Hotel Flamingos: de los tiempos de la pandilla de Hollywood a sus tres habitaciones disponibles por culpa de Otis

Última actualización:

Texto y foto: Marlén Castro

2 de enero del 2024

Acapulco

Sólo tres, de 36 habitaciones para la temporada de fin de año debido a los embates del huracán Otis, tuvo disponibles el Hotel Flamingos, conocido por sus paredes rosadas y su ubicación en uno de los acantilados de más altura del puerto de Acapulco.

El Flamingos, famoso porque era la guarida de la llamada Pandilla de Hollywood, tuvo tres décadas de esplendor y glamour, de 1950 a 1983, de acuerdo con folletos del hotel e inscripciones y fotografiadas colgadas en la hospedería.

La presencia de estrellas de cine, amigos de Johnny Weissmüller, su fundador, quien protagonizó las primeras versiones de Tarzán, el rey de la selva, de acuerdo con las cintas de Hollywood, dotaron a la zona que se conoce como Acapulco tradicional, del glamour y elegancia que atrajeron todo tipo de visitas al puerto.

La pequeña selva que rodea las habitaciones sigue devastada, aun así, es una de las mejores vistas para disfrutar de un atardecer en este punto del océano pacífico.
Miguel Ángel Lozano, uno de los pocos empleados de guardia en la hospedería, el primer día del 2024, come tranquilo en el restaurante de manteles estilo mexicano. El servicio de comida no está disponible los lunes, pues con esfuerzo para seguir en pie, a pesar de los daños, el restaurante abrió hace un mes.

Imágenes de los estragos aún visibles del Hotel Flamingos, la hospedería emblemática de los años de esplendor del puerto de Acapulco.
Por su ubicación en uno de los acantilados más altos del puerto de Acapulco, El Flamingos es uno de los hoteles más visitados por los turistas.

No hubo servicio el primer día del año y varios clientes que querían disfrutar aquí el primer atardecer del 2024, lo resintieron. Llegaban a la hospedería felices y se regresaban con tristeza pues no había comida disponible.

De esos años de esplendor al Hotel Flamingos sólo le queda la fama. Otis arrasó con los últimos destellos de su gloria. Sus 36 habitaciones fueron devastadas. A dos meses y seis días del huracán categoría cinco, a pesar de la limpieza de parte de los mismos trabajadores, todavía son evidentes los estragos, y sólo tres habitaciones fueron habilitadas para finalizar 2023 y comenzar el año nuevo.

Los esfuerzos para rehabilitarlo son evidentes. Miguel Ángel Lozano cuenta que los mismos trabajadores lo están levantando. “Es nuestra fuente de trabajo y nos interesa que se recupere”, afirma.
El restaurante ya observa algunos cambios. Los troncos de las palmeras caídas sirvieron para reforzar el techo del restaurante y enfatizan el toque costeño desde donde se aprecia el azul intenso del océano pacífico.
Para colmo, Adolfo Santiago González, conocido como Fito, el heredero de Johnny Weissmüller de la hospedería, falleció el pasado 14 de diciembre, a los 90 años.

Fito estuvo en el hotel la noche y madrugada del huracán. No falleció producto de los daños, su casa en el mismo hotel, resistió los vientos huracanados de 270 y 320 kilómetros por hora, murió de una larga enfermedad y por la misma edad, a las seis semanas del fenómeno que destrozó su herencia.

El escenario es hostil para la hospedería, aun así, en año nuevo tuvieron una buena noticia. Se instaló como cada año, desde hace por lo menos un par de décadas, un estadounidense que llega al Flamingos para huir del invierno en el norte del continente. Para los empleados significó la esperanza de que el hotel recuperará su esplendor.

Cada año, durante la época invernal, se hospedan varios clientes estadounidenses, canadienses y de países europeos. Ya llegó el primero. Esperan la confirmación de otros para atenderlos en las pocas habitaciones disponibles.