Tlacolol-Otis desmaquilló a los tres órdenes de gobierno con un Acapulco devastado

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Arturo de Dios Palma, Emiliano Tizapa Lucena y Jesús Guerrero


La madrugada del miércoles 25 de octubre Acapulco se quedó solo. El huracán Otis devastó la ciudad y sus localidades rurales. Desmaquilló la ineficaz estructura gubernamental para prevenir y atender los estragos de eventos naturales de gran magnitud.

A una semana del desastre, la ayuda está llegando a la población de manera lenta, mientras se siguen contabilizando más víctimas y aumentan los casos de personas desaparecidas.

La furia de Otis se quedará en la memoria colectiva de los guerrerenses por la amplia lista de desastres y tragedias.

Para aquellos que no contemplaron los desastres del huracán Paulina en 1997, Otis nos mostró, en 2023, lo que la naturaleza pueda hacer a la endeble humanidad y cómo todos los avances tecnológicos de décadas pueden quedar hechos añicos en unas cuantas horas.

Otis no respetó clases sociales; pero como siempre, los pobres son los más afectados, los desprotegidos y los últimos –aunque se diga lo contrario– en ser atendidos.

Otis nos mostró que nuestro ritmo de vida en el planeta está trayendo consecuencias a niveles no previstos antes. Doce horas bastaron para que una tormenta tropical evolucionara a huracán a la máxima categoría en la escala medible (Saffir Simpson).

Este fenómeno demostró que como país no hemos avanzado en la prevención y que la lucha se ha centrado sólo por dominar el erario entre los fantoches partidistas.

Las horas después de Otis trajeron una interminable discusión y verborrea inútil en televisión, redes sociales y más medios convencionales de si con otro partido en el poder la atención sería mejor o peor, que si hay un fondo de desastres o no lo hay, que si antes se desviaba el dinero y ahora no.

Lo que se debe analizar con el paso de Otis, es cómo y qué hacer para que no se repita lo mismo, porque la recuperación de Acapulco es inminente, Guerrero es sinónimo de un pueblo trabajador, aguerrido; lo incógnita es si será de forma gradual o acelerada, y dependerá del nivel de impulso gubernamental y no gubernamental.

Sin embargo, para saber cómo atender este problema se debe tener certeza de qué se hizo antes de que Otis tocara tierra y arrasara con casi todo en Acapulco.

Antes de Otis

La madrugada del miércoles 25 de octubre Acapulco se quedó solo, es decir, sin ley ni autoridades.

Para entender un poco más, hicimos una cronología de la información que el gobierno estatal dio el martes mediante sus redes sociales, especialmente en Facebook y el grupo oficial de WhatsApp.

Martes

8:24 A.M. El gobierno estatal informó en su boletín diario que la tormenta tropical Otis podría convertirse en huracán categoría uno con rachas de 90 kilómetros por hora.

10:18 A.M. La gobernadora Evelyn Salgado Pineda encabezó una videoconferencia online con alcaldes y autoridades de Protección Civil y militares. Se advirtió que Otis tocaría tierra entre las 4 y 6 de la mañana del miércoles pero en el municipio de Tecpan, en la Costa Grande.

11:42 A.M. El gobierno estatal indicó que por Otis se posponía para el 9 de noviembre la ceremonia del Segundo Informe de gobierno de Evelyn Salgado que daría el jueves 26 de octubre en Palacio de Gobierno, en Chilpancingo.

12:33 P.M. La Secretaría de Educación Guerrero (SEG) difundió que el martes se suspendían clases para el turno vespertino en Acapulco, Costa Grande y Costa Chica y que el miércoles en todo el estado no habría labores.

2:04 P.M. El gobierno estatal avisó que Otis ya era huracán categoría uno.

2:13 P.M. Evelyn Salgado publicó en Facebook una supuesta entrevista en la que condenó el asesinato un día antes del secretario y director de Seguridad Pública de Coyuca de Benítez, y 11 policías más por un grupo armado.

2:36 P.M. El gobierno estatal indicó que la tormenta Otis continuó su evolución a categoría dos.

4:16 P.M. El gobierno del estado indicó que Otis ya era categoría tres, y que antes de que tocara tierra podría aumentar su fuerza.

6:38 P.M. Evelyn Salgado informó que se instaló el Centro de Mando para la Atención de los efectos del huracán Otis. Aseguró que habría 6,750 militares y 1,760 marinos de Acapulco a Zihuatanejo, con cuatro plantas generadoras de electricidad, tortilladoras, planta potabilizadora,1,000 despensas y 8,000 litros de agua.

6:48 P.M. La gobernadora indicó mediante sus redes sociales que Otis ya era categoría cuatro.

9:25 P.M. Salgado Pineda expuso en sus redes sociales que Otis ya había alcanzado la categoría máxima de cinco, y comenzó a difundir un video de advertencia del huracán.

10:35 P.M. La gobernadora Evelyn Salgado realizó un último video en vivo en Facebook a bordo de un vehículo y la acompañaba detrás de ella su hermana Liz Salgado Pineda, para advertir de Otis.

Miércoles

1:14 A.M La gobernadora Evelyn Salgado informó en Facebook que el huracán Otis tocó tierra a la 00:25 A.M.

Varios medios de comunicación han asegurado que la gobernadora Evelyn Salgado no se encontraba en Guerrero. Sin embargo, gracias a diversas fuentes confirmamos que Evelyn Salgado el martes estuvo en Acapulco, pero las hermanas Salgado Pineda realizaron el video en vivo cuando salían de Acapulco hacia Chilpancingo para ponerse a salvo, es decir, por eso no mostraron que a bordo del vehículo estaban abandonando el puerto.

Independientemente de si la gobernadora huyó del desastre, a las 6:48 de la tarde del martes ya se sabía que Otis era un huracán categoría cuatro. ¿Por qué no se implementó una medida máxima en radio y televisión para avisar del gran peligro que se corría?, ¿por qué no evacuar a turistas que pudieran hacerlo y sin cobrar las casetas para avanzar rápidamente?, ¿por qué no se movilizó a los militares antes para trasladar a la población a los albergues temporales?

Si lo que se pretendió no causar pánico antes, la estrategia falló, porque el pánico y terror que provocó Otis ya no se pudo controlar después.

El amanecer en Acapulco fue un capítulo que muchos querrán borrar de sus recuerdos.

El saqueo y el robo no sólo evidenciaron los instintos de sobrevivencia de miles de personas sino también el abandono de las instituciones. Las autoridades también quedaron desconcertadas, rebasadas, inmovilizadas y evidenciadas por su ineficacia.

En la crítica se debe reflexionar que no es sólo Morena, hubiera sido cualquiera: PRD, MC, PAN, PRI, PT y anexas.

La confirmación del daño y la incomunicación.

Eran las 4:43 de la madrugada del miércoles 25 de octubre. “Aún no restablecen el suministro de energía eléctrica, no tenemos contacto con los coordinadores regionales”, contestó vía un mensaje de WhatsApp el secretario de Protección Civil estatal, Roberto Arroyo Matus, quien estaba en Chilpancingo y no en Acapulco en el momento en que el huracán Otis devastó parte de Guerrero.

Las mismas autoridades confirmaron que a las 00:25 horas del miércoles cuando Otis tocó tierra, no pasaron muchos minutos después cuando se perdió la señal de comunicación en Acapulco.

¿Cómo pudo Roberto Arroyo Matus estar activo contestando mensajes por WhatsApp casi a las 5 de la mañana del miércoles si es que estuvo en Acapulco?

El jueves 26 en la conferencia matutina, el presidente Andrés Manuel López Obrador confirmó que cuando el huracán Otis tocó tierra en Acapulco se perdió toda comunicación.

La mañana del miércoles un grupo de reporteros de Chilpancingo viajó hacia Acapulco porque también la comunicación con los corresponsales y la prensa local se interrumpió. No se sabía nada del puerto.

Eran las 4:30 de la tarde del miércoles, cuando a un kilómetro de la caseta de La Venta en la Autopista del Sol, se observó el convoy de la gobernadora Salgado Pineda llegando al puerto por el bulevar Vicente Guerrero.

La camioneta blanca oficial donde viajaba la gobernadora era manejada por el coordinador general operativo de la Oficina de la Gubernatura, Rubén Hernández Fuentes, y pareja sentimental de la mandataria estatal.

Adelante del convoy iba el subsecretario de Prevención y Operación Policial de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, Irving de Jesús Jiménez Sánchez, que a pie abría el paso para que avanzara el vehículo de la gobernadora.

A esa hora, transitar por el bulevar Vicente Guerrero fue difícil, porque en la avenida se acumuló lodo, agua, árboles y postes de energía eléctrica tirados, además cientos de personas saqueaban de toda clase de productos de las tiendas departamentales.

La gobernadora Salgado Pineda no se bajó de su camioneta. Ante el panorama el convoy de vehículos se dio la vuelta y enfiló hacia la carretera Metlapil la cual conecta hacia la zona Diamante y la avenida Escénica, ahí el grupo de reporteros perdió de vista a la gobernadora.

De acuerdo con los informes del gobierno federal, a las siete de la noche del miércoles, Salgado Pineda y López Obrador se reunieron en las instalaciones de la IX Región Militar, en la colonia Icacos. El presidente tardó 10 horas por tierra de la Ciudad de México a Acapulco, debido a que su camioneta se atoró en la carretera federal Chilpancingo-Acapulco a la altura de la comunidad de El 39.

Ante las críticas a una semana de la tragedia ambiental por Otis, la gobernadora Evelyn Salgado Pineda se ha preocupado por difundir en su perfil de Facebook fotografías donde aparece recorriendo las colonias y comunidades de Acapulco que resultaron afectadas.

El senador Félix Salgado Macedonio, padre de la gobernadora, tampoco estuvo en Acapulco durante el paso del huracán, y fue hasta la mañana del jueves 26 cuando reapareció en Chilpancingo junto con un grupo de sus seguidores anunciando que se dirigían a Acapulco para entregar víveres a las familias afectadas.

El senador estuvo el lunes y martes en la Ciudad de México en las sesiones del senado de la República.

La que sí estuvo fue la alcaldesa de Acapulco, Abelina López Rodríguez, aunque ante el caos fue lo mismo a que estuviera ausente, y sólo reapareció hasta el viernes cuando se intensificaban los saqueos en tiendas y comercios, y muy a su estilo declaró que no eran robos sino “cohesión social”.

La ausencia de las autoridades durante las tragedias de fenómenos metereológicos que viven los guerrerenses no es nueva. En 2013, la noche de 13 de septiembre del 2013, mientras tocaban tierra en Guerrero la tormenta tropical Manuel y el huracán Ingrid, el gobernador perredista Ángel Aguirre Rivero ofrecía una cena a senadores, diputados federales y alcaldes en la residencia oficial de Casa Guerrero en donde hubo bebidas alcohólicas y hasta un mariachi para festejar.

El convivió que ofreció Aguirre Rivero fue después del evento oficial de la conmemoración de la instalación del Primer Congreso de Anáhuac que se lleva a cabo desde hace décadas en la catedral de La Asunción, en el centro de Chilpancingo, habían pasado tres días de lluvias intensas que dejaron un saldo oficial de 123 guerrerenses muertos y pérdidas materiales incalculables.

Ante lo ocurrido, la prioridad es ayudar a los damnificados, dotar de víveres y agua potable todas las zonas afectadas de Acapulco. La reconstrucción tomará su tiempo.

Lo que no se puede repetir es que el gobierno estatal crea que todo se resuelve en redes sociales. En los días posteriores empresarios, turistas y habitantes han externado su descontento por la necesidad de víveres y que no se avisó con tiempo de la peligrosidad de Otis.

Salgado Pineda se debe replantear que toda su política de comunicación se base en Facebook y WhatsApp. Debe replantearse muchas otras cosas más, pero prevenir debe ser la prioridad. Porque la violencia ha quedado claro que no lo es.

Otis también le cayó perfectamente para desviar la atención a un problema mayúsculo, cómo es que un grupo armado asesina a 11 policías, al secretario y al director de Seguridad Pública municipal de Coyuca de Benítez. ¿Nadie ha cuestionado eso? Y la violencia en los demás municipios no para, pues, el lunes fue baleado el alcalde de Cualac, Hazael Aburto Ortega.

CHIRRIONAZO. La ignominiosa Norma Otilia Hernández Martínez, en medio de la desgracia celebró con whiskey en el salón Pérgolas antes de dar su estridente segundo informe en el zócalo capitalino el pasado jueves, donde con acarreados y fuegos artificiales sació su ego.

Además, un grupo de mujeres policías municipales sacaron a jalones a un grupo de jóvenes que se manifestaron por la actividad política. Días después, los comerciantes capitalinos comenzaron a subir los precios de la canasta básica, y Norma Otilia pidió descaradamente “solidaridad” con los acapulqueños y que mantuvieran los precios. Obviamente nadie le hizo caso.

Por quienes nos preguntamos en estos momentos dónde están son por los avisados politiquillos que aspiraban a las candidaturas de Acapulco: la diputada local y presidenta de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado, Yoloczin Domínguez Serna; el diputado local Joaquín Badillo Escamilla; la diputada local Julieta Fernández Márquez; el soñador Yoshio Ávila González; el candidato eterno y nuevo morenista, Ricardo Taja Ramírez; el que dice amar mucho al puerto y ex gobernador, Zeferino Torreblanca Galindo; o el rey del nepostimo, Fermín Alvarado Arroyo.