

Rafael Caro Quintero, el narcotraficante sinaloense de 69 años al que se le llegó a apodar en la década de los 80 como ‘narco de narcos’ y uno de los criminales que dieron origen a los grandes cárteles de la droga en México, fue reaprehendido por la Marina este viernes, en Sinaloa. La recaptura se produce tan solo cuatro días después de que el presidente Andrés Manuel López Obrador se reuniera en Washington, DC, con su homólogo estadounidense, Joe Biden.

Caro Quintero, nacido en La Noria, Sinaloa, era el fugitivo más buscado por la agencia antidrogas de Estados Unidos, la DEA, luego de que en 2013 un tribunal federal en Jalisco le concedió un polémico amparo en el caso del asesinato del agente estadounidense Enrique ‘Kiki’ Camarena, argumentando que la víctima no ostentaba ningún cargo diplomático, por lo que ordenó la inmediata libertad del capo.

Año y medio después, las autoridades mexicanas volvieron a ordenar la detención de quien fuera fundador del Cártel de Guadalajara, junto a Miguel Ángel Félix Gallardo y Ernesto Fonseca Carrillo, ‘Don Neto’. Sin embargo, era demasiado tarde: Caro Quintero, al que también se apodó ‘el Príncipe’, ya se encontraba en paradero desconocido, por lo que la DEA llegó a ofrecer 20 millones de dólares por información que ayudara a capturarlo de nuevo.

Por el momento, la Cancillería mexicana no ha informado si Caro Quintero tendrá el mismo destino que otros grandes capos recapturados tras fugarse de la justicia mexicana, como Joaquín ‘el Chapo’ Guzmán, quien fue extraditado a EU tras su segunda reaprehensión en enero de 2016 y ahora cumple condena en un penal de máxima seguridad. En el país vecino del norte, la justicia, además del asesinato del agente ‘Kiki’ Camarena, también imputa a Caro Quintero delitos violentos en ayuda del crimen organizado para introducir y distribuir mariguana y cocaína en ese país.

Antes de convertirse en símbolo criminal, Caro Quintero tuvo sus orígenes en una familia campesina de Sinaloa con pocos recursos. Él era el mayor de tres hermanos y a los 18 años decidió salir de su casa.

Tal como publicó el periodista Omar Sánchez de Tagle en otro perfil publicado en este medio con motivo de su liberación en 2013 y posterior fuga, Caro Quintero tuvo su primer trabajo como chofer de un camión. Posteriormente, conoció a personas que le ofrecieron una buena paga si en los terrenos de su padre sembraba mariguana. Caro Quintero aceptó la oferta y así fue como se introdujo al mundo de las drogas en México.

Tras recibir dinero por esos primeros encargos, Caro Quintero y su hermano Jorge Luis comenzaron a rentar fincas y a sembrar droga, situación que le proporcionó el dinero suficiente para comenzar a comprar terrenos e incrementar el número de cultivos de enervantes.

Ya con ese dinero, se asoció por un tiempo con quien fuera su maestro en las actividades del narcotráfico y el primer gran capo mexicano: Pedro Avilés Pérez. De este hombre, Caro Quintero aprendió todo el negocio.

Esta situación le permitió asociarse con su amigo y tío, Ernesto Fonseca Carrillo, y con otro de los hombres más buscado por las autoridades mexicanas y de EU: Juan José Esparragoza Moreno ‘el Azul’, otro de los líderes históricos del Cártel de Sinaloa, quien supuestamente falleció de un infarto en 2014.

Ya con sus nuevos socios, Caro Quintero inició con el soborno a policías tanto federales como estatales, y llegó a conformar un gran número de elementos que trabajaban para él.

Esto le permitió formar el Cártel de Guadalajara junto con Ernesto Fonseca y Miguel Ángel Felix Gallardo, considerado el zar de la cocaína en México, y así crear de 1979 a 1984 un gran imperio en el cual dominaban el tráfico de drogas del país.

Sin embargo, para 1984 iniciaron las investigaciones de la policía federal y la DEA, y en un gran operativo en el rancho el Búfalo las autoridades lograron dar un golpe que costó a la organización más de 2 millones de dólares en pérdidas.

Caro Quintero y Fonseca investigaron quién fue el responsable de la indagatoria y detectaron que se trataba del agente Enrique Camarena. Producto de ello, el 7 de febrero de 1985 el agente y su piloto fueron secuestrados, torturados y asesinados dos días después.

Tras estos hechos, Caro Quintero huyó a Costa Rica junto con su novia, Sara Cosío, hija del entonces secretario de Educación de Jalisco y a su vez sobrina del gobernador de esa entidad.

En un operativo, las autoridades de Costa Rica lograron detener en su cama y semidesnudo a Caro Quintero, quien fue extraditado a México por delitos de narcotráfico y el asesinato del agente de la DEA.

En 2013, tras 28 años de prisión, el capo fue liberado. Y ahora, casi 10 años más tarde, ha vuelto a ser aprehendido.

Este texto fue elaborado por el equipo de Animal Político y lo reproducimos con su autorización.

 

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¿Nuevo paradigma? Gobierno de AMLO mantiene estigmas y militarización de la ‘guerra contra las drogas’

La estrategia antidrogas del gobierno federal la lidera la Sedena, y la apuesta sigue siendo por los decomisos y quema de cultivos


Texto: Samedi Aguirre / Animal Político

Fotografía: Óscar Guerrero

7 de abril de 2022

 

Andrés Manuel López Obrador llegó a la presidencia con la promesa de ponerle fin a la ‘guerra contra las drogas’ y adoptar una nueva estrategia de prevención y tratamiento de adicciones.

“El modelo prohibicionista criminaliza de manera inevitable a los consumidores y reduce sus probabilidades de reinserción social y rehabilitación”, dice el Plan Nacional de Desarrollo para el sexenio publicado en 2019.

La única posibilidad real de reducir los niveles de consumo de drogas, dice el mismo plan, “reside en levantar la prohibición de las que actualmente son ilícitas”.

Pero en la práctica, a tres años de distancia, la estrategia antidrogas del gobierno federal la lidera la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena); la apuesta sigue siendo por los decomisos y quema de cultivos; hay un discurso estigmatizante que criminaliza a los consumidores, fundado en la desinformación y el miedo, y la regularización de algunas drogas, como la mariguana, sigue sin ser una realidad.

A decir de los expertos consultados por Animal Político, la erradicación de cultivos declarados ilícitos no es una política efectiva para reducir la oferta de drogas, ni tampoco se trata de un cambio de paradigma, como prometió el presidente.

«partir de su primera ingesta, el promedio de vida de un consumidor de drogas sintéticas, como #fentanilo y #metanfetaminas, oscila entre 17 y 18 años.

En esta administración se han asegurado más de 76 mil 452 mdp en este tipo de estupefacientes a la delincuencia organizada. pic.twitter.com/xtPRlESCwy «.

— Gobierno de México (@GobiernoMX) March 31, 2022

 

El paradigma no se rompió

Apenas la semana pasada, el presidente pidió al secretario de la defensa, Luis Cresencio Sandoval, que informara sobre “lo sé está haciendo en el combate a las drogas”.

Así lo hizo, y en su presentación incluyó cifras de aseguramientos de laboratorios, plantíos y drogas. Pero también algunos ”efectos” de las drogas sintéticas que ilustró con imágenes de una campaña estadounidense que, dicho sea de paso, no resultó efectiva según reveló una investigación.

Dicho estudio fue realizado por Marcos Anderson del Departamento de Economía en la Universidad de Washington, para determinar si el Proyecto Montana Meth (MMP) redujo el uso de metanfetamina entre los jóvenes; los investigadores encontraron que no tuvo un impacto perceptible, pues el consumo de metanfetamina entre los jóvenes de Montana y de todo el país tenía una tendencia a la baja mucho antes de la adopción de la campaña.

Pero además, celebrar los supuestos logros de la erradicación —como hizo el secretario de la defensa el pasado jueves— es una política inefectiva, según explica Frida Ibarra, directora de incidencia en México Unido Contra la Delincuencia.

“Esta política que se ha mantenido de control de la oferta a través de erradicación de cultivos es inefectiva dado que no es sostenible a lo largo de los años”, señala.

De acuerdo con la investigadora, las consecuencias de mantener esta política — que según el Plan Nacional se iba a abandonar— es que afecta a las comunidades que cultivan productos como el cannabis en México.

Además, este modelo hace que “el Estado aparezca con militares, que son los que se encargan de la radicación, pero no para otorgar servicios de salud o servicios que necesitan en esas comunidades, que son casi siempre en zonas muy marginadas y de difícil acceso en el país”, refiere.

Said Slim, cofundador de la organización civil Verter y secretario general de Red Mexicana de Reducción de Daños coincide, y señala que la estrategia actual se ha mantenido por 30 o 40 años.

Slim señala que en otros países ya no hacen esto de erradicar los cultivos, sino que se regulan, lo que ha mostrado mejores resultados, sobre todo para evitar la incidencia del consumo de drogas entre adolescentes.

Por ejemplo, un informe de la Comisión Global de Políticas de Drogas señala que “las drogas actualmente prohibidas deben ser reguladas”. Pues esto conlleva ventajas como desempoderar al crimen organizado.

“El proceso de regulación legal debe ser cauteloso, gradual e informado en evidencia, guiado en todo momento por los principios de protección y promoción de los derechos humanos, la salud pública, el desarrollo sostenible, la paz y la seguridad”, señala.

Al inicio del sexenio, parecía que el gobierno federal era consciente de ello, pues en el mismo plan de desarrollo se menciona que “en materia de estupefacientes, la estrategia prohibicionista es ya insostenible, no sólo por la violencia que ha generado sino por sus malos resultados en materia de salud pública: en la mayoría de los países en los que ha sido aplicada, esa estrategia no se ha traducido en una reducción del consumo”.

Pero a decir de Slim solamente se continúa con algunas estrategias de gobiernos anteriores, como la del expresidente Calderón que inició la llamada “guerra contra las drogas” con el apoyo del Ejército. Pese a las críticas, ahora López Obrador hace lo mismo pero con la Guardia Nacional.

No hay modelo regulador
Said Slim explica que un modelo de regulación justo busca legalizar todo el tema de drogas desde la producción, la distribución y el consumo de una manera ordenada y controlada, para beneficiar al consumidor.

“Permite que las personas que consumen no tengan riesgos a la salud en todos los sentidos, al consumir una sustancia que tiene visibilidad en todo su proceso de producción”.

En cambio, señala que “la persona que consume en un sistema no regulado tiene riesgos a la salud, puede sufrir problemas derivados por el consumo”. Pues no se conoce la seguridad y la calidad de la sustancia que se ingiere.

Pero pese a que López Obrador dijo en su Plan de gobierno que se regularían las drogas, hasta el momento es algo que no se ha concretado.

Otro punto es que a principios de año la Comisión Nacional contra las Adicciones (Conadic) indicó que no tenía previsto realizar este año la Encuesta Nacional de Adicciones (Encodat), por motivos presupuestales, aunque en la conferencia del 31 de marzo, al hablar sobre el tema de drogas, el presidente dijo que “todavía estamos esperando los resultados de una encuesta”, sin dar más detalles.

Se criminaliza y estigmatiza
“Lo único que tiene es una campaña de comunicación estigmatizante, desinformada, en la cual criminaliza y estigmatiza a las personas que consumen drogas”, dice Slim.

La campaña de comunicación “Juntos por la Paz”, menciona, está encaminada a crear miedo entre las personas se consumen y crea una escena de estigmatización, al compararlas, por ejemplo, con el ejercito nazi.

En cambio, Slim dice que las campañas útiles deberían de contener mensajes enfocados en temas como la reducción de riesgos.

Para Ibarra, “lo que hace la Sedena es presentar información engañosa y estigmatizante”. Por ejemplo, el secretario presentó una serie de efectos de consumo pero no especificó que son consecuencias de un consumo frecuente, ni que hay distintos tipos de consumo.

Otro de los errores que la especialista percibió de la presentación es que se presenta en la misma categoría a la heroína y la morfina, con la cocaína.

“Son drogas completamente distintas y el titular de la Sedena no tiene por qué saber esto, pero entonces con mayor razón no tiene por qué presentarlo porque solo está difundiendo el miedo”, recalcó Ibarra, quien también se cuestionó qué papel juegan la Secretaría de Salud y la Comisión Nacional contra las Adicciones (Conadic).

La investigadora también menciona que otro aspecto preocupante es que durante la conferencia de prensa que se transmite a nivel nacional y por diversos canales digitales, se emplearon fotografías de personas aparentemente demacradas por el consumo de drogas, las cuales forman parte de una campaña que aunque se consideró exitosa, en realidad resultó inefectiva, según un análisis complementario.

De forma específica sobre los spots que se transmiten en radio y televisión como parte de la campaña “En el mundo de las drogas no hay final feliz”, que conforma la segunda etapa de “Juntos por la Paz”, Ibarra recalca que no hay que olvidar que las personas consumidoras de drogas “son personas con derechos y no como se representan en esas campañas”.

Al final, concluye, lo que esto genera “es que la gente que consume sustancias no quiera acudir a los servicios de salud o hablar sobre su consumo, o preguntar cómo puede reducir los riesgos porque todo se ve como muy malo y que incluso son delincuentes”.

Desde noviembre de 2019, cuando el gobierno relanzó su estrategia contra las adicciones, especialistas señalaron contradicciones y vacíos, al no asignar suficiente presupuesto, no atender el déficit de personal especializado, e insistir desde entonces en el discurso estigmatizante

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