Piñatas Lolita, 10 años de tradición familiar en Chilpancingo

Texto: Itzel Urieta

Fotografía: Emilia Barrera

24 de diciembre del 2023

Chilpancingo

 

Sobre la calle 20 de noviembre del barrio de Tequicorral, en el Paseo Alejandro Cervantes Delgado, los colores vivos de las de las piñatas resaltan entre las casas y los negocios.

En esa zona sobre el encauzamiento del río Huacapa es común ver piñatas en venta durante todo el año, pero esta temporada de diciembre y hoy que es noche buena y mañana navidad, es de las más fuertes.

Erika Yanel Vargas Domínguez sigue una tradición familiar de 10 años en la elaboración de piñatas. Su cuñada fue quien les enseñó el oficio a ella y a su familia.

 

Piñatas Lolita es como conocen su local y su emprendimiento; lleva ese nombre en honor a su madre.

Los 10 años de experiencia de Erika se reflejan en la agilidad y rapidez para armar las piñatas; tarda unos 20 minutos en armar una piñata.

El puesto de Erika y su familia es permanente, diciembre es de las mejores. Las piñatas que vende en esta temporada son para las posadas, convivios de escuela y trabajo, para la celebración de navidad y para recibor el año nuevo.

Entre las 100 piñatas que a diario están en el local, las más vendidas son las estrellas de siete picos porque, según creencias religiosas, simbolizan los siete pecados capitales que se destruyen al romperlas.

Las piñatas de figuras como botas y algunos personajes navideños también son de las más solicitadas.

Para que una piñata llegue a manos de un cliente, participan por los menos dos o tres personas más.

“Nos vamos dividiendo el trabajo y lo terminamos rápido. Estoy yo con mi mamá, mi hermano y mi papá nos ayuda a ofrecer», explicó Erika.

Los precios varían entre los 60 y 150 pesos, depende del material, si son de olla o de papel, si son de alguna figura o personaje.

“Empezamos desde el 1 de diciembre a vender, otros años empezamos antes. Ahorita sí ha estado bien la venta”.

 

Les llega a pegar el aumento de precios en los insumos en esta temporada, porque deben aumentar el precio de las piñatas y, a veces, los clientes no quieren pagarlo.

Para evitar estos aumentos en su producto, Erika y su familia adquieren el material durante el año, así aminoran gastos y cuando llega la temporada están preparados.

La venta de piñatas inicia de las nueve de la mañana hasta la tarde-noche. Erika contó que los 24 de diciembre, como hoy, venden desde muy temprano hasta las once de la noche.

Erika espera que en su familia continúe el legado familiar de la elaboración y venta de piñatas. Actualmente sus sobrinos están en proceso de aprender a realizarlas.

“Para nosotros ya es como una costumbre esto y nos gusta hacer esto de las piñatas”.