El eco de las que ya no están también marca la jornada en Chilpancingo, donde dos contingentes de mujeres recorren la ciudad con el grito de “¡Ni una asesinada más!”.
Texto y Foto: Margena de la O y Beatriz García
Chilpancingo
Lunes 9 de marzo del 2026
“¡Justicia!”, fue la consigna principal de uno de los contingentes de la marcha por el 8M ayer en Chilpancingo, el que dedicó la movilización a las niñas, adolescentes y mujeres víctimas de desaparición y asesinato, porque este principio fundamental que las instituciones de procuración e impartición de la justicia siguen sin garantizarles.
“¡Ayelín!», “¡Kimberly!”, “¡Raquel!”, fueron algunos de los nombres que este contingente, que partió del renombrado Monumento a los 43, cruzó las calles de la parte sur de la ciudad, detuvo en Ciudad Judicial hasta llegar a la Fiscalía General de la República (FGE). Son nombres de víctimas de desaparición y feminicidio en Guerrero.
Este año conmemoración por el Día Internacional de la Mujer, en Chilpancingo hubo dos contingentes de marchas que ocurrieron después de las dos de la tarde. Esta que recorrió la parte sur y otra que salió de la alameda Francisco Granados Maldonado hasta la explanada de la plaza Primer Congreso de Anáhuac.
Ayelín Iczaé Gutiérrez Marcelo, es una niña que fue asesinada en octubre de 2020, en Tixtla y, desde entonces, su familia ha atravesado varios obstáculos para lograr que el caso no quede impune.
Lo más reciente, que otra vez vuelve desencadenar la rabia e indignación de sus familiares, es de apenas el 9 de febrero pasado, que la magistrada local Indalecia Pacheco León ordenó la liberación de los cuatro hombres que fueron sentenciados a 40 años de prisión por el feminicidio de la menor de 13 años. “Buscar justicia para mi pequeña ha sido un camino muy difícil”, dijo Flora Marcelo, la madre de Ayelín, afuera de la FGE, después de marchar por la ciudad.
Para la madre, la magistrada refleja una “nula perspectiva de género” para atender un caso “tan grave”, como el de su hija.

Ayelín, primero fue reportada como desaparecida el 15 de octubre del 2020, a los cuatro días su cadáver apareció en una barranca conocida como Chichipico, en la colonia La Candelaria, de Tixtla, ubicada a menos de 500 metros de su casa, en un lugar que las autoridades reportaron como recorrido, lo que puso en duda una búsqueda real de parte de la Fiscalía. El cadáver de la niña tenía huellas de tortura y mutilaciones, de acuerdo con un recopilación de datos de la información publicada en este medio.
Flora Marcelo exigió durante ese movimiento conmemorativa que las autoridades del estado rompan el «pacto de impunidad” y dejen de hacer un uso político de lo que ocurre a las víctimas.
“Ni una más, ni una más, ni una asesinada más”, repitieron las mujeres del contingente del lado sur de la ciudad, donde también había niñas, acompañadas por sus madres, tías, hermanas. Las maternidades fue otro de los bloques participantes.
Las garantías parece que no están dadas para las niñas y adolescentes en el estado que por años lleva en los primeros sitios de asesinatos y la desaparición.
En la marcha lo dejaron claro al gritar más nombres de niñas, como el de Kimberly.
Hay más de un caso de víctimas menores de desaparición con ese nombre reportados en esta ciudad de manera reciente. Kimberly Marisol Sánchez Merino, de 14 años, estuvo desaparecida 28 días, durante noviembre del 2025, hasta que su madre identificó su cadáver en una plancha del Servicio Médico Forense (Semefo).
La última vez que la vieron fue en el conocido libramiento a Tixtla, salió de su colonia, CNOP, para visitar a su padre, en la colonia Libertad y Tierra, donde estuvo un rato y volvió, pero nunca llegó a casa.
Kimberly Ximena Godoy Ruano, de 15 años, desapareció apenas este 5 de marzo en la ciudad. Su ficha de búsqueda (Alerta violeta) sigue activa e indica es delgada, morena clara, que mide 1.48 metros, que tiene cabello largo lacio y negro, cara ovalada, frente mediana, ojos café oscuro, nariz pequeña y boca mediana.
Muchas mujeres jóvenes y estudiantes también estuvieron presentes en la movilización, que cuando cruzan por la sede del Ejecutivo, gritaron con fuerza: «¡Un violador no será gobernador!”. En aparente referencia al senador Félix Salgado Macedonio, padre de la gobernadora Evelyn Salgado Macedonio, de quien es conocido su anhelo de ser gobernador.
Otra parada importante del contingente, que cobra sentido por hechos recientes, fue en Ciudad Universitaria de la universidad Autónoma de Guerrero (Uagro), donde el grupo de negro, encargado de las pintas, dejó escrito en la fachada principal “acosadores”. Una vez instaladas ahí, este grupo de mujeres exigió protocolos que garanticen la seguridad de las estudiantes universitarias y la destitución de académicos acosadores.
En otros años, en contextos conmemorativos como el de ayer, las estudiantes universitarias han denunciado acoso en la aulas de la máxima casa de estudios y, muchas veces, han exhibido los nombres de docentes acosadores.
La Uagro es señalada por situaciones más complicadas que afectan a las estudiantes. El nombre de Raquel, que el contingente de mujeres que marchó por la parte sur repitió durante su trayecto a la FGE, es el de una estudiante de la Facultad de Derecho desaparecida desde el 27 de enero pasado.
Se trata Raquel Martínez Lázaro, la joven de 22 años, a quien la vieron por última vez después que fue a reinscribir a su hermano al CBTIS 134, de Chilpancingo.
Es la segunda estudiante de Derecho que desaparece en los últimos años. Karen Melissa Peñaloza Martínez, de 20 años, desapareció el 31 de enero del 2023, siendo estudiante de esa facultad de la Uagro.
Las dos, por coincidencia, son primas, pero sin una relación cercana. Nunca se cruzaron como estudiantes, pero ambas desaparecieron en contextos que coinciden de cierto modo. Puedes consultar más detalles aquí.
De ambas, la FGE no ha ofrecido muchos datos. Celia Martínez, la madre de Raquel, ha denunciado que la dependencia no actuó con celeridad en los primeros días de la desaparición, cruciales para su localización. Por el constante señalamiento público, apenas logró que le dieran su perfil genético, importante para los procesos de búsqueda, y que buscaran la colaboración de estados vecinos para la búsqueda.
“Quiero que mamá vea mis logros, no mis restos”, se leía en la pancarta que llevó durante la marcha una de las participantes.
Del otro lado de la ciudad
El segundo contingente de colectivas feministas, mujeres organizadas, mujeres familiares de desaparecidas y asesinadas, niñas y niños marchó ayer de la alameda hasta el zócalo para exigir cese a la violencia machista y feminicida.
Las mujeres llevaban cruces y pancartas con consignas para exigir un alto a las diferentes violencias que viven las mujeres y niñas.
En el trayecto mujeres solidarias que no marcharon regalaron agua y fruta a las integrantes del contingente.
Feministas que conformaban el bloque negro realizaron pintas en paredes con frases como: «Ni una más», «Pedimos justicia», «Alto a la violencia feminicida”.
Además lanzaron consignas como: «¡Las niñas no se tocan, las niñas no se violan!» y «¡Ni una más, ni una asesinada más!».

Un intento de apropiarse del movimiento con fines políticos
En Acapulco también hubo movilizaciones durante este domingo del 8M en momentos distintos, pero la que llamó la atención fue la primera, que arrancó del Centro Estatal de Servicios (CES) hacia el zócalo, por la costera Miguel Alemán, el principal corredor turístico del puerto, por los actores que participaron: mujeres y hombres que fueron identificados como servidores públicos del gobierno municipal que encabeza la alcaldesa Abelina López Rodríguez.
Resulta que esta primera movilización, porque así lo pregonaron varios de los participantes, fue en apoyo de la alcaldesa del puerto y, además, de la presidenta del país, Claudia Sheimbaun Pardo, como si se tratara de una acto político. Llevaban lonas y carteles mediante los cuales hicieron evidente este respaldo a las servidoras públicas.

Hubo algunos otros detalles que le imprimieron el perfil de acto político, como los camiones y vehículos del transporte público dispuestos en el perímetro de la marcha para trasladar a los participantes.
Además de que servidores públicos y ediles municipales cercanos a la alcaldesa estuvieron muy visibles durante el trayecto. Por ejemplo, su secretaria particular, Arisdelssy Silva Cruz, estuvo al frente de la marcha, pero también estuvo presente el titular de Salud Municipal, Aniceto Leguízamo Dimas, aun cuando la actividad estaba amparada en una conmemoración de mujeres.
Hasta el líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) en Acapulco, Jair Estrada Buzos, acudió.
La movilización de las activistas, colectivas feministas y mujeres de la sociedad ocurrió por la tarde. (Con información de Pedro Andalón).













