Tres días de enfrentamiento en la sierra de Coyuca de Catalán y el gobierno sigue siendo omiso

Texto: Amapola Periodismo

Fotografía: José Luis de la Cruz / Archivo

9 de junio del 2021

Chilpancingo

 

Tres días de enfrentamientos en el ejido Guajes de Ayala, municipio de Coyuca de Catalán, y las autoridades del estado siguen siendo omisas. La mañana de este miércoles mujeres, niñas y niños de rodillas imploraron ayuda a las autoridades, mientras que de fondo se escuchan las detonaciones de arma de fuego, en una transmisión en vivo vía Facebook.

 

El llamado es de las mujeres, pues los hombres están en el monte repeliendo la agresión, ha sido a los representantes de derechos humanos, del gobierno del estado y al presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador.

 

Aunque desde el domingo, día de las elecciones, los hombres de la comunidad ya estaban atrincherados en el campo esperando las agresiones de hombres armados, pues advirtieron que se avecinaba un ataque. Ninguna autoridad dijo nada.

 

Pasaron tres días, el gobernador Héctor Astudillo Flores no ha dicho algo al respecto, ni la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Guerrero (CDHG), mucho menos López Obrador, pues son a ellos a quienes las mujeres imploran ayuda.

 

Minutos después de las ocho de la mañana de este miércoles, mujeres resguardadas en un centro de salud abandonado junto con niños y niñas, en el anexo El Pescado, lograron hacer una transmisión en vivo, vía red inalámbrica pues es la única forma de comunicarse.

 

“Nadamás para comunicarles, pedimos ayuda y no nos la han mandaron. Ahorita ya nos empezaron a tirar en la comunidad, por favor vengan a ayudarnos, por favor. Vengan a ayudarnos, se escucha la balacera ya muy cerca, la gente está desesperada, no sabemos qué hacer. No vinieron a ayudarnos”, se escucha a la mujer quien graba el video, que dura 31 minutos, mientras que otras mujeres y niños lloran desesperadamente.

 

Una mujer anciana y una más joven se limpian las lágrimas, salen una y otra vez de un cuarto que parece ser un consultorio. No saben qué hacer. Luego comienzan a rezar, es lo único que les queda, además de esperar. Desde que inicio la balacera, las mujeres y niños no han comido, no pueden salir de su resguardo.

 

“El gobierno pedía pruebas y ahorita ya está la balacera por favor vengan a atendernos, nosotros estamos refugiados en una clínica, los niños tienen miedo. Qué más pruebas necesitan para venirnos a apoyarnos. Amigos comparta, presidente venga a apoyarnos”, se le quiebra la voz a la mujer; el video sigue.

 

La mujer asegura que es cuestión de segundos para que lleguen los hombres armados a atacarlas junto con sus hijos.

 

“No es justo que nos vayan a dejar morir. Por favor vengan, ya están cerca, por todos lados nos están atacando, que están esperando para ayudarnos. Todos estamos desesperados, somos pocos, los que están haciendo frente, ellos son muchos”, insiste la mujer.

 

Lo que más temen es que las autoridades lleguen a su comunidad cuando las hayan atacado y estén muertas.

 

En el video, unas cinco mujeres se arrodillan en la entrada de la clínica; una, con una pequeña en brazos; rezan desesperadamente. Esta escena se vuelva a repetir en el interior. Piden llegue un helicóptero por ellos.

 

Responsabilizaron al gobierno federal, del estado y de derechos humanos de lo que les pase en las próximas horas.

 

La mujer del audio asegura que en esta misma situación están otros anexos, pero ahí sí es imposible que puedan comunicarse.

 

 

Fotografía: José Luis de la Cruz / Archivo

 

Ataques en la sierra

Este año, en Guerrero, los ataques contra las comunidades de la sierra, principalmente, quienes libran una batalla por la defensa de sus bosques, se intensificaron.

 

Guajes de Ayala tiene 32 anexos, hasta el 24 de abril que Amapola. Periodismo transgresor documentó, solo estaban habitados El Pescado, Guajes de Ayala, El Ceibal y Ceiba María, del resto se desplazaron las familias. Algunas salieron del ejido o se refugiaron en otros anexos por la violencia persistente en la zona que les impedía mantenerse seguros.

 

Al parecer, en Guajes de Ayala, como en otras zonas de la Sierra, la violencia que viven los habitantes está relacionada con la defensa de sus bosques y su territorio, ante el saqueo inminente de la madera de sus árboles.

 

 

Recuento

El 3 de febrero y el 25 de febrero en Guajes de Ayala se registraron enfrentamientos. Las condiciones de las familias se precarizaron. Llegaron policías a la zona a resguardar momentáneamente, pero la incertidumbre continuó.

 

El secretario del comisariado ejidal, Javier Hernández Peñaloza, en abril, denunció que las autoridades hacían caso omiso a la necesidad urgente de seguridad (temían que en cualquier momento se retiraran los policías), y de alimentación.

 

Hasta ese momento se estaban alimentando del poco maíz y frijol que les quedaba de su siembra, y animales de ganado. Pero ya no contaban con productos de higiene ni de limpieza. Además insistieron en la instalación de una base militar.

 

El 4 de junio las autoridades de ese ejido emitieron un documento en el que informaron que la base de policías se retiró sin que les avisaran o les explicaran el motivo. Los pobladores de Guajes sabían que se avecinaba una serie de enfrentamientos entre criminales y hombres del ejido. Sucedió.

 

Estos hechos de violencia se reflejan en otros puntos de la Sierra de Guerrero.

 

El 3 de abril pasado, hombres armados asesinaron al comisario municipal de Las Conchitas, municipio de San Miguel Totolapan, Carlos Márquez Oyorzábal, quien fue desmembrado frente a familiares.

 

Un año antes, el comisario decidió armarse junto a los pobladores para proteger sus bosques, y evitar la tala clandestina que llevan a cabo grupos económicos y políticos de la zona coludidos con grupos criminales.

 

El 21 de mayo pasado fue asesinado a tiros en Chilpancingo, el comisario de Jaleaca de Catalán, Marco Antonio Arcos Fuentes. Él también se sumó a la lista de defensores de sus recursos naturales asesinados en el estado.

 

El 4 de febrero anterior a su asesinato, Arcos Fuentes encabezó una protesta masiva en la capital del estado. Ahí denunció que durante 10 años pobladores de la colonia Heliodoro Castillo (Chicahuales, municipio de Chilpancingo) han talado sus bosques y con ello perjudicado sus vertederos de agua. Hizo más denuncias y protestas.

 

En una entrevista pasada para Amapola. Periodismo transgresor, el representante del Colectivo Contra la Tortura y la Impunidad (CCTI), Raymundo Díaz Taboada, expuso que la Sierra comprende varios municipios de la Costa Grande y Tierra Caliente, principalmente, una zona rica en recursos naturales, que además puede servir de comunicación de la Costa hacia Michoacán y al Estado de México, así llegar a zonas del bajío, disputadas por grupos criminales.

 

Mientras que el director del Centro de Defensa de los Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, Abel Barrera Hernández, declaró a Amapola que “el crimen organizado” se transformó en un actor que logró incursionar en varios ejidos comerciales y económicos de la sierra, de ciudades como Altamirano, y que aparte de imponer un control territorial, a punta de bala, somete a las comunidades por encima de las instancias federales o estatales.

 

 

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