Nunca se paró la marcha de maestros de Conafe durante pandemia

Docentes de este organismo siempre estuvieron en clases presenciales por la falta de acceso de comunidades a las comunicaciones


 

Texto: Beatriz García

Fotografía: Salvador Cisneros / Archivo

20 de septiembre del 2021

Chilpancingo

 

Aracely es profesora de una secundaria adherida al Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe), en la sierra de Chilpancingo. Desde que inició la pandemia de la Covid-19 no paró de dar clases presenciales por las condiciones precarias del lugar, que impidieron las clases a distancia; sólo 15 días no laboró.

 

Al parecer las autoridades estatales desconocen que maestros como Aracely nunca dejaron de ir a los planteles porque no había de otra por las condiciones de marginación de las comunidades. Para las instituciones apenas el 30 de agosto en algunos planteles reanudarían clases presenciales, principalmente las del Conafe.

 

“(El Conafe) es un organismo descentralizado de la Administración Pública Federal (…). Tiene por objeto prestar servicios de educación comunitaria con equidad educativa e inclusión social a menores de cero a tres años once meses y a niñas, niños y adolescentes, así como promover el desarrollo de competencias parentales en madres, padres y cuidadores que habitan en localidades preferentemente rurales e indígenas que registran altos y muy altos niveles de marginación y rezago social en la población potencial”, se lee en la página web del gobierno federal.

 

Aracely pidió no revelar la localidad en la que labora, que está ubicada a una hora y media de la capital, pero contó su experiencia sobre la precariedad en la que labora.

 

Los profesores de Conafe, explicó la profesora, son considerados prestadores de un servicio, es decir que no están contratados, entonces no tienen ninguna prestación laboral y sólo reciben un incentivo de unos 4,000 pesos mensuales, y en las localidades les ofrecen hospedaje y alimentación.

 

Desde que se decretó la pandemia por el coronavirus, el 20 de marzo del 2020, la indicación fue que las clases presenciales se cancelaban, pero Aracely nunca dejó de ir a su aula, debía atender, junto a otro profesor, a los tres grados de secundaria de su comunidad. Al principio del ciclo escolar pasado atendían a 39 alumnos en total, pero terminaron 29 alumnos.

 

La secundaria es improvisada, se ubica a un costado de una cancha, es de concreto y techo de lámina. La profesora contó que en la plantel hay dos baños porque llegó dinero a la comunidad del programa La Escuela es Nuestra de la Secretaría de Educación Guerrero (SEG).

 

La profesora y el otro profesor sabían que debían cuidarse, portar cubreboca, utilizar gel antibacterial y guardar la sana distancia, pero muchas veces fue complicado hacerlo.

 

“La gente no cree en eso (en la comunidad que labora). Afortunadamente nadie se ha contagiado, pero he sabido de compañeros que dan clases en Conafe en otras partes del estado que sí”, dijo.

Con el paso del tiempo, una de las medidas que implementó la maestra Aracely fue atender a sus alumnos por grupos. Cada hora atendía a cinco alumnos; sólo repetían horario los alumnos que se atrasaban en sus materias.

 

Pero admitió que los primeros meses de la pandemia sí laboró con el horario y dinámica habitual.

 

Los únicos 15 días que paró labores, recordó, fue en febrero pasado, ante el incremento de contagios, lo que llevó a Guerrero otra vez al semáforo rojo. Para fortuna de los profesores, en Conafe les prestaron celulares para comunicarse a la localidad y dar asignar actividades.

 

Después de esas dos semanas, la profesora regresó a dar clases todos los días con la misma modalidad de grupos reducidos por hora. Así terminó el ciclo escolar pasado y así reanudó clases el 30 de agosto.

 

El 29 de agosto, un día previo al inicio del ciclo escolar, el secretario de Educación, Heriberto Huicochea Vázquez, informó que 1,334 escuelas regresarían a las aulas, de éstas 1,032 son escuelas de preescolar, primaria y secundaria que pertenecen al Conafe.

 

Pero, igual como Aracely hubo otros profesores del Consejo que nunca dejaron las aulas por la falta de comunicación digital, también porque están alejadas de las cabeceras municipales, donde con regularidad se concentran la mayoría de los contagios de Covid-19.

 

Con el paso del tiempo, según el reporte de las autoridades El 6 de septiembre pasado, el secretario de Educación declaró a diversos medios que, ante el cambio del color del semáforo epidemiológico de rojo a naranja, que inició ese día porque, se preveía que regresaran a clases presenciales en 2,500 escuelas de educación básica, principalmente de zonas rurales. Entonces, éstas se sumarían a las 2,600 que ya habían iniciado clases presenciales.

 

De acuerdo con información de la SEG, publicada en su cuenta de Facebook, el 13 de septiembre más escuelas se habría sumado a las clases presenciales. Ese día, según informaron, regresaron a clases en Tlapa, región Montaña del estado.

 

Ahora con otro cambio de color en el semáforo epidemiológico para este lunes, ahora de naranja a amarillo porque al parecer hay otra disminución de contagios, se prevé se sigan sumando más planteles a clases presenciales. Las autoridades del estado han informado que este regreso a clases en las aulas será gradual, primero en zonas rurales, luego en las zonas urbanas.

 

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