Sin límites. Nazareth: el ingeniero que hace prótesis y cambia vidas

A sus 26 años de edad, el ingeniero Nazareth ya ha cambiado decenas de vidas. Con su fundación LabMake México, llena de esperanza a personas que necesitan una prótesis, pero no cuentan con los 8,000 hasta los 80,000 pesos que puede llegar a costar una. El joven ha regalado 30, pero sueña en dar miles más.


 

Texto: Beatriz García

Fotografía: Angie García

14 de agosto del 2019

 

Chilpancingo

Desde que era niño, Nazareth supo que la tecnología era lo suyo, siempre tuvo inquietud de aprender algo nuevo en la computadora. A los 21 años convirtió esta manía en su forma de vida: descubrió la impresión 3D y comenzó a fabricar prótesis de dedos, manos, antebrazos, y brazos completos para ayudar a personas de escasos recursos.

Nazareth Quetzalcóatl Marino Hurtado ahora tiene 26 años, es originario de Chilpancingo.

La vida del joven corrió a paso veloz. A los 20 años se casó. Eso lo hizo pensar que debía buscar una actividad fija. Mientras estudiaba sistemas computacionales en la Universidad Autónoma de Guerrero (Uagro), también trabajaba en la biblioteca de la Facultad de Matemáticas, pero sabía que esta actividad era temporal.

“La prótesis me emocionó mucho, entender cómo a través de la tecnología podías ayudar a la gente. Una vez que entendí cómo ayudar a la gente decidí emprender”, cuenta el joven mientras muestra cómo una de sus máquinas imprime en 3D un muñeco.

Nazareth recuerda que no fue el mejor estudiante en la escuela. No se consideraba aplicado, pero se congratula al pensar que nunca le gustó estar quieto, la creatividad lo acompañaba, también le gustaba hacer deporte.

Siempre ha pensado que es importante ayudar al prójimo. Por ejemplo, alguna vez participó en actividades de la iglesia.

Iba en séptimo semestre de la carrera y decidió dedicarse a hacer prótesis 3D, aunque no sabía cómo juntaría el dinero para comprar las máquinas que requería.

 

LabMake México

Para la adquisición de su primera impresora 3D, Nazareth tuvo que pedir un crédito de 15,000 pesos a la Uagro. Los pagó en dos años. Pero no fue suficiente, el resto lo obtuvo de un préstamo que le hicieron sus padres.

Sus padres han sido un pilar importante: fueron de los primeros que creyeron en él y su proyecto. El joven, de tres hermanos, considera que esto fue gracias a que nunca les dio problemas, además es autodidacta, emprendedor y altruista.

Siendo autodidacta es como construyó su proyecto. La primera información que tuvo sobre la impresión 3D fue en internet. Desde ahí conoció a otros jóvenes de otros países que ya trabajaban haciendo prótesis, aunque en esto último no tuvo mucho éxito.

Dice que las personas que contactó tuvieron recelo en compartir sus conocimientos. Optó por continuar indagando en la red, viendo videos.

Montó su laboratorio en un cuarto de su casa en obra negra. Comenzó solo. Para tal fin nunca tuvo ayuda de ningún profesor, tampoco apoyo de la universidad. Sólo con lo que le brindó su familia.

El joven comparte que en estos años aprendió cómo se manejan los intereses empresariales, políticos y personales que le impidieron recibir apoyo de otras personas.

En su momento quiso implementar algunos proyectos con el rector de la Uagro, Javier Saldaña Almazán, que, por cuestiones políticas no se pudieron concretar.

“Ellos están más preocupados por temas de infraestructura, de educación. Lo mismo pasó con el gobierno del estado (que encabeza Héctor Astudillo), entregamos prótesis, les doné prótesis y platicamos mucho, pero se hizo poco”, recuerda.

Estas negativas fueron un impulso más en su vida, lo obligaron a salir del país para capacitarse en Estados Unidos y Colombia por su propia cuenta.

También comenzó a dar pláticas sobre el trabajo que emprendía. Cobraba unos 2,000 pesos por charla, dinero que le ayudó a hacer crecer su proyecto, hasta darle forma a la empresa LabMake México.

LabMake México en la actualidad se compone por seis jóvenes que trabajan de forma directa y otros seis de manera indirecta. Cuenta con un estudio de fotografía, un área de programación, área de diseño y un cuarto de máquinas.

 

Las 30 prótesis

Durante cinco años, LabMake, la única empresa en el estado y la segunda en el país en su tipo, ha producido más de 100 prótesis, entre las treinta que ha entregado y que le permitieron perfeccionar sus diseños.

La primera prótesis que Nazareth hizo fue para un adolescente de Iguala llamado Jesús. La donó. En ese entonces casi no tenía experiencia; sin embargo, la prótesis significó un apoyo para la familia.

Durante los dos primeros años de la empresa, Nazaret donó nueve prótesis de las treinta que ha entregado.

Los precios de estas prótesis van desde los 8,000 pesos hasta los 80,000.

Pero el objetivo de Nazareth es que la empresa dé un servicio integral, no sólo fabricar las prótesis, también pretende enseñar a usarlas y entregarlas. Otro sueño es poder brindar acompañamiento psicológico, de nutrición y rehabilitación, porque debido a la condición de las personas es importante que reciban el apoyo integral.

 

Fundación LabMake

Para Nazareth es prioritario que sean las personas de escasos recursos quienes adquieran las prótesis: muchas familias no cuentan con los 8,000 pesos que se requieren para comprar la más económica.

Entonces ideó otra forma de poder ayudar a esas familias: apenas en junio registró la Fundación LabMake México. Además capacita a jóvenes en ciencia, da pláticas sobre tecnologías y enseña a chicos sobre la impresión 3D, cómo se programa y cómo se hacen las prótesis para ayudar a más familias.

“A través de la empresa (del mismo nombre) no lo puedo hacer, por eso la fundación se encargaría de esta parte social para ayudar directamente a las familias que no tienen dinero. Hay personas para las que es muy complicado pagar 20,000 pesos”.

En México, recuerda, sólo existen dos empresas que imprimen en 3D de manera profesional, la de él y una en la Ciudad de México.

Cree que su fundación se impulsará con donativos tanto en efectivo como en especie, y con ello podrá seguir cambiando la vida de más familias y jóvenes.

“En la fundación todos serán bienvenidos para aportar su granito de arena y lograr ser voluntarios en una nueva etapa para cumplir la meta de ayudar a 1,000 personas”.

 

 

 

 

 

 

Este trabajo fue elaborado por el equipo de Amapola. Periodismo transgresor. Se autoriza su reproducción siempre y cuando se cite claramente al autor.