Has visto a... El hoyo de la desaparición en el que cayó el reciclador César Ojeda

Texto: Beatriz García

Fotografía: José Luis de la Cruz

9 de septiembre del 2021

Chilpancingo

 

Era viernes 20 de agosto por la noche, cuando hombres armados, uniformados con tenis blancos, sudadera negra y pantalón azul de mezclilla, llegaron a la Recicladora César Gadafi, ubicada en la colonia Industrial de Chilpancingo. Entraron y apuntaron con armas largas a los familiares del propietario, César Ojeda Cano, y a los trabajadores. Al empresario reciclador lo subieron por la fuerza a una camioneta y se lo llevaron con rumbo desconocido. Desde entonces está desaparecido.

 

La familia señala como responsables de esto a la Policía Estatal de la Unidad de Fuerzas Especiales (UFE).

 

El lunes se conmemoró el Día Internacional de la Desaparición Forzada y Guerrero, lastimosamente, tiene cifras elevadas de desaparición desde hace mucho tiempo. Desde el inicio de este año la situación no es diferente.

 

César Ojeda, de 54 años, es uno de los 301 desaparecidos que Amapola. Periodismo transgresor ha documentado desde enero hasta agosto o uno de los 32 desaparecidos en el último mes. De este periodo julio, con 50 casos, es el mes con más desapariciones en lo que va del año.

 

La familia de César tiene sospechas firmes de que detrás de su desaparición está la Policía Estatal, porque antes han pasado por atentados donde están involucrados tanto policías estatales como civiles armados.

 

Familiares del empresario en dos ocasiones ofrecieron conferencia de prensa para hacer pública su situación. En la primera dieron detalles de la desaparición y señalaron como “probables responsables” a elementos de la Policía Estatal, pero en la segunda conferencia, el martes de la semana pasada, reafirmaron son los elementos de UFE los que tienen al empresario reciclador.

 

“Amigos, familia, conocidos, hago este video para pedirles su ayuda por favor. Desde el día viernes entre las siete y ocho de la noche mi hermano desapareció. Una camioneta blanca de las tipo estafeta llegó por él, se bajaron unos hombres armados, apuntándole a la familia, a las personas que ahí trabajan, son muchísimos niños, son 13 familias, yo creo que más de 10 niños”, narra en un video que publicó vía Facebook, Mónica Cano, hermana de César, tres días después de la desaparición.

 

La hermana recalcó que la labor de su hermanos en la empresa de reciclaje le permite emplear a cerca de 100 familias. Consideró que César tenía un negocio “próspero y estable”, por lo que cree que la delincuencia o “autoridades corruptas” se dieron cuenta de eso.

 

Para que a la familia le permitieran interponer su denuncia repitieron el mismo calvario que pasan otras cientos de familias; tardaron tres días para que la Fiscalía General del Estado (FGE) les tomaran su denuncia.

 

Antes los enviaron al Ministerio Público y al área de antisecuestro, aquí les dijeron que no les competía. Al final el caso quedó asentado en la carpeta de investigación 1202251020089220021.

 

Esta narración de los hechos también la contaron en conferencia la hija e hijastras de César, Carla, Guadalupe y Marisol. Revelaron que César vivió otros atentados antes de su desaparición.

 

El pasado 28 de abril, César y su familia se preparaban para inaugurar una nueva bodega recicladora rumbo a Petaquillas, comunidad de Chilpancingo, donde hay personas armadas que se hacen llamar policías comunitarios comunitarios y conocida por hechos violentos.

 

Ese día era un miércoles, entre las nueve y nueve y media lo hirieron en el brazo, herida de la que todavía se recuperaba. Ha tenido dos cirugías en el brazo. A esto se agrega la hipertensión y diabetes que padece. Los efectivos de la Guardia Nacional (GN) no quisieron brindarle ayuda, dijeron que no podían hacer nada.

 

Este cuartel de la GN se construyó ahí como una estrategia para disuadir a integrantes de la autodenominada Policía Comunitaria que tiene instalados dos retenes de revisión al sur de la ciudad, uno sobre la carretera federal y otro en la entrada de Petaquillas, de acuerdo con lo que se documentó aquí en un texto anterior. Este sería el cuarte al que César pidió auxilio y se lo negaron.

 

La noche del sábado siguiente de que le dispararan incendiaron su bodega de Petaquillas. La familia no quiso ir, además de que al empresario lo estaban operando. Nunca supieron quién fue. Su yerno también sufrió un atentado, donde estuvo involucrada la policía estatal, lo acusaron de portación de armas y droga. Se comprobó que fue falso.

 

Apenas el 30 de agosto, Carla, la hija de César, reveló que después de los atentados de César y su yerno, en la calle donde está la recicladora y su domicilio particular, las patrullas de la Policía Estatal marcadas con el número 0220, 5073,583, 554, y 577 recorrían la zona y revisaban los vehículos. Esto, dijo, refuerza sus sospechas de que ellos se lo llevaron, además de la manera en que estaban uniformados los hombres que se llevaron a su padre.

 

Lo último que le dijeron a la familia en la Fiscalía es que revisarían las 15 cámaras del C-4 que están en la avenida Llano largo, donde fue desaparecido, y en cuanto tuvieran el informe les llamarían. No ha sucedido. Al contrario les dicen que no hay avances.

 

El 26 de agosto, en una conferencia de prensa, el secretario de Seguridad Pública, David Portillo Menchaca, lo único del caso fue que coadyuvaría en las investigaciones, que seguramente la FGR ya tenía la carpeta de investigación y que la información que se le requiriera la proporcionaría.

 

La familia ha hecho jornadas de búsqueda en Zumpango y Tixtla, con la esperanza de hallarlo, pues sus esperanzas en la justicia que deberían impartir las autoridades, tambalea. Ahora piensan acercarse a los colectivos de familiares de desaparecidos, los cuales han surgido justamente por eso, por la inoperancia de las autoridades y con la esperanza de que juntos puedan hallar a sus desaparecidos.

 

Más de 300 desaparecidos en ocho meses

El caso del empresario reciclador, es una muestra de lo que sucede casi a diario en Guerrero: la desaparición.

 

Cada mes, Amapola hace un registro sobre las desapariciones que informa la FGE, la Comisión Estatal de Búsqueda, en el servicio de búsqueda en línea Locatel y en redes sociales.

 

Tan sólo en ocho meses de este 2021, en el estado se registraron 301 desapariciones.

 

De estos ocho meses, julio presentó el mayor número de desapariciones, 50. Le sigue junio con 47 desapariciones, febrero con 45, mayo con 40, marzo con 38, abril con 34, agosto con 32, y enero con 15. Las edades fluctúan desde los cero meses hasta 85 años.

 

 

Reporte de agosto…

Este agosto se registraron 32 desapariciones de niños, niñas, jóvenes y adultos de entre 15 años a 55 años.

 

Durante este mes, el mayor número de desaparecidos se registró en hombres mayores de edad: 17, de quienes sus familiares interpusieron una denuncia formal, lo cual se reflejó en la publicación de la ficha Has visto a, donde se incluyen señas particulares del desaparecido y algunos datos de su desaparición. Sólo uno fue localizado, pero se desconoce en que condiciones, si vivo o muerto.

 

Mediante la línea Locatel se denunció la desaparición de nueve personas, todas de Acapulco. Según las fichas que publicó Locatel, todos aparecieron. Tampoco ofrece detalles en qué condiciones.

 

La Alerta Amber se activó una vez por la desaparición de Bibián Verónica Hernández Fernández, de 13 años, quien también fue localizada. Otra vez por Rubén Antonio Rivera Álvarez, quien desapareció el 17 de octubre del año pasado, pero hasta este 4 de agosto su familia interpuso la denuncia formal, y un vez más por Benjamín Flores Jiménez, quien desapareció el 31 de julio del 2021, pero en agosto se interpuso la denuncia de su desaparición.

 

En el caso de las Alertas Alba, las dos fichas que se activaron fue por desapariciones pasadas, pero que las familias interpusieron la denuncia ante la Fiscalía hasta este agosto. Se trata de Daniela Berenice Díaz Juárez, de 20 años, que desapareció el 31 de julio en Taxco; su denuncia se interpuso el 2 de agosto.

 

El 28 de julio desapareció Johana Reyna y el 27 de agosto su familia denunció su desaparición, por lo cual se activó la penúltima Alerta Alba del mes.