Sin Límites. El mejor pastelero de México vive en Chilpancingo

 

Texto: Itzel Urieta y José Miguel Sánchez Cabrera

Foto: Especial y José Miguel Sánchez Cabrera

3 de diciembre del 2019

 

Chilpancingo

 

César Rentería llega a su pastelería Rincón dulce a las ocho y media de la noche de este 27 de noviembre. Viene llegando de Acapulco, en donde impartió un taller, y a las seis horas de mañana tomará un vuelo a Costa Rica para seguir preparándose en el mundo de la pastelería de diseño. Es la única oportunidad para entrevistarlo.

Tiene el título del segundo mejor pastelero de Latinoamérica. Lo ganó en una competencia internacional. Chilpancingo, de donde es originario, es el lugar en el que quiere materializar sus sueños.

César es chef y cake designer especializado en pastelería y repostería creativa, lo que le ha permitido trabajar con chefs internacionales.

“Da siempre lo mejor de ti, y lo mejor vendrá, es una frase de la Madre Teresa de Calcuta que aprendí cuando tenía 16 años”, dice. Han pasado 13 años desde entonces, ahora tiene 29 años. A los 16 comenzó a trabajar en una panadería cerca de su casa. “Ahí fue donde descubrí mi pasión”, agrega.

“Yo me acuerdo, que tenía que llegar a la panadería a las cinco de la mañana, y decía: ¿qué estoy haciendo aquí?”. Pero la harina, el olor y todo el ambiente de la panadería lo cautivaron y supo a lo que se dedicaría en la vida.  Desde entonces comenzó a leer e investigar sobre repostería.

En el 2009, a los 20 años, abrió Rincón dulce, que está ubicada en la calle Valerio Trujano, en el centro de esta ciudad.

El primer mes de apertura se vendieron todos sus pasteles. Una idea prematura le cruzó por la cabeza: “de aquí soy, de aquí me voy hacer rico”.

La realidad le requería más que eso. Abrir su propia pastelería ha sido uno de sus más grandes retos, pero no era suficiente.

Se percató que necesitaba conocimientos de mercadotecnia, contabilidad, y administración para que su negocio creciera tanto como se lo había trazado. Los aprendió.

El desafío de Buddy, otro de sus grandes retos

Un día del 2015, mientras hacía un pastel en su negocio y veía por televisión el programa El desafío de Buddy Latinoamérica, sonó su celular. Era la notificación de un nuevo correo electrónico un su bandeja de mensajes.

Se trataba de la invitación a un casting del programa de televisión que justo miraba. Sí. Aunque parezca una extraña coincidencia, a César se le abría una posibilidad de participar ahí.

El desafío de Buddy Latinoamérica es un reality show grabado en los Estados Unidos y transmitido por la cadena de televisión Discovery Home & Health, donde reúnen a ocho chefs pasteleros de América Latina, quienes deben cumplir retos en pastelería que son calificados por un jurado. Los retos van desde hacer pasteles hasta montar mesas con postres basados en diferentes temáticas.

A César lo contactaron de esta producción, según le contaron después, porque ubicaron su trabajo a través de las redes sociales de Rincón dulce.

Durante el reto televisado compitió con pasteleros de Brasil, Colombia y Argentina, después de ser él, el que quedó de los dos que representaban a México. Llegó hasta la final.

La última prueba la hizo contra un pastelero de Brasil. El desafío consistió en que cada uno haría un pastel que representara sus mayores deseos y sueños como pasteleros.

César hizo un pastel de cuatro pisos. En el primer nivel plasmó su amor por México. En el segundo piso sus inicios en la repostería. En el tercero su pastelería y, en el último piso, un globo aerostático con él dentro que significa el comienzo de sus sueños.

Aunque César no alcanzó la máxima calificación de los jueces, regresó a su Rincón dulce con más experiencia y la categoría del segundo mejor pastelero de Latinoamérica, el mejor de México.

 

Chilpancingo, la tierra que encierra sus sueños

En Chilpancingo, César continúa con su historia de pastelero. Sigue preparándose para innovar su repostería y transmitirla a muchos más.

Ofrece  diplomados y masterclass, así recorre Latinoamérica y diferentes estados del país como Ciudad de México, Monterrey, Puebla y Guadalajara a través de “Art in Cakes”, nombre que lleva su taller.

César decidió quedarse en Chilpancingo por el apego a su tierra. Aquí está la gente que ama y el origen de todos sus sueños, y cree que desde aquí puede continuarlos.

“Yo decido quedarme en Chilpancingo porque soy orgullosamente chilpancingueño. Amo mi tierra, a mi gente, amo realmente todo lo que hacemos aquí, y para mí representar a México, representar a Chilpancingo es un compromiso y es un gusto enorme, entonces me quedo aquí, porque aquí hago lo que más me gusta y de vez en cuando también me voy a otro lados, pero siempre regreso a Chilpancingo porque lo amo realmente”.