El herbario de la Uagro, un espacio de memoria sobre la conservación verde de Guerrero

Texto y foto: José Miguel Sánchez

13 de mayo del 2022

Chilpancingo

 

En un rincón de Ciudad Universitaria en Chilpancingo se ubica el Herbario de la Universidad Autónoma de Guerrero (Uagro), un espacio de conservación y divulgación científica que pretenden convertir en un “centro de referencia de la flora de Guerrero”, de acuerdo con su directora, Natividad Herrera Castro.

Entre los edificios grises de las facultades de Ingeniería y Filosofía y Letras se abre un camino empedrado donde hay un letrero en el que se lee “Jardín botánico de la Uagro”. Está lleno de plantas, flores, arbustos y árboles como si se tratara de un cuento. Al final hay un pequeño edificio de dos plantas, rodeado de más vegetación, es el Instituto de Investigación Científica Área de Ciencias Naturales adscrito a la Uagro; en su segunda planta está el herbario universitario.

El edificio alberga varios proyectos que, a la vez, representan uno colectivo, el jardín etnobiológico que contempla un jardín botánico, un museo paleontológico y un herbario. El herbario está considerado como un espacio de conservación científica donde resguardan plantas endémicas o representativas de la región, con el objetivo de realizar investigaciones, estudios o análisis de una zona o especie de planta determinada para conocer a qué familia pertenece, en qué zona se reproduce y el uso que puede darle la sociedad.

En estos sitios suelen conservar las colecciones de plantas secas –puede ser una hoja, una flor, una rama, depende de las particularidades de cada planta–, que prensan sobre una hoja especial y una ficha con los datos más importantes de cada especie. También la información de las especies es debidamente sistematizada y organizada para ser consultada de manera eficiente.

En el caso particular del Herbario de la Uagro, las hojas con las plantas ya prensadas están en folders que son resguardos en grandes gavetas que abarcan todo el espacio. La colección actual es de 12,000 plantas únicas en el estado, colección exclusiva a nivel estatal.

En México cada estado cuenta con un herbario local y a nivel nacional el referente es el Herbario Nacional de México (Mexu), donde su colección de plantas asciende a un millón 500 mil especies en conservación. La colección oficial data de hace 100 años, pero hay plantas recolectadas de 200 años atrás.

“Eso queremos lograr aquí en Guerrero”, menciona Herrera Castro.

La directira reconoce el esfuerzo de la colección de 12,000 plantas a los estudiantes que realizan tesis sobre botánica o taxonomía, porque son quienes recolectan las plantas y al término de la investigación las donan para el herbario.

Otra forma de obtener plantas es a través de intercambios o donaciones que realizan con herbarios de otros estados y universidades.

También Herrera Castro y Elvia Barrera Catalán, ambadas encargadas del proyecto, hacen recolección de plantas por cuenta propia; muchas veces a través de proyectos e investigaciones que les financian las institución de investigación científica, y aprovechan su trabajo de campo para hacerlo.

Por la inseguridad y las condiciones geográficas del estado hay regiones como Tierra Caliente o la Sierra donde es difícil el acceso para recolectar plantas.

La colección de plantas con las que cuenta el herbario van desde plantas conocidas en el centro de Guerrero, como el toronjil, el huamuchil, el lináloe y diferentes tipos de maguey, hasta las menos conocidas, como pega hueso, limoncillo, cascalote, temanicatzin que crecen en el campo y que identifican los campesinos y lugareños o, en su caso, especialistas; pasan desapercibidas para muchas personas.

“Aquí hay plantas que muchas personas no conocen, pero en comunidades originarias tienen un gran valor, nuestro trabajo es preservar esas plantas”, dijo Herrera Castro.

Historia del herbario universitario

En Guerrero, el herbario universitario lo iniciaron los biólogos Manuel Blanco y Carlos Toledo en la década de 1970, juntos trabajaron proyectos de investigación acerca de la Bursera linanoe, conocida en Guerrero como Lináloe, el cual recolectaron en la zona del Alto Balsas, en la región Norte del estado.

La Bursera linanoe es una planta endemica de la región sureste del país, crece en los estados de Guerrero, Puebla y Oaxaca. En Guerrero pueblos de la Montaña utilizan la corteza de este árbol para realizar artesanías como las populares cajitas de Olinalá.

Las propiedades del árbol, como lo son el aroma que desprende y la dureza de la corteza, llamarón la atención de Carlos Toledo y Manuel Blanco para realizar investigaciones en el estado.

Una vez concluida la investigación, los biólogos se retiraron y dejaron el primer antecedente de una colección de plantas que fue el primer paso para crear lo que hoy es el herbario universitario.

Herrera Castro recuerda que fueron alrededor de 100 ejemplares con los que se inició la colección, principalmente de árboles como lináloe, pochote y distintos tipos de agaves.

Aquella colección propició muchos intentos para darle continuidad al proyecto, pero la falta de expertos en el tema de herbarios y la crisis universitaria de 1970, cuando el gobierno de Rubén Figueroa retuvo el presupuesto a la Uagro, como una medida de contención a la institución que en aquella época apoyó a diferentes movimientos de izquierda en Guerrero.

Sin más personal capacitado para las colecciones de plantas y sin presupuesto para los especialistas terminaron por guardar el proyecto.

Herrera Castro, quien realizó su servicio social registrando las plantas en el herbario, regresó de una maestría en 1993 y reactivó el herbario universitario. “Empezamos de cero, tuvimos que ver lo que había y tratar de sacar adelante el proyecto, logrando recuperar 600 plantas”, comenta.

El Herbario de la Uagro ha tenido varias etapas (la de 1970 y la de 1993). En la actualidad está registrado oficialmente a nivel internacional en el Índice de Herbarios Internacionales (Index Herbariorum), el único apuntado de todo Guerrero.

A pesar que varias unidades académicas de la Uagro cuentan con colecciones de plantas estas no cumplen los requisitos para ser herbarios, justo porque carecen del registro en el Index Herbariorum.

Por la riqueza natural del estado, al herbario universitario llegan investigadores de países como Brasil, Polonia o Estados Unidos para conocer las especies de plantas regionales.

Herrera Castro recuerda que en una ocasión se acercaron al herbario investigadores de la Universidad de Guadalajara para preguntar sobre una planta denominada Aximifilum Sagitalobum, la cual se creyó extinta porque el único registro que había era de principios del siglo XX.

La sagitalovo resultó ser una especia endémica de Guerrero, que fue hallada en la Sierra de San Miguel Totolapan, en la región de Tierra Caliente.

Aunque la planta no sea tan conocida ni relevante para muchas personas, para los especialistas en botánica o taxonomía resulta ser un objeto de estudio muy importante, y el herbario pretende ser el puente entre los especialistas y las especies de plantas.

El esfuerzo por un archivo digitalizado

El herbario universitario es un pequeño salón de clases adaptado, está lleno de grandes gavetas que van del piso al techo del edificio. En otro rincón tienen plantas en papel periódico, que pasan por todo un proceso de investigación antes de entrar a las gavetas.

Dichas gavetas están ordenadas de manera alfabética y por familia taxonómica, lo que permite tener un orden al momento de buscar alguna planta específica.

Los herbarios modernos tienen ya un registro digital de sus colecciones para facilitar la investigación. Ante ese panorama, Herrera Castro y Barrera Catalán se dieron a la tarea de digitalizar la colección del Herbario de la Uagro.

Las académicas, en algunas ocasiones, son ayudadas por estudiantes apasionados por la biología que realizan su servicio social y prácticas profesionales en el lugar.

El herbario creció de la mano de estudiantes y con proyectos de investigación científica que consiguen las académicas. Es la manera en que se financian para adquirir gavetas, aire acondicionado o ahumadores para reducir la humedad, importante para conservar las colecciones de plantas.

Con este panorama en medio de necesidades institucionales, las académicas buscan convertir el herbario universitario en un espacio de consulta para la sociedad guerrerense, y lograr que la población conozca las plantas potencialmente útiles para fines curativos o alimentarios.

El proyecto pretende que el conocimiento sobre plantas no se pierda.

“El día de mañana que una persona requiera información sobre plantas de su comunidad ésta pueda estar debidamente ordenada para su consulta y resguardo”, comenta Herrera Castro.

En busca de un nombre

El herbario universitario no cuenta con un nombre oficial y está en proceso de ser nombrado, pero Herrera Castro sabe que no es una tarea fácil.

La directora pretende que el nombre que lleve el herbario sea un homenaje a los defensores del medio ambiente que son asesinados defendiendo su territorio.

Texto patrocinado por la Uagro