Mujeres insumisas: Trabajo del hogar sí, servidumbre no

En los últimos meses en México se han llevado a cabo reformas para el reconocimiento del trabajo del hogar como una actividad económica relevante. Sin embargo, aún persisten condiciones de invisibilidad y violencia para este sector. Y el gran pendiente del Estado mexicano es no haber ratificado el Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo


 

Texto: María Teresa Juárez / Pie de Página 

Fotografía y videos: 

22 de agosto del 2019

 

Maxi fue arrancada a los nueve años de su núcleo familiar en Mitla, Oaxaca, y llevada con engaños a una casa en la Ciudad de México, donde realizó actividades domésticas para una familia durante tres años.

“Me empezaban a despertar como a las tres y media de la mañana. Y si yo no me paraba después de tanto y tanto que me hablaban, me echaban agua en el oído. Y ya…este… me subía desde las cuatro de la mañana, hasta las ocho de la mañana, bajar para desayunar. Y ahí empezar a hacer limpieza, todo, todo, todo… Ver a su mamá…

“Cosas que no le parecían a la señora me pegaba. Bueno, pero ahí en casa de su mamá, yo sufrí … acoso sexual, sus hermanos… este… dos de sus hermanos … me… sí en la noche ora sí que se me subieron y todo, pus obvio que yo no me dejé… ni cómo gritar ni nada… y cómo le decía, no me van a creer”…

Maxi nunca vio algo del fruto de su trabajo, hasta que un hermano la rescató. Pasaron años para que entendiera de qué se trató ese episodio en su vida.

“Como me tuvo ella fue un secuestro, ella me secuestró por tres años”, dice ahora.

 

Sostener la vida

Alimentar, cuidar enfermos, llevar a los niños a la escuela, cuidar de personas mayores, limpiar la casa, realizar pagos, cuidar enfermos y prevenir padecimientos… regularmente quienes realizan actividades de cuidado y trabajo en el hogar son mujeres. Estudios feministas le llaman Economía de los cuidados. Esto incluye el trabajo no remunerado de millones de mujeres en sus actividades cotidianas dentro de una familia y, por supuesto, la actividad económica recientemente nombrada: trabajo del hogar.

Actualmente, en México 9 de cada 10 personas que realizan trabajo del hogar lo hacen en la modalidad de entrada por salida y 4 de cada 5 se emplean en este sector por falta de oportunidades. Sólo una de cada 10 cuenta con alguna prestación laboral como aguinaldo, vacaciones o seguro médico, el 98 por ciento no tiene acceso a servicios de salud.

Las jornadas de trabajo acumulan 8, 12 y hasta 14 horas al día.

Acusaciones falsas de robo, supervisión de sus pertenencias, desprecio, maltrato físico y verbal, despido por embarazo y en algunos casos violencia sexual son las experiencias cotidianas de muchas trabajadoras del hogar.

 

Primeros pasos

Desde hace varios años, Maxi se ha incorporado a la lucha por los derechos de las empleadas del hogar, en el Sindicato Nacional de Trabajadoras y Trabajadores del Hogar, Sinactraho. Una actividad de la que en México dependen más de 9 millones de personas. Familias que en estos meses podrían acceder a los servicios del  Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), a la jubilación, a una jornada laboral definida, a defenderse legalmente de despidos injustificados o agresiones en su lugar de trabajo.

El 5 de diciembre de 2018, tras 30 años de lucha por parte de las trabajadoras, la Suprema Corte de Justicia de la Nación reconoció que es inconstitucional que los empleadores no inscriban en el IMSS a las trabajadoras del hogar.

Es un logro histórico, liderado por grupos organizados que desde hace varias décadas impulsan la agenda del trabajo del hogar en México con cambios paulatinos en las leyes mexicanas para avanzar en el reconocimiento de sus derechos laborales.

Uno de estos logros es el Programa Piloto del IMSS, que comenzó el 1 de mayo del 2019 y seguirá vigente durante 18 meses. Después, se evaluará y definirá su viabilidad. Se trata de una propuesta tripartita en la que empleador, empleada e IMSS realizan aportes para formalizar la integración de este sector a la seguridad social.

Además de que el Senado aprobó el dictamen para reformar la Ley Federal del Trabajo y la Ley del Seguro Social.

El 1 junio de 2011, luego de varias décadas de lucha de colectivos y grupos organizados a nivel internacional, fue redactado el Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo, con el que por primera vez se reconoció al trabajo del hogar como una actividad económica relevante, con pleno reconocimiento de derechos para quienes lo realizan.

El 16 de junio de este mismo año, México firmó el Convenio 189 de la OIT, sin embargo, hasta el momento no lo ha ratificado. Ese es el gran pendiente del Estado mexicano en la materia, ya que mientras esto no suceda, el trabajo del hogar no será reconocido plenamente.

El convenio establece que las personas que hagan este trabajo deben tener al menos 15 años de edad. Y quienes sean menores de 19 años deberán tener garantizada su permanencia en la escuela. También regula los casos de quienes trabajan en el extranjero, y medidas de seguridad y respeto para las trabajadoras que laboran y viven en el hogar de sus empleadores, entre otras cosas.

 

Precariedad

Cerca de 2 millones de familias recurren al trabajo del hogar en México. Esto se traduce en 14 millones de personas que se benefician directamente de esta actividad económica. Pero a pesar de que su trabajo aporta enormes beneficios sociales y económicos, las trabajadoras del hogar viven precariedad económica, lo que se traduce en barreras como acceso a educación, salud y vivienda.

De acuerdo con el Convenio 189 de la OIT, el trabajo doméstico es el realizado para o dentro de un hogar o varios hogares. Puede incluir tareas como limpiar una casa, cocinar, lavar, planchar, hacer labores de jardinería, desempeñarse como chofer e incluso dedicarse al cuidado de los animales domésticos.

Estudios regionales confirman que la discriminación y la precariedad laboral son un rasgo común. Racismo, desprecio, maltrato físico, verbal y sexual son riesgos cotidianos de las trabajadoras del hogar.

Una constante es la discriminación por apariencia y el trato diferenciado entre empleadores y empleadas a través de los alimentos.

 

Claudia, trabajadora del hogar de entrada por salida, relata que una de sus experiencias más dolorosas fue cuando trabajaba de planta con una pareja de esposos. Un día, les ordenaron preparar un banquete para varios invitados.

Además de no permitirles comer durante todo el día, al finalizar el evento, los empleadores les ordenaron recoger los restos de comida que había en los platos y ponerla en contenedores grandes. Una vez en la cocina, les dijeron que ese sería su alimento.

“En ese momento no sabía qué hacer, no tenía dinero para irme de ahí, ya era muy tarde, tenía hambre. Todas nos enojamos mucho y también nos sentimos, habíamos pasado todo el día preparando los alimentos, sirviendo, lavando los trastes, etcétera…

“A final de cuentas, algunas compañeras comieron algo de la sobras, otras nos aguantamos y al día siguiente salimos a buscar comida. Fue la peor, peor, experiencia de mi vida. Bueno esa y cuando me tuve que escapar saltándome la barda porque la señora no me dejaba salir de la casa”…

 

Un salario mínimo

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) 2019, en México hay 2 millones 390 mil 337 trabajadoras del hogar. El 96 por ciento está en el sector informal. Casi todas, 85 por ciento, perciben menos de 2 salarios mínimos. Es decir, 102.68 pesos diarios.

En mayo de este año la Comisión Nacional de Salarios Mínimos, Consami, propuso que el salario mínimo para trabajadoras y trabajadores del hogar sea de 248.72 pesos diarios. Es la primera vez que se fija un salario mínimo para este sector.

En diciembre se enviará la propuesta a ambas Cámaras. De ser aprobada, esta medida entrará en vigor a partir del 1 de enero del año 2020.

De acuerdo con Consami, más de un millón de trabajadoras del hogar (38 por ciento) gana menos de un salario mínimo y no puede comprar la canasta básica.

 

La lucha sindical

En 2016 se funda el primer Sindicato Nacional de Trabajadoras y Trabajadores del Hogar. Uno de sus objetivos el trabajo del hogar sea reconocido jurídicamente con derechos y obligaciones, entre lo que destaca un salario digno, contrato de trabajo por escrito y una jornada laboral de máximo 8 horas.

La falta de legislación y reconocimiento al valor del trabajo doméstico significa que las personas, la gran mayoría mujeres, que trabajan en hogares se encuentren en estado de vulnerabilidad frente a sus empleadores.

El pasado 1 de julio, el gobierno federal publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto que reforma a la Ley del Seguro Social que establece como obligatoria la seguridad social de las trabajadoras del hogar, y la Ley Federal del Trabajo, que prohíbe la contratación para estas labores a personas menores de 15 años

En seis meses, deberán hacerse las adecuaciones legales necesarias para que estas disposiciones entren en vigencia, a partir de la culminación del programa piloto.

 

Laura es la mayor de ocho hermanos y madre de tres hijas. Comenzó a trabajar desde los 12 años de edad. No hay un día de la semana en que no lo haga.

“Tenemos dos hogares, el de casa donde llegamos, dormimos, tenemos hijos que atender, lavar, hacer comida, todo, tenemos que verlos, atenderlos, escucharlos, de todo, pero yo sí lo trabajo de domingo a domingo. Yo sí porque mis necesidades personales son muy grandes, pagar una renta, la escuela de las niñas, cosas que van necesitando las niñas”.

 

Logros en México

¿Qué derechos se reconocen?

  • Acceso a seguridad social
  • Contar con un contrato por escrito
  • Jornada laboral no mayor a 8 horas diarias
  • Prestaciones conforme a la ley: vacaciones, aguinaldo, prima vacacional
  • Prohibición de trabajo a menores de edad

 

 

 

 

 

Este trabajo fue elaborado por el equipo de Pie de Página y lo reproducimos como parte de la Alianza de Medios de la Red de Periodistas de a Pie.

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