Con todo y pandemia, Lucía cumple un año vendiendo chilate en las calles

Hoy se cumple un año de confinamiento en Guerrero, aunque el primer caso de Covid-19 se cuenta desde el 15 de marzo del 2020. En todo este periodo suman 36,885 contagios y 3,895 defunciones. El mes de más muertes fue enero, con 699 casos, resultado de que las autoridades relajaran medidas por fin de año


 

Texto: Beatriz García

Fotografía: Amapola Periodismo

19 de marzo del 2021

Chilpancingo

 

Ha pasado un año desde que se decretó el confinamiento por la pandemia de la Covid-19 y Lucía Jerónimo González todavía se esfuerza por lograr ganancias en la venta de chilate. Fue un año complicado para todos, pero para unos más que otros.

 

Desde hace 13 años, Lucía vende esta bebida a un costado de la calle Madero, cerca del zócalo de Chilpancingo, área cerrada desde el 3 de abril por el ayuntamiento para evitar la aglomeración y contagios de la Covid-19.

 

La medida y la situación misma redujo los ingresos para esta mujer de 40 años. Lucía contribuye igual que su esposo para mantener a sus dos hijas.

 

El 16 de abril de 2020, es decir, al mes de que se decretó la pandemia, Lucía contó a Amapola. Periodismo transgresor cómo sobrevivía a ella, si la venta de chilate era su único ingreso y las calles de la ciudad estaban solas. A estas alturas su situación no ha cambiado mucho.

 

Con la pandemia los comerciantes formales e informales son sólo uno de los más afectados económicamente.

 

De acuerdo con información publicada por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), la pandemia en 2020 dejó un saldo de 647,710 empleos perdidos, de los cuales 560,473 eran formales y 87,237 eventuales.

 

“Diosito nos da todavía salud para seguir trabajando, mientras nos de licencia, porque con las autoridades nada, qué les puedo pedir, nada. Aunque uno les pida no nos apoyan, solamente nos encomendamos en dios”, soltó Lucía cuando llenaba una jícara con chilate para dejarlo caer sobre el mismo recipiente y provocar espuma en la bebida.

 

Una de los atractivos de esta bebida tradicional guerrerense hecha a base de cacao, es justo la nata que se produce al agitarla.

 

 

Fotografía: José Luis de la Cruz

 

La pandemia en Guerrero traducida en datos

A un año de confinamiento, Guerrero está en semáforo epidemiológico amarillo, es decir, el riesgo de contagios y defunciones habría disminuido.

 

Desde el 15 de marzo del 2020 que se confirmó el primer caso de Covid en Guerrero, un turista argentino que llegó a Acapulco, hasta este viernes suman 36,885 contagios confirmados y 3,895 defunciones, según los datos de la Secretaría de Salud del estado, es decir, las cifras oficiales.

 

El confinamiento en Guerrero comenzó el 20 de marzo de 2020, día en que se suspendieron la mayoría de las actividades para comenzar un periodo de cuarentena que, en realidad, quedó cortó. Hoy se cumple un año del aislamiento obligatorio.

 

Las estadísticas indican que del número de contagios sumados en este periodo, todavía hay 594 casos activos, la mayoría, 92 por ciento, o sea 548 casos, están concentrados en 15 municipios: Acapulco (203), Chilpancingo (88), Iguala (45), Taxco (48), Tlapa (45), Zihuatanejo (29), Tlapehuala (19), Ayutla (17), Pungarabato (10), Ometepec (12), Tixtla (7), Alcozauca (6), Tecoanapa (4), Eduardo Neri (4) y Chilapa (4).

 

De acuerdo al último registro de la Secretaría de Salud, correspondiente de agosto a marzo, el número de defunciones está así: en agosto hubo 300 decesos, en septiembre 289, en octubre 302, en noviembre 226, en diciembre 342, en enero 699, en febrero 619, en marzo 212.

 

El mes con mayor defunciones es enero y aquí cabe un apunte importante: en diciembre pasado, el gobierno del estado decretó semáforo amarillo para Acapulco, Zihuatanejo y Chilpancingo, lo que provocó que los turistas abarrotaron las playas en ese periodo vacacional de fin de año. Al fin de cuentas esa era la estrategia.

 

La consecuencia de eso fue el alza de contagios y el número de muertes a causa de la Covid-19.

 

El mayor número de decesos se concentran en 10 municipios: Acapulco, Chilpancingo, Iguala, Taxco, Zihuatanejo, Pungarabato, Eduardo Neri, Atoyac y Ometepec. De las 3, 895 defunciones registradas en todo el estado, los 10 concentran 3,066 muertes.

 

 

Lucía en una imagen de hace un año, cuando comenzaba la pandemia. Fotografía: Oscar Guerrero

 

Lucía y su familia enfermaron

En septiembre pasado, Lucía, su esposo y sus dos hijas presentaron síntomas de la Covid-19. No pudieron hacerse la prueba porque en ese entonces les podía constar hasta 3,000 pesos.

 

Al mismo tiempo internaron a su suegro por un malestar en los pulmones, aunque a él sí le hicieron la prueba Covid y salió negativo.

 

Tanto ella como sus hijas y esposo tuvieron tos y gripe. A Lucía le preocupó porque su esposo es diabético y su hija mayor padece alergia y sinusitis. Un médico general les recetó antibióticos.

 

La comerciante cree que no empeoraron al grado de necesitar oxígeno porque al tratamiento médicosumó nebulizaciones de eucalipto y jengibre, y tés de eucalipto, jengibre, ajo y limón.

 

Los gastos por el tratamiento médico para toda su familia ascendieron a los 10,000 pesos, lo que significa alrededor de un mes de trabajo, si se considera que ella gana ahora poco más de 300 pesos.

 

Con ese gasto hasta se acabó el dinero que invierte para los ingredientes del chilate. Otra vez empezóde cero.

 

En septiembre, el mes de su enfermedad, Lucía vendió esporádicamente, en diciembre no vendió nada y ahora apenas comienza a tomar el ritmo de sus ventas.

 

–¿Ya empezó a tener ganancias en su venta, luego del cambio a amarillo en el semáforo epidemiológico?, –se le preguntó

 

–Un poquito, muy poco, no como antes. Al 50 por ciento, –respondió.

 

En abril, cuando se entrevistó por primera vez a Lucía, sus ganancias estaban por debajo, unos 200 a 300 pesos. Cuando no había pandemia podía ganar en un día hasta 800 pesos.

 

“Todavía hay temor de comprar en la calle, a pesar de que dicen que ya pasó, pero todavía hay mucha gente que está enfermando, que empeora, hay gente que realmente ya no viene. Me enteré de varios clientes que ya fallecieron. Hay mucha gente que lo toma a relajo, tal vez, pero esto sí es en serio, no lo vivía realmente pero sí nos enfermamos todos”, comentó.

 

A los gastos por la pandemia, Lucía le sumó los gastos que le generaron las clases virtuales para sus hijas, porque tuvo que comprar una computadora de uso que le costó 2,000 pesos. Antes sus hijas bajaban desde su colonia Lomas de San Antonio hasta el centro de la ciudad para rentar por hora una computadora. Ahora paga servicio de internet, 380 pesos mensuales.

 

Su esposo es músico, otro de los gremios afectados por la pandemia. Todo ese tiempo se empleó de peón. Apenas este mes lo volvieron a contratar para tocar música.

 

Durante este año no pudo acceder a ningún apoyo gubernamental, al contrario, sigue pagando los 100 pesos semanales a Gobernación municipal por ocupar el espacio donde vende. También continúa llegando a las once y media de la mañana y se retira a las cuatro de la tarde. Antes de la pandemia, terminaba por muy tarde a las tres y vendía hasta tres botes de 25 litros cada uno, ahora si a caso vende un bote y medio.

 

 

Fotografía: José Luis de la Cruz

 

Los cambios de semáforo en el estado

Desde que inició el confinamiento hasta el 2 de julio pasado, Guerrero se mantuvo en semáforo epidemiológico rojo, es decir en alerta máxima por el número de contagios y muertes por el virus SAR-CoV-2.

 

En este año, las autoridades han experimentado distintas etapas o fases de la pandemia, justificadas en el movimiento de los números.

 

El 2 de julio pasado, el gobernador Héctor Astudillo Flores anunció que la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, confirmó que Guerrero retrocedió a semáforo naranja, es decir, que comenzaron a disminuir contagios y defunciones.

 

El gobernador indicó que se iniciarían actividades económicas en un 30 por ciento.

 

Para el 21 de diciembre, las autoridades del estado reportaron que en los sitios turísticos de Acapulco, Zihuatanejo, además de Chilpancingo, se cambiaría a amarillo, y el resto seguiría en naranja. El cambio fue justo para la temporada vacacional decembrina.

 

En enero del 2021, al término de la celebración de año nuevo, el gobernador dijo que aumentaron los contagios. Entonces todo Guerrero pasó a semáforo rojo.

 

El otro cambio drástico en el semáforo epidemiológico se vive ahora. El 26 de febrero, las autoridades estatales volvieron a anunciar que Guerrero estaba disminuyendo contagios y defunciones, entonces estaba apto a trascender a semáforo amarillo, sin pasar por el naranja. Nuevamente tres semanas previas a las vacaciones de Semana Santa.

 

Al siguiente día que se decretó el semáforo amarillo, Astudillo Flores anunció un evento masivo: el Abierto Mexicano de Tenis en Acapulco, que termina este sábado, justo al año de la pandemia.

 

En el comunicado que el gobernador anuncia el evento se precisa que esta actividad deja una derrama económica de 800 millones de pesos.

 

Existe el riesgo de que al término de las vacaciones de Semana Santa Guerrero puede elevar sus contagios y defunciones.

 

 

Aspectos de la vacunación reciente a adultos mayores en Acapulco.Fotografía: Jacob Morales Antonio 

 

La vacunación

En enero y febrero pasado se vacunó en Guerrero a todo el personal de salud contra la Covid-19. A finales de ese mismo también comenzó el registro electrónico de adultos mayores para acceder a la vacunación.

 

La vacunación para ellos comenzó en marzo en zonas marginadas de la Montaña alta, Tierra Caliente y Costa Grande. Después siguió en Eduardo Neri, posteriormente en Chilpancingo, Tixtla y actualmente en el puerto de Acapulco.

 

Todavía faltan la mayoría de los municipios para que los adultos mayores sean acreedores a la vacuna. El resto de la población seguirá en espera por varios meses más.