En tres años, 93 menores desaparecidos en Guerrero, según registro de la FGE

En Guerrero se ha activado 168 veces la alerta Ámber. Algunos menores aparecieron asesinados, de algunas adolescentes desaparecidas se sospecha fines de trata


 

Texto: Marlén Castro

Fotografía: José Luis de la Cruz

9 de enero del 2019

 

Chilpancingo

 

En tres años de funcionamiento, de enero del 2017 a diciembre del 2019, la alerta Ámber, el protocolo para la búsqueda de menores de edad que emplea la Fiscalía General del Estado (FGE), ha activado 168 alertas en Guerrero.

 

De las 168 menores desaparecidos, de acuerdo con el registro de la alerta Ámber, 93 siguen sin ser localizados, y 80 aparecieron, algunas y algunos menores luego de semanas, incluso meses, de que se reportó su desaparición. Las estadísticas de este mecanismo arroja que en Guerrero 2.5 menores se pierden cada mes.

 

Fuera del registro oficial, Amapola. Periodismo transgresor ubicó los casos de cinco menores desaparecidos en los que la Fiscalía Especializada en Materia de Desaparición Forzada y Búsqueda de Personas no activó el protocolo ni llevó a cabo acciones de búsqueda, por lo que el número aumenta a 98 niños y niñas perdidos.

 

Menores de los que la FGE no ha reportado su localización fueron asesinados, como es el caso de Adrián Ayala Abarca , de 17 años, de quien después de muchos meses de mantener la alerta, sólo se anunció la desactivación.

 

Otros casos por los que se activó la alerta fue el de los menores Pedro Ramírez Gutiérrez , de 16 años y René Orfanel Calderón Gutiérrez , de 11 años, ambos desaparecidos en Acapulco el 14 de octubre del 2019, junto con otro hermano, su mamá y su abuela. Aunque aparecieron muertos, con signos de tortura, la FGE reportó que fueron localizados.

 

Daniela Martínez Villalobos , de 17 años, originaria de Taxco, quien desapareció el 24 de noviembre del 2019, es una de las adolescentes desaparecidas en esta larga lista de menores por los que se activó el protocolo de búsqueda. Daniela, según la foto publicada en la alerta Ámber, es morena clara, de complexión delgada, tiene pelo largo y lacio, color castaño.

 

Daniela comparte un prototipo con otras adolescentes desaparecidas, como Dalia Edith Cruz Baltazar , de 16 años, desaparecida en esta capital. Dalia también es delgada, pelo largo y lacio, morena clara, aunque de cabello negro. Dalia desapareció en la capital guerrerense, el 13 de octubre del 2019.

 

Activistas de los derechos de la mujer denunciaron que estas desapariciones de adolescentes podrían estar relacionados con grupos criminales para fines de explotación sexual.

 

93 menores desaparecidos en tres años, de acuerdo con registro oficial de la FGE

La primera vez que se activó la alerta Ámber en Guerrero fue el 23 de enero del 2017, dos años después de que el Congreso local aprobó el protocolo, en 2015, casi al año de la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa.

 

La primera alerta se activó por la desaparición de Santiago de la Cruz Ramírez , de 17 años, en Acapulco. Santiago no ha regresado a casa, sus padres siguen sin saber nada de él, después de que salió de su domicilio el 23 de enero del 2017.

 

Desde entonces, la FGE ha activado 168 veces esta alerta. La última alerta del 2019, cerrando tres años de este protocolo, se activó por la desaparición de Bydhel Coral Vázquez Nava , niña de 13 años que desapareció en la comunidad de Mazatlán, municipio de Chilpancingo.

 

Bydhel desapareció el 30 de diciembre y el 5 de enero, de este año, la FGE informó de su localización, como en todos los casos, sin dar información de las circunstancias en las que la recuperaron.

 

Entre la primera activación de la alerta en 2017 y, la última del 2019, Amapola. Periodismo transgresor encontró casos especiales.

 

El del adolescente Adrián Ayala Abarca es un ejemplo. Adrián, de tan sólo 17 años, fue encontrado asesinado en el puerto de Acapulco. Su familia reportó su desaparición el 9 de abril del 2019. Su cadáver apareció desmembrado días después en bolsas negras. La FGE mantuvo la alerta hasta hace unas semanas. En diciembre colocó sobre su fotografía la palabra desactivada en letras color negro.

 

Otros casos son los de los menores Pedro Ramírez Gutiérrez , de 16 años y René Orfanel Calderón Gutiérrez , de 11 años, quienes pertenecían a la familia que se llevó completa un grupo criminal en Acapulco, en la colonia Simón Bolívar, el 14 de octubre del 2019. Por los cinco integrantes de esta familia se activaron alertas. Cuando los cinco integrantes aparecieron asesinados, el 15 de noviembre, todos con huellas de tortura, incluidos los menores, la FGE colocó sobre las fotografías de Pedro y René la palabra localizados, como si hubieran regresado sanos y salvos a su hogar y en el caso de la mamá Adriana Gutiérrez, de 30 años, y la abuela Honorina Rendón, de 70 años, las retiró del registro oficial del protocolo Alba.

 

Cinco menores desaparecidos no figuran en el registro oficial

La revisión del registro oficial de la alerta Ámber en Guerrero arrojó que no se han activado alertas por todos los casos de menores desaparecidos que han reportado ante la Fiscalía. Ubicó por lo menos cinco casos en estas circunstancias. Se trata de Yulitzi Méndez Marroquín, de seis años, desaparecida en Tlapa, el 22 de agosto del 2018, junto con su madre y abuela, quienes tampoco figuran en el registro del protocolo Alba.

 

Los casos de estas tres personas se conocieron apenas en noviembre del 2019, después de la localización del cadáver de Arnulfo Cerón Soriano, quien estuvo 40 días desaparecido. Los familiares tenían miedo de denunciarlo públicamente aunque acudieron a presentar la denuncia al Ministerio Público de Tlapa, sin embargo, la Fiscalía no activó ninguna alerta y, en consecuencia, no realizó actividades de búsqueda.

 

Otros casos son los de las menores Paulina Lizeth Librado Everardo, desaparecida el 8 de marzo del 2017 en Acapulco. En la misma situación está el caso de Selene Yanet Angelio Hernández, de Tlalchapa, quien se perdió el 13 de julio del 2017, también de Olivia Yanelly García Reyes, el 21 de septiembre del 2017, en Tixtla, el de Juanita Marino Arce, el 18 de agosto del 2018, en Chilpancingo y, finalmente, el de Ofelia Gómez González, el 26 de abril del 2018, también en Chilpancingo.

 

La trata posible causa de desaparición de adolescentes

Karla, de 17 años, desapareció en Acapulco el 30 de abril del 2017. Al año, la Interpol recuperó a la menor, quien había sido secuestrada por una organización criminal para fines de explotación sexual.

 

La madre de la menor buscó ayuda en la Ciudad de México, después de interponer su denuncia en una agencia del Ministerio Público de Acapulco en la que no realizaron actividades de búsqueda, aunque activaron la alerta respectiva. La Coalición contra el Tráfico de Mujeres y Niños en América Latina y El Caribe (Catwlac) intervino en el caso de Karla ante los indicios aportados por la madre de la participación de policías municipales del puerto y ministeriales en la desaparición.

 

El tipo de Karla, una joven delgada, morena clara, de pelo largo y lacio, color castaño, encaja con el modelo de varias de las adolescentes desaparecidas en la entidad.

 

Activistas por los derechos de la mujer, a condición de no revelar sus nombres, consideraron que varias de las adolescentes desaparecidas en Guerrero podrían ser víctimas de organizaciones criminales, las que podrían contar con la complicidad de funcionarios de la Fiscalía General del Estado, quienes a propósito no hacen las búsquedas ni realizan investigaciones sobre las causas de las desapariciones.

 

Indicaron que sólo con el perfil de las adolescentes se podría establecer una línea de investigación y generar un programa de prevención, sin embargo, la omisión con la que actúa la Fiscalía podría no ser incompetencia sino complicidad.