La búsqueda y localización de sus hijas e hijos es un trabajo que llevan en sus hombros desde hace años las madres y que en estas fechas recobra toda la atención, porque queda expuesta la omisiones e inacciones de las instituciones públicas
Texto: Beatriz García
Foto: Cortesía
Chilpancingo
Lunes 11 de mayo del 2026
Este 10 de mayo en Guerrero, la consigna de las madres buscadoras fue clara: no hubo nada que celebrar. Para ellas, el día, como todos desde que desconocen el paradero de sus hijos, fue de lucha y exigencia porque el Estado cumpla con su responsabilidad, buscar y hallar a sus hijos.
En México, miembros de los colectivos de familiares de personas desaparecidas han denunciado que el Estado incumple con su labor de búsqueda. Ante esta omisión, las familias, en particular las madres, emprenden el rastreo de sus desaparecidos por sus propios medios. Han aprendido las técnicas de rastreo y búsqueda entre ellas mismas.
La queja más reciente de las madres contra el gobierno mexicano por su omisión e inacción ante el problema de la desaparición en el país, se debe a la inversión millonaria para la realización del Mundial de Fútbol, en esta edición que México es una de las tres sedes, cuando su demanda debería ser de interés y prioridad, pero son relegadas.
Las madres buscadoras de Guerrero, como de otras partes del país, se quejaron de que la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, prefiera recibir en Palacio Nacional al grupo musical sur coreano BTS, lo que ocurrió el miércoles pasado, y no ellas o a miembros de otros tantos colectivos con problemas sociales duros, que es responsabilidad de las instituciones públicas atender.
El movimiento global de derechos humanos Amnistía Internacional (AI) indica que a diferencia de otros países donde el Estado lleva a cabo la búsqueda de personas desaparecidas, en México son las propias mujeres quienes lideran la búsqueda: “con sus manos, usando picos y palas, localizan y excavan las fosas comunes. Y lo hacen en condiciones de gran riesgo, adentrándose en zonas peligrosas e incluso cruzando fronteras para continuar la búsqueda de sus seres queridos”.
Esta realidad que visibiliza AI es la realidad de los colectivos en Guerrero. El Colectivo Familiares en Búsqueda María Herrera y el Colectivo de Familiares de Desaparecidos y Asesinados del País Guadalupe Narciso; y en Acapulco la Colectiva Verdad y Justicia, conformada por solo mujeres, son algunos casos.
Madres buscadoras: “10 de mayo no se celebra, se lucha”
“Realmente no somos felices, estas fechas nos marcan, nos duelen. Aunque tengamos más hijos la ausencia de uno, de no saber su paradero, de no saber si está vivo o muerto o por lo menos cómo lo mataron, qué le hicieron, qué está sufriendo, es mucha incertidumbre en la que vivimos las madres diario. Pero en estas fechas más, son huellas que quedan de por vida”, dice entre sollozos Gema Antúnez Flores, madre de Juan Sebastián García Antúnez, desaparecido el 27 de febrero del 2011 en Chilpancingo.
Gema Antúnez, representante del colectivo María Herrera, menciona que aun cuando comparte tiempo con sus otros hijos, no abandona la labor de búsqueda con la esperanza de hallar al hijo que le falta. “Estamos solas y estamos haciendo el trabajo que no nos corresponde”, suelta con claridad.
Decidió tomar por su cuenta la búsqueda de su hijo por las negligencias de las autoridades. Dos años después de haber interpuesto la denuncia por la desaparición de Juan Sebastián en la Fiscalía General de Estado (FGE) perdieron su expediente y tuvo que buscar resonancia en Procuraduría General de la República (ahora FGR). Nuevamente le tomaron su declaración con pruebas que ella misma recabó.
En ese lapso conoció a la representante del Colectivo de Familiares de Desaparecidos y Asesinados del País Guadalupe Narciso, más conocida como doña Lupita, quien buscaba a su hijo Josué Molina Rodríguez desaparecido en 2014. Ella murió el 27 de agosto del 2021 después de contagiarse de Covid-19 en las búsquedas en campo. Nunca halló a su hijo.
Doña Lupita, con su experiencia como abogada, le enseñó a Gema el camino de exigencia y búsqueda de sus desaparecidos y el 17 de abril del 2021 inició su propio colectivo, donde acompaña a 172 familias de Chilpancingo, Costa Chica, Costa Grande, Chilapa, Tixtla, la Sierra y región Norte.
El colectivo está conformado mayormente por madres de los y las desaparecidas. Considera que el amor de madre es lo que impulsa a las integrantes a buscar a sus hijos, y siempre arropar la esperanza.
Tras recibir formación en medicina forense, identificación humana y seguridad, el colectivo María Herrera inició formalmente sus jornadas de búsqueda en campo en 2022 en lugares donde investigaban que podían estar sus familiares.
A la representante y las integrantes del colectivo les indica y entristece no poder celebrar con sus hijos. “Cómo es que tiene más valor para el gobierno de México un deporte que la búsqueda de un desaparecido. La verdad esto duele porque hemos estado solas, hemos hecho el trabajo que al gobierno le corresponde, pero las madres también sabemos jugar, también las madres sabemos porterear, porque estamos jugando muchas injusticias, muchos riesgos”, lamenta Gema Antúnez.
Le da tristeza, dice, como hay madres que mueren en la búsqueda de sus hijas e hijos; se van si saber de su paradero, como le ocurrió a Lupita Rodríguez.
El colectivo Familiares en Búsqueda María Herrera ha programado diversas jornadas de búsqueda en Guerrero durante mayo, el mes de las madres.
La representante de la Colectiva Verdad y Justicia en Acapulco, Socorro Gil Guzmán, quien busca a su hijo Jonathan Guadalupe Romero Gil desde el 2018, coincide en que en estas fechas no hay nada que celebrar para ellas. “Esta fecha no es de fiesta, es de lucha y de protesta”, agrega.
Envía un mensaje a otras madres que buscan un desaparecido: “No dejen de buscar, que si no los buscamos nosotras nadie los va a buscar. Y si los tienen cautivos en algún lugar o los privaron de su vida no van a poder regresar solos, hay que seguir exigiendo justicia de cada uno de nuestros desaparecidos forzadamente”.
La colectiva que encabeza Socorro Gil agrupa a 60 buscadoras desde hace 4 años y celebró con una marcha para visibilizar su exigencia de localizar a sus hijos, además para que las autoridades gubernamentales dejen de negar que hay desapariciones, acepten la realidad y se pongan a trabajar para evitar más desapariciones.
En una de las brigadas de búsqueda que hizo la Colectiva del 6 de abril al 10 de abril, en el Servicio Médico Forense (Semefo), Socorro Gil halló unos restos óseos que podrían ser los de su hijo Jonathan. Los resultados de la confronta del ADN los recibirá en unos tres meses.
También estuvieron en la marcha que cada año hacen madres buscadoras de todo el país en la Ciudad de México. La marcha del domingo partió del Monumento a la Madre y llegó al Ángel de la Independencia.
Un grupo de madres de la Colectiva, encabezada por Socorro Gil, acudieron a la marcha, quienes portaron las fotografías de sus hijos en playeras y en pancartas.
La colectiva tiene programada una jornada de búsqueda en los próximos días. Unos de los puntos donde harán búsqueda es en el Servicio Médico Forense y el penal.
En Chilpancingo también hubo una actividad, el 9 de mayo en el Monumento a Las Banderas, renombrado Monumento a Los 43. Familiares de desaparecidos hicieron un mitin en el Monumento y pegaron fichas de búsqueda; luego marcharon hacia las instalaciones de la FGE.
Este 10 de mayo madres integrantes del colectivo Lupita Rodríguez protestaron afuera de las instalaciones de la FGE con las fotografías de sus seres queridos.
La esperanza de las madres buscadoras para localizar a sus hijos e hijas sigue puesta en ellas mismas.













