Brayan, el joven boxeador de la ciudad que rompe títulos sin apoyo institucional

En el semáforo del cruce de la avenida Ruffo Figueroa ha mostrado sus aptitudes en el deporte, con el propósito de reunir recursos para costear los gastos de sus torneos



Texto: Beatriz García

Foto: Amílcar Juárez y José Luis de la Cruz

17 de noviembre  del 2021

Chilpancingo

 

La euforia que sintió Brayan a sus 13 años en su primer torneo de box le hizo sentirse en un torneo en Las Vegas Nevadas, Estados Unidos–ciudad posicionada como la capital de las mejores peleas de box –, por los gritos de los asistentes a su pelea; le erizaron la piel. Se persignó, oró y ganó.

 

Ahora Brayan, a sus 22 años lleva 50 torneos, de los que ha ganado 42, y para llegar ahí tuvo que ser disciplinado y hacer esfuerzos. En el estado poco se habla de este deporte y mucho menos hay apoyo gubernamental.

 

Aun así, para el joven boxeador todo ha valido la pena, porque sus títulos le han dado un lugar en el box en Guerrero, y piensa sumar otros en México y fuera del país.

 

Una de sus mayores motivaciones es transmitir algún día toda la experiencia que ha acumulado a los jóvenes, niños y niñas. Tiene el sueño de crear su propio gimnasio de box.

 

Su incursión en este deporte inició por una situación complicada, el bullyng que le hacían niños mayores a él. En ese entonces tenía ocho años; pensó que debía practicar un deporte para defenderse, con lo que sus padres estuvieron en desacuerdo al principio.

 

Brayan vivió una especie de metamorfosis sobre su relación con el boxeo, cambió su interés inicial por el de una motivación de vida.

 

Es jueves 11 de noviembre y Brayan está en el ring de The Round One, lugar donde entrena todos los días dos horas y media–su objetivo de ahora es fortalecerse en la categoría amateur para después debutar profesionalmente –, detiene el calentamiento para platicar sobre cómo han sido estos nueve años de su carrera. De entrada comparte que una las cosas más difíciles es costear el deporte; es caro.

 

Para entender un poco el contexto local del boxeo y el apoyo que hay hacia el deporte, veamos el contexto nacional. En una nota publicada por El Economista, titulada “Nuevos formadores del boxeo, guiados por la ciencia”, publicada el pasado 21 de julio, informa que el gobierno federal anunció un apoyo de 75 millones de pesos para el desarrollo de la disciplina, pero en los eventos posteriores al anuncio, tanto atletas como entrenadores compartieron que la falta de apoyo continúa, sobre todo al momento de buscar el roce internacional, siendo los institutos y los padres de los atletas quienes solventan los gastos.

 

Brayan esperó cinco años para que su madre, aun con la inconformidad de su padre– prefería que entrenara atletismo o estudiara música –, accediera a que su hijo entrenara box en un gimnasio de Chilpancingo, de donde es originario.

 

El niño que sólo pensaba en aprender a pelear para defenderse de sus compañeros, un mes y medio después cambió su interés. Era septiembre, su entrenador de entonces, quien ya falleció, Miguel Ángel Ponce, le dijo que pelearía en el torneo del 25 de septiembre del 2014 en el palenque de la Feria de Navidad y Año Nuevo de Chilpancingo, en la colonia Los Ángeles, contra un joven que llevaba ocho meses entrenando. Aceptó.

 

Ese 25 de septiembre Brayan lo recuerda parecido a lo que se ve en televisión sobre los torneos de box en Las Vegas.

 

Sobre los detalles del combate tiene presente que subió al ring y ganó el primer round. Lo terminó y se fue a su esquina. Desde el comienzo del segundo round lo dio todo, sin tomar en cuenta que debía administrar el oxígeno para el último. La pelea paró, él y su contrincante necesitaban aire. Ninguno pudo seguir.

 

La premiación se hizo por la puntuación. El triunfo fue para Brayan.

Comenzó una nueva etapa. Su madre y familia se enorgullecieron de él. Su tío Alfredo Álvarez le ofreció apoyo incondicional, incluido el económico; hasta ahora sigue apoyándolo.

 

Otro torneo que marcó al joven fue el nacional Puños de Libertad, celebrado en Dolores Hidalgo, Guanajuato, el 25 de septiembre del 2019. Su peso de 64 kilogramos lo llevó a participar en la categoría amateur peso ligero. Le ganó a un joven de Querétaro.

 

Brayan estudia también Cultura Física del Deporte, sabe que en el deporte los jóvenes están a salvo. Por esa razón es que desea abrir un gimnasio en Guerrero donde se le dé la oportunidad a otros jóvenes de practicar box, un deporte que, considera, es poco apoyado en el estado.

 

“Me gustaría impulsar este deporte, porque la verdad lo amo, me gusta mucho”, dice.

 

En Chilpancingo hay unos cinco gimnasios de box, entre ellos Dragón Negro, Club de Box Chilpo, Club de Box Black Mamba, Titanes Crossbox y donde Brayan entrena, The Round One. El joven quisiera abrir su propio gimnasio para darle la oportunidad a otros jóvenes, que incluso por la cuestión económica no puedan asistir a aprender este deporte, así estaría retribuyendo lo que ha aprendido en el mundo del boxeo.

 

Insiste en que ve poco apoyo e impulso de las autoridades del deporte al box. Le parece importante que en Guerrero se apoye a los jóvenes con esa inquietud asignándoles equipo y con respaldo económico para que se preparen dentro y fuera del estado. Ante esa indiferencia institucional, Brayan ha preferido solicitar apoyo a la población.

 

La última vez que solicitó apoyo económico a los habitantes de la ciudad de Chilpancingo fue en octubre pasado, para acudir a un torneo que se celebró del 24 de octubre al 1 de noviembre pasado.

 

El boxeador estuvo en el semáforo del cruce de la avenida Ruffo Figueroa, por una semana. Hizo una demostración del deporte, mientras una joven que los acompañaba sostenía una lona en la que se leía: “Apóyame para asistir al festival de boxeo olímpico en Guadalajara, Jalisco este 25 de octubre del 2021”.

 

Brayan reunió para pagar los 5,500 pesos que costaba la inscripción del torneo, la alimentación, los pasajes y el hospedaje.

 

Este deporte es caro, insiste el joven, pero cree que es una inversión, porque se ve haciéndolo de manera profesional en los grandes escenarios.

 

El equipo básico de un boxeador cuesta unos 5,650 pesos: los guantes oscilan 1,850 pesos, la careta unos 2,000 pesos y una concha –protector de ingle y área inferior del estómago- 1,800 pesos. En el caso de los uniformes, el joven boxeador ha tenido la suerte de que se los patrocinen.

 

A Brayan el boxeo lo hace sentir único y espera que cada persona halle una disciplina que le provoque lo mismo.

 

“Me gustaría que todas las personas, en general, practicasen un deporte, ya sea el boxeo o cualquier otro, se vayan guiando a cualquier otra disciplina, le dediquen tiempo. Vale la pena invertir en un deporte y se alejen de las drogas, los malos hábitos”, menciona.

 

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