Osbelit, siete años después, del gis pastel al hiperrealismo reflexivo

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La niña artista que sale de su comunidad descubierta por un maestro en artes, sigue abriéndose el camino en la pintura con mayor claridad. Sus habilidade artísticas le han permitido estudiar una carrera universitaria


Texto y Foto: Beatriz García

Chilpancingo

Lunes 26 enero del 2026


Es miércoles 14 de enero a las 9:40 de la mañana. El pasillo de la sala es amplia, con cuadros en fila recargados sobre la pared; son de distintos tamaños, construidos con las técnicas del hiperrealismo y el surrealismo en óleo. Representan el crecimiento de una adolescente artista que comenzó con gis pastel seco y cinco obras; desde entonces, hace casi siete años, suma 80, donde ha fusionado nuevos estilos, técnicas y conceptos.

Osbelit García Morales ahora vive en Chilpancingo y tiene apenas hora y media para platicar sobre estos años en la pintura, porque está por ir a dar el servicio que le demanda su universidad.

El lugar en el que ahora habita no se parece a su comunidad natal, donde no hay el bullicio de esta ciudad, pero sí montañas y vegetación. Desde su ventanal se observan algunos árboles grandes y se escuchan algunas aves, suficiente para concentrase y seguir pintando.

Osbelit es originaria de Coaquimixco, un pueblo de Chilapa, ubicado en la región Centro o en una subregión conocida como Montaña baja. En comunidades como esta, muchas de las veces los habitantes tienen que salir en busca de mejores oportunidades, porque hay carencia de recursos económicos.

En el 2019, su profesor de pintura, Saúl Meza García, la impulsó: expuso su talento al compartir en medios de comunicación las habilidades de Osbelit. En ese momento llevaba cinco obras, la primera que hizo fue su primer intento hiperrealista donde retrató las manos de su bisabuela con la técnica gis pastel seco.


Aquí puedes leer la historia anterior (2019) de Osbelit: https://amapolaperiodismo.com/2019/08/16/sin-limites-osbelit-la-nina-de-las-manos-magicas/


Osbelit ahora tiene 20 años, es casi idéntica, de no ser porque ahora usa anteojos, ha ganado unos centímetros y es Premio Estatal de la Juventud. Lleva 50 obras terminadas y 30 en proceso.

En este tiempo, la artista ha perfeccionado las técnicas surrealistas e hiperrealistas al óleo, en acrílico, grafito y gis pastel seco. Antes exploró por varios canales y técnicas artísticas, como el cubista, el abstracto, el expresionismo e impresionismo, con el apoyo de su antiguo profesor y del trabajo autodidacta que practica.


Algunas de las obras al óleo de Osbelit, que retratan las flores y frutos de su localidad Coaquimixco, Chilapa.


Migrar para crecer en la pintura

Hace dos años se mudó por segunda vez. La primera fue cuando salió de Coaquimixco para estudiar el bachillerato en la cabecera municipal de Tixtla, donde fue parte del taller 43 artes, un espacio que fomenta el arte plástico y visual, coordinado por Saúl Meza. Ahora se mudó a Chilpancingo para estudiar la universidad pero, principalmente, para pintar y extender su arte.

En el 2020 Osbelit, por la pandemia de la Covid-19, regresó a su comunidad en Chilapa para tomar clases en línea. Debió investigar cómo tener internet en casa, porque los servicios en Coaquimixco son limitados. Siguió pintando.

La joven dice que ha tenido que aprender muchas cosas para ser autosuficiente.

Terminó el bachillerato de manera presencial luego de que la pandemia cesó. Nuevamente regresó a su comunidad, reflexionó y tomó la decisión de mudarse a Chilpancingo en marzo del 2024.

La joven quería estudiar Artes Plásticas, pero en el último año de bachillerato una organización internacional la invitó a un proyecto, tenía que pintar para exponer sus obras en Estados Unidos, además realizar un boceto para una escultura; le ganó el tiempo y no pudo investigar e inscribirse a esta carrera.

Después pensó que era mejor esperar un año para estudiar artes, pero al final decidió estudiar Contaduría y Gestión Financiera. Le gusta el tema de las finanzas; algún día piensa montar una empresa donde fusione las artesanías de Chilapa y sus obras.

Este camino la han acompañado su padre, Álvaro García Salmerón y su madre, Dominga Morales Moreno, quienes permitieron que la preparara el profesor Saúl Meza, participara en proyectos, ofreciera talleres y se presentara en eventos para exponer sus obras tanto en Tixtla, Chilapa y Chilpancingo.


La joven artista algunas de sus obras.


Los logros de la joven

Osbelit ha podido vender algunas de sus obras, lo que le permite pintar y estudiar la universidad.

Por la difusión de sus obras en redes sociales y en medios de comunicación, ha pintado cuadros por encargo, como el cuadro que está en una de las esquinas del pasillo del lugar que habita en Chilpancingo.

Es una pintura con un fondo postimpresionista al estilo Vicent van Gog, con la imagen de una mujer rubia con cabello recogido y sonrisa amplia que abraza un ramo de girasoles.

La artista ha obtenido reconocimientos por sus obras, además del Premio Estatal de la Juventud, en 2022 ganó un concurso que impulsó el Colegio de Bachilleres sobre el medio ambiente.

Otro de los proyectos importantes que invitaron a Osbelit fue el de la organización estadounidense Iniciativa de Paz Global.

El objetivo de este proyecto era que la artista les diseñara un boceto para crear una escultura que tenía que ver con la paz de Ucrania, además de 30 obras. Era agosto y las debía entregar en diciembre, complicado porque estudiaba, pero se arriesgó y lo hizo.

Estuvo a punto de dejar la escuela y no terminar el último año del bachillerato pero gracias al apoyo de sus profesores siguió en la escuela; le permitieron faltar días para enfocarse en el proyecto. Ser del cuadro de honor de su escuela era su garantía.

La idea era que al término del trabajo que le solicitó la organización –costeándole todo–fuera a Estados Unidos a exponer sus obras, pero el tiempo y el desconocimiento para obtener una visa y un pasaporte le impidió tener esa documentación.

Sus obras sí se expusieron, envió fotografías e hicieron réplicas de estas.

El año pasado estuvo en otro proyecto, pintó cerca de mil botellas, 540 de ellas fue un pedido espacial para el maratonista Germán Silva.

Estos le han permitido costear su arte.



Algunas de sus obras

Los retos de Osbelit se los pone ella misma, todo el tiempo busca perfeccionar sus pinturas y no teme explorar nuevas técnicas sola. Desde el bachillerato es autodidacta. Por ahora aplazó la carrera universitaria en artes, planea hacer algunos diplomados o talleres complementarios.

Ahora trae en mente pintar rostros. Antes rechazó hacerlos por el grado de dificultad, pero se siente lista. Dice que los subirá a sus redes sociales (Osbelit García) cuando los trabaje.

Osbelit busca armonizar su ambiente para trabajar, porque cuando pintaba en su comunidad, incluso cuando vivió en Tixtla, era muy distinto al bullicio y paisaje de la ciudad.

Aunque vive en la periferia de Chilpancingo y desde su ventana se ven muchos árboles recurre a otros recursos, como escuchar música suave de mantras tibetanos, con notas de sonidos de agua que cae, similar a lo que se escuchaba en su localidad, como ahora mismo lo hace mientras muestra sus más recientes pinturas que están recargadas sobre el piso y la pared.

Uno de los primeros cuadros que pintó cuando saltó del gis pastel seco al acrílico fue un racimo de flores de cacaloxóchitl o flor de mayo, una flor característica de la época de lluvias en los campos de la Montaña baja, las hay de distintos colores y su aroma es dulce como la miel, tan es así que son utilizadas para adornar a la virgen en altares religiosos.

En el cuadro hay un racimo de flores de mayo color rosa intenso, pareciera que acaba de llover, porque sobre los cinco pétalos delicados de cada flor se miran las gotas de lluvia como perlas esparcidas, y al fondo se ven ramas de árboles con hojas verdes, unas largas y otras redondas.



Otro de los cuadros que está ahí, es la de una joven que se asoma de unos árboles y de frente una anciana de cabello blanco; su cabello se difumina entre las nubes y su mirada la dijere a un libro, obra que Osbelit llamó “Madre sabiduría”.

La artista recuerda que para construir la obra le bastó sentarse en el patio de su casa, observó el paisaje frente a sus ojos, buscó figuras y formas que se creaban con la sobrexposición de unos árboles, un tinaco, calabazas y unas rocas. En todo eso ella vio que era la figura de una mujer joven de costado y al lado contrario había un militar. No le convenció lo que veía, entonces aquel militar lo convirtió en una mujer anciana.

Es un cuadro surrealista e hiperrealista al óleo que no está terminado, pero tiene representación especial.



Más adelante está otro cuadro que todavía no está terminado. Primero fue un dibujo en grafito que Osbelit hizo para la portada de un periódico poético. Le hizo unos ligeros cambios y lo plasmó al óleo.

Se trata de un corazón con rostro y de sus arterias emanan lágrimas y letras, un libro a su costado y sobre él una pluma de ave, en otro costado hay un hombre jaguar con la boca abierta. En su conjunto es la representación de los sentimientos y el desahogo de los escritores mediante las letras.

Después, Osbelit muestra un bastidor que está sobre un caballete. El fondo del cuadro es obscuro y destaca el color naranja intenso, son decenas de flores de tapayola o también llamada flor de cempasúchil. En el mismo cuadro hay montañas, calaveras, una ofrenda y el Mictlán, los símbolos de la celebración a los Muertos en el pueblo de la artista.

Este cuadro Osbelit lo llamó “Huele a tapayola”, porque su idea es que cuando alguien lo mire lo primero que se le venga a la mente sea el olor penetrante e intenso de la flor que adornan los altares de muertos, como los de Coaquimixco, tal como lo percibió cuando regresó en noviembre pasado a su pueblo para pasar esta celebración, luego de mudarse a Chilpancingo.

Perfeccionar es la palabra que la joven utiliza como objetivo de su camino por la pintura. Encontrar y sentirse cómoda en el hiperresalismo y surrealismo en diferentes técnicas, sea acrílico, óleo, grafito y gis pastel seco. Su siguiente reto es dibujar el rostro de una mujer anciana de su comunidad, con los detalles sumamente cuidados. Este cuadro es especial y un nuevo reto, lo expondrá en una galería de Polanco en la Ciudad de México.



 

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