Policía de Chihuahua detiene a reportera de manera ilegal

La reportera Adriana Esquivel fue detenida por policías municipales en Chihuahua durante una cobertura por la despenalización del aborto. Si detención se da en un contexto estatal de intolerancia a las luchas feministas. Le “sembraron” aerosol y un sténcil para acusarla de daño al patrimonio


 

Texto: Raichali

29 de septiembre del 2020

Chihuahua

 

El pasado 27 de septiembre, un grupo de integrantes del movimiento Marea Verde acudió a la colonia Lealtad II a realizar una intervención en una barda. Adriana Esquivel acudió como periodista a dar cobertura del acto, para el portal www.raíchali.com.

 

Agentes de la Policía Municipal acudieron a la calle 45 y Justiniani en la colonia Lealtad II alrededor de las 23:00 horas. Al ver la presencia policiaca, las activistas abandonaron la zona, mientras que la reportera tomaba imágenes con su teléfono celular. Un oficial la abordó, ella se identificó, mostró su gafete e informó lo que hacía en el lugar.

 

El oficial, quien se identificó con ella como Javier González, le pidió que le mostrara las manos para ver si no tenía pintura y, posteriormente, le permitió retirarse.

 

La reportera caminó a la otra calle y abrió una aplicación para solicitar un vehículo con rumbo a su domicilio. El agente se volvió a acercar a ella, le pidió que le mostrara la página en la que trabaja y tomó fotografías de su gafete de prensa.

 

Ya no se le permitió retirarse del lugar. Los últimos mensajes que la reportera logró mandar a sus compañeros del medio fueron a las 11:46 del 27 de septiembre. Al verla que escribía en su celular, una policía le cuestionó con quién se estaba intentando comunicar para después esposarla.

 

Para entonces, ya tenía varios minutos escoltada por los policías municipales, hasta que fue trasladada a una unidad por una agente que se identificó con ella como “Paty”. En el camino se le dijo que iba detenida por daños al patrimonio municipal y que tenía derecho a una llamada y a un abogado, pero no se le permitió llamar ni conseguir un representante legal.

 

Ya en la comandancia, la agente le preguntó y pidió que le mostrara si tenía fotos de las unidades, a lo que la reportera respondió que no mostraría su teléfono hasta tener un abogado.

 

Fue ingresada a los separos sin un parte policial. Durante las casi tres horas que estuvo ahí, se le informó que su imagen estaba en las cámaras de seguridad. Ella respondió que nunca negó haber estado en el lugar, e incluso ahí fue detenida, pero sostuvo que no hizo nada más que tomar fotografías.

 

También se le comunicó que ya habían acreditado que era prensa, pero continuó arrestada. Posteriormente, un agente llegó con una lata y un “stencil”, los cuales se agregarían como pruebas al parte policial que nunca se presentó. Ya a las 2:00 del 28 de septiembre, pasó a una audiencia de tipo civil. Se le tomó fotografía, se le retiraron sus pertenencias y fue presentada ante el médico de la comandancia. En la audiencia se le explicó que había sido detenida por daños, sin embargo, se corroboró que no tenía participación.

 

 

Detención ilegal

La falta administrativa “leve” por la que permaneció y fue presentada a audiencia fue observar una falta administrativa sin dar vista a la policía y, antes de concluir el proceso, se le exhortó a no volverlo a hacer.

 

Fue entonces cuando la registraron en el libro de ingresos y se le permitió salir del edificio. En la sala ya la esperaba una persona que había acudido a buscarla al enterarse de la detención y quien le externó su preocupación, pues, pese a que fue trasladada inmediatamente, tardaron al menos una hora en confirmar que estaba en el lugar.

 

De manera paralela, los compañeros de Raichali se comunicaron al celular de Adriana cuando ella avisó por mensaje de su detención, pero una agente respondió la llamada para informar que se la llevaban detenida porque participó en la intervención de la barda, hecho que las mismas cámaras de vigilancia desmintieron posteriormente.

 

La mujer policía informó vía telefónica, después de que se le confirmó que Adriana Esquivel es parte del equipo de Raíchali, que se la llevaban detenida porque cualquier persona podía hacer un gafete para identificarse como prensa.

 

 

Criminalización de la protesta

La agresión policiaca contra Adriana ocurre en un contexto de intolerancia gubernamental contra el movimiento feminista en varias entidades del país, en donde Chihuahua no es la excepción.

 

El 5 de septiembre pasado, activistas de las colectivas Mujeres en Rebelión y Juárez Feminista se manifestaron en las calles del centro de Ciudad Juárez, para apoyar la detención arbitraria de feministas de Guanajuato, que fueron detenidas unos días antes.

 

La Policía Municipal de Juárez acudió a inhibir la manifestación, agredieron físicamente a algunas integrantes y detuvieron a 27, entre ellas una menor. Las liberaron por la madrugada con el pago de una fianza.

 

Este lunes, en el marco del Día Internacional de la despenalización del aborto, grupos de manifestantes feministas fueron agredidas por agentes policiacos en Xalapa, Veracruz

En la Ciudad de México la policía encapsuló la protesta, las manifestantes reaccionaron y resultaron lesionadas tanto civiles como mujeres policías.

 

Desafortunadamente, la labor dentro del periodismo, en medio del clima generalizado de violencia contra periodistas y comunicadores en México, se ha fusionado con nuestro deber de denunciar y protegernos de manera colectiva.

 

 

Peticiones

Raichali y la Alianza de Medios solicita al gobierno de Javier Corral investigar la detención de Adriana Esquivel y las contradicciones de los agentes municipales para justificarla.

 

Así mismo, una disculpa pública de la alcaldesa María Eugenia Campos, para anular prevenir ataques y agresiones físicas que pongan en riesgo la integridad de Adriana Esquivel y de su núcleo familiar.

 

Se exige también las condiciones para ejercer la libertar de pensa en el estado de Chihuahua. Es deber del Estado mexicano a través de las instancias y jerarquías correspondientes, garantizar las condiciones físicas y de seguridad para que se ejerza el periodismo de calidad, como el que Adriana Esquivel ha emprendido durante ocho años como reportera de distintos medios estatales y colaboradora de medios nacionales.

 

A las comisiones de derechos humanos, nacional y estatal, que inicien una queja de oficio para identificar a las y los responsables, para que reciban la sanción correspondiente. La impunidad es el gran problema de nuestra sociedad.

 

La detención arbitraria de Adriana Esquivel vulnera el derecho constitucional a la libertad de expresión y el trabajo periodístico. Este precedente representa una alerta para el gremio ya que envía un mensaje de permisividad para arrestar a las y los periodistas que den cobertura a las manifestaciones sociales.

 

 

 

 

Este trabajo fue elaborado por el equipo de Raíchali y lo reproducimos como parte de la Alianza de Medios de la Red de Periodistas de a Pie 

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