Ofrece comité de Ayotzinapa secuestrar camiones para la marcha del 2 de octubre: lo haría la Normal de Tenería

Fotografía: Jessica Torres Barrera

 

Entré a la Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa en 2013, un año después de los asesinatos de Gabriel Echeverría de Jesús y Jorge Alexis Herrera Pino, así que desde entonces hasta que egresé en 2017 escuché lo de los infiltrados a la Normal como una herramienta para hacernos daño.

Se sabía que las infiltraciones eran de parte del gobierno por su interés de cerrar Ayotzinapa, pero entonces poco comprendía ese tema. Sí me daba cuenta de que los comités sucesivos tenían un control fuerte de la información que manejaban.

Antes de la desaparición de nuestros 43 compañeros normalistas nunca me percaté de que en la Normal tuviéramos infiltrados o de que conviviéramos con ellos. Después de lo de Iguala sí iban muchas personas sospechosas a tratar de sacarnos información; varios eran, según, de organizaciones sociales o periodistas.

Una persona en especial se dedicaba a sacarle información a los chavos. Les invitaba bebidas alcohólicas y ya borrachos varios compañeros contaban cosas sobre la lucha. Después nos dimos cuenta que esa persona tenía familia en el gobierno. Llegó diciendo que era familiar de un desaparecido, pero no era cierto.

Cuando fue descubierto lo corrieron de la Normal. A los estudiantes que le pasaron información estuvieron a punto de expulsarlos, pero al final, la base los perdonó.

Además, fue notorio que algunos maestros de la misma Normal tenían familiares en la Secretaría de Educación Guerrero (SEG) y nos dimos cuenta que ellos también pasaban información sobre las actividades que íbamos a hacer fuera de la normal, los veíamos mandando mensajes de texto o llamadas en las que hablaban de ese tema.

En el 2014 era secretario general del Comité Ejecutivo Estudiantil un estudiante al que llamábamos La Mami, quien mantenía informada a la base estudiantil sobre todo lo que se hacía y las decisiones que se tomaban, yo pienso que ese secretario se preocupaba por la Normal, pero lo señalaron de tener familia en el gobierno y de que podría pasarles información, por eso lo expulsaron, y a todo el Comité lo depuraron. Así fue como subió David Flores Maldonado, La Parka.

Él hacía las cosas a su manera, tomaba decisiones muy personales, sin consultar al resto del Comité Ejecutivo Estudiantil. Recuerdo una reunión muy importante de la Federación Estudiantil Campesina Socialista de México (FECSM) en Amilcingo, Morelos, donde ofreció que la Normal de Ayotzinapa se encargaría de conseguir los autobuses para mover a todos los estudiantes a la marcha del 2 de octubre de 2014 en la Ciudad de México.

Ahí se decidió que tarea la tendría la Normal de Tenería, la que está en el Estado de México, pero La Parka ofreció que lo haríamos nosotros, y cuando llegó a Ayotzinapa informó que era una comisión que nos encomendaba la FECSM.

Desde mi punto de vista eso fue algo muy raro, porque a la Normal no le tocaba llevar los autobuses. Eso es algo que sigo sin entender. Después pasó lo de Iguala.