Cuatro años de impunidad de la supuesta Policía Comunitaria de Petaquillas

Texto: Amapola Periodismo 

Fotografía: José Lusi de la Cruz

11 de enero del 2020


Petaquillas

 

A las tres de la mañana del 18 de mayo del 2017, cuatro personas, dos adultos y dos niños viajaban en un automóvil Nissan, tipo Versa y casi al llegar el retén donde había un grupo de civiles les ordenaron detenerse.

 

El conductor del vehículo se puso nervioso y en vez de detenerse siguió adelante.

 

Ya habían pasado el retén cuando comenzaron las detonaciones.

 

Valeria, quien iba en el asiento del copiloto, recibió un balazo, que después se supo le afectó la médula espinal.

 

El conductor recibió un rozón de bala, pero pudo conducir el vehículo hasta la entrada de Chilpancingo donde él y sus demás familiares fueron auxiliados por una ambulancia de la Cruz Roja. Los dos niños en el asiento de atrás del vehículo resultaron ilesos.

 

Así operaba el grupo de civiles armados que durante un tiempo instalaron hasta cuatro retenes de revisión en varios tramos de la carretera federal Chilpancingo-Acapulco.

 

Fue en el 2014 cuando a propuesta de la población de Petaquillas se creó una supuesta Policía Comunitaria cobijada por el Frente Unido por la Seguridad y el Desarrollo del Estado de Guerrero (Fusdeg) que, en ese entonces, tenía otros grupos de autodefensas en seis comunidades del llamado corredor del Ocotito, en el municipio de Chilpancingo.

 

Los pobladores aprobaron la presencia de las supuestas policías comunitarias para acabar con grupos de delincuentes que secuestraban y mataban a los vecinos de estas comunidades.

 

La Ley 701 que ya fue derogada, establecía el establecimiento de las policías comunitarias sólo para pueblos indígenas que se rigen por las leyes de usos y costumbres.

 

Chilpancingo no cumplía ese requisito, pero las autoridades toleraron la presencia de estas autodefensas.

 

 

Aspectos durante una operación policiaca anterior para desalojar a supuestos policías comunitarios del acceso a Petaquillas. 

 

A principios del 2016 hubo un rompimiento entre un grupo de comunitarios de Petaquillas con los dirigentes del Fusdeg.

 

Ese mismo año, un grupo de hombres armados que, de acuerdo con fuentes de la Fiscalía General del Estado (FGE), tienen vínculos con el grupo delictivo de Los Ardillos, reagruparon la supuesta Policía Comunitaria y desde entonces tomaron el control del pueblo de Petaquillas.

 

Armas como fusiles AK-47, AR-15 y UZI, que son para uso exclusivo del Ejército y la Armada de México, portan los autollamados policías comunitarios.

 

En septiembre del 2019, pobladores y transportistas de Petaquillas, se supo que obligados por los civiles armados, bloquearon la vía federal como una forma de presión para que las autodefensas instalaran otro retén casi en la entrada de Chilpancingo.

 

Las fuerzas de seguridad estatal desalojaron a los manifestantes y lograron desmantelar sólo uno de los tres retenes que tenían los civiles armados.

 

Este grupo de civiles mantenía un retén abajo del puente de la carretera federal Chilpancingo-Acapulco y que da acceso a la comunidad de Petaquillas.

 

Otro retén más lo tenían instalado sobre la misma vía federal a la altura del punto conocido como La Virgen.

 

En estos dos puntos este grupo de civiles mantenían el terror durante el día y noche.

 

Por ejemplo, el 19 de julio del 2018, cuatro jóvenes que viajaban en una camioneta tipo Vagoneta se atrevieron a pasar por el retén que está debajo del puente y ahí fueron detenidos por los supuestos comunitarios.

 

Debido a que los muchachos llevaban varios envases de cervezas fue el motivo para que los bajaran con violencia del vehículo y los golpearan.

 

Posteriormente, los encerraron en una celda de la comisaría en donde los supuestos comunitarios los tuvieron casi 24 horas y después pagar una multa los dejaron en libertad.

 

Los jóvenes tenían marcas de tortura.

 

En marzo del 2018, el trabajador de la Universidad Autónoma de Guerrero (Uagro), Santana "N" y su hijo de once años de edad fueron detenidos por los civiles armados y los tuvieron incomunicados varias horas en la comisaría.

 

Salieron libres cuando familiares pagaron 7,000 pesos de multa por cada uno.

En mayo del 2018, dos reporteros de Chilpancingo acudieron a la carretera federal para cubrir un accidente automovilístico y en ese lugar fueron detenidos por los civiles armados.

 

Ramón Navarrete Magdaleno, presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDHG), tuvo que intervenir para que los jefes de la supuesta policía comunitaria dejaran libres a los periodistas quienes fueron golpeados durante su encierro.

 

El 22 de septiembre, tres trabajadores de la Uagro y uno de sus acompañantes fueron a Petaquillas a una comida familiar y cuando llegaban al pueblo fueron detenidos y golpeados por os civiles armados.

 

La CEDHG pagó una multa para que los supuestos policías comunitarios dejaran en libertad a los cuatro detenidos.

 

Familiares del joven desaparecido, de quien se supo fue detenido por comunitarios de Petaquillas, exigen al gobernador Héctor Astudillo Flores su intervención.

 

Agreden a escoltas del secretario de Oaxaca

Debajo del puente que es el que da acceso a Petaquillas, hay un montón de piedras que utilizan los guardias armados como barricada en uno de sus retenes de revisión.

 

Atrás, en el punto conocido como La Virgen, hay otro.

 

Entre ambos puntos, el pasado 2 de noviembre del 2020, los supuestos policías comunitarios atacaron una camioneta blindada en la que viajaban cinco escoltas del secretario de Seguridad Pública de Oaxaca, Ernesto Salcedo.

 

“Sí, esa noche se puso muy feo, hubo muchos balazos y corretizas”, dijo un joven que tiene un negocio cerca del lugar de los hechos.

 

“Creo que los venían (a los escoltas) persiguiendo desde el otro retén que está en La Virgen y al llegar aquí al puente, los agarraron a otro fuego”, agregó.

 

Los escoltas del secretario se dirigían a Acapulco, pero al llegar al segundo retén les hicieron el alto los civiles armados.

 

El conductor del vehículo viró en dirección a Chilpancingo y fueron perseguidos a balazos.

 

“De milagro nadie murió o resultó herido porque los disparos que recibió la camioneta eran de cuerno de chivo (AK-47) y AR-15”, comentó alguien de la Fiscalía.

 

El grupo de policías comunitarios se dispersó luego de que sus halcones les comunicaron que iban entrando al pueblo decenas de agentes de la Policía Estatal y de la Guardia Nacional.

Los civiles armados huyeron dejando encerrados en la comisaría a los cinco escoltas del secretario.

 

La Guardia Nacional y policías estatales derribaron la puerta de la comisaría y rescataron a los escoltas quienes tenían golpes por la caída que sufrieron cuando eran perseguidos por sus agresores.

 

Según una trabajadora de la Oficialía Mayor del Registro Civil de la Comisaría Municipal, los policías estatales se llevaron computadoras, papelería, tinta para imprimir documentos y algunos medicamentos de estas instalaciones.

 

Entre los habitantes de Petaquillas circuló la versión de que los policías comunitarios prófugos se refugiaron a la comunidad de Tlanicuilulco, del municipio de Quechultenango, lugar controlado en su totalidad por el grupo criminal Los Ardillos, quienes dominan cinco municipios de la región centro, Tixtla, Chilapa, Zitlala, Mochitlán y Quechultenango.

 

“Van a regresar (los civiles armados) en cualquier rato y van a instalar su retén; ya hicieron muchas cosas malas y ni modo que el gobierno no les tolere una más”, dijo un vecino de esta comunidad.

 

Regresaron.

 

El 31 de diciembre detuvieron a Aldo Yael Santos Álvarez, supuestamente por cometer el delito de robo.

 

Desde entonces el joven no aparece.

 

¡Llegaste hasta el final!

 

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