La supuesta llamada que generó una supuesta tregua entre grupos criminales en Chilpancingo

El sacerdote Filiberto Velázquez Florencio durante la entrevista en el Centro Minerva Bello

Dos líderes, rivales a muerte, se hablaron por teléfono y se desactivaron ocho días de ataques criminales

Texto y Foto: Marlén Castro

Sábado 17 de febrero del 2024

Chilpancingo

Una sola llamada, sin testigos, sin la intervención de nadie más en la conversación fue suficiente para que dos enemigos a muerte, líderes de dos grupos del crimen organizado, Onésimo Marquina Chapa, de Los Tlacos, y Celso Ortega Jiménez, de Los Ardillos, concretaran una supuesta tregua.

De esta forma, de acuerdo con la versión del director del Centro de Derechos Humanos Minerva Bello, el sacerdote católico José Filiberto Velázquez Florencio, se puso fin a una crisis de violencia en Chilpancingo, en la que siete conductores del transporte público fueron asesinados, dos personas más resultaron heridas, 10 unidades destruidas, una ciudad paralizada y ataques de pánico de la ciudadanía que ante el miedo se encerró en sus casas.

Sólo los criminales hablaron. La llamada habría ocurrido alrededor de las nueve de la mañana del martes 13 de febrero, reveló el sacerdote.
Filiberto Velázquez aclaró, fue el interlocutor para que esta llamada tuviera lugar, pero no estuvo en la llamada, ni él ni ningún otro sacerdote más, sólo facilitó los números telefónicos de uno y otro, ya hecha la mediación para la negociación.

El día de la llamada se cumplían nueve días de la crisis de violencia cuyo blanco fueron conductores del transporte público. La noche anterior, alrededor de las siete y media de la noche, hombres armados asesinaron al séptimo conductor y otra persona más resultó herida. Esa noche se vivió la jornada de mayor terror. Después de ese ataque circularon mensajes en las redes sociales de que hombres armados a bordo de varias unidades tenían órdenes de disparar a todo el que anduviera en la calle. El resultado: la ciudad se sumió en un silencio absoluto.

El día de la supuesta llamada, con la que se alcanzó la tregua, fue el día más silencioso de todos.

Esta mañana del 16 de febrero del 2024, dos días después de que se reveló que los sacerdotes católicos mediaron para una tregua entre los líderes criminales, Filiberto Velázquez atiende una entrevista tras otra.

El sacerdote Filiberto Velázquez Florencio durante la entrevista en la Casa del Peregrino.

Cuelga el celular y entra otra llamada. Esta mañana ya lo han entrevistado unas siete emisiones diferentes de televisión, de radio, de la Ciudad de México, de otros estados de la República y también de medios de comunicación de Estados Unidos. Al final del día platicará con 17 medios locales, nacionales e internacionales.
Quienes lo entrevistan piden que les cuente cómo fue que los sacerdotes católicos se convirtieron en los salvadores de la ciudad ante la falta de oficio de las autoridades federales, estatales y municipales.

A Filiberto Velázquez le dan las 12 del día sin tiempo para tomar su café. La bebida sigue a su alcance, pero fría no la quiere, tampoco tiene tiempo para volverla a calentar. Continúa con las entrevistas. Tiene la agenda llena.

El sacerdote católico atiende todas estas entrevistas, algunas telefónicas y otra presenciales, en la Casa del Peregrino, un refugio para familiares de enfermos del Hospital General Raymundo Abarca Alarcón, ubicado por la entrada norte de la capital. Se trata de una construcción solitaria sobre la carretera México-Acapulco.

La Casa del Peregrino, refugio en el que el sacerdote Filiberto Velázquez, atiende entrevistas este 16 de febrero.

El sacerdote ya enfrentó un atentado, ocurrió el 18 de octubre del 2023, cuando circulaba por la carretera Chilpancingo-Chilapa, en Tixtla, en un área dominada por Los Ardillos, donde el sacerdote lleva a cabo su trabajo pastoral.

En estos momentos, en la Casa del Peregrino solo hay cuatro personas: un hombre que, por sus características, es evidente que tiene la función de guardaespaldas, quien en una computadora está pendiente de las imágenes de las cámaras colocadas en las diferentes áreas de la casa, un niño y otro hombre que hace labores de tipo administrativas, y el padre.

Para llegar a la Casa del Peregrino se toma una desviación del lado derecho de la carretera Chilpancingo-Zumpango y se interna unos 500 metros por un camino de terracería.
El sacerdote tiene pactada una entrevista con Carlos Loret de Mola, para su programa de la W Radio. Ayer por la noche, Loret en su programa de Latinus, transmitió una entrevista con el líder de Los Ardillos, Celso Ortega Jiménez.

Ortega Jiménez aparece con el rostro cubierto y una gorra. Sólo se ven sus ojos. Lo entrevistan en un espacio abierto, hay árboles y al fondo la montaña. Para la población guerrerense la aparición de Celso Ortega es una novedad, se escucha hablar de él, pero pocos lo conocen, aun cuando su familia es pública porque se mueven en diferentes dimensiones. El integrante más conocido es Bernardo Ortega Jiménez, diputado local por el PRD, quien acumula una carrera de cargos públicos en la zona de operaciones de su hermano.

En la entrevista –presentada como un trabajo de investigación por Latinus, pero sólo es la entrevista a un criminal–, Celso Ortega revela a Loret de Mola que en 2006, tiempo en que dice que pertenecía a Los Zetas, uno de los líderes del grupo lo comisionó que se viniera a Guerrero a apoyar en la campaña al ahora presidente Andrés Manuel López Obrador. A principios de año, un medio norteamericano reveló el tema del financiamiento del crimen a la campaña de López Obrador, en 2006.

En la conferencia matutina de este viernes, López Obrador se burló de la entrevista. Dijo que era un montaje y que seguramente el escenario era el rancho de Loret en Valle de Bravo.

En la entrevista, lo primero que pregunta Loret de Mola al padre es si vio su programa y si es Celso Ortega el que aparece en la entrevista y, también, sí reconoce los paisajes de la zona en la que opera el grupo en cuestión.

Buscaba la ratificación de la información que publicaron.

“Es él –afirma el sacerdote–. Son sus ojos. Es su voz”. “Sí, el lugar puede ser Quechultenango o Mochitlán”, dice sobre el escenario.

Después, lo entrevista sobre la mediación para conseguir la tregua. Cuenta otra vez, lo que ya ha contado a los medios que precedieron a Loret. Al sacerdote ya se le empieza a notar la voz ronca de tanto hablar esta mañana.

Para las entrevistas presenciales el sacerdote tiene poco tiempo.
Esta entrevista se interrumpió varias veces, por las llamadas de algunos medios que no tenían agenda, pero que por su peso y porque son en vivo, no les puede decir que no, y las que ya estaban agendadas.

–¿Alguien fue testigo de la llamada?

–No, nadie, sólo ellos dos hablaron y acordaron.

–Es difícil imaginar a dos criminales en una plática telefónica. ¡Hola, ¿compa cómo estás? ¿Se habrán saludado primero?

–No, ni idea, no sé. Sólo ellos saben. Pero andan en esto, es su negocio, deben saber cómo hacerlo.

–¿Y cómo empezó esta mediación de los sacerdotes con ellos?

–Fui yo. A mí me buscó alguien de allá arriba, de Los Tlacos, pidiéndome que buscara a los del otro grupo para platicar.

–¿Entonces la iniciativa fue de Los Tlacos?

–Sí.

–¿Los Ardillos aceptaron?

–Sí aceptaron, pero se tardó en concretar.

El padre Filiberto cuenta que esta mediación comenzó más o menos por mediados de noviembre.

–¿En medio de la mediación, entonces, ocurrió la peor jornada que se ha vivido en Chilpancingo, por la violencia?

–Sí.

Entra otra llamada. El padre contesta y lo vuelven a entrevistar.

Esta semana en la que ocurrió esta crisis de violencia, era una semana de definiciones en lo político, por la elección del próximo 2 de junio. En Guerrero se elegirán diputados federales, locales, alcaldes, síndicos y regidores.

En esta nueva entrevista, el sacerdote agrega que la iniciativa de la tregua vino de los mismos grupos, porque ellos mismos se estaban afectando en sus negocios. Explica cómo evolucionó el crimen organizado en Guerrero, porque, quien lo entrevista, menciona el tema de la venta de drogas.

–No. Se estaban afectando en sus negocios legales, –dice. Explica que esos grupos tienen negocios legales–no sólo ilícitos, como se supone– y estos días ellos mismos se afectaron. Parte de sus negocios legales son el transporte, la venta de carnes, de bebidas.

Filiberto Velázquez cuenta que esta crisis ahora detonó en el transporte, como antes en las granjas de pollo. Dice que en Chilpancingo la pelea ya no es territorial, sino económica, por la preeminencia de los negocios legales de cada uno.

–¿Pero por qué ocurrió esta nueve crisis de violencia, si ya había una mediación?

–Lo desconozco.

–Finalmente, después de una semana de crisis, se hablan ¿qué ocurrió que lo hizo posible?

El sacerdote levanta los hombros. Para muchas cosas Filiberto Velázquez no tiene respuesta.

–Si nadie estuvo en esa llamada ¿cómo se enteró usted que sí se llevó a cabo?

–Por información de gente cercana a las dos partes.

El sacerdote revela que él no hubiera querido estar en medio de estas entrevistas, que hubiera querido que no se revelara la mediación suya para resolver el conflicto, pero ya que el obispo Salvador Rangel Mendoza lo reveló, tiene que aclarar cómo se dieron las cosas para que no se mal entienda. También dice que no sabe cómo Rangel Mendoza se enteró que medió con los dos grupos.

El miércoles, después de la misa tradicional por el inicio de la cuaresma, el obispo de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa, José de Jesús González, reveló en entrevista acerca de un acuerdo que intentaron con los distintos grupos criminales en Guerrero para alcanzar la paz.

En Chilpancingo, como en gran parte del estado, se está muy lejos de la paz, sólo cesaron por ahora los ataques a transportistas, pero el miedo sigue. Este viernes, antes de las nueve de la noche, las calles del centro de la ciudad están semivacías; las camionetas Urvan pararon el servicio mucho antes de la hora que formalmente dejan de funcionar.

También fue en Latinus, con Loret de Mola, en la misma emisión en la que se transmitió la entrevista a Celso Ortega, donde Rangel Mendoza reveló la tregua entre los grupos locales.

En esta entrevista, luego de hablar del tema del financiamiento a la campaña de López Obrador en 2006 y de otros acuerdos locales de ese tipo en Guerrero, Rangel Mendoza pidió a la ciudadanía reflexionar su voto en las próximas elecciones.