En agosto 35 denuncias por desaparición de personas

Texto: Beatriz García

Fotografía: Oscar Guerrero

Chilpancingo

 

En agosto, la escalada de desaparecidos en Guerrero continuó como en los últimos meses.

La Fiscalía General del Estado (FGE) recibió 35 denuncias de desaparición, casos por las que se emitieron alertas Alba y Amber, para mujeres mayores de edad y niñas y niños menores de 18 años.

De las 35 denuncias que familiares interpusieron durante agosto de este 2022 para pedir la localización de sus seres queridos, hubo alertas Violeta, un protocolo empleado recientemente dirigido para la desaparición de mujeres que se activa con una denuncia a través del número de emergencias 911. De las que se activaron 16 durante este mes que está por cerrar: 16 mujeres desaparecidas, de las cuales 13 aparecieron, sin que las autoridades informaran en qué condición.

Familiares de ocho menores de edad, de igual manera, interpusieron denuncia por igual número de desaparecidos, de los cuales cinco fueron localizados.

Además se activaron dos Alerta Alba, es decir dos familias interpusieron denuncia por la desaparición de dos mujeres mayores de edad y por otros ocho hombres mayores de edad, por quienes las FGE activó las fichas Has visto a; dos de éstos aparecieron, tampoco difundieron en qué condiciones.

Agosto del 2022 rebasó por dos el número de desaparecidos en relación al agosto de un año anterior, que tuvo un registro de 32 desaparecidos. Pero agosto del 2021 registró esa cifra con desaparecidos por los que sus familiares presentaron denuncias formales y denuncias que solo se hicieron vía redes sociales.

Entonces, es probable que agosto de este año la cifra sea mayor a 35, si se contemplaran los desaparecidos por los que sus familiares pidieron ayuda para su localización vía redes sociales.

En menos de 20 días, durante agosto, desaparecen un menor y una menor en Chilapa

El 14 de agosto, familiares de María de Jesús Antonio Rodríguez, de 16 años, supieron por última vez de su familiar.
Los familiares supieron que ese domingo estuvo en el zócalo de la cabecera municipal, de acuerdo con información que publicaron vía Facebook y la ficha Alerta Amber que se emitió después de que interpusieron su denuncia ante el Ministerio Público.

No se sabe qué ropa o zapatos portaba el día que desapareció, pero los familiares informaron a las autoridades que la menor es delgada, tiene el cabello negro lacio, cejas semipobladas, ojos grandes y labios delgados. Además tiene un tatuaje de corazón en la mano izquierda, otro más de un rosario en el tobillo derecho y un lunar en el cuello.
María de Jesús sigue desaparecida.

Jesús Manuel García, de 17 años, desapareció 22 días después que María de Jesús, también en la cabecera municipal de Chilapa. Sus familiares también interpusieron una denuncia ante el Ministerio Público, además pidieron ayuda a la población mediante Facebook.

El menor es estudiante del Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep) de Chilapa.

El 26 de agosto, la última comunicación que tuvo con sus familiares fue a las ocho de la noche y dijo que ya iba para su casa, pero nunca llegó. Sigue desaparecido.

Jesús Manuel como señas particulares tiene una cicatriz en la mejilla derecha y tiene brakets. Es delgado, su cabello es negro lacio, cejas pobladas, nariz grande y labios gruesos.

Julio cerró con 22 desaparecidos

Un mes antes, en julio, de acuerdo con el recuento mensual que hace este medio mediante los reportes de familiares de desaparecidos en denuncias formales, en medios de comunicación y en redes sociales, el mes cerró con 22 desaparecidos.
En julio del 2021 este medio registró 50 desaparecidos, que cuentan con denuncias formales y otros con denuncias vía redes sociales, es decir, 28 desaparecidos más que este 2022.

El panorama de este año sigue igual para cientos de familias en el estado, situación que los lleva a buscar sus propios mecanismos de búsqueda y justicia.

El 25 y 26 de julio pasado en Chilpancingo, por ejemplo, en el Centro Cultural Zanate Azul se reunieron integrantes del Colectivo de Familiares de Personas Desaparecidas María Herrera y del Colectivo Familiares en Búsqueda Lupita Rodríguez Narciso, quienes participaron en la Caravana Nacional Narrativas y Memorias de la Desaparición en México.

Esta actividad la realizó el Colectivo de Puebla Técnicas Rudas, en articulación con Amapola. Periodismo transgresor.

De los desaparecidos de julio, sólo localizaron a ocho

De los 22 desaparecidos documentados por este medio, 14 están sin ser localizados; ocho fueron localizados según las fichas emitidas por la FGE, sin que difundieran sus condiciones al momento de la localización.

En julio, en comparación con las denuncias formales de agosto, fueron menos desaparecidos entre denuncias formales y por redes sociales, pero también fueron menos los localizados.

En una desglose de los datos que Amapola. Periodismo transgresor registró sobre las y los desaparecidos de julio, el panorama queda así: el mayor número de reportes de desaparecidos se dio mediante la línea telefónica Locatel, por la que se emitieron nueve fichas de seis mujeres y tres hombres de entre cuatro y 80 años, de ellos, seis fueron localizados.

En la FGE, familiares de cinco hombres mayores de edad interpusieron una denuncia formal, por los que se activó la ficha Has visto a, los desaparecidos tienen entre 18 y 45 años. Todos siguen sin ser localizados.

En julio cuatro menores de edad desaparecieron en Guerrero y sus familiares interpusieron una denuncia formal que activó cuatro fichas por su desaparición y que circularon principalmente en redes sociales. Dos de ellas siguen desaparecidas.

Dos mujeres más, pero mayores de edad, también desaparecieron en julio; por ambas hay una denuncia formal ante las autoridades ministeriales y circulan sus fichas de la Alerta Alba. Ambas siguen sin ser localizadas.

Por una mujer desaparecida junto con su hijo se activó la alerta Violeta. Se trata de Liliana López de la Cruz, de 23 años, quien desapareció el pasado 31 de julio en Ometepec, junto a su hijo Fabián Victoriano López, de dos años. Ninguno ha sido localizado.

La Alerta Violeta es un protocolo estatal que fue activado el 18 de julio día que lo presentaron autoridades locales.

Así quedaron las cifras de desaparición en junio.

En junio, en el puerto, las manifestaciones y bloqueos fueron constantes para exigir búsquedas de desaparecidos.

Luego de la desaparición en mayo de Yoselín Patricio Vendrel, de 16 años, sus familiares bloquearon la Autopista del Sol para presionar a las autoridades. La joven fue localizada con vida.

Mayo, de acuerdo con el recuento de este medio, cerró con 56 víctimas de desaparición entre hombres y mujeres adultos y menores de edad.

En junio dos veces se replicaron los bloqueos. El 5 de junio, familiares de Andrés Ayala Silva, quien también tiene el apodo de Sexy Lola dentro de la lucha libre, bloquearon el bulevar Vicente Guerrero, después de que desapareció un día antes cerca de las cuatro de la tarde, después de salir de su trabajo como mesero en un restaurante de la Isla Roqueta, de acuerdo con lo documentado en los medios.

Ese mismo día hubo otro bloqueo en la avenida Escénica de familiares y amigos de Clemente Mejía Ávila, de 75 años, quien desapareció el 31 de mayo de este año.

El adulto mayor desapareció después de salir de su casa en Cumbres de Llano Largo, en el puerto, rumbo a sus labores de campo. No hay indicios de su paradero.

Familiares de desaparecidos consideraron que sólo con la presión social las autoridades gubernamentales responden.

 

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Texto: José Miguel Sánchez

Fotografía: Oscar Guerrero

Chilpancingo

 

El Colectivo de Familiares en Búsqueda María Herrera, de Chilpancingo, en el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada, marcharon y montaron un tendedero con las fotos de sus familiares desaparecidos para exigir su aparición con vida.

La marcha comenzó en la Alameda Granados Maldonado y recorrió el andador Emiliano Zapata, en el centro de Chilpancingo.

Afuera de la Catedral Santa María de la Asunción, Gema Antúnez Flores, representante del Colectivo, leyó un posicionamiento a nombre de los integrantes, donde denunció a las autoridades por su omisión al problema de la desaparición.

«Las autoridades han sido omisas y no dan respuesta a las exigencias, la desaparición forzada es catalogada como crimen de lesa humanidad y Guerrero ocupa uno de los primeros lugares de desaparición forzada en el país», mencionó.

Una de las exigencias del colectivo es la creación de un banco de datos para identificar de una manera más eficiente los cadáveres que llegan al Servicio Médico Forense (Semefo).

El Colectivo María Herrera lo conforman 80 familias con al menos un integrante desaparecido.

Antúnez Flores pidió una reunión directa con la gobernadora Evelyn Salgado Pineda para que escuche de manera personal sus demandas.

Reconoció la apertura de muchos funcionarios al tema de la desaparición pero creen necesario que Salgado Pineda sepa de sus peticiones.
«Hacemos un llamado a la gobernadora para que nos reciba. Ya nos canceló tres citas y queremos que nos escuche personalmente como cabeza principal del estado», dijo la activista.

A los grupos del crimen organizado que desaparecen personas les pidieron no enterrar los cadáveres de las personas que asesinan.

«Si algo les hicieron, con quitarles la vida, creo yo, es suficiente, que necesidad de enterrarlos para que sus familias no los hallen».

«Para los familiares es un infierno vivir día con día sin saber nada de nuestros seres queridos».

En el acto llamaron a la sociedad a no ser indiferente a la problemática de la desaparición y les pidieron ser empáticos.

De acuerdo con la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas, en México hay más de 100,000 desaparecidos, de las cuales 75,000 son hombres y 15,000 mujeres.

«Nada nos ha detenido ni nos detendrá por buscar a nuestros familiares porque en nuestra mesa hay una silla que los está esperando».

Después del mitin colocaron un tendedero con las fotos de personas desaparecidas y posteriormente entraron a una misa a la Catedral Santa María de la Asunción.

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Texto: José Miguel Sánchez

Fotografía: Oscar Guerrero

Chilpancingo

 

El Colectivo de Personas Desaparecidas Lupita Rodríguez Narciso, un grupo de madres y padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa, junto con estudiantes, protestaron en la Fiscalía General del Estado (FGE) para exigir justicia y atención a los casos de sus familiares.

Durante la protesta, afuera de la FGE, salió la fiscal del estado, Sandra Luz Valdovinos Salmerón, con ocho guardaespaldas a su alrededor, a buscar diálogo con los manifestantes.

Durante su salida, normalistas de Ayotzinapa gritaban consignas.

Valdovinos Salmerón se acercó a los estudiantes y acarició a uno de ellos en la cara, mientras decía, «quiero que sepas que estoy para apoyarte».

Los normalistas no respondieron a la fiscal y continuaron gritando consignas.

Los integrantes del Colectivo Lupita Rodríguez se negaron a dialogar con la fiscal porque lo consideraron una falta de respeto que en este día conmemorativo y en medio de una manifestación busque el diálogo.

«Por respeto a nuestro compañeros normalistas y a los padres y madres de los 43 y por respeto a nuestro dignidad no vamos a hablar con la fiscal, es su trabajo y tiene todo el tiempo del mundo para atendernos, porque solo cuando nos manifestamos y es un día conmemorativo se acerca a nosotros», mencionó Molina Rodríguez.

Al término de la manifestación, Valdovinos Salmerón comentó que trata de atender los problemas de la fiscalía, uno a la vez.

«No voy a resolver un problema de 10 años en ocho meses», mencionó la fiscal.

La manifestación se realizó en el marco del Día Internacional de la Desaparición Forzada

El contingente encabezado por el hijo de Lupita Rodríguez, David Molina Rodríguez, dijo que en la entidad hay un estimado de unos 5,000 desaparecidos.

El activista señaló que el colectivo optó por rechazar las invitaciones de las instituciones de gobierno, puesto que no se trata de celebrar el día.

Agregó que existe un distanciamiento con la FGE porque no hay apertura al diálogo con la fiscal ni sus funcionarios.

De 2018 a la fecha, el Colectivo halló 180 cadáveres, los cuales ya fueron entregados a sus familiares.

El colectivo se fundó el 23 de septiembre de 2016 y primero era encabezado por Guadalupe Rodríguez Narcizo, quien falleció en agosto del 2021.

Otra de las exigencias del Colectivo es que el Congreso local homologue y apruebe la Ley de Declaración de Ausencia, para que los familiares de desaparición tengas acceso a apoyos sociales y reconocimiento.

«Conmemoramos un día que no tendría que existir»

Durante un acto de conmemoración por el Día Internacional de las Víctimas de la Desaparición Forzada Ema Mora Liberato, presidenta de la asociación Familias de Acapulco en Búsqueda de sus Desaparecidos, dijo frente a autoridades que por irresponsabilidad del Estado es que existen personas desaparecidas.

«El Estado nos falló y nos vemos en la necesidad de conmemorar un día que no tendría que existir», mencionó Mora Liberato frente a la fiscal general del estado.

En el marco del día Internacional de las Víctimas de la Desaparición Forzada, la Fiscalía General del Estado (FGE), la Cruz Roja Mexicana, la Secretaría de Salud, y el Servicio Médico Forense (Semefo) realizaron una ofrenda floral en el Cementerio Estatal Forense.

Al acto asistieron como invitados integrantes de la asociación Familias de Acapulco en búsqueda de sus desaparecidos.

Durante su participación, Mora Liberato dijo que la construcción de un cementerio estatal es un avance para las familias de las víctimas pero que eso no resuelve el problema.

«Este cementerio no nos da una respuesta para evitar la desaparición de personas, necesitamos saber quiénes están ahí y que tengan una identidad», mencionó.

También le pidió a la fiscal del estado, Sandra Luz Valdovinos Salmerón, que sus funcionarios se apeguen a los protocolos y respeten el dolor de las víctimas.

«No se olviden que tienen un puesto derivado de una necesidad».

Mora Liberato explicó que muchas veces les entregan cadáveres incompletos y cuando son completos no todas las partes pertenecen a uno mismo.

Por lo que pidieron entregas de cadáveres dignas para las familias de las víctimas y que dejen de apilarlos en bolsas de basura sin algún registro.

«Sin algún protocolo ni tacto, en el Ministerio Público nos dicen que nuestro familiar ya está en Semefo y que vayamos por él, esas palabras nos laceran».

Exigió también los apoyos que por ley les deben otorgar como víctimas indirectas, ya que explicó que muchos familiares por las búsquedas se quedan sin empleo y quedan vulnerables.

Durante la participación, la fiscal general dijo que no puede influir en las desapariciones ni en las mentes de quienes las cometen.

“Es un hecho que no podré cambiar, el que sigan desapareciendo personas, o que no pueda influir en la mente malvada de un ser humano”, mencionó Valdovinos Salmerón.

Lo que sí puede hacer, dijo, es brindar apoyo para la localización de sus seres queridos.

Personal del Semefo informó que en el cementerio estatal hay un total de 673 cadáveres sin identificar, de los cuáles, en los últimos seis años, identificaron solamente ocho.

La cifra del total de cadáveres sin reclamar en todo el estado asciende a 680.

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Texto: José Miguel Sánchez

Fotografía: Oscar Guerrero

Chilpancingo

 

Durante el conversatorio Narrativas y memorias de la desaparición en Guerrero, Colectivos de familiares de personas desaparecidas denunciaron los riesgos a los que se enfrentan, la omisión de los tres niveles de gobierno, a demás del desgaste físico, emocional y económico que viven durante la búsqueda de sus seres queridos.

El Colectivo de Familiares de Personas Desaparecidas María Herrera y el de Familias en Búsqueda Lupita Rodríguez Narciso coincidieron en la falta de presupuesto para atender a las víctimas de personas desaparecidas, en la falta de protocolos para investigar los casos de desaparición y en el peligro que implican las búsquedas en fosas clandestinas.

En el conversatorio las integrantes de los colectivo contaron las condiciones en las que realizan sus labores de búsqueda y las dificultades a las que se enfrentan en su lucha por visibilizar la problemática de los desaparecidos.

“Cuando buscamos cuerpos en fosas clandestinas nunca es cerca, caminamos siempre entre ocho y 10 kilómetros solo para que los grupos de la delincuencia nos amenacen con disparos al aire, pero eso nunca nos ha detenido”, comentó durante el conversatorio Ivon Álvarez Gil del colectivo Lupita Rodríguez.

Álvarez Gil busca a su hermano, Juan Álvarez Gil, desaparecido el 5 de julio del 2013, secuestrado por un grupo de civiles armados en las calles de Chilpancingo, para ella la búsqueda de su hermano es un compromiso que hizo con su madre, que falleció hace cinco años. “Mi madre se fue y no le pude cumplir la promesa de regresarle a su hijo”, contó con la voz entre cortada.

Gema Antúnez Flores, del colectivo Lupita Rodríguez, también abordo el tema de las búsquedas.

“Como familiares nos enfrentamos al clima, a los grupos criminales, muchos recibimos amenazas de esos grupos, pero lo que nos mueve es algo más grande, es el amor por nuestros familiares y por eso nunca nos hemos detenido”.

El conversatorio se realizó en el marco de la Caravana Nacional Narrativas y Memorias de la Desaparición en México, capitulo Chilpancingo, donde a demás del conversatorio se realizó una muestra colectiva de carteles, un concierto y un taller para los familiares de personas desaparecidas.

Otro de los temas que se abordaron durante el conversatorio fue el papel de las instituciones gubernamentales y como hacen caso omiso a la problemática.

En el caso de Guerrero, de parte de la administración morenista de Evelyn Salgado Pineda, los colectivos contaron sobre la falta de apoyos que hay hacía su labor.

Gema Antúnez contó que desde el comienzo de la administración, en octubre del 2021, buscan una reunión con la gobernadora pero siempre que agendan les cancelan de último minuto.

Lo único positivo que lograron en esta administración es la apertura al diálogo con la fiscal general Sandra Luz Valdovinos, quien, dijeron, está en la disposición de atender al colectivo María Herrera.

Al respecto, Álvarez Gil mencionó que de parte de su colectivo (Lupita Rodríguez) ya se reunieron con la gobernadora pero no hay acuerdos concretos.

“Es lo de siempre, solo vamos y la gobernadora nos dice que tenemos a disposición a todos los secretarios, pero nosotros no queremos eso, no queremos a un funcionario detrás de un escritorio, queremos que salgan y nos apoyen en nuestras búsquedas”.

Un punto en el que coincidieron los colectivos es en aumentar el presupuesto para los organismos que trabajan directamente con las víctimas y sus familiares, pues denunciaron que las oficinas de la Comisión de Atención a Víctimas (CEAV) en Acapulco no hay ni garrafones de agua para los trabajadores, menos para apoyar y solucionar peticiones de las víctimas y colectivos.

Llamqron a las autoridades a dotar de presupuesto y herramientas como palas, picos y retroexcavadoras para las búsquedas y que queden a disposición de todos los colectivos

En el caso de las fiscalías piden agilizar las investigaciones porque dijeron que los avances que hay en las carpetas de investigación es porque los familiares aportaron todas las pruebas.

Al finalizar el conversatorio Gema Antúnez llamó a los grupos del crimen organizado parar las desapariciones.

“Les preguntamos a todos esos perpetradores, ¿si ya los mataron por qué enterrarlos, que les cuesta dejarlos donde podamos encontrarlos para que sus familias puedan estar en paz”.

Muestra colectiva de cartel

En el marco de la Caravana se realizó la muestra colectiva de carteles Narrativas y Memorias de la Desaparición en México, una serie de 97 carteles creados por artistas de diversos colectivos y universidades que plasmaron su sentir por las desapariciones en el país.

Los carteles tienen la temática de desaparecidos y estará expuesta hasta el próximo viernes en el centro cultural El Zanate Azul, espacio que fue sede de estas actividades.

El evento fue organizado por los colectivos Técnicas Rudas, Amapola periodismo y el Centro de Estudios sobre Infancias y Juventudes en Guerrero (Ceijgro).

Además de la exposición de carteles se realizó un concierto gratuito de los rockeros mexicanos Francisco Barrios, conocido como El Mastuerzo y Arturo Muñoz, Cárcara, quienes cantaron canciones dedicadas a personas desaparecidas.

El Mastuerzo es conocido por formar parte del grupo de rock Botellita de Jeréz, además de ser solidario con diversos movimientos sociales que van desde la Guerra sucia, el levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y actualmente con colectivos de familiares de personas desaparecidas.

Una de las canciones que tocó está dedicada a una sobrina desaparecida durante la guerra sucia.

En el conversatorio tambien participaron la reportera Marlén Castro, de Amapola periodismo y Arturo de Dios, también fundador de este medio nativo digital.

Castro y De Dios señalaron la responsabilidad del Estado en todas las desapariciones registradas en Guerrero, estado en el cual se documento la primera documentación forzada en el país.

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Texto: José Miguel Sánchez

Fotografía: Oscar Guerrero

Chilpancingo

 

Colectivos de víctimas de familiares de personas desaparecidas durante la década de los setentas pidieron al secretario de la Defensa Nacional, Luis Crescencio Sandoval González, se retracte de su propuesta, que tiene la venia presidencial, de colocar en letras de oro a los militares abatidos en combate durante el periodo conocido como guerra sucia.

En conferencia de prensa, este martes los representantes de los colectivos hicieron un pronunciamiento dirigido a Sandoval González para, entre otras cosas, desista y pida disculpas por lo dicho el pasado 22 de junio durante el inicio de actividades conjuntas entre la Comisión de la Verdad (Comverdad), y el Ejército para abrir sus cuarteles y archivos.

Sandoval González dijo en esa ocasión que los militares caídos en aquella etapa serán homenajeados.

“Es un agravio y una ofensa para las victimas enaltecer a los perpetradores como si fueran héroes nacionales”, mencionó Octaviano Gervasio Benítez, representante del Colectivo de grupos de desaparecidos de la guerra sucia.

“Por eso pedimos al secretario se retracte de su propuesta de enaltecer a los perpetradores”.

Además de la petición de que el secretario se retracte, los colectivos piden al presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, y al subsecretario de Gobernación y presidente de la Comverdad, Alejandro Encinas Rodríguez, una serie de peticiones que garantice a las víctimas y familiares un acceso pleno a la justicia.

Los colectivos pidieron que a los trabajos de la Comverdad se sume la Secretaría de Marina (Semar), para que explique el tema de los vuelos de la muerte, donde supuestamente a través de aviones tiraron en el mar a activistas desaparecidos desde entonces.

También pidieron incluir a la Fiscalía General de la República (FGR), para comenzar a judicializar los casos y después la creación de una Fiscalía Especial para los casos sucedidos durante la guerra sucia y poder enjuiciar a los perpetradores y que las entrevistas a los perpetradores sean realizadas por ministerios públicos y no por historiadores.

“Hasta que cada perpetrador sea presentado a la justicia vamos a estar en paz, ya basta de actos protocolarios que fomentan la impunidad“, mencionó Gervasio Benítez quien comentó que su padre fue desaparecido por el Ejército durante la guerra sucia en Atoyac.

Los colectivos también denunciaron el enfoque que la Comverdad a las investigaciones y anunciaron que ellos no quieren un informe o un libro, como pretenden, lo que piden es castigo a los culpables.

De acuerdo con datos de la Comisión Nacional de Derechos Humano (CNDH), las victimas directas durante la guerra sucia ascienden a 542 personas, pero los colectivos dijeron que a través de sus propias indagatorias ellos contabilizan alrededor de 1,200.

A tres años del gobierno de López Obrador, los colectivos piden justicia y concluyeron que la ola de violencia y desapariciones que generan los grupos del crimen organizado se debe a que sucesos como la guerra sucia continúan impunes.

 

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Has visto a… Lucyla Mendoza, la víctima 13 de desaparición que expone la trata en Montaña alta

La desaparición de mujeres mucha veces queda desdibujada en medio de violencias más estructurales en la región 


Texto: Beatriz García 

Chilpancingo 

 

Lucyla Mendoza García estaría a punto de graduarse del Centro de Estudios de Bachillerato de Tlapa, una oportunidad que le brindó su familia y que muy pocas la tienen en la Montaña alta de Guerrero. Salió de su comunidad, Pueblo Viejo, municipio de Metlatónoc, para estudiar. Su graduación está prevista en julio, pero ella está desaparecida desde el 9 de mayo pasado. 

La joven es una de los 56 víctimas de desapareción que Amapola. Periodismo trangresor registró durante mayo; son hombres y mujeres adultos y menores de edad. 

Lucyla tiene 19 años, es originaria de uno de los municipios más pobres y de gran marginación en América latina, que se ubica en Guerrero; es una zona carente de servicios básicos como educación, salud, vivienda y servicios públicos. 

Es una de las pocas mujeres de la región a quien sus padres campesinos y hermanos migrantes en Estados Unidos le brindan la oportunidad de ir a Tlapa, la cabecera municipal a la que migra la población de otros municipios de la Montaña, en particular de la parte alta, en busca de mejores oportunidades de vida. 

Las mujeres en la Montaña viven en medio de distintas violencias físicas, como en otras partes de Guerrero: desapariciones, feminicidios y casamientos forzados. 

En Tlapa, por ser la ciudad más grande de la región, se concentran las escuelas y algunos servicios públicos, además es el principal centro económico.  

El 9 de mayo por la tarde, Lucyla quedó de visitar a una de sus amigas en Tlapa, pero nunca llegó. Sus padres estaban en Pueblo Viejo, ubicado a unas cuatro horas de esa cabecera municipal, sin acceso a la telefonía celular. A los cuatro días de la desaparición, las amigas de Lucyla llamaron a sus padres a la caseta de la comunidad para informarles que no sabían nada de su hija y que estaban preocupadas por ella.  

De inmediato, un familiar de Lucyla elaboró una ficha de su desaparición para publicarla en redes sociales. 

“Familiares de la jovencita Lucyla Mendoza García, así como autoridades estatales y municipales, piden la colaboración de la ciudadanía para dar con su paradero”, se lee en la ficha que aún circula en las redes. 

En la publicación, los familiares colocaron números telefónicos por si alguien tenía información de la joven. Los mensajes y llamadas que les llegaron fueron de extorsión y amenazas. En uno de los mensajes se leía que ya no buscaran más a la joven, de lo contrario “algo” le sucedería a la familia. 

En otro mensaje que recibieron les decían que Lucyla estaba en Acatepec, en la Montaña alta, que la habían comprado para una casa de citas, es decir, con fines de trata 

El caso de Lucyla, según la versión de un familiar, quien pidió no mencionar su nombre por su seguridad, puede ser similar al de otra  menor de la misma comunidad (Pueblo Viejo), a quien se la llevaron unos hombres con fines de trata, pero ella logró comunicarse con su familia, quienes pidieron ayuda a la policía y la niña regresó con vida. 

Sobre la desparición de Lucyla, la familia sospecha de Sergio Ramírez Comonfort, un hombre de la misma comunidad, quien, saben, vende a jóvenes y niñas. Al menos así está asentado en la denuncia que recogió el Centro de Derechos Huanos de la Montaña Tlachinollan, que acompaña a la familia de Lucyla.  

Un día después de que se corrió el rumor de la desaparición de la joven, Sergio Ramírez se esfumó de la localidad y su familia interpuso una denuncia penal por su supuesta desaparición, de acuerdo con la versión del familiar de la estudiante de bachillerato. 

Las autoridades no dan información a la familia sobre las investigaciones del caso. La información que tiene la familia es porque lo investigaron por su cuenta y ellos se la reportaron a las autoridades.  

La familia asumió una responsabilidad directa de Fiscalía General del Estado (FGE). También optó porque lo trataran directo en la FGE Chilpancingo, por desconfianza a las autoridades regionales.  

Las violencias en Guerrero contra las mujeres son expuestas y documentadas por familares de las víctimas, quienes terminan asumiendo el trabajao de investigar. También las activistas y feministas en pro de los derechos de la mujer, quienes lograron que la Secretaría de Gobernación (Segob) emitiera ya dos Alertas de Violencia de Género (AVG) en el estado. 

El 23 de junio del 2016 hicieron la solicitud ante Instituto Nacional de Mujeres (INM). Guerrero llevaba años con una violencia sistemática hacia las mujeres; el estado ocupó uno de los primeros tres lugares a nivel nacional en violencia feminicida durante el periodo 1984-2010. 

El 22 de junio del 2017, la Secretaría de Gobernación (Segob) declaró la AVG en Guerrero. Los municipios dentro de esa alerta son Acapulco, Chilpancingo, Zihuatanejo, Ometepec, Ayutla, Coyuca de Catalán, Tlapa e Iguala. Posteriormente se sumó Chilapa. 

El 5 de junio de 2020, ante el incumplimiento del estado para demostrar avances en la protección de la vida, integridad y seguridad de las mujeres, niñas y adolescentes guerrerenses, la Segob, a través de la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (CONAVIM), emitió la segunda AVG por Agravio Comparado para Guerrero. 

La segunda AVG se emitió con el objetivo de garantizar a las niñas y mujeres víctimas de violación sexual la interrupción del embarazo sin que tuvieran que interponer una denuncia y evitar poner en riesgo su salud, garantía que tendrán hasta ahora que se despenalizó el aborto en el estado.  

A este contexto de las mujeres se suma la pobreza en la que están inmersas en los municipios y localidades de la Montaña alta del estado, principalmente en los municipios de Cochoapa el Grande y Metlatónoc que durante muchos años organizaciones internacionales, como la Organización de las Naciones Unidas (ONU, las han catalogado como una de las regiones más pobres del mundo, lo que genera mayores dificultades para que las víctimas de alguna violencia acudan a la ciudad a interponer una denuncia. 

La familia de Lucyla es de las pocas que pudieron ir a interponer una denuncia formal a Tlapa, porque tienen familiares ahí. 

Sin embargo, Pueblo Viejo, de donde es originaria la joven, es un vivo ejemplo de pobreza y marginación de la región. 

Para llegar a Pueblo Viejo desde Tlapa–ubicada a entre tres y cuatro horas de distancia– se invierten tres horas en el camino de terracería, pero en temporada de lluvia pueden aumentar. El camino lo trazaron los mismos pobladores. Pero, el transporte solo llega a Zitlaltepec y de ahí los pobladores que van a la comunidad deben caminar una hora. 

El transporte público de Pueblo Viejo a Tlapa se reduce a dos camionetas pasajeras, pero con una sola salida al día. La camioneta sale entre 3:30 y 4:00 de mañana. El costo es de 120 pesos a 150 pesos.  

En caso de una urgencia, por ejemplo médica, los pobladores deben pagar un viaje particular que les cuesta 2,000 pesos, cantidad que casi nadie tiene. 

De acuerdo con pobladores, las autoridades les han prometido en muchas ocasiones la construcción de una carretera, pero nunca llega. 

En la localidad hay un centro de salud con apenas una enfermera, rara la vez llega un médico para dar atención. Los medicamentos que suelen darles sólo son paliativos, como paracetamol y ambroxol, incluso ha llegado medicamento caducado. 

El Centro de Estudios de Finanzas Públicas destaca que el porcentaje de pobreza moderada y extrema de la Montaña alta de Guerrero es de 88.72 por ciento, de acuerdo a un artículo publicado por Verificado. 

Esa información confirmada indica que los municipios donde más personas en pobreza viven son Cochoapa el Grande con 99.3 por ciento de su población y Metlatónoc con 98.4 por ciento. 

Con todas estas condiciones adversas que configuran violenias más estructurales es probable que la cifra de mujeres deesparecidas en la región Montaña sea mayor, pero hay pocas posibilidades de saberlo. 

56 víctimas de desparición en Guerrero durante mayo 

En mayo 56 personas de entre 8 y 80 años de edad desaparecieron en Guerrero, de los cuales 34 siguen desaparecidos, de acuerdo con el registro mensual que hace Amapola. 

El registro mensual contempla a mujeres y hombres desaparecidos de quienes sus familiares interpusieron denuncia formal ante las autoridades, por quienes se activaron fichas de Alerta Amber para menores de edad, fichas de Alerta Alba para mujeres mayores y fichas Has visto para el caso de hombres mayores. 

El registro también contempla desaparecidos por los que sus familiares interpusieron denuncia en el servicio telefónico Locatel y en la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas, donde también se emitió ficha de búsqueda y que se distribuyó principalmente en redes sociales como Facebook. 

En este mismo registro están las personas que desaparecieron y días después fueron hallados asesinados, por ejemplo, el ganadero que desapareció en Zitlala, de quien después localizaron su cadáver junto a otra persona. Otro caso es el de hombre de quien hallaron su cadáver flotando en un arroyo y tenía una semana reportado como desaparecido. 

En la lista de desaparecidos de la Montaña alta en mayo, además de Lucyla, está el caso de Dolores Flores Basurto, de 20 años, quien desapareció en Tlapa el 11 de mayo, después fue localizada, no se sabe si viva a o muerta. 

También en Tlapa desapareció el 7 de mayo Crescencio Damián Oliva de 32 años, sigue sin ser  localizado; el 9 de mayo desapareció Sergio Ramírez Comonfort de 29 años, y Elmer Zahi Vázquez Cristino de 25 años y Zeferino Cristino Vázquez de 72 años, quienes desaparecieron el 22 de mayo pasado. Ninguno de ellos fue localizado. 

13 mujeres desaparecidas en la Montaña alta  

En la Montaña alta suman 13 niñas, adolecentes, jóvenes y adultas  desaparecidas desde el 2018 hasta mayo del 2022, de acuerdo con el registro de Tlachinollan.  

Los integrantes de este organismo de defensa de los derechos humanos en la Montaña alta de Guerrero acompañan a víctimas de las diferentes violencias que se viven en la zona, entre ellas las mujeres que han vivido una violencia feminicida. Contempla un periodo más amplio y comienzan a hacer visible un problema más complejo, como la trata de mujeres.  

La abogada Neil Arias Vitinio lleva puntual seguimiento sobre las desapariciones de menores de edad y mayores de edad. El último caso que registró y por el que acompaña a sus familiares es el de Lucyla Mendoza. 

Vía telefónica, la abogada contó que de las 13 desaparecidas que tiene registradas, la más pequeña  es de 5 años. 

Dentro de las líneas de investigaciones de estos 13 casos, de acuerdo con lo que las autoridades aportaron a los y las defensoras de Tlachinollan, en las desapariciones tuvieron que ver grupos criminales, algunos relacionadas a la trata de personas. 

Del caso de Lucyla, la abogada compartió que ha solicitado a las autoridades de la FGE que agoten todas las líneas de investigación, porque, de acuerdo con el relato de familiares y conocidos, el sospechoso es una persona que forma parte de un grupo criminal y tiene antecedentes de haber engañado a otras jóvenes de varias partes de la región. 

Lo grave para la abogada, es que el sospechoso ahora lo consideran una víctima, porque supuestamente está desaparecido, que impide se consolide la línea de investigación que indica que está involucrado en la desaparición de Lucyla. 

Destacó que la Montaña alta es una zona marginada y el problema  está en que para la FGE si una mujer desaparece en esta región es porque  “se fueron con el novio con consentimiento”. Con esa narrativa impuesta los casos quedan cerrados. 

En la Montaña alta las autoridades también se aprovechan porque a los familiares se les complica viajar, que impide exijan una investigación pronta y oportuna, pero los y las defensoras de Tlachinollan aseguran que estarán acompañando a las familias de cada víctima hsta encontrarlas. 

 

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«Podrán borrar un mural pero nunca lo harán de nuestros corazones»

Texto: Jesús Guerrero

Fotografía: Celeste Hernández / Facebook y Redes

Chilpancingo

 

La voz de doña Socorro Gil se oye con coraje al enterarse de que borraron con pintura blanca el mural con los rostros de 52 desaparecidos que estaban plasmados en la pared del restaurant El Anafre ubicado en la avenida Miguel Alemán en la zona tradicional de Acapulco.

«Podrán borrar un mural con los rostros de nuestros desaparecidos pero nunca los van a borrar de nuestro corazón», señaló la señora quien tiene un hijo desaparecido y su rostro estaba en ese mural.

El primero diciembre del 2021 este mural había sido borrado con pintura blanca pero con las lluvias que han caído en los últimos días de apenas este mes de mayo se deslavó la pared y nuevamente aparecieron los rostros de los desaparecidos.

«Fue un milagro del cielo», dijo doña Socorro Gil cuando vio nuevamente el mural.

Pero este martes 31 de mayo nuevamente fue borrado el mural con agua de cal y no se sabe quién o quiénes lo hicieron.

Para doña Socorro Gil Guzmán, madre del joven desaparecido Jonathan Guadalupe Romero, consideró que el que hayan escondido con pintura blanca este mural es una acción de las personas que no tienen ninguna sensibilidad.

«No tengo pruebas de que haya sido la autoridad pero seguramente fueron los malos (delincuentes) los que borraron ese mural y yo no sé que les molesta que estén ahí las imágenes de nuestros desaparecidos», afirmó la señora.

Señaló que la primera vez que fue borrado el mural, en diciembre del 2021, fue amenazado el dueño del restaurant por los delincuentes.

Este mural con los 52 rostros de los desaparecidos fue pintado por el artista plástico Alexis.

Los colectivos de los desaparecidos le pagaron el material y la comida al pintor para que realizara el mural.

«Le dimos dinero para las pinturas y durante el tiempo que estuvo trabajando le pagamos la comida», señaló doña Socorro quien pidió que el rostro de su hijo Jonathan quedara plasmado en este mural.

El joven Jonathan Guadalupe Romero Gil junto con su amigo Carlos Ignacio Rojas fueron privados de su libertad por un grupo de policías municipales cuando se dirigían a jugar futbol rápido en la cancha de la CROM en la avenida Miguel Alemán, cerca de la playa Tlacopanocha el 5 de diciembre del 2018.

Carlos Ignacio Rojas, apareció asesinado a tiros el seis de diciembre de ese año, pero hasta el momento Jonathan sigue desaparecido.

La desaparición de Jonathan y del otro joven que fue hallado 24 horas después asesinado a tiros, ocurrió durante la administración de la morenista Adela Román Ocampo.

Desde entonces doña Socorro Gil sigue buscando a su hijo y exigiendo a las autoridades que le hagan justicia deteniendo a los policías municipales que siguen en activo en la corporación como si no hubieran hecho nada.

Doña Socorro Gil cuenta que en diciembre del 2021 ella develó una pintura con el rostro de su hijo Jonathan frente a la playa Tlacopanocha.

«Le pagué al pintor creo 4 mil 500 pesos y hasta hace un mes ahí seguía la pintura y yo espero que esta no sea borrada o destruida», expresó la señora que fue entrevistada vía telefónica.

Ema Mora Leyva, presidenta de la Asociación de Familias de Acapulco en Busca de Desaparecidos, señaló que en el 2021 los colectivos fueron los que impulsaron que se pintara ese mural de sus desaparecidos con el propósito de que se visibilizara este problema ante la comunidad nacional e internacional.

«Ese mural se pintó en esa pared del restaurant El Anafre porque es un lugar estratégico ya que por esa zona caminan los turistas pero a alguien no le gustó que con esa obra de arte la gente se diera cuenta de la realidad de lo que pasa en Acapulco desde hace más de 15 años», afirmó.

Indica que esos 52 rostros son de personas fueron desaparecidas durante el 2011 al 2021. 

«Obvio que en Acapulco la cifra de desaparecidos es muchísimo más que los 52 que están plasmados en ese mural que fue borrado», afirmó la activista quien desde el 2011 tiene un hijo desaparecido.

Cuenta que su hijo José Alberto de 14 años fue secuestrado en el 2011.

El de José Alberto es uno de los 52 rostros que estaba en ese mural que pintó el artista plástico Alexis.

Dice doña Ema que fue el dueño del restaurant del Anafre quien dio el permiso para que Alexis pintara ese mural.

Indica que para los familiares de esas 52 personas que estaban plasmados sus rostros en el mural significaba una esperanza de que a lo mejor alguna gente que los viera les dijera haber visto alguno de ellos en vida.

La activista no descarta que las autoridades hayan ordenado que se borrara el mural porque en una sesión de cabildo del ayuntamiento de este puerto hubo la propuesta de que se construyera un antimonumento de los desaparecidos en Acapulco pero el director de turismo se opuso.

«El secretario de turismo (David Abarca Rodríguez) dijo que como era posible que al turismo se le de a conocer ese tipo de imágenes de Acapulco», señaló Ema Mora.

Después de que el mural con los 52 rostros de los desaparecidos fue borrado de la pared del restaurant, los colectivos van a financiar a un grupo de artistas plásticos para que pinten otra de estas obras en las paredes de una universidad privada de Acapulco.

Doña Ema Mora lamenta que Acapulco sigue viviendo una situación de terror por la violencia en las calles pese a que a nivel estatal y municipal los gobernantes provienen de un partido diferente al PRI.

«Hay desapariciones de personas todos los días en Acapulco y no se acabarían decenas de paredes para pintar sus rostros», dijo.

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Buscando a Vicente: el río grita para que le regresen a su defensor

Detenciones, asesinatos y hostigamiento durante la búsqueda  de Vicente Suástegui Muñoz, defensor de la tierra en Acapulco,Guerrero.


Texto: Tlachinollan Centro de Derechos Humanos de La Montaña / Pie de Página

Fotografía: Lenin Mosso

Acapulco

 

No hay nada, ni rastros de sus pasos entre las palmeras que se extienden por las comunidades afros de Acapulco. Por ningún lugar se le ha visto a Vicente Suástegui Muñoz, defensor de la tierra y el río Papagayo. Desde aquella funesta noche, cuando hombres armados se lo llevaron a un hotel de Tres Palos, las lágrimas permanecen en su familia. Ese 5 de agosto, cuando las nubes se desgajaban en torrenciales lluvias, empezó la pesadilla. Al filo de las 8 de la noche lo buscaron en las peligrosas calles de la colonia Renacimiento. Al siguiente día recorrieron las colonias vecinas, repartiendo volantes con la fotografía del defensor. Hombres y mujeres no quisieron dar información por el temor que los desaparecieran o los asesinaran. Ni una gota de confianza resbala por esa tierra de nadie, donde crece el terror impuesto por los grupos de la delincuencia organizada.

La familia no durmió por la desesperación y la preocupación. El 6 de agosto de 2021 fue recibida la denuncia en el Ministerio Público del Sector Central que se encuentra en la Fiscalía Regional en el puerto. Se iniciaron las investigaciones en la carpeta 2030080200466060821 por el delito de desaparición forzada de personas, cometida por particulares. La policía ministerial ordenó investigar los hechos, buscar testigos y evidencias, y también se emitió la alerta. Se giró oficio a diferentes dependencias para saber del paradero de Vicente, pero las autoridades informaron que desconocían de los hechos y que no contaban con información. La familia solicitó al Ministerio Público que ordenara a la policía ministerial que buscara a Vicente por las colonias de Acapulco, pero estos no lo hicieron (Vicente Suástegui: el defensor de la tierra, en el informe de Tlachinollan “Tu nombre que nunca olvido”.

Para saber qué caminos tomaron o donde lo escondieron. Nada más quedaron las calles retorcidas quietas y silentes, solo el ruido de las piedras y los carros incendiados aún dibujan en la tarde un trozo de humo en el mar. Prevalece la ley de las balas en plena luz del día. Los transeúntes siguen su camino, pero con el rostro palidecido. Una semana después de la desaparición de Vicente estas imágenes del terror provocaron que se suspendieran las búsquedas, porque cerca merodeaban personajes de la “maña”.

A pesar de la hecatombe de la violencia, Marco Antonio Suástegui, vocero del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la presa la Parota (Cecop), exigió a las autoridades estatales, con particular énfasis en la Fiscalía General del Estado de Guerrero (FGE), implementar acciones de búsquedas para dar con el paradero de su hermano Vicente, así como la aceleración de las investigaciones para detener y castigar a los responsables.

En nueve meses la FGE cuenta con la detención de Juan Carlos N alias “El Brillo”, Jorge Eduardo N alias “El Junior”, Felipe N alias “La Yegua” y José Luis N alias “El Galletas o Hipo”. Sigue prófugo de la justicia el comandante de la UPOEG, Pedro Santos Cruz alias “El Pino”, uno de los más importantes perpetradores de la desaparición del defensor. Además del ex policía ministerial, Baltazar Cardona, que fue asesinado en el momento de su detención. Es un hecho que se debe esclarecer, sin embargo, las investigaciones de la FGE aun no garantizan el paradero de Vicente. No hay información judicial para las búsquedas, pese a que se han realizado 10, pero sin rumbo.

“Más preocupante es que no se ha tenido ninguna audiencia. Este 24 de mayo se iba a realizar la audiencia intermedia del “Brillo”, pero no se llevó a cabo. No hay ninguna sentencia en el caso. La Fiscalía no ha avanzado para entrevistar a los detenidos para que den mayor información del paradero del defensor a cambio de alternativas establecidas por la ley. Son los familiares quienes tienen que hacer sus propias indagaciones” comenta Rogelio Telliz, abogado del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan.

Es hasta el 14 al 16 de agosto de 2021 cuando se realizó la primera búsqueda, conformada por la Comisión Nacional de Búsqueda, la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas, Fiscalía General del Estado de Guerrero, peritos y la unidad canina. El ambiente era hostil. La UPOEG cerró los caminos para que no pasara la caravana de búsqueda. En las colonias de Acapulco encontraron a un Tsuru incendiándose con el cuerpo de una persona en la cajuela. Las tensiones siguieron en la segunda búsqueda llevada a cabo el 19 al 22 por la presencia de civiles armados. La tercera abarcó del 30 de agosto al 2 de septiembre en medio de los patrullajes de la policía ciudadana; la cuarta jornada de búsqueda fue del 7 al 10 de septiembre; la quinta fue del 30 de septiembre al 2 de octubre; y la sexta en el mes de noviembre. Las miradas aviesas de civiles armados nunca dejaron de amedrentar a las y los buscadores.

Las búsquedas se quedaron suspendidas aproximadamente por cinco meses. La Comisión Nacional de Búsqueda no volvió al terreno. El resto de las autoridades se desentendieron aún más. Ante la poca importancia por parte de las autoridades en el caso Vicente, el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan dirigió una acción urgente a las autoridades federales para que a la brevedad se realizaran más búsquedas, pero fue concedida la tarea a la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas (CEBP), la Fiscalía, peritos y la unidad canina. Así fue que se han hecho cuatro jornadas de búsquedas del 21 de abril al 13 de mayo de 2022, pero sin tener resultados.

Marco Antonio, ya ahogado en la desesperación, pedía a gritos caminar en los cerros, barrancas, lagunas y ríos. Las horas pasaban más rápidas. En la descripción esperanzadora de seguir buscando a su hermano una pequeña sonrisa llegó a su rostro. Su mirada quedó perdida por un momento en el horizonte sin rumbo. Ese rostro afligido lleva 6 mil 744 horas con sus ojos rojos por una gota de agua que bruscamente salió del túnel de la angustia.

El pasado 5 de mayo, las búsquedas se cumplieron 270 días sin saber del defensor, “como si la tierra se lo hubiera tragado”. Su hermano tiene la esperanza de encontrarlo con vida.  Lo busca aquí y allá. Descarta cualquier lugar sospechoso. Intercambia la palabra con las familias que habitan cerca del infierno: Acapulco – quizá sea peor tanto que si llegara el diablo temblaría de miedo. Las voces se quiebran, pero poco a poco hablan de fosas, de gritos, de carros desconocidos que pasan en la noche y de personas extrañas. Es todo lo que pueden decir porque temen por sus vidas.

El pasado 12 y 13 de mayo fueron las últimas jornadas de búsquedas porque ya no se tenían más puntos. Aun cuando la Fiscalía del estado tenía que dar lugares para el rastreo, fue Marco Antonio quien terminó brindando la información para no esperar más tiempo. A menudo son las familias quienes tienen que andar preguntando de casa en casa, de corral en corral para recabar datos, mientras las autoridades están de espectadoras. Nada les conmueve, faltos de sensibilidad. En los recorridos están más preocupados por las espinas o los rayos del sol.

¿Dónde está Vicente?  El montón de recuerdos que se alborota. En el recorrido que se realizó por las tierras de Bellavista Papagayo, Marco se quedó pensativo mirando las aguas del río. Hacía memoria de cuando jugaban con su hermano Vicente, quien durante 20 años defendió la vida del río para que no entraran las gravilleras, que están aliadas a los grupos de la delincuencia organizada. Hay cuatro familias caciques que están matando el río con la explotación de materiales pétreos que son exportados en barcos o vendidos en Acapulco, desde hace 50 años. Ahora el mismo río grita para que le regresen a su defensor.

La búsqueda se extendió al río arriba de la comunidad de Zoyamiche. Contadas almas se quedaron ante la violencia. Decenas de familias tuvieron que desplazarse a otras comunidades cercanas, casi hasta quedar deshabitado el lugar. Las tierras quedaron sin campesinos y campesinas que las cultiven. Hasta los árboles florecieron en las casas abandonadas. Una comunidad bajo asedio por la policía ciudadana de la UPOEG, que en ocasiones patrullan las secas calles del pueblo.

Para acercarnos a ese pueblo fantasma, la caravana tomó camino a pie por toda la ribera del río. Los pasos se hundían en la arena por más que se hacía esfuerzo. Perecía la pesadilla de la ausencia. Las miradas en las hojarascas, en las tierras removidas, en los hundimientos del terreno en toda la orilla de una barranca que ni una gota de agua escurría. Marco Antonio encontró una roca al llegar a la orilla del río Papagayo, subió para verla arriba y abajo. Con una vara midió la profundidad de las corrientes. Pensó en una manera de pasar. A lo lejos estaba una panga. Es por allá, dijo, con un respiro de esperanza. Llegando al sitio nadie quería pasar el río. Marco y Saturnino rápidamente se adentraron en las aguas. Desde la otra orilla gritaban para que pasara el resto, y por unos minutos fueron cruzando uno a uno. Entre la arena salió un señor con un quintal de alambre y lo puso en la panga. Así, un grupo de militares le pidieron que los cruzara hasta que todos pasaron.

Eran las dos de la tarde cuando Marco platicaba con una persona mayor de edad montado en un caballo.

El señor:

–Cómo no te voy a conocer, le dijo. Nos dijeron que estabas desaparecido.

– No– respondió Marco, –es mi hermano Vicente.

Bajaron las miradas, conteniendo las emociones bruscas que insoportablemente querían soltarse entre las piedras. El señor se bajó y le dio el caballo a Marco:

–Anda, aquí te espero.

El ruido del río al lado, algunos árboles y buitres que volaban en círculos. No se escuchaba nada, ni siquiera las piedras querían hablar, ya sea por el miedo o por el inclemente sol. Un poco de aire pasaba de rato en rato. Poco más de 2 kilómetros de camino. De regreso se hizo un abanico para abarcar el arenoso terreno, pero no hubo nada. Algunos volvieron a cruzar el río, mientras varios esperaron para que los pasaran en la panga, pero al salir tenían que avanzar cinco metros para cruzar completamente. Sin embargo, un señor se ofreció a cargar a un policía estatal, un militar y un guardia nacional porque no se quisieron mojar sus botas. La imagen tenía muchas interpretaciones, pero la más importante tenía que ver con el abuso de poder de las fuerzas armadas, pero ese es otro tema.

El recorrido siguió por una barranca llena de zarzas y espinos. En seguida apareció una huerta de palmeras de coco. Con los picos, palas, varillas y perros se escudriñaba el terreno, donde había pozos de agua, ropa tirada y la tierra suelta. La varilla entraba a la mitad y a veces más. Ahí se generaba una especie de remolino de integrantes de la caravana. Se escarbaba un poco y al final el perro de la fiscalía olfateaba para descartar que estuviera una persona enterrada. Solo la tierra sabe dónde los malhechores esconden a sus víctimas, en sus entrañas.

Las miradas vigilantes de la policía ciudadana de la UPOEG seguían el curso de la caravana. La osadía de algunos campesinos y campesinas relatan la despiadada ley que prevalece en las comunidades rurales de Acapulco, implantada por el comandante “Pino”. La única comunidad donde no llegaron fue en Medanitos Perros de Agua, cerca del mar. Para llegar se hace una hora desde la comunidad de Llano de la Puerta. Es una brecha poco transitada, llena de bejucos colgados. El polvo intacto, solo se levanta con los remolinos de aire. A las tres de la tarde no hay nada más que unas redes de pescar tiradas en el patio de las casas, hechas de palma de coco y unas plantas a los lados. En el centro del poblado está la escuela primaria, pero sin estudiantes y el resto es arena. El espantoso silencio es más grande que las olas del mar. Todo parecía abandonado hasta que empezaron a salir algunas personas desde el interior de sus chozas, con los rostros sorprendidos.

Marco Antonio se acercó a un señor para establecer un diálogo, donde explicaba los motivos de la llegada de la caravana de búsqueda:

–Mire, andamos buscando a mi hermano Vicente, porque desapareció desde hace 9 meses. Ya son muchos días y no lo encuentro.

El señor:

–Mire, pues por aquí luego viene gente desconocida en la noche. Son puros jóvenes, pero no sabemos que vienen hacer. Nosotros tenemos miedo. Luego vemos pasar motocicletas que sepa de donde son.

Las manos del señor señalaban hacia un lado, un escurrimiento de agua que desemboca al mar, donde tenía 6 meses que habían encontraron un cuerpo sin vida. El hermano de Vicente con la honda preocupación dijo que se descartara ese lugar. Se sumergieron las varillas para detectar algún olor extraño. Había algunos huesos de animales, chanclas, huaraches, ropa carcomida por el sol y muchos troncos de árboles que daban una sensación de melancolía. No hubo nada, pero se continuó por unos matorrales hasta que se encontró una casa abandonada que quedaba habitada sólo por murciélagos.

La caravana se detuvo a un lado de la brecha de terracería para revisar otras casas en obras negras con orificios de balas en las ventanas y con ropa adentro, invadidas por los árboles que crecen rompiendo las paredes. Sobre el paradero de Vicente no se avizora nada, pero hay bastantes señas de la violencia en la región. Es tierra de ausencias, desolación, pobreza y de arenas movedizas donde pululan los grupos delincuenciales. Se dibuja el desgobierno entre las olas de la impunidad.

En estas búsquedas sólo hay sombras que ocultan la verdad. La desesperanza es la única propuesta de vida de las autoridades que no hacen nada por desarticular a los grupos de la delincuencia. La violencia seguirá y las desapariciones no cesarán si no hay una política de Estado. El gobierno del estado está en un desfiladero en llamas. Es tiempo de que deje de cantar, más bien escuche las chicharras y mire que el día es gris. De acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en lo que va del año Acapulco lleva 143 asesinatos de personas, mientras que en el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y no Localizadas el puerto cuenta con mil 19 personas desaparecidas. Sigue siendo la ciudad más peligrosa de Guerrero y México. Este es el escenario más cruento de la historia reciente no sólo por las estadísticas, sino porque todos los días hay hechos de alta violencia.

Este trabajo fue elaborado por el equipo de Pie de Página y lo reproducimos como parte de la Alianza de Medios de la Red de Periodistas de a Pie.

 

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14 mujeres y 3 niñas siguen desaparecidas ¿y la Fiscalía qué hace?

Texto: José Miguel Sánchez

Fotografía: Oscar Guerrero

Chilpancingo

 

De enero a mayo del 2022, 17 niñas han sido reportadas como desaparecidas y, de ellas, 14 fueron localizadas y tres continúan sin aparecer, de acuerdo con las fichas activas de la Alerta Amber emitidas por la Fiscalía General del Estado (FGE).

En el caso de Protocolo Alba, que se activa por una mujer mayor de edad, los datos no son tan optimistas: de 18 fichas de mujeres desaparecidas solo se han desactivado cuatro, es decir, 14 continúan sin ser localizadas.

Entre las mujeres que continúan desaparecidas está Zuzuki Judith Blanco, de 19 años de edad.

El pasado 29 de abril Zuzuki desapareció cuando se dirigía a una reunión escolar.

Este miércoles 25 de mayo familiares y amigos de la esudiante protestaron frente de las instalaciones de la FGE para exigir su aparición.

Bloquearon el carril sur-norte del bulevar René Juárez Cisneros en la entrada de la FGE. Ahí los familiares exigieron la intervención de la gobernadora, la morenista Evelyn Salgado Pineda, como lo hizo en Acapulco para dar con la localización de la menor Yoselin Patricio Vendrel, el pasado domingo 22.

La madre de Zuzuki, Yolanda Guzmán, narró que el pasado 29 de abril fue la última vez que tuvo comunicación con su hija, cuando este se dirigía a una reunión escolar de la preparatoria abierta.

Agregó que al no localizarla acudió a presentar formalmente la denuncia ante la FGE pero hasta el momento no hay avances de la búsqueda.

“Lo único que nos han informado es que estuvo en las oficinas del PRI y que hay video de eso, pero ya no sabemos para dónde se fue y con quién pero yo nunca he visto ese video sólo nos lo dijeron de palabra”, dijo la madre de la joven.

Durante la protesta los manifestantes fueron atendidos por un Vicefiscal, pero ya no se supo de los resultados de esa reunión.

Amapola Periodismo hizo un recuento de las fichas de las Alertas Ambar y los resultados fueron los siguientes; 17 menores que estaban en calidad de desaparecidas, 14 ya fueron localizadas y tres siguen sin ser localizadas.

Las tres menores que siguen sin localizar son Linda Kristell Deloya Sánchez, Zuri Cristóbal Real y Ana Iris Ramírez Andreo.

Linda Kristell, de 15 años de edad, desapareció el pasado 13 de febrero en Acapulco. Fue vista por última vez cuando salió de su domicilio en la colonia Renacimiento, de acuerdo con la ficha de la Alerta Amber.

La segunda, Ana Iris Ramírez Andreo, de 14 años de edad, fue vista por última vez cuando salió de su domicilio en Chilpancingo, es lo único que dice la ficha.

La tercera, Zuri Cistobal Real, de 15 años, desapareció el pasado 18 de abril en Acapulco.

De las otras 14 menores de edad las fichas ya fueron desactivadas, los datos que proporciona la FGE indican que fueron entregadas a sus familiares.

Entre las fichas desactivadas están las de Jaqueline Morales García, quien desapareció en Tixtla y apareció 24 horas después. También está la de Yoseline Patricio Vendrel quien estuvo en calidad de desaparecida por tres días en los que amigos y familiares realizaron una serie de bloqueos en Acapulco para exigir a las autoridades la búsqueda y pronta aparición.

Algunas menores fueron localizadas en otros estados de la República como el caso de Valeria Campos Amateco quien fue localizada en Querétaro o Johana García Genchi en Morelos.

A la lista se suman dos menores, Rosa Iris Tapia Vargas, de 17 años, quien desapareció el 26 de abril en el poblado de Lomas de San Juan en la zona rural de Acapulco.

Y se actualizó la ficha de María Fernanda Valadez Vásquez de 9 años de edad, quien desapareció el 5 de diciembre de 2019 en el poblado de Chichihualco a la edad de siete años, la ficha fue actualizada con la imagen de un retrato hablado de cómo luce la menor en la actualidad.

En el caso de María Fernanda los hechos ocurrieron en la cabecera municipal de Leonardo Bravo, Chichihualco, el pasado 4 de diciembre del 2019 cuando Javier Valadez Millán, el padre de la menor, la sustrajo de su hogar después de asesinar con un arma blanca a su esposa, Cendy Vázquez Ramírez, la madre de la niña.

Derivado de los hechos, y después de interponer una denuncia ante el Ministerio Público (MP), se mandó a declarar a Valadez Millán, pero fue liberado horas después por falta de pruebas, denunció la hermana de la víctima, Griselda Vázquez Ramírez.

Después de rendir su declaración el 12 de diciembre del 2019, Valadez Millán huyó con su pareja sentimental, Roberto Rayo Pérez, y con la menor María Fernanda que en ese momento tenía siete años de edad.

 

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Policías estatales desalojan de carretera a familiares de taxistas de Acapulco desaparecidos

Texto: Amapola Periodismo

Fotografía: Redes

Chilpancingo

 

Elementos de la Policía Estatal desalojaron de la carretera federal Acapulco-México a un grupo de personas que exigían la presentación con vida de dos taxistas que están desaparecidos desde hace una semana y las autoridades estatales no hacen nada para buscarlos.

Con sus escudos y con la amenaza de golpearlos, los agentes estatales se fueron contra mujeres y hombres que este martes iniciaron sus protestas con un bloqueo en el boulevard Vicente Guerrero a la altura de la colonia Emiliano Zapata.

Posteriormente al tener respuesta de las autoridades estatales los inconformes trasladaron su protesta a la carretera federal Acapulco-México a la altura del punto conocido como Paso Limonero.

La mamá del taxista Kevin Nicolás Hidalgo Salinas, señaló que su hijo desapareció este fin de semana.

Nicolás Hidalgo Salinas, de 22 años de edad, manejaba un taxi amarillo.

La señora Guadalupe Santos, tía de Luis René quien también es trabajador del volante, informó que su sobrino fue visto la última vez hace ocho días a la altura de la comunidad de La Venta cuando conducía la camioneta Urvan de transporte colectivo.

«Así como las autoridades se dedicaron a buscar a la niña Yoseline y a quien afortunadamente apareció con vida así también nuestros familiares que están desaparecidos que también los busquen y los presenten con vida», dijo una de las familiares del taxista desaparecido Kevin Nicolás Hidalgo.

En la protesta también participaron familiares del señor Javier Soriano Domínguez de 44 años de edad quien desapareció el pasado 5 de mayo en Chilpancingo.

Este fin de semana familiares de la estudiante de 16 años Yoseline que fue raptada por un grupo de hombres armados cuando se dirigía a su escuela bloquearon durante dos días la carretera federal Acapulco-México a la altura del punto conocido como Paso Limonero.

Los manifestantes desbloquearon la vía después que la menor de edad apareció con vida.

Este martes, los familiares de los dos taxistas y de un señor de Chilpancingo que están desaparecidos estaban en Paso Limonero cuando llegó la policía estatal y los desalojó a las 16 horas con 17 minutos.

Cuando los manifestantes bloqueaban la vía federal, el senador morenista Félix Salgado, papá de la gobernadora Evelyn Salgado, ofreció una conferencia de prensa para expresar su molestia por este tipo de manifestaciones de protesta.

(En Acapulco) «le echamos ganas a los bloqueos carreteros para que el Tianguis Turístico no venga», dijo el senador cuando visitaba un stand del Tianguis Turístico que se desarrolla en el Mundo Imperial en la Zona Diamante en Acapulco.

«Como que le echamos muchas ganas para que la gente no vuelva, si hay problemas sociales pero como que ahora se están haciendo presentes con distintos temas de una o por otra cosa», expresó Félix Salgado.

 

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Denuncian la desaparición de otros dos en Chilapa, zona donde la violencia no para desde hace dos años

Texto: José Miguel Sánchez

Fotografía: Oscar Guerrero / Archivo

7 de mayo de 2022

Chilpancingo

 

Integrantes del Consejo Indígena y Popular de Guerrero – Emiliano Zapata (CIPOG-EZ) denunciaron, a través de un comunicado, la desaparición de dos de sus integrantes cerca del crucero Chilapa-Atzacualoya este viernes en la tarde.

Los integrantes de la organización acusaron de las dos desapariciones al grupo delictivo al que identifican como Los Ardillos.

De acuerdo con el comunicado difundido por el CIPOG_ EZ, los desaparecidos son: Marcos Campos Ahujote, de la comunidad de Xicotlán y Lorena Chantzín Paxacuasingo de Acahuehuetlán, quienes fueron detenidos en un retén que tiene instalado este grupo armado en Atzacualoya del municipio de Chilapa.

“Sabemos que fueron Los Ardillos, Celso Ortega y la gente que integra al grupo narcoparamilitar, particularmente Audencio Lucas Rosario, quien está operando en la zona de Chilapa asesinando y secuestrando”, se lee en el comunicado.

El CIPOG_ EZ, señala que todas estas acciones ilícitas que comete este grupo delictivo y que en esa zona de la Montaña bas opera Marcos Campos, son solapadas por las autoridades del gobierno federal y estatal.

Denunciaron a la Fiscalía General del Estado (FGE) y a la Gobernadora, Evelyn Salgado Pineda, por no tomar acciones contra este grupo delictivo ni buscar a personas desaparecidas de la región.

“No han hecho nada por detener los asesinatos, desapariciones, torturas y demás acciones de Los Ardillos ni mucho menos por buscar a nuestros desaparecidos”, dicen.

Recordaron que desde el pasado 25 de enero están en calidad de desaparecidos Pablo Hilario Morales y Samuel Hernández Sánchez después de ser detenidos por la Policía Municipal de Atlixtac y hasta la fecha las autoridades estatales no dan con su paradero.

Violencia contra comunidades indígenas

En la ruta de la Montaña y en la zona denominada Costa-Montaña, considerada zona indígena,  el CIPOG-EZ y otros grupos autodefensas han sufrido ataques en los últimos años presuntamente por parte del grupo criminal Los Ardillos, uno de los grupos criminales de la región.

Al grupo criminal de Los Ardillos se les acusa de participar en hechos de violencia en la zona de la Montaña baja y la región Centro, desde desapariciones masivas, secuestros, asesinatos y desplazamientos forzados.

El 25 de enero fueron desaparecidos en el poblado de Atlixtac, presuntamente por Policías Municipales, dos integrantes del CIPOG-EZ, Pablo Hilario Morales y Samuel Hernández Sánchez.

En hechos más recientes el 31 de marzo fueron localizadas seis cabezas humanas sobre una camioneta en la avenida Eucaria Apreza, la principal de la ciudad, en el lugar había un mensaje donde se decía que en Chilapa está prohibida la venta de ciertas drogas, el secuestro y la extorsión.

En el tema de desplazamiento forzado, el Centro de Derechos Humanos José María Morelos y Pavón indica que en los municipios de Chilapa y Zitlala más de dos mil personas fueron desplazadas por la violencia en los últimos años.

El 18 de enero de 2020  10 integrantes del grupo musical Sensación Musical, originarios de la comunidad indígena de Alcozacan, municipio de Chilapa de Álvarez, fueron asesinados y calcinados cuando regresaban de un concierto en la localidad de Tlayelpan.

La FGE atribuyó los hechos a Los Ardillos pero a dos años cuatro meses no hay justicia por el caso.

De acuerdo a informes de la Fiscalía de Guerrero, este grupo delictivo que está afincando en el municipio de Quechultenango es dirigido por Celso e Iván Jiménez Ortega, hermanos del diputado local del PRD, Bernardo Ortega Jiménez quien incluso en el gobierno de Ángel Aguirre Rivero fue presidente del Congreso local.

 

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¿Por qué es importante cambiar la narrativa para hablar de las desapariciones en México?

Con el objetivo de contrastar el discurso dominante sobre las desapariciones en México, la organización Técnicas Rudas y los Colectivo Madres en Búsqueda Coatzacoalcos y la Voz de los Desaparecidos en Puebla idearon el proyecto “Narrativas y memorias sobre la desaparición en México”, el cual fue presentado en Guadalajara, Jalisco, buscando crear narrativas, memorias y relatos contra hegemónicos que coadyuven a las familias de las y los desaparecidos de Jalisco en su exigencia en la búsqueda de justicia, la verdad, la restauración y la no repetición.


 

Texto: Darwin Franco y Dalia Souza / Zona Docs

Fotografía: Zona Docs

26 de abril de 2022

 

“¿Cómo narrar aquello que no se puede expresar en palabras, que parece irreal, que no podemos entender? ¿Cómo narrar el dolor frente a lo atroz e inhumano cuando, en realidad, preferiríamos apartar la mirada y pensar que nunca ocurrió?” son la preguntas detonadoras del proyecto “Narrativas y memorias sobre la desaparición en México” que se presentó en Casa Clavigero de la Universidad ITESO con la presencia de familiares de las y los desaparecidos de Jalisco y Puebla, así como de las integrantes de Técnicas Ruda, organización que impulsa esta narrativa de relatos contra hegemónicos.

La presentación estuvo a cargo de Alina Peña del Departamento de Estudios Socioculturales de ITESO, quien destacó la valía del trabajo porque pone la muestra de cómo se puede construir de manera colaborativa nuevas formas de narrar el horror a través del arte y las diversas expresiones artísticas que han sido solidarias con la lucha de las familias buscadoras.

Este trabajo que colocó al centro a las familias de las y los desaparecidos, específicamente, de los colectivos Madres en Búsqueda Coatzacoalcos y la Voz de los Desaparecidos en Puebla estuvo apoyado por DW Akademie y la Red de Periodistas de A Pie, y consta de un libro y una serie de piezas artísticas que pueden consultarse en https://www.narrativasymemorias.org

A continuación la video nota que explica el proyecto Narrativas y memorias sobre la desaparición en México”,, así como la lucha de las madres Rosaura Patricia Amador, integrante del Colectivo Entre Cielo y Tierra quien busca a su hijo, Carlos Eduardo Amador Magaña, desaparecido desde el 13 junio de 2017 en Tlaquepaque, Jalisco; y de María Luisa Núñez Barojas del Colectivo La Voz de los Desaparecidos de Puebla quien localizó a su hijo, Juan de Dios Núñez Barojas, luego de que éste fuera desaparecido el 28 de abril de 2017 en el pueblo Tehuitzo, en Palmar de Bravo, Puebla.


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