Combatir balas con teatro, apuesta del Grupo Cultural de la Mancha

El Grupo Cultural de la Mancha busca combatir la violencia en Chilpancingo, a través de presentaciones teatrales, que involucran a niños de colonias de la periferia. “Para orientar a que los niños y niñas quieran vivir otros episodios que se focalicen en ser actores de teatro y no delincuentes”, dice un colono.


 

Texto: Beatriz García

Fotografía: Oscar Guerrero

16 de diciembre del 2019

 

Niñas y niños, algunos acompañados de sus padres, llegan a la cancha de básquetbol de la colonia La Pradera. Son las seis de la tarde. Los niños sueñan con ser actores de teatro.

 

En la cancha techada de lámina, al poniente de Chilpancingo, integrantes del Grupo Cultural de la Mancha se reunen antes de la hora pactada con los chicos y sus familias. Montan el escenario y sobre éste una mampara con un jaguar leyendo un libro y una lona que se lee: “Con cultura comunitaria ganamos juntos por la paz”.

 

En el escenario improvisado también hay luces, bocinas, sillas y varios petates tendidos en el piso, donde los pequeños se sentarán a disfrutar la función. 

El bullicio de las risas y los juegos infantiles alegran el ambiente.

 

 

La beca

Esta función que están a punto de presenciar los niños y niñas de la colonia La Pradera, además de las aledañas como La Independencia, FPS, Movimiento Territorial, Barranca de Tequimil, Ampliación Independencia, Figueroa Mata y Lomas del Poniente, es gracias a una beca que el Grupo Cultural de la Mancha obtuvo en octubre.

 

La convocatoria que emitió la Secretaría de Cultura enfocada a compañías, agrupaciones, equipos y colectivos de circo social, teatro comunitario y exhibidores independientes de cine era para sumarse al programa Cultura Comunitaria.

 

El objetivo es llevar funciones artísticas y culturales en municipios de atención prioritaria, a través de Cultura Comunitaria y la Estrategia Juntos por la paz, con la que se pretendía abarcar 38 municipios en 26 estados del país.

 

De la Mancha tuvo que elegir un solo municipio de Guerrero, un foco rojo donde la violencia campeara para poder concursar. Las opciones fueron Chilapa, Acapulco y Chilpancingo, optaron por este último.

 

En Chilpancingo tuvieron que escoger una zona conflictiva, de las tantas que la prensa da cuenta de lo que sucede todos los días.

 

Eligieron La Pradera, donde comenzaron trabajos en el 2014, con un proyecto del Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMyC), los Chapulines Narradores, con el objetivo del fomento a la lectura. Ahí comenzaron sus trabajos por ser una época álgida de los sucesos de violencia que se vivían ahí. De la Mancha consideró importante dar seguimiento a los trabajos en el asentamiento.

 

 

Chilpancingo

La situación de violencia en Chilpancingo para las autoridades frena la cotidianidad, incluso hacen llamados para que la gente no salga en la noche. En marzo pasado, el alcalde de Chilpancingo, el perredista Antonio Gaspar Beltrán pidió a los padres de familia no dejar salir a sus hijos a altas horas de la noche por la violencia que se vive en el municipio, y remarcó que la seguridad comenzaba en casa.

 

Dijo que el municipio estaba pendiente de lo que sucedía en la capital, pero no se sabía cuándo iban a actuar los criminales.

 

La última Encuesta de Seguridad Pública Urbana del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI), emitida en junio, indica que en Chilpancingo el 83.3 % de la población de 18 años y más considera que vivir en esta ciudad es inseguro.

 

De acuerdo con el Plan Nacional de Paz y Seguridad 2018-2024, del gobierno federal, los municipios con alto índice delictivo son Acapulco, Ayutla, Chilapa, Chilpancingo, Iguala y Zihuatanejo.

 

 

Grupo Cultural de la Mancha

“En el 2010 había una ola de violencia muy grande en el estado de Guerrero. Fue un momento que impactó mucho en la sociedad y pues un grupo de compañeros: el compañero Cuauhtémoc Astudillo Méndez, Irving Marcelo y Perla Taimí, nos juntamos para poner en marcha un proyecto para atender a los niños cuyas infancias eran perjudicadas por toda esta violencia”, cuenta en entrevista Luis Cortés Ávila, director de Proyectos Comunitarios del Grupo Cultural de la Mancha.

 

Ahí surge el primer proyecto Carpa Itinerante de Lectura, que consistía en un cuentacuentos que se presentaba en el centro de la ciudad; luego le siguieron la conformación de bibliotecas comunitarias, a base de libros que la gente donaba en las presentaciones. La primera fue en Copala, en la Costa Chica, donde llevaron más de mil ejemplares.

 

El grupo lo conforman psicólogos, educadoras, gestores culturales, maestros, licenciados en artes. Entre ellos además de Luis Cortés, Cuauhtémoc Astudillo, Irving Marcelo, Montserrat Hernández, Xitlalli Hernández, Dulce Aguas y Elena Salazar.

 

“La Mancha surge con una línea de integración social orientada a resarcir el tejido social. Esto viene de los modelos venezolanos, en América del sur, que así trabajaron para contrarrestar los índices de violencia en Colombia. Lo hicieron con lectura, con carpas, con cuentacuentos, con música, con artistas callejeros, y lograron resarcir”, explica el director de la Mancha, Cuauhtémoc Astudillo.

 

De la Mancha lleva 10 años trabajando con barrios y colonias no solo de Chilpancingo, donde tienen su sede, sino en otras partes del estado como Acapulco, Chilapa, la Sierra y Tierra Caliente.

 

Desde hace dos años, tienen el Foro Escénico de la Mancha donde imparten cursos, talleres en iniciación artística para niños y adultos, aquí sí con un costo económico. Pues el único dinero que perciben es de la participación de la población en el Foro.

 

Irving resalta que, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), el 48.7 % de la población en Guerrero no ha asistido a conciertos o eventos culturales.

 

Entonces, dice, buscan descentralizar los eventos, que las personas que viven en la periferia puedan ver teatro, esa es la razón de su trabajo en estas zonas. Tan sólo en la capital han trabajado con colonias como la Rosario Ibarra, la CNOP, El Polvorín y en los barrios con festivales.

 

Ambos integrantes coinciden que para asistir a cada colonia, barrio o pueblo entran con “la bandera del teatro”, con ese único objetivo, llevarlo hasta esas zonas apartadas de la urbanidad, en zonas pobres, en zonas de conflicto.

 

Pero su trabajo no los ha eximido de vivir episodios complicados. Como la vez que quisieron trabajar en Filo de Caballos, municipio de Leonardo Bravo, donde al ver que no podían seguir con el teatro por poca asistencia, se fueron a una escuela. Al principio hubo presencia, pero poco a poco se decayó. Se supo que algunas niñas les fue prohibido ir por sus novios, incluso el mismo machismo hizo que no asistieran los hombres. También vivieron una balacera cerca de la zona que les impidió seguir trabajando; y en Tierra Caliente en presencia de niños y adultos se escucharon detonaciones de armas de fuego, lo que provocó que todos se resguardaran y se cancelara todo.

 

 

La Pradera

Cae la obscuridad de la noche. En La Pradera los niños están listos, sentados en los petates, algunas madres y padres están en las sillas, otros curiosos se asoman por la valla metálica que rodea la cancha. Actores están listos. Luces enfocan el escenario. Suena la música. Se escuchan voces actoras, aplausos y ovaciones de los pequeños.

 

De inmediato la atención de chicos y grandes son atrapadas por las actrices y actores que cuentan cuentos o actúan alguna escena.

 

Las funciones en la colonia comenzaron el 21 de noviembre, durante jueves, viernes y sábado. El objetivo es llegar a 21 funciones, para niños de preescolar, primaria, secundaria, prepa y para toda la familia con diferentes temáticas como el fomento a la lectura y la violencia de género.

 

Las actividades finalizaron el 14 de este diciembre, donde además hubo invitados, como una danza de Tlacololeros, un grupo de sones para niños, presentación de luchadores locales y pastorelas. Los vecinos repartieron ponche caliente a los niños y grandes.

 

“Este es un trabajo que se hace en equipo. El mensaje es claro. Nosotros no queremos violencia, no queremos más balazos, nosotros lo que queremos es vivir en paz. Buscamos estrategias para que los niños tengan otra ideología. Lo que buscamos es difundir la lectura, buscar que les guste, ustedes vieron el carisma, los niños están contentos, alegres por este tipo de obras”, manifiesta en entrevista al término de la presentación el presidente de la colonia, Magdaleno Melchor Cruz.

 

Melchor Cruz dice que quieren que este tipo de actividades continúen en su colonia, en la que habitan unas 500 familias, también los asesentamientos vecinos. 

 

“Ojalá el resto de las colonias se concienticen, para orientar a que los niños y niñas quieran vivir otros episodios que se focalicen en ser actores de teatro y no delincuentes, mafiosos o pistoleros”.