Responsabilidad compartida entre autoridades, docentes y padres de familia para detener el acoso escolar, expertos

Aspecto de la primaria Morelos de Chilpancingo, donde hace unos días madres y padres de familia denunciaron acoso escolar. Foto: Especial

La reproducción de violencia machista y comunidades educativas fragmentadas y con pocas herramientas, son parte de las causas e impedimentos para detectar y atender el acoso en las escuelas. En Chilpancingo, denuncias recientes en la primaria Morelos encendieron las alertas


Texto: Beatriz García

Foto: Archivo Amapola periodismo y Especial

Chilpancingo

Martes 2 de junio del 2026


A inicios de 2026, un grupo de niños tomó por la fuerza a un compañero al centro del patio de la Primaria José María Morelos y Pavón, en Chilpancingo, para amarrarlo a un poste. A pocos metros, un grupo de maestros de guardia desayunaba, quienes después dirían que no se percataron de la agresión. Alumnos que observaron corrieron a decirle al director Isidro Alarcón Beltrán, y así lo soltaron.

Es uno de los tantos casos que fueron públicos luego de que una madre de familia tomara las instalaciones de la escuela para exigir justicia y denunciar la omisión de las autoridades del plantel y de la Secretaría de Educación Guerrero (SEG) ante el acoso escolar que vivió su hijo.

El acoso escolar no es un hecho exclusivo de esta primaria, considerada el plantel público de ese nivel más grande y relevante, está en pleno centro de la ciudad, pero sí es una muestra representativa de lo que sucede en el interior de las escuelas de Guerrero y el país. Esta primaria alberga cerca de mil alumnos, de acuerdo con datos proporcionados en otros momentos por el director.

La falta de recursos para hacer frente al acoso escolar de este plantel quedó al descubierto, según la queja que documentó la Comisión de los Derechos Humanos del Estado de Guerrero, informó la presidenta Cecilia Narciso Gaytán.

El pasado 25 de mayo, Eva, una madre de familia, denunció que su hijo era víctima de acoso escolar en la primaria Morelos y que las autoridades educativas del plantel tenían conocimiento, pero no hicieron nada. Tomó el plantel e impidió la entrada. Hizo pública su situación. La madre llevó documentación de la denuncia que interpuso, por los moretones que tenía su hijo y que avaló un médico legista.

A partir de esta denuncia, otros padres y madres de familia se atrevieron a hablar del acoso escolar que existe en el plantel.

La interrogante es por qué el problema son las madres y padres de familia quienes pides ser escuchados. Salta una pregunta: ¿Carecen las instituciones de herramientas y recursos para dimensionar y atender la gravedad del acoso escolar?

Comunidades educativas fragmentadas

Cuando autoridades administrativas de los planteles, docentes y padres de familia no se coordinan para trabajar en conjunto no se puede combatir el acoso escolar, de acuerdo con Juan Martín Pérez, coordinador de Tejiendo Redes Infancia en América Latina y el Caribe.

Lo que sucedió en la primaria Morelos de Chilpancingo, de hacer públicos los casos de acoso escolar, es porque persisten comunidades educativas fragmentadas, planteó.

Explicó que dentro de las escuelas no siempre existen los mecanismos para hacer equipo y coordinar los intereses educativos porque, en ocasiones, se priorizan otros intereses. Por ejemplo, las autoridades educativas priorizan los administrativos o resultados académicos en relación a las evaluaciones; los docentes suelen priorizar sus intereses laborales, y las asociaciones de padres de familia temas como el de recursos económicos para mejoras de los planteles.

Entonces, dijo, las niñas y los niños terminan ignorados. En el país hay 28 millones de alumnas y alumnos en el sistema educativo, desde preescolar hasta media superior, según datos recabados por Tejiendo Redes Infancia en América Latina y el Caribe.

La fragmentación de la comunidad educativa genera una constante tensión por el control del poder. Mientras las autoridades imponen su voluntad sobre los docentes mediante amenazas de despido o traslados forzados; por el otro, los maestros responden con huelgas y paros laborales. En medio de esta disputa política y laboral, los niños y niñas vuelven a quedar en el olvido, desprotegidos por el sistema.

“Entonces las autoridades, las familias y las y los docentes no se comunican, no se articulan, no comparten preventivamente cómo se va acumulando la tensión, la violencia. Cuando un caso ya detonó y cuando tenemos muchos casos es porque la escuela está muy fragmentada”, precisó.

Destacó que el problema es complejo porque el mundo adulto no prioriza a los menores. Además, dijo que las instituciones suelen delegar la responsabilidad del acoso escolar a los padres de familia para que ellos lo resuelvan.

Agregó que cuando una comunidad educativa anuncia iniciativas para hacer frente al acoso escolar solo es una simulación, aparentemente están cumpliendo pero porque fueron observados, como en el caso de la primaria Morelos, que el caso lo atrajo la Comisión Estatal de Derechos Humanos.

La presidenta de la Comisión de los Derechos Humanos del Estado de Guerrero,  Cecilia Narciso Gaytán, declaró que junto con la Secretaría de Educación están trabajando protocolos para la atención del acoso escolar.

Para conocer la estrategia del plantel ante el acoso escolar se buscó al director de la primaria Morelos vía telefónica y de manera presencial en el plantel, pero las llamadas no fueron atendidas y en las instalaciones nunca atendieron el llamado en las puertas que estaban cerradas.

También se buscó al secretario de Educación del estado, Ricardo Castillo Peña, vía telefónica en distintas ocasiones y tampoco respondió, aunque por mensaje se le explicó el motivo de la consulta.


Estudiantes de la escuela Primaria José María Morelos y Pavón, en Chilpancingo. Foto: Andrea Mendoza

Ocho de cada 10 niños ejercen acoso escolar; la violencia machista, el fondo

El coordinador de Tejiendo Redes Infancias de América Latina y el Caribe explicó que donde hay acoso escolar es porque hay una reproducción de violencia, y que ocho de cada 10 considerados acosadores se trata de niños, de acuerdo a las estadísticas de la organización.

Las razones por las que se ejerce acoso escolar son diversas. “En los casos más extremos son niños y niñas que están reproduciendo la violencia, ya sea porque sean violentados en casa o porque en el contexto escolar está normalizada la violencia, está avalada o aplaudida. No hay mecanismos institucionales para resolver los conflictos, las tensiones, la interacción propia”, destacó.

Pero dijo hay otro elemento importante que impulsa el acoso escolar y es el desarrollo cerebral, particularmente en adolescente. Los adolescentes están construyendo identidad, construyendo autonomía corporal y están socializando.

Esto lleva con frecuencia que muchas actividades puedan estar asociadas con juego violento que no es exclusivamente acoso.

En este proceso, los adolescentes aprenden a resolver conflictos de cualquier tipo, a tratar a las personas, a ver el mundo y entre más tienen espacios de socialización desarrollan más capacidades enfocadas a su inteligencia emocional, explicó.

En este proceso desarrollan la capacidad de comprensión, respeto, autocontrol, regulación emocional o, también, más impulsividad. Y en medio de todo este proceso están las enseñanzas de los adultos.

Juan Martín Pérez explicó que con regularidad a los hombres desde niños los rompen de manera física y emocional para aguantar, controlar, demostrar que no se tiene miedo. Entonces, el acoso escolar se traduce en la socialización machista y la búsqueda de validación por otros hombres, cumplir la fantasía de ser “un verdadero hombre”.

No hay niños malos, aclaró el coordinador, son menores que socializan en violencia, reproducen esta violencia porque ven que funciona, ven que es impune o incluso observan que aquellos que los inspiran, es decir, personas adultas, los consideran verdaderos hombres.

La directora ejecutiva de la Asociación Estatal de Padres de Familia en Guerrero, Sharon Valencia Maye, coincidió en que la violencia de los alumnos refleja dinámicas familiares, experiencias de violencia, estrés, modelos de relación, contexto social, consumo de contenidos, salud emocional y también experiencias que ocurren dentro de la propia escuela.

“Niños, niñas y adolescentes tienen derecho a una vida libre de violencia y toda forma de violencia es prevenible, necesitamos hacernos cargo como personas adultas y sobre todo hacer cumplir la ley”, destacó el coordinador de Tejiendo Redes Infancia en América Latina y el Caribe.

Denuncias en escalada por acoso escolar

La denuncia pública de la madre y la omisión de las autoridades escolares motivaron a otros padres a visibilizar casos similares dentro del plantel.

La presidenta de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, Cecilia Narciso, confirmó la omisión de la primaria Morelos, porque ya existía una queja que no atendieron.

Reveló que a partir de esta situación pública reciente hubo más padres y madres de familia que se acercaron al personal de la institución de derechos humanos para informar otros casos y que acordaron que acudirían a las oficinas para interponer la queja.

Declaró que a nivel estatal es un problema constante el acoso escolar.

Durante la toma del plantel, otra madre de familia, quien solicitó el anonimato, denunció la existencia de amenazas de muerte entre alumnos y la imposición de cuotas para usar los sanitarios. Denunció que el director tiene conocimiento de estos hechos, pero ignora las quejas.

La directora ejecutiva de la Asociación Estatal de Padres de Familia en Guerrero, Sharon Valencia Mayet declaró que toda denuncia que hagan debería ser tratada con seriedad.

Dijo que ninguna familia debería verse obligada a bloquear una escuela para ser escuchada. “No podemos pedirle a una escuela que enseñe regulación emocional si como adultos tampoco hemos aprendido a nombrar lo que sentimos. Para cuidar a nuestros niños también necesitamos cuidar a quienes los educan”, agregó.

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